Archivo por meses: febrero 2014

Acá somos los pobres

NosDigital es para los que lo hacemos -los periodistas, los fotógrafos, los diseñadores, los dibujantes, los administrativos y los difusores- una contradicción para el funcionamiento de nuestras vidas: acá, somos pobres.
Acá. Sólo acá.
Todos tenemos otros empleos que nos permiten sobrevivir económicamente. Todos nacimos en familias pertenecientes a la clase media de Argentina. Todos hicimos vida de pibes y de pibas de clase media. Todos, o al menos casi todos, viajamos alguna vez al exterior.
Ser pobres no es una decisión propia y es una realidad, siempre, injusta. Injusta, sobre todo, porque el gremio de los comunicadores no es un gremio que le escape -como ningún otro medio- a la sociedad de clases: algunos otros -otros dentro de los cuales se ubican, incluso, algunos de los que conforman NosDigital- sobreviven y viven económicamente de la comunicación, en empleos dependientes de grandes corporaciones dedicadas al negocio de la comunicación.
Negocio que no es cualquier negocio: negocio de enormes corporaciones económicas que son corporaciones políticas y que imponen agenda desde los intereses de propias corporaciones -en defensa de otras corporaciones devenidas gobierno, partidos políticos, empresarios-. Negocio que construye hacia los comunicadores un límite que tan bien sintentizó la Federación Latinoamericana de Prensa (FELAP) hace muchos años: «No hay democracia informativa sin democracia económica».
NosDigital nació como un proyecto de un centro de estudiantes hace ya cinco años y nunca fue ingenuo: queríamos armar un medio de comunicación que desde la información y la estética diera una disputa cultural y queríamos construir un espacio de trabajo democrático. Entendiendo a la democracia como la única manera en que se debe entender a la democracia: un territorio libre de explotación.
No nos sorprendió ser pobres y no contar con las abultadas pautas de las grandes corporaciones periodísticas -una, perteneciente a un gobierno, nos deja sistemáticamente afuera porque NosDigital no renuncia a denunciar la concepción ideológica que hay detrás de su lamentable gestión-. No nos sorprendió tener que formarnos en el plano de la autogestión para darle vida a este proyecto: porque, si algo está claro, es que daremos la pelea por no ser pobres y porque la comunicación sea justa. Sí nos sorprendió  que colegas comunicadores nos consideraran menos -un menos que llega al punto de considerar que no somos comunicadores por no tener dependencia hacia un patrón-.
Aún así, el objetivo y el sueño sigue intacto: vamos construyendo nuestras condiciones laborales, sin una utopía caritativa, sino con una concepción crítica de un sistema que nos expulsa. No nos consideramos gente que hace un hobbie: dentro de NosDigital, nos reconocemos como trabajadores, militantes y comunicadores.
En este enero se expidieron los papeles formales que dictaminan que NosDigital es, también, la Cooperativa Nacional de Comunicación Nos Nº48872, desde donde seguiremos avanzando y creyendo que la única contradicción real sería dejar de pelear por esto.

«Uno no es más vivo, sino más viejo»

