Archivo por meses: junio 2012

«El daguerrotipo también es patrimonio cultural»

Desde Tucumán Darío Albornoz rescata, reproduce, y revaloriza el primer método fotográfico que Louis Daguerre creó en el siglo XIX y revolucionó Europa. La aparición del daguerrotipo permitió la representación de toda una clase social en ascenso, como era la burguesía. A distancia, se juntó con NosDigital para contarnos mucho de la fotografía histórica, del daguerrotipo.

Antes de cualquier cosa, si ya sabes qué es un daguerrotipo, muy bien, podés empezar a leer desde el siguiente párrafo, sino, leéte una definición que quita rápido la neblina del camino: Daguuerrotipo es la expresión fotográfica creada en Francia por Louise Daguerre en 1839, consiste en una imágen de cámara única sobre una placa de cobre pulida y recubierta de plata que se revelará con vapores de mercurio.

Daguerrotipista, fotógrafo, docente, técnico en conservación, Carlos Darío Albornoz tucumano nacido en el 56, hace culto de una concepción fotográfica del siglo XIX, rescatando privilegios únicos de esta técnica: “La clave es lo que nos ofrece el daguerrotipo: una imagen única, terminada, profunda y verdaderamente icónica, una verdadera huella de la realidad fotografiada, simbólica, un espejo con memoria. Una imagen noble. Para hacer un daguerrotipo se necesita cobre puro, plata pura, iodo puro, bromo puro, rayos ultravioletas para imprimir la imagen, mercurio puro, cloruro de sodio puro. Más simple imposible, más difícil de conseguir buenos resultados también”.

– ¿Cuán revolucionario resultó el daguerrotipo para el siglo XIX?

– El daguerrotipo es el primer proceso comercial que consigue una imagen permanente de lo fotografiado. En Inglaterra, Talbot ya había desarrollado un proceso fotográfico, pero no hace lo que Daguerre, que es ponerlo a disposición de toda la sociedad a través del Estado francés, sino que intentó explotarlo comercialmente de manera privada. Por cierto, no son este -el calotipo- y el daguerrotipo los dos únicos procesos fotográficos en la tercera década del siglo XIX, sino que hay otros, pero lo del daguerrotipo es sustancialmente diferente porque se difunde a través de un Estado nacional.

– ¿Más allá de que su patente fue adquirida por el Estado francés, cuál fue su alcance social?

– Está vinculado al ascenso de una nueva clase social, la burguesía industrial y comercial, la que presionó por tener un modo propio de representación. Mientras históricamente la nobleza tenía en la pintura su propio modo, es Daguerre quien, junto a otros investigadores que ven una veta comercial en el desarrollo de estos procesos de rápida y fácil obtención de la imagen de un retratado, quien le ofrece a la revolucionaria clase social burguesa un método  revolucionario con que representarse. De ningún modo se podría pensar que la fotografía tenía algún tipo de interés por un aspecto artístico en su desarrollo, se trata de un interés comercial y los resultados a través de la historia son claramente observables en ese sentido. El daguerrotipo es presentado en 1839, y ya en 1841 en Estados Unidos hay miles de daguerrotipistas trabajando.

– ¿Cuál es el por qué de su tamaño relativamente chico?

– Estamos hablando de una placa de cobre pulida hasta el espejo y  plateada, la que luego de ser sensibilizada se coloca en la maquina fotográfica (cámara oscura) y luego de expuesta revelada en vapores de mercurio para que aparezca la imagen. Al ser una placa sólida, el daguerrotipo no puede copiarse ni por contacto ni en ampliadora, ya que no es transparente y no deja pasar la luz. Por lo que el tamaño del daguerrotipo está directamente relacionado al del de la máquina fotográfica. El daguerrotipo es un positivo directo de cámara, o sea no existen negativos que posibiliten su reproducción. En la misma naturaleza del daguerrotipo se encontrará décadas después los motivos de su desaparición.

– ¿Qué puede ofrecernos hoy el daguerrotipo a diferencia de la fotografía digital?

– El daguerrotipo es una pieza única, (una monocopia, en términos de grabado). Cada daguerrotipo es una pieza terminada. Lo que dibujó la luz es lo que aparece en la imagen final que tenemos ante nuestros ojos, y a diferencia de los procesos digitales, que son numéricos, sin tonos continuos sino de valores determinados claros y distintos del que se halla a su lado. La fotografía digital nunca está terminada, está viva a diferencia del analógico que es inamovible y está muerto. Se podría decir que el digital tiene algunas características que la diferencian tanto de lo analógico que también se podría buscar un nuevo nombre para ese modo de obtención de imágenes. No estoy seguro que se debería llamar fotografía. Cada vez que se quiere se puede modificar las imágenes digitales. Nunca está terminada, con algunas herramientas se pueden poner y sacar píxeles que modifican el resultado final. En el analógico no es posible modificar la imagen de la misma manera. Comparo a esto con manejar un auto o un caballo. Son velocidades diferentes, placeres diferentes, sensaciones diferentes… o han pensado lo que sería manejar un automóvil en una ruta mientras se mira el paisaje, está claro que para esto es ideal una cabalgata.

– ¿Cómo medimos la importancia de cada daguerrotipo?

– Son tan pocos los daguerrotipos que hay en el mundo que todos tienen un enorme valor y a medida que pasan los años y van desapareciendo por acción del tiempo mismo, el valor de los que quedan se acrecienta cada vez más, no me refiero a lo económico solamente, sino al valor histórico mismo y lo que puede aportar como documento social para la historia. No se en definitiva hacer una escala de valor para cada imagen daguerreana histórica. Se debe tener en cuenta que la fotografía al estar dentro de todas las ciencias y artes, cada uno de los daguerrotipos existentes adquiere más o menos importancia por las preguntas que le hacemos y pretendemos que nos responda.

Trabajando en la Universidad de Tucumán, presidiendo la CECAAF (Centro de conservación y archivo del acervo fotográfico) y siendo técnico en el CONICET, ¿cómo te pensás como daguerrotipista del siglo XXI?

– Mi trabajo en la Universidad y en el CONICET siempre fue en el área científica en relación con la conservación y archivo de fotografías históricas y actuales. El Centro de Conservación se ocupa de la recuperación de archivos fotográficos para que no se pierdan en la basura. Pero como artista visual, descubrí en el daguerrotipo una parte importante de mis posibilidades expresivos y lo adopté para mi obra. De algún modo, es también importante que se recupere y sostenga la metodología práctica para la realización de procesos fotográficos del siglo XIX. En la mayoría de los casos, las fórmulas escritas en los libros no terminan de ser la práctica del proceso, por lo que ejecutarlo permite la transferencia de un conocimiento que no está en los libros sino solo en la experiencia. Es también patrimonio cultural esto, es un conocimiento que también debe ser guardado y transmitido. Eso estoy haciendo.

Podés encontrar más sobre Dario, su trabajo y los daguerrotipos en daguerrotipos.com

La extinción de Adán y Eva

Ni hombres ni mujeres. O mujeres y hombres a la vez. O una sola. ¿Qué le toca al mundo trans de la ley de Identidad de Género? ¿Qué le queda de esta sociedad? María Laura Alemán, Marlene Wayar y Susy Shock, tres travestis, hablan de lo que debe aparecer en el DNI, del maltrato de la policía, de romper con los baños separados, de la linguística, de todo lo que tiene que ver con esta tercera posición. «Para la mayoría de nosotras y nosotros, la ley es simplemente una palmada en la espalda», dicen y debaten.

Mientras caminaba por Pasco hasta Hipólito Yrigoyen, me molestaban las rodillas con el banco que llevaba para armar la producción de fotos. Ya estaba llegando al bar Burlesque en el que habíamos quedado en encontrarnos con María Laura Alemán, Marlene Wayar y Susy Shock, pero pensaba prejuicioso, normal, en no caer tarde por si en la calle la pasan mal. Me imaginaba insultos, miradas, gastadas. Y encima el frío. Marlene y Susy todavía no habían llegado. María Laura sí.

Efectivamente, aunque María Laura decía no tener frío porque estaba bien abrigada, sí la habían insultado dos veces en las doce cuadras de caminata. ¿La insultarían también cuando volvía del seleccionado de veteranos de rugby embarrada con el bolso y la chomba? Yo no. Mide un metro ochenta largos y tiene un porte acorde al deporte.

