Archivo por meses: marzo 2014

Policía para todos

Un proyecto promueve crear una policía propia para cada distrito bonaerense con más de 70 mil habitantes. Otra vez, más efectivos como la solución al problema. ¿Cómo se vive en los barrios marginados? 

policiaQuienes promueven la creación de la policía comunal para distritos de la provincia de Buenos Aires con más de 70 mil habitantes, “respetando la procedencia territorial de los aspirantes que se seleccionen para incorporarse”, sostienen también que los efectivos estén siempre armados, por si acaso “algún delincuente se quiere vengar”. Reconocen la naturaleza violenta de una institución que durante 2012 mata más fuera de servicio que con el uniforme puesto (Derecho para matar), pero pretende armonizarla con la comunidad.

La discusión mediática pasa por quién pagaría y por quién tendría el poder de manejar a esa nueva fuerza: los intendentes – todavía barones del conurbano (Llevamos mucho tiempo sin democracia en Merlo) y cada vez más cerca de la oposición de derecha-.

¿Qué piensa un secretario de seguridad?

Gustavo Posse, intendente de San Isidro, se quejó de que el Ejecutivo Nacional le quitara los gendarmes: “Los trajeron para la época electoral”, y lanzó una campaña de inscripción para ingresar a la policía: 10 mil efectivos destinados a San Isidro, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Vicente López, San Fernando, Tigre y Pilar.

El ministro provincial, ex intendente de Ezeiza Alejandro Granados define: “El que hace política con la inseguridad es un salame”.

Los altos sueldos supuestamente descartan las posibilidades de que la policía vuelva a amotinarse. Dice el secretario de seguridad:

Clarín: –¿No hay una queja subterránea en la Policía por los sueldos bajos, ni posibilidad de que vuelvan las sublevaciones del año pasado?

Granados: –No, si cualquier policía gana 12.000 pesos. Andá y preguntale a cualquier policía en la calle cuánto gana y vas a ver.

Trato diferenciado

El Centro de Estudios Legales y Sociales enmarcó en un estudio de 2013 las diferentes formas de actuar según sectores sociales: “Las zonas pobres de la ciudad de Buenos Aires y los partidos del Conurbano han sido históricamente un ámbito diferenciado de las políticas de seguridad y de las prácticas policiales. Tradicionalmente, los modos en que las policías se relacionan con los vecinos de estos barrios y con estos territorios han implicado prácticas abusivas, tanto en el trato cotidiano como en los grandes operativos. (…) Pese a la variedad de las intervenciones de seguridad en barrios pobres, hay particularmente un punto en común: difícilmente serían toleradas en zonas habitadas por sectores de clases medias y altas. (…)”. Por ejemplo: el relevamiento de prácticas abusivas cotidianas, que tienen lugar tanto en intervenciones regulares (por ejemplo, allanamientos con orden judicial) como en la participación en redes de ilegalidad (por ejemplo, en negocios de toma de tierras y venta de drogas).

Granados insiste: “El déficit número uno es la falta de policías. A fin de año egresaron 5.000 cadetes y los mandamos a la Costa. El Operativo Sol fue extraordinario. Por más que me lo quieran bajar, fue así. Pregúntenle a la gente que fue a la playa. Ahora esos policías volvieron a sus lugares de origen, porque eso es lo que se había pactado. El de Olavarría se fue a Olavarría, el de San Pedro a San Pedro, así que una buena cantidad no puede venir al Conurbano”.

El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, advirtió que la policía comunal «puede ser un elemento innovador, pero si no se  emplea correctamente puede tener los efectos no deseados». Agregó: «No emplearla correctamente es que la policía municipal se termine convirtiendo en la fuerza de choque de un intendente, por ejemplo». La presidenta Cristina Fernández había adelantado su oposición al lanzamiento, porque militantes de La Cámpora denunciaron golpizas de agentes de San Isidro, gobernado por el opositor Gustavo Posse.

El caso testigo

En La Matanza, el intendente Fernando Espinosa lanzó en abril de 2010 su policía municipal compuesta, según sus propias palabras, por ex militares y ex policías con portación de armas. A metros de Capital, en ese partido había desaparecido 13 meses antes Luciano Arruga, previamente torturado por la policía y amenazado para que robara para la comisaría 8va de la Bonaerense. Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga explica cómo se legitimó la apertura del destacamento donde fue torturado y visto por última vez: “Algún sector de Lomas del Mirador se sintió identificado con el discurso de la inseguridad de Vecinos en Alerta (Valomi), y empezó un reclamo por más seguridad. Estaban influenciados por la forma de vender la noticia en los medios de comunicación. Cuando algún sector de la sociedad se siente inseguro recurre a criminalizar a los sectores más pobres porque creen que por tener menos educación, toman tierras, no trabajan. Todo ese mito es aprovechado para formar estos discursos discriminadores”. Las palabras de Vanesa, su experiencia, grafican qué sucede cuando se pide más seguridad.

Matín Insaurralde, ex intendente de Lomas de Zamora, hoy diputado nacional, defendió la propuesta de creación de la policía comunal desde España: “Tomando las experiencias en materia de seguridad, logística, infraestructura que vivió España. Hemos visto cómo la tecnología, el profesionalismo ha creado una fuerza local, comunal que le está dando resultados de excelencia a Madrid y a todo el país”. ¿Les suenan las políticas importadas? ¿Los anhelos de ser como el Viejo Continente?

¿Qué pasa en la calle?

Desde San Justo, La Matanza, Familiares y Amigos de Luciano Arruga describen el vínculo de vecinos con la policía: “La relación es de control sobre los pibes, y también de manipulación porque muchos jóvenes terminaban siendo rehenes de las propuestas de estos policías de robar para ellos. La relación entre los vecinos y las fuerzas de seguridad suele ser la misma. Sean gendarmes, bonaerenses o policías tipo municipal o Policía Bonaerense dos. Algunos vecinos exigen presencia de la policía a causa de la inseguridad que, sabemos, existe. Otros son los que a la policía le tienen miedo y se comen un verdugueo nuevo todos los días. No creemos que eso sea diferente con la municipal. La impresión que Luciano en particular tenía de la policía era la que vivía en su barrio. Estaba acostumbrado a que la policía los parara a él y a sus amigos, se lo llevaran detenidos, los tuvieran varias horas, los golpearan en la comisaría. Lo tenía naturalizado. Si se preguntaba algo era por qué lo molestaban. Se daba con él como con sus amigos y con cualquier otra persona en la misma situación”. Es decir: jóvenes y pobres.

La Policía Metropolitana, creada en 2010, no fue excepción. Al año siguiente provocó cuatro muertes y en agosto de 2013 una más; en todos intervinieron funcionarios fuera de servicio. Esas armas policiales que sólo deberían utilizarse en servicio, también han provocado numerosas muertes en conflictos intrafamiliares, parejas mal avenidas, peleas entre vecinos o incidentes de tránsito, el rubro que menos prensa tiene en la denominada inseguridad, y que más vidas se lleva.

La industria de la pobreza

La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Plata (APDH) resumió en septiembre de 2010 lo que estructura los problemas de inseguridad. “Hemos ‘asistido’ a numerosos procedimientos en villas miserias o barrios de emergencia bajo el modelo denominado ‘de saturación’, es decir, rebalsar el barrio de personal de seguridad con gran despliegue de armas y móviles policiales. Da la imagen de ‘guerra’; de lugar ‘tomado’, es fuerte ver esas imágenes”.

Desde la APDH hace tiempo que venimos denunciando una estructuración social perversa que reconoce su origen en la década del 90 pero cuya lógica impera aún hoy. Es decir, aquel círculo vicioso de pobreza, marginación, drogas, cárcel, libertad, marginación, cárcel o muerte: la  desproporción y desequilibrio económico acudiendo solidariamente hacia esos sectores sociales, en realidad, se ha creado una subrepticia e inconfesable industria de la pobreza. Las demás clases  sociales viven de los pobres. De allí la inacabable creación de juzgados penales, fiscalías, todo ello con nombramiento de personal para las distintas funciones que se requieren, psicólogos, asistentes sociales, especialistas de toda especie, policías: la de siempre, la policía dos, policía rural, policía comunal, agencias de seguridad, venta de tecnología vinculada a la inseguridad, gendarmería afectada a la seguridad, construcción de cárceles, aumento del personal policial y penitenciario, aumento de los gastos de mantenimiento de toda esa estructura, compra de armamento, vehículos vinculados a la luchas contra el delito, etc. Es difícil saber el presupuesto que ello demanda”.

Transformers atacan Berisso

En el sur se siguen recortando espacios verdes: sobre un humedal que regula las crecidas del río, avanza un puerto con máquinas monstruo en Berisso.

