Archivo por meses: octubre 2012

Informe de la situación

Los informes anuales del CELS son libros bien gordotes y que no siempre están al alcance de todos. Mentira, porque pueden leerse en formato pdf con tan sólo usar el buscador, pero la verdad es que nadie se entera cuándo sale el informe y pocas veces qué data contiene. Aquí, una lectura sobre la lectura que hace el CELS sobre los derechos humanos en Argentina durante el 2011, y el acercamiento de su análisis. PARTE UNO.
El CELS, una entidad no gubernamental que vela por los derechos humanos, para los críticos es un fantasma, para los fanáticos un superhéroe y para otros, un buen padrino. Quizá es por la variedad de estos criterios que crean necesario incluir su carta de presentación en el informe, a aclarar que “el trabajo del CELS consiste en denunciar las violaciones a los derechos humanos, incidir en la formulación de políticas públicas basadas en el respeto por los derechos fundamentales, impulsar reformas legales e institucionales tendientes al mejoramiento de la calidad de las instituciones democráticas, y promover el mayor ejercicio de estos derechos para los sectores más desprotegidos de la sociedad”.
El palabrerío representa la propia ambición que encarna el CELS como institución y en su tarea.
Sus informes anuales aplican la mirada sobre la situación de los derechos humanos pero también – y de esto se trata lo que buscamos acercar- aportan una serie de datos, estadísticas, análisis e información que ayudan a leer el presente.
El “Informe 2012” – que testifica la situación del año anterior, es decir del 2011- se centra en tres actividades que define como “prioritarias”: la consolidación de los juicios a 10 años de las leyes de impunidad; la actuación y el sentido del Ministerio de Seguridad creado ese año; y la situación carcelaria en Argentina, definida como modelo de la “prisión-depósito”. El Informe también recala en las tensiones sociales que atravesaron el 2011 encarnados en conflictos vinculados al territorio, la vivienda y el trabajo, en la agenda de la política migratoria, de la salud mental, el aborto y la libertad de expresión.
El descabezamiento de la cúpula dirigencial de la policía federal, la Ley Antiterrorista, la impunidad en el caso de Luciano Arruga, el reclamo de los ocupantes del Parque Indoamericano y los del Triángulo de Jujuy, la Ley Nacional de Salud Mental, la Ley de Medios, todo cabe en este Informe multitemático que fuerza su sentido común en el término “derechos humanos”, y enfoca grandes temas a partir de discusiones de todos los días.

A 10 años de la primera declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, en el año 2001, el CELS comienza su informe 2012 haciendo un balance del proceso judicial de los delitos cometidos durante la dictadura militar y, si bien sostiene que “el juzgamiento está consolidado”, también destaca los juicios que todavía falta juzgar y resolver.
Respecto al balance, el CELS elabora un gráfico que recuenta un total de 271 condenados frente a 26 absueltos en el total de estos juicios. Estas sentencias por crímenes de lesa humanidad en todo el país fueron escalonadas del 2006 (2 sentencias) al 2011, siendo éste el año con mayor cantidad de fallos: 21 frente a 19 en 2010 y 11 en 2009, por ejemplo. El hecho, claro, corresponde a la naturaleza cronológica y lineal del tiempo (naturalmente los juicios se van desarrollando año a año), pero también a un compromiso que se fue ajustando año a año. Asimismo, especifica los delitos por los que fueron acusados según porcentajes: Torturas 29%, Privación ilegal de la libertad 30%, Delitos por apropiación de menores 8%, Homicidio 20%, Delitos contra la integridad sexual 0,5%, Asociación ilícita 2%y Otros delitos 2,5%. Más de la mitad (55%) fue condenado según el rol de “coautor” de esos delitos. Del total de sentenciados, el 46% fue condenado a prisión o reclusión perpetua.
Luego de estos números, el CELS advierte sobre los procesos que subsisten como problemas y que “ya pueden considerarse endémicos”, es decir que se repiten frecuentemente o que forman parte de la propia lógica judicial. El informe culpa a “determinadas prácticas fuertemente arraigadas en la administración de la justicia”. ¿De qué está hablando? De esto: tan sólo el 24% de las sentencias dictadas por los tribunales orales de todo el país fueron confirmadas; el restante 76% fueron nomás dictadas y esperan la confirmación de los tribunales superiores: la Corte Suprema y la Cámara de Casación Penal. De este modo ha habido demoras, por ejemplo, de 2 años y 5 meses entre la sentencia de primera instancia y su confirmación final de la causa “Etchecolatz, Miguel Osvaldo s/privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos, homicidio calificado”, y de hasta 2 años y 7 meses en la causa conocida como “Von Wernich, Christia Federico s/inf. Arts. 144 bis”, por citar dos ejemplos.
A su vez, todas estas causas (62) – es decir las que llegaron a sentencia-representan tan sólo el 11% del total de causas activas por delitos de lesa humanidad en Argentina. Hay todavía 12 juicios en curso (3% del total de las activas), 84 elevadas a juicio (22%) y 226 en etapa de instrucción, lo que figura un 59%. De las causas elevadas a juicio asegura el CELS que “muchas de ellas están listas para que empiece el juicio hace dos o tres años, pero diferentes trabas demoran su realización”. De este modo genera la comparación de los imputados-sentenciados con el resto de los imputados “aptos para llegar a juicio”: los hoy sentenciados representan el 17% del total que podría haber.
En este caso el informe anual del CELS incluye un apartado que se debate por las “estrategias de juzgamiento” y atiende lo que define como “la cuestión de los testigos”. Para el CELS la preocupación se instaló concretamente tras la desaparición de Jorge Julio López, es decir, detrás de los hechos y no como política preventiva que un organismo debiera prever. En cualquier caso, confiesa que desde el 2011 la protección de testigos “dejó de ocupar un lugar central”. Pero su propuesta remite a una instancia que de nuevo desatiende la cuestión preventiva y relaciona a la demora judicial con la protección de los testigos: “no hay mayor protección que el avance a mejo ritmo de los juicios pendientes”. “La cuestión de los testigos” trata en este informe la idea de que el problema es el propio trato hacia los testigos en la forma en que se tomaba testimonio: que en la producción de la prueba de una causa no se realicen prácticas que revictimicen y que, en cambio, el proceso de justicia sea una “instancia reparatoria”. Habrá que ver cómo reformulan este apartado en el Informe 2012 tras la desaparición de Alfonso Severo, y qué lugar le dan a las patotas sindicales en la agenda de los derechos humanos.
La política de seguridad
Uno de los temas más interesantes que toca el Informe – por lo poco visibilizado y analizado hasta entonces- tiene que ver con la creación del Ministerio de Seguridad. La presentación que hace el CELS remite a un proceso interesante: el progresivo abandono de un modelo “delegativo”, que deja al gobierno de la seguridad en manos de las instituciones policiales. Para el informe esto conlleva una doble renuncia: “a desarrollar políticas de seguridad y a gobernar las instituciones policiales”. Ése el diagnóstico que hace del gobierno de la seguridad ejercidos por el Gobierno nacional, de la provincia de Buenos Aires y el de la Ciudad Autónoma hasta el 2011.
La idea es que ese año inaugura una etapa “reformista”. La creación del Ministerio, según el CELS, es una clara muestra de eso: “mostró la decisión de ejercer el gobierno civil de la seguridad y de las fuerzas policiales federales”. Esto el CELS lo dice al principio, es decir, como presentación y encare del tema, sin mostrar los argumentos concretos de tamaña afirmación. La pregunta entonces, hasta ahora, es qué carajo hizo el Ministerio de Seguridad.
· Afectación de núcleos de poder de la PFA
· El traspaso de la administración de pasaportes a la órbita del Ministerio del Interior
· Intervención política sobre la producción de información estadística de las fuerzas
· Desplazamiento de la PFA de los barrios del sur de Buenos Aires
· Centralización política de la distribución de policías en las calles
· Intervención sobre instancias críticas de la carrera policial y el control de la actuación
· Creación de una nueva Dirección Nacional de Política Criminal
· Despliegue de recursos tecnológicos orientados a la vigilancia y el control
Enumeradas de este modo, las acciones pierden la fuerza de sentido que confiere a cada una. Es decir: son acciones y directivas orientadas a modelar el perfil de las instituciones y de los funcionarios policiales. Reconoce entonces el primer problema de cualquier política de seguridad: la propia policía.
Cada medida representa entonces una trama compleja del gobierno de la seguridad porque intenta operar antes que nada sobre el control interno. El llamado “Operativo Cinturón Sur”, más allá del cuestionado o no remplazo de policías por gendarmes, se explica en una investigación previa del Ministerio, que permite llegar a la siguiente declaración de la ministra Nilda Garré al explicar la iniciativa: “existen muy fuertes sospechas sobre la implicación institucional de instancias dependientes del gobierno federal” en lógicas delictivas. Habló hasta de “extorsiones a comerciantes que no tienen sus papeles en regla, a los vendedores ambulantes para no molestarlos y a las cocinas de droga para hacer la vista gorda” (La Nación, 9 de abril de 2011).
Respecto a la instrucción concreta de la policía federal, el Instituto Universitario de la PFA renovó sus autoridades, ahora a cargo de civiles. Según el CELS, las instancias educativas no se limitan sólo a la formación primaria sino también a un “rentrenamiento del personal que ya está en funciones para que incorpore las nociones del nuevo paradigma de seguridad ciudadana y democrática”, por ejemplo interviniendo los “cursos de ascenso”.
Pero quizá lo que mejor ilustre la tarea que encara el Ministerio no sean sus políticas formativas ni del gobierno civil de las instituciones públicas (ya intentada en otros gobiernos) sino, simplemente, que entre sus acciones se incluyó la derogación de una regulación policial por la que se sancionaba a los policías que hacían denuncias internas (Resolución 1019/2011). Esa sencilla derogación habla la corrupción ya normalizada en el gobierno de la seguridad, que de a poco promete cambiar.
Ley antiterrorista
La promulgación de la llamada “Ley Antiterrorista” fue para el CELS la instancia que puso “en mayor tensión los postulados del programa gubernamental”, lo que es mucho decir. En lo primero que recala – y que no deberíamos olvidar- es en el mínimo debate parlamentario que tuvo, nada menos, una reforma del Código Penal. Segundo –y esto en su momento lo salió a criticar a viva voz el director ejecutivo del CELS, Gastón Chillier-, recuerda que “la razón que justificó la reforma fue la necesidad de cumplir con las exigencias del G-20” y del GAFI. Por último, para terminar este análisis en forma de denuncia, el CELS habla de “muy mala técnica legislativa” para pensar la arbitrariedad que evidencia la formulación laxa de la reforma: “duplica las penas para todos los delitos si se los comete con la finalidad de aterrorizar a la población o de obligar a las autoridades públicas…”. “Esta clase de formulación es violatoria del principio constitucional de legalidad que exige que los tipos penales sean precisos”, denuncia y aclara que “pueden ser utilizadas para abarcar reclamos sociales”. Además de la explicación del G-20 y el GAFI, el CELS enmarca esta medida como parte de una tendencia de ciertos países de la región “como El Salvador, Perú o Chile” donde “se avanzó con legislaciones antiterroristas duras que justificaron la persecución de activistas y disidentes internos”.
La desaparición forzada de Luciano Arruga
El caso impune de Luciano Arruga desde el 2009 forma parte de los informes del CELS; la versión 2012 presenta un tratamiento tibio y breve del tema. Es cierto que en cuanto a los avances en la investigación y la causa judicial las novedades son escasas sino nulas; pero acaso es en esa ausencia es que el CELS debe redoblar su compromiso con el caso, no únicamente como seguimiento de un hecho aislado – como lo hace en esta versión del informe- sino como una desaparición que se volvió emblemática y cuyas repercusiones pueden alumbrar – a nivel mediático, social y judicial- otros casos impunes de desapariciones forzadas en democracia. El CELS recala en lo obvio: “El rol deficiente de la justicia” y “la incapacidad del poder Ejecutivo”. Luego sobreviene la descripción del caso y lo – poco- que ocurrió durante el 2011: un rastrillaje que no se completó. El CELS funciona para el caso Arruga como uno de los respaldos jurídicos y legales que presionan a los órganos responsables (lo afirman ellos mismos en este informe: “Tras la insistencia del CELS y de los abogados…”), por lo que dada su participación directa podrían, por ejemplo, dar a conocer las situaciones concretas de las trabas con que se encontraron la búsqueda de justicia, y no una mera declaración de principios que hacen parecer a la inclusión del caso Arruga en el informe una parada forzada.