Susy Shock

Susy Shock

Esperamos a Marlene afuera. Me contó, con su voz grave, que tiene tres hijos, una exmujer con quien se lleva muy bien. Que estudió en una escuela religiosa en la que trabajaba como profesora de música, aunque disfrazado de hombre: “Fue una cosa muy culposa. En el catolicismo la culpa es algo muy presente”. Que su hijo mayor fue a esa escuela. Que la echaron por travesti. Que sigue siendo religiosa, pero no cree en la iglesia establecida. Que también la echaron de uno de los coros. Que se enfermó primero de diabetes. Que se culpaba a sí misma. Que la terapeuta la ayudaba a culparse. Que se volvió a enfermar de Guillain-Barré. Que es una enfermedad mortal. Que eso la debilitó mucho. Que eso la hizo dar el paso para visibilizarse. Que ahí se separó, porque la exmujer es heterosexual. Que le gustaría volver al rugby para entrenar a chicos o mujeres, pero que ella ya se despidió de jugarlo. Que pim, que pam, que -de repente- tenemos un conocido trans en común. Que su simpatía hace que también hable de eso: “No me lo puedo imaginar como mujer. Lo conocí como chico y es un chico. Y eso que no oculta su pasado. Sé que la familia lo acompañaba con el tema de las hormonas, con la operación. Lo admiro muchísimo”. Que le estoy por confesar que yo también lo admiro, pero que una mujer me evitó sonrojarme: “Qué lindo banquito. ¿Es de ustedes? Esa planta la puse yo, pero ya la arrancaron”, no paraba.

-La cortaron, ¿no?- la acompañó María Laura y yo callé.

-Sí. Cuánta maldad. Se tomaron trabajo.

En realidad hubo más idas y vueltas, pero esa fue la idea.

“La calle no es un mundo hostil. Pasan cosas copadas y son muchas más que las agresiones. He tenido muchos encuentros así. Algunos los tengo escritos en cuentos y canciones. Esta marginalidad hace que nos conectemos en el mundo de otra manera. Como está tan marcado que el mundo tiene que ser de una manera, los que quedamos un poco excluidos nos reconocemos de alguna manera. En realidad, yo creo que todos somos marginales a este sistema. Algunos parecen encajar más, pero todos estamos obligados a ser de una manera: trabajar y estudiar de una determinada manera, tener tal gusto sexual, vestirte azul si naciste hombre y rosa si naciste mujer. Antes de tomar la decisión de empezar a vivir como mujer, había tenido que tomar una decisión tan difícil como esa: dejar ingeniería naval y estudiar música”, me explica, mientras pienso en qué larguera era, porque en realidad fue muy largo lo que dijo. Pero qué clara. Se nota que es mujer. No se lo dije, me ahorré decir pelotudeces.

Susy Shock todavía no había llegado, pero ya tenía algo que decir sobre la marginalidad: “Una vez escuché decir a alguien que el hombre de Cromagnon dibujó a la vaquita después que la comió. En una sociedad tan desigual, hemos visto caer grandes valores porque no se pudieron sostener. Es un medio muy cruel, pero nuestro continente es muy cruel hagas lo que hagas. Gente muy prometedora se tuvo que ir a España, por ejemplo, a vivir de otra cosa. Yo tuve la decisión de cagarme de hambre por el arte. No sé qué hubiera pasado al revés, si no tenía nada ¿hubiera podido acceder al arte? A tantos y tantas les cuesta el acceso a los beneficios de la belleza, se ve una cuestión de clase. ¿Cómo se mete en un taller una chica que está en situación de prostitución si está entregando el cuerpo cuando lo podemos hacer? En el teatro no ves al obrero ni a la trava. Eso da cuenta de algo. Si hay gente saliendo del analfabetismo, ¿cómo va a comprar un libro de poesía? El Estado no tiene al arte como prioridad. Hace poco conocí la Casa de Lectura de la Ciudad de Buenos Aires. Estaba en una situación de desolación terrible, algo que es moneda común en este gobierno porteño”.

María Laura Alemán

María Laura Alemán

María Laura también es artista. Compone música clásica y hace música popular, ciudadana. “Trato de acercarlos. Creo que tiene que ver con la integración que llevo en mi vida”, me contesta cuando le pregunto si son géneros.

Ahora sí, vamos al grano: género es lo que tiene que ver con la psicología; sexo, con los órganos internos y externos; orientación sexual con la atracción amorosa o sexual.

Marlene, que llegó alta y flaca con una valija tambaleante por las veredas rotas, explica por qué cree que la reciente ley de Identidad de Género está bien nombrada: “Claramente el género hace a la identidad. No la agota ni es una parte desproporcionadamente trascendental respecto de otra como la edad, la clase, la nacionalidad… Sí lo es en este tipo de sociedades donde el cuerpo sexuado hace una división tajante que tiene que ver con todo, partiendo de la división de tareas. Lo hombre marca una posición de poder que acomoda a todo el resto”.

-¿Por qué lo hombre?

Marlene: -Porque son ficciones. Así como la naturaleza es nuestro concepto de lo que es natural y qué no, lo hombre y lo mujer son apariencias. En realidad, ninguna y ninguno sabe qué es. ¿El hombre es fuerte? ¿La mujer es débil? Hay infinidad de excepciones. ¿Y respecto de qué? Los varones son muy maricones a la hora de jubilarse, de enfrentar una enfermedad severa. Las mujeres con hijos suelen ser mucho más fuertes en eso. Cualquier cosa que melle la hombría, el varón no la puede superar.

Susy Shock ahora sí llegó. Con voz grave, sombra de barba, ropa femenina y exótica, bizarra, agrega: “Desandar la cultura que heredamos está bueno, es un camino de riqueza. Cuando me miro para atrás o me imagino para adelante, solo tengo la certeza de que voy a seguir mutando. Yo partí, como todos y todas, de una idea que nos construyeron de lo masculino y de lo femenino. Después eso hizo crisis cuando chocó con el mundo. Nuestra generación tardó mucho en deconstruir lo que nos decían. Tardamos demasiado tiempo. La pregunta es qué pasa cuando abrazamos a ese niño y esa niña, que no decidieron venir a este mundo, en la búsqueda, aunque no tenga nada que ver con lo que esperábamos. A mí me hubiera encantado disfrutar de mostrarme como soy a los 15 o 20 años. Pero tardamos demasiado tiempo desandando esa cultura”.

María Laura: – Yo sentí que era, claramente, un problema de identidad. Cuando lo racionalicé, fue cuando yo me visibilicé y el mundo me abandonó: en especial, en los espacios familiares. Lo que sentís es que desaparecés porque a los demás no les gusta lo que están viendo. La forma como yo pude zafarme de eso fue brutalmente creativa: con las enfermedades. Esa sensación de inexistencia hace darte cuenta que es un tema de identidad. No sos como sos, sino como quieren que seas.

Y agrega una curiosidad de su vida: está en un matrimonio igualitario, porque tiene partida de nacimiento de mujer y un matrimonio válido. Si no existiera esa ley, estaría obligada a divorciarse aunque no quisiera. “La ley de matrimonio igualitario abrió el paso a todas las demás que están viniendo como la de muerte digna, la de identidad de género, la de despenalización de aborto, la de tenencia de drogas. Las leyes vienen antes que los cambios sociales. El Congreso está interpretando los deseos de ciertas minorías, o mayorías postergadas. Eso después baja a la gente. Deja de tener miedos”. Esas leyes tienen que llegar a cubrir a los pueblos originarios, también, dice: “Es de lo más grave, con los desaparecidos, pero encima llevan 500 años postergados”.

Marlene Wayar

Marlene Wayar

-Para vos, Marlene, ¿cambió algo el mostrarte como mujer?

Marlene: -El mostrarme como femineidad, en realidad, me hizo caer en la indigencia. Sistemáticamente, se me faltó el respeto. Cualquier policía que se me cruzara podía hacerme lo que se le cantara: pedirme el documento, detenerme, que un comisario fuera mi juez, cobrarme coima para transitar, para ejercer la prostitución, usufructuarme sexualmente, sacarse las ganas de pegarle un cachetazo a alguien. A partir de eso, todo: no tener acceso al trabajo, a la educación, a la salud, que me cueste más caro un lugar para vivir o el maquillaje que cualquier mujer compra.

-¿Por qué femineidad?- insistí, para demostrarle que iba a tener que ser clara y repetitiva, larguera. Estaba hablando con un cavernícola.