Un señor en Formosa prende la televisión. Sólo el resplandor de la pantalla y el del farol de la calle que se cuela por la puerta abierta iluminan su living comedor. Tiene que subir el volumen porque está un poco sordo ya, y las vecinas de al lado sentadas en la vereda están hablando demasiado fuerte. El noticiero le lanza una noticia atrás de otra: caos de transito en la 9 de Julio, desalojos en una villa miseria en el conurbano bonaerense, un muerto en un asalto a un banco en Villa Crespo. Mientras el señor trata de imaginarse cómo será ese lugar, Villa Crespo, y cómo se vivirá exactamente ese caos del que hablan tanto, una noticia menos de rutina lo saca de su pensamiento. Sube más el volumen, eso sí le interesa. Cuando la periodista termina de hablar apaga la tele y se suma a la conversación callejera con sus vecinas.

Les cuenta con tono de maestro lo que acaba de ver. Las vecinas con cara de alumnas aplicadas escuchan que la ciudad de Berisso, partido de La Plata, va a contar con una terminal portuaria de última generación, una de las más grandes y modernas de América Latina. La presidenta de la Nación ya la inauguró. El vecino tiene la primicia y se envalentona mientras la cuenta.

Parece que entre las obras del puerto está el mayor orgullo de la municipalidad de Berisso: la terminal de contenedores Tecplata. Mucha plata lleva hacerla: 400 millones de dólares. Quizás parezca mucho dinero, les advierte a las señoras que abrieron grandes los ojos, pero el estacionamiento de contenedores va a tener todo esto:

– Grúas pórtico Super Post Panamax  (“Super Post Panamax” susurran las vecinas), y con un alcance que permite atender a buques portacontenedores con hasta 20 posiciones, es decir 49 metros de ancho o manga y estibados hasta 25 metros de altura de nivel de cubierta con capacidad de 55 toneladas bajo gancho.

– Un muelle corrido capaz de operar simultáneamente con dos buques Super Post Panamax.

– 15 hectáreas de playa estacionamiento, con la mayor capacidad disponible en el país para contenedores refrigerados.

– 4 grúas pórtico tipo Super Post Panamax, 9 grúas de playa, quince Transtainers, tres montacargas contenedores, tres montacargas de almacén y treinta Terminal Tractor Trailer.

El señor casi se queda sin aliento, y las señoras ya no atinan a agregar nada. El silencio es dueño de la vereda del pequeño pueblo y de la conversación. Igualmente los tres sacan la misma conclusión mientras imaginan a las máquinas transformers moviendo barcos de miles de toneladas de acá para allá: que el progreso llegó para quedarse.

Lo que no saben estos buenos vecinos, porque el noticiero no se los contó, es que dónde se empezó a construir la mega obra: sobre un monte ribereño. Está compuesto por humedales, vegetación que permite absorber y regular las crecidas del Río y las precipitaciones. Lo que sí saben de Berisso estos vecinos es que queda en La Plata, que además de ser la capital de Buenos Aires, sufrió las inundaciones que dejaron 30 muertos declarados el año pasado.

La Asamblea Salvemos el Monte está formada por vecinos y productores ribereños de los Municipios de Berisso y Ensenada desde febrero de 2012. Se reunieron porque les  inquietaron las obras realizadas por el Consorcio de Gestión Puerto La Plata en una zona declarada Paisaje Protegido por la Ley 12756.

Denuncian que de acuerdo con lo establecido por la Ley provincial de Paisaje Protegido, el artículo 28 º de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y la Ley de Bosques, las autoridades del Consorcio del Puerto de La Plata, como así también las municipales, están poniendo en serio riesgo la biodiversidad de la región y realizando desmontes de manera ilegal.

El Consorcio de Gestión de Puerto no sólo sueña con máquinas transformers, si no que también planea construir un complejo turístico sobre la Isla Paulino que sigue con la línea de destrucción de gran parte del humedal. El proyecto fue publicado en la revista Ciudad Inmigrante nº 19 en Marzo de 2012.

El señor formoseño ya no tiene nada para agregar a su relato y planea irse a dormir. Sin embargo, hay más información que se le escapó: por ejemplo, que el martes 11 de marzo la Asamblea Salvemos al Monte va a marchar, junto con otras organizaciones y asambleas en defensa del Medio Ambiente, al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible. Están luchando contra el nuevo mapa de ordenamiento territorial de bosques nativos de la provincia de Buenos Aires. (Ver nota anterior: El último bosque del sur)

Este ordenamiento da luz verde a la terminal de contenedores Tecplata. Así como también permite la “Nueva Costa del Plata”, de Techint, en Quilmes y Avellaneda; el Vial Costero en Vicente López; Colony Park en Tigre; el Puerto de Escobar; los barrios privados en el Río Lujan y el camino costero en Berazategui.

Con estas obras se continúa con el plan de edificar sobre lo que queda de verde en la costa del Río de La Plata. Costa que, con sus humedales y vegetación, permiten que el Río no avance sobre las casas de la gente, y que las precipitaciones fluyan sin encontrar trabas hacia el Río. Sólo el 2% del territorio provincial corresponde a bosques nativos. En Berisso algunos vecinos ya sufren de inundaciones cuando llueve, por la falta de obras hidráulicas y por la presencia de otras obras como los terraplenes costeros que no dejan fluir el agua hacia los humedales de la costa.

El señor ya está acostado en su cama. Sigue pensando en las máquinas transformers en La Plata. Está contento de haber llegado a la edad necesaria para ver esas tecnologías en función de la comunidad, como dijo el noticiero. Él mismo leyó que, por definición, el progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana. El señor se durmió tranquilo, sin saber de los futuros inundados de Berisso.

Sáhara: el desierto ocupado

Dos mujeres de Aragón entregan esta colaboración a NosDigital. Crónica e historia del pueblo saharaui, luego de 35 años de ocupación, desaparición y tortura marroquí. Un viaje a las entrañas del terrorismo de Estado que cuenta con el silencio y el encubrimiento de las potencias mundiales.

Primer encuentro con el Sáhara

Al Sahara se puede entrar de varias maneras, o porque leés algo en una revista como esta, o porque te cuenta alguien que ha estado o – como es mi caso – porque desde pequeña en los veranos de 1996 y 1998 tuve la visita de hermanas pequeñas. No hablaban castellano y vivían en el desierto. Es entonces cuando me enteré de la situación del pueblo saharaui y de la responsabilidad que el Estado español tiene en ella. Durante aquellos veranos, algunas ONGs organizaban vacaciones para niñas y niños saharauis en España. Recuerdo la primera noche de Yamila en casa, tenía 7 años y no sabía una palabra de castellano, estaba sola entre gente, clima y ciudad extraños y echaba de menos a su madre. Mis padres me contaron la historia del Sahara Occidental. De cómo es un territorio ocupado y su población está dispersa y gran parte de ella vive en campamentos de refugiados en mitad del desierto.

Pero ¿qué es esto del Sahara?

Durante siglos los saharauis fueron nómadas del desierto. En 1884, en la Conferencia de Berlín, los europeos se repartieron África. España obtuvo la región conocida hoy como Sahara Occidental creando unas fronteras artificiales que dividieron al pueblo saharaui y lo sometieron a una autoridad colonial. En los ´60, más allá de la presión de las Naciones Unidas, España no realizó el proceso de descolonización. Así se inició el movimiento por la liberación del Sahara y en 1973 se creó el Frente Polisario con el fin de obtener la independencia por medio de la lucha armada contra la ocupación española. Los enfrentamientos armados se sucedieron, resultando en muertes saharauis y españolas.

El destino de los casi trecientos mil saharauis que viven hoy sometidos en su tierra o  refugiados se forjaba. Lo que estaba en juego –y nunca ha dejado de estarlo – era la libre autodeterminación de un pueblo, enroscado entre los intereses de las potencias colonialistas.

En 1975, España traicionó el acuerdo con los saharauis y con la ONU de realizar un proceso de descolonización apropiado y justo y un referéndum de autodeterminación. Unilateralmente entregó el Sahara a Marruecos. Así el Sahara fue ocupado por su vecino Marruecos enviando a miles de civiles y soldados en la Marcha Verde por el norte, mientras Mauritania ocupó los territorios del sur. La mayoría de los saharauis huyeron de las aberraciones y los bombardeos y se refugiaron en los campamentos de Tinduf, Argelia. En 1976, el Frente Polisario – único representante legítimo del pueblo saharaui – proclamó la independencia y creó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

La guerra de Marruecos con el Polisario duró hasta 1991 (Mauritania abandonó la contienda en el 79), tras la firma del alto al fuego con la única condición de realizar un referéndum de autodeterminación auspiciado por Naciones Unidas. Hasta hoy, el referéndum no se ha producido y se mantiene a parte de la población saharaui en los campamentos de refugiados en Argelia, y a la otra gran parte en los territorios del Sahara Occidental, bajo la ocupación marroquí. Hoy el Sahara Occidental es la última colonia de África.

¿Y cómo entramos en el territorio?

