Archivo por meses: diciembre 2012

El ritmo entre los cuerpos

La música latina, y la cumbia en particular, cada vez se expanden por más escenarios y se contagian hacia nuevos públicos. En los últimos años, se multiplicó la cantidad de grupos y hoy lideran la noche porteña. Salir de fiesta, escuchar música en vivo, bailar sin prejuicios y recuperar las raíces musicales del continente son las distintas aristas que exhibe la cumbia hoy. NosDigital se metió en el detrás de escena y charló con Tom Viano, de Cumbia Hasta El Lunes, y Matías Jalil, de la Orkesta Popular San Bomba.
Noche. Un sábado cualquiera de esos que anticipan el verano. El reloj dice que aún es pronto para arrancar y hay quienes todavía ni cenaron. Pero en algún barrio porteño, tras unas puertas macizas que en unas horas se abrirán de par en par, se está amasando una joda. Afuera, la calle y sus historias de siempre; adentro, la previa de una noche para sacudirse la semana del cuerpo, encontrarse, reírse y bailar. Bailar con él, con ella, de a tres, en ronda o solos. Y los preparativos arrancan temprano, porque la música que sacudirá los cuerpos, los ritmos que nos harán vibrar, se tocarán en vivo desde ese escenario de ahí, ese en el que ahora los grupos están probando sonido. Nada de pistas ni temas enganchaditos. Esto es música. Y hoy va a ser una fiesta.
Para decirlo con un poco de glamour, estamos en el backstage de la cumbia, ese ritmo que se contagia y se expande cada vez más por los escenarios y el público porteños. Es candente la polémica que discute si se trata de una “nueva moda” o es solo una etapa más en la abultada historia de este género musical que ha trascendido las fronteras de un continente y se ha ramificado hasta el infinito. Quizás convenga hablar de un resurgir, de fusiones originales o de nuevas búsquedas. Como sea, no hay duda de que acá algo está pasando. Mientras terminan de acomodarse los equipos, de afinar una guitarra y de hacer sonar algunas congas como para que ya vaya temblando el piso, nos sentamos un ratito a charlar con Tom Viano, voz de Cumbia Hasta El Lunes (CHEL), y Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Estas dos formaciones diversas y con acercamientos distintos hacia el género nos permiten una mirada múltiple hacia el abanico de posibilidades que alberga la cumbia hoy.

Tom Viano, voz de Cumbia Hasta el Lunes. Foto: NosDigital.


Cumbia Hasta El Lunes empezó hace tres años, con otra formación y como una banda de covers. Después de un año y medio por ese sendero, sus integrantes comenzaron a sentir la necesidad de consolidar la identidad de su música desde la composición de canciones propias. Durante el 2012, hicieron el ciclo “Cumbia hasta el lunes, en serio” en Uniclub, y la rompieron. Hoy son 9, y este fin de año los encuentra en los preparativos para el lanzamiento de su primer disco, con 9 temas propios, en un repertorio que indaga sobre la cumbia con violas distorsionadas y melodías rockeras. Orkesta Popular San Bomba surgió en el 2008 por iniciativa de su director que, tras su trayectoria como músico y docente en talleres de música latinoamericana, comenzó a buscar nuevas experiencias y lo sedujo la idea de la orquesta. El camino arrancó con un concepto amplio de la música popular, con la interacción de diferentes niveles musicales y un laburo colectivo que engrane las partes para que se arme el conjunto.  Este año, estuvieron presentando su primer disco “Sal de tu cuerpo”, que invita a un recorrido por los ritmos de la región, y no pararon de tocar. Hoy son 22 integrantes y ya están entrando a grabar su segundo trabajo de estudio, que promete más fusión.
Se arma el baile

Matías Jalil, director y compositor de la Orkesta Popular San Bomba. Foto:NosDigital.