Marlene: -Porque en algún momento me creí mujer de muy chiquita, cuando no me podía explicar a mí misma y no tenía una mamá con las herramientas necesarias para explicármelo. En la escuela tampoco había posibilidades de que me dijeran que podía construir mi identidad. Me creí mujer. El encuentro con el primer hombre con el que acepté tener una relación sexo-afectiva me hizo dar cuenta de que no era mujer, pero que sí iba a explorar lo femenino. Lo mujer está cerrado, es sistemático al hombre y es un concepto que pertenece a otro: tiene un dueño. Yo no entro en la categoría de mujer. Creo que todos nos tenemos que ir de esas categorías. Yo empecé a no aspirar a eso. Es imposible ir a la casa de alguien a decirle cómo son las cosas ahí. No pierdo energía en decirle a la hegemonía cómo debe signar sus significados. Construyo un mundo diferente y posible, mientras coexisto en este, al que he venido a negociar. Negocio que este estado debe ser laico, no imponerme su moral ni religiosa ni de ninguna índole, que yo tengo otros conceptos parangonables. Desde ahí negocio políticamente. Por ejemplo, exijo cosas que sí hacen a la identidad de un Estado: no matarás. No matarás es no matarás. Sistemáticamente se mata, pero además nuestro país ha matado a 30000 personas y a otras tantas solo por color de piel, de vestimenta, de sexualidad, género o identidad sexual. Todos y todas tenemos las libertades de decidir a dónde pertenecer y a dónde no. Yo no pertenezco a lo hombre o lo mujer, que ha mantenido de forma cómplice o activa este mundo de muerte y exclusión.

Las travas necesitamos políticas concretas, así como también la mujer. Hoy es necesario que se inauguren nuevas categorías fuera de hombre y mujer, que en la escuela te digan que sos un proyecto de vida. Decir que somos todos iguales queda corto. Precisamos equidad jurídica, pero hay radicales diferencias en ser mujer débil, suave, fuerte, trans… Debemos soportar tensiones entre extremos. Cuando hablamos de identidad, aceptamos ser, pero mucho más debemos aceptar qué no somos. Es un piso que debemos establecer. No te voy a perseguir, excluir, dañar, estafar, abusar. Qué sí somos interesa poco, a menos a quienes tienen una relación cercana.

– María Laura me habló primero de lo positivo de la identidad de género. En tu caso fue exactamente al revés. Lo asocié a que ella me hablara de lo trans y vos de lo travesti. ¿Estoy en un camino correcto?

Marlene: -Cuando se quieren licuar las diferencias, necesito volver a lo travesti. Parece que lo trans, por el solo hecho de ser reconocidas, vamos a ingresar a todos lados. La verdad es que no. Argentina, como Estado, nos ha sumergido en la pobreza íntegra, sobre todo de elementos simbólicos. En un 97 por ciento estamos inmersas en situación de prostitución. A una persona que en su momento no ha estudiado, que no tiene práctica de intercambio con una escuela, con un hospital, que está dolida, que ha sufrido un proceso de devastación de su salud, porque la prostitución tiene otras situaciones colaterales como adicciones a drogas y alcohol, desconfianza del otro, agorafobia, exacerbada consideración de lo físico como lo único que te va a dar de comer –teniendo 70, 80 y hasta 90 años-, se le roba la dignidad. Por darle un curso de peluquería no se da un status socioeconómico que permita vivir bien. Necesitamos una acción profundamente resarcitoria porque no se devuelven los 15 años, la caricia-abrazo-beso no brindados. Eso es irremontable como es irremontable la muerte para 30000 desaparecidos. Se debe resarcir no solo por lo paliativo, sino para que el Estado tenga un nuevo piso al que someterse si vuelve a cometer estas atrocidades.

Desde 1936, esto, además, es ilegal. Desde entonces el Estado debía perseguir solamente al proxeneta en la prostitución. Jamás a la víctima. ¿Por qué empiezo desde el lugar contrario a María Laura? Creo que por mi rol de activista. Tengo la responsabilidad de marcar las deficiencias porque nadie las está marcando. Yo estuve en la plaza y me inundé de lágrimas de felicidad porque el Congreso hizo por primera vez un gesto de cariño, pero inmediatamente me saqué las lágrimas y me puse objetiva: esto es apenas una ley clasista de la cual se van a beneficiar quienes tienen cierto status, un empleo formal. El resto, el 97 por ciento, solo recibió una palmada. El Estado nos mira. Ahora, nos tiene que escuchar. Se viene un censo del INDEC, INADI y otras organizaciones civiles. Ahí vamos a tener datos de cuál es la profundidad de injusticias y conciencia.

– ¿Creen que debe aparecer el sexo en el Documento Nacional de Identidad?

María Laura: -No. Hay una teoría, que me enseñó un libro que me recomendó Maffía, que se llama lógica difusa: ahí no importan los extremos, sino todo lo que hay dentro. Entre el 0 y el 1 hay infinitos números. No existe el hombre hombre y la mujer mujer. Es todo mucho más indefinido. La bisexualidad es algo que debe estar mucho más presente, aunque no blanqueado.

Marlene: -No. La identidad se construye durante toda la vida. Trastocar no se va a trastocar. No existen los cambios bruscos de pensar que un día se quiere ser mujer y otro varón. Hasta la adolescencia, uno se va construyendo. En mi caso, era una obviedad que yo era una nena. La forma como se fue develando esto fue crítica para mis viejos porque sabían a lo que yo me iba a enfrentar. Decidir enfrentar un camino iba a ser tortuoso para mí. No era poco pensar eso para ellos. Les dolió mucho la prostitución.

-¿Y se puede tener un lenguaje sin esos límites claros?

María Laura: -Es complicado porque en lo lingüístico todavía no se decidió si hablar con “x”, con “@”. ¿Con los artículos qué hacés? La lengua son caracteres: las palabras no son exactamente lo que te estás representando. Vos decís mesa, pero no está todo lo que te imaginás de una mesa en la mesa. A mí no me ofende, personalmente, mientras no venga una persona a tratarme de hombre porque piensa eso. Hablar de “todos y todas” es, al menos, bastante inclusivo.

– ¿Para la cuestión estatal, agregar una categoría sería posible y positivo?

Marlene: – Posible es todo. Que haya una nueva categoría implica que el Estado te está leyendo. Que te lea significa que tiene que hacer una política para vos. Puede ser corto que haya sólo una tercera categoría, pero con un “otros”, como hay en otros países, sería importante. Cuando se logre, quizás tenga un discurso crítico, exigiendo un reconocimiento andrógino. Pero eso es más volado. Ahora necesitamos reconocer las diferencias, sobre todo, corporales, y que ninguna es demoníaca. Nosotras tuvimos que afilar el lenguaje para discutir y explicar nuestra situación. Inventamos algunas palabras, vaciamos otras y resignificamos otras. En la organización en la que participio, Futuro Trans, tenemos una muletilla: que la juventud sepa matarnos. Nosotras hemos hecho algunos matricidios y parricidios simbólicos. Mi biografía es casi una excepción. No me expulsaron de mi hogar ni de mi escuela ni de mi barrio. Pero no es lo común. Tiene que haber una muerte concreta que no sea nociva y vengadora, sino resignificadora y crítica. No sólo se mata por acción en una guerra mundial o un proceso de reorganización nacional hipócrita e ilegítimo. Se mata dejando morir de hambre en un país que produce para tres veces su población. Se mata desinstitucionalización y vaciamiento de educación y salud pública como en la Ciudad de Buenos Aires.

Susy Shock

Susy Shock

Susy Shock: – Yo incorporé la x. Cuando lo leo, el paradigma es otro. Yo me tomo el tiempo, unos segundos más, para decir el “todos y todas”, y también el tiempo para pensar creativamente cómo romperlo.

Esa misma noche, Lohana Berkins, otra militante trans, festejaba su cumpleaños durante la varieté bizarra que festejan todos los terceros sábados de cada mes. “Llegaron cuando ya había todo un proceso de hacer teatro, no solo mío, sino de muchos y muchas. Supimos que no todo estaba terminado. Quedan cosas por crear y por jugar. Por eso las noches bizarras no tienen guion. Han pasado muchos actores que hacen teatro también en otro lado, pero necesitan este espacio de vértigo, de salirse de las certezas de que sabemos y podemos todo. La incerteza de la improvisación es muy fuerte. Sabés en el mismo momento si algo funciona o no. No podés salir llorando del escenario, estás buscando todo el tiempo. Han pasado cosas antológicas y cosas pedorrísimas acá. En el San Martín, no podés equivocarte. Acá, el público viene con esa complicidad. Es una postura ideológica. Lo que en un texto puedo decir más aparentemente seria, en la bizarra lo digo locamente. Y no se contradicen esos espacios, se complementan”.