A mis dos compañeros de viaje y a mí ya nos han contado cómo funcionan los controles hasta llegar al Sahara. Desde que compramos el billete a El Aaiún, tenemos policía secreta siguiéndonos y escuchando nuestras conversaciones. Casualmente el personal de la estación nos abrió una de nuestras maletas. Nosotros estábamos nerviosos, lo que no podía ayudar. En el viaje en autobús, el conductor preparó unas 8 fotocopias de nuestros pasaportes. En cada parada, en el control se quedaban una. Acercándonos a El Aaiún, la policía marroquí empezó a hacer más preguntas y a ser más incisiva. En el último nos hicieron bajar del autobús y entrar en la garita. Allí, más preguntas: profesión, por qué íbamos a El Aaiún, a quién iríamos a ver, si nos quedaríamos con amigos. Con una compañera se ensañaron más pues la confundieron con otra chica que había estado antes. La acusaban de ser periodista. Somos turistas y vamos a un hotel, nos lo llevábamos bien aprendido. Desde el último control nos pusieron una furgoneta que nos siguió para confirmar si era cierto nuestro destino. No parecían haberse creído que fuésemos a hacer sólo una noche en un hotel de El Aaiún. Por fin, nos dejaron ir. A las horas de llegar a la ciudad nos vinieron a buscar para hacer el traslado a casa de una familia saharaui. Todos los nervios y la tensión, la rabia y la impotencia se convirtieron en otra sensación aún más grande. Empezamos a experimentar la dignidad de la resistencia, en cada instante.

¿Qué es vivir en un territorio ocupado?

La ocupación es sostenida por las fuerzas armadas marroquíes. El seguimiento es constante, la presencia policial y militar es visible en cada calle, en cada plaza, incluso hay barrios de mayor presencia saharaui donde las furgonetas policiales permanecen fijas en puntos estratégicos para frenar cualquier atisbo de rebelión repentino. En la Avenida Smara las furgonetas son incontables. Hay policía secreta que te vigila y te sigue constantemente. Caminando por el Zoco, el mercado de la ciudad, te das cuenta de que hay un hombre pegado a ti, que no parece tener más objetivo que ese. Es un secreta. Los ves en cada esquina. Te acostumbrás a su presencia.

También es común oír sobre los chivatos. Una familia nos contaba sobre la paliza recibida por su hijo de 15 años. La policía le dio duro en la calle durante una manifestación de esas que ocurren a diario; no suelen ser grandes, sino muestras cotidianas no violentas de descontento y de deseo de un Sahara libre, protagonizadas por grupos de estudiantes. No fueron al hospital porque allí espera siempre la policía para controlar y hacer seguimientos de las personas heridas. Tampoco se atrevieron a ir a ningún profesional saharaui porque no se fían de quién pueda ser un informador de la policía marroquí. En cada conversación, corroboramos que todas las familias proceden de la misma manera, se llevan a sus familiares heridos a casa.

Said Dambar fue asesinado por la policía marroquí en diciembre de 2010. Su muerte aún no ha sido investigada y su cadáver sigue en paradero desconocido. Tras ser informada de su muerte, a la familia sólo se le permitió ver el cuerpo de su hijo en el hospital desde la distancia, pudiendo distinguir que tenía un orificio de bala entre los ojos. Desde el principio se ha exigido la autopsia y una investigación sobre lo realmente sucedido. Tras 17 meses en la morgue, las autoridades marroquíes decidieron enterrar a Said sin decir dónde. Meses más tarde, la salud del padre de Said empeoró. Aunque fue atendido en la ciudad de Rabat, no pasaron más de unas cuantas semanas para su muerte. Durante ese tiempo la familia fue chantajeada con el tratamiento de su salud y con los procedimientos con el cuerpo. Si se rinden y cesan en su empeño de investigar el asesinato de Said, tendrán facilidades; si no, se les hará la vida imposible. Se verán obligados a velar el cuerpo en su casa ya que se les niega el acceso a la morgue. A los familiares que se hallaban en Rabat se les dificulta conseguir cómo viajar al entierro en El Aaiún. Esta familia se ha movilizado mucho y ha denunciado el crimen de su hijo a nivel internacional. Para forzarles a cesar su lucha, unas veces les han ofrecido viviendas y trabajo, otras les han amenazado con desenchufar la luz de la morgue. La casa de la familia, las hermanas y la madre de Said Dambar han sido atacadas de manera brutal. El caso de la familia Dambar y el chantaje realizado a su familia nos cuenta, y resalta por su sadismo, hasta dónde llegan las autoridades marroquíes.

Las asociaciones funcionan en clandestinidad, ya que  son ilegalizadas por Marruecos. Incluso se ha rechazado la legalización a asociaciones de defensa de los derechos humanos reconocidas internacionalmente como la ASVDH (Asociación saharaui de víctimas de graves violaciones de derechos humanos cometidas por el estado marroquí), que lleva desde el año 2005 constituida siguiendo la ley marroquí y ha ganado varios juicios que reconocen su legalidad.

No hay libertad de movimiento para la saharaui. Simplemente para ir a un pueblo costero a 35 kilómetros de El Aaiún con nuestro compañero saharaui, pasamos dos controles, uno de la policía y otro militar. Omar paró el coche para indicar adónde iba. Nosotras permanecíamos calladas en los asientos traseros. Pero esto es un hecho menor comparado con lo que sufre una persona saharaui. A una saharaui activista se le dificulta y hasta prohíbe la salida al extranjero. No sólo es la libertad de movimiento la que se ve atacada. Todo saharaui tiene a su familia dividida por el Muro de la Vergüenza, ese conjunto de muros defensivos de más de 2.700 kilómetros, y zona militar repleta de búnkeres, campos de minas y defendida por más de 100.000 soldados marroquíes. Parte de la población saharaui vive en Tinduf, Argelia, en los campamentos de refugiados, y la otra parte bajo la ocupación marroquí en los territorios ocupados. Familias separadas más de 35 años por un conflicto que no se resuelve.

Tampoco hay libertad de manifestación ni de ningún tipo de actividad política. Los intentos de la libertad de este pueblo en el territorio ocupado son respondidos brutalmente. Las manifestaciones saharauis son reprimidas, los allanamientos y las detenciones arbitrarias están a la orden del día. «Sales de casa y no sabes si vas a volver». «Es un estado de alerta continua, en cualquier momento puedes ser tú o tu hermana, tu primo, tu amiga», » tras las manifestaciones, la policía va a las casas de la gente saharaui, rompiendo y haciendo daño a todo lo que encuentran por delante. Tienes que quedarte en casa detrás de la puerta a esperar a que vaya la policía, sólo podemos cerrarla y esperar».

La represión no distingue de edades, ya desde la escuela se reprime a los niños saharauis por hablar su idioma, el hassania, ya dentro de las escuelas se socializa dentro de lo que la represión permite. La marroquinidad del Sahara es incuestionable, empiezan los castigos por ser saharaui, pero por contraparte es el momento en el que se reafirma más la identidad saharaui. Lo mismo pasa en los institutos. Hay profesores saharauis, pero son una minoría. No tienen más opción que adaptarse al currículum marroquí si quieren conservar su trabajo y no acabar en la cárcel.

Marruecos impone su fuerza para castigar y sembrar el miedo entre la población saharaui, y en alianza con sus estados hermanos España, Francia y EEUU, se encargan de tener limpia la imagen mediática del Reino Alaui, de silenciar que Marruecos ocupa un territorio y tiene construido uno de los muros más grandes del planeta. Se silencia la represión y la tortura que se suceden día a día en el territorio, se silencia la ocupación y se silencia a una población que lleva más de 35 años resistiendo desapariciones, secuestros, tortura y chantaje.

Este texto está escrito desde el corazón y desde la rabia que genera que la situación del pueblo saharaui se mantenga luego de décadas mientras el mundo le da la espalda. Somos dos chicas aragonesas que creemos en el internacionalismo como forma de entender los procesos de lucha de los pueblos. Nos gusta conocer luchas y difundir las nuestras. Este es el resultado de seis viajes a territorios ocupados. Son solo pinceladas de lo que ocurre en el día a día saharaui.

