Archivo por meses: abril 2014

Yo salí con una piba que era arquera

A esta altura, me parece insólito habernos querido sin haber hablado nunca de Messi. Dirán que esta es una escupidera para justificar un fracaso amoroso, pero juro que en los últimos días cambié mi manera de pensar. Durante dos años, gasté insomnios analizando hasta las teorías más rebuscadas de un gurú de Mozambique para entender por qué me había dejado. Tuve acidez, dolores de próstata, una operación y hasta un ridículo microdesgarro abdominal. Leí a Marx, a Aristóteles, a Sartre, a Nietzsche, a mi carta astral y a una biografía berreta de Atila el Huno, por si aparecía alguna respuesta. Pero la culpa, la verdadera culpa, apareció un tiempo después, una noche en la que jugué con ella al tutti-fruti vía internet, cuando ya no estábamos juntos. Esa noche hubo una revolución. Como si fuera el momento en que dios dejó de ser dios y dios pasó a ser la ciencia. Esa noche, por culpa de Monetti, el arquero de Gimnasia, dejé de preguntarme por qué me había dejado y empecé a preguntarme cómo nos habíamos querido sin haber visto, al menos una vez, juntos, un partido de fútbol.

El sábado previo a que dejáramos de estar juntos, se jugó uno de los mejores partidos de la historia. Quizás, el mejor partido del mejor equipo del mejor deporte. Ese 28 de mayo de 2011, nos despertamos juntos, como si nada. Ella no hablaba de fútbol y yo, tampoco, le preguntaba qué pensaba. ¿Cómo puede ser que dos personas se despierten juntas sin hablar de algo increíble que va a suceder esa misma tarde? En serio. Porque ni las mujeres, que tienen verdaderamente un cerebro más como para calcular todo tipo de estrategias y de pasos a seguir, podían imaginar esa tremenda demostración de belleza que dio esa tarde el Barcelona de Pep Guardiola cuando le ganó 3-1 al Manchester United de Alex Ferguson, en el mítico Wembley, y se quedó con la Champions League.

Y yo, que soy un machista que intenta no serlo, que estoy consumido por una sociedad donde los padres se frustran cuando el médico dice que va a ser nena porque piensa que no van a poder jugar a la pelota, cometí el mayor de mis errores en la vida de pareja: no la invité. Y me perdí de todo porque, probablemente, ella ya sabía que iba a dejarme y yo ya sabía que el Barsa iba a ser campeón de la Champions League. Pero, vamos, ¿quién puede dejar a alguien después de ver con ese alguien ese partido del Barcelona?

***

– ¿Quién es el arquero de All Boys?
– El que es gordo. Cambiasso.
– ¿El de Olimpo?
– Champagne.
– ¿Y el de Gimnasia?
– El de Gimnasia es Monetti y es un fenómeno. Anda muy bien.

Los sabía todos. Apenas trastabilló con el de Godoy Cruz, que yo no sabía y secretamente busqué en internet. Nunca, jamás, tuvimos un momento más romántico que ese. Hacía más de dos años que no nos dábamos un beso y, aún así, esto era lo mejor que nos había pasado. Jugar al tutti-frutti con arqueros no estaba siendo simplemente un detalle lúdico. No era una competencia de eruditos en algo. Era una discusión filosófica sobre para qué sirven las relaciones de pareja.

Pensé, primero, en mi papá, un adicto al fútbol, y en mi mamá, una persona que odia el fútbol, y me pregunté: ¿cómo puede durar un amor treinta años sin hablar de fútbol? ¿De qué hablan cuando van a cenar? ¿Qué piensa ella de él cuando lo ve emocionado frente al televisor mirando al Getafe contra el Almería? ¿Qué piensa él cuando ve al Bayern Munich y mi mamá pasa por al lado pidiéndole que la ayude a ordenar la casa?

Empecé a rastrear caso por caso.

Encontré un amigo que me contó que su mujer se había levantado de una siesta dominguera y lo puteó por no haberla despertado para que vieran el Real Madrid-Barcelona, el día del 3-4, con Messi metiendo el penal sobre el final del partido, en lo que fue una pena leve, porque apenas se perdió los primeros veinte minutos y el resto lo vieron juntos, abrazándose en cada maravilla de los catalanes.

A otro lo vi confesar, frente a su grupo de amigos, algo que realmente le dolía. Lo dijo así, de esa forma, anunciando que iba a decir algo duro y dejándole el suspenso que merecen esas cosas que cuestan sacar del cuerpo. Lo aclaro acá, para darle un contexto que él naturalmente no tuvo que darle a sus amigos: él es hincha de River y banca a muerte a Ramón Díaz. Tanto como para decirle Ramor, en vez de Ramón. Pero él, un militante de alta gama de las ideas de ese entrenador, demostró una puntada que lo golpeaba y que todos le respetaron. Dijo, casi con vergüenza: «Mi mujer no banca a Ramón». Y se hizo un silencio. Se oyó, desde lejos, como si fuera un ruido que venía de otro continente, un oh. Y, aúnque todos hubieran querido gritar ooooooooooooooooh, apenas fue oh, porque ese grupo de amigos es muy respetuoso de las tristezas de los otros.

Pero un amigo me comentó un caso con una envergadura todavía más compleja. Lo escuché tremendamente compungido en el momento en que admitió que más de una vez había estado cerca de divorciarse por culpa de Marcelo Bielsa. Sonará extraño, claro, que Bielsa, un tipo que anda en jogging por la vida, que tiene los anteojos colgados con un hilo, que no se peina, que camina al lado de una cancha haciendo segmentos de tres metros que vuelve a recomenzar sin razón, pueda destruir una pareja. Pero no se trata de una cuestión sexual, aunque el sexo sea una buena respuesta a todo. Ella es bielsista, él no y esa diferencia ideológica, en esa casa, cuesta más que la elección del colegio primario al que irá su hijo.

Pensarlos como psicópatas no sólo es un error sino que es una discriminación de género. ¿Por qué si hay grupos de amigos que se matan entre menottismos y bilardismos no va a haber parejas que se reprochen lo mismo? ¿Por qué si un país como Brasil hace una magnánima apuesta política para un Mundial no va a haber razones de divorcio que digan, en vez de adulterio, «prefiere jugar de contra»? ¿Por qué los besos lindos son los que se dan bajo la luna y no los que se construyen, desordenadamente, en una avalancha por un gol en el último minuto en un clásico?