“La gente quiere celebrar, quiere bailar, quiere levantarse minas o levantarse chabones, la gente quiere usar el cuerpo. Las fiestas son de los pocos espacios sociales destinados a usar el cuerpo, a dejar de hablar un poco y empezar a bailar”, así entiende Tom Viano (CHEL) la movida que se viene armando desde hace algunos años. Matías Jalil, de San Bomba, reconoce que a la hora de seleccionar ritmos del amplio abanico de música latina, la elección por la cumbia vino de la mano de la posibilidad de generar baile: “Siempre tocamos cumbia, pero hoy estamos en un momento de resurgir del ritmo, y de una apropiación para hacer una cumbia propia. Y para nosotros, la mejor sensación es la de estar en el escenario y que la gente esté bailando abajo, ese ida y vuelta, hay algo ahí que se arma entre todos. No es que nosotros les bajamos las melodías, sino que viene de ellos también”. En eso parece coincidir Viano: “Nos gusta mucho hacer bailar a la gente, es algo muy único y creemos que siendo cada vez más sinceros con lo que somos musicalmente, más power va a tener la banda.”
Cuando los reflectores enfocan a la pista, la cosa se vuelve todavía más clara, y Tom Viano agrega: “Es usar el cuerpo para un montón de cosas, en principio creo que usarlo por usarlo, para sacarle un poco el óxido al cuerpo. Después, es hombre-mujer, o bueno, hombre-hombre, mujer-mujer, relación sexual digamos, atracción sexual. La cumbia como toda Latinoamérica es súper sensual. Hay gente que le pasa lo mismo con la música punchi, pero es cierto que la música latina tiene mucha cadera. Por suerte, nos tocó vivir en un lugar en el que para bailar hay que mover la pelvis y eso no es cualquier cosa.” Y viene a cuento el nombre del primer disco de la Orkesta Popular, “Sal de tu Cuerpo”: “Salió de ese juego de palabras de salirse del cuerpo para cualquier expresión y de la sal del cuerpo, de transpirar la camiseta.”, cuenta Jalil.
En ese condimento, en esa cadencia, en la curva de una cintura o en el vaivén de una pelvis, empieza a resonar en esta charla la referencia obligada que abraza a la cumbia: América Latina. Es que este género, con su patrón rítmico se convirtió en la pasión de un continente. Y si hablamos de resurgires de esta música, no podemos dejar de mirar a la región. Matías Jalil señala: “Es un contexto histórico muy latinoamericanista. Acompañado de ese envión, hoy hay un montón de grupos de música latinoamericana. Hace diez años éramos cuatro o cinco y hoy está lleno, y también hay otra aceptación, la gente empieza a venir.”
Fusiones degeneradas
Si hay algo que permiten vislumbrar Cumbia Hasta El Lunes y Orkesta Popular San Bomba, es que a lo tradicional siempre le redoblan la apuesta. Basta recordar los orígenes rockeros  y la búsqueda de una sonoridad propia de la CHEL, y la formación atípica de la Orkesta, que incluye acordeones, cuerdas, vientos, percusión, bajo y guitarra eléctricos, y una cantante.
Estamos de acuerdo. La convivencia de ritmos dispares se da hasta en la lista de reproducción de cualquier mp3, las fronteras de los géneros son cada vez más difusas y ya son pocos los que se categorizan determinantemente debajo de un rótulo. “Hoy por hoy te diría que el rock y la cumbia, hasta el punk y la cumbia están codo a codo, hay  un montón de movidas cumbieras punk-rockers, y yo vi a un montón de punkies bailar cumbia como locos, sin ningún tipo de prejuicio. En el fondo, lo que está es la música. Te podrá gustar más o menos, pero cuando uno puede sacarse el prejuicio, disfruta.”, afirma Tom Viano. Es que hoy en día, una misma persona va a un recital de Divididos, escucha folklore y el sábado va a bailar cumbia. Matías Jalil comparte: “Nosotros crecimos con el rock y había como un público muy marcado de ese género, hoy está como más mestizo. Uno puede ir a un recital de rock y puede ir a ver a una orquesta, como parte de diferentes públicos. Se va armando otra cosa”.
Cuando se insiste demasiado en la transición que hicieron del rock a la cumbia los integrantes de CHEL, Viano aclara: “Nosotros venimos del rock y seguimos un poco en el rock, no es que nos fuimos. Aunque nos gusta mucho, no somos folklóricos. Estamos en un escenario, tocando cumbia y haciendo a la gente bailar, pero seguimos haciendo música. En realidad, vamos atrás de la canción. La cumbia es un género que nos atraviesa y que también nos ayuda en la búsqueda de esa canción.” Matías Jalil larga enseguida que, aunque le encanta la cumbia tradicional, para él cuanta más variedad de sonidos haya mejor. Durante este año, la Orkesta trabajó con un Dj: “Fue una experiencia re copada, porque justamente intentamos trabajar esa convivencia. Pero no con los instrumentos subidos a una base, sino el Dj como otro instrumento, mezclado en un montón de ritmos de cumbia. Está buenísimo”.
Problemas transgénero
En los nuevos circuitos que van abriendo la cumbia y la música latina, cada vez pesa con más fuerza la música en vivo. A la hora de salir, por ese intercambio entre el abajo y arriba del escenario, la tendencia es elegir lugares donde toquen grupos. Y con esta dinámica, se reaviva el viejo problema de las condiciones de los lugares. Tom Viano afirma: “Hay muchas orquestas dando vueltas, muchas bandas, mucha música en vivo. Eso es espectacular. Pero hay que lograr que sea cada vez en mejores condiciones. Nos debemos una revalorización de lo que es la música en vivo, hay mucha gente todavía que se llena mucho los bolsillos invirtiendo muy poco. Para mí había dos posibilidades después de Cromañón: cerrar todos los lugares o laburar con los lugares para que puedan existir de una manera que cuide a la gente. Y todavía no se tomaron decisiones políticas serias de valorar los espacios de la música”.
Ya con las puntas de los pies tocando el fin del 2012, año de puro crecimiento para la Orkesta Popular San Bomba, Jalil denuncia problemáticas similares: “Ningún escenario está preparado para nuestra formación, excepto en festivales grandes con más infraestructura. Este año armamos algunas fechas, pero para tocar todos los meses no podés armar todas las fechas solo, así que también nos estuvieron llamando bastante de fiestas. Tocamos en el Konex varias veces que nos invitaron, y al final hicimos ahí una fecha nuestra, que fue un poco como el cierre del año. Es difícil porque mirá, fueron 600 personas al último Konex, y si te digo la plata que nos quedó a nosotros… no nos quedó nada. Hay algo entre lo que hacemos y lo que pasa… el señor konex, en este caso, o no sé quiénes se quedan con mucha plata. Entonces, vemos que va creciendo el público, pero pasa que hay pocos lugares para esa cantidad de gente, y los que hay, obviamente te abrochan mal.”
Quizás este sea un buen momento para volver a poner el tema en la agenda y revitalizar el reclamo. Mientras tanto, los grupos que hoy están en el centro de la escena son conscientes de las problemáticas que los atraviesan y se empiezan a pensar como un colectivo: “Todo lo que sea la movida que se está armando en capital son espacios que nosotros proponemos como espacios de crecer, y de crecer también con otras bandas. Ya pasó la época de pisar cabezas para llegar, ya no va más, está científicamente comprobado que no funciona, no trae la felicidad. Tratamos de verlo como una movida más grande, de vernos a nosotros como parte de una movida más grande.”, dice Viano.
Sonido muy propio
Otro de los puntos de conexión entre la Orkesta Popular San Bomba y Cumbia Hasta El Lunes es su producción independiente. La Orkesta trabaja de forma autogestionada, se pagan como músicos, a partir de una subdivisión según las tareas. Jalil aclara que no en forma de cooperativa tradicional, pero sí colectiva. La misma búsqueda se replica en la producción de los discos: “Para el músico independiente, hacer un disco es plata, si tiene más canciones son más horas de grabación. Un poco con la orquesta lo que hicimos con el primer disco y vamos a seguir en el segundo, es un formato más simple, con menos canciones. Es una forma que nos permite ser contemporáneos de lo que vamos tocando y haciendo. Me parece que para las bandas independientes que tienen esa manera de autogestión, todo el tiempo hay que estar viendo cómo grabar. Por eso, también le dimos como un valor al arte del objeto disco, que sea algo lindo, que se quiera tener y escuchar, y te den ganas de escuchar el próximo. Así y todo sale carísimo, 40 mil pesos es el presupuesto que hicimos para el que viene. Se trata de buscarle la lógica al mercado para poder trabajar desde la autogestión. Nosotros con este experimento que hicimos en este año ya reeditamos y estamos por hacer la segunda reedición, y se vende en los shows y en algunos lugares nomás.”, cuenta Matías.
Tom Viano define a CHEL así: “Somos una banda independiente, grabamos nosotros, mezclamos nosotros, componemos nosotros, y eso es lo que se escucha y lo que sale.” Por su parte, la entrada viene de los shows: “La entrada es el show, es tocar en vivo. Este año nos fue muy bien con el ciclo en Uniclub. Y veremos que pasa con el disco ahora, el año que viene presentaremos.”
Imagen de portada: The soul for Creativity / PH: Manuel Padilla

Cumbia Hasta El Lunes: www.facebook.com/chel.cumbiahastaellunes
www.cumbiahastaellunes.com.ar
Orkesta Popular San Bomba: www.facebook.com/orkestapopularsanbomba
http://orkestapopularsanbomba.bandcamp.com

“Que Sahara sea colonia implica a Occidente”

Bien al norte de África, se erige una nación a la que no dejan convertirse en independiente. Sahara Occidental sufre el colonialismo marroquí en su etapa de poscolonialismo español. La explotación no se acaba. Nos juntamos con Luz Marina Mateo mientras prepara el inicio de la Cátedra Libre de Estudios sobre Sahara Occidental de la Universidad de La Plata

El Sahara Occidental es el último territorio colonizado del continente africano. Desde 1976, luego de décadas de ser una provincia española cayó en manos marroquíes después del fraudulento Acuerdo de Madrid. NosDigital habló con Luz Marina Mateo, miembro de la Cátedra Libre de Estudios sobre Sahara Occidental de la Universidad de La Plata. Se trata de la primera cátedra con esta temática del mundo, así nos adentramos en el mundo de la lucha por la independencia que le sigue siendo esquiva al movilizado pueblo saharaui.

-¿Cómo es que decidieron emprender una cátedra libre acerca de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)?

Fotos: NosDigital.