Sí se puede

La Cooperativa de Trabajadores Lacar logró eludir al telegrama de empleo, gambetear el vaciamiento y mantener las máquinas en funcionamiento. Mientras esperan la expropiación definitiva, hacen un balance de estos dos años duros pero esperanzadores.
Los empleados de Lacar vivieron una real pesadilla en los últimos tres meses de un ya lejano 2011: primero, a mitad de septiembre, amanecieron con la fábrica cerrada, los 20 locales sin mercadería, la compañía en quiebra y sin ningún tipo de señales de indemnización ni nada por el estilo. 150 personas quedaban en la nada misma. No era la primera vez que Lacar se convertía en noticia: en el 2005 fue la primer compañía en ser denunciada por trabajo esclavo. Ahora era noticia no sólo a las “estrategias productivas” de su ex dueño José Tarica – que llevaron todo a la quiebra- sino gracias a los reflejos rápidos de los trabajadores que tomaron rápidamente la iniciativa: decidieron formar una cooperativa y presentaron un plan de producción al juez Federico Guerri del  Juzgado Comercial  nº 17 para hacerse cargo de la maquinaria y los talleres, teniendo la prioridad antes que los acreedores, según marcaba la nueva Ley de Quiebras. Movilizaciones y acampes de por medio, el 29 de diciembre del 2011 nació la Cooperativa de Trabajo Lacar, con una orden provisoria de cesión de los derechos de los bienes muebles e inmuebles. Una fábrica recuperada más en el mapa argentino.
NosDigital se juntó con Aníbal Castillo, uno de los compañeros que desde el primer día estuvieron cimentando la organización, en el local de Lacar en Av. Directorio 3715, en Parque Avellaneda:
-¿Cómo anda la Cooperativa Lacar a dos años de su fundación?
Hoy en día bien, con el mismo sacrificio y más ahora con la inflación que se fue para arriba. Haciendo lo mismo de siempre y esperando que el juez nos confirme la expropiación definitiva, porque el fallo sólo fue provisorio. Seguimos igual que antes, un poquitito mejor, pero siempre muy sacrificados.
-¿Cómo lograron reestablecer las relaciones con los proveedores y distribuidores después del vaciamiento?
Nosotros hablamos con todos y algunos sí aceptaron trabajar con la cooperativa y otros no. Así que salimos a buscar nuevos. Por suerte seguimos en el Polo Textil haciendo nuestras camperas, pero la mayor complicación sigue siendo la plata.
De sus labios salen dos palabras una y otra vez, tal vez las más comunes en el planeta de las fábricas recuperadas: plata y sacrificio. Plata, porque salir al mercado sin inversiones externas, sin acceso a créditos fáciles y evitando bajar los costos del producto mediante despidos o mayor explotación se hace casi una tarea titánica. Y Aníbal resalta cómo cuando el dueño cerró las puertas eran 150 y ahora son 30, porque muchos tuvieron que salir a buscar empleos para mantener a sus familias, que ahora labura 8 o 9 horas ganando el básico, del esfuerzo que hacen para ir asesorándose y aprendiendo nuevas tareas y así rotar en los puestos y ayudar a los compañeros. De ahí, la otra cara de la moneda, el sacrificio. Pero prefiere con orgullo su nueva condición: “Acá ganás mucho menos, el sacrificio es otro; pero los que estamos acá es porque queremos este tipo de vida. Yo estuve 20 años laburando para un patrón llevándome 8 mil pesos y no sabía nada y el tipo hacía de todo. ¿Pero qué tranquilidad te da si el tipo es un corrupto? Vos te metés en una empresa, ponés la tarjeta, cobrás a fin de mes y te vas; no sabés nada de lo que hace el dueño”. No saber qué hacía en Lacar fue casi un pecado, teniendo en cuenta que mucha de la materia prima venía de los talleres clandestinos. Cuenta Castillo cómo reaccionaron cuando la organización La Alameda fue por primera vez a denunciar lo que pasaba: “Nosotros nos enteramos porque una vez vinieron los de La Alameda. El dueños nos decía que no, que ellos se habían confundido, que solo venían a hacer quilombo. Y después cuando pasó todo lo que nos hizo, nos cayó la ficha”.
-¿Cómo comparás el trabajo de antes con la nueva realidad de estar al frente de la cooperativa?
Ahora la cooperativa es tuya, es otra cosa, la piloteás vos, te hacés cargo de todo, porque esto es una fábrica recuperada. El ser humano tiene conflictos, tiene problemas, y acá también los hay, pero más allá de todo eso, nosotros tratamos de que esto sea de todos, que haya igualdad. A nosotros nos cagó un tipo y tratamos ahora de no hacer lo mismo, manejarnos de otra manera. Lo único que te complica es cuando estás con lo justo; la cooperativa es así en los primeros tiempos, y hay que entenderlo, pero estamos bien, la estamos peleando.
-¿Qué significa para pertenecer a ese mundo de las fábricas recuperadas?
Yo no conocía esto, yo iba a trabajar, cobraba y me iba. Yo lo vivo a full, sé que lo más importante es el sacrificio. Gente que no le pasó no te puede entender. A mí me gusta esto de la cooperativa que el trabajador sabe, se asesora de lo que pasa en su lugar de trabajo. Más en este sector, el textil, el trabajador no sabe nada.
-¿Qué se siente cuándo van y cuentan su experiencia a otras fábricas que están pasando lo que ustedes hace dos años?
Por ejemplo, fuimos a ver el caso de Dulce Carola, que les pasó lo mismo. Fuimos, los asesoramos, les contamos nuestra experiencia. Siempre que tenemos tiempo tratamos de ayudar a quienes están en esa situación. Y yo no lo puedo creer, a mí me encanta, cómo te escuchan, poder ayudarlos, saber que hubo gente que pasó por lo mismo.
Lacar sigue de pie y eso es motivo de sacarle una sonrisa a cualquiera que piense que hubo tipos que en la lona decidieron hacer lo contrario al sentido común, y con un esfuerzo descomunal lograron hacerse cargo de su propio trabajo aún en las condiciones más adversas.

El baile de las escobas justas

El ciclo “Marzo, mujer y memoria” se estrenó con fiesta y carnaval: centenares de mujeres marcharon por el centro de la Ciudad de Buenos Aires llevando las escobas que barren las injusticias y que nunca estigmatizan. Música, poesía y baile en una tarde-noche que dio comienzo a una serie de actividades que articulan la lucha de género con la memoria activa y presente.

Día internacional de la Mujer Trabajadora – Día 8
–  Marzo
Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia – Día 24

escobasEl ciclo “Marzo, mujer y memoria” propone puentes y remata su nombre con “Arte y conciencia” como eslabones de unión. Desde el 6 hasta el 22 de marzo, una grilla de actividades le pone cuerpo de mujer al Auditorio Kraft, apuntando directo a las sensibilidades. El primer encuentro sale a festejarse a la calle. Mujeres y mujeres y algunos varones llegan a la puerta del auditorio en Florida al 600. El movimiento empieza a tomar forma. Durante la tarde, y hasta que llegue la noche, la propuesta va a tomar diferentes cuerpos y objetos. Poesía, cuentos susurrados al oído, batucadas y clowns son la previa a la “Marcha de las escobas”, una performance artística que propone barrer las injusticias transitando el centro porteño hasta el escenario que espera en Plaza San Martin.

H          a         g         a          m          o          s           u         n             p         u           e          n         t            e

20.00hs – Susy Shock- ¿Quién es?: “-Soy arte- digo mientras revoleo las caderas y me pierdo entre la gente y su humo cigarro y su brillo sin estrellas y su hambre de ser… travesti outlet bizarría del ángel o el cometa que viene a despabilarte el rato que estemos, el rato que nos toque en suerte transitar”, dice su blog.
–       ¿Cómo relacionas la identidad de género con la memoria, verdad y justicia?
–       Yo no sé cuál es la connotación que puede tener la palabra identidad, la palabra femeneidad, la palabra memoria en otro lado del mundo, pero para nosotros y nosotras nos atraviesa en muchos sentidos. Más allá de la lucha puntual de las personas trans para que se nos respeten las identidades autopercibidas, estamos atravesados y atravesadas por una dictadura que ha dejado todo un tema de identidades expropiadas. Todavía hay que seguir buscando. Como sociedad todavía estamos medio rengos y rengas para continuar. Nos cuesta mucho a las personas trans decir soy esto y que se acepte. Pero, también es muy terrible transitar en identidades mentirosas, en identidades que te exigen y que te imponen. Cualquiera puede ser, a cualquiera le pudo haber pasado y eso hace en principio que nos mantenga muy vivos. Hay algo que todavía no se cerró y en otras sociedades es un síntoma de no se habla más y no se hace más nada. Sin embrago, acá, aún en los peores años de impunidad, siempre fue la gran ejercitación recrear los modos de resistir y continuar y no quedarse con esas llagas abiertas.
–       ¿Cómo juega el arte en la construcción continua de la memoria?        
escobas–       Las personas trans y todas las organizaciones de la diversidad hemos aprendido fundamentalmente de la militancia de las organizaciones de Derechos Humanos. Estamos absolutamente ligados a poner el cuerpo, a ese modo de estar en la calle, de hacer una acción donde el propio cuerpo es la bandera del reclamo. En cuanto al arte, no entiendo un arte que sea político y otro que no. Todo arte es político aun cuando se dedique solo a divertir, de la manera más prosaica y más frívola. Aún así está siendo arte político, que se encarga precisamente de esa otra parte, que es la que anestesia en muchos sentidos.
–       ¿Qué te gustaría barrer con tu escoba?
–       Todavía hay mucho machismo que tenemos que barrer, desde adentro mismo, desde nosotras mismas inclusive. Ese machismo que a veces seguimos construyendo cada vez que nos toca criar hijos e hijas. Ese machismo que nos hace ver a las pares a veces en sospecha, en competencia. Ese machismo que regula en serio muchos sentidos y muchos deseos.