***

Sólo siete horas tenían para estar en Río de Janeiro. Faltaba algo menos de cinco meses para el 15 de junio y para que Lionel Messi, a las 19, contra Bosnia, devolviera al Maracaná a esa vida mundialista que abandonó el 16 de julio de 1950, el día del Maracanazo. Cuatro amigas estaban de paso y tenían que hacer tiempo para tomarse un avión que las devolviera a Buenos Aires. No era una decisión cualquiera. Un promedio de tres millones de turistas pasa, por año, por esa impactante ciudad brasileña y había poco tiempo para recorrerla. El Pan de Azúcar, el Cristo Redentor, el Corsódromo, Copacabana, Ipanema y el Parque Nacional de Tijuca. De las cuatro amigas, tres decidieron ocupar el día comprando ropa y suvenires. Otra, bien temprano, se tomó un colectivo y, sola, se fue a ver el estadio.

“¿Adiviná quién?”, me preguntó Ella y yo me reí y me llené de amor y de locura y después me sentí un ridículo sonriendo en mi cuarto, solo, mirando a través de una pantallita de una red social por donde iba pasando ese relato.

Hubo una época en el cine argentino en que con canciones de Palito Ortega se solían filmar películas o series donde una pareja corría por el pasto, con el vestido flotando en el aire, con las manos apretadas, con el sol brillándole alrededor. Cursi o no, vaya uno a saber por qué, ese sol, aunque esté forzado, no sé, suele dar ganas de besar. Y yo pensé lo mismo. Pero no en cualquier momento. No con una canción ni con una película. Fue cuando ella me dijo: “¿Sabés las ganas que yo tenía de tirarme en ese arco?”

Y tirarse no a dormir la siesta. Tirarse porque Ella, ahora, es arquera. Estudia los movimientos de Iker Casillas –del Real Madrid-, mira entrenamientos de Peter Cech –del Chelsea- por YouTube, aprecia a Sebastián Saja y banca a Sergio Romero para la Selección. Mira por televisión a Alejandro Saccone, un exarquero devenido en comentarista. Juega los sábados en dos equipos: uno en cancha de cinco y otro de nueve. Todavía no se anima al arco de once, pero no falta tanto para que lo haga. Cuando su equipo pierde, como cualquiera, se enoja, pero sigue y no falta ni a los entrenamientos ni a los partidos.

Todo eso no existía cuando nosotros salíamos. Ella, como muchas otras Ellas, descubrió el fútbol tarde y, como todo amor tardío, el contratiempo la obliga a una pasión desaforada para recuperar el tiempo perdido. A su papá nunca le gustó el fútbol. Y su mamá no podría aguantar dos segundos viendo un partido. Y sus hermanas se aburren con la pelota. Y el colegio y los clubes de barrio y la televisión y la vida le explicaron que el fútbol era para hombres, injustamente para hombres.

Como nenes que lo dicen abiertamente, como viejos que no lo dicen porque les da vergüenza pero que por adentro lo sienten, Ella quiere jugar en el Barcelona. Hincha por el Barcelona porque le gusta, como a los buenos ojos, el buen fútbol. Hincha porque los ojos son ojos siempre, estén en el cuerpo donde estén, sean del sexo que sean, y cuando el Barcelona no le pudo ganar al Atlético Madrid por la ida de los cuartos de final de la Champions League, me dijo que estaba triste. Como yo, que estaba triste, porque me perdí lo mejor de ella.

Vietnamita

Fotorreportaje del día a día de las mujeres en las zonas rurales de la península de Indochina. En lo cotidiano: trabajo con desigualdad de género. 

De los mercados flotantes del delta del Mekong hasta las tierras montañosas de Lao Cai, donde la niebla lo esconde todo, el recorrido serpenteante por Vietnam depara infinidad de realidades bien distintas donde la mujer es protagonista.

Nos escapamos de las grandes ciudades. Los dos centros económicos, Hanoi y Ho Chi Ming City -aquella Saigón survietnamita proyanqui- fueron salteados, suponiendo que allí nos aguardaban otras relaciones de género. Ni más justas ni lo contrario. Solamente otras. Elegimos. Con cada paso se lo hace.

En las zonas rurales, de lo que los argentinos llamamos Interior pero en otros lares así no se entiende, la mujer trabaja en promedio la mitad más que los hombres y aún así está bien alejada de manejar la economía familiar. Para ellas están resguardadas los trabajos en casa y con los chicos, que se sumen a los por entero productivos.

Recién en 2006 la Asamblea Nacional aprobó la Ley de Igualdad de Género. Eso se nota y se hace notar. El arraigo que tiene la preponderancia masculina en el quehacer diario de las comunidades queda en cada mirada y en cada disparo de la cámara.

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Escuela recuperada

En el distrito con mayor falta de vacantes de la Ciudad, docentes y padres tomaron una escuela abandonada y dejaron en evidencia que el problema no era la falta de espacios. Ahora van por la expropiación definitiva y reclaman por otros terrenos ociosos. 

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Si seguimos la lógica de que los containers pueden ser aulas, los chicos se pueden acopiar. Con esa metáfora, el distrito 5 (Barracas, Parque Patricios, Sur de Constitución, parte de Pompeya) es un gran galpón donde 300 pibes de hasta cinco años que no tienen vacantes y esperan ser embarcados adonde algún supervisor les haya hecho un lugar. En ese mismo distrito se cerró hace cuatro años una escuela. Ese edificio, de Manuel García al 370, Parque Patricios, tiene 21 dueños. Uno es el Estado de la Ciudad, que cuando venció el contrato, en 2009, no hizo nada por mantener la escuela abierta.

La infraestructura da para 200 alumnos. Tiene dos patios, un hall, ocho aulas con pizarrones colocados, un espacio para secretaría, para la dirección. Hoy está abandonada por donde se la mire, con durlocks caídos, paredes despintadas, humedad por doquier. Sin embargo, estuvo los cuatro años cuidada en un aspecto: seguridad privada, cámaras de monitoreo, alarmas de humo.

“Ni chicxs sin escuelas, ni escuelas sin chicxs”, dicen los maestros y familiares de la agrupación Ni Calco Ni Copia, del Movimiento Popular La Dignidad y La Simón Rodríguez, de la Corriente Juana Azurduy, ambas afiliadas al sindicato docente Ademys. El 26 de febrero tomaron esa escuela junto con otras organizaciones sociales para recuperarla, ponerla en condiciones y mostrar que los problemas de vacantes se pueden evitar, si esa voluntad existe. Y mostraron la voluntad del barrio. Tomaron la voz de una vecina que propuso llamarla «Carlos Fuentealba» en honor al docente neuquino asesinado por la policía de esa provincia por reclamar aumentos salariales en 2007. Invitaron chicos, se calzaron los guardapolvos y pintaron la fachada, comenzaron los trabajos en el interior, combatieron las inundaciones, colorearon carteles, hicieron dos festivales. Y siguen.