En un mundo de personas descartables, Fabián Alegre se ganó el cargo de DT de Tigre por la relación que construyó con los jugadores. A pesar de los logros en el club, dice no sentirse entrenador de Primera. 
-Yo soy el entrenador de Tigre durante las prácticas y durante los partidos. Cuando termina el entrenamiento, ni me doy cuenta. Yo estoy hablando con vos y por ahí te hago reír un poco, pero no me siento el entrenador de Tigre.
Fabián Alegre, aunque no lo sienta, es el entrenador de Tigre. O sea: en un país donde se asegura que todos somos técnicos de fútbol, él es uno de los veinte tipos que dirigen un equipo de Primera División. “Es un cargo angustiante, estresante –define –, siempre con la cabeza en la guillotina por cómo es la histeria del fútbol argentino”. Quizá por eso prefiera no darse cuenta del lugar que ocupa, más allá de que cada día que se despierta a las 5 de la mañana en su campo de 6 hectáreas en Florencio Varela, lo haga pensando en su equipo, se arme un mate listo, se suba a su camioneta para viajar hasta Don Torcuato y siga pensando en su equipo en la soledad del viaje.
alegreAllí, en el Hindú Club, en Don Torcuato, el Cabezón nos saluda con el pelo desprolijo, la barba sin afeitar, dos relojes, un anillo plateado en cada dedo de su mano derecha y uno de oro en cada dedo de su mano izquierda y un tatuaje en cada brazo. Para casi todo eso, el ex volante zurdo de Ferro, Banfield y Platense tiene una explicación. Los anillos: “No sé si me gustan tanto, pero cuando jugaba en San Cristóbal, Venezuela, estábamos con otros muchachos argentinos y es muy cerca de Cúcuta, Colombia, que ahí el oro no vale dos mangos. Entonces fuimos un día en el taxi y compré cadenas, de todo. Y me quedaron”. Los tatuajes: “Estos son de la virgen de Lourdes y el Gauchito Gil porque mi hermana estaba mal y le pedí que la sacaran adelante. Los demás, son los nombres de mis hijos. Tengo siete chicos y un nieto”. Los relojes: “No es larga la historia. Son el mismo reloj, aunque no parezca. Yo entreno con cronómetro. Éste (señala uno) me lo regaló mi señora para mi cumpleaños. Como vivo en el campo y no ando por el centro, me lo puse porque cuando pasara por Quilmes lo quería cambiar, porque el reloj es igual al otro pero la malla es distinta. Al primer día, mi cronómetro se quedó sin pila. Y usé el reloj para entrenar. Después ganamos el fin de semana. Y no me lo saqué más”. Su look: “Sería sencillo ponerme traje y corbata, lo he hecho. Ahora no lo siento, hasta me da vergüenza. Lo que uno tenga, el auto, la ropa, todo es cáscara. Raspás un poco y lo que importa es lo de adentro, cómo es uno como persona. Lo otro es relativo. Yo reconozco que soy bastante cachivache porque no me cuido”.
Alegre es un oportunista. No porque se maneje sin principios ni convicciones, sino porque exprime al máximo cada circunstancia para sacarle el mayor beneficio posible. Como ahora, que le tocó dirigir de manera interina a Tigre el campeonato pasado pero por la buena relación que armó con el plantel y los resultados se ganó la posibilidad de firmar un contrato como entrenador del Matador. O como cuando durante un tiempo libre en un aeropuerto de Venezuela se cruzó con un libro del Che Guevara y aprovechó para comprarlo y empezar a forjar una relación indeleble con el revolucionario. “La mayoría de los jugadores o entrenadores nos manejamos relativamente bien en el ambiente del fútbol, pero cuando queremos hacer algo fuera del fútbol en general las cosas no nos salen. Yo tuve la suerte de ser de clase media y de haber hecho algunos estudios terciarios, pero igual es así”.
-¿Qué estudios terciarios?
-Bueno: antes de ir a jugar a Ferro, estudié el profesorado de Educación Física y después hice el de Historia. Mi señora es profesora, mi vieja fue 38 años maestra, mi hermana es maestra, somos una familia de docentes. No es que me llama la atención. No me gusta leer, pero leo para no embrutecerme. Hago un esfuerzo para cultivarme y ser todos los días un poquito mejor. Lo mismo con el tema del estudio, no es que me apasionaba pero sí quería tener una formación.
-¿Por qué Historia?
alegre-Porque me interesa saber de Historia. Más que nada historia argentina, también leí bastante de la Revolución Cubana. Pero esto no quiere decir que yo sea intelectual. Me olvido las fechas y los momentos, pero creo saber bastante de la historia argentina y de la Revolución Cubana.
-¿Por qué la Revolución Cubana?
-Cuando jugaba en Venezuela llegué a un aeropuerto y me compré un libro grande, de 500 hojas, sobre el Che Guevara. Me gustó mucho. Y después medio que me volví un apasionado de la Revolución. De cómo fue: que desembarcaron, que quedaron cinco tipos y se fueron a Sierra Maestra y que a partir de ahí generaron una revolución. Y no me quedé con eso solo, sino que seguí leyendo sobre la vida del Che Guevara, sobre la de Fidel, La Historia me absolverá, que es lo que escribió cuando estaba preso. También soy admirador de algunas cosas: en Cuba había 70% de analfabetismo y después no hubo más un analfabeto. Y todas las cosas que uno puede estar de acuerdo políticamente, como el bloqueo o cómo vive el pueblo cubano. El pueblo cubano es el más humilde de Latinoamérica pero es un pueblo con mucho orgullo, porque se la rebusca como puede y subsiste después de cuarenta y pico de años de bloqueo.
 -¿Y de la historia argentina qué personajes admirás?
-San Martín, Belgrano. En algún momento fui crítico para mis adentros de Sarmiento, pero después uno intenta entender algunas cosas. Yo no soy de la idea de que hay que derramar la sangre del gaucho. Pero cuando decía ‘alambren, brutos’ o hizo escuelas o fomentó la incorporación del alambrado para criar ganados, en eso fue un hombre importante. Pasa que la historia la cuentan las que ganaron. Uno se crió en una generación de alumnos que pensábamos que España erala Madre Patria, hasta que una vuelta de pretemporada con Ferro en Córdoba estaba hablando un indio que era concertista y hacía conciertos por Europa. Tocaba la quena. Tomando un café con él a la noche me contó algunas cosas que me llamaron la atención. Y después leí un poquito. Colonización o barbarie: así me enteré que se calcula que en toda América los ingleses, portugueses y españoles han matado entre 90 y 120 millones de indios. Entonces hoy por ahí se refuta que la madre patria fue España, sino que se dice que Colón fue un colonizador que destruyó culturas de acá. Uno lee para eso, pero la gran parte de mi vida se la dedico al fútbol.