-Primero hay que hablar del director de la Cátedra el Doctor Norberto Consani, que es el director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de la Plata, que desde hace muchos años, desde el gobierno de Alfonsín cuando se estuvo a punto de reconocer a la República Saharaui, se mostraba públicamente a favor. Sin embargo, no se dio y no hubo más representación saharaui en Argentina hasta el 2010, cuando llegó Salem Bachir y se acercó al Dr. Consani. Vino con el Ministro de América Latina a dar conferencias, charlas para alumnos de grado y de posgrado. A partir de eso, en abril de este año se gestionó la visita a la Universidad de Salem y Fátima Mehdi, Presidenta Unión Nacional de Mujeres Saharauis, y a partir de ese momento ambos fueron recibidos por el Presidente de la Universidad al a la que se le presentó el proyecto de hacer una Cátedra Libre acerca del Sahara. Entonces lo armamos, en cuestión de días, con los fundamentos basados sobre todo en el derecho internacional, los derechos humanos y derecho humanitario internacional. Se presentó al mes y que fue aprobado por decreto. La idea es abordar el problema saharaui de una manera multidisciplinar: desde el Derecho en general, la Antropología en relación sobre la cuestión de la identidad del pueblo saharaui, obviamente desde la Historia y la Política; y también la Cultura, en lo que pensamos incluir sobre la tradición oral saharaui. La idea es constituir seminarios virtuales, semi-presenciales y presenciales para grado y posgrado, gratuitos, ya que estamos en una universidad pública.

-¿Cómo van abordar desde la Historia y el Derecho Internacional, tanto que el Saharaui sea la última colonia existente en África y su lucha emancipatoria desde el Frente POLISARIO??

-Desde el derecho internacional es el campo más rico para abordarlo porque tiene que ver con que la República está, como las Malvinas, en el Comité de Descolonización de la ONU; que también es la última colonia africana, que hay resoluciones de la ONU en relación a la Autodeterminación de los Pueblos y hay  otras pidiendo el fin del expolio de los recursos naturales. Hace poco hubo enviados viendo los campamentos refugiados y las cárceles en el territorio ocupado. Por otra parte, desde el derecho internacional humanitario, que es aquel que regula –parece increíble- la guerra. Y cuando se habla de la guerra se refiere a interestatales e intraestatales. Y, entonces, ¿dónde está la violación en este caso? Hay seis muros que en total suman 2700 kilómetros de longitud, plagados de minas anti-personas que están prohibidas aún por el derecho que regula la guerra. Y después podemos hablar de los derechos de asociación, de prensa, de expresión, opinión que están siendo vulnerados. Así que desde el derecho es donde se puede analizar la realidad saharaui, ya que es donde más flagrantemente están siendo violados en relación a la legislación internacional.

-Mencionaste tanto la falta de derechos políticos, como la enajenación constante de Marruecos sobre los recursos del territorio ocupado. ¿Estos hechos no implican el fracaso de la misión de la ONU –MINURSO- asentada desde 1991?

No hablemos de un fracaso rotundo, sino lo que quedaría es volver a una situación anterior al alto al fuego y eso naturalmente lo tienen que analizar los saharauis y no yo decir qué les conviene y qué no. La MINURSO es la Misión de Naciones Unidas para el Referendum en el Sahara Occidental, y en este sentido sí ha fracasado porque no ha hecho el referéndum. Christopher Ross, su director, estuvo hablando en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con el representante del POLISARIO y de Marruecos, y de allí, de todo lo charlado se puede ver una luz de esperanza para que se haga el referéndum. Sin embargo lo más grave de la MINURSO es que no tiene competencia en derechos humanos. Es la única misión de la ONU sin competencia en derechos humanos, competencia que ha sido vetada sistemáticamente en el Consejo de Seguridad por Francia, aliada a Marruecos. Ya no estamos hablando de si es que el Sahara debe ser libre o no, sino de que se haga el referéndum de manera libre y acorde al derecho internacional, y de que se respeten los derechos humanos. Después, lo que decida el pueblo saharaui, es tema del pueblo saharaui.

-¿El rol de los países vecinos africanos?

-Hasta el momento, los países limítrofes vienen planteando esto último que te conté: respeto por el referéndum y los derechos humanos. Por lo pronto desde el punto de vista del África, el RASD ha sido miembro fundador de la Unión Africana (UA), el único que no la integra es justamente Marruecos. El problema excede África en mi opinión. Tiene que ver mucho más con Occidente y su injerencia en el tema: el caso de España y el Acuerdo de Madrid que cedió en 1976 el territorio saharaui a Mauritania y Marruecos, violando su propio derecho interno como el internacional, ya que por un lado nunca fueron publicados en el Boletín Oficial español, aquí tenés una transgresión al derecho español. Por el otro, en el internacional, ya que no se puede ceder la administración de una colonia, gratuita y alegremente si pertenecés a la ONU.

-El caso particular del RASD es que no logra entrar en el proceso descolonizador del continente de los 60 y 70, ¿cómo se explica?

Hasta 1975 el Sahara era una provincia española, todavía había colonias de Portugal –Guinea Bissau, Santo Tomé y Principe, Angola y Mozambique-. En esa época y con Franco agonizando y cuando en realidad se tenía que negociar la independencia saharaui, Marruecos invade el territorio. Ahí es cuando vienen a la muerte de Franco los famosos acuerdos tripartitos de Madrid. Así el Frente POLISARIO tiene que luchar en tres frentes, el marroquí-mauritano, porque estos últimos se van recién en 1979, y por último con España. Así que era prácticamente imposible su independencia. Diferente hubiese sido el cantar si solo hubiese tenido que negociar con la potencia colonizadora.

-¿Modificó algo la situación saharaui con la llamada Primavera Árabe?

-Justamente la Primavera Árabe no empieza en Marruecos, sino en sus territorios ocupados del Sahara. Gente como Chomsky plantea que comenzó allí, y que fue brutalmente reprimida, con muertes y presos políticos. Y recién luego vinieron en la zona todos los movimientos de liberación, en Egipto, Libia; etc. Esta situación creo que ha favorecido a la cuestión saharaui en relación a la visibilidad, ese otro gran muro que hay que romper, el muro informativo, que si bien es menos escandaloso pero no por ello es menos perverso.

Caprichosa aguja

Por Augusto Herreros Casañé
Y el tiempo cambió.
Las horas, minutos, segundos e incluso los días, vivían equivocados. Los relojes mentían anunciando a cada uno de ésos, que habían sabido ser segundos y hoy no hacían más que mantener una cuenta absurda.
Para ser más justos, ni siquiera hubo más vida como era conocida hasta el momento.
Todo lo que había sido real ya no lo era, pasando a un plano secundario y perdido.
A partir de aquella vez, el único reloj del universo era su encuentro. Allí pasaba el tiempo, o al menos el tiempo verdadero.
Un vacío gobernó a los de afuera, que inocentes, pretendían explicarse el cambio, buscar excusas y fundamentos ante este cruento canje, ante este giro del destino.
¿Quién hubiera podido conformarse con tan pocas horas en sus días? ¿Y acaso alguien podría culparlos por ello? Nadie más podía entenderlo. Porque nadie más fue amo y señor del tiempo. Porque nadie más asistió nunca a esos encuentros. Porque si no hay amor tampoco hay tiempo.
Augusto es redactor. Si bien se desempeña como creativo publicitario, lo que más lo apasiona es la escritura. Asiste al «taller de escritura creativa» de Natalia Rozemblun hace dos años y recientemente explora la poesía contemporánea. Pueden leer más de él en su blog http://quegranpez.blogspot.com

El amor y el odio están del mismo lado

Los derechos humanos sobre arena movediza son la ley del derrame al revés.

