Archivo por meses: abril 2012

Fabricá tu propia locura

A doce años de su construcción, los carpinteros de la música no paran de estrenar nuevas obras. Brancaleone se enfrenta a su público con su espada forjada de canciones y de sueños, y el escenario es el lugar en el que pueden hacer lo que quieren. Y qué bien les sale: cuatro discos, un auditorio y un proyecto solidario. En abril, estarán presentando su disco “Insoportable”. El rock está de fiesta. ¿Te queda alguna duda de quiénes son los anfitriones?

Foto: Nos Digital.



Del dicho al hecho hay un largo trecho, dicen. Aunque no siempre es así, y para demostrarlo fuimos en búsqueda de una de las excepciones que se arremangan y rompen la regla.
En un bar de la Avenida Corrientes, entre mesas de pool, de ping pong y de esas cuadraditas que sirven para apoyar la birra, nos esperaban cuatro de los integrantes de Brancaleone.
Mientras nos sentamos nos comentan la gran cantidad de notas que reciben vía mail y lo que les cuesta contestarlas. “Nosotros estamos tan cerca como nuestra voluntad lo desee, si te podes juntar es mucho mas rica la conversación. Justamente va a ser una conversación, no un discurso”. Agregan y ponen primera.

A los integrantes de Brancaleone podemos definirlos como un grupo de pibes que creen con locura en su proyecto, teniendo en cuenta que le deben el nombre a la película “La Armada Brancaleone”, en donde un loco está convencido de que es un caballero. “El tipo consiguió un caballo, se hizo una espada y salió. Y se empezó a juntar con un montón de marginales de su época, porque encontró junto a ellos un lugar en el que cada uno puede hacer lo que quiere. Nada importa, están todos locos”. Y aclaran: “Nos pareció un buen nombre para ponerle a la banda, teniendo en cuenta que nosotros creemos mucho en lo que hacemos, la forma en que lo hacemos y por el camino que elegimos ir.”
Los locos en este camino son Martín Dufou, voz y charango de la banda, José Giorgi, batería, Edgardo Bonani, teclas, Juan Argain y Marcelo Henin en guitarras, Alejo Urbani bajo, Gonzalo Gutiérrez armónica y Pedro Dufou, que lo podemos definir como el que hace todo el resto de las tareas. La formación se encuentra estable desde hace seis años pero la banda lleva tocando doce, aunque aclaran que antes era otra la búsqueda ligada solamente a tocar. Hasta que pegaron un giro, relacionado también a otras edades e intereses y la búsqueda cambió.
“No fue algo que planeamos. Nos empezaron a pasar otras cosas que van por otro lado y empezamos a hacerles caso”
Desde entonces, empezaron a trabajar sin pausa y se consolidaron con cuatro discos, un demo y más de 70 recitales por año, como una banda de rock que viene marcado diferencia.
Si! Pese a la diversidad de sensaciones que nos producen sus canciones al escucharlas, no dudan al definirse como banda de rock, pero esclarecen diciendo: “No hablamos de estilo, decimos banda de rock para que se entienda que es una intención. Pero no le imponemos un estilo a las canciones que tocamos, dejamos nos impongan lo que ellas quieren hacer”.
Esa gran capacidad de transformarse arriba del escenario en diferentes ritmos es lo que provoca que toquen un día en una peña y al próximo en un festival de rock. Pero por sobre todo, es lo que les permite que en ambos escenarios sean aplaudidos. “Si hay una conexión emocional va a funcionar estemos tocando lo que estemos tocando. No importa cuál es el estilo, lo que si importa es que sea algo humano, que esté pasando de verdad. Seguramente los puristas de cada estilo se horrorizan, pero no nos importa mucho porque la canción es la que define”
Dentro del camino de la nueva búsqueda, si tuvieran que fechar un momento bisagra (aunque entienden que es un proceso) eligen un show en Marquee que le cancelaron repentinamente, después de mucho laburo para llevarlo a cabo. A muy poco tiempo de Cromañón, todavía no era moneda corriente la protesta y a pesar de los patrulleros que les mandaron ellos estaban ahí para tocar, si el lugar estaba cerrado, solo quedaba tocar en la calle. Dicho y hecho. El poder de decisión pasó de estar en la vereda del Marquee, a estar en su propia vereda.