“No somos un museo, ni una calle: somos un club con compromiso e ideales”

“Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, la fundadora del Deportivo Che Guevara, un club de Jesús María, Córdoba. Un club que no termina en lo deportivo y que no lleva ese nombre por casualidad: «Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia».

En una mesa de bar, un grupo de filósofos de la pelota buscan aunar criterios. Algunos dicen que lo que está arruinando la cosa es la falta de identidad. Otros exclaman que lo que sobran son ‘huevos’ pero falta juego en equipo. La mayoría se empecina en contrastar esta época con las anteriores, hablan del 4-4-2, del 4-3-1-2 y demás números telefónicos que son un llamado a la nada. Lo cierto para cada uno de los comensales es que así no va, que todo está perdido.

Mientras tanto, en Colonia Caroya, Jesús María, Provincia de Córdoba, Argentina, el Mundo, un grupo de jugadores levantan el perimetral de la cancha del Club Colón, donde hace las veces de local el Deportivo Che Guevara. Y el nombre no es casualidad. “Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, presidente y fundadora del club que transita los pasos del Che.

«Seamos realistas y hagamos lo imposible». Palabra más, palabra menos, eso se escuchó a comienzos de 2006 en una charla entre “compañeros guevaristas”, según describe Nielsen. Y agrega: “Arrancamos sin un horizonte concreto. Comenzamos a cimentar desde bien profundo de bajar el conocimiento del Che a los jóvenes e incluir a los pibes de zonas vulnerables a la práctica deportiva, que para mí debería ser un derecho del niño”.

Pero mucho antes de que el Deportivo Che Guevara comience a surcar las canchas de Córdoba (lo hace desde la temporada 2007, desde escuelita a Primera), la idea se arremolinó en la cabeza de su fundadora hasta dar con el pensamiento justo. “Los años 90 me decidieron. Veía la remera caminando por la calle hasta que le pregunté a un pibe si sabía a quién tenía en el pecho y me contestó: ‘un rockero’. Esa bronca se combinó con la que tenía Claudio Ibarra, que renegaba de forma itinerante en los clubes locales porque no le daban ni un ‘fulbo’. Entonces le propuse que formáramos un club propio. Con una condición: sólo iba a participar con este nombre y este pensamiento”, rememora en perfecto cordobés.

-¿Cómo le transmite el pensamiento guevarista a los pibes?
-Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia. Entonces, alquilamos el predio de Deportivo Colón a cambio de trabajo voluntario, por ejemplo. O los padres cocinan para los chicos que no tienen contención de su familia; hacemos eventos para costear los viajes, las fichas de los jugadores, la policía, los árbitros, la ambulancia y demás requisitos que solicitan desde la Liga Local…

-¿Cómo se mantienen?
-En base a la solidaridad guevarista que, indefectiblemente, empieza a aparecer. Hay que revisar un médico, tenemos un médico que nos ayuda porque admira al Che. Si necesitamos un abogado, tenemos un conocido. Si precisamos un contador, lo mismo. Todos de onda, desinteresadamente y de forma gratuita nos prestan sus servicios. Acá nadie cobra un mango y jamás tendremos un sponsor, nunca mancharíamos esta camiseta.