H          a         g         a          m          o          s           u         n             p         u           e          n         t            e

18.00hs. “Si alguien no me dice que sobrevivirá una migaja, aunque sea pleno día, voy a ponerme a gritar”, las palabras de la poetisa Juana Bignozzi llegan desde la punta de un tubo de madera. Una mujer del otro lado, promedia los setenta años, y vestida de blanco, ofrece regalar la lectura al oído de quien esté dispuesto a recibirla. El muchacho se saca los auriculares y se dispone a escuchar. La señora reclama: “Quiero más poesías”. La joven dice que está apurada que no puede frenar. El niño abraza a la señora de blanco. Muchos sacan fotos, todos giran, los bombos están por salir.

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21.00hs – Miss Bolivia – ¿Quién es?: “Armada hasta los dientes con lírica incendiaria y comprometida, Miss Bolivia despliega un mensaje de emancipación y llamado a la reconexión natural con un combo que arrasa: sonidos de barrio con mensaje directo, ultra bailable y versátil.”, dice su FanPage.
–       Tu tema “Rap para las madres” atraviesa los tópicos de esta jornada: mujer y memoria.
escobas–       Para mí es un himno que canto personalmente para homenajear y reconocer a las madres como mujeres maestras de la perseverancia y de la lucha. Desde mi historia personal lo que intento es narrar la historia nuestra como pueblo, sin ambiciones de ser portavoz pero sí de contar mi humilde historia.
–       ¿El arte puede correrse de ser un hecho político?  
–       El arte es política por definición. Cada hecho artístico, cada hecho estético es un acto político, como cada pequeño acto de la vida del ser humano. Mi música como acto estético es un acto político, eso no quiere decir que sea partidario.
–       Siguiendo con la idea de la marcha de las escobas, ¿te gustaría barrer algo?
–       Yo me convertiría en una barredora profesional y creo que de a poco lo estamos haciendo. Nosotros barremos con la lengua,  no tenemos escobas. Me interesó mucho la propuesta por la resignificación del objeto, la escoba para barrer como acto revolucionario y de resistencia, no es lo mismo que la escoba de la ama de casa, mujer oprimida, explotada, con un trabajo de riesgo no remunerado. Yo pienso que hay que resignificar, usar las armas que han sido utilizadas para nuestra opresión como herramientas y armas de emancipación.

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19.00hs. Con la cara pintada marcan el ritmo. Son mujeres de TUMMBanda las que suenan potente en la peatonal porteña. Rompen el círculo cuando las escobas se disponen a intervenir las calles.
Eugenia, desde la organización, explica: “En 1907 hubo un aumento terrible en los alquileres de los conventillos de La Boca y las que salieron a pelearla fueron las mujeres con sus escobas y sus hijos. Esta recreación que hacemos significa eso.  Cada una tiene su lucha, sus ganas de pelear. Es una forma de sumar a todas. Que vengan a barrer lo que crean que son las injusticias”.
La marcha late bajo las escaleras del auditorio. Llegará hasta el escenario donde esperan Susy Shock y Miss Bolivia en plena Plaza San Martin. Un primer grupo se asoma agachado. De blanco, son los clowns con narices de payasos y sonrisas de hoyito a hoyito en las mejillas. El segundo grupo de mujeres llega al rato. Están vestidas de violeta y negro. Llevan escobas en sus manos, respiran profundo inflando el pecho y mantienen la espalda y la mirada firmes. El ciclo empieza a oscilar entre el movimiento y la serenidad. Explota un grito de guerra, que también es grito de fiesta: hay que bailar barriendo injusticias.
escobas
 
 
 
 

«La voz de la mujer tiene fuerza de lucha»

Florencia Albarracín le pone la voz y el cuerpo a Láudano en Canciones, una banda de rock latino bien rioplatense. Frontwoman de un grupo de seis muchachos, se planta firme: “La mujer se está animando al escenario, aunque el rock siempre lo tuvo”.
En una tarde donde bermudas y polleras imperan, junto a la cerveza llega Florencia Albarracín a una confitería tradicional del barrio Abasto. En menos de una hora, tendrá que estar ensayando con su banda: Láudano en Canciones. Pero el encuentro se hace momento y oportunidad, y la cerveza, por fin, se destapa de un golpe seco de un mozo de moño.
Florencia cuenta que trabaja y trabaja: en una agencia de turismo, dando clases de música, preparando la banda sonora de una película, también de una obra de teatro. Pero se pone seria cuando habla del trabajo que le vale más: Láudano en Canciones. “El amor y lo urbano es lo que define a la banda. Las historias de la ciudad dan sonidos y melodías todo el tiempo. El subte tiene su ritmo, el colectivo otro, el caminar otro. Cuando laburás para teatro hay una sistematización, porque laburás para un contenido establecido. Pero si la inspiración la sacás de lo que te va pasando momento a momento te puede llegar en cualquier lugar, en cualquier instante. En el menos pensado, incluso. Eso es Láudano.”
En Agua de Río Nuevo, primer disco de la banda, están grabadas esas experiencias. Florencia lo define como un disco de concepto: “Música urbana, rioplatense, una suerte de rock latino pasado por el tamiz del Río de la Plata”. Láudano es canción, Láudano es fusión.
-¿La fusión de género que proponen es compleja musicalmente? 
-No me parece que sea compleja. Creo que la fusión resulta de la libertad que nos da la canción. El Dios de la Canción es muy generoso, podés tomar cosas de cualquier género y le van a servir a la canción. Si vos agarrás cualquier cantautor es imposible encasillarlo: es él y sus canciones. Nosotros al hacer canciones propias, y tener claro lo que queremos decir, el género no nos define. Depende de la canción y aquello de lo que quiere hablar. La canción misma te pide que le des un poco de murga, candombe, un poco de tango, de rock.
-Entonces, ¿se puede hacer una canción bella con tres acordes?
-Completamente. Hay miles. Una buena canción es aquella que te puede tocar las fibras íntimas, es algo que uno no puede explicar qué es. Tenés la melodía y la letra, pero además de eso hay un plus, no sé, un no sé qué. A veces te enganchás con una canción que vos mismo decís: es medio boluda, pero hay algo que te llega. La belleza de la música radica en un no sé qué que te hace sentir especial cuando escuchás una canción.
La cerveza se acaba, fatalmente no hay tiempo para otra. En la sala de ensayo, las canciones esperan. Láudano se va a regalar una función a ellos mismos. Mientras enchufan y prueban equipos, no dejan pasar el momento de abrirse un vinito que acompañe los acordes y los coros. Se habla del 7 de marzo. Láudano va a presentar “Agua de Río Nuevo” en Niceto y hay que ensayar y ensayar para que la fiesta sea encuentro y sea baile. Por eso se empieza con un candombe que hace zapatear hasta las uñas de los pies.
“De a poco se arma el bailongo en la calle, el viejo empedrado se viste de traje. La noche, con un vestido negro. La piel se disfraza entre luces y sombras, no hay ricos, no hay pobres, entre los tambores, se baila: candombe de colores. Esto es cosa de negros, ¿Será cosa de negros quererse así?”
florencia
-¿Cómo es escribir una canción?
-Uno tacha más de lo que escribe. Escribís, escribís y escribís. Tenés un montón de material. Y llega la hora de condensar. Parece que todo es necesario y que nada sobra, pero tenés que respetar los tiempos de la canción y empezar a tachar.  La construcción artística es así.
-¿Sos metódica para eso?
-Para nada. Soy re desordenada para componer. No tengo un sistema. Escribo arriba de servilletas, me automando mensajes de texto, grabo recitados con el mp3 en el medio del subte. Después llego a casa y lo empiezo a unir, pero no tengo un registro físico ordenado.
-En el diálogo de la melodía y la letra ¿quién llama a quién?
-Para mí la melodía llama a la letra. Hacer letra, como dijo el Indio, es oficio. La melodía cuando viene ya lleva el mensaje. Lo lindo es desentrañar cuál es el mensaje de la melodía. A veces viene con un mensaje muy directo, muy claro. Como me pasó con Agua de Río Nuevo, que hice la melodía y la letra del estribillo al mismo tiempo, después de ver un recital de Calle 13. De golpe, empecé a cantarla. Después tardé dos años en terminarla, y de hecho me ayudaron. A veces no pasa, a veces viene la melodía y la tocás, la tocás durante meses y te preguntás qué carajo quiere decir. Hasta que lo vas buscando: escribís, tachás, escribís, tachás, y lo encontrás.
La voz de Florencia, que es la voz de Láudano, truena y resuena por las paredes de muchas salas: son los cuerpos que vibran. Los vientos acompañan y la orquesta del empedrado fusiona sus mil caras. Todo eso pasa en un cuarto de cinco metros cuadrados que da techo a diez personas y contexto a la voz de una mujer.
-¿Es difícil ser una frontwoman?
-Nunca me propuse liderar una banda, en realidad. A mí me gustó cantar desde que tengo uso de razón y en la preadolescencia descubrí que me gustaba hacer canciones. En base a eso pasé un montón de instancias. Fui solamente pianista, fui cantante de un dúo, canté en coros. Hice de todo. Fueron decantando las experiencias de las bandas y grupos anteriores y me convertí en la frontwoman de Láudano. No fue buscado.
-¿Y encontraste algunas resistencias en ese papel por la cuestión de género?
-No, la verdad que no. En la banda son todos varones, y cuando entré a Láudano, una cosa que les pregunté a los chicos es por qué no cantaba alguno de ellos, si ellos componían también ¿Por qué buscaban alguien de afuera y que fuera una mujer? Y me dijeron algo que me cerró por todos lados: lo que les gustaba era el lugar desde donde hablaba la mujer, de un lugar mucho más fuerte, que está asociado al papel que ocupó la mujer históricamente, a su lugar de lucha, que sigue teniendo que pelear un montón de espacios. Esa idea me súper cerró. La voz de la mujer tiene la fuerza de la lucha. Si bien el rock sigue siendo un terreno muy masculino, creo que hay mujeres que tienen rock, más allá de que lo canten o no.  Chabela Vargas está llena de rock. No canta rock, pero le sale por las venas. La mujer se está animando al escenario, pero el rock siempre lo tuvo.
Muchísimo antes de ser una banda de fusión, el láudano es una mezcla ancestral de sustancias que se usa con fines medicinales. En la intimidad del estudio y en la fiesta de los shows ambas identidades afloran y se enredan. Láudano en Canciones sabe de qué se trata sanar: que valga un baile y una canción.  Y que nunca duela.