IMG_9804Algunas otras escuelas sin chicos

Hay otros edificios que costaría menos reacondicionar que comprar un aula-container:

·A 4 cuadras, en Monteagudo 351, se “construyó la “Primera escuela bilingüe argentino-china”. Todavía no está funcionando, pero sí está promocionada. Hay un proyecto de ley para transferir del Instituto de la Vivienda de la Ciudad al Ministerio el terreno de Sánchez de Loria 1734/1750, hoy en desuso, para que sea una escuela infantil pública

·Dos escuelas privadas en el Distrito 21, Villa Lugano y Villa Riachuelo, que ya no funcionan: la ex Celia Villaurreta, y el edificio de Guaminí 4556

·La exPiaget, en Colegiales.

Lo inmobiliario duele

El 5 de marzo, día ocho de la toma -con lo que eso implica: siempre alguien de guardia, siempre todos atentos a que llegue la policía, mirando de reojo a los de la seguridad privada, que nunca dejaron la puerta de la escuela sola-, La Simón Rodríguez y Ni Calco Ni Copia ocuparon otro predio en Jujuy y Estados Unidos. Los pedidos de audiencia con el Ministerio de Educación de la Ciudad no habían dado frutos. A la Fuentealba no había ido ni la policía. A este terreno cayó la Policía Metropolitana a las tres horas de que lo tomaran. Es parte de los predios del proyecto Buenos Aires a la Venta. La plata de esa venta debería, según la ley sancionada en noviembre de 2013, ser utilizada para construcción de escuelas en zona sur de la Ciudad.  Consiguieron hablar directamente con Carlos Javier Regazzoni, Subsecretario de Gestión Económica y Financiera, del Ministerio de Educación, y recibieron llamados del ministro Esteban Bullrich. Prometió hacer todo lo que estuviera a su alcance, pero siguió hablando de «ocupación de una propiedad privada», aun sin investigar quiénes son los otros dueños, que tampoco se dan a conocer.

La expropiación se tornó una posibilidad cada vez más cercana. El Ministerio tiene el presupuesto, de hecho lo subejecuta año a año. Una de las primeras propuestas del gobierno fue que los docentes que la tomaron se hicieran cargo de la escuela, con la forma de cooperativa, una escuela de gestión social. Los docentes se niegan: “Que se hagan cargo. Tiene que ser una escuela estatal”. Consiguieron arquitectos que presupuestaran lo que costarían los arreglos. 500 mil pesos. 150 mil menos que un aula container.

A los 38 días de toma la Legislatura votó por unanimidad -con todos los bloques presentes, sin debatir los artículos, incluyendo el PRO la posibilidad de ser usada antes de la expropiación- la utilidad pública del terreno, sujeto a expropiación y ocupación temporaria por dos años, y el acondicionamiento para que esté en condiciones de albergar alumnos.

El ejemplo

Todavía Mauricio Macri tiene hasta el jueves 17 la posibilidad de vetar la ley, pero hasta entonces la escuela va a estar tomada y la comunidad educativa, atenta, discutiendo cómo seguir no solo por la recuperación de la Fuentealba, sino por todos los demás espacios vacíos que podrían ser escuelas para los 1100 chicos sin vacantes que quedarían en el distrito 5, para los 6 mil que quedarían en toda la Ciudad, para los que cursan en las 41 aulas containers en patios, par a los que quieren estudiar, como rezan los derechos del niño, sin discriminación.

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Emergencia en salud

El gobierno porteño despidió a 1.500 trabajadores de la salud en lo que va del año, mientras que los profesionales que quedan siguen trabajando en condiciones precarias y con sueldos congelados. La historia ejemplo del Gutiérrez, donde los médicos trabajan con miedo.

03042014-DSC_0007En el hospital de niños Ricardo Gutiérrez, los trabajadores tienen miedo: en cualquier momento puede aparecer otra lista negra. Trabajan y miran para todos lados porque desconfían: saben que los están vigilando. En el Gutiérrez, ubicado en Sánchez de Bustamante 1300, los despedidos llegaron a ser poco más de 100, pero contando los 33 hospitales públicos que dependen del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, los desplazados fueron más de 1.500. A estos trabajadores del SAME, médicos y suplentes de guardia, especialistas y residentes les dijeron que eran muchos para la misma tarea, de un día para el otro, sin advertencias previas y sin un telegrama de despido: afuera. Pese a que la  Justicia dictó una medida cautelar para frenar la resolución 1657 que impulsó el macrismo, la medida sigue vigente y genera temor en los médicos que continúan trabajando en forma precarizada.

Cómo se trabaja

Salas destartaladas, precarias y antiguas. Largos pasillos con poca iluminación y señalización. Falta de insumos y de medicamentos básicos. Goteras y lugares improvisados para atender pacientes por no tener instalaciones adecuadas. Mientras los trabajadores del Hospital Gutiérrez trabajan en un edificio inseguro, tienen el salario congelado desde hace dos años por una mala liquidación de paritarias y no tienen la garantía de la continuidad laboral.

Es que de manera indiscriminada, el Gobierno de la Ciudad sacó el 31 de octubre, cuatro días después de las elecciones, la resolución número 1657, firmada por la ministra de salud de la Ciudad, Gabriela Reybaud, con la que comenzó el conflicto. “Dijeron que éramos muchos médicos y que había que hacer un recorte, pero ni siquiera se fijaban en qué área trabajaba cada médico: primero quisieron echar a todos los delegados y luego fueron desmantelando áreas de trabajo. Redujeron personal y la cantidad de horas de suplencia de guardia que puede hacer cada médico”, dice Silvia de Francesco, dermatóloga y presidenta de la Asociación de Profesionales del Hospital Gutiérrez. Y Carlos Morana, que trabajaba haciendo suplencias de guardia, agrega lo que le dijeron desde el gremio oficialista del Hospital cuando fue a reclamar por su trabajo: “Me comentaron que no tenía que venir más, que no me tenía que quejar porque era un ñoqui como todos mis compañeros que se fueron y que iban a impedir que siga robando”. Nunca le llegó ninguna carta de despido ni ninguna compensación económica.

La metodología estaba clara y cualquiera podía ser víctima de uno de los despidos que llevaron a que se siga desmantelando el hospital que ocupa una manzana y que recientemente un grupo de artistas le pintó murales de dibujos animados y películas infantiles que le sacan sonrisas a los niños que llegan para ser atendidos. En el lapso desde que se quiso emitir la resolución se cerraron programas del SAME que atendían casos de violencia de género, problemas de adicciones, juego patológico, tabaquismo y violencia familiar. Sumada a estas pérdidas, más de 30 suplentes de guardias se quedaron sin trabajo y 40 más tuvieron que reducir la cantidad de horas de trabajo semanal. “En el día a día se hace todo más complicado así. Somos menos médicos, en un lugar que no tiene las condiciones dignas para trabajar, con un salario nefasto y encima no sabemos cuál será nuestro futuro laboral. Es insólito”, se queja de Francesco.