A partir de ese momento, la rueda no paró de girar y empezaron a tocar interrumpidamente. Dos veces por semana, se los escuchaba en plazas y de vez en cuando hasta en un camión en donde enchufaban el sonido y salían a recorrer llevando su música. “Desde la vereda del Marquee decidimos, si queremos hacer algo vamos a hacerlo, siempre cuidando las personas, cuidándonos nosotros, tratando de que nadie se lastime, que todo el mundo se divierta, pero no vamos a permitir que nos digan cuándo podemos hacer nuestra fiesta”
Toda esa fuerza para hacer posible los deseos no se frenaba y Brancaleone iba por más. En el año 2010, se cansaron de los problemas que les generaba encontrar lugar para tocar y le propusieron a la gente del Centro Cultural Olga Vázquez, en La Plata, construir un auditorio. Durante un año y medio, todos los sábados se calzaron las herramientas y trabajaron para hacerlo realidad. “Es como si vos tenes una obra de teatro y la tenes que readaptar para poder meterla en una sala porque es lo que hay, en vez de agarrar y decir ‘voy a fabricar un teatro para que mi obra este cómoda’. Nuestro pensamiento es ese. Dijimos, al final tenemos que ver cómo mierda hacemos para que lo que nosotros hacemos pueda entrar en los pocos lugares que hay y entonces agarramos y así construimos el auditorio”. Hoy, el lugar está disponible para quien quiera usarlo, sin seña anticipada, solamente hay que anotarse. Para poder mantenerlo funcionando, se solicita un porcentaje de las entradas vendidas, las cuales no pueden superar el valor de $10.
Acompañando este movimiento, Brancaleone tiene otra faceta que merece aplausos, “La Cruzada”. Después de tocar y conocer gran cantidad de comedores y centros culturales, se dieron cuenta que las fechas organizadas a beneficios podían ser constantes. Ahora, cada vez que toca la banda podes acercarte con libros, útiles escolares, ropa, calzado y alimentos no perecederos, para que sean distribuimos entre merenderos y escuelas. “La cruzada fue creciendo mucho y hoy tiene vida propia, sigue siendo parte de Branca porque es parte del gen pero mientras estamos acá sentados esta funcionando. Siempre que algo despierte un sentimiento positivo en alguien, me parece que estamos yendo por un buen y estamos orgullosos de eso”
Son muchos los motivos que invitan a seguir acompañándolos en su crecimiento.
El 7 de Abril en 9 de Julio (Provincia de Buenos Aires), estarán al frente de una jornada cultural con más de 20 agrupaciones, abierta desde las 17.00 horas con el fin de disfrutar de exposiciones, teatro, narraciones y otras bandas. Una gran previa para llegar el 14 del mismo mes a La Reina, Teatro Flores. En ambas fechas van a seguir presentando su último disco “Insoportable”, definido como canciones que necesitaban exteriorizar, con el cual la banda vuelve a sorprender desplegando un formato novedoso dándole valor agregado a la obra. “Insoportable son canciones que no soportábamos tener adentro en un disco sin soporte físico. Es insoportable, salvo que vos digas, lo voy a armar, lo voy a hacer realidad y lo imprimís apareciendo como editor”
Una historia repleta de desafíos y logros. Cuatro discos, un auditorio, y una movida solidaria increíble en su haber. Crecimiento sin techo de la mano de su sensibilidad y el convencimiento de que hace tiempo viven de su música. “Nosotros hace mucho vivimos de la música y vivimos mucho más de lo que nos hubiéramos imaginado. La vida que nos esta dando la música, nunca la soñamos. Algún día económicamente quizás resarcirá, o no y me chupa un huevo.
Nos dimos cuenta que habíamos excedido lo que soñábamos que podíamos lograr, lo demás es cortar más o menos entradas, vender más o menos discos pero lo fuerte está pasando desde hace mucho tiempo”
Apago el grabador y nos desafiamos al pool.
Gané el primero. Perdí el segundo. El tercero me vendí.
Aunque en realidad con conocerlos, ganamos todos.