Explica también que el arte se engancha con la coyuntura, o al revés, que en el 2001 se relacionaba con los piquetes y las fábricas recuperadas y que ahora se ensambla de vuelta con estas leyes sociales. “Me parece que el arte, igualmente, tiene que manejar su propia agenda. A veces hay como una exigencia al arte de tomar partido por situaciones. La ideología del arte es la de romper con esos esquemas”, opina, y se define género colibrí. “Fue humorístico y fue un hecho artístico porque ese es el espacio que me toca a mí, el espacio que elegí. Estos años estuvimos los artistas corriendo atrás de la coyuntura. Mafalda decía ‘Que lo urgente no tape lo importante’. El arte tiene que fluir. El arte es todo».


– María Laura decía que las y los trans necesitan un psicólogo para sobrellevar su invisibilización. ¿Lo necesitaste?

Susy Shock: -A mí me ayudó el arte, más allá de lo trans. A los 15 años entré al ambiente del teatro. En el arte no se cuestiona de dónde venís, con quién andás. Yo no necesité terapia porque el arte me permitió la búsqueda de por qué elegir qué actuar, qué cantar, qué decir. Irremediablemente, está nuestra vida detrás de lo que decidimos hacer. Para mí, fue un camino que me salvó, pero no me concibo de otra manera porque me formé ahí. Supongo que me hubiera costado bastante transitar mi camino humano fuera del arte. Lo que nos falta como sociedad es un espacio más creativo y lúdico.

-La Universidad Nacional de La Plata inauguró baños sin distinción sexual ni de género. Recién hay separaciones a la hora de entrar al cubículo. ¿Qué opinan?

Susy Shock: -Hubo movidas de diversidad en la Universidad Nacional de La Plata. Yo cerré el evento con canciones y poesías. Era muy interesante ver qué pasaba cuando llegaba alguien que no sabía, al baño. También era muy interesante ver travas en el baño porque casi no hay. Me pasó también algo: fui al baño en la terminal de La Plata y vino un señor de seguridad a sacarme porque yo tenía que usar el de varones. El mundo fuera de la facultad sigue teniendo otra lógica. De hecho, hice la prueba de argumentar que yo ya tengo el documento de mujer. Mentira, pero se lo dije. Él me pidió que se lo mostrara. Esto muestra que hay una práctica que desandar porque, si hay algo que es lo trans, es visible.

Marlene Wayar

Marlene Wayar

Marlene: -Está bien. Son acciones que hacen ruido. Después evaluaremos cuán efectivas son, así como con la ley de Identidad de Género. Son cuestiones que lo ponen en discusión. Es más positivo para la hegemonía que para la comunidad de gays, lesbianas y travestis. Van a empezar a convivir con la obviedad de que el lugar donde evacuar esfínteres no tiene que ser un campo de batalla ni ser amenazador.

María Laura: -A mí también me parece muy bien. Tener los baños separados se parece de alguna manera a las dos partes en el transporte pública en Estados Unidos: una para los negros y otra para los blancos.

-¿En los baños también hay discriminación despectiva?

María Laura: -Todas las separaciones en varón y mujer terminan atacando a las mujeres, por una cuestión higiénica. También es cómodo que un baño siga teniendo mingitorio, aunque estás de espaldas, no habría que hacerse tanto problema. Un depravado puede agarrar a un hombre en el baño y una mujer depravada a una mujer.

Imágenes: NosDigital

Imágenes: NosDigital

-Bueno. Muchas gracias por el tiemp…

-Susy Shock: A mí me quedó una idea sobre los mingitorios. Vos suponés que una persona con pene tiene que hacer pis parado. Yo siempre me sentí más cómoda sentada, más allá de mi sexualidad. A la personalidad trans se la quiere elogiar diciendo “vos parecés mujer”. Ahí hay un menosprecio a la idea de la mujer biológica porque le están diciendo que no se les nota lo masculino. Saliendo de algunos talles, dejás de ser mujer. Hay una mirada de lo masculino y de lo femenino que no es ajena a vos. En lo masculino desde el punto de vista deportivo, vos tampoco entrás. En mi equipo de básquet vos no jugás. ¿Por qué? Porque hay una idea que mamamos todos. Cuando uno se corre de eso, de muchas cosas se está salvando. El que tengo inmediatamente al lado es eso que es, que me muestra. No es mi idea de lo que es. Esa idea viene de un lugar en particular. No es una idea libre, sino bien cerrada. El arte lo cuestiona.

El Cuerpo

Por Frei Betto*
En torno a la fiesta del Corpus Christi es bueno recordar que una línea vertical divide a los seres humanos entre vencedores y vencidos, aliados y enemigos, fieles y herejes. Baja desde la abstracción del lenguaje, consustanciado en ideologías y creencias religiosas, hasta alcanzar su punto más cruel: la segregación de cuerpos.
“Una rosa es una rosa es una rosa”, declamaba Gertrude Stein. Todos de acuerdo. Sin embargo no hay consenso en que “una persona es una persona es una persona”. Los nazistas les niegan a los judíos el derecho a la vida, igual que hay judíos que se sienten superiores a los árabes, y árabes que asesinan a cristianos que no comulgan con sus creencias, y cristianos que excomulgan espiritualmente a judíos, musulmanes, comunistas, homosexuales y seguidores del candomblé.
Una persona es su cuerpo. Vive al alimentarlo y hace de él expresión de amor y engendra nuevos cuerpos. Muerto el cuerpo, desaparece la persona. Sin embargo llegamos a las puertas del tercer milenio en un mundo dominado por la cultura necrófila de la exaltación de cuerpos deslumbrantes por su fama, belleza y riqueza, y la exclusión de cuerpos condenados por la pobreza.
En el listín telefónico de Santa Mónica, USA, aparece el número de la Fundación Elizabeth Taylor contra el aids. Pero no hay ninguna fundación contra el hambre, siendo que esta mata mucho más que aquella. ¿Por qué el aids moviliza más que el hambre? Porque no hace distinción de clases. El hambre es un problema de los oprimidos y amenaza a un tercio de la humanidad. Los premiados por la lotería biológica, nacidos en familias que pueden darse el lujo de comer menos para no engordar, son indiferentes a los hambrientos o se dedican a actividades caritativas, con la debida cautela de no cuestionar las causas de la pobreza.
Se clonan cuerpos, pero no la justicia. Carnicerías virtuales, los kioskos de revistas exaltan la exuberancia erótica de los cuerpos, sin que se dé un espacio semejante para las ideas, los valores, las subjetividades, espiritualidades y utopías. Menos librerías, y más gimnasios. Moriremos todos esbeltos y saludables; el cadáver, cual coloso impávido, no tendrá ni celulitis…
La política de las naciones puede ser avalada con justicia por el modo como la economía se las tiene con la concretez de los cuerpos, sin excepción.
En un mundo en el que el refinamiento de los objetos de lujo merece una veneración mucho mayor que el modo en que son tratados millones de hombres y mujeres; en que el valor del dinero se sobrepone al de las vidas humanas; en que las guerras funcionan como motor de prosperidad; es hora de que nos preguntemos cómo es posible que haya cuerpos tan perfumados con mentalidades y prácticas tan hediondas. Y por qué ideas tan nobles y gestos tan hermosos florecieron en los cuerpos asesinados de Jesús, de Gandhi, de Luther King, del Che Guevara y de Chico Mendes.
El límite del cuerpo humano no es la piel, es la Tierra. Somos células de Gaia. Queda por lograr que esta certeza se implante en la conciencia, allí donde el espíritu adquiere densidad y expresión.
*Columna extraída del sitio www.cubadebate.cu

El sentimiento de lo periodístico

«Frente a ese trabajo intelectual del enemigo externo e interno, realizado con una destreza que sería absurdo negar puesto que sus efectos saltan a la vista, ¿estamos hoy seguros de oponerle en todos los casos un lenguaje político y ético capaz de transmitir ideas nuevas, de transportar una carga mental en la que la imaginación, el desafío, y yo diría incluso y necesariamente la poesía y la belleza, estén presentes como fuerzas positivas e iluminadoras, como detonadores del pensamiento, como puentes de la reflexión a la acción? Desde luego, todos conocemos textos, discursos y mensajes que cumplen admirablemente esa misión de llevar a nuestros pueblos una verdad cargada de vida y de futuro; pero a cambio de algo que todavía sigue siendo una excepción, ¡cuánta retórica, cuánta repetición, cuánta monotonía, cuánto slogan gastado! ¡Qué poco revolucionario suele ser el lenguaje de los revolucionarios!»