¿Qué significa que se achique el plantel de médicos?

  • Que otros profesionales tengan que hacer hasta guardias de 48 horas para suplantar la falta de profesionales.
  • Que todos lleguen más cansados, más agotados y que se termine explotando a los residentes, quienes son los que menos cobran; el Gobierno de la Ciudad piensa que están haciendo una beca, según contestan desde el organismo a los residentes que se quejan del exceso de horas de trabajo.

La receta neoliberal

A comienzo del año, la jueza Patricia López Vergara ordenó frenar esa resolución y que se diera marcha atrás con los 1.500 despidos en toda la Ciudad. En el Gutiérrez, sólo diez pudieron recuperar sus puestos de trabajo y otros diez, en forma arbitraria y de un día para el otro, los perdieron. “Nuestro primer paso fue asesorarnos legalmente y no tienen ninguna potestad para sacar gente sin siquiera poner un telegrama de despido. No sabemos qué va a pasar, pero intentaremos que todos recuperen sus lugares”, cuentan desde la Comisión Interna del Hospital, desde donde planean medidas de fuerza.

Dentro del Hospital, los trabajadores del Gutiérrez saben que sólo se pueden defender entre ellos. El gremio oficialista responde a lo que ordene el Gobierno de la Ciudad  e intentó sumariar a todos los médicos que realizaron el pasado 26 de abril una marcha contra la resolución y los despidos. Pese a la amenaza y a saber que todas las asambleas que realizan son vigiladas, consiguieron una audiencia pública con el Gobierno de la Ciudad para tratar el tema de la salud pública, pero nadie que responda a Mauricio Macri se acercó. “Son invisibles, siempre nos controlan y donde deben estar, no actúan. Hay un recorte salvaje, está claro que acá hay un vaciamiento de la salud pública y no hacen nada al respecto”, cuenta Laura Schargrodsky, médica clínica y miembro de la Filial Gutiérrez de Médicos Municipales. Y de Francesco agrega: “Esto pasó siempre, pero con Macri vino el achicamiento, sobre todo después de la última elección. En el Moyano tuvieron que cerrar programas con asistentes sociales, el Álvarez está quemado desde hace dos años y no hacen nada. Acá saben que faltan recursos, médicos y no hacen nada”.

Tanto en salud como en educación, el problema de vaciamiento hacia lo público se repite. Ninguneo hacia los profesionales, desprecio, precarización y condiciones deplorables a la hora de trabajar. “Estuvimos apoyando en la lucha de los maestros y ellos nos ayudan a nosotros porque creemos que esta es una pelea conjunta contra una idea de un Gobierno que quiere tener lo público bien lejos de lo privado”, reflexiona Schargrodsky.

Dentro del hospital Gutiérrez, cerca de una sala de juegos oxidada y a metros de una sala de Terapia Intensiva con paredes gastadas y cuartos que no debieran pasar controles sanitarios, talaron cuatro árboles sin permiso y están empezando a construir –reconstruir porque ya lo habían intentado y habían fracasado dos años atrás – la sala de padres Ronald Mc’Donald para contención de los familiares de los internados. Esa parte del terreno, como si todo fuera parte de una broma de mal gusto, la cedió especialmente para esa finalidad el Gobierno de la Ciudad, que desde hace diez años no realiza reformas en el lugar. “Esa empresa que quieren poner acá es una multinacional que tiene principios que van en contra de la salud que le queremos dar a los niños que atendemos, pero está claro que desde el Gobierno de la Ciudad se llevan mejor con lo privado que con lo público”, dice de Francesco, mientras con sus compañeros empiezan a armar las próximas marchas contra los despidos y por salarios más dignos para los trabajadores de la Salud. Continuará.

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Quiero y quiero

Quiero Vale 3 volvió a dar una fiesta de la canción con el disco «No es tan fácil». Cómo viven los músicos eso momentos previos a salir a tocar cuando la gente no deja de apoyar: «Cada día nos hacen cumplir un sueño».

_MG_4972“Para nosotros es una locura que ustedes estén acá. Cada día nos hacen cumplir un sueño”, lanza desde el escenario Federico Vitale, voz y guitarra de Quiero Vale 3. La banda y el público se funden en miradas cómplices y la vibración se anuda en un grito a una sola voz y en mil ritmos. Estamos en México y Balcarce, y Mala Vida Club hace rato es una fiesta, haciendo latir el corazón de San Telmo. Una vez más, bienvenidas las canciones. Abajo se improvisa un baile y el giro siempre termina en abrazo. Desde los micrófonos, explota el tercer tema de la noche: “Y vos decime quién te quita lo bailado, si al final aprendiste a bailar”. La frase popular se encarna en las voces de Federico y Camila Das Neves y desde abajo se multiplican los coros, en ese gesto de apuntar al cielo con un brazo y tirar hacia atrás la cabeza para darle más lugar a la emoción en la garganta.

Cami: – No se puede describir la sensación, es alegría, nervios… y también no poder creerlo.

Fede: – El día de la presentación del disco, “No es tan fácil”, antes de salir al escenario ella ya estaba llorando.

Cami: – ¡Estaba emocionada!, eran 300 personas cantando nuestros temas.

Fede: – ¡Pero esto es rock, loco! Las lágrimas son después del toque.

Suena la siguiente canción, “Claraveinte y vos”, y ya no quedan dudas: “equilibrio perfecto entre ternura y rocanrol”.

***

El reloj recién nos marca la medianoche y ya empiezan a vibrar las expectativas y los nervios. Antes de unas empanadas, probaron sonido y solo queda un último chequeo antes de dar puerta. Afuera, se va formando una fila que promete. Adentro, ya ni se adivinan las mesas que hace un rato llenaban el lugar, desplazadas por la inminencia de la música y el encuentro colectivo. Una escalera a oscuras que parece caracol nos lleva a los camarines, donde Cami se está maquillando y Fede fuma un cigarrillo mientras habla por celular y resuelve las últimas cuestiones organizativas. Quiero Vale 3 se completa con Rodrigo Ruiz Díaz, en guitarra y teclados, Tomás Finkelsztein, en batería, Tiago Vega, en bajo, Sebastián Prado, en coros y guitarra, y Manuel Eguía, en guitarra. Entre todos terminan de repasar arreglos y armonías de voces, mientras giran una jarra de cerveza  y palmadas en los hombros.

Fede: – Yo soy bastante insoportable, me cuesta relajarme, estoy pensando en todo. Ya cuando salimos al escenario es otra cosa. Pero el hecho de ser independiente implica ocuparte y tener la cabeza en un millón de cosas a la vez. Si no te movés para publicitar la fecha, tocás solo, hay que revisar los equipos, acomodar el lugar, estar atento a todo. Hoy me levanté, agarré el celular, el cuaderno, los puchos y arranqué el día enfocado en llegar a la noche con todo listo. Igual cuando te metés en el camarín ya está, corre otra energía.