-¿Tienen algún tipo de ayuda externa?
-Ninguna, al menos desde los entes gubernamentales. Nunca vinieron con una colaboración del Estado, todo lo contrario. Tampoco queremos que hagan propaganda con nosotros. Eso sí, músicos, escritores, antropólogos nos dan una mano siempre. Hace un tiempo vino Rally Barrionuevo e hizo una peña de forma gratuita. Eso nos llenó de oxígeno a los pulmones por todo 2011.

-¿Los pibes preguntan por el Che?
-Sí, la mayoría me piden libros o que les cuente historias. Yo les digo que no es un tipo barbudo que está en una remera con un habano y una boina. Fue un tipo muy comprometido en su práctica y sus ideas. El Che no quería este mundo que tenemos, peleaba por otro mundo.

“Hasta la victoria siempre”, reza una de las banderas que acompaña al Deportivo Che Guevara a cada paso. Paradójicamente, el club menos resultadista del planeta. “Nosotros no buscamos salir campeones, ni vender jugadores. El deporte no puede ser una empresa y los futbolistas no son mercancías. El que se quiere ir a otro club, tiene vía libre. Nunca vamos a recibir un peso por eso”, explica Nielsen como declaración de principios. Y, profundiza: “Mi sueño es que, en el futuro, los jugadores del Deportivo sean dirigentes políticos que no se dejen coimear con el sistema burgués. Que de aquí nazca un dirigente revolucionario y del pueblo. Yo veo muchos chiquitos con personalidad de líder”, subraya.

En ese periplo que es sostener una institución sin el más mínimo vicio de lucro, el Deportivo Che Guevara ya cuenta con su primera presencia internacional. “Fue la Copa Hombre Nuevo – abre a la confesión la madre del club-. Se jugó en enero de este año y tuvimos tres equipos de Brasil (NdeR: Autónomos FC, Pelada da Esquerda y Lado B), uno de Lituania (NdeR: FC Vova), un equipo mixto de Inglaterra, de Bolivia (NdeR: Real Tarija) y de distintos lados de Argentina. Todos marxistas, comunistas y, principalmente, guevaristas”, relata Nielsen con el mismo orgullo que contará la vez que desfilaron ante “la Sociedad Rural y todos los grupos de sectores dominantes con la bandera Anarquista y la camiseta del club”.

En el mismo mundo, quizá en otra dimensión, la borra del café marcó las páginas del deportivo matutino. La charla se hizo espesa en el bar. Uno saltó con el 4-4-2, el otro retrucó con el 3-4-1-2 y se armó una de números telefónicos que son un llamado a la nada. En definitivas, no se hablará del Che, ni de cómo la lógica capitalista hizo pata ancha en el mundo de la pelota embarrando los clubes y puliendo a las Sociedades Anónimas del fútbol. No se pondrá en tela de juicio el vaciamiento de los clubes, el futbolista (que es una persona) como propiedad privada y mucho menos los organismos que arman el circo y pagan los monos. No, es una cuestión de la modernidad: “Los pibes no te miran un partido si no es de la Play Station”, dice uno.
Mientras, cuando parece que todas las flores fueron cortadas, un pibe alambra la cancha para jugar el domingo y parece que la primavera todavía existe.

Monica Nielsen también estuvo en el programa Vámonos de Casa. Acá podés escucharlo: http://www.nosdigital.dreamhosters.com//2011/10/el-ascenso-comenta-el-futbol/

De cuando el polo fue sobre ruedas

La cruza cultural y asfáltica entre Adolfito Cambiasso y Tony Howks dio como resultado el Bici-Polo: ese deporte urbano que revolucionó por un domingo la Plaza Unidad Latinoamericana de Costa Rica y Acuña de Figueroa, en pleno Palermo. Fue en el bici-contexto del segundo torneo interamericano del sorprendente deporte. La competición se llamó “Che-Polo” y puso en evidencia una vez más el gran fenómeno de minorías que se da en los deportes emergentes y urbanos y sobre ruedas.

Imagen: cortesía Claudio Olivares Medina / ciclismorubano.info

 

Si bien el domingo era lluvioso, invitaba quedarse bajo las sábanas y dejar las bicis bien guardadas, los competidores empezaron a llegar de a grupos desde las 10 de la mañana. Con bicicletas súper tuneadas, siempre bajo un mismo estilo Street, se fueron formando los equipos para jugar las finales que habían resultado del sábado. Como para estar acordes con el nombre de la plaza había equipos colombianos, brasileros, argentinos, chilenos y también mixtos. Había una real representación latinoamericana de fanáticos que habían viajado específicamente para competir. Entre mate y bizcochos, risas y referencias a la jornada previa de competencia, la cancha montada sobre el cemento donde se suele jugar al fulbito se fue poblando de ruedas, cuadros, manubrios, guantes y protectores.

Antes de empezar la competencia oficial, uno de los organizadores repasó las reglas por si había algún desprevenido o inexperto espectador que pasaba por el lugar y se preguntaba: ¿Y estos muchachos a qué se dedican? Para que marchara todo sobre ruedas y quedara bien claro: el Bike-Polo, como lo llaman los fundamentalistas de su origen neoyorquino, tiene reglas fáciles. Se juega 3 contra 3, a 5 goles o 10 minutos, y vale casi todo: salvo alguna cruzada violenta o intención clarividente de tumbar al rival. Cosa que sucede a menudo pero “eso queda dentro de la cancha”, dicen con códigos de futbolistas. Todo lo demás está permitido: trabar los palos, hacer hombro con hombro en pleno movimiento para desestabilizar al rival en su ciclística carrera, tapar el arco con la bici entera, tocar la pelota con las ruedas o el resto de combinaciones posibles que se puede dar entre doce ruedas, seis palos, dos arcos y una pelota. Con la obligación de no poder tocar el piso con los pies, el bici-polo premia la habilidad y agilidad en velocidad. En caso de caer o rozar el suelo con los pies hay que incorporarse, ir al centro de la cancha y pegarle un tacazo a un graffiti para reanudar el juego. Los goles sólo se pueden meter con la punta del taco. Es decir, el golpe final debe ser un auténtico tacazo. Luego, en la conducción y en los pases, se puede llevar la bocha con las partes laterales del palo. El resto es dinámica, vértigo y mucho cuádriceps y seso.

La competición había arrancado. Todos tenían más o menos la misma facha: estéticamente estaban parejos, todos vestidos para la ocasión. Mucho neoprene, casco, codera y ropa de deporte extremo. Claro: qué otra cosa se pondrían. Pero hasta ellos se sorprendían de notar las mismas calcomanías en sus bicicletas. Todos ponían una especie de cartel entre los rayos de la rueda trasera, como si fuera el escudo del equipo. Bajo características comunes sus ojos se reconocían en los demás. Todos juntos jugaban de a tandas. Y todos juntos reían todo el tiempo.

La mañana lluviosa se convirtió en tarde gris. Siguieron jugando sin muchas precisiones a la hora de reconocer ganadores o perdedores. En el bici-polo, parece, no hay resultadismo: todos estaban contentos. En la homogénea sonrisa que se acoplaba al mar de coincidencias urbanas se fueron despidiendo. “Nos vemos esta noche en la fiesta”, decían. Una fiesta de bikers de fin de campeonato los esperaba. Allí también se encontrarían, pero ya sin palos ni deportes. Sería solo para seguir juntos un rato más en su especialísimo lugar de identidad.