“Hay que cambiar la metalidad desde abajo para crear un futuro mejor”

Hugo Tocalli se cansó de “la asesina” Primera División y decidió volver a lo suyo: formar pibes. Asumió como coordinador de Inferiores de Argentinos Juniors, el semillero del mundo, donde su función es “bajar una línea”. ¿Cuál? “El resultado no importa. Hablé con todos los técnicos y de lo único que no se habló es del resultado. Acá lo único que interesa es el progreso de los chicos, que aprendan”.

Es como una novela de amor. Son dos caminos que se cruzan en el momento justo, hechos el uno para el otro. Por un lado, Hugo Tocalli, especialista en la formación de jóvenes futbolistas, mano derecha de José Pekerman y luego cabeza de grupo en el exitoso ciclo en los seleccionados argentinos juveniles de 1994 hasta su salida de AFA en 2007, ciclo que le dio seis títulos Sub-20 a la Argentina. Tocalli, cansado tras su incursión en el fútbol de Primera de acá y de Chile, buscaba volver a lo suyo. A los juveniles. Por el otro, Argentinos Juniors, el semillero del mundo, el dueño de esas tierras donde gastaron la suela izquierda Maradona y Redondo, esas donde Borghi aprendió hacer su rabona, donde Riquelme y tantos más aprendieron a pisar la de cuero, se había quedado sin coordinador de Inferiores luego de que Adrián Domenech decidiera irse a River. Así, entonces, por decantación, por necesidad, esos caminos se unieron. Y desde el 3 de abril, Hugo Tocalli ya está sembrando La Paternal a la espera de que asome la cabeza otro pichón que pinte para crack. “Acá proyectas, mirás a futuro y tenés un objetivo. En Primera debés ganar ayer para mantener tu cargo mañana. Es tan injusto como incorrecto. Así está el fútbol. La Primera División siempre fue un poco así, pero hoy está más asesina que nunca”, cuenta tras sus primeras horas en su cargo.
-¿Por qué volver a dirigir juveniles?
-Me gustó el proyecto. El año pasado estuve parado, tuve la posibilidad de irme afuera y no quería. Este año lo mismo, me llamaron desde Argentinos Juniors por un proyecto de tres años de trabajo para estar con los juveniles y realmente me gustó el hecho de volver a estar con juveniles, viendo como está todo. La propuesta me interesaba.
-¿Qué lo sedujo?
-El presidente y el vice me dieron total libertad de acá a tres años. No hay muchos clubes que te atiendan así, que te dejen trabajar, proponer una idea y darle para adelante. Ellos quieren que todos los jugadores sean del club y yo quiero lo mismo. Argentinos siempre fue el semillero del mundo, estaba en ese camino y nosotros lo vamos a profundizar. Acá el único plazo es el del contrato, no hay presiones.
-¿En Inferiores, qué importancia tiene el resultado?
-El resultado no importa. Hablé con todos los técnicos y de lo único que no se habló es del resultado. Acá lo único que interesa es el progreso de los chicos, que aprendan.
Cómo hacer para luchar con los intereses que rodean a los jugadores, en particular a los juveniles. Es difícil limpiarle el camino a los chicos. Nosotros hablamos con ellos, los concientizamos pero más no podemos hacer. Sabemos que están rodeados de un montón de cosas que son nocivas para ellos (representantes, intermediarios, etc) pero sólo podemos hablar de lo que pasa adentro de la cancha. Ojo, atendemos a sus pedidos. Pero no podemos interceder.
-¿Qué diferencias hay entre trabajar con profesionales y juveniles?
-Uno tiene que pensar que es un formador. En Primera División tenés que elegir y ganar el domingo. Esos son los problemas que hay en eso. Acá proyectas, mirás a futuro y tenés un objetivo. En Primera debés ganar ayer para mantener tu cargo mañana. Es tan injusto como incorrecto. Así está el fútbol. La primera división siempre fue un poco así, pero hoy está más asesina que nunca.
-¿Te asustó la presión?
-Los resultados te exigen en todas partes. Siempre debés estar pendiente. No hay otra cosa, ni proyecto, ni poner cinco pibes en Primera, lo único que importa es el resultado. Es así el fútbol y es por una de las cosas que decidí volver a los chicos. Hay que cambiar la mentalidad desde abajo para crear un futuro mejor.
-¿Cuál es el trabajo de un coordinador?
-Yo voy a coordinar todo el fútbol amateur de Argentinos Juniors, desde la Reserva hasta la Novena. Nuestra intención, nuestro deber, es bajar una idea. A eso es a lo que vamos a apostar. En el término de los tres años vamos a tratar de pasar del 70 al 100% de juveniles en el plantel de Primera de Argentinos.
-¿Qué lugar ocupa la preparación física en juveniles?
-La preparación física es secundaria. Hay etapas, obvio. Pero lo principal en todo esto es la parte técnica del jugador, una vez que se ocupa de eso si se puede pensar en todo lo demás. La técnica es lo único que no se puede suplir con nada.
-¿Qué equipos son los que mejor trabajan en Inferiores?
-Vélez, Lanús y River son los que mejor están trabajando.
-Habla de poner jugadores en Primera, pero el fin último es venderlos. ¿O no?
-El objetivo tiene que ser que se venda pero no tan rápido, si no el fútbol argentino queda vacío. Hoy el fútbol argentino está así, vacío, y hay que adaptarse.
-¿Hay que adaptarse a lo erróneo o tratar de modificarlo?
-A mi me gustaría cambiar el fútbol argentino pero no hay forma. Mientras se siga con este método de la urgencia de vender, es imposible. No se pueden ir tan jóvenes los jugadores. Acá en Argentina hay urgencia de todo. Yo estuve en Chile, es el único país con el que puedo comparar, y no sentí tanta presión. Allá es más tranquilo, hay más tiempo.
-¿Dónde están los cracks?
-Ahora se buscan más en el interior del país. Ahí es donde hay que buscar realmente para pensar en el futuro de los clubes de Capital. Yo fui el que hizo el primer centro de formación AFA en Córdoba y uno se pone contento con que haya en tantos lugares ahora.
-Usted estuvo en la selección trabajando con los chicos, sabe lo que se viene. ¿Con qué nos vamos a encontrar?
-Prefiero no hablar de la Selección. No me fui bien y desde ahí prefiero evitar el tema. No vi más las juveniles, no se cómo es el futuro en ese aspecto.
-¿Qué es lo importante en la formación?
-Tenemos que pensar en elegir el mejor jugador de fútbol, después pensar en el resto. Siempre hay que buscar el buen jugador de fútbol. Recién después de eso rodearlo del resto de las cosas. Primero está el jugador y después el sistema, el físico, etc.

Los docentes que la UBA sabe precarizar

Siete profesores del Centro Cultural Rojas fueron despedidos por organizarse y reclamar contra los “contratos basura” que hace años implementa la institución de la UBA. Detrás de los famosos cursos temporarios se esconde una historia de precarización, indiferencia y persecución.

Foto: Nos Digital.

Contratos de “locación de servicio”, sin licencias ni aguinaldo, cobrando solamente los cuatro meses de clases y tres años sin un aumento de sueldo fueron las razones que llevaron a cinco docentes del Centro Cultural Rojas a organizarse y reclamar contra sus “contratos basura”, por lo que, a principios de este año, sus cursos sencillamente no fueron publicados. Una forma de considerarse despedido, que ilustra de nuevo la injusticia del convenio: el despido aparece encubierto como una no-renovación del contrato.

El Centro Cultural Rojas reúne en sus programas educativos a más de 300 docentes y 30 mil alumnos año a año, volumen que lo equipara con las propias facultades. Fue fundado en 1984 como parte dela Secretaríade Extensión Universitaria dela Universidadde Buenos Aires, con sede en Corrientes 2038, una especie de “Centro Cultural dela UBA” según figura en la propia página de internet. Desde entonces -sigue la página- sus dos grandes ejes fueron la programación artística y los cursos, “pensados para gente que busca capacitarse en el mundo del trabajo formal y de la cultura y para adultos mayores de 50 años”.