A los nervios de siempre, se suma que este es el primer recital de la banda tras la presentación de su primer disco en MEC Stage en septiembre del año pasado. La fecha no fue solo el cierre del proceso de grabación y edición del CD, sino de todo un proceso de consolidación musical y humano de la banda. La organizaron en formato fiesta, con la intención de compartir toda la noche con la gente que siempre los sigue. Tocaron el disco entero, hicieron una parte acústica y tuvieron varios invitados. “Siempre terminamos de tocar y nos quedamos con ganas de más, porque cuesta bajar. Entonces, pensamos en generar una fiesta nosotros, buscamos en la presentación del disco, que era un motivo especial, darle a la gente una fiesta en la que quedarse y tener nosotros la posibilidad de bajar del escenario y tomarnos una cerveza con ellos y charlar”. El objetivo estuvo más que cumplido y la recepción de su primer material discográfico superó todas las expectativas; desde febrero se puede escuchar entero en Internet y ya tiene casi 3.000 reproducciones y más de 100 descargas. “Logramos un CD con un sonido que veníamos buscando y tuvo buenas respuestas, en la presentación la gente ya se sabía los temas. Lo venían pidiendo, era algo que faltaba. Sentimos que, a veces, es el público el que nos motiva y nos empuja para avanzar. Por eso siempre agradecemos mucho”.

Tras esa celebración, Quiero Vale 3 esperaba despedir el año en una fecha en diciembre, pero se la suspendieron sobre la hora y fue imposible encontrar otro lugar para tocar. Por eso, se redoblan las expectativas para esta noche y las ansias por volver a hacer bailar a los eternos de siempre y también a esos nuevos seguidores que se suman cada día: “Es muy loco cuando ya no podés identificar por dónde o por quién llegó una persona. De repente alguien que no conocés sube una foto de perfil con una frase de Quiero Vale 3 o nos llaman para preguntarnos por el disco”. El indicio de que había llegado el momento de pegar un salto les llegó el año pasado cuando cerraron una fecha en un lugar chico en San Juan y Entre Ríos, y faltando 15 días para el recital ya se habían vendido todas las entradas. El disco todavía no estaba editado y el único material de difusión del que disponían eran algunos videos de recitales que circulaban en youtube. El boca-en-boca y cuerpo-a-cuerpo pudo más y el público se seguía multiplicando.

Fede: – Estos seis meses en los que no tocamos nos sirvieron para parar la pelota, ver lo que se hizo, porque fue un laburo muy grande el del disco, mucho cansancio mental. Fue la frutilla del postre de un proceso que se venía afianzando en la banda, creo que alcanzamos la mayor madurez musical y nos ayudó también a consolidarnos como grupo humano, en esa relación día a día. Fue un proceso hermoso.

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– ¿Qué les pasa ahora cuando lo escuchan?

Cami: – A mí me pasa de escucharlo bastante porque lo escucha mucha gente cercana, me subo a un auto y de repente está sonando. Aunque a veces también me agarra que me pongo a escuchar un temita, pero no es constante.

Fede: – Hay diferentes maneras de escuchar el disco. Hubo un momento que me cansó, porque lo escuchamos mil veces, para corregirlo, etc, y después estuve mucho tiempo alejado. Estas últimas semanas lo retomé y le encontré un montón de cosas que capaz en ese momento no las veía. Es que pasa siempre, cuando terminás de grabar se te ocurren un millón de ideas para agregarle o cambiarle, uno está buscando la canción perfecta y con el tiempo te das cuenta que es imposible, siempre se le puede dar algo nuevo. Lo voy escuchando y no lo veo perfecto, pero sí my equilibrado y estoy orgulloso. Es algo que hace cinco años capaz ni soñaba y hace diez ni te cuento. Yo me sentaba a escribir un tema, pero porque me salía, y hoy tenerlo grabado en un disco y que la gente los cante arriba tuyo es una locura.

– Y ahora, ¿cuál es el desafío?

Fede: – Haber grabado el disco fue en realidad una consecuencia del vivo y ahora estamos en el proceso inverso. Es un poco una prueba, ya estamos en el camino, hay que caminar y ver qué pasa. En su momento fue grabar el disco y este es el momento de tocarlo, de salir a la cancha y mostrarlo en el escenario. Por supuesto la idea de un proyecto futuro siempre está, empezás a trabajar en algún temita y aparece el germen, pero quién sabe, somos abiertos a las sorpresas.

Cuando la noche esté por llegar al final, sonará “Canción imperfecta”, que cierra la idea de la búsqueda de perfección: “Y otra vez los acordes que se muestran con pudor a la hora de sonar y otra vez la garganta enrojecida con temor  a la hora de cantar.  Y la canción busca en tu cuerpo perfección”.

***

Alguien se asoma por la escalera con el anuncio de que abajo ya está lleno y se empieza a preparar el agite. «Está lleno, loco, nos llenamos de guita», grita uno y todos estallan en carcajadas. La motivación, claro, está puesta en otro lado. Acá en el camarín suenan dos guitarras y se despliegan las voces y las armonías. Repasan la lista de temas y algún que otro arreglo. Suben amigos e invitados y la ronda de abrazos crece. Camila camina de un lado a otro, mientras Tomás duerme una siesta en un sillón. En una corrida alguien llega el aviso: “10 minutos”. Fede se cambia la musculosa por una camiseta del Diego y Tomás se despierta cantando uno de los temas como si estuviera programado. Los siete se agrupan en el centro en un abrazo con todo el cuerpo y juntan las cabezas como preparando un ritual.

Con las pantallas de los celulares encendidas, alumbran la negrura de la escalera y Quiero Vale 3 se dirige al escenario. Apenas se asoman, empiezan los gritos y se improvisa un pogo. Con un comienzo acústico en la música de “Desapareciste”, se franquea en un instante ese espacio neutro entre el escenario y la primera línea del público. Con “No creo”, se despliega la banda en pleno y explota la fiesta. Entre tema y tema, Fede empuña el micrófono con una mano mientras con la otra sostiene una cámara digital y filma el show que se genera entre el público, abajo del escenario. Algo de ese material, anuncia, será incluido en un próximo videoclip. Sobre este proyecto, dirán: “Pensamos en el video, porque todavía no hicimos ninguno. Antes de pensar en otro disco, nos queda mucho para mostrar de este. La idea es tocar mucho más, capaz en lugares más chicos y salir a tocar todos los meses, mover el disco por otros pagos”.

***

-¿Qué les pasa cuando la gente canta sus temas?

