Archivo por meses: diciembre 2014

“Gracias a los y las que pusieron el cuerpo”

Celebramos la primera graduación de estudiantes del bachi popular trans Mocha Celis. En la senda por la inclusión y la visibilización desde la escuela.
“Queremos agradecer a los y las compañeras que pusieron el cuerpo estudiando”.
Dice alguien, en un video.
“Cada vez que vamos, es un día menos de poner el cuerpo en una esquina”.
Dice alguien, en persona.
Abel-Francois Villemain es un tipo que vaya uno a saber quién carajo es. En Wikipedia algo dice de él, pero, la verdad, a quién le importa. Algún académico dirá que en Argentina es un tipo importante, pero la verdad es que ni cruzó los Andes ni fue un delantero que hizo un gol en el último minuto de un clásico. Pero acá tiene cierta fama: Domingo Faustino Sarmiento arranca “El Facundo” citando una frase de él en francés que los pibes del secundario nunca entienden porque, claro, está en otro idioma. Pero, para 1845, en Latinoamérica, citar a un francés, seguro, era un elegante símbolo.

Sarmiento por el MOCHA CELIS.

Sarmiento por el MOCHA CELIS.


En la entrada del Palacio Pizzurno, donde funciona desde 1903 el Ministerio de Educación –en realidad, antes se llamaba Consejo Nacional de Educación-, hay, a la derecha, un cuadro de San Martín y a la izquierda uno de Sarmiento. Unos pasos más adelante hay, también, un busto de yeso de Sarmiento, parecido al que hay en miles de patios de escuelas de Argentina. Unos pasos más adelante hay un cartelito donde está la imagen, también, otra vez, de Sarmiento.
Para llegar al Salón Blanco del Palacio Pizzurno hay que subir al segundo piso. Cuadros, arañas colgadas del techo, detalles en dorado y columnas con relieve conforman el establishment estético de la sala. A priori. Porque en un costado, en un banner gigante, aparece, otra vez, Sarmiento, pero de otra manera: con rulos amarillos, con los labios pintados con rouge rojo y con los cachetes maquillados con un redondel rosado. Sarmiento, otra vez, es un símbolo: está por arrancar la ceremonia de la primera entrega de diplomas a las y los y les egresadxs del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, una institución educativa creada autónomamente el 11 de noviembre de 2011 (11/11/11), primer bachillerato popular para personas travestis, transexuales y transgénero –aunque, claro, es abierto a cualquiera que quiera terminar sus estudios-, que funciona en la Mutual Sentimiento, en Lacroze 4181, quinto piso. La imagen es divertida y es el símbolo de esta institución educativa que hoy tiene la primera promoción en “perito en el desarrollo de las comunidades”. La imagen ridiculiza a Sarmiento.
Pero, perdónenme que lo diga: lo único verdaderamente ridículo es volverse un busto de yeso o poner frases por quien las diga.
Acaso, esta sociedad ya ha hecho demasiado daño analizando, primero, cómo vive y expresa cada uno su sexualidad y, recién después, qué piensa de la vida.

***

Alma vivió en Plaza Flores: no en la zona, en la plaza. Cuando tiene que explicar para qué le sirvió ir al Bachillerato, teoriza algo que nadie espera: “Esto me dio fuerza en las palabras. El Mocha me enseñó a hablar y, desde ahí, a no recurrir a la violencia para resolver todo lo que nos excluye la sociedad. El estudio es la mejor manera de salir de la plaza”.

Imágenes: Sol Avila G.

Imágenes: Sol Avila G.