Manuel Ferrer es uno de los tristemente protagonistas de esta historia (El resto: Paula Belmes, Mariela Delnegro, Agustina Lizzi, Alejandro Belkin, Laura Liebson y Eva Elena Martín). Desde mediados del 2009 era docente dentro de los cursos de Humanidades, en la categoría Mayores de 50. Si estaba contento ya, su motivación fue mayor llegado en 2010 un aumento de salario. Manuel contextualiza: “No es que cayó del cielo, como en todos los ámbitos educativos, cada año se discute el aumento a los docentes en las paritarias”. Manuel fue perdiendo su sonrisa día a día en los pasillos del Centro, en las reuniones con sus colegas, en las clases. Empezó a informarse sobre su “contrato de locación de servicio” que lo mantenía en relación de dependencia. Se preguntó por qué no cobraba aguinaldo ni tenía licencias. Las charlas con colegas no arrojaron respuestas pero sí las mismas dudas: ¿Por qué?

La modalidad de cursos cuatrimestrales con opción de renovarse una vez “finalizados” (entre comillas, porque muchos de los profes continúan un programa incluso año tras año) sostiene estas desventajas. Es decir: los contratos de locación de servicio confunden cualquier relación legal entre los docentes yla Universidadde Buenos Aires. Una especie de tercerización. Entonces, el sueldo llega únicamente los cuatro meses que duran los cursos. Y como no aumentan desde el 2010, representan exactamente la mitad de lo que cobra un ayudante en una cátedra cualquiera de cualquier carrera dela UBA.

Además, según el contrato, los profesores son “monotributistas”, categoría que en el ámbito docente encubre una relación de dependencia y precarización. De movida, la “carga social” corre por cuenta propia. El monotributo comprende en una categoría impositiva cuatro cosas: el impuesto a las ganancias, los ingresos brutos, la jubilación y la obra social. Generalmente se utiliza para quienes prestan un servicio eventual, ya que se considera en vez de salario una “ganancia”, siempre que el impuesto “grabe” la actividad. Por ejemplo, la edición y comercialización de libros no está grabada en la reglamentación del impuesto a las ganancias. La actividad docente tampoco. Por eso, al “obligarlos” a ser monotributistas, los docentes pagan cosas que tributariamente no les corresponden. En Argentina, además, el impuesto a las ganancias es bien regresivo e injusto porque no es equitativo: el que cobra más no paga más. No es casualidad, siguiendo esta rueda, que sea el mismo Estado que cobra los impuestos (en este caso a través dela UBA), el mayor empleador precarizador.

Eso técnicamente. Llevado a la vida práctica de Manuel y sus colegas: si te enfermás, no cobrás; si te echan, no tenés indemnización; cobrás solo cuando trabajás y olvídate de licencias, vacaciones pagas y aguinaldo.

La actividad de cada profesor y la relación con su curso lejos está de esta lógica temporaria, dependiente y precarizada. Nos lo cuenta Manuel: “Una vez que uno entra va teniendo continuidad más allá de los cambios de cursos y las cantidades de alumnos, cada profe va desarrollando su espacio, el cual aparte tiene el acompañamiento de los alumnos, que lo van siguiendo”.

Hasta este 2012 Manuel supo ganarse esa empatía de los Mayores de 50. Desde el 2009 en que había entrado, desarrollaba sus clases de Introducción al imperio y la globalización sin mayores sobresaltos, pero fuera del aula las cosas cambiaron. Manuel: “A raíz de que la situación se iba agravando año a año, a mediados del 2011 con un grupo de compañeros decidimos empezar a juntarnos para poner sobre las mesa las dificultades, la situación de cada docente, y empezar a organizar un reclamo. Éramos entre quince y veinte, el número variaba de reunión en reunión, pero estamos hablando de un total de 300 docentes. No hay ningún antecedente de organización, suponemos que en parte por la política represiva que hay al interior del Rojas que en parte conduce a nuestro despido”.

El pasado 29 de marzo quien suscribe pudo comprobar cómo, en una protesta al frente C. C. Rojas, desde adentro centelleaban flashes de cámaras fotográficas. Lejos de tener fans ahí dentro, la “política represiva” que menciona Manuel tiene que ver con esta persecución a los docentes que protestan e incluso a quienes los apoyan: los cursos de informática de Laura Liebson (con 18 años de trayectoria en el Rojas) y Eva Martín tampoco fueron publicados tras darse a conocer sus adhesiones en la solicitud que exigía la reincorporación de sus colegas.

“Los despidos vienen del acercamiento que tenemos con AGD (Asociación Gremial Docente dela UBA)”, explica Manuel, “que se acerca a tomar nuestro problema, a acompañaros y orientarnos. En diciembre de 2011 mandamos una carta documento advirtiendo a las autoridades dela UBAque un grupo de compañeros designados como delegados iban a hacerse cargo de organizar el reclamo y designar las autoridades del gremio. De esta forma quedamos señalados, cuando creíamos que nos estábamos protegiendo”.

Así, el tiempo dedicado al armado de los cursos, la discusión sobre los contenidos, el armado del cronograma de clases, todo, quedó en la nada. En Internet y en los paneles de la sede de Corrientes, llegado el 2012, sus cursos no figuraban. Sencillamente, no estaban más. Lo que en principio eran sospechas ante la no repuesta de las propuestas que habían presentado, se confirmaba: estaban despedidos. “El despido se da en la modalidad de la no renovación”, cuenta Manuel. “Directamente, en la fecha de inscripción los cursos de todos los docentes designados como delegados no salen publicados”.