Se hunde el amor a la vida en el odio al hambre,

al frío,

a la desocupación,

a la indiferencia.

La realidad está en todos lados.

En el día y también en la noche, que siempre deja ver.
 
 
 

El Rubio del Pasaje

A la madre de Facundo Rivera Alegre le dicen, en la Comisaría, La Zurda de Mierda. Es una forma de apodarla que tienen esos policías que están acusados de haber desaparecido a su hijo. Desde febrero que lo buscan, pero en Córdoba, aparentemente, nadie dice nada. Aún así, a su mamá la llaman, le desean dulces sueños, la provocan. Pusieron un llameya donde apareció una voz que aseguraba que al pibe lo habían limpado. El problema es que ese teléfono lo atendió, justamente, un oficial.

El Rubio del Pasaje, Facundo Rivera Alegre, tenía diecinueve años cuando desapareció, como yo ahora. Apenas le sobraban 20 pesos a fin de mes después de darle de comer a Rocío, su hija de un año, y de bancar a su mujer. Tocaba con sus amigos en la banda Pura Caravana. Iban a cumpleaños, en fiestas…

El 19 de febrero se cumplió lo que le habían anunciado a su vieja. Ahí nomás de la Central de Policía de Córdoba, a tres cuadras, mientras se volvía de un baile del cuartetero Damián Córdoba. Ahí no hay cumbia, pero hay gorrita, hay arito, hay mucho pelo teñido. Y hay un Código de Faltas para perseguirnos. A nosotros y también a las manifestaciones sociales. Para perseguirlo a Facundo más o menos. Si su vieja le enseñó de pibe y él se pintaba de payaso, cuando todavía no se había teñido, y salía a hacer divertir a los pibitos con cáncer en los hospitales. Tarde o temprano iba a entrar también por manifestante. Ahora Doña Vivi, su vieja, arma marchas para que lo encuentren y todo. Hace 35 años los milicos le llevaron el hermano y la cuñada a Vivi. Iban a enseñar a leer y escribir a villas. Ella dice, le dice a De la Sota, que pulanteó a las Madres que sus hijos desaparecían porque no los habían criado bien: “Mi viejo también los crió bien, como yo a Facu”. Vivi sabe, la escuchás y ya te das cuenta. De la Sota, como quiere ser presidente, nos manda cagar a palos para hacer que los pibes somos el problema y no él. Él y Alejo Paredes, “un policía más, siempre va a defender a la corporación”, la escuchamos a Vivi. Si no supiera, qué se va a armar tanto quilombo por Facundo.

Dijeron que se había ido a ver al padre a Ibiza, que se fue a ver al hermano a Brasil, que se fue a ver a una piba a Tucumán después de comprarle merca a un músico de Damián Córdoba. Pija. ¿Sabés quién lo dice? La voz del interior y otros diarios así, que ¿sabés a quién tienen de fuente? A la Central de Policía de Córdoba. Tomátelas.

Tipo 5 de la matina, por ahí, Rubio salió con los pibes que lo habían acompañado, no eran amigos amigos, del Estadio del Centro. La mamá de Rocío y los amigos no salían. Él encima nunca lleva el celular para bailar. Ahí nomás ya empiezan los primeros quilombos. Los testigos, los que lo acompañaron se contradicen. Que cruzó para tomarse un bondi, que siguió caminando hasta un lugar donde hay cámaras que, oh, no lo tomaron… Las familias de estos pibes la llaman a Vivi y se preocupan. Una hasta le dijo que la policía pasa seguido por la casa… Le meten presión.

Dos guachas dicen que lo vieron a él, a un pibe como él, todo sangrado, hecho mierda, mientras lo cagaban a piñas unos policías. La doña cree que ahí se les fue la mano y no encontraron ningún perejil a quien culpar. Ajuste de cuentas o tema de baile no es porque se paga en el momento y en el lugar. Si es de droga, se lo tiran muerto a la familia para que sufra más. Si no es la policía, si es una persona común y corriente, lo tuvo que haber hecho premeditadamente y Rubio no tenía problemas con nadie.

Y tuvo que haber pasado por las inmediaciones del Colegio Alejandro Carbó, por la Avenida Colón al 900. Ahí hay una cámara, pero los videos nunca los pudo ver la familia por el secreto de sumario. En el resto del trayecto, el más importante, entre Colón y Santa Fe, y Plaza Colón, “no hay cámaras”.

Ya lo habían agarrado otras veces. Una por defender a la jermu después de que un cana le tocara las tetas, otra por teñido… De pibe, Vivi siempre lo tenía que ir a buscar a la comisaría porque lo paraban por averiguación de antecedentes y, como tardó un año en llegarle el DNI, no tenía nada que presentar. No tenía antecedentes…
Ahí en la comisaría todavía no, pero ahora en la Central ya le dicen La Zurda de Mierda. No sé cómo hace, y ella tampoco, para no trompearlos.

A tal punto no tenía antecedentes que el 20 de febrero, cuando a las 4 de la mañana, la madre se despertó y no lo vio, ya se preocupó. A las 7 ya pensó: “La policía se lo llevó”. Salió corriendo a la UCA, Unidad de Detención del Aprehendido. No saltó nada en el registro delincuencial. Nada. Después ya fue a hospitales. Después a la morgue. Ese domingo tenía que ser chefa en un evento al que iba a ir también Rubio. La dejaron faltar. No lo encontró.

El fiscal Alejandro Moyano casi descarta la posibilidad del acoso policial porque supuestamente en las tres detenciones por el Código de Faltas, actuaron seis policías distintos, porque en el baile había dieciocho ratis y ninguno se repetía. O es mentira, o es mucho peor que algún vigilante al que se le fue la mano.

De la Sota hizo un llameya con recompensa por algún dato fehaciente. ¿Qué van a llamar si te atiende la yuta? Sonó cuatro veces. Una fue un policía retirado que dijo que a Rubio lo habían limpiado…

Hasta le dijeron que no hay policías involucrados, sino guardias privados. “Esos son policías retirados, que van a dejar de ser canas cuando se mueran”, dice. Es posta.

Y desde que desapareció, la llaman para desearle dulces sueños, la persigue un auto negro, la llaman y cortan a la madrugada. La desgastan. Pero ya entró en contacto con otras experiencias como las de Arruga, como la de Kiki Lezcano. Sabe por dónde viene la mano.

Se derrite

Se derrite el hielo entre mis manos aceptando el galanteo de tus dedos.
La sensualidad del coqueteo, mi sexualidad, tu coqueteo…
La delicadeza de tus roces. El deleite, la suavidad, la blandura que producen en mi cuerpo…
La piedad que me transmite tu mirada, su caridad adherida a mis entrañas.
Tus labios tallados por mis besos, perfectamente encajados en mi aliento.
Nada sobra entre las bocas, nada queda, nada falta…
Inmortalizamos el momento.
Mi eternidad se dilata algunos latidos más.
No siento más que las palpitaciones de tu pecho.
 