Allá por el 81′, Julio Cortázar decía esto. Cada tanto y sin buscarlo, como a él le hubiera gustado, lo reencontramos entre ideas y papeles. Esta vez, quien llamó a su puerta, fue más bien una sensación. Esa que te ataca en medio del tipeo cual descarga eléctrica. No de las que te «patean» y después te dejan desarmado. Se trata más bien de un cosquilleo sostenido, una corriente de energía que te recorre el cuerpo obviando fronteras anatómicas. El sentimiento de lo periodístico que, intertextualidad con el amigo Julio mediante, se escapa de cualquier definición enciclopédica o de manual barato y con olor a viejo.

En NosDigital (¿claro está?), no hacemos literatura, pero somos todos escritores. Y aunque no negamos alguna frustración juvenil trillada, nuestra pasión por la palabra es fruto de una relación de acoso, seducción y alguna que otra falta de respeto. Escribir periodismo es, también, arte. Nos aferramos a esta idea y la ensayamos hasta el cansancio, porque creemos que solo desde el arte nos podemos colar entre esos intersticios que Cortázar siempre percibió. Solo desde el arte nos podemos hacer un lugar (a codazos y empujones) en esos huecos que los fanáticos de la lógica y la explicación nunca van a encontrar. No se trata de un ejercicio del pensamiento. Porque nosotros el periodismo lo hacemos con todo el cuerpo, y lo propio del cuerpo es sentir.

Marginales: marginales, las bolas

En épocas donde el periodismo se debate entre las tramposas resignificaciones de lo independiente y de lo militante, pretender ser libre pareciera ser un sueño hippie.
O por lo menos los independientes y los militantes así lo explican en conjunto.
En el juego hegemónico donde empatan esas dos grandes campanas lo alternativo aparenta estar condenado a ser un escupitajo marginal.
Dos campanas o una sola y bien grande. Da lo mismo: el periodismo está en un solo partido. La pelota la juegan las empresas.
Lo alternativo mira, analiza, se entusiasma y, de nuevo, ve pasar el juego de lejos.
Escribir y gritar lo que pocos comunican no significa, necesariamente, que sean pocos los que te lean o escuchen. Lo alternativo no desestima lo masivo; lo marginal sí.
Apasionarte por tu trabajo (sí, este periodismo también es un laburo) y que le des prioridad a la calidad del contenido, a las historias, a las voces y no al bolsillo y a esa banda de pautas y publicidades de papel diario no significa que no tengas que ver nunca un mango, que el periodismo justo sea un hobby. Lo alternativo pretende ser un medio de vida; lo marginal no.
Que uno se asuma por fuera de los polos, de los sistemas binarios de mediatización, de las agendas mediáticas y oficiales; que uno diga “yo ese partido no lo juego”, no significa que no queremos que nos den pelota. Si las dos usinas de (des)información están empatando el partido, se prestan la pelota y a las dos les funciona, no significa que lo que sucede en las inmediaciones de la cancha de oro sea una mierda. Un medio alternativo jamás, nunca, ni en pedo, ni por asomo, ni por guita, ni por un millón de putas, se comprende marginal.
Lo mediático, lo económico, lo ideológico, en cualquier dirección de su doble mano de sentido nos empuja a jugar, siempre y cuando, firmemos y suscribamos a alguno de los nuevos términos de la comunicación moderna: independientes o militantes.
Minga.
Las bolas.
NOS: comunicación justa, nueva y con ideas.

Halcón Peregrino

Presentamos el nuevo video de Los Pérez García, cerca de su recital en La Trastienda el 7 de julio. El material pertenece a su último disco, La mesa está servida, que promete ser el mejor de su carrera.

Solo el hecho de haber transitado dieciocho años juntos (¡sí, son muchos!), innumerable cantidad de escenarios, de caminos, cinco discos y una millonada de anécdotas merece un aplauso. Pero el aplauso esta vez es extendido, es con el cuerpo, con la sonrisa, es un abrazo con palmadita en la espalda por el nuevo material que la banda nacida en Aldo Bonzi, Los Pérez García, anda presentando por el escenario de La Trastienda con un doblete que arrancó el sábado 30 de Junio y termina el 7 de Julio.

Del nuevo disco “La mesa está servida”, llega el tema “Halcón Peregrino” con video incluido y todos coreamos “Bajo este cielo divino, paisaje argentino, vuela un halcón peregrino…”. Beto Olguín, voz y guitarra de la banda nos cuenta: “El tema que hicimos el video es el tema que también abre el disco y quizás es una canción en la que nos ponemos un poquito más experimentales”, y remata: “Estamos contentos con el resultado, es sencillo pero está muy bien logrado creo yo”.

El disco está compuesto por quince canciones nuevas. Aunque habían quedado temas del anterior material, decidieron ser fieles al momento que la banda esta transitando. Beto está convencido de que tantos años recorridos se notan en el laburo realizado y junto a Fede Esquivel en guitarra y coros, Julio Medína en teclado y coros también,  Mingo Catanzariti en bajo, Pablo Tofanari en batería y Hernan Garibaldi en percusión prometen una presentación de puta madre. “Los años para algo tiene que servir y creo que el show del sábado pasado fue uno de los mejores que dimos en lo que va de nuestra carrera y eso no es poco decir”.

En busca de su destino, las imágenes llegan desde San Antonio de Areco y nos invitan el 7 de Julio a La Trastienda. Bienvenidos, pasen y disfruten, la mesa está servida.

“Chaco es un lugar estratégico para EE.UU.”

En un período de gran discusión acerca de la soberanía en Argentina, nos preguntamos, ¿cuán presente sigue estando Estados Unidos en nuestro continente y en nuestro país? Constantes son las fuertes declaraciones antiimperialistas de ciertos mandatarios para con la potencia, pero, ¿cuánto es discurso, cuánto es realidad? Nos juntamos con Leandro Morgenfeld autor de Vecinos en conflicto para desentrañar esta relación tan antigua como compleja entre el poderoso Imperio y América Latina, donde los golpes de Estado, las bases militares, las presiones bilaterales y hasta el espionaje siguen tan vivos en el siglo XXI.

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-Bases de Estados Unidos en Colombia, Perú, Paraguay, Argentina ¿Cuán profunda es su presencia en América Latina?

-Es bastante grande la presencia de Estados Unidos y de la OTAN aquí. Según últimos estudios muestran que hay 47 bases militares extranjeras en el continente, incluyendo las inglesas en Malvinas y en las Islas Georgias del Sur. Mismo, está encaminado el plan de abrir una base humanitaria muy controvertida en el Chaco. Estados Unidos está tratando de reposicionarse en el continente. En el 2008 el gobierno de Bush reimplantó la IV Flota de Comando Sur, destinada específicamente a América Latina. Durante 50 años la flota estuvo desactivada porque Latinoamérica no es un continente donde haya ningún tipo de conflicto militar, pero esta medida indica que hay una necesidad de Estados Unidos de reafirmar que, lo que históricamente fue su patio trasero, lo sigue siendo. Esta necesidad se explica por qué en los últimos años hubo un proceso de reintegración de los gobiernos latinos sin su tutela, aumentando las relaciones con otras potencias, como Rusia y China. Y esto les preocupa.

-¿Las bases están presentes en todos los países de América Latina?

-No, no están en todos los países, e incluso hubo algunos que avanzaron en el proceso de desactivarlas. El más importante es el caso de Ecuador, que durante el gobierno de Correa desarticuló la base de Mantra, mostrando que sí se puede avanzar en este tema. Entonces, Ecuador ya no tiene más bases.

-Ya hablamos de Correa, pero también Chavez y Evo Morales han sido los que públicamente más mostraron sus diferencias con Estados Unidos. ¿Cuánto hay de discursivo y cuánto se manifiesta realmente esto?