Ni antes ni después ni ahora (y creen que nunca) vieron la cara, escucharon la voz, concretaron una entrevista con Cecilia Vázquez, responsable directa del conflicto como Coordinadora General de Cultura Adjunta, que depende hoy dela Secretaríade Extensión Universitaria y de Bienestar Estudiantil, a cargo de Oscar García, y el rector dela Universidad, Rubén Hallu.

Una única voz dela Universidad, sin identificar, eligió a Página 12 para dar sus argumentos: “No puede haber una equiparación porque el origen y la actividad de estos profesionales no son iguales a los de los docentes universitarios”, dijo, lo que técnicamente huye al centro de la cuestión. Otro argumento, de nuevo sobre los salarios: “Los fondos para los sueldos del Rojas provienen de recursos propios (en rigor, los cursos del Rojas son generalmente arancelados), mientras que los salarios de los docentes universitarios los cubre el Estado”.

Esta desestimación (y la indiferencia de Vázquez) ratifica la modalidad de los contratos basura de cada docente que aún continúa en el Rojas, y desalienta la posibilidad de pelearla. “Hacia adentro la situación queda muy comprometida en la medida en que los despidos funcionan como un mecanismo de disciplinal amedrentador. Armar alguna movida ahora se vuelve complicado porque hay un antecedente que es el despido. Y estamos hablando de participaciones mínimas: por sólo firmar un petitorio echaron a dos docentes de informática. Frente a esto, uno comprende a los compañeros que tienen dudas sobre participar, más allá de que el reclamo sea justo”, dice Manuel. Y remata: “Lo que queda ahora es lo que podamos hacer nosotros desde el activismo sindical, desde afuera del Rojas, las discusiones que podamos llegar a lograr desde nuestra situación, los actos que venimos haciendo, seguir difundiendo, como ahora, que estoy hablándote a vos”.

Corriendo contra el olvido

El domingo 25 de marzo, un día después de que se cumplieran 36 años del comienzo de la última dictadura militar, corrimos junto a las más de 3.000 personas que se acercaron hasta el CENARD por la memoria de Miguel Sánchez, atleta, poeta y militante peronista desaparecido en 1978.

No fue una carrera más, fue la undécima. No fue una carrera más, fue la primera desde que tiene su propia calle. No fue una carrera más, fue una con fuertes críticas hacia el macrismo por su nula difusión de la misma. Fue la Carrera de Miguel.
El domingo 25 de marzo, un día después de que se cumplieran 36 años del comienzo de la última nefasta dictadura militar, más de 3.000 personas corrieron por Miguel Sánchez, atleta, poeta y militante peronista desaparecido en 1978.
El lugar de largada no podía ser otro que el CENARD, lugar donde confluyen atletas de todo el país, y desde la mismísima calle Miguel Benacio Sánchez, rebautizada el pasado viernes 22 de marzo por las lágrimas Elvira Sánchez, hermana del atleta.
“Ahora cada vez que un atleta llegue a Buenos Aires desde cualquier parte del mundo para entrenar en el CENARD pasará por la calle de Miguel, y van a preguntar quién fue, qué hizo, y eso nos llena de orgullo”, repetía Elvira con emoción el día que cambiaron el nombre de Crisólogo Larralde por Miguel B Sánchez.
Entradas las 9.15 de la mañana, ya estaban todos preparados para la largada y para correr los 8 kilómetros. Había diversas competencias: entre damas, caballeros, no videntes y personas en silla de ruedas. Así, familias enteras, corredores de todo el país y hasta curiosos que se acercaron se mezclaron para darle homenaje al tucumano desaparecido, ya sea corriendo, caminando o preguntando por Miguel.
Entre los corredores también se encontraba el periodista italiano Valerio Piccioni, uno de los creadores de la primera carrera en Roma, el periodista y ex tenista Martín Vassallo Arguello, el periodista Pablo Llonto, y la madre de Adriana Acosta, jugadora de Hockey también desaparecida por la dictadura.
Pero si hubo un clima que se respiró antes de la carrera fue el de la incertidumbre. Incertidumbre por la nula difusión que realizó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por la carrera en homenaje a Miguel. “Todos los años nosotros queremos que se pongan en las remeras con las que corren los atletas que luchamos por la memoria, la verdad y la justicia, y este año solo decían Gobierno de la Ciudad”, mencionaba Elvira.
Desde el comienzo de la carrera se escucharon cánticos contra el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri. “Una carrera como esta hay que sentirla para organizarla, sin convicción no tiene sentido realizarla”, afirmó Valerio Piccioni.
Después de más de dos horas de competencia, todos dejaron de correr y se pusieron a escuchar las palabras finales de quienes amaban a Miguel. A sus costados, los rodeaba una multitud de gente, murales de Miguel y carteles contra Macri. “Gracias por haber estado acá, esto es como decimos siempre: por Miguel y los 30 mil desaparecidos”, gritó emocionada Elvira.
“Miguel está aquí”, rezaba uno de los carteles que levantaba uno de los corredores antes del comienzo. Miguel está presente cada día en cada pibe que viene a Buenos Aires soñando con un deporte más justo, con un lugar mejor. Ahí, en su calle, él los espera para decirles: para vos, atleta.
Para vos atleta
para vos que sabés del frío, de calor,
de triunfos y derrotas
para vos que tenés el cuerpo sano
el alma ancha y el corazón grande.
Para vos que tenés muchos amigos
muchos anhelos
la alegría adulta y la sonrisa de los niños.
Para vos que no sabés de hielos ni de soles
de lluvia ni rencores.
Para vos, atleta
que recorriste pueblos y ciudades
uniendo Estados con tu andar
Para vos, atleta
que desprecias la guerra y ansías la paz.