Fede: – Está bueno que en el vivo la gente se agite y baile, pero también que un día se sienten tranquilos a escuchar las canciones y que la cabeza se les dispare a cualquier lado. Se te hincha el pecho. Nosotros buscamos que en los temas se entienda lo que queremos decir, que se diga algo fuerte y que al mismo tiempo la música brinde el marco, el escenario de eso que queremos decir. Siempre tienen que ver con lo que a uno le pasa, que probablemente es lo que le pasa a muchísima gente, entonces se ve reflejado en el disco algo cotidiano, vivencias que todos compartimos narradas desde nuestra óptica. A su vez, rebota en otras ópticas y en otras personas.

Cami: – Incluso nos pasa entre nosotros, que capaz Fede escribió una letra pensando en algo y yo la canto desde mi lugar y la resignifico.

Fede: – Creo que es lo más lindo que tiene. A la hora de sentarme a escribir, me gusta darle una vuelta de tuerca… si solamente quiero contar lo que me pasa invito a alguien a tomar un café y charlo. Por eso la cosa está en darle esa vuelta poética y hacer de esa historia, de esa vivencia, experiencia o recuerdo canción que pueda tener una linda melodía, una palabra con peso, que genere un eco.

***

Son más de las 3 de la mañana y ya no queda nadie sentado. La banda hizo el saludo final, pero vuelve para el infaltable bis que corona la noche y regala más fiesta: «Y dale mi amor que esta noche quiero verte bailar, naufragar toda tu cintura y volver a soñar«.

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Ya nadie debiera escuchar tu remera

El 24 de enero se cumplió un año de la tapa de El País en donde aparecía Hugo Chávez moribundo. Un día después, se descubrió que la foto no era real. El diario pidió disculpas por el equívoco. ¿Cuál fue realmente el equívoco?

Moisés Naím se estaba masturbando con la imagen de un muerto. Eran las 23 del 23 de enero y el día se terminaba en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial, cuando se cruzó con Javier Moreno. Naím le preguntó a Moreno si podía twittear la noticia. Él le dijo que sí, pero que no advirtiera de quién se trataba. Naím la twitteó. Un rato después, Moreno retwitteó la foto.

Moisés Naím es un analista político de Venezuela al que le paga un salario, entre otros, el Grupo Prisa a cambio de desestabilizar el gobierno de ese país. Antes, fue ministro de Fomento (en Argentina, sería de Planificación, el cargo que ocupa Julio de Vido) del presidente Carlos Andrés Pérez, quien el 21 de mayo de 1993 fue separado de su cargo por «malversación de fondos públicos» -siendo el único mandatario en la historia de Venezuela en ser expulsado por el Congreso-.

Javier Moreno era el director del diario El País hasta hace unos meses, a quien también -todavía- le paga el sueldo el Grupo Prisa a cambio de, entre otras actividades, desestabilizar cada pequeño movimiento de rebeldía en Latinoamérica -incluida, dentro de este combo, la relación con los poderes más conservadores de este continente-. El Foro Económico Mundial es un lugar «en el que se reúnen las élites sociales y económicas del planeta» -el entrecomillado pertenece (en tono elogioso) a un texto aclaratorio del propio diario El País-. Las cuentas de twitter son @MoisesNaim y @morenobarber. La foto de la que se hablaba aquella noche era la de un hombre moribundo sobre una camilla. El 24 a la mañana, después del orgasmo del twitter, el diario El País llenaba las calles con una imagen de un supuesto Hugo Chávez al borde de la muerte en La Habana. Esa misma tarde, se descubría que el de la foto no era Hugo Chávez, que había sido un chantaje. Tuvieron que pedir disculpas.

El 24 de enero de este año, hace unos meses, se cumplió un aniversario de aquello que El País determinó como un error y que nosotros determinamos como una muestra tan nefasta como demostrativa del lugar hasta donde fue capaz de llegar el imperialismo con tal de tocarle el culo a Chávez. Un año sirve, ante todo, para abrir un debate que El País -no pensando a El País como a un diario sino como parte del Grupo Prisa, corporación de negocios, dueño de Radio Continental en Argentina, crítico constante de la Revolución Cubana, socio de la gusanera de Madrid, socio de la derecha latinoamericana- no quiso dar: ¿qué hubiera pasado si el de la imagen, en realidad, no hubiera sido un fiasco de una enfermera cubana y hubiera sido realmente Hugo Chávez moribundo?

El País nunca se disculpó por lo que realmente debiera disculparse: por si era Chávez. No por morbo -al que vamos a dejar catalogado, simplemente, como mal gusto-. Sino por golpista. Porque aquella noche en Davos los dos periodistas sintieron lo que hacía tiempo anunciaban en editoriales: el chavismo sin Chávez era el final del chavismo. Anunciar la muerte no sólo era un juego vil: era preparar al mundo para la transición. Y, para ellos, era adelantar el festejo de aquello que estaban esperando: terminar con Chávez, el único presidente latinoamericano en la historia que se había ganado una mención constante en las páginas de ese periódico.

O más.

Hugo Chávez era el político más mencionado en libros de lo que va del siglo XXI. Hugo Chávez era el presidente venezolano más mediático de la historia. Hugo Chávez está pintado en un muro en Irlanda. Hugo Chávez está en un Viva Chávez en frente de la Plaza de los Estudiantes en Belgrado. Hugo Chávez invitó a oler el azufre que dejaba la sombra de George Bush. Hugo Chávez le levantó la voz al Rey de España. Hugo Chávez fue, definitivamente, la obsesión de un imperialismo que iba a reuniones de élites en Suiza, el país que el capitalismo mundial utiliza para cuidar aquello que ni las miserables leyes de las repúblicas capitalistas pueden permitir.

El País -uno de los principales voceros a la hora de hablar de libertad de prensa y de opinión- desde todos sus medios en el mundo lanzaba críticas contra Chávez. Incluso, cuando Chávez ganaba elecciones, decía que había ganado pero en realidad había perdido porque no había ganado por tanto. Su obsesión por un país de Latinoamérica que crecía de modo inentendible. O no: entendible. Chávez era, evidentemente, un grano difícil de sacarse.

La obsesión Naím, el masturbador de aquella noche, contra Chávez era tan fuerte que en la edición de El País del 18 de noviembre de 2007 -una edición en la que se destaca el texto «El comandante y el Rey» de Mario Vargas Llosa, también despiadado con Chávez- llegó a escribir cosas como “los jefes de Estado de América Latina están hartos de Hugo Chávez”, “el narcisismo de Hugo Chávez ya fastidia hasta a sus aliados” y “sabemos que Chávez no se destaca por su temperamento democrático hacia quienes discrepan de él”. Es decir: un opinador que contaba la opinión de otros presidentes, curiosamente de los presidentes no aliados al expresidente venezolano.