Mercedes Benz sabe desaparecer

“Hubo una asamblea sindical en la que participaban todos los gremios que había en Mercedes Benz, ahí se iba a tratar un conflicto por las vacaciones y por la reincorporación de unos empleados, luego de una huelga de más de veinte días. Todos los delegados accedieron al petitorio de la patronal, menos mi papá y otros compañeros que eran independientes al gremio mayoritario (SMATA). Esa misma noche, la madrugada del 5 de enero de 1977, se lo llevaron.” Malena es hija de Esteban Reimer, militante de la Juventud Peronista y delegado de la fábrica automotriz alemana, donde fue secuestrado por no querer tranzar con la empresa. Este caso se repitió con 17 nombres, 17 secuestros impulsados desde Mercedes Benz durante la dictadura. Solo tres aparecieron y fueron los que contaron bien qué pasó.

El año pasado se cumplieron sesenta años desde que Mercedes Benz pisó suelo argentino, donde desde principio se erigió como una de las empresas automotrices cuyas ganancias más iban a contribuir al crecimiento del modelo económico actual. Hubo un acto encabezado por Cristina Kirchner, hubo festejos y agradecimientos a unos cuantos empresarios alemanes que se sentaron detrás del atril presidencial para escuchar, atentos, una enumeración larga de apellidos difíciles de pronunciar, balances, ganancias, etc. Curioso y chocante si volamos por un rato a los años setenta. Allí, yace inmóvil una lista de catorce nombres que todavía esperan justicia. Todos ellos fueron empleados de la firma alemana y por encarar una lucha por derechos laborales o por elegir no ser cómplices de la impunidad empresarial fueron secuestrados y desaparecidos. Una causa que es una deuda aún pendiente, que no se resuelve. Lo que nos queda son tres testigos sobrevivientes de una dictadura cívico, militar, pero sobretodo, económica; cuarenta años; y una reverencia inentendible.

Esta es una historia de buchones y de políticas claras para eliminar todo grito de protesta laboral. Querían disolver los gremios a toda costa. ¿Por qué? Esta empresa, como también Ledesma, Ford, Acindar, Astarsa, entre tantas, se benefició con el nuevo sistema económico que venía bajo el ala de las fuerzas armadas: un creciente poder sobre los trabajadores les abría terreno a una mayor explotación, con menores costos y muchos beneficios, ya que le transferían al Estado sus deudas privadas. Mercedes Benz, dueña de una inmensa facturación y además uno de los centros industriales más importantes del país, tenía como principal cliente al Ejército en la venta de camiones. Además, desde la firma donaban equipamiento obstétrico para el Hospital Militar de Campo de Mayo, que se utilizó en muchos partos clandestinos de mujeres desaparecidas.

En octubre de 1975, los obreros de Mercedes Benz se organizaron y movilizaron en rechazo a los representantes que había elegido a dedo el por entonces SMATA, sindicato de trabajadores del gremio mecánico y automotor a nivel nacional. Estas personas designadas no defendían los intereses de los empleados, sino que negociaban constantemente con los directivos de la empresa. Decididos, los cuatro mil empleados de la planta de González Catán lograron componer una asamblea de gran concurrencia en donde eligieron una nueva comisión interna compuesta por nueve representantes, “el grupo de los nueve”. SMATA catalogó de inválida a la nueva comisión, y la empresa despidió a 115 obreros, entre quienes estaban casualmente las 17 víctimas que después iban a sufrir el secuestro.

El 24 de octubre del 75, en medio de una huelga que duró veinte días, Montoneros secuestró al Jefe de Producción de la planta, Heinrich Metz. El pedido era claro: reincorporar a todos los empleados que habían sido apartados de sus puestos. El pedido fue concedido y desde Montoneros exigieron un pago por el rescate. Quedará a partir de esto en evidencia una de las prácticas fraudulentas de filial nacional de la empresa, ya que declaron a la matriz en Alemania que el pedido fue de siete millones de dólares, mientras que la organización de finanzas guerrillera aún sostiene que fueron dos.

                El revuelo volvió a la fábrica entre fines del 75 y principios del 76. El Ministro de Trabajo de ese momento, Carlos Ruckauf, promovió un decreto que estimulaba el “aniquilamiento de la subversión en los centros industriales”, es decir, establecía a la lucha obrera como un proceso de “guerrilla industrial”. SMATA aceptó esta política y firmó el convenio, que entró en vigencia en Mercedes Benz a partir del 21 de julio del 75. Este acuerdo derivaba el 1% del precio de venta de cada vehículo a la formación de un fondo extraordinario para la “erradicación de elementos negativos” de la fábrica. Este dinero lo administraba la misma dirección de SMATA sin auditoría alguna, a cambio de que aquella entidad, supuestamente representativa de los trabajadores, pero que en realidad había sido siempre cuestionada, garantizara una represión efectiva. Apenas irrumpió el golpe militar en 1976, comenzaron los secuestros de trabajadores y activistas.

El acusado de entregar ala Policíalas listas con las direcciones de las víctimas es Juan Ronaldo Tasselkraut, ex gerente general de Mercedes Benz. Además, presenta una causa en trámite por la sospecha de apropiación de un varón cuya partida de nacimiento afirma que nació el 19 de agosto de 1974 (su hermano también está sospechado de haber apropiado ilegalmente a otros dos chicos). La participación de la empresa en la represión se documentó a través de los testimonios de los tres sobrevivientes. El mismo Tasselkraut fue bien crudo en una de sus respuestas en un Juicio porla Verdaden los tribunales deLa Platacuando le preguntaron si había alguna relación entre la disminución de los conflictos en la fábrica, la desaparición de obreros militantes y la productividad: “Y… milagros no hay” contestó en crudo.

Actualmente, la causa se encuentra en plena etapa de instrucción. Como pasa con la mayoría de los juicios penales de lesa humanidad, la etapa de recolección de pruebas y testimonios lleva mucho tiempo, hasta después recién elevarse a juicio, donde las partes acusadoras, querella y fiscalía debe enfrentarse a la defensa de los acusados.

Capitán (norte)América

El origen del héroe del comic yanqui. Nacido en plena Segunda Guerra Mundial, este episodio del Capitan América muestra y demuestra muchas de las construcciones ideológicas y sociales de la época, de las que algunas conviven aún en nuestros días. Para la infancia también se hace política y te lo mostramos en Documentos Históricos.

Beatriz Milhazes y la celebración de la belleza

El Malba está casi vacío en esta tarde de miércoles, y podría jurar que así parece todavía más blanco. Un homenaje a un reconocido artista conceptual argentino me trajo hasta acá, hasta esta escalera mecánica que sube despacio mientras contemplo las ramas ligeras que asoman siempre desde los balcones, y que cada vez me sorprenden por ser obra de la mano del hombre. Difícil saber si fue error, coincidencia o dudosa manifestación del destino, pero subí un piso de más y, como tenía tiempo, decidí dar una vuelta. Fueron dos o tres pasos y entonces caer de bruces sobre un abismo de color. Porque en las paredes de la sala cinco, corran la voz, lo que está sucediendo es una fiesta.
Se trata de la primera muestra individual en Latinoamérica que Beatriz Milhazes, artista brasileña contemporánea, realiza fuera de su país, y reúne alrededor de treinta obras de los últimos diez años de su producción. Son cuadros grandes los que vibran desde las paredes invitando a hundir los ojos. Capas de colores intensos que se superponen y revuelven las pupilas, fundiéndose en flores, círculos, plantas y espirales infinitos. En las obras baila la alegría de Brasil y se festeja la belleza del mundo. Hay en cada recoveco una chispa de placer esperando ser descubierta, y el mirar se vuelve entonces una experiencia eternamente rica, libre de ataduras, harta de vida.
Quisiera llevarme esas imágenes a casa, para alguna mañana que me encuentre triste. Desenvuelvo el celular para sacar una foto, pero en seguida el dedo de una guardia de sala me dice que no, no se puede. No importa. Dejo una sonrisa colgada en la escalera cuando bajo para seguir el recorrido y concretar mi propósito original. Ahora sí que hay más gente, un grupo de turistas, un chico que se ríe porque no entiende por qué una papa conectada a un cable puede ser arte y algunas mujeres de peinado alto. El Malba ahora ya no parece tan blanco. Será que me llevo en los ojos los arcoíris de Beatriz.