Miguel Sánchez

La gran rebelión de Pontiac

Última entrega de Revoluciones en la preindependencia americana. Desde las actuales Bolivia –Democracia antes que independencia– y México – El retorno del Rey– vimos diferentes proyectos de autodeterminación. Ahora, en el final de esta trilogía, nos movemos a la región de Los Grandes Lagos, al norte de Estados Unidos, en uno de los movimientos más exitosos en la lucha de los nativos por gobernar su territorio. Así se revela que no solo la Revolución Francesa o de las ideas de libertad de Rosseau o Montesquieu, eran las únicas experiencias que se nutrieron los movimientos revolucionarios y sus actores; los americanos bien tenían puertas adentros una historia colectiva de conflictos frente al dominio colonial.

“Nuestro principio fundamental es este: no es crimen en estafar o robar a un indio. Tampoco el matar a los salvajes y quedarse con sus pertenencias. Mientras viviesen como bestias, morirían como bestias”. Esta imponente descripción  salió publicada en Inglaterra en 1783, dentro de una tragedia titulada Ponteach o los Salvajes de Norteamérica. Así los ingleses veían a los locales y así los trataban, por ello no se entendieron la posibilidad de la gran rebelión de Pontiac. La que de1763 a 1765 iba a sacudir el norte de los actuales Estados Unidos y pondría en duda la capacidad europea de dominar a las sociedades nativas. Adelantaremos el final: se llegaron a entregar mantas infestadas con viruela para poder quebrar la resistencia del rival…

Pero esta historia comienza en 1760, con la derrota francesa frente a Reino Unido, despachando a los primeros del norte. En un abrir y cerrar de ojos, miles y miles de colonos comenzarían a llegar a la región de Ohio apropiándose de territorios ya ocupados por los nativos con total apoyo de los soldados victoriosos ingleses, que ahora tenían como función propagar los asentamientos para hacer efectivo el dominio dela Coronasobre su nueva conquista.

Los pueblos indígenas estaban fuertemente desmoralizados. Ellos habían colaborado con los franceses durante el conflicto armado y ante la derrota sus mayores temores se hacían realidad: sus terrenos, sus pastos, sus lagos, es decir, sus fuentes de subsistencia eran tomadas una a una por el enemigo. Pero lejos de quedarse pasivos ante lo que parecía un catastrófico futuro, tanto los pueblos Sénecas como los Ottawas enviaron mensajeros para conformar una confederación ofensiva que expulsase a los blancos que osaban avanzar contra ellos. Así que para mayo de 1763 los Delawere, los Wyandot, los Seneca, los Shawnee, los Munsee, liderados por Pontiac, jefe Ottawa, libraron su primera batalla, atacando el Fuerte Detroit. Impávidos los europeos resistían asediados sin poder más que defenderse murallas adentro.

Y entonces el rumor empezó a correr: en las Montañas Apalaches, una liga nativa estaba guerreando por ganar su libertad. Y no solo eso, ataque que realizaban, fuerte que caía en sus manos: Le Beuf, Presqu’Isle, Venango, Michilimackinac no habían resistido al embate de los pieles rojas. Mientras tanto, miles y miles de colonos huían, y si no lo hacían, se los obligaba a desaparecer de la zona. La región de Ottawa y su vecina Pennsylvania, vivían una insurrección indígena tratando de emular esta gesta inicial.

Pontiac, ¿quién era este líder que estaba llevando a la derrota a los británicos?: Jefe de los Ottawas, decía haber visto al Señor de la Vida quien le ordenó recuperar las tierras que les habían sido concedidas desde los inicios, despidiendo a los intrusos. Incluso afirmaba qué el Señor los acompañaba en la batalla y los hacía imbatibles. Si alguno llegó a dudar, al calor de las luchas tuvo que empezar a creer. Tanta fue su fama que los ingleses prometieron doscientas libras –fabulosa suma para la época- por su cabeza. Nadie pudo lograrlo.

La contraofensiva iba a llegar. En Pennsylvania se inició la represión contra los sublevados y de allí, hacia Ohio. Mientras tanto, la victoria de Pontiac y su dominio faltaba poco para coronarse Los fuertes Detroit y Pitt estaban sitiados y con ellos caería todo poder europeo.

Si por las armas no lograban vencer, los ingleses tenían una nueva táctica: la viruela. El General Amherst propuso desplegar mantas infestadas de viruela en el Fuerte Pitt. La única forma de ganar era matando a cada uno de los sublevados, fuesen o no soldados.

Poco a poco la brutal enfermedad fue conquistando su éxito. Tanto guerreros como mujeres y niños eran víctimas de tal suerte. Tratándose de una enfermedad novedosa en la zona, los locales no tenían forma de defenderse. Así la guerra se convirtió en total. Los blancos volvían a la carga.

Entre 1764 y 1765 decayeron las fuerzas insurrectas de Pontiac, tanto su número como su moral. No era fácil luchar mientras en sus tierras caían enfermos los seres queridos hasta morir.

En agosto de 1765 se firmaría la Paz de Oswego, donde Pontiac y los generales ingleses llegaron a un acuerdo. Las tierras nativas serían respetadas al oeste de los Apalaches –cosa que posteriormente no sería cumplida- y se aprobaríala Declaración de Derechos Indios.

Pontiac iba a morir tres años más tarde, a manos de un mercenario nativo enviado por los ingleses. Más allá del resultado final, su ejemplo guiaría los siguientes levantamientos en la región por la defensa de su tierra ante el avance colonial.