-En América Latina hay que hacer una distinción entre tres grupos. El Eje Bolivariano, que tienen una política exterior que discursivamente es antiimperialista o simplemente antiestadounidense, como el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia y los demás miembros del ALBA. Su discurso se manifiesta con ciertas prácticas: denunciar la injerencia de la Embajada norteamericana -incluso la expulsión de embajadores-, el cierre de bases militares. Mientras en el punto de vista comercial siguen manteniendo relaciones pero también hay una búsqueda de diversificar los intercambios con otros países. Hay una política interesante que discute esa pretensión  de hegemonía estadounidense. Después está otro grupo, el de los alineados al Norte que son el Eje Pacífico, donde podemos contar a Costa Rica, Panamá, Chile y Colombia. Finalmente el Eje del Mercosur, que tienen una política intermedia, a través del mismo Mercosur o el UNASUR. Pero estos países, que al mismo tiempo hablan de una inclusión latinoamericana, sostienen una relación oscilante. Así, en Argentina mientras el año pasado se fueron dando distintos roces bilaterales y un mayor discurso antiestadounidense, después de las elecciones hubo una política de acercamiento.

-Dentro del Eje Mercosur, ¿estas diferencias se dan por posiciones ideológicas o son de carácter coyuntural?

-Hay una cuestión ideológica y otra de la cohesión del discurso interno. Argentina permanentemente se queja del proteccionismo norteamericano, lo cual está bien, ya que éste y la Unión Europea establecieron sanciones contra el país por este tipo de medidas. Esto es algo histórico argentino, que viene de los gobiernos conservadores incluso, porque la economía nacional tiene una relación más competitiva que complementaria con la norteamericana y los productores agropecuarios yanquis tiene una capacidad de lobby muy grande que generan estos choques. Esto se ve a lo largo de la historia, más allá de que sean gobiernos conservadores, radicales o peronistas. Hay una actitud ambivalente del gobierno argentino. Desde las elecciones que busca reencauzar las relaciones con Obama, pero no lo hace como en los 90’con las relaciones carnales. Cuando vemos el tema de YPF, Argentina toma una política que desde puntos de vista nacionalistas hacía tiempo se venía pidiendo. Pero cuando se busca la forma de buscar inversiones, una de las grandes apuestas es buscarlas en la Mobile o la Exxon, las dos grandes petroleras de Estados Unidos.

-Con la explosión del neoliberalismo en los ´90, diferentes actores sociales y políticos han salido a la luz con una gran movilización y visibilidad pública: movimientos estudiantiles, campesinos, ambientalistas, etc. ¿Cómo entiende Estados Unidos este proceso?

-Sin dudas creo que hay una nueva etapa: mayor integración regional, cambio de gobiernos muchos de ellos luego de rebeliones populares importantes, hizo que la sujeción estadounidense se halla en parte revertido. Entonces, reacciona de diversas maneras. Algunas formas fueron las tradicionales: intentando en el 2003 un golpe de Estado en Venezuela que fue vencida. Pero contra los distintos procesos aplicó diferentes formas de desestabilización, como en Bolivia mediante el intento de ruptura de la unidad territorial alentando la separación de la Media Luna. También lo mismo apoyando el levantamiento policial en Ecuador, el golpe en Honduras que acabó con el gobierno constitucional de Zelaya, que sin ese acompañamiento norteamericano no se hubiera sostenido. Así, hubo una gran decepción de algunos sectores con Obama, que apoyó este golpe en Centroamérica, mantuvo Guantánamo, sigue la IV Flota.

– También hablaste de la base que se está instalando en Chaco…

-Si, se trata de una base teóricamente “humanitaria”, pero financiada enteramente por el Comando Sur, o sea el Ejercito estadounidense. Cómo operará, no se sabe. Pero hay que verlo según cómo Estados Unidos ejerce su intervencionismo a lo largo del planeta. Tiene bases, cárceles ilegales en las que puede aplicar violaciones a los Derechos Humanos que su propia legislación no le permite, siendo Guantánamo el gran ejemplo. Y después la forma de intervención se puede ver de otras maneras. En Venezuela, por ejemplo, financian una cantidad enorme de ONG, que es una forma de penetración, espionaje, buscan trazar contactos en la sociedad que se está trabajando. Otra puede ser bajo la ayuda humanitaria, planes de vacunación.  Ahora, ¿por qué en el Chaco? Habría que ver si es una base humanitaria, porqué está financiado por el Comando Sur, que es la encargada de establecer las relaciones militares con este continente, con un pasado con la Escuela de las Américas bastante nefasto. Uno podría pensar por qué en esa provincia, y se da porque es un lugar estratégico para Estados Unidos, muy cerca de la Triple Frontera, con recursos naturales muy importantes, a la vez que se la suele ver como un lugar de paso del contrabando y a la vez de células terroristas.

Podés seguir y conocer más de Leandro Morgenfeld en http://vecinosenconflicto.blogspot.com.ar/ y en @leandromorgen

“Es un sueño sumar una prueba al juicio por la Masacre de Trelew”

En medio del desarrollo de los juicios por la Masacre de Trelew nos reunimos con Mariana Arruti, directora del documental “La fuga que terminó en masacre”. Nos cuenta cómo vivió la repercusión social de su película estrenada en el 2004, cuál es la relación que tiene con los procesos judiciales que hoy se llevan adelante en Rawson y sobre la importancia del cine para visibilizar historias que parecieran haber querido olvidarse.

Fotos: NosDigital

Mariana Arruti aclara de movida que su primera profesión es la antropología, empezó joven su paso por la UBA y promediando su carrera decidió sumar el cine a sus estudios. Cuando llegó la hora de la bendita tesis que la separaba de la Licenciatura entendió que debía sacudir sus aprendizajes sobre Historia con su otra pasión: el arte visual. Así, comenzaría un largo camino entrelazando las ciencias sociales con los documentales.

Hija de padres militantes, respiró desde muy chica la participación de su papá como obrero de la construcción y dirigente de la UOCRA, en Bahía Blanca. Mariana siempre tuvo interés por la política y militó en su escuela secundaria, pero muy pronto quiso ejercer una participación desde otro lado, que esa militancia juvenil terminara desarrollándose desde su profesión de antropóloga, volcándolo en el cine. “De alguna manera los temas que se fueron eligiendo siempre tenían que ver con algunas historias que por ahí no están dentro de la ´ Historia oficial ´ o que no tienen una difusión en el marco de lo que aprendemos sobre nuestra Historia argentina, y siempre ligado a los movimientos populares”.

-¿Por qué elegís contar la Masacre de Trelew?

-Era uno de los temas pendientes que teníamos con nuestro grupo de trabajo. Trelew tenía varios puntos, era una historia que había marcado fuertemente toda la década del ´70, en relación a lo que el Estado va a generalizar como acciones represivas y va a diseminar a lo ancho y largo del país. Puede verse como un antecedente inmediato y claro, no porque no haya habido otros episodios, pero de alguna manera, enmarcada en el contexto político del 72, aparece fuertemente construido con un sentido. Y por otro lado, Trelew no sólo permitía centrarse en la Masacre, sino en lo que tiene que ver con la fuga del penal de Rawson: cómo estaba conformada la población del penal, es decir, guerrilla, militancia gremial y sindical. Contar cómo se había relacionado el penal con el afuera, los lazos de solidaridad entre toda la zona. Se muestra un contexto social en donde había una voluntad de cambio radical en nuestro país, a nivel más masivo, no sólo por parte de aquellos que optaban por una militancia muy comprometida y radicalizada, sino de otros sectores que se podían dar a conocer dibujando la historia del penal. Quisimos generar unas texturas en lo que significó esa generación, es decir, por qué el Estado descargó toda su ira sobre este país muy pronto después de la Masacre. Hubo un contexto social que se intentó ahogar, y que se ahogó definitivamente con el golpe de Estado del 76.

-¿Qué recuerdos tenés de la producción de la película?