Aquella edición del 18 de noviembre de El País marcó un récord. Chávez apareció mencionado en las secciones Internacional, Nacional, Economía, Opinión -con dedicación exclusiva de la nota principal, de la microsección Revista de Prensa y en la columna de Vargas Llosa- y en el Suplemento Domingo. Todo un presidente no sólo no propio sino de Venezuela, un país ignorado históricamente por España.

La obsesión de El País, vale decir, no fue un detalle de los últimos años. El 13 de abril de 2002, luego de que Chávez sufriera un golpe de Estado -de parte de los militares y de corporaciones entre las que se encontraban algunas empresas de la comunicación, tal como se relata en el documental La revolución no será transmitida (http://www.youtube.com/watch?v=Cko8R2ZSEzE), de los irlandeses Kim Bartley y Donnacha Ó Briain-, el diario español publicó una editorial (http://elpais.com/diario/2002/04/13/opinion/1018648802_850215.html) que arrancaba así: «Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de una retórica revolución bolivarianaencabezada por un ex golpista que ganó legítimamente las elecciones para, convertirse desde el poder en un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo. Las fuerzas armadas, encabezadas por el general Efraín Vásquez, han obrado con celeridad al designar como jefe de un gobierno de transición a un civil, Pedro Carmona Estanga, presidente de la patronal venezolana, a la vez que destituía a los mandos militares compañeros y amigos del depuesto presidente».

Observar aquella foto como parte de una novela sería creer que el periodismo es un simple oficio objetivo que le da información a la sociedad. Esa foto fue una demostración política de hasta a dónde tenía pensado llegar una corporación dedicada a la comunicación. Esa foto fue un trofeo de un rival que se estaba muriendo. Esa foto fue -aunque no fue Chávez- el símbolo de un mundo que no aplica la guillotina en plazas sino en la tapa de los diarios.

Luego de lo sucedido, El País puso a dos de sus periodistas más fieles a explicar cómo sucedió el error de la foto que no fue (aquí pueden leerlo: Relato de un error de EL PAÍS).

También escribió una larga disculpas Javier Moreno, todavía director. Todos perdones porque el de la foto no era Chávez.

Uno de los voceros de la empresa, Tomás Delclós, escribió: “Comprendo las razones de los lectores que argumentan que un periódico como El País no debería haber accedido en ningún caso a difundir la imagen de una persona en una cama de hospital, por lo que ello supone de grave menoscabo a su derecho a la intimidad y a su imagen personal. Y me preocupan especialmente las acusaciones de doble rasero: que el periódico pueda tomar esa decisión con un dirigente latinoamericano, pero que jamás lo hubiera hecho con un mandatario europeo […] Yo tomo siempre la última decisión. Y, efectivamente, una imagen similar de un dirigente político de un país con una democracia avanzada, en la que prima la transparencia informativa, en el que los medios ejercen su trabajo sin trabas ni restricciones, y en el que el equipo médico responsable emite un parte diario para mantener informada a la opinión pública no tiene cabida alguna en nuestro periódico […]

En la vida, claro, todos siempre tenemos un plan. Desde acá, todavía esperamos las disculpas pertinentes.

Hijo de Yuta

Una socióloga, militantes feministas y un historiador que plantea “nuevas masculinidades” coinciden en que de la violencia verbal a la física sólo hay un paso. ¿Qué hay detrás de una guarangada disfrazada de piropo? Otra devolución de Yoylayuta sobre las historias de violencia de género.

¿Es considerado violencia de género un piropo desubicado? ¿Qué se debe hacer ante la violencia verbal callejera? ¿Se puede denunciar? ¿Cómo toman la denuncia? ¿Y si eso encima lo hace un policía? ¿Qué pasa si le sucede a un travesti? ¿Por qué sucede eso?
Dentro de las denuncias que recibimos en #yoylayuta, la violencia de género se llevó una gran cantidad de comentarios. Desde chicas que iban tranquilamente caminando por la calle y un policía les dijo algún comentario guarango, hasta exhibiciones indeseadas en la vía pública.
La ley 26.485, sancionada en 2010 en Argentina, establece a la violencia contra las mujeres como:
«Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal».
Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones «perpetradas desde el Estado o por sus agentes».
Comentario de Gabriela en la página de denuncias de #yoylayuta
Esperando en la parada del colectivo en la Plaza del Maestro en Bernal, pasaban seguido la policía patrullando y en varias ocasiones cuando estaba sola los policías tiraban besos y decían groserías.
Raydel Romero Cabo es cubano y es el presidente de OMLEM, la Organización Multidisciplinaria Latinoamericana de Estudios de Masculinidades. Desde allí luchan para contribuir a la equidad en las relaciones entre varones y mujeres, haciendo visibles las desigualdades fundadas por el sistema patriarcal.
“Nosotros rechazamos este tipo de violencia callejera, verbal, porque este tipo de conductas tiene consigo una construcción machista. Para evitar esto hay que lograr que se concientice desde la escuela, desde la creación de escuelas públicas y con leyes que protejan a las mujeres. No hay que aprobar este tipo de cosas, hay que tener valor y rechazarlas”, asegura Raydel sobre el tema del que es especialista: las nuevas formas de masculiniades. Con respecto al rol de la fuerza de policía, Raydel agrega: “Si un oficial de policía realiza eso es que quiere demostrar cierto poder, una cuestión de creerse más por portar un uniforme y que pueden actuar con total impunidad”.
Desde otra perspectiva, María Alicia Gutiérrez, socióloga especialista en géneros y sexualidades, va a buscar las razones de esas agresiones. “Esto responde a una estructura de género, a un patriarcado del registro heterosexual. Hay una dificultad, una limitación con la violencia verbal. Arranca con un piropo, que no se registra como agresión, pero que es parte de esa hegemonía heterosexual. La agresión física empieza siempre como agresión verbal. La agresión verbal ciertos sectores la naturalizan, piensan que es normal decir un piropo al estilo de «que linda que estás mamita». Pero lo que está naturalizado es el poder. Socialmente es más difícil que pase como agresión y esa es una batalla”.
En septiembre de 2011 por primera vez en Argentina se sentó un precedente penal sobre la violencia verbal de género: un hombre fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por amenazar con pegarle un tiro a su ex mujer. El fallo fue dictado por el tribunal Penal, Contravencional y de Faltas Nº 6 de la ciudad de Buenos Aires, a cargo de la jueza María Laura Martínez Vega.
“Este tipo de actos antes se cerraban y quedaban en la nada porque no habían testigos; ahora se ve un pequeño cambio en la forma en que se investigan los hechos y se empiezan a tener más en cuenta este tipo de casos”, aseguró Analía Monferrer, titular de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que está ubicada en Lavalle 1250 PB, y atiende denuncias los 365 días del año y las 24 horas, también pen los teléfonos 4370-4600 internos 4510 al 4514 y el correo electrónico: ovd@csjn.gov.ar
Desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, recomiendan una serie de tips a seguir a la hora de realizar una denuncia de violencia de género.
Si fuiste víctima de violencia, abusos físicos o psíquicos, apremios o torturas ejercidas por parte de las fuerzas de seguridad, es importante que hagas la denuncia penal para
que esos hechos se investiguen y no queden impunes.