Fábula sobre el secuestro de Severo

Esta editorial tiene un personaje y éste, desde hace unos días, se halla inmerso en un mundo donde la realidad y la fantasía se mezclan en una interesante mixtura, digna tan solo de un cuento para niños. Esta persona, cuyo nombre es el de todos, tiene un solo objetivo y de allí nacen todas sus aventuras: entender el secuestro de Alfonso Severo.
Como toda narración, la nuestra se inicia con un problema: el personaje se encuentra en un bosque donde nada se ve y el ruido ensordecedor de fondo no le permite reflexionar para encontrar la salida. Camina y camina, pero lo hace en círculos. Está perdido.
Sin embargo inmediatamente emerge desde los arbustos un particular ser que le promete darle la información que habrá revelarle la comprensión del asunto, para así salir de aquel molesto lugar. “La víctima es victimario. Él no aceptó la custodia policial, por eso ha sido secuestrado”, le dice este personaje al nuestro. Pero continúa en su aclaración: “y no solo eso, probablemente Alfonso se ha secuestrado a sí mismo”. Ante esto, nuestro amigo no sabe qué hacer, qué responder, pero el argumento tenía su lógica: “nadie, tan solo él es responsable de lo sucedido”, esa era la conclusión. Así que luego de reflexionar unos instantes, sale de su sopor, gira a la derecha y rápidamente encuentra ese camino prometido que espera le saque del bosque.
Han pasado unos minutos y nuestro personaje para en seco. Una picazón sobre su nuca no para de acrecentarse y ya es momento de darle fin con todas sus energías. Rasca, rasca y rasca hasta que de pronto siente algo entre sus dedos. Lo toma y lo observa: es una araña. Justo cuando está a punto de arrojarla, ésta le habla: “espera, espera, antes de que me alejes de ti, necesito que me escuches”. No nos olvidemos que en un mundo fantástico como en el que nos encontramos, las arañas parlanchinas andan por doquier. Enfocada con sus muchos ojos sobre nuestro amigo, casi que le increpa: “¿realmente crees que así llegarás a tu objetivo?”, recogiendo como respuesta: “si, ¿por qué no? ¡Esta vía no solo parece sencilla sino que a lo lejos ya veo la salida!”, pero las dudas se hacen sentir en su tono.
Con decidida y arácnida voz, el pequeño bicho expone su pensamiento: “mira, por más que hayas seguido la solución más fácil, si continúas así no lograrás eso que buscas: respuestas, comprender lo que ha pasado” Y la araña comienza a largar una palabra tras otra abombando a nuestro pobre personaje en una extraña pero interesante conversación entre ambas:
-Araña: ¿Cómo puedes aceptar que inmediatamente la víctima pase a ser responsable del delito que sufrió?
-Personaje: Bueno, mira, ha sido muy raro, no se han encontrado a los culpables.
-Araña: ¿Acaso eso es suficiente? Bien sabemos las capacidades de estos personajes para actuar a la perfección, sin dejar rastros. Ni hablar de los vínculos que hay entre estos actos políticos y las propias fuerzas de seguridad.
-Personaje: Bueno, supongamos que fue un juicio apresurado, ¿qué tienen que ver las fuerzas del orden en todo esto?
-Araña: Que si sabemos que Alfonso es, como ha repetido una y otra vez, pieza clave en el Juicio, ¿no tendrían que rápidamente haberse enfocado en el círculo de los enjuiciados? Bien se sabe el poder que tienen estos grupos, que para poder existir, al mismo tiempo, tienen fuertes vínculos con los aparatos de poder y entre ellos, la policía.
-Personaje: Entonces, ¿qué sugerís con estas palabras?
-Araña: Que el propio gobierno, o por lo menos el Poder Judicial tiene que hacerse responsable de que estos vínculos existen, y que nunca terminarán estos hechos si no se conoce el propio rol de la burocracia sindical y las fuerzas de seguridad en la generación de violencia y control social: ya sea contra los trabajadores o contra la población en general. Si quedamos en la denuncia individual, no tardaremos en encontrarnos frente a otra situación como esta.
-Personaje:…
Dicho esto, la araña calló y se fue.
Esta historia termina acá. Por ahora solo podemos decir que nuestro personaje desandó camino y tomó otro. Si ha llegado ha logrado terminar su travesía y lograr una comprensión del problema, todavía no podemos asegurarlo.

«Mi abuela me decía: ‘no digas que sos indio'»

Pablo Rotchen se pone la camiseta de los Pueblos Originarios. Es descendiente de Huarpes, y lo lleva con orgullo: «Me hice cargo, me hago cargo. Dicen que cada vez somos menos, pero cada vez somos más. Hay muchos jugadores que son descendientes de originarios que no se reconocen, o no saben o no les interesa». Al ex defensor de Independiente lo «vuelven loco los libros» y ahora como ayudante de campo en Banfield va descubriendo la tecnología, pero igual recoge la enseñanzas del Flaco Menotti para analizar el fútbol de hoy: «el mayor déficit es que no le dan la pelota al compañero».


Petrona Suárez no pudo despedirse de su nieto. Él estaba trabajando en España -justo en España- cuando ella murió. Petrona era descendiente de Huarpes, un pueblo indígena de Cuyo que como casi todos los pueblos originarios de América se fue extinguiendo a causa de la cruz y la espada española. Su nieto es Pablo Rotchen, ex defensor de Independiente, la Selección, Espanyol de Barcelona, Monterrey de México y actual ayudante de campo de Daniel Garnero en Banfield. Él, entonces, también es descendiente de los primeros pobladores de estas tierras, y eso lo dice con el mismo orgullo que le da haber jugado una Copa América para argentina. “Yo tengo sangre originaria. Dicen que cada vez somos menos, pero cada vez somos más. Hay muchos jugadores que son descendientes de originarios que no se reconocen, o no saben, o no les interesa. Más con este cutis”, dice Rotchen, que desde su época de futbolista que trabaja junto al Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios (ENOTPO) para lograr la visibilización de los más de treinta pueblos que habitan el país.
-¿Cómo te surgió la inquietud de meterte a trabajar por la visibilización de los pueblos orignarios?
-Mi abuela, que era de San Juan y ya murió, era de la cultura Huarpe, era descendiente. Cuando estuve en San Martín estuve con mis parientes huarpes. Yo tengo sangre originaria mezcla con mi padre que es ucraniano-polaco, ahí tengo el mestizaje. Mi abuela me decía: “no digas que sos indio”. Sin saber eso, yo ya estaba metido igual en esto porque mi esposa escuchó en la Rock and Pop que existía esta movida por la visibilización. Eran reuniones en Martínez. Yo la llevaba en auto desde Quilmes hasta allá y presenciaba las reuniones de dos, tres horas. En un momento me di cuenta de que quería participar. Desde mi lugar, como futbolista, me pusieron en prensa y difusión, porque ser un jugador de fútbol me posibilitaba conseguir notas, donaciones. Siempre con el consenso de los Wichis de Salta, que era con los que trabajamos en ese momento. Se hacían talleres de capacitación artística y laboral. Ellos nos enseñaban a cazar y pescar, a las mujeres a hilar, hacer artesanías, por ejemplo. Y vos le enseñabas a manejar una cámara de video o hacer instalaciones eléctricas. Estaba bueno.
-¿Por qué tu abuela te pedía que no dijeras que sos indio?
-Viste cómo es la sociedad. Es muy discriminatoria. Ella lo vivió de otro modo, no quería decirlo para que no la cargaran. Es una cuestión de personalidades. Le agradecí que me lo haya dicho. Me hice cargo, me hago cargo. Dicen que cada vez somos menos, pero cada vez somos más. Hay muchos jugadores que son descendientes de originarios que no se reconocen, o no saben o no les interesa. Más con este cutis.
-¿Y a vos te cambió algo saber que tenías sangre originaria?
-Me cambia mucho la historia. A nosotros nos enseñaron que los indios son los malos, que vienen en malón, con las plumas como en las películas americanas. Pero descubrí todo lo que sufrieron esos pueblos que fueron arrasados por completo, desterrados de sus lugares. Yo vivo en Quilmes, imaginate. La historia de los Indios Quilmes que los redujeron y los trajeron caminando desde el Norte hasta Quilmes para sacarlos de la montaña, donde eran fuertes. Saber esas cosas te hace cambiar la cabeza. Ahora está cambiando la educación de nuestros hijos también, ya no les dicen que Colón descubrió América, porque acá ya vivía gente. La verdadera historia se va conociendo.