Hasta que choque China con África

«Si la espalda me va a doler, que sea por cargar una mochila», pensó Fer Duclos, periodista, 28 años, hace seis meses. Largó su laburo de entonces y se mandó a recorrer el continente más desconocido para comprobar una frase que había leído hace tiempo: «Al irnos a África, hemos cambiado de mundo». 

*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

 
 
 

Se unió a Facebook

22 de agosto de 2013

 
Crónicas Africanas cambió la siguiente información: foto de portada.
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[ 30 Septiembre – ARGENTINA, DÍA 0: Carta para decir hasta luego.

“Creo haberte visto el rostro por primera vez hace apenas un rato. Tus ojos, lagrimeando al fundirte en un abrazo con Papá y Mamá, hicieron que los colores de la mañana se tornaran más fuertes. Tu sonrisa, fresca e indisimulable, extrañamente me hacía desear que te escaparas a vivir la aventura que siempre imaginaste, que desde chiquito estás soñando… Y ojo, que no hay nada mejor para un hombre que sueña que despertarse”

http://www.cronicasafricanas.com/argentina-dia-0-carta-para-decir-hasta-luego/]

 

 
–          Venía pensando en viajar desde hace rato. A los 20 años, había hecho un viaje por Sudamérica, a dedo hasta Nicaragua, y fue una experiencia hermosa. En alguna parte de mí, quería repetir una experiencia así, aunque, claro, no es tan fácil y en algunos momentos el deseo se iba y en otros volvía con fuerza. Y ahora se juntaron algunas circunstancias que, como todo viaje, y más si es largo, tienen que ver con el trabajo, con lo económico, con distintos aprendizajes que uno fue adquiriendo – o al menos, tratando de adquirir- y esto es lo más importante, junto con el deseo y las ganas. Y bueno, finalmente me animé. Cuando todavía estaba dudando, lo avisé en el trabajo, cosa de «empujarme» a mí mismo hacia la decisión. Al final decirle a mi familia fue el último envión que necesitaba.
–          ¿Y después?
–          Y después fue todo emoción, preparación, y también mucha organización. Me tuve que comprar cosas, poner muuuuuuchas vacunas, ir varias veces al médico, averiguar diferentes cuestiones relativas al viaje. Parece una boludez, pero habilitar la tarjeta de crédito en África es un trámite, organizar la plata, averiguar los teléfonos de las embajadas, preparar el itinerario, etc., lleva muchísimo tiempo  que, de todas formas, es un tiempo hermoso porque es la previa de lo nuevo, del viaje, de la aventura, del fin de la rutina. Le avisé a mi familia del viaje tres meses antes de salir, y la verdad es que disfruté mucho esa preparación, también porque el hecho de saber que me iba me sirvió para disfrutar muchísimo de Buenos Aires.
 
Crónicas Africanas31 de agosto de 2013
#CrónicasAfricanas [DÍA -30]
A un mes, justo un mes de partir hacia Etiopía, pienso en una frase de Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nobel de Literatura, que leí hace un tiempo y anoté en un cuadernito:
«Al irnos a África habíamos cambiado de mundo»
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[YAHOO! Respuestas: ¿Qué significa el número 23 para la numerología?

(Enter)

Supongo que viste la película de JimCarrey, 23: la revelación]

 

Fernando Duclos es del verano del 86. Tiene los ojos rasgados y cuando habla se percibe que en algún momento quizás vivió en España. Tiene rulos y siempre sonríe en las fotos donde, sin excepción, algún comentario dice que se lo ve feliz.
En Buenos Aires, a Fernando le dolía la espalda por estar sentado largo rato en el escritorio frente a la computadora. Un día en ese mismo escritorio, frente a la misma computadora, con idéntico dolor de espalda pensó: ¿Qué me tendrán guardado los caminos? Ese día, cambió la causa: “Si la espalda me iba a doler, que fuese por cargar una mochila”.
 
*
 
–          ¿Por qué África?
–          Básicamente, para cumplir un sueño. Desde chiquito que me encanta este continente, me apasiona, siempre trataba de saber las noticias, de conocer las culturas, escuchar su música, y bueno, un día me decidí a viajar. Obviamente, se juntaron muchas circunstancias que hicieron que por fin me animara, pero, más allá de eso, lo cierto es que en el fondo de todo hay un sueño que quería cumplir, y no me quería quedar con las ganas.
 
*
 
Fernando es periodista y profesor de Lengua en un Bachillerato Popular. Las letras no lo dejaron escapar en su viaje.
 

[Cómo escribir acerca de África | BinyavangaWainaina

“En el título siempre use la palabra “África”, “Tinieblas” o “Safari”. El subtítulo puede incluir las palabras “Zanzíbar”, “Masai”, “Zulú”, “Zambezi”, “Congo”, “Nilo”, “Gigante”, “Cielo”, “Sombra”, “Tambor”, “Sol” o “Antaño”. También sirven las palabras “Guerrilla”, “Eterno”, “Primordial” y “Tribal”. Nótese que “Gente” se refiere a africanos que no son negros, mientras que “La Gente” se refiere a africanos negros”

BinyavangaWainaina

http://ciudadideas.blogspot.com.ar/2010/09/como-escribir-acerca-de-africa.html]

 

 
–          ¿Decidiste de entrada que ibas a seguir escribiendo?
–          Sí, siempre supe que quería seguir haciéndolo. Por varias razones. En algún punto, creo, todo periodista, o al menos una buena parte, sueña con escribir viajando y que le paguen. En mi caso, el tema de la plata no era lo que me movía, pero sí esa hermosa sensación de escribir mientras viajo, de contar lo que me pasa y más desde un lugar que para muchos es exótico, desconocido, etcétera, y en el que, por eso, casi todo está por descubrirse y se puede contar. ¡En África hay miles, millones de historias! En algún punto, quería también ayudar a desmitificar esa imagen pésima de África que los medios transmiten: acá sólo hay hambre, miseria, guerra y corrupción. Obvio, no son países perfectos y sí, tienen muchos problemas, pero también hay muchísimas cosas lindas, la gente, la cultura, la música, los deseos, la increíble resiliencia de las personas y su enorme capacidad del buen humor y del compartir. Cuando fui a Colombia, en 2007, los medios me decían que por poco debía ir con chaleco antibalas y preparado para el secuestro y después, allá, me encontré con un país hermoso y con la gente más cálida y amigable que conocí en mi vida. En algún punto, sabía internamente que con África iba a pasar algo parecido y por eso me propuse contarlo. Si un día me entero que una persona, una sola, se animó a venir a África después de leer algo de lo que escribí, ya está, me doy por hecho definitivamente.
 