La inquisición llegó a Buenos Aires

La existencia de la inquisición como el organismo de represión ultrasangriento de la Santa Iglesia Católica se erige en la Historia occidental entre las instituciones más impunes y avergonzantes sin discusiones. Hasta el próximo febrero tenemos la oportunidad de visitar una exposición con los elementos de tortura típicos, para desde acá también hacer memoria.

Fotos: NosDigital

La exposición está abierta de martes a domingo de 12 a 21 horas en Callao 836, Ciudad de Buenos Aires. A través de lo material, eso que perdura en el tiempo y se transforma en pruebas del espanto. Se trata de un momento especial para formular un revisionismo histórico primero, pero además entendiendo que aunque el tiempo ha alejado definitivamente al juicio penal, el juicio social a las instituciones es posible y contiene enorme valor.
El primer movimiento en la creación de la inquisición se produjo en el sur de Francia en el siglo XII, el papa Inocencio III organizó una cruzada contra la comunidad albigense. en respuesta al resurgimiento de la herejía de forma organizada que la doctrina suponía atentar con respecto al matrimonio y otras instituciones de la sociedad. La Inquisición se constituyó definitivamente en 1231 con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Con ellos el papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos.
El destripamiento fue una práctica utilizada durante la inquisición. Consistía en abrir el abdomen y arrancar con violencia las entrañas de los condenados antes de que su cuerpo se hiciera pedazos. Era un método de ejecución muy utilizado, por lo que muchas veces en los tribunales inquisidores había una mesa de destripamiento. El abdomen era cortado y un extremo de los intestinos enganchado a un hierro que lentamente se envolvía sobre un rodillo de madera. La víctima permanecía consciente durante largas horas y en ocasiones la demanda de ´justicia` era satisfecha haciendo tragar al prisionero sus propias entrañas, recién extirpadas del vientre.
Con el antecedente del decreto del papa Lucio III en el sínodo de Verona en 1184, donde con colaboración de Federico I Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano, el papa decretó que cualquier persona que hablara o hasta pensara en contra de la doctrina católica sería excomulgada por la iglesia y debidamente castigada por las autoridades seglares; para el caso italiano, el papa Pablo III alarmado por la difusión del protestantismo en la península, estableció definitivamente en Roma la Congregación de la Inquisición en 1542.
El banco de estiramiento es uno de los instrumentos de tortura más usados en todo este período histórico, su presencia en las salas de tortura de toda Europa era prácticamente universal. Se trata básicamente de una tabla donde se extendía al condenado y se le ataba de pies y manos a unos troncos. Inmovilizado de esta manera podía ser estirado hasta desgarrarle los músculos. El cuerpo puede llegar a estirarse hasta 30 centímetros antes de desgarrarse. La víctima podía además, se cómodamente torturada con tenazas para pellizcar los pezones u otras partes sensibles, así como también la aplicación de hierro incandescente.

La represión a los no-católicos en Las Cruzadas se ensañó especialmente en árabes y judíos. El año 1391 ve desatarse las crueles e injustas matanzas que asolan las juderías de Castilla, Cataluña y Valencia, en las que perecen miles de judíos. La presión antijudía se concreta con violencia cuando en 1476 se estableció el Tribunal de la Inquisición en Sevilla y se obliga a los judíos hasta a llevar distintivos en la ropa. Desde la península ibérica se exportó la misión civilizadora a América. Dentro de los barcos europeo en la conquista, la inquisición fue un tripulante privilegiado. La historia de la Santa Inquisición en México se inició con las «ordenanzas» contra blasfemos promulgadas por Hernán Cortés en 1520, o sea antes de la caída de Tenochtitlán.
La penetración de la inquisición fuera de Europa fue profunda, tanto que tres siglos después del inicio de la conquista, la Asamblea del año Trece a instancias de San Martín y de Alvear, decretó la eliminación de la inquisición en Buenos Aires. A medida que las fuerzas independientes iban derrotando a los españoles, una de las primeras medidas siempre fue la eliminación del Tribunal.