Lohana Berkins, fundadora de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), brillante teórica de un tema en el que la sociedad acumula burradas por ignorancia o por fascismo, teoriza todavía más: “Hay que discutir por la calidad del derecho. Cómo se puede ejercer un derecho sin saberlo”.
María Rachid, legisladora, teoriza más: “Esto tiene que funcionar como mínima reparación ante tanta exclusión de décadas de parte del Estado. Esto no es un parche como la pensión. Esto es inclusión”.
En el Salón Blanco, hay familias emocionadas que lagrimean y aplauden, como en cualquier lugar de este país, y probablemente del mundo, frente a otro familiar que se gradúe. Las pibas que van a recibir sus diplomas se sacan selfies, se dicen potra y se elogian los vestidos. Un señor barrigón le dice a otro: “Qué garrón son las entregas de diploma, siempre duran una eternidad”. Todo a la justa medida de una típica fiesta de graduación. El que entra al salón, claro, se va a emocionar y se va aburrir, a la vez, como pasa en cualquiera de estos casos.
Pero esa no es la discusión.
Las y los y les –el uso del les se corresponde con el uso del Todes, que es una denominación que se utiliza en el Bachillerato, según cuenta el director- alumnos y alumnas y alumnes de primero, segundo y tercer año del Bachi Mocha Celis, con su graduación, discuten en lo que parece un sencillo acto algo que es determinante: entrar o no entrar dentro de la cobertura del Estado, que es una forma de entrar o no entrar al hecho de ser ciudadano. Esa no es un visión de este texto: curiosamente, con visiones de lo más fascistas, Sarmiento escribe en su obra El Facundo sobre esto mismo, quién entra y quién no en el Estado argentino.
Porque acá, como dice el director de la escuela, se está en la ceremonia de graduación de una “escuela con otras lógicas políticas, pedagógicas y emocionales”. Porque acá, como también dice el director, se está discutiendo que “nadie le robe la infancia a nadie”. Porque acá se está lejos de eso que alguna vez dijo algún medio sobre este Bachillerato, que era un lugar donde se enseñaba a ser travesti.
Históricamente, la escuela es el lugar donde la gente se construye como gente y la sociedad se edifica como sociedad. El 60% o 70% -la cifra es poco precisa porque no existen cifras formales desprendidas de los censos sobre la cantidad de personas trans en Argentina- de los y las trans en Argentina no terminaron el secundario. El 80% ejerce la prostitución y, la mayoría, si pudiera dejarla la dejaría. Desde 1993, en Argentina, según la Reforma de Eduación de ese año y de la Ley Nacional de Educación de 2006, la escuela secundaria es obligatoria. 12 millones de estudiantes abarca el Ministerio de Educación –según palabras de Alberto Sileoni, ministro de Educación, presente en el acto-, pero ni el propio Ministerio de Educación tiene idea de cuántos alumnos de esos sufren discriminación por su orientación sexual y/o identidad de género. Claro está, esto es un Bachillerato Popular, no una escuela literalmente del Estado.
Festejo al egreso.

Festejo al egreso.


Se repite: la escuela secundaria es obligatoria.
Se agrega: el artículo 14 de la Constitución Nacional dicta: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.
A veces, muchas veces, las leyes son solo leyes que pocas veces se aplican.
¿Qué quiere decir que no se aplican?
“Muchas chicas dejaron de venir porque cuando se tomaban un subte o un colectivo las agredían o las discriminaban y, si no tenían plata para un taxi, les costaba moverse por la ciudad. Por eso, dejaron. Mi recomendación es que se animen, es que tenemos derecho a ejercer nuestros derechos, es que no nos tienen que privar de lo que nos pertenece”, dice una de las pibas que se egresa.
Y en esos momentos, ¿dónde está Sarmiento para ocuparse de que realmente los derechos se cumplan?
En esos momentos, es de yeso.

El aguante

Se alejaron de la lógica de «supermercado de bandas» del rock porteño y se armaron su mundillo haciendo ruta. Para autofinanciarse tocan en boliches, mechando temas propios y hits bailables, y en fiestas de 15 o casamientos. “Todo lo que ganamos es para mejorar el arte, es para darle algo mejor al que está escuchando Fisión o para llegar a alguien que todavía no lo conoce”.
– Antes que nada, está bueno plantear lo que leí una vez en un libro de la Ley de la Música. No me acuerdo quién escribió que su padre le decía: “no vivas de la música, viví para la música”.
Juampi Sparo sentado en una cocina del barrio del Abasto toma un licuado como merienda. La camisa de jean abierta delata el calor que golpea. El encuentro se demora unos minutos en búsqueda de unas trabas que el baterista le pidió que consiguiera, esa misma noche de martes subirán al escenario de Makena para darle vida a su banda: Fisión
– ¿Cómo es lo de vivir para la música?
– Si vivís de la música vas a tener que hacer cosas por dinero con la música y muchas de esas cosas no te van a gustar. No te va a salir del corazón o de tus entrañas, vas a hacer música que va a ir contra vos porque va a ser por un sentido comercial. En cambio si vos vivís para la música y tenés otra entrada de dinero, te dedicás a otra cosa, con la música siempre vas a hacer lo que querés.