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-¿Y qué laburo hacés vos en el ENOTPO?
-Hasta antes de meterme acá a Banfield estuve al pie del cañón con la organización. Pero esto me lleva mucho tiempo. Se organizan partidos para visibilizar la cultura y a veces no puedo porque son lejos, pero siempre trato de dar una mano. Cuando era jugador estaba más involucrado, participaba en las reuniones, iba a pedirle subsidios a Pacho O´Donnell porque era secretario de Cultura. Cuando me fui a España se disolvió la ONG. Al regresar de México me junté con Walter Barraza, el que era presidente de la escuela de técnico cuando hice el curso, que es originario de Santiago del Estero. Empezamos a trabajar en conjunto para visibilizar la cuestión, tratar de conseguir cosas y que se respeten los derechos de los aborígenes.
Pablo Rotchen nos cuenta su historia con cierta agitación en la respiración. No porque ande conmovido, porque eso es algo que ya asumió hace tiempo, sino porque acaba de terminar el partido recreativo que hace el plantel de Banfield todos los viernes bajo el sol del predio de Luis Guillón. Después de seguir todo el entrenamiento de pelota parada con una carpeta en la mano para ordenar a cada jugador su posición, se sumó junto con Gustavo Campagnulo, Andrés San Martín y los profes al fulbito que se arma el día previo al partido para distender un poco los ánimos.
-¿Qué hace un ayudante de campo?
-Estoy encargado de facilitarle las cosas al entrenador. Tengo que tratar de informar sobre el rival, más que nada. Yo soy editor también, estudié edición de video, entonces consigo los videos del rival, hago los resúmenes de nuestros partidos y analizamos los últimos tres partidos del rival. Hacemos un compliado de 20 ó 30 minutos, además de los power point para la charla técnica. Es eso y la organización de la semana, los entrenamientos, si subimos algún chico de Inferiores para los trabajos. Laburamos para que el entrenador tenga la cabeza más despejada a la hora de armar el equipo.
-¿Siempre te gustó lo de los videos o lo hiciste por necesidad?
-Ya formaba parte del cuerpo técnico con Dani y veía que la gente que nos editaba a veces cortaba jugadas que nos hubiera gustado saber cómo terminaban, o hubiera sido necesario que arranquen un poquito antes. Soy inquieto, en general, entonces me metí a hacer el curso de edición, que ahora estoy actualizando porque esto se moderniza muy rápido y yo me había quedado con el programa viejo.
-Cada vez está más metida la tecnología.
-Se ve mucho. Se le da mucha información al jugador. Nosotros, acá en Banfield, armamos una página de Gmail donde subimos los horarios de entrenamiento, la lista de concentrados, el resumen del rival. Nosotros lo vemos antes de hacer fútbol pero por si alguno de los muchachos lo quiere volver a ver lo ponemos en la página de Internet. Le damos todas las herramientas como para que ellos sepan con quién juegan. Les gusta, eh, prestan atención, abren grande los ojos. Después a la hora del partido vos tenés que tomar las decisiones rápidas, pero si tenés de antemano la idea de qué tenés que hacer es importante.