Fiel alegría desde la angustia

La bandera es azul, la bandera es larga y la bandera está llena de rostros en blanco y negro, caras grises a las que les quitaron el color hace 36 años.

Las manos que sostienen el manto están arrugadas, llevan la marca del tiempo, el dolor de la impunidad y la esperanza de la verdad, la memoria y la justicia.

De repente, para un viejo de bigotes el terror vuelve: “no lo encuentro a Juan”. Cómo que no, le pregunta su esposa. “Sí, no sé, no lo veo. Quedate acá que voy a buscarlo, no te muevas”. No quiere perder a nadie más. El tipo está preocupado, mira para todos lados, levanta la mirada, se pone en puntas de pie, pero nada: Juan no está.

A dónde va Coco, le preguntan a la esposa. Fue a ver dónde está Juan, lo perdimos. La gente desborda las calles, las cadenas humanas para proteger a los viejos de la bandera azul a veces no alcanzan y el caos reina alrededor del trapo. Desde la punta una pelirroja con pañuelo blanco en la cabeza pide el megáfono: “Compañeros, con orden, demos un pasito para atrás, ya vamos a empezar”.

No, pará Tati, pará, pará que no lo encuentro a Juan, se desespera Coco.

Para evitar la muchedumbre el tipo se saca los zapatos y empieza a caminar por la bandera. Con cuidado y sin pisar ni uno solo de los retratos grises se desliza por la lona azul para encontrar a Juan.

La marcha está por arrancar.

“¡Acá está, acá está, lo encontré!”. Coco sonríe, está contento. La esposa se acerca hasta el lugar, le da un abrazo y agarra la bandera.

Juan Domingo Plaza, desaparecido por la puta dictadura el 16 de Septiembre de 1976, en La Plata, por lo menos había sido encontrado por su hermano Coco en una bandera llena de caras presentes.

Cuántos tipos tenés que matar para perder una cara en una bandera.
Cuánta debió ser la angustia para alegrarte por encontrar, aunque sea, una foto de tu hermano.

Simplemente, NUNCA MÁS.

Peligros de una Historia

La destrucción llevada a cabo por el neoliberalismo en la década de los 90, no fue sino la consumación de una larga metástasis iniciada veinte años atrás. La Historia, como disciplina, no estuvo afuera de esta tragedia mundial. Con la caída del Muro de Berlín, algunos proclamaron el fin de la Historia: muerta la URSS, el capitalismo reinaría por siempre, así que la Historia como análisis del pasado para entender y transformar el presente, carecería de sentido, dado que el hoy, el mañana y el infinito ya serían el mismo.

Pese al anhelo de estos personajes la disciplina sobrevivió pero golpeada, influida por estas corrientes derrotistas y liberales: “El signo de los tiempos que corren postula la crisis de la ideologías en función de un discurso incoloro, inodoro e insípido (…) Sin embargo, esta muerte de los paradigmas, sentenciada desde el discurso dominante, no nos deja sin marco de referencia. Vivimos inmersos en el paradigma del no paradigma, la ideología de la no ideología, la política de la no política. Pero ese discurso no es anónimo, tiene un nombre de pila: se llama Neoliberalismo”[1].

Ya no se aceptan los estudios sobre los modos de producción, cambios de larga duración, emergencia y derrumbes de sistemas socio-económicos, la lucha de clases, etc.La Historia, se pretendió, debía abandonar todos sus conceptos científicos, el análisis de las estructuras, de la agencia, esas claves para entender las falencias o las causas del hoy. Así, pasamos de las discusiones de qué sistema económico imperaba en las colonias americanas a estudiar el rol de los comerciantes del sur de Italia enla Revoluciónde Mayo; de la participación de los esclavos en los ejércitos bolivarianos, a si hubo o no mercaderes cuentapropistas en el antiguo Imperio Mexica.

Entonces, todo se ha convertido en variable, el pasado puede ser visto de infinitos ángulos: la Historiapasa nuevamente al ámbito filosófico, un mero subjetivismo. Pero este “relativismo, curiosamente, no refuta cualquier tipo de verdad, sino que ataca con especial énfasis una forma específica y determinada: la que surge del compromiso”[2].

La clave será recobrar –y como efectivamente está sucediendo- el viejo vigor que hacía dela Historiaesa arma para disparar contra las injusticias contemporáneas. Porque de eso se trata al fin y al cabo, preguntarse qué ha pasado ayer para responder cómo lo solucionaremos mañana.



[1] Rodriguez, Sebastián, “Ensayo historiográfico: modos de producción en América Latina: anatomía de un debate en el espejo de la academia contemporánea” en Periferias, N°15, Diciembre 2007, pp. 86.
[2] Idem Rodriguez, Sebastián, pp. 86.
 

La felicidad del Bachi Trans

El 19 de marzo se iniciaron las clases en el Bachillerato Popular Mocha Celis, primera institución educativa para personas travestis, transexuales y transgénero. Aquí, la historia de un espacio en el que uno de los grupos más discriminados de la sociedad se desarrolla, aprende, toma decisiones y, haciendo todo eso, resiste, con los libros abiertos, a la exclusión del sistema.