*

Fisión tiene a sus integrantes viviendo en Tandil. Se creó a fines del 2004 y supo ser en algún momento “Niño Fisión”. Juampi dice vivir en un micro o en un tren. Va y viene sin descanso. A los 19 años –hoy tiene 31 – llegó por primera vez y aterrizó en una pensión mixta de Once. Venía a estudiar Derecho, pero no traía libros: “Caí con bolso, amplificador, guitarra eléctrica y guitarra criolla”, recuerda en un bar del centro sentado contra la ventana que mira la avenida. ¿Quería ser músico o abogado? “Quería irme de Tandil. No importaba a qué. Era mi prioridad. Amaba venir a Buenos Aires, me pasaban cosas espectaculares acá. Como las escaleras mecánicas”.
Se recibió en el 2009, luego de dejar dos veces la carrera, una de ellas para estudiar música. En el medio, trabajó de todo lo que se fue dando: cadete, procurador, abogado, vendedor de medias en eventos deportivos, vendedor de velas y en la previa a un show dijo: “Tengo que volver para cortarle las bolas a los terneros”, de eso andaba laburando. Él cree que es una característica que comparte con toda la banda: “Yo siento que Fisión es todo terreno, te la re contra rockean y después bajan los equipos, manejan hasta el show ellos –te hablo en tercera persona pero estoy entre ellos- y se toman una birra con el primer mostri que aparece”.

*

– Cuando uno quiere vivir de la música, muchas veces tiene que buscarse la manera de hacerlo con la misma música. Primordialmente, algo que hace Fisión es no tener miedo a tocar lejos. Donde perdés ese miedo sabés que recuperás ese dinero y volvés con una ganancia. Hay muchas ciudades donde llega poca data de música y esto es justamente porque acá está todo junto, vivimos todos apretados y todos generamos un arte diferente, pero a 300km ya no es así.
Lejos del boliche en Palermo donde más tarde Juampi va a subir a cantar como invitado, parece que el espacio se amplía y toma otro aire. Nos despegamos y bailamos más sueltos. Lejos, esos mismos boliches tienen también otro protagonismo en el lugar que se brinda a la música en vivo.  ¿Qué sucede entonces? “Afuera, en Fisión tranzamos con música bolichera”.
 IMG_7666– ¿”Tranzamos”?
– Tocamos temas nuestros pero también temas bolicheros. El rock está presente en los boliches con los temas más comerciales y más bailables, entonces dijimos: se toca uno de Fisión y se toca un popurrí de Bersuit, No te va a gustar, Tan Biónica, Cuarteto de Nos, Kapanga, Los Auténticos Decadentes.
– ¿Y eso que les permite?
– Nos permite que el producto le simpatice al bolichero, que es el que va a tener más dinero para bancar tu movida, vas a tocar en un lugar que está lleno de gente que no necesariamente conozca a Fisión y también vas a tocar tus temas. A la siguiente vez que vas, tocás más temas tuyos porque ya hay un público que le gustó la banda, que va a ir a ver a Fisión. El pibe que te vio la primera vez y le dijiste “este es un tema mío, míralo en youtube, búscalo en las redes sociales” y le copó y te agregó al Facebook y te escribe, ese pibe va a consumir Fisión y le va a contar a sus amigos. ¿Qué pasa entonces? La próxima vas con un nombre, con seguidores en esa localidad y vas por un poquito más de caché. Se va armando una cadena, es como un quiosco, arrancaste con caramelos, después tenés caramelos y chocolate, así.

*

Ignacio Osa está extasiado. Tiene a cargo el bajo, voz y casi la totalidad de los chistes que se lanzan desde el escenario en medio del show. También de Tandil, con Juampi se conocieron en el último año de la escuela primaria. En un festival de fin de año, Nacho de entonces 12 años, se presentaba con su banda homenaje a Los Beatles: dos guitarras eléctricas y ninguna batería. Juampi rapeaba a capela: “Me levanto a la mañana / le digo a la cama será hasta la noche o hasta mañana / me pongo el guardapolvo / me voy a la escuela / y todas las maestras se ponen en huelga”. Fue amor a primera vista, recuerda Juampi: “Cuando entro a la secundaria me ponen por él. Tenía una fascinación con Nacho por los chistes que hacía. Eran chistes de Pablo Granados, de VideoMatch, pero en casa no se veía, era prohibido, entonces para mí todo lo que hacía lo había inventado él”.