-Fue muy lindo e intenso hacerla, sobretodo porque fue durante el año 2000, un momento que a nivel de contexto político era muy distinto al de hoy para abordar temáticas que tienen que ver con la militancia, la lucha armada, con la construcción política de esa generación. Y era complicado charlar o entrevistar sobre estos temas y que fueran contemplados desde una película. Conocí a muy pocos familiares de las víctimas en ese momento,  pude contactar a Soledad Capello, mamá de Eduardo Capello, y a Chela Lema, tía de María Angélica Sabelli. Pero una vez que se estrenó, con el paso del tiempo, muchos empezaron a aparecer. Los familiares se empezaron a juntar y comenzó el andamiaje de querella junto con el CELS. Felizmente se escucharon voces pidiendo juicios, y hoy vemos cómo se van concretando, a raíz de su difusión. También aparecieron algunos colimbas más que habían estado en ese momento en la Base y muchos miembros de las comisiones de solidaridad. Esto habla de lo que una película puede generar en el sentido de dejar institucionalizado que se le puede poner palabras a algo que hasta ese momento no se le podía poner palabras.

Además de la necesidad de mostrar historias dejadas de lado, Mariana considera que los documentalistas esconden una voluntad de denuncia y de concientización. Lo que no imaginaba antes de tomar la decisión de llevarla adelante es que pudiera llegar a ser pedida por la Justicia en la etapa de Instrucción de la causa de la Masacre.

“Es un sueño sumar una prueba para la causa. El juez pidió la película al INCAA como instrumento de inicio, como prueba. Quizás puede haber sido un punto de partida que después se fue ampliando a muchísimos testigos. Lo cierto es que nosotros buscamos denunciar su impunidad, que no había tenido la justicia que ameritaba. Por eso, el documental termina con la aclaración de que no conseguimos declaraciones oficiales de las Fuerzas Armadas, ni testimonios de ningún marino en particular. Creo que este juicio es emblemático en algún sentido, porque está inmerso en este proceso de juicios vinculados con crímenes de lesa humanidad, pero creo que es específicamente diferente, porque aborda un momento histórico anterior, que permite mirar y pensar cómo se construyó este proceso represivo que asumió el Estado desde mucho antes del 76. Trelew permite pensar la historia en términos de procesos, y no pensar a la dictadura como algo extraordinario en sí mismo.”

  

Para solicitar una copia del documental o información sobre la causa judicial: http://www.filmtrelew.com/

«Esto es como vivir dos vidas paralelas»

Una historia anónima de un nene bien de 19 años que, desde que entró en las inferiores de un club de Primera División, prefiere inventarse una historia de vida distinta, sin piso en Palermo, ni chofer, ni vacaciones en Cancún, para encajar mejor con sus compañeros. «A veces se me escapa algo cheto y me hacen burla. Y me quiero matar. Estoy siempre pensando en no meter la pata. No me gusta que me digan que tengo plata. Por eso voy siempre con la misma ropa», cuenta.

NosDigital

Hay historias que se construyen desde los nombres y otras que, al contrario, nacen porque no se mencionan nombres. Esta es una historia de las segundas. De las que salen a la luz por un pibe anónimo y pueden representar a otro montón de pibes anónimos que andan jugando a la pelota por ahí. De las que exponen una sinceridad plena, sin filtros ni intereses. De las que suelen ser buenas historias, en fin. En este caso, es la historia de un pibe que juega en inferiores de un club de Primera División. El chico de las vidas paralelas. El chico de clase alta que se inventó una vida para adaptarse con sus nuevos compañeros, de otro palo. El chico de 19 años que prefirió ocultar que él es de otro ambiente para encajar mejor en el mundo de la pelota. El chico que se sintió obligado a no decir la verdad. El chico al que ver la cara humilde del mundo le cambió la vida.

Esta historia empezó a construirse hace muy poco. Con 19 años, abandonó el torneo de fútbol amateur para llegar a este club con su sueño de ser futbolista. En su primer día de entrenamiento nació su otra vida. Se despertó en su departamento, ubicado en una torre, en Palermo, donde vive con su familia. Era muy temprano. Muy. Pensó en sus amigos, esos que seguramente habían salido la noche anterior. Los envidió. Mucho. Pero de repente se acordó que estaba yendo a hacer lo que más le gusta: jugar a la pelota. Sintió los nervios lógicos de la primera vez. Y ahí, en medio de esos nervios, nacieron también sus primeros gestos de humildad: decidió ir con la ropa de jugar puesta. Nada de bolsito y esas cuestiones. Tenía varios botines en su placard. Eligió los más rotos. Nada de que lo miren mucho. Y se fue a entrenar.

“A mí me gusta jugar con botines buenos, llamativos, pero llevé los que tenía rotos. No quería llamar la atención. Sabía que el ambiente era humilde, que era difícil entrar como pibe nuevo, y más en mi caso que entré de más grande, en Cuarta División”, arranca a contar en un Starbucks con un café en la mano. “Y tené en cuenta que para que yo entre tuvieron que dejar libres a varios chicos”, aclara. Como todo pibe nuevo, debió responder preguntas de sus compañeros. “Nunca había estado en un ambiente así, con chicos que viven en villas, y no quise decir que vivía en Palermo, me sonaba a un barrio cheto, y tiré que era de Núñez. No sé por qué. Es lo que me salió. Me desbordaron los nervios”. Y ahí arrancó una cadena de mentiras que le costó mucho detener. “Empecé a decir que trabajaba de mozo en Núñez. Sabía todo, las calles y todo. ¿Cuánto cobrás?, ¿hasta que hora trabajás? Mentía en todo. Todo eso para no decir la verdad”.

En su vida paralela, la que les contaba a sus compañeros, su chofer pasó a ser su tío. “A entrenar me llevaba un chofer porque no sabía llegar. Y los pibes veían ahí a un tipo esperando las cuatro horas que estábamos desde que llegábamos hasta que nos íbamos. Y se preguntaban: ‘¿este a qué viene?’ Dije que era mi tío, que empezaba a laburar al mediodía y que estaba interesado en ver jugadores. Que por eso se quedaba. No creo que eso me lo hayan creído”.

¿Por qué un chico tiene que mentir? ¿Por qué siente esa obligación que lo incomoda? “Es más fácil adaptarte, creo que de otra manera es imposible. Me encantaría que fuese distinto, poder ser cien por ciento sincero, pero no es posible”. ¿Tan difícil es mostrarse tal cual sos con chicos que juegan a la pelota con vos pero tienen otra historia de vida? Con la anécdota que cuenta no deja dudas: “Ahora ya no va más el chofer y manejo yo. Entonces llevo y traigo a varios chicos que me quedan de camino. Y, aunque no quiera, les tengo que cobrar el peaje. Es imposible no hacerlo. Porque si le das todo queda mal, hay que ser como uno de ellos para estar bien. Una vez intenté probar, no le cobré a uno y ahí nomás vino otro chico a retarme. A veces quiero invitarlos a comer y no puedo. Si los traigo a mi casa, no sé, no se puede…”.

En el verano, cuando pensó que no había pasado la prueba y no lo querían en el club, pasó de entrenar con pibes humildes y escuchar sus vidas a viajar a Cancún con sus amigos “de joda”. A olvidarse, quizás. Pero la citación a la pretemporada finalmente llegó. “¿Sabés lo difícil que fue cambiar de un lugar al otro? Todo esto es como vivir dos vidas paralelas”, remarca. Y cuenta, con sentimientos más livianos: “De a poco fui diciendo cosas… También me ayudó que cambiaron muchos chicos. A veces se me escapa algo cheto y me hacen burla. Y me quiero matar. Estoy siempre pensando en no meter la pata. No me gusta que me digan que tengo plata. Por eso voy siempre con la misma ropa. Al principio alguno hasta me dijo que me pida lugar en la pensión por verme vestido siempre igual. También una vez que se me rompió un botín y un pibe me quiso dar los suyos. Esos dos gestos demuestran que son buena gente”.

De abrir los ojos se trata

Observar es una manera de aprender. “Esta experiencia ya me sirvió un montón”, afirma este pibe que usó los ojos para darse cuenta de las realidades. “Todo esto de jugar con chicos que viven una realidad distinta hizo que mi cabeza cambie muchísimo. Empecé a valorar un montón de cosas que antes no me daba cuenta”. Lo que dice lo dice para que sea escuchado por quienes aún no separaron las pestañas: “Hay gente que antes veía normal que ahora no la puedo ni ver. Es increíble lo que hacen con la plata, cómo la gastan, sin darse cuenta. Ese es el problema, que no se dan cuenta”.