¿Dónde realizar esa denuncia?
– No es aconsejable que la formules en la comisaría.
– Si el hecho ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires, podés hacerla en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional que queda en Viamonte 1155, de lunes a viernes de 7:30 a 13:30. No es necesario que vayas con un abogado. Es importante que cuentes detalladamente lo que te pasó.
– Allí te indicarán cuál es el juzgado que va a intervenir y te darán una orden para que te revise el cuerpo médico forense.
– Como los horarios de atención de la Cámara son bastante restringidos, si fuiste víctima de lesiones es conveniente que te acerques al hospital público más cercano para que los médicos dejen la constancia correspondiente. A primera hora del día hábil siguiente,
hacé la denuncia en la Cámara.
– Si tenés dudas o querés que un abogado te asista, podés acercarte a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que queda en Piedras 445 5º piso
– También podés solicitar asesoramiento o consultar sobre la posibilidad de que te brinden patrocinio jurídico gratuito en la Defensoría General de la Nación (Programa
Asistencia y Patrocinio Jurídico, Suipacha 570 Piso 6, Tel. 4328-3662).
Si estás detenido, alguien de tu confianza o tu abogado debe hacer la denuncia ante un juez.

Otro referente en el tema es la Asociación Civil Casa del Encuentro, una organización con un proyecto feminista por los derechos humanos de todas las mujeres, niños y adolescentes que desde hace quince años lucha contra la violencia de género. Ada Beatriz Rico y Fabiana Tuñez -ambas co-fundadoras de la ONG- realizaron un informe en dónde enumeran un punteo de asuntos necesarios y faltantes para analizar la problemática. “Hay que considerar a la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos. Así podremos ver la grave situación que viven las mujeres, niñas y niños en la Argentina como una realidad colectiva por la que se debe actuar de manera inmediata”. Algunos de los planteos más importantes que reclama el informe:

  • Estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres, incluyendo los índices de femicidios, para el correcto diseño de políticas públicas integrales indispensables para poder prevenir y asistir a las mujeres víctimas de violencia sexista.
  • Dialogo / pacto y consenso social político para diseñar un plan nacional para la erradicación de la violencia de género, compuesto por el Ejecutivo Nacional, Ejecutivos Provinciales, Poder Judicial, Poderes Legislativos, fuerzas de seguridad, universidades, asociaciones sindicales, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.
  • Programas Nacionales de Asistencia Integral desde una perspectiva de género para las mujeres víctimas de violencia sexista: asistencia psicológica sostenida en el tiempo
  • Acceso a la justicia con patrocinios jurídicos gratuitos, para asegurar el acceso a la Justicia de los sectores con menos recursos económicos.
  • Existencia de mayor cantidad de hogares refugios para mujeres en todo el país víctimas de Violencia Sexista, con una asistencia interdisciplinaria, desde una perspectiva de género, con el objetivo de fortalecer a las Mujeres para que puedan rearmar un proyecto de vida libre de violencia.
  • Asignación económica temporal, un subsidio habitacional y de alimentación para las víctimas de violencia otorgado por el Estado Nacional.
  • Asignación de presupuesto acorde para poder implementar en su totalidad la Ley N º 26.485 “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”.
  • Incorporación en todas las currículas educativas de los diferentes niveles la temática de Violencia Sexista.
  • Banco Genético de Datos Nacional que registre las mujeres y otras personas denunciadas como desaparecidas con antecedentes de violencia sexista o presunción de trata.

Otra experiencia más descontracturada es Atrévete! o HOLLABACK, un movimiento que se dedica a pensar cómo cambiar la forma en que se piensa sobre el espacio público, reclamando el derecho de las mujeres de caminar en la calle sin acoso: “Creemos que toda persona tiene derecho a sentirse bien en la calle sin ser clasificada como un objeto. El acoso en la calle es una de las formas más generalizadas de la violencia de género, parece culturalmente aceptado, pero nosotras no lo aceptamos y en esta página exponemos las denuncias que le suceden a la gente todos los días”, cuenta Inti Tidball-Binz desde el sitio que comenzó en México y que se expandió recientemente hasta Argentina.
Por último, al cierre de esta edición nos desayunamos con que la militante trans Diana Sacayán fue víctima de agresiones que – como explica la socióloga- fueron de la violencia verbal hacia la violencia física, siendo brutalmente golpeada primero por un hombre que la Gendarmería no detuvo, luego por la Gendarmería misma, y más tarde abandonada por la Policía Bonaerense en la puerta de un hospital, sin tomársele la denuncia. Reproducimos a continuación el comunicado que narra el grueso de los hechos y muestra, una vez más, que del piropo o la grosería a la violencia física hay solo una cuestión de escala: la escala del poder patriarcal.
“Mi nombre es Diana Sacayan, soy trabajadora del INADI, pero por sobre todas las cosas una luchadora constante  y quiero realizar la siguiente denuncia:
Que el pasado 10/08/2013 aproximadamente a las 2 de  la madrugada, estaba en un bar pegado a la Estación de Laferrere. De echo este bar está en la estación de trenes, cuando un hombre comienza a dar insultos  sobre mi condición de travesti  , desde luego que le contesté y seguidamente el individuo comenzó a gritarme insultos e intentó echarme del lugar, a lo que yo me negué sin que el dueño o encargado, ni ninguna de las personas presentes intervengan. El individuo de unos 35 a 40 años se lanzó a propinarme  golpes de patadas  y tomándome de los pelos me arrojo al asfalto y me dio unas 7  o 10 patadas en la cara tirándome al piso. Yo logré correr hasta el hall de  la estación de trenes que esta a unos escasos diez metros para poder solicitar ayuda de gendarmería, quien habitualmente permanece en el lugar. Cuando llegué al hall, ellos lograron  detener  al individuo pero  luego de mantener una breve conversación lo dejaron ir sin labrar ningún tipo de actuación. Ante mi grito indignado de:  “no lo dejen escapar”, los uniformado comenzaron propinarme golpes a bastonazos, por lo que decidí, con la cara ensangrentada, correr  hasta la Comisaría, a unas 5 cuadras se encuentra la Distrital Primera. El comisario salió de su oficina y yo le relaté los hechos. Este ordenó que me lleven al hospital, con lo que me trasladaron en el Movil 49.722 pero que me dejaran en la puerta sin realizar registro alguno en la guardia del Hospital Germani de Laferrere , negándose a tomarme la denuncia correspondiente”.
 Imagen: NosDigital