El mundo a través de nuestros ojos

Movidos por un espíritu transformador, un grupo de jóvenes cuestionadores de las miradas impuestas y las fórmulas extranjeras, conformó el colectivo Santa Conciencia. La hebra que atraviesa este tejido de sueños y reflexiones es la identidad latinoamericana. El 9 de diciembre, en el Centro Cultural Adanbuenosayres, convocan por tercer año consecutivo a un encuentro para pensar la región, desde los procesos comunes hasta las experiencias múltiples. El lenguaje privilegiado para intercambiar saberes será el arte, en sus diversas manifestaciones y rescatando la creatividad de lo lúdico.
“Los latinoamericanos producen, no son espejo, no son producto ni residuo europeo, sino que son gente que hace, produce, crea sentido. Nos reivindicamos como gente activa, como Latinoamericano activo, que puede hacer” ¡LATINOAMÉRICA VIVA! De eso se trata la propuesta, de movernos, ir, escuchar, participar, intervenir, conocernos, reconocernos.
Ellos lo proponen y nos invitan. Un grupo de estudiantes, en su mayoría de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que se juntó por el año 2010 con el deseo de cambiar el mundo hoy conforman el “Santa Conciencia”, que lleva adelante todos los años el encuentro “La Niña, La Pinta y La Santa Conciencia” Sí, un nombre un poco irónico que alude a uno de los temas principales de su agenda, la colonización. Lorena, una de esas cuatro idealistas de los inicios, recuerda con sonrisas los primeros tiempos: “Lo que nosotros planteábamos en ese tiempo era construir la identidad latinoamericana, creíamos que teníamos que crear una conciencia latinoamericana. Queríamos ser una especie de Robin Hood, pero no podíamos serlo porque no somos tampoco quienes para decirle a la gente qué es lo que tiene que hacer, pero teníamos esa visión de querer cambiar el mundo”.
Aquel primer encuentro que hoy parece un poco lejano se hizo en el Centro Cultural Los Bohemios, en la Cancha de Atlanta, junto con un colectivo que se llama el MAL (Movimiento Artístico Latinoamericano). Hay cosas que no cambiaron, desde un principio la columna vertebral de la idea fue el enorme y casi inalcanzable tema de lo latinoamericano. “En un primer encuentro lo que hicimos fue una performance, que era un circuito que estaba en la calle y por el que tenías que transitar por el pasado, por el presente y por el futuro. Nuestro pasado era como en los pueblos originarios antes de la colonización, el presente lo tratamos de meter con todo lo que era tecnología: televisores, computadoras colgando y era también interactivo porque pasabas te chocabas y al final podías intervenir en una tela grandísima con algún recorte, dibujo, frase. Y el futuro lo dejamos blanco, esperanzador, era un espacio de proyección”.
El tiempo modificó la dinámica de trabajo y la cantidad de gente que interviene en el proyecto. Para la segunda edición se repensaron las estrategias y se optó por abrir el abanico de participación. “En el segundo encuentro quisimos tercerizar las actividades y llamamos a los artistas que conocíamos y que tocaban algunas temáticas”. Si bien el resultado fue positivo, una vez más “Santa Conciencia”, se sentó a replantear el armado del tercer encuentro y volvió a darle una nueva vuelta de tuerca. Ya no preferían que vengas con tu número, lo hagas, termines y te vayas. Ahora la búsqueda pasa no por sumar, sino por integrar muchos otros colectivos para reforzar la pluralidad de voces y darle fuerza entre todos al grito de su lema “Cultivando la identidad latinoamericana”.
Las chicas que comparten una mesa , una charla y una tarde con nosotros son parte del grupo coordinador, junto a otras seis personas, que se encarga de la gestión integral del evento y que nos aclaran la nueva modalidad de trabajo, modalidad que recalcan es horizontal e igual de participativa entre todas las partes. Entre anécdotas de ediciones anteriores que se cuelan anónimas, nos cuentan cómo junto al resto del colectivo pensaron la fecha de este año: “Desde ese grupo quisimos organizar el encuentro conceptualmente para que no sea simplemente un tercero que viene, aporta lo que ya tiene y se va. Decidimos convocar colectivos de trabajos y establecer ejes temáticos para que cada colectivo o entre colectivos se trabaje y darle así una integración conceptual al encuentro y que haya un trabajo previo para organizarnos mejor entre todo. Estuvimos armando pre encuentros con estos colectivos donde les mostramos cuáles eran los ejes que habíamos pensado, dimos los lineamientos generales, pero abrimos el juego a que en los pre encuentros se tiren ideas y que cada colectivo se interese por un eje particular”.
La idea se completa con el juego y la participación. Ya lo dijimos, somos gente activa que produce y todas las actividades que se ofrecen tienen que ver con lo lúdico, lejos de ser simplemente una bajada de texto. Música en vivo, talleres, teatro, performances, charlas, artes visuales, juegos al aire libre y muchas otras propuestas completan la grilla articulada en los ejes que se desprenden de la casi infinita cuestión Latinoamericana: colonización y neocolonización, educación, pueblos originarios, dictaduras militares en América Latina, género y naturaleza y recursos naturales nos llaman a poner el cuerpo y participar. Cada uno de los ejes se presentará con un video que está haciendo trabajar duro a la comisión de Audiovisuales, una de los tantos grupos de laburo que se articulan para darle forma al encuentro. También hay encargados de golpear puertas y conseguir financiación, ¡tarea de las más difíciles!: “Al principio el que se encargaba de recaudar fondos iba a grandes empresas donde no le pasaban ni cinco de pelota, entonces la nueva estrategia fue ir a los negocios que están alrededor del parque y ahí nos dieron un poco de bola”.
Durante tres intensivos años, “Santa Conciencia” maduró y aunque los ejes principales no cambiaron, hoy a partir de su nombre que puede generar contradicciones, prefiere dejar en claro lo que se quiere lograr compartiendo una jornada: “El objetivo no es generar conciencia, no es que un grupo vaya y dé conciencia o ilumine las cabezas de la gente; no, no es ese el objetivo, sino más bien que se generen espacios de reflexión, nosotros siendo parte de esa reflexión. Es un intercambio horizontal, pretendemos que sea eso”. Lejos de la idea de inyectar conciencia en la puerta mientras vas entrando, lo que se pretende es generar espacios participativos para que entre todos se pueda montar un entramado de ideas que genere que te vayas a tu casa con una nueva noción de la identidad latinoamericana. “Cambiar ese sentido común de que los Argentinos descendemos de los barcos y encontrar algún vinculo, generar empatía con otras manifestaciones culturales nativas. Que descendemos de los barcos es en parte verdad y en parte mentira, es un cincuenta porciento”
En búsqueda de un intercambio verdadero y recíproco, la cita queda hecha para el domingo 9 de Diciembre desde el medio día en el Centro Cultural Adán Buenosayres ubicado en el Parque Chacabuco. Entendiendo que es imposible hablar de un continente homogéneo, pero en búsqueda de reivindicar que sí hay un proceso histórico común  que tuvo experiencias comunes de múltiples maneras pero que sigue una línea que nos lleva a generar empatía entre países, que nos une y nos empuja a repensarnos.