“Yo vuelvo de entrenar y tengo la comida lista, lo que quiero. Si tengo una contractura, veo a un kinesiólogo privado. Y pensar en los otros pibes, que no sabés qué comen, si comen, en realidad… ver cómo se bancan todos los dolores y todo me hizo cambiar”. También se acuerda de las diferencias entre jugar con sus amigos y donde lo hace ahora: “Antes de un partido hacíamos la rondita en la que todos hablábamos y decíamos ‘dale, pongamos huevo, si ganamos hoy sacamos una mesa en el boliche’. De esa charla pasé a la de ahora: ‘viejo, esto es por la familia que deja todo para que podamos estar acá, comer; no los podemos defraudar’. Cada vez que escucho estas charlas se me pone la piel de gallina. Es increíble el cambio”.

Con esta experiencia en sus hombros, su elección es comunicarla dentro de su entorno habitual, con el deseo de que alguno pueda escucharla: “A la gran mayoría les vendría bien pasar por esto. Estaría bueno que tengan un laburo o tengan que trabajar de algo para ganarse la vida y saber lo que es. Los padres les dan plata, el pibe va a estudiar un rato, vuelve, se fuma un porro con los amigos, sale y no hace nada de la vida. Estaría bueno que se den cuenta”.

Así como se levantó el primer día para ir al entrenamiento, en su departamento en Palermo, lo hace todos los días. El despertador sigue sonando muy temprano. Muy. Sigue pensando en sus amigos, esos que seguramente salieron o se juntaron a comer la noche anterior. Lo que cambió es que parece que ahora no los envidia. Ahora se siente orgulloso de su historia y de sus aprendizajes. “A mí me parecía sacrificado ir a entrenar hasta que empecé a ver todo el esfuerzo que tienen que hacer mis compañeros”. Lo dice en esta entrevista. Lo piensa todas las mañanas, antes de ir a hacer lo que más le gusta: jugar al fútbol. ¿Su nombre? Acá lo que importa es su historia.

Palabras de libertad tras las rejas

«Lunas Cautivas» es el documental de Marcia Paradiso que se llevó el premio a Mejor Documental Nacional en el Festival de Cine de Derechos Humanos. La cámara nos inserta en el taller de poesía que se dicta en la unidad 31 de Ezeiza y nos trastoca la mirada sobre las tres mujeres presas que hilvanan el relato con sus cuerpos. NosDigital asistió a la proyección y habló con su directora y algunas de las protagonistas.
 
“Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”. Esto lo decía Paco Urondo desde la cárcel de Devoto. Pero lo podría haber escrito cualquiera de las protagonistas de la película. Lidia, Majo y Lili: las mujeres cautivas (detenidas, no, nunca) en la unidad 31 de Ezeiza que se acercan al taller de poesía dictado en el penal en busca de la libertad. En uno de los encuentros, una dispara “el sol es engañoso, no se deja ver de frente”; por si quedaban dudas, ellas son las lunas: se enfrentan a la cámara y las vemos auténticas, queribles, con sus imperfecciones y su ladoscuro, las reconocemos reales, de carne y hueso…como vos, como yo. Por el rato que dura cada lunes el taller que organiza la Asociación Civil Yo no Fui (y por los 64 minutos de documental que vemos nosotros), no se habla de causas, de condenas, de leyes ni de abogados. En ese espacio, ellas se encuentran y se rescatan con palabras. Estas mujeres están presas, pero son poetas. Esta no es otra historia sobre el encierro, no es otro retrato sórdido sobre las cárceles (que vaya si lo son). Esta es la Historia de las poetas presas.
Marcia Paradiso, directora de “Lunas Cautivas”, nos aclara: “La película busca cambiar la representación que tenemos, desde afuera, de esas que están adentro”. No es una mera propuesta reflexiva. Sabemos que la imagen que construimos sobre ellas no es inocente y, en cierta medida, las define. Casi seguro que lo último que nos viene a la mente cuando nos dicen “cárcel” es un grupo de mujeres (ronda de mate de por medio) hablando sobre un poema de Luis Cernuda. Y mucho menos, si al estrecho cuadro la sumamos a Abril, hija de Lidia, que nació en prisión y juega con los libros mientras las grandes se descubren escritoras a cada minuto. Sí, el cuadro es muy estrecho; tanto que contagia la asfixia, el encierro. Justo al borde del ahogo, se rompe el silencio y la palabra nos libera, nos da aire: Nunca digo yo no fui, digo he sido y habré de ser, esta vez es Lidia quien nos salva con su escrito. Durante la proyección, ella está solo unas filas adelante mío porque mientras filmaban el documental alcanzó su libertad. En las escenas previas a su salida, la vemos transitar esta experiencia compleja, angustiante, impensable para nosotros: “No es fácil salir, a mí me genera mucha ansiedad, afuera todo es muy abrumador. Y también es difícil romper lazos simbólicos de amistades verdaderas que solo nacen en este lugar”. Te desarma su fortaleza. Hoy, Lidia es profesora de su propio taller de poesía en otros penales y, claro, sigue escribiendo. Estas mujeres te desencajan en cada verso.
Tienen esa hermosura que emociona, que te hace abrir grandes los ojos y te pone la piel de gallina. Cuando están juntas, se ríen mucho. “Risas de sueños”, les llaman ellas. Majo, la Gallega, se ríe grande. En realidad, todo lo siente en grande. Algunos ejercicios de escritura la angustian y vemos cómo la taza de té que sostiene tiembla entre sus manos de madre, o cómo se retuerce la lapicera negra que aprieta con los dientes mientras empuja las lágrimas hacia adentro. Majo tiene ojos celestes claro que no saben esconder el llanto. Escribe sobre una foto familiar y entreteje un puente que atraviesa el Océano. Otra vez la palabra la salva a ella, nos salva a nosotros de cualquier mirada obtusa o renegada. Qué manera intensa de estar en el mundo, desafiante de toda lógica de rejas y cerraduras. Me dan ganas de pensarla con sus cinco hijos, ahora que sé que sus poesías se transformaron en un vuelo directo Buenos Aires – Madrid.
María, la profesora del taller, insiste: “Otros ya contaron todo lo malo que pasa en las cárceles. Las cárceles no tienen que existir, es obvio decirlo. Pero también es obvio que existen. Acá se muestra otro costado, sobre todo, se muestra a las personas”. Liliana Cabrera es una de esas personas que desborda cualquier imagen prefabricada y cualquier slogan progre. En las primeras tomas, sus silencios nos confunden y disimulan el torbellino detrás de sus ojos vivaces. Es muy joven  y la vemos crecer y encontrarse con el correr de los minutos. Cuando la punta del lápiz siente la textura del papel, hay un destello que brota de la mirada de Lili. “La reja se cierra, deja surcos invisibles en el mosaico; marcas que permanecen como heridas abiertas, en las muñecas, cortes verticales en las venas, de esos que no se pueden suturar. Ustedes allí, nosotras acá. En el medio, un torrente de vida que se escapa. Es imposible unir lo que separa”. Son algunas de las palabras que nacen de su mano franca de uñas pintadas. No se adelanten; este párrafo no termina con Lili de este lado de las rejas.  Ella sigue presa. Lo repito: detenida es el adjetivo que menos la describe. En el 2011, publicó su primer libro, “Obligado tic tac”, editado por Cartonerita Solar de Neuquén. La vemos agarrar el micrófono con fuerza mientras lee sus poemas en la presentación del libro, como cuidando que no se escape de su piel ni una pizca de recuerdos del antes del cerrojo. Lili, una vez más, descubrió uno de esos surcos invisibles: a partir del libro, surgió la posibilidad de crear un espacio propio dentro de la máquina reproductora de no-sujetos. Así, del cruce de palabras entre Lili y su compañera Silvina Prieto, nació la primera editorial cartonera en una cárcel de mujeres: “Me muero muerta”.
Los jurados la premiaron «por la coherencia entre la propuesta y el diseño sonoro y visual». También rescatan (y creo que ahí está su valor artístico) que «propone una reflexión sobre el arte como catalizador para la transformación personal y colectiva, y como acto de liberación que permite desarrollar nuevas facetas de la identidad». También se llevó la mención SIGNIS y el Premio del Público en la categoría de documentales. Por detrás de las historias que se narran descubrimos a la poesía, que exponencia toda potencia de libertad, todo espíritu de búsqueda, y entreteje una red que nos salva de cualquier extrañamiento, de cualquier soledad. “Lunas Cautivas” nos muestra ese cotidiano empapado de arte, esa salvación que pende de una letra posada en un reglón.