-A mí me dijeron que este era un cuerpo técnico menottista pero veo que están a full con los videos.
-Con el Flaco veíamos videos, eh. Me acuerdo alguna vez que hemos visto, pero veíamos partidos enteros. Se hacía aburrido, cansador, difícil de prestar atención. Ahora resumimos tres partidos en 25 minutos, que es lo que puede atender el jugador y lo vuelve más productivo. El Flaco me marcó. De vez en cuando lo sigo viendo, en la manera de ver el fútbol me cambió. Se sentaba en el borde de la mesa, te empezaba a hablar y querías salir a comerte la cancha. Brindisi también me marcó mucho, me hizo conocer el fútbol español. En Espanyol tuve a Paco Flores. De todos uno saca lo bueno y lo malo, que también te sirve aunque reniegue y se pone mal en el momento termina dejándote una enseñanza.
-Algunos entrenadores dicen que al estar todo tan estudiado, por la televisión, los videos y la tecnología, los partidos salen aburridos.
-Es una cuestión de velocidades, me parece. Encontrar precisión en velocidad es difícil, y ahora se juega muy rápido. Pero el mayor déficit es que no se la damos al compañero. Si vos se la empezás a dar, van a aparecer los espacios y ahí el equipo empieza a jugar bien. No creo que sea por la tecnología, aunque si conocés al contrario podés anticiparte a un montón de cosas y por ahí el partido lo plantean distinto los rivales.
-¿Y cómo es lo de ser ayudante? ¿Cuándo te retiraste ya sabías que querías hacer esto o se fue dando?
-Estuve un par de años viendo qué hacer. Estudié para martillero público, hice un año de carrera. Después, con los tiempos se me fue complicando, lo dejé. Empecé a trabajar en la escuelita de Independiente, la de Boyacá. Estaba encargado del fútbol infantil de ahí. Estuve seis meses, dirigía siete categorías. Pero me saturó, decidí dejar. Como mis hijos van a la misma escuela que los de Dani siempre seguimos en contacto y ahí me invitó a sumarme al proyecto de él, que arrancaba en Arsenal. Me gusta esto eh, estar en una cancha, estar en los detalles.
-¿Te saturaste de qué?
-Me pasaba los sábados todo el día dirigiendo siete partidos seguidos. Terminaba muy tarde, contando camisetas en un vestuario, solo, con dolores de cabeza. Una mamá de los chicos, el primer día, me dijo: “te vas a cansar”. Tenía razón. Pero fue una experiencia muy linda. Cuando volví después de un tiempo, me recibieron con mucho cariño y eso es impagable.
-¿A esa edad ya se ven las presiones?
-Se ve ahí la locura. Algunos chicos me contaban que los padres los presionaban mucho. Yo si veía alguno que andaba angustiado le decía: si la primera que agarrás no tirás un caño, te saco. Trataba de que se diviertan, estaban en edad de eso. Una vez sola no puse un chico porque me agarró el espíritu del resultado. Y esa noche no pude dormir. Le dije al nene que no iba a entrar porque el equipo estaba bien, y después me sentí tan mal. A esa edad los chicos se tienen que divertir, no hay que perder el foco de lo que se está haciendo que es formar.
-Desde jugador que se te distinguía por ser un tipo tranquilo, que no se comía eso de la presión.
-Yo jugaba como si estuviera en el barrio. Después, con los años, me dí cuenta que estaba jugando por la plata de mis compañeros, por el prestigio y todo eso. Pero yo jugaba así, no me daba cuenta. Por suerte tengo una gran familia que me deja desarrollarme muy bien en mi trabajo. Estuve un año en San Juan y nunca me hicieron sentir lo que nos extrañábamos. Eso es importante.
-Y viviste en Barcelona, también. ¿Cómo fue eso?
-Un placer, una ciudad donde todo se te facilita, donde cualquiera querría vivir. El primer mundo real, no el que nos querían hacer creer. Porque me acuerdo que en esa época estaba Méndez acá –se refiere a Carlos Saúl, presidente entre 1989 y 1999- y decía que esto era el primer mundo. Pero si vos querés tener buena salud y buena educación acá la tenés que pagar. Las cosas no te vuelven del mismo modo que uno contribuye al país.
-Además en lo deportivo también era primer mundo.
-Sí, yo no me daba cuenta. Pero tuve una suerte bárbara. El otro día uno de los chicos me preguntó cuántos goles hice en Primera. Pocos, le dije, pero algunos valieron por varios: le metí un gol al Real Madrid en el Bernabeú. No me creía, porque no conocía mi pasado ni que había jugado en Espanyol. Pero esas cosas me van a quedar para todo la vida. Jugué Copa América, Panamericano, Copa Rey Fahd.
-¿Y qué enseñanzas te dejaron esos privilegios que te dio la pelota?
-A mí me vuelven loco los libros. Cuando estuve ahí, o cuando visito, no dejo de pasar por las librerías y los lugares históricos. Cuanto uno más conoce, mejor. Esas vivencias hoy las puedo transmitir acá en el plantel, o a mis hijos.
-¿Cómo nace esa inquietud por la lectura?
-Con el fútbol, cuando empezás a viajar, empezás a leer. De chico sólo lo hacía para estudiar. Hoy mis mayores gastos son en libros y música. Mis hijos, por suerte, gracias a mi esposa también leen mucho. No tienen tele en la habitación ni en la cocina ni en el comedor. Entonces cuando se van a dormir es con un libro, y eso ayuda a su educación.
-¿Qué leés?
-Ahora estoy leyendo una biografía de Abraham Lincoln. Trato de mechar, pero me gustan mucho las biografías. Tengo de todo, según las épocas. Isabel Allende me gusta mucho también.
-¿Por qué nos sorprende que un futbolista lea?
-No se. Creo que se enganchan más con la tecnología, acá los veo con el i-Pad, los jueguitos. Cuando veo que hay algo que le puede llamar la atención a algún jugador le digo, mirá, fijate esto que leí en tal lado. Hay un libro que quiero conseguir que recomendó Guardiola, de David Trueba, Saber perder. Pero acá los chicos no se copan mucho. Tenemos pocos viajes además. En San Juan, por ejemplo, había más viajes en micros y tratábamos de aprovecharlo más.
-En San Martín cuentan que el día que jugaron la Promoción con Gimnasia iban todos nerviosos en el micro y vos estabas leyendo, en la tuya.
-Sí. Me gusta aislarme antes y después del partido, tener la cabeza en otro lado. Me cuesta un rato, pero trato de desenchufarme, de relajar. Se vive demasiado intensamente todo esto, los tiempos sobre bravos, las exigencias son muchísimas.

“La AAA fue más prolija que la dictadura”

Pablo Barbuto integra la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Nos juntamos con él para preguntarle qué problemas actuales atraviesan esa área. Defendemos el revisionismo histórico sobre la última dictadura, pero ¿qué pasa con las causas de la AAA? Leé la entrevista para conocer detalles de una de las políticas pilares del gobierno actual.

 

“Nuestra sociedad decidió que el poder judicial a través de las sentencias tenía que escribir verdad. Es muy cuestionable, porque en otra época la escribió muy mal, pero ahora el avance del estado de derecho y de los mecanismos de defensa en los juicios llevan a que esa verdad sea más cercana a lo que pasó”. NosDigital se juntó con Pablo Barbuto, uno de los integrantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Quisimos conocer desde cerca cuáles son las formas de trabajar en una de las piezas del gobierno que casi no se discuten: la política en torno a los delitos de lesa humanidad. Decimos “casi” porque hasta hace pocos días vimos en una movilización a señoras parodiando a las Madres de Plaza de Mayo con pañuelos blancos. Queda claro que hay un sector de nuestra sociedad que se niega rotundamente a hacer memoria. Pero además del revisionismo histórico que realizan, hablamos sobre problemáticas actuales, como el gatillo fácil, la trata laboral y el laburo de las ONGs.

Con aires de barrio, desde su casa en pleno Villa Crespo, a dos cuadras de la cancha de Atlanta, Pablo nos recibe en un sillón muy cómodo, partido de San Lorenzo de fondo y su perra Bóxer que nos mira atenta. Aclaración bien de movida: “Yo soy absolutamente kirchnerista”. Con más confianza, unas cuantas anécdotas que quedarán guardadas- nobleza obliga- entre los periodistas y el personaje, un “esto no lo pongás” se repite y repite. Lo prometido es deuda.

-Hay dos grandes discursos en la sociedad entre quienes reclaman falencias en el trabajo de la Secretaría: “los DD.HH son solo para los delincuentes” y “¿Dónde están los DD.HH. para causas de gatillo fácil?”. ¿Qué se puede responder desde la Secretaría?

-Creo que la cuestión de la violencia institucional es un producto de la dictadura y de la formación que tienen nuestras fuerzas de seguridad. Todo el gobierno argentino está implementando políticas públicas para que esto se modifique, tanto desde lo que es el Ministerio de Seguridad, como desde el Ministerio de Justicia. Tengo algunos pequeños casos específicos en el área donde yo trabajo, que mayormente se encarga de delitos de la dictadura.  Uno de esos casos que estamos querellando es el de un pibe que murió acá en Villa Crespo, Bruno Papa. Es un flaco que fue víctima de violencia policial, a diez cuadras de casa. Quiso manotearle el bolso a uno de la Metropolitana que estaba de civil, no se lo pudo manotear, lo corrió y cuando estaba en el piso le pegó un tiro en la cabeza.

Uno de los grandes reclamos de la sociedad gira en torno al caso de Mariano Ferreyra. Puntualmente, hoy en día está el juicio oral, ¿y cuánto pasó del hecho? En otra época, un caso de gatillo fácil hubiera tardado diez años. Hubo decisión política para que estos tiempos se hayan agilizado.

En cuanto a la derecha, no entiende lo que son los derechos humanos y no lo van a entender nunca. No lo entiende en ningún país del mundo. Estados Unidos tiene en su historia escrita entre condenas a prisión perpetua y a pena de muerte, y ellos ni cuestionan ahí dónde están los derechos humanos. ‘Este es muy malo, voy y lo mato’. Acá ese discurso se va modificando a través de políticas públicas del Estado.

Imagen: NosDigital

 

-Mencionabas que trabajás en un área específica, ¿Cuál es y cómo se manejan con las denuncias?
-Nosotros somos querellantes en las causas de lesa humanidad en todo el país. Desde el 2009 coordino el Área Jurídica Nacional, consta de 50 abogados que están en todas las provincias, ellos se juntan con cada querellante en las diversas causas de lesa humanidad. El concepto de política pública es demostrar que hay otro Estado, que no somos la continuidad del Estado de Videla. Coordinamos con ayuda del Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales).

-Sobre la actividad de la AAA no hay mucha visibilidad o difusión en cuanto a juicios, ¿por qué?