*
 
Crónicas Africanas23 de septiembre de 2013
#CrónicasAfricanas [DÍA -7]
ÚLTIMA SEMANA EN BUENOS AIRES…Y EMPIEZA LA MELANCOLÍA.
Te voy a extrañar, che…
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–          ¿Qué pusiste en la mochila?
–          Muuuuy pocas cosas, porque la espalda es lo más importante en los viajes largos. Prefiero estar sucio a con dolor de espalda. Tengo, por ejemplo, tres remeras que uso (uso, lavo, uso, lavo, etc.), dos pantalones, dos pares de zapatillas, no mucho más. Llevo jabón para lavar la ropa, cepillo para fregar, tenía carpa pero se me rompió y decidí no comprarme otra (varias veces me salvó, igual), y después, bueno, mi parte tecnológica, voy con una pequeña computadora, la cámara de fotos y, lo mejor que me compré, una Kindle, libro electrónico. Llevo como 70 libros, que encima puedo ir actualizando, y no me pesa más que 100 gramos. Gracias a la Kindle, por ejemplo, me volví un adicto a Saer y todos los días, antes de dormir, lo leo un rato…y también voy leyendo sobre la historia del continente, guías de viaje, etc. Ah, y mis padres me dieron un botiquín que, toco madera, todavía casi ni usé (apenas algunos Ibupiracs), aunque tengo que tomar todos los jueves la medicación para la malaria.
La mochila pesa mucho. Se disfruta más, claro, pero no te voy a negar que la peor parte del viaje es cuando uno tiene que ponerse otra vez la mochila y cargar el peso. Además, los viajes muchísimas veces son bastante incómodos y uno llega a destino con dolor no sólo de espalda, sino de cabeza, panza, piernas, etc. Pero, bueno, son sólo molestias pasajeras y al cabo, lo valen porque lo positivo siempre es mucho más.
 

[Varios días después. Mail:

Hola!Me quedan 10 min de cyber, que me los reserve para esta respuesta.

Primero, en el mail anterior me olvide de dos cosas importantes que llevo conmigo: un mosquitero, en la mayoría de los lugares hay, pero, por las dudas. Me ha salvado un par de veces. Y después, ay, me olvide! Hago tantas cosas cada vez q me conecto q me olvido, jaja]

 

*
En África, Fernando es un «Farandji», que en amárico significa «hombre blanco». Los chicos, cuando lo ven, se agrupan alrededor “como una hora”, dice.
*
–          En tu Facebook compartiste una frase de Jean-Marie Gustave Le Clézio «Al irnos a África habíamos cambiado de mundo». ¿Te acordás por qué la anotaste?
–          Leí el libro de Le Clézio, un francés que vivió mucho tiempo de su vida en África, y me quedo esa frase. Ahora me doy cuenta que sí, que es así, pero no tanto por los paisajes, ni por las religiones, ni por lo que uno piensa de África, respecto a sus rituales lo que es diferente es la vida cotidiana, la mentalidad, el tiempo, todo, en síntesis: la concepción de la vida. Kapuscciski cuenta en Ébano que en África se dio cuenta de la distinta concepción del tiempo que tenemos en ambos continentes. En África, llegas a la terminal, te subís al micro, y hasta que no esté lleno no sale, ellos hacen el tiempo. No importa a qué hora salga, lo que importa es que esté lleno, el hombre es más importante. En nuestra cultura es diferente, si el micro sale a las 7.00 hs y no hay nadie, el micro sale sin gente, pero lo más importante es que salga a las 7.00 hs. Como ese ejemplo, hay miles, de eso entiendo ahora que se trata el “cambio de mundo”, de pensar el mundo de manera diferente básicamente. Ni mejor ni peor, solo distinto, y con concepciones muuuuy diferentes de cosas tan importantes, como el tiempo, la vida, el rol de hombres, mujeres, el trabajo, etc.
 

[Ébano, RyszardKapuściński 

“El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre”]

 
*
Crónicas Africanas5 de diciembre de 2013
«En el curso de mi vida me he dedicado a la lucha del pueblo africano. He combatido la dominación blanca y he combatido la dominación negra. He promovido el ideal de una sociedad democrática y libre en la cual todas las personas puedan vivir en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir, hasta lograrlo. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir».
Hasta siempre Nelson Mandela.
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*
 
Crónicas Africanas23 de enero de 2014
¿Cuántos hinchas de Huracán habrán cruzado la frontera Rwanda-Burundi?
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–          ¿Recordás algún momento que te haya marcado?
–          El momento de mi llegada a Burundi, cuando veo a esa mujer que le quiere dar la teta al nene y no tiene nada adentro. Durísimo. Vi mucha pobreza, sí, pero esa imagen fue tremenda, fue tan simbólica, además, madre, hijo, todo junto condensado ahí. Da tanta impotencia y marca en el sentido feo, te queda grabada en la cabeza.
Hay otros dos momentos que cree hoy, sin quizás la perspectiva que el tiempo en algún momento le va a dar, que lo marcaron. La peregrinación de monjes ortodoxos en Lalibela (Etiopía) dónde conoció a Johan, un canadiense que le hizo ver cuán importante es despertarse todos los días con salud y cuando por primera vez vio mujeres haciendo cola con bidones de plástico para recoger agua de pozos.
–          ¿Cómo es ver ese tipo de situaciones?
–          Es difícil, la verdad. Y lo peor de todo es que, con el tiempo, uno se acostumbra. Ahora no me resulta nada extraño ver a las mujeres buscando agua, y es peligroso eso, muy peligroso. Porque si uno se acostumbra, después le da lo mismo. Todo el tiempo trato de ser consciente de mi lugar, de lo que hago, de por qué viajo, de qué estoy haciendo acá, de si está bien, si está mal, y soy muy consciente de que soy un rico viajando en lugares muy pobres. Y es difícil lidiar bien con eso, hay días y días. Acá, la pobreza no es de hambre: esa imagen del africano desnutrido con el buitre comiendo al lado ya no es actual (al menos en los países que estuve). No hay hambre porque, al cabo, todos practican la agricultura de subsistencia y siempre hay qué comer. Pero es la pobreza de no tener agua potable, de los mosquitos, la malaria, la falta de médicos, de hospitales decentes, de perspectivas de cara al futuro, de trabajo, de limpieza, de cloacas. Es duro, realmente. Y la gente, viviendo con un montón de carencias, es feliz: comparte, se la pasa escuchando música, se juntan todo el tiempo (acá, la vida es social o no es: hay que ayudarse), si tienen uno te dan medio, son sociables, amigables, divertidos. Pero es duro.
*
Crónicas Africanas12 de febrero de 2014
Esto se pone cada día mejor…
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Fernando continúa viajando. Este relato se sigue construyendo cada nueva mañana “Espero que las rutas, las corrientes y los vientos sigan trayendo lindas noticias, nuevas sonrisas, variados sueños. El viento en la cara rejuvenece”.
Seguí el camino en http://www.cronicasafricanas.com/