Si es cierto aquello de que el hombre es una suma de contradicciones, acá está el técnico de Tigre. Un tipo que vive para el fútbol aunque él lo defina como un ambiente histérico; que no le gusta leer, pero se cruza con un libro de 500 páginas y lo compra; que asegura que fuera de su profesión las cosas no le salen pero tiene dos profesorados, aunque no quiere que le digan que es un intelectual. Así es como funciona la cabeza del hombre que luego de trabajar ocho años en Inferiores del club aprovechó su oportunidad y se hizo más conocido en los medios deportivos por un gorrito a lo Leonardo Favio que usó en sus primeros partidos como cábala que por los resultados deportivos.
alegreEl fútbol, para Alegre, no es simplemente una pelota sino un entramado de humanidades que él debe coordinar. Porque ser entrenador no es sólo elegir quiénes son los once que salen a jugar el próximo domingo. Al menos para él, lo trascendental es el costado humano de un grupo de 35 chicos que andan entre los 18 y los 40 años y él tiene el deber de hacerlos convivir. “Siempre le digo lo mismo a los jugadores, que podrían ser mis hijos: uno no es más vivo, sino más viejo. Entonces trato de, si ellos me permiten, contar mis experiencias. Los jugadores de Tigre son unos pibes bárbaros y hablamos de fútbol y de la vida, de nuestros problemas. A mí me gusta relacionarme con el jugador de fútbol desde el afecto, desde el sentimiento. No me gusta hacer una relación prostibularia con el jugador: no me gusta venir, entrenar, terminar rápido e irme a mí casa. Me gusta, además de intentar hacer mejor jugadores de fútbol a los pibes, relacionarme desde lo humano”. Sí: una relación prostibularia con el jugador. Una definición suya, entre algunas de las muletillas que tiene siempre a mano. Es, al cabo, un técnico humanista porque antes que el jugador, el resultado o su continuidad, está la persona. “La vida del futbolista es linda, placentera, pero complicada. Como dice Bielsa: los jugadores ahora son millonarios precoces. Hay que hacerle entender a un chico de 20 años cómo viene la vida, por dónde pasa, cuáles son los valores. Vos le hablás a un pibe que tiene un millón de pesos en el banco, parecería que el camino es por donde va él”. La metodología de Alegre ondula entre dos de los entrenadores que más lo marcaron en su carrera como futbolista: Carlos Griguol, a quien conoció en Ferro, y Marcelo Bielsa, que lo dirigió en el Atlas de México. Entre la obsesión del Loco y el paternalismo del Viejo parece estar él a sus 44 años. “Los chicos saben que uno algunas cosas permite pero que en definitiva acá hay reglas que cumplimentar, que son flexibles –admite- porque uno no quiere ser autoritario. Los pibes saben que se pueden equivocar, pero que no sea una conducta reiterativa”. Por herencia genética o por los profesorados que lleva encima, el Cabezón también ejerce la docencia como DT. Porque después de 25 años de andar detrás de la pelota por el Sur del conurbano bonaerense, Venezuela o México, sabe que el fútbol no es una isla. Y que lo aprendido por la experiencia de haber sido futbolista –tiempo libre, viajes, relaciones – no son conocimientos que se limiten a ese ambiente, sino que forman parte de los secretos de esta vida; esos que él parece tener trabajados en su cabeza tanto como los esquemas tácticos. O más.
-¿Y le das bola a la relación humana porque esto es un grupo y debe ser así o porque creés que eso después se ve el domingo en la cancha?
-El fútbol es fútbol. Trato de estar en un ambiente cordial, no de tirantez. Acá hay 35 jugadores de los cuales pueden jugar 11, entonces quedan dos tercios afuera cada fin de semana. Encontré la manera de graficarlo: es como si durmiéramos siete en una pieza que es para tres. Tal vez, dormido, alguien puede tirar una patada sin querer y molestar a alguien, pero hacerlo sin querer. Es una situación incómoda para todos, para el que no juega y para mí que tengo que elegir y dejar jugadores afuera. Yo elegí este camino, podría reducir el plantel, pero no soy así, aunque sé que me pueda traer algún problema.
-¿Todo esto son cosas que vos maduraste mientras fuiste futbolista o alguien te las fue marcando?
-Sé que las cosas han cambiado. Los que somos de cuarenta y pico de años (esto se lo escuché a una psicóloga chilena) somos la primera generación de padres que nos criamos teniéndole miedo a nuestros padres y ahora les tenemos miedo a nuestros hijos. Yo le agregué que nosotros somos la primera generación de futbolistas que nos criamos con miedo a los entrenadores y ahora les tenemos miedo a los jugadores. Entonces hay que acomodarse a las épocas. Los chicos de ahora no son como cuando teníamos 18. Nosotros crecimos en una Argentina en la que todos más o menos, consciente o inconscientemente, teníamos un Videlita en la cabeza. Nos criamos en una Argentina de represión, de razias, de ir a la Comisaría. Ahora los chicos le faltan el respeto al policía. Ahora por ahí los pibes le tiran la gorra. Han cambiado las cosas.
-¿Te acordás de alguna puntual con la Policía que para vos era habitual y ahora nos sorprendería?
-Nosotros teníamos que ser mayores para ir a bailar. Después de las 22 no se podía andar, porque si te agarraba la razia te llevaba a la Comisaría y te tenían que ir a sacar tus viejos. Sin saber lo que había pasado… nosotros más que respeto le teníamos miedo a la Policía. Los tipos venían con el colectivo y te llevaban. Con cualquier perejil de la Policía te tenías que agarrar: tirarte al piso y te palpaban de armas. Yo estaba todo el día en la escuela, lo sábados a la mañana estudiaba y me iba a jugar al fútbol todo el fin de semana. Esa era nuestra vida: estudiar y jugar a la pelota. Uno se crío en esa Argentina, la de tener miedo. Yo hice la conscripción, vos no tenés ni idea qué es la colimba. Yo estaba en mi casa y al otro día estaba en Puerto Deseado, Santa Cruz, haciendo la colimba. Ya había debutado en Primera (arrancó en Berazategui, donde fue campeón de la C con 19 años). Estaba jugando al carnaval el 4 de marzo en la casa de mi tía, de ahí me fui a La Plata, después hasta El Palomar, de ahí un avión a Trelew y de ahí en micro a Puerto Deseado. Creo que fue así: abrí los ojos y estaba a 2200 kilómetros de mi casa, con frío, sin pelo. Era otra Argentina. Creo que ustedes los pibes son mejores que nosotros porque tienen otra vida, están más informados. Nosotros nos criamos con una historia más lineal, que por ahí ustedes ahora conocen más.
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Último bondi a Felizterre