Como bailan los pobres

Sexo, drogas y no, no es rocanrol, es cumbia villera. Un modo de performar el día a día en el cuerpo. Otra forma de producción. Decir 2001 es decir crisis  y con el fin del menemato la marginación encontró su canal de expresión. «Le dicen gatillo fácil / para mí lo asesinó / a ese pibe de la calle». ¿Es la cumbia más machista que el rock u otros géneros musicales identificados con la clase media? ¿La cumbia se transformó a sí misma? Pablo Semán aporta su mirada desde la antropología para NosDigital.
Hace alrededor de un año, cuando se cumplían diez del estallido, la rebelión y la bronca (y la rabia, sí, esa rabia que hoy está tan vapuleada, pero que es capaz de mover sujetos, aunar masas y conducir la lucha por un país mejor), se multiplicaron los análisis y los balances de la década que parió aquella crisis. De estudios estructurales a lecturas más micro, de palabras “expertas” a charlas de café, parece que hubo de todo. Y sin embargo, no fueron tantas las voces (o al menos no tan estruendosos sus ecos) que centraron su mirada en la vida cotidiana y en los fenómenos más constitutivos de la persona. Quizás fueron muchos los cuerpos que lo presintieron, pero no fueron tantas las mentes que se permitieron encontrar en la música las claves de una época. Todos escuchamos música y ésta atraviesa nuestra vida, llega a nosotros de forma mucho más directa que la mayoría de los discursos. Nuestro cuerpo mismo, caja de resonancia del pulso más embrionario, tiene ritmo y responde a una sonoridad. En la entonación de nuestras frases, en el tiempo de nuestros pasos y en el timbre de nuestra voz, somos música. ¿Cuántos recuerdan mejor una época de su vida por la banda que escuchaban antes que por las fechas del calendario? ¿Cuántas personas quedan evocadas para siempre en una melodía y cuántos sueños se engendraron en la frase de una canción? ¿Cuánto de nuestra piel está teñido de la danza que creamos para el ritmo de moda? ¿Cuántas películas recordamos mejor por su banda sonora que por el nombre de los actores? Entonces, en vez de marginarla a una práctica secundaria de la vida social, preguntémosle a la música por el tejido de una época y preguntémonos cuánto de esa época es generado por la propia música.
Si decimos 2001, decimos crisis, y eso en música se dice así: cumbia villera. Con rallador y con teclado. Cuando el menemato llegaba a su fin (pero sus consecuencias se sentían cada vez más duras), empezaron a sonar los primeros discos de Yerba Brava, Guachín y Flor de Piedra. Pablo Lescano, creador de esta última y luego de Damas Gratis, fue bautizado por los medios como el padre del género y fue perseguido por las cámaras con una mirada entre inquieta, circense y temerosa. En julio de 2001, declaraba en una entrevista para la Rolling Stone: “Cuando armé Flor de Piedra, me trataron de loco, me dijeron que estaba tirando abajo a la cumbia, con lo que nos costó adornarla, ponerle volados… Nadie me daba bola. Entonces ahorré hasta que pude formar un grupo y grabar una producción independiente. Me pagué el estudio de mi bolsillo, produje a Flor de Piedra y le di el master a un pirata para que lo editara él… Recién cuando vieron que vendía, las compañías se empezaron a calentar…”. Y que sirva de respuesta para la crítica berreta que acusa a la cumbia villera de ser un invento de la industria discográfica y bailantera. Ahora, que con los “negros villeros” se llenaron de guita, nadie lo duda. Para el 2001, se calcula que la venta de discos trepaba las 300.000 copias, sin contar el número arrollador de ediciones piratas y la otra mina de oro que se explotaba a varios shows de cada banda por noche. Con el éxito comercial llegó la masividad espectacular, y, en palabras del sociólogo y doctor en antropología Pablo Semán, compilador, junto a Pablo Vila, del libro “Cumbia. Nación, etnia y género en América Latina, en el centro de la escena estaban “jóvenes, pobres, desempleados, con mucho tiempo libre, con presencia de las drogas y de los medios de comunicación en sus vidas cotidianas, con la posibilidad de hacer música, dijeron: ‘nos dicen que somos esto, nos vamos a cagar de risa de lo que dicen que somos nosotros, y esta va ser nuestra manera de devolver una imagen desafiante’. La cumbia villera fue una música de protesta en tanto consistió en mostrarle al mundo que los miraba la mierda en que se había convertido”. En ese primer disco de Flor de Piedra sonaba: Le dicen gatillo fácil / para mí lo asesinó / a ese pibe de la calle / que en su camino cruzó. / Vos / sos un botón / Nunca vi un policía / tan amargo como vos. («Gatillo fácil», Flor de Piedra).
Pero son muchas otras las cosas que sugiere Lescano en esas palabras. En principio, dice mucho de la forma de producción que se entrelaza con la cumbia. No puede pasar desapercibido, y es parte del contexto de surgimiento del género, que un pibe del barrio “La Esperanza” de San Fernando, con poco más de 20 años, pueda juntar unos pesos y grabar su propio disco. Esos 90’ de flexibilización laboral, de desempleo, de retraimiento de lo público, de economías informales y de la pobreza más acérrima, fue también la década del abaratamiento de los instrumentos y de la posibilidad de producir música a bajos costos. Semán afirma: “Cambió la dinámica de formación de grupos, de organización de la música, era posible hacer música y ganarse unos pesos, aún en sectores populares”. En esta historia de rupturas, también se inauguró una nueva estética, que se cagaba en los pelilargos – carilindos de guitarras sin enchufe y gargantas de playback de la bailanta de los años anteriores, y remplazó el raso por el jogging y las zapatillas de marcas truchas. Que los pibes que se subían al escenario se vistieran como todos los días tenía que ver con que la cumbia villera trataba, justamente, de lo que pasaba todos los días. En ese sacarle “los volados y los adornos” a la cumbia, la cumbia villera se distanció del estilo prexistente, como señala Semán: “Para nosotros – alude a la clase media -, cumbia, chamamé, música tropical es más o menos lo mismo, y todo la misma mierda. Para esos pibes producir cumbia villera fue más o menos como para Spinetta producir el rock nacional en contraposición al Club del Clan. Ellos generaron un nuevo estilo musical”. La cumbia villera mandó al traste a los representantes de la cumbia de la patria de la “pizza con champagne” que, prolijos para que las clases medias altas los reciban en sus fiestas, cantaban edulcoradas canciones de amor. Richard, el guitarrista de Damas Gratis, lanzaba en la citada entrevista para Rolling Stone: “A mí me parece que Damas Gratis y la cumbia villera son a la cumbia lo que el punk es al rock. Fijáte: cualquiera puede tocar, no hace falta saber música para tocar esto. Si sonás para la mierda, no importa. Lo esencial es expresarte. Eso es el punk y eso es Damas Gratis.”
La cumbia villera o el neo-punk del conurbano, no tardó en ser tildada de apologética de mil demonios. En julio de 2001, el COMFER emitió el documento “Pautas de evaluación para los contenidos de la cumbia villera”, que enuncia: “Las letras de los temas musicales de la denominada cumbia villera hacen referencia, entre otras cuestiones, a la realidad social imperante en los barrios marginales –tal como la delincuencia, la persecución policial y la escasez de recursos–, al rol de la mujer y al consumo y tráfico de sustancias psicoactivas”. El informe está firmado por el grupo de investigación de Sustancias Tóxicas del Comfer, y cierra con las pautas de infracción y un pintoresco glosario de terminología callejera, que despeja dudas lingüísticas como “Cocaína: merluza, merca, lady, dama, polvo blanco, piedra, Blanca Nieves” o “Descontrol: sinónimo de un situación de diversión exacerbada por el consumo de alcohol o drogas que en algunos casos se presenta con fiesta de fondo” (http://www.elortiba.org/pdf/cumbia_villera2.pdf). Al año siguiente, con el pueblo en llamas que Duhalde intentó apagar a escupitajos, el Ejecutivo decidió hacer pagar las infracciones a los canales que dieran espacio a los grupos de cumbia villera. Así, cuando Damas Gratis obtuvo el premio Clarín como revelación de la canción testimonial, los programas de televisión Pasión Tropical y Siempre Sábado dejaban de difundir a estos músicos. Semán invita a la reflexión: “La cumbia se hizo acreedora a todas las acusaciones, incluso en nombre de motivos legítimos, porque la cumbia podía ser el prototipo de la pobreza de la cultura pobre porque era repetitiva teóricamente, y encima era muy poco defendible porque aparecía como machista. Pero frente a la idea de que es repetitiva, uno se permite decirlo de la cumbia, pero no de otro género. La repetición es un elemento constitutivo de la música y un elemento constitutivo del placer. Y, por otro lado, todos podemos autorizarnos a escuchar a Los Auténticos Decadentes y no tenemos ningún problema si dicen ‘entregá el marrón’, o nuestra generación, de ninguna manera nos cuestionábamos si en el rock había elementos hipermachistas desde canciones de los Beatles, hasta el Blues del Levante de Sui Generis. ¿Por qué ver el machismo en los sectores populares y en los géneros que ellos escuchan, y no en el nuestro?”
Con esa caminata no precisas bailar / Tu mueves esa cola de aquí para allá/ No muevas esa cuna que yo me pongo gede / No muevas esa cuna me despertás el nene (“Berretines de Verduga”, Los Gedientos de Rock). Y sí, la cumbia villera es, ante todo, baile y sexo. Hay algo del deseo encarnado, del placer hecho sudor en un boliche, y para hablar con propiedad, de las ganas de coger performadas en una pista de baile. Y la cumbia la bailamos todos, y unas cuantas nos levantamos la pollera y movemos la pelvis más de lo que nos gusta admitir. La cumbia villera está también en relación dinámica con un cambio cultural respecto de la sexualidad, en el que ésta se enfatiza, se vuelve tema de revistas especializadas y cambia lo que se puede decir y hacer del propio repertorio sexual. Como señala Semán, hay una activación, otra manera de vivir la sexualidad, tanto de parte de hombres como de mujeres: “El baile se desnormativiza y se vuelve más posible, mucha más gente puede bailar, cada uno como se le ocurre. Y entra la sexualidad de una forma mucho más que metafórica e indirecta, en una relación bastante polémica y despareja con la reproductividad y la matrimonialidad. Una sexualidad que no es necesariamente la del amor y la de la pareja se abre de una manera clara y legítima para los hombres, pero no diría que no se abra para las mujeres.” Con el intento de ir un poco más allá del mote que cayó más inmediata y fuertemente sobre la cumbia, el del hipermachismo, Semán intenta poner en juego cuál era la experiencia popular, en toda su fragmentariedad, incluso del punto de vista de las mujeres que bailan cumbia. Sonaba por aquellos años: Ay Andrea vos si que sos ligera / ay Andrea que astuta que sos / ay Andrea te gusta la fija / ay Andrea que astuta que sos (“Andrea”, Los Pibes Chorros”). No se trata de negar el componente violento, ni que son los hombres los que cantan el deseo de las mujeres, sino de señalar que quizás la cumbia expresa nuevas feminidades y una activación sexual por parte de las mujeres que a los hombres se les escapa y los hace sentirse amenazados. Pero claro, como dice Semán: “Con un repertorio limitado de categorías no hay muchas opciones: las mujeres son pasivas o, si se activan, se masculinizan. Es como decir que las letras de cumbia son machistas porque dicen que las mujeres les chupan la pija a los hombres, pensando que a las mujeres no les gusta. Es cierto que toda la cuestión del placer, del deseo y la sexualidad aparece en marcos de largo plazo androcéntricos, pero al mismo tiempo, porque se están modelando nuevas sexualidades, esos mismos marcos pueden empezar a ser cuestionados.”
Esta “música de pobres / musicalmente pobre” fue la música de una generación y de un momento, la música de la joda como trasgresión, donde entraron el alcohol, la droga y el sexo, con sentidos producidos e interpretados de formas múltiples al interior de los sectores populares. Estos jóvenes se apropiaron de su tiempo y encontraron en la cumbia el espacio donde ensayar y constituir experiencias disímiles en relación a la familia, la autoridad, la sexualidad, el placer y las sustancias. Y el cierre es de Semán, que agrega: “Todo lo que hacía a la cumbia como música de protesta tuvo una duración limitada, porque cambió la situación social en la que emergió. Al mismo tiempo, la cumbia villera ayudó a consagrar a la cumbia como el espacio del baile privilegiado, y en su éxito rehabilitó a todas las cumbias juntas. Después vino un largo período de normalización de la cumbia, porque se transformó en la música de un grupo social y de una generación, casi como en los 80 el rock para los sectores medios. La cumbia a partir del 2004 se abrió plenamente a otras sonoridades, reggaetón y música electrónica, la cumbia villera se transformó a sí misma.”