Desalojando Buenos Aires

El 2013 tuvo cifras récord de desalojos de viviendas y este año arrancó con todo contra el espacio público y predios tomados en la zona desatendida de Lugano. Historia y datos para entender por dónde viene la mano.
El desalojo es el síntoma de una serie de políticas mal contenidas, el último recurso, correr atrás de la pelota.
La moda de desalojar hoteles familiares, casas tomadas y predios ocupados crece año tras año, cuando en 2006 fue ya decretada la “emergencia habitacional” en la Ciudad; hoy el desborde es evidente: cerca de 500 familias ocupan un predio lindero a la Villa 20, como respuesta a las urbanizaciones mal planteadas y razones infinitas.
Los que tienen coronita
Mientras tanto, en Ciudad Gótica más del 23% de las viviendas particulares se encuentran deshabitadas; pensemos en Puerto Madero. Las comunas 8 y 9 de la zona sur tienen el déficit más alto pero también una gran proporción de parque habitacional deshabitado. Sobre ellas el gobierno porteño avanza con un “plan maestro” que significa vender una serie de terrenos al desarrollo inmobiliario, so pretexto de igualar el desarrollo del norte con el del sur. “Pero detrás de esos buenos principios”, explica Jonatan Baldiviezo, abogado especializado en temas inmobiliarios, “lo que se hace en la práctica es privilegiar a propietarios o emprendimientos inmobiliarios. Se lleva el Metrobús, el subte, se instalan los polos tecnológicos, de las artes, del deporte, que son extensiones para la instalación de nuevos emprendimientos comerciales”.
Ejemplo: los polos (tecnológico en Parque Patricios, Audiovisual en Chacarita, etc.) son delimitaciones en un sector de la ciudad donde residen empresas que gozan de beneficios económicos: “Tienen exenciones impositivas de 10, 20 años, no pagan ingresos brutos, ni derecho a la construcción”, dice Baldiviezo. Aparte de este oasis fiscal en pleno Buenos Aires, el desarrollo prioritario de estos proyectos dejan relegados las construcciones residenciales, que son acaso las que urgen.
La entrada del mercado a las villas
En este momento, Jonatan habla desde la ocupación de la Villa 20, la cual junto a su agrupación Colectivo por la igualdad y como representante de Abogados ambientalistas está ayudando a organizar. Cuenta que son 500 familias en igual cantidad de lotes, un predio que se extiende de la Villa 20. “Es la única villa que tiene un banco de tierras para la urbanización”, dice Baldiviezo. Justamente esa promesa incumplida es uno de los detonantes de la ocupación masiva, según una lógica que explica también la toma desalojada del Indoamericano en 2010. Baldiviezo: “Nosotros entendemos que urbanizar es poner servicios públicos, integrar al barrio, solucionar la vivienda a los inquilinos, otorgar propiedades… El PRO dice que no lo puede hacer, entonces lo que busca es dar títulos de propiedad, que es el último paso”. Al parcelar las villas y dejarlas en deterioro, lo que se habilita es la entrada especulativa del mercado sobre esos terrenos: “Para que el mercado ingrese tiene que haber propiedades en las villas. Es el proceso lento de sacarlos, para que el mercado las compre a precios bajos y  que luego sea el mercado el que vaya urbanizando”.
Este tipo de maniobras dejan desprotegidos sobre todo a los inquilinos, que no se agarran ni de los títulos de propiedad: “Entonces la única forma que ven es tomar la tierra”, explica sobre la ocupación de Lugano. “Este predio quiso ser vendido en el plan maestro, los vecinos lo defendieron porque son su promesa de urbanización, y hace años que es un cementerio de autos”.
Los desalojados como nueva clase social
La responsabilidad no es sólo del gobierno municipal cuando de entender las fluctuaciones de las migraciones se trata: el éxodo del campo hacia la ciudad producido por un monocultivo que precisa escaso trabajo, y tecnologización de las tareas; las oportunidades aparentes o reales que parece brindar la city; acaso los propios desalojos aparentes o reales de las propias provincias.
El gobierno de la Ciudad se manda la parte; no sólo en el tema vivienda; los desalojos a manteros en la vía pública muestra también que la idea de sacarlos, de desplazarlos no contiene una segunda respuesta. Es decir, en forma de las preguntas que se hacen estos trabajadores: “Si nos sacan de la calle, ¿a dónde vamos a ir?”
En el caso de las viviendas el Gobierno porteño ofrece la opción de un subsidio habitacional que consta de seis cuotas de 450 pesos con opción de extender a cuatro cuotas más; según el programa de Atención de Familias en Situación de Calle son 3.500 los beneficiarios del plan que cumplen con todos los requisitos; muchas personas lo solicitan pero no acceden a cobrarlo.
Lo cierto es que más allá de estas ayudas que no ayudan a nadie, el año pasado la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia realizó un análisis sobre el presupuesto para vivienda del período 2008-2012: “Para todo el período los gastos de los programas de vivienda representaron porcentajes significativamente menores a los asignados originalmente por la Legislatura. En 2010, por ejemplo, la Legislatura destinó un 2,6 por ciento del presupuesto general pero en el gasto real realizado por el Ejecutivo implicó sólo un 1,5 por ciento”. Esta diferencia la explican las subejecuciones del presupuesto que permiten al gobierno reasignar recursos que en principio estaban destinados a una cartera, hacia otra por motivos que deben explicar. Estos acomodos significaron partidas por casi mil millones.
El Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) no construyó una sola casa en el período 2010-2013, según estadísticas de la propia Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad. En cambio, en los bosques de Palermo pueden verse camionetas ploteadas con promotoras con calzas negras publicitando al IVC. “El IVC está totalmente desguazado, sólo tiene infraestructura con personal transitorio, y todas sus competencias se pasaron en la práctica al ministerio de hábitat e inclusión social”, cuenta Baldiviezo.
De aquella Ley de Emergencia Habitacional sancionada en 2006, quedó nada. La creación de un fondo presupuestario para programas habitacionales nunca fue reglamentada; y el artículo que suspendía los desalojos a inmuebles públicos fue vetado por el ejecutivo del Gobierno de la Ciudad.
Se hizo uso en cambio de una medida aprobada en 2001 que permite ejecutar un desalojo antes de que sea dictada una sentencia judicial: “desocupación inmediata”.
En este contexto se cuentan 2.300 familias con sentencia firme de desalojo en la Ciudad de Buenos Aires, según el Programa de Atención a Familias en Situación de Calle.
La manta corta
¿Cuál es el negocio? La ciudad del club de amigos no sólo aplica derecho de admisión a los que no les caen bien – la política patovica- , sino que hace sus negocios gracia a la famosa “burbuja inmobiliaria”.
En los últimos años se ha ido incrementando el precio de las propiedades, al punto que triplica el índice inflacionario del resto de los bienes.  Según un informe de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, entre 2002 y 2005 la superficie construida creció un 600%, y el metro cuadrado aumentó a razón de un 35% anual. Este proceso de valorización del suelo urbano está impulsado por el dinamismo que tomaron el mercado de la construcción y la actividad inmobiliaria, guiados por una lógica especulativa, cuyos protagonistas guardan estrechas relaciones con algunos funcionarios porteños.  Acreditada está la de Nicolás Caputo, íntimo de Macri y ex asesor del gobierno, dueño de la firma CAPUTO S.A. que consigue licitaciones para construir llamativamente seguido. Telemetrix, Altote, Mediterránea, American Traffic, Instalectro e IRSA son otras de las empresas que viven ganando licitaciones que habilitan a construir en suelo porteño.
El abogado Baldiviezo explica: “La lógica de la expansión de la especulación inmobiliaria en la Ciudad presiona sobre la recuperación de los predios que están en manos populares o que no tienen cierta seguridad en la tenencia. Los proyectos de desarrollo tienen bien determinadas hacia qué áreas van a impulsar y hacia dónde se van a orientar: fue Palermo, Belgrano y ahora es la zona sur con San Telmo y La Boca, que es donde casualmente hay la mayor cantidad de desalojos”.
 
 
 

Cayó un perejil

José Luis Orellana tiene un retraso madurativo, no sabe leer ni escribir. ¿Por que no lo inculpamos a él, si somos de la Tercera de San Miguel?
José Luis Orellana volvía entre las 12.30 y 12.45 del mediodía de lo de su suegra con su novia y el hijo de ella, el 24 de mayo de 2013. Andaba con pantalones deportivos con líneas rojas, con remerita, como todos los pibes de San Miguel de 21 años. Vio pasar a un patrullero, dar una vuelta, volver y detenerse al lado suyo.
El policía que bajó tenía el nombre en la chapa: “Mario Gago”. Lo detuvo y lo llevó a la comisaría Tercera de ese partido. Le hizo firmar un papel que no le leyó, pese a que Orellana insistía en que no sabía leer ni escribir. “No te preocupes, ya vas a salir”, repetía Gago.
José Luis no sabe leer ni escribir. Tiene un retraso madurativo y no escucha de un oído. Nada importó antes de que firmara. Después tampoco. No lo revisaron médicamente. Lo acusaron de asesinar a un custodio del supermercado chino de Irigoin y Maestro Ferreyra en un intento de robo y lo metieron adentro, ahí, en la Comisaría 3° de San Miguel.
Caso cerrado con gato encerrado
“Robo calificado por el uso de arma de fuego en concurso real con Homicidio criminis cusae», la titularon.
La policía le dijo al diario Crónica que Orellana fue arrestado pese a que estaba intentando fugarse. Estando en su propio barrio, con su novia y un bebé.
El arma no apareció nunca, pese a los allanamientos a la casa de Orellana. Nunca le hicieron las pruebas de parafina para ver si había gatillado.
Quiso declarar y no lo dejaron.
La viuda sabe quién es el asesino. Lo denunció. Nadie la escuchó. “El asesino está preso. No moleste. La causa está cerrada”, le contestaron. Juntó firmas de vecinos dispuestos a atestiguar quién disparó el arma. Lo escucharon al propio asesino diciendo: “Cayó un perejil”.
El asesino habría tenido los mismos pantalones y se parecía físicamente. Los dueños del supermercado lo señalaron a Orellana durante la rueda de reconocimiento.
Hay tres testigos amenazados de muerte.
En el barrio saben que el asesino volvió a matar. “Jamás buscaron a nadie”, dice la madre de Orellana.
Después, ahora
La familia presentó los certificados de discapacidades ante el juez que nunca dio el arresto domiciliario.
A José Luis lo trasladaron a la comisaría 1ra de San Miguel un mes. Después, a Olmos. La familia se enteró cuatro días después del destino del traslado. Mientras tanto, Orellana estuvo dos días en un camión sin comer ni dormir. En el penal de Olmos permaneció 5 meses, hasta que lo llevaron a Mercedes, donde todavía está.
“Fue peor porque lo apuñalaron ni bien entró, le robaron todo, le pegaron. Hizo una huelga de hambre. Hace dos semanas lo volvieron a apuñalar. No se da con nadie, no presta nada”, dice la madre. “Su hijo es quien tiene que hacer la denuncia”, le responden. Pero si lo hace, vuelve y lo matan, sabe él.