Mar del Plata se quedó con el segundo boleto de colectivo más caro del país en medio de una represión sostenida a manifestantes. La clave: las asociaciones de Transportes 25 de mayo con el Concejo Deliberante Municipal.

Mientras miles de personas disfrutaban y colmaban los balnearios de Mar del Plata, la policía perseguía y detenía a 22 personas que se manifestaban contra el aumento del boleto en la ciudad feliz. En el mismo momento en que se debatía la suba en el transporte público en el Municipio del Concejo Deliberante, más de 1000 efectivos – entre los estaban Gendarmería y el Grupo Halcón, especialmente traídos desde Ciudad de Buenos Aires-, golpearon salvajemente a quienes marcharon, disparando con balas de goma; la persecución duró horas y terminó con 18 manifestantes procesados, en lo que luego llamaron el Operativo Sol. La ciudad se quedó con el segundo boleto más caro del país y planea seguir subiendo.

Casi en la esquina de la Avenida Pedro Luro e Hipólito Yrigoyen y pese al calor sofocante, organizaciones sociales, estudiantiles y políticas no estaban en la playa disfrutando del Sol sino que reclamaban contra un nuevo aumento en la ciudad, que esta vez llegaba al 22%. Más de 300 personas, frente a un recinto totalmente vallado con efectivos policiales que intentaba votar una nueva reglamentación desde hacía más de tres meses y que hasta ahora siempre había sido impedida. Tras 14 horas, los concejales del bloque oficialista Acción Marplatense, el radicalismo, y el Frente Renovador junto al Pro votaron que el boleto de colectivo pase de 3,25 a 3,97. La policía, mientras se votaba, cumplió con su objetivo: hizo que en una sesión pública no pudiera ingresar nadie a presenciar la votación y reprimió a todos los que lo intentaron.