«Se juzga un Genocidio»

El miércoles 28 de noviembre el Tribunal Oral Federal 5 dio comienzo al juicio más grande por delitos de lesa humanidad de la historia de Argentina. Se trata de las audiencias por la tercera parte de la megacausa ESMA donde aparecen 68 imputados con nombre y apellido acusados por 800 delitos, entre los que surgen por primera vez los pilotos y responsables de los “Vuelos de la muerte”. Dos mil testigos y por lo menos dos años de duración de un juicio en donde las organizaciones de derechos humanos sostienen que se juzga un Genocidio.

Fotos: NosDigital

«Muchos de los que están aquí fueron procesados por mí, a la distancia, y verlos sometidos a juicio es a lo que cualquier juez aspira, sobre todo por hechos tan graves como éstos y que se esté haciendo en Argentina es un triunfo para todos y sobre todo para las víctimas”, esas fueron las palabras con las que definió el juez Garzón lo que se vivía en la sala de audiencias por la megacausa ESMA, ante la presencia de todos los militares acusados.
Se leyeron los 789 nombres de las víctimas, casos distintos, pero con muchas similitudes: violencia sexual, ejemplos de sometimiento a trabajo esclavo con funciones en distintas dependencias, circuitos de traslados, tortura de niños. La singularidad entre tanta aberración es que por primera vez llegarán a juicio oral seis pilotos acusados de tripular los aviones que se utilizaron para arrojar secuestrados con vida al Río de la Plata en los conocidos “Vuelos de la muerte”. Los pilotos asesinos están identificados: Mario Arru, Alejandro D’Agostino y Enrique De Saint Georges, de Prefectura, y Rubén Ormello y Julio Alberto Poch, de la Armada. Se los acusa por más de cincuenta homicidios. A estos nombres se suma Emir Sisul Hess, quien integró la Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y quedó imputado luego de que confesara en privado su participación. La Unidad Fiscal de Derechos Humanos logró identificar que los tres pertenecientes a Prefectura fueron los responsables del famoso “vuelo anómalo» que el 14 de diciembre de 1977 arrojó al mar al grupo de la Iglesia de la Santa Cruz, entre quienes se encontraban las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las Madres de Plaza de Mayo Esther Careaga, Mary Ponce de Bianco y Azucena Villaflor. Se trató de una metodología utilizada reiteradamente en la última dictadura militar para deshacerse de las víctimas que antes habían sido secuestradas y que permanecían cautivas en la ESMA. Las víctimas elegidas eran «trasladadas», como llamaban los militares a las eliminaciones físicas, las llevaban desde el centro clandestino a distintos aeropuertos o bases militares que tuvieran pista de aterrizaje. Ahí, «se las ingresaba a las aeronaves desde las cuales posteriormente eran arrojadas con vida en pleno vuelo», según consta en la causa.
El fiscal Eduardo Taiano fue claro en cuanto a la importancia de juzgar estos delitos: “Es el último eslabón del sistema implementado por las Fuerzas Armadas, por ello considero que se debe tener a los nombrados como partícipes necesarios de las privaciones ilegítimas de la libertad y de las torturas, toda vez que realizaron un aporte sin el cual el hecho principal no hubiera podido cometerse. Asimismo, dado su rol de tripulantes de los viajes en los que los detenidos desaparecidos eran arrojados al agua en pleno vuelo, deberán responder en calidad de coautores de los homicidios”.
Esta tercera etapa había pasado por dos previas demoras. Hubo dos amagues, la primera fecha propuesta para el comienzo había sido en agosto, pero se tuvo que posponer para que pudiera ingresar el expediente por “Vuelos de la muerte”. En octubre, tras el cambio de fiscales- se retiró Mirna Goransky e ingresó Guillermo Friele- fue necesario un tiempo acorde a lo que amerita el conocimiento de esta gran causa.
Los ánimos de las organizaciones sociales y de los familiares apuntan al logro que es para ellos llegar a esta instancia de colocar en el banquillo de acusados a casi setenta represores. Los miembros del Colectivo JusticiaYa creen fervientemente que se trata de un proceso judicial histórico y así lo expresaron en un comunicado: “La desaparición de nuestro compañero Julio López el día de los alegatos en el juicio contra Etchecolatz confirma que estas causas no son sólo temas del pasado sino actuales y del futuro. Tenemos la convicción de estar construyendo y recorriendo un camino de justicia para nosotros y para nuestros hijos”.