-El tema de eso es que es mucho más difícil la prueba. La dictadura militar dejó un montón de pruebas, es increíble. Por ejemplo, en muchos centros de detención ilegal, lo que hicieron fue volver a pintar las paredes, pero abajo se encontraban los nombres de varias personas. Las despintás y están ahí. La AAA fue más prolija. Hoy, en este momento hay un proceso judicial donde se está investigando esa etapa, nosotros ‘judicializamos’ las denuncias. Pero el paso del tiempo hace más difícil para los tribunales poder dictar sentencia acerca de todos aquellos delitos –delitos económicos, Trelew, entre otros. Yo soy una parte de ese proceso, el que decide cómo se llevan adelante las cosas es el Poder Judicial.

-¿Cuáles son las causas que llamás “delitos económicos”?

-Somos querellantes en causas empresariales de los setentas. En Ford, Mercedes, Papel Prensa. Hay un montón de delitos económicos. Ledesma, también, absolutamente. Blaquier está en instrucción, el debate ya se inició. Se está ampliando el concepto de que no fue una dictadura militar, sino cívico militar, de ahí la importancia de visibilizar estas causas. Esto corre por mi cuenta, pero creo que los militares fueron un elemento más, acá hubo una dictadura económica. En su momento las democracias de América Latina hicieron mucho ruido y la forma que encontraron de acallar ese grito fue con militares. Acá la dictadura fue mucho más cruenta que en todo el resto, las formas fueron igual fuertes, pero acá fue muy masivo. Teníamos más concientización, porque existió el peronismo. Desde el 45 generó una suerte de educación masiva. Pero atrás de los militares estuvieron Martinez de Hoz,la SociedadRural, hasta Isabel. Hoy en día, siguen estando los sobrinos nietos de estos personajes en la escena política. Por eso hay muchas trabas con las empresas civiles.

-¿Qué problemáticas en democracia actual atraviesan a tu área en la Secretaría?

-Mi área se encarga de la trata laboral. Estamos instalando el concepto de que la trata laboral es una violación a los DD.HH. Hubo un montón de inspecciones de la AFIP que nosotros las recibimos y actuamos. No tiene nada que ver con el trabajo en negro, se refiere a la esclavitud en el trabajo. Lo más difundido son los casos de los talleres textiles.

Si, como las que denuncia la Alameda. Hay respuestas que uno no ve reflejadas en el planteo de Alameda. Los inmigrantes no se vienen de su país porque le gustan los rubios, vienen a buscar posibilidades. Te encontrás con las personas que trabajan esclavos de una empresa textil, vos cerrás el taller clandestino y los dejás en la calle diciéndole ‘no sos más un empleado esclavo’, pero lo dejás en la calle. Te mira y te dice: ‘tengo dos pibes a los que darle de morfar, sin documentos. Estaba para el orto hace un mes, pero ahora estoy peor que antes.’.

Ponemos testigos y después las víctimas no van, se consiguen trabajos peores que los anteriores. No es culpa de ellos, es falta de contención nuestra. Las denuncias de Alameda son útiles y marcan el camino de las políticas públicas que hay que hacer, allanan esa parte del camino. Pero después no te ocupás de los tipos, no es menor que lo denuncies, pero la otra parte es la más complicada. Y esa es la parte del Estado, es quien debe hacer políticas públicas sustentables en el tiempo, hay que modificar el discurso de “a este boliviano le doy trabajo, techo y comida’. No es comparable el trabajo ni las responsabilidades de las ONG con el estatal.

Asesinos Cereales

Hace más de 10 años la semilla comenzaba a germinar, y hoy cosechan los resultados de una década de reinvención y búsqueda en los escenarios del ska-punk-rock local. Asesinos Cereales hace buena música y sin fronteras. Próximos al lanzamiento de su próximo disco, se presentan el 13 de octubre en la Fiesta Clandestina.

“Eso es un poco el rock, romper con lo establecido”, y con esa frase se cierra la charla y se le da paso a la sonrisa que nos hace pensar, estos pibes tienen los huevos bien puestos para seguir apostando a reinventarse. La cuestión es que Asesinos Cereales (Si, todos lo pensamos: gran nombre), desde la influencia del punk rock y la incorporación de bases ska que borraron las fronteras musicales, viene recorriendo la escena hace más de diez años, aunque con algunos parates que reivindican la frase “un tropezón no es caída”.

Se largaron a las canchas cuando varios decían que se venía el fin del mundo y apostaron allá por el año 2000 a su música. Después de 4380 días nos juntamos con Alejandro Farina, al mando de la batería, y Juan Mantelli, trompetista de la banda, por el barrio del Abasto en el boliche donde todas las noches las paredes hablan de rock. El equipo de Asesinos Cereales se completa con Diego Sotosca en la voz de la banda, Diego Maggio y Gonzalo Vavallo en guitarras, Ariel Albarenque en bajo, Nahuel Rogosz en teclado y Mariano Precioso en el saxo.

La historia comenzó a escribirse y se materializó en ocho discos e infinidad de escenarios que los vieron disfrutar, pero un cambio de formación los frenó en el medio del camino para repensarse cerca del año 2009, mientras comenzaban a pensar un nuevo trabajo discográfico. No tiene mucho sentido pensar los motivos que generaron los cambios, ya dijimos que tienen las cosas bien puestas; en lugar de abandonar, el nuevo panorama los encontró estimulados. “Me parece que a lo que a uno se le presenta en la vida hay que sacarle el jugo lo más posible, hay que aprovechar las posibilidades y creo que eso fue lo que hicimos todos, aprovechar ese cambio para decir: bueno, ya que hubo un cambio grande vamos a hacernos cargo, vamos a ponernos la camiseta para mostrar una banda con el mismo mensaje, pero una banda renovada, más rejuvenecida, y no lo digo por la edad”.

No hablamos de edades, hablamos de energía, de eso que a ellos les sobra y que cuando están juntos se potencia: “Se armó algo copado porque tal vez los que entramos nuevos aportamos una visión diferente y los que ya estaban acumularon un montón de experiencia. Se juntó todo eso en una mezcla de nuevas ideas con experiencia de los que ya venían y nos guiaron un poco a nosotros de lo que era el manejo de la banda en sí, se armó algo muy copado que lo queremos explotar”.

Las ganas de afianzarse se empezaron a laburar y como producto nació el nuevo disco, aquel que empezó a pensarse hace casi tres años y hoy es casi una realidad. Decimos casi, no porque no lo sea, sino porque todavía no está a nuestro alcance, aún los manijas que después de tanto tiempo esperan ansiosos se tienen que morder las uñas un poco más. Y eso que los que lo esperan son muchos: desde que la banda se abrió a la fusión de nuevos ritmos, el género se amplió y con ello el público que lo sigue. “En lo que era en sí el punk, hoy hay mucha fusión, muchos otros sonidos que se van metiendo, se van fusionando, entonces eso hace que no sea lo mismo que antes, por más que mantiene su público.

Para calmar las ansiedades, Asesinos Cereales llega el 13 de Octubre a Grow en el marco de una Fiesta Clandestina que promete a lo grande y en lo que pretende ser la última presentación hasta el lanzamiento del nuevo material.

¿Con qué nos vamos a encontrar el La Clandestina?

“Con ocho dementes”

“Con muchos globos, papelitos, trencito de la alegría…” 

Se ríen porque saben que las respuestas suenan a dos shows diferentes, pero rápido aclaran: “Los ocho dementes están arriba del escenario, abajo está el globo, el trencito de la alegría y demás. Pero somos locos lindos”. Un show que los encuentra con la misma esencia de siempre y las ganas renovadas parece ser el puntapié que abre de nuevo el juego y los pone una vez más dentro de la cancha.