*

– ¿En qué momento vieron que podía haber más guita en los boliches que en un bar de rock?
– Fue una vez que habíamos sacado una especie de demo de cuatro temas y vimos que con uno de esos temas la gente bailaba. Nos gustó esa respuesta y lo empezamos a llevar para ese lado. No me acuerdo en qué boliche habrá sido que estábamos para tocar en un horario temprano y el tipo de ahídijo: esto es bailable lo voy a poner a las cuatro de la mañana.
– Hasta que empiezan a salir, ¿en Capital Federal generaban dinero con la banda?
– No. Acá hay mucho, de lo que le decimos “supermercado de bandas”: te meten cinco bandas y te dicen vendé 20 anticipadas. Eso no lo queremos para nosotros, está mal, estás pagando para tocar.

*

La banda asoma dos claves que a ellos les permitieron financiarse: ver que la gente bailaba y que alejarse de Capital abría nuevas posibilidades. La tercera convicción, Juampi la relata en un plano personal. Con una gaseosa en la mano, dice que hace unos días está en Capital porque su papá, a quién hace diez años le dijeron “Despedite de tus seres queridos” a causa de una enfermedad, tiene una recaída y vino a tratarse. Suena tranquilo mientras asegura que en cualquier momento vuelve a estar mejor. ¿Qué lo salva? “Los médicos dicen que tiene un caso particular de adrenalina. Siempre fue un tipo muy travieso y de hacer muchísimas cosas, muy extremo”. Entre líneas, siempre en movimiento, reza su tercera premisa: hacer nos da vida.

*

Fisión tiene tres discos: “Fiesta Rock”, lanzado en el 2009; “Sacate las Zapatillas”, presentado dos años después; y su reciente material de estudio “Bicharraco”, que cuenta con la producción artística de Matías “El Chávez” Méndez y fue financiado de punta a punta por la plata juntada en los shows bolicheros. ¿Entonces qué los mueve a hacer música? “Hay una voluntad de hacer arte, no de hacer dinero. Hay un compromiso con lo que vas a hacer, una identificación tuya con eso. Después si la gente dice que es una porquería o no, es arte o no, me parece que no tiene que ver con la definición de arte. Para mí tiene más que ver con el emisor que con el receptor”.
IMG_7749– ¿Esa voluntad creativa puede tener rédito económico?
– Sí, pero todo lo que ganamos es para mejorar el arte, es para darle algo mejor al que está consumiendo Fisión o para llegar a alguien que todavía no lo conoce. Yo prefiero que nos conozcan, haber tenido esa oportunidad de que les guste o no.
– Así financiaron el último disco…
– Es un disco que salió mucho dinero y dijimos: “si nos quedamos con esta idea de Fisión de solo temas propios y tocar en los lugares que solo nos conocen, vamos a llegar a la plata del disco en tres años”. Entonces buscamos la alternativa, empezamos a tocar en eventos sociales como casamientos, cumpleaños de 15, eventos empresariales, haciendo muchos covers y pocos temas propios. Eso nos dejó un vacío grosísimo, como cualquier trabajo: no nos estaba dejando nada más que el dinero para pagar el disco.
– ¿Ahí la voluntad creativa existe?
– No, no hay creatividad. Solo, como músicos inquietos que somos, intentamos darle una impronta de la banda a los temas.
– ¿Y ese vacío creativo cómo se contrarrestaba?
– En la semana ensayando los temas que iban a ir para el disco. Nos hicimos un plan donde mensualmente teníamos que llegar a cierta cantidad de dinero. Decíamos: llegamos a este dinero y listo, la siguiente fecha podemos hacerla de Fisión. Lo contrarrestábamos con eso y con ir en la semana a ensayar, teníamos 40 canciones, había que elegir 12, en ese año se eligieron, se ensayaron, se pulieron.
– Y cuando la juntaron, ¿siguieron?
– No, porque si te engolosinás, te perdiste en el camino.

*

Fisión son: Juampi Sparo (Guitarra y voz), Ignacio Osa (Bajo y voz),  Agustín Roman (Bateria), José Osa (Percusión, guitarra y voz) y Juani Gorostidi (Teclados).
FB: /FisionOficial