“Es una locura lo que hicieron, aumentaron, reprimieron y nos persiguieron sin ninguna culpa. Nos detuvieron a veinte cuadras del recinto y querían llevarse a gente que ni había estado”, cuenta Marcos, del Frente Antirrepresivo Marplatense, a quien golpearon y lo hicieron pasar junto con otros 21 compañeros suyos, entre ellos cuatro menores, la noche en la Comisaría 1°. “Es un claro negocio: están tratando de beneficiar a las empresas de transporte”, agrega.

Este aumento que se produjo el 10 de enero y que dejó a Mar del Plata sólo por debajo de Córdoba (sale $4,10) en el ranking de la ciudad con el boleto de transporte más caro del país, no será el único en el año: habrá dos aumentos más. Según admitió la presidenta del Consejo Deliberante, la radical Vilma Baragiola, en junio volverá a subir el precio y para diciembre aseguran que rondará los 6 pesos. “Es algo insólito que aumente tanto un servicio tan imprescindible como el colectivo, y tan poco el salario. Con el subsidio gigante que reciben los transportes sólo se explica entendiendo que alguien se está aprovechando para hacer su negocio a costa de la gente”, se lamenta Marcela Giral, empleada de un comercio y quién deberá declarar por haber presenciado cómo la policía reprimía a los manifestantes en el centro de la ciudad.

Durante el 2013, El Ministerio del Interior y Transporte de la Nación, a cargo de Florencio Randazzo, designó un subsidio para el transporte de La Feliz de $173.974.474,14. De las cuatro empresas de transporte de Mar del Plata – 25 de Mayo, Transporte Peralta Ramos, El Libertador S. R. L y 12 de Octubre – Transportes 25 de mayo, que tras la crisis del 2001 monopolizó el servicio de transportes de la ciudad, se llevó el 62% de la repartija, es decir casi 109 millones de pesos.

Otro de los argumentos de los manifestantes que marcharon contra el aumento es la necesaria extensión del recorrido de las líneas de colectivos para que mucha gente de barrios humildes pueda acceder al servicio. “Hace años que en Mar del Plata los colectivos no pasan por varios lugares claves para la población, se termina atendiendo a la necesidad del empresario y no a la del trabajador”, sostuvo el concejal Pablo Retamoza, del Frente para la Victoria, quién votó en contra de la suba. En esa misma línea, desde fines de agosto del año pasado que los servicios públicos pasaron a pagarse con una tarjeta – La Ciudadana – que implementó esa misma compañía y sólo tiene diez puestos de carga, todos están en el centro de la ciudad. “Sin esa tarjeta, los colectiveros no te dejan subir y sólo se consiguen en tres puntos del centro de Mar del Plata. Todo lo que hacen es para perjudicar a la clase más trabajadora. La alejan de todo beneficio”, dice José Márquez, de la Defensoría Pública de Mar del Plata.

Tras la votación, la policía se resguardó en sus escudos y empezó a avanzar contra los manifestantes, sin medir que la gran mayoría de los presentes eran menores de edad de colegios secundarios, quienes ya habían estado presentes en las anteriores sesiones en las que se intentó aplicar este mismo aumento. Tras disparos de goma que eran respondidos con piedrazos, terminaron deteniendo a 22 personas – 13 hombres, 9 mujeres – frente a la feria de artesanos, generando un temor en los turistas que pasaban minutos cerca de las 18 por el centro de Mar del Plata.

«Tanto la infantería, como la bonaerense y el Operativo Sol hicieron una cacería por las calles, por las avenidas principales, galerías y peatonales, persiguiendo a quienes estaban en la movilización y también a los turistas que veían lo que pasaba y trataban de frenar a la policía», denunció en un comunicado Radio La Revuelta, de los pocos medios de comunicación que no sostuvo al día siguiente que la represión había tan solo sido una consecuencia de los avances de los manifestantes.

El abogado de todos los detenidos, Juan Pablo Gelemur, afirmó que el fiscal de la causa en la que procesaron a los 18 mayores de edad que detuvieron se comprometió a tomar declaración a la totalidad de los imputados para analizar si todos deben ser quitados de la categoría de procesados. Mientras tanto, quienes estuvieron detenidos y quienes marcharon contra el aumento, organizaron un festival en el mismo lugar donde fueron apresados para seguir denunciando y continuar la lucha contra los aumentos del transporte en Mar del Plata.