A las 12 del mediodía del lunes 19 de marzo empezaron las clases en el Bachillerato Popular Mocha Celis, el primer bachillerato popular para personas travestis, transexuales y transgénero. Hubo una actividad conjunta entre profes y estudiantes, que culminó en un aplauso general y emocionante. Al mediodía siguiente, y gracias a la difusión boca en boca, ya se habían acercado a sus aulas tres chicas más que las que habían ido en la jornada inicial. Se sentaron en la mesa con sus compañeras, se hicieron un par de bromas, porque con algunas ya se conocían de antes, abrieron sus cuadernos y carpetas, escucharon la clase mientras tomaban mate, tuvieron Inglés y, a las 17, se fueron. El miércoles y el jueves, otras nuevas compañeras se sumaron.

El éxito de convocatoria del Mocha se debe, en gran parte, a las condiciones, formas y modalidad que ofrece de cursada. Es una experiencia transformadora en un doble sentido. Primero, porque es un Bachillerato Popular –un Bachi-, y ya eso implica hablar de construcción colectiva del conocimiento, de que no existen saberes más valiosos que otros y de que las decisiones que competen a la cursada se toman en una asamblea de la que participan tanto docentes como estudiantes. Segundo, porque hallar una oferta educativa para uno de los grupos de gente más vulnerables del país es toda una novedad, una hermosa noticia. Discriminadas y excluidas en todos los ámbitos en que se desenvuelven, en estas aulas las travestis encuentran un ambiente en el que poder desarrollar todo su potencial como seres que aprenden, incorporan, dan, se prestan, se conmueven, ríen, juegan y, haciendo todo eso, además, resisten.

El Mocha Celis está en la Mutual Sentimiento, Lacroze 4181, en el quinto piso. Al subir las escaleras del lugar, uno se encuentra con una escuela primaria, una radio comunitaria, una farmacia en la que adquirir medicamentos al costo y varios salones en donde distintas organizaciones sociales realizan sus actividades. El Bachi, por estos días de inicio, recibe a lxs visitantes con ruido de taladro, porque todavía hay algunos arreglos que hacer en el espacio. De eso se trata, justamente; el profesor de inglés, el de matemática, la de historia, varixs estudiantes, todxs ayudan en la construcción del  espacio. Entre los que andan ensuciándose la ropa con trabajo, está Francisco, docente de lengua, que cuenta: “Algunas de las chicas que estudian acá no se animaban a tomarse el colectivo, viajaban en taxi, las que podían. Eso porque se sienten desprotegidas. Pero  el primer día que llegaron, se dieron cuenta de que muchas viajaban en el mismo bondi. ‘Vamos juntas, va a estar lleno de locas’ dijeron entonces y, claro, se lo tomaron todas juntas”.

Es que, al cabo, la unión hace la fuerza. Y en el Bachi lo saben, por eso quieren articular con los otros espacios que existen en la mutual, en el barrio. “Este es el segundo eslabón –dice uno de sus integrantes. El primero es lograr que muchas compañeras logren terminar la primaria. Y el tercero, crear capacidades de empleo”.

Sobre lo primero, es cierto que hay muchas travestis que, ocultando su identidad en una escuela discriminatoria, binaria y heteronormativa, lograron recibirse. Pero también es verdad que más las hay que ni siquiera empezaron. Hacia ese vacío pretende pugnar también el Bachi, una vez que el asentamiento dé paso a la expansión. Sobre lo tercero, las capacidades laborales, la institución ofrece un título en Desarrollo de las Comunidades, es decir cooperativismo. En ese sentido, lo que han logrado las chicas del colectivo trans Nadia Echazú, en Avellaneda (http://coopnadiaechazu.blogspot.com.ar/), es, a la vez, horizonte, guía e incentivo de que sí se puede y de que, otra vez, el juntarse hace a los grandes proyectos.

Todo empezó hace un tiempo, aproximadamente un año, cuando Francisco y Agustín empezaron a convertir en realidad una idea. “Armemos un Bachi”, se dijeron, mientras pensaban la forma de empezar a saldar la enorme deuda –en forma de discriminación- que la sociedad tiene con las travestis. Y arrancaron. Obtuvieron la colaboración de la Fundación Diversidad Divino Tesoro. Entonces, el proyecto comenzó a prender: Pao Lin, Gaby, Miguel y Ezequiel, y otrxs compañerxs y activistas, se sumaron a la construcción del sueño. Y después, llegó la incorporación a la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha y al Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género. Marlene Wayar, Lohana Berkins y Diana Sacayán, entre otras, se comprometieron con el proyecto. Hoy, hay más estudiantes cada día, lxs docentes y coordinadorxs se cuentan en 25 y  las perspectivas de crecimiento aumentan con cada carpeta que se abre y cada mate que se ceba.

 “La comunidad trans es el último orejón del tarro, las últimas en la escala de discriminación”, comenta Ezequiel. Y razón no le falta: la esperanza de vida, hoy, en 2012, en Argentina, de esas personas roza los 40 años. El maltrato policial, las condiciones vejatorias a las que muchas veces son sometidas, el riesgo de enfermedades contraídas a causa de la prostitución y, por qué no, en un mundo que las aísla, también la tristeza y la soledad abonan a la estadística. “Por eso –sostiene el mismo compañero-,más allá de todo lo que implica la generación de capacidades educativas para muchísima gente que es discriminada, acá lo que buscamos es que todxs nos constituyamos como sujetos de derecho. O, mejor dicho, que cada unx sea lo que quiere ser”. Ése es, al cabo, el objetivo. Un lugar para aprender y sentirse bien. Sentirse bien y aprender, mientras el termo expulsa chorritos de agua caliente y un martillo impacta sobre un clavo. El Bachillerato Popular Mocha Celis está abierto, está en marcha y, con él, el camino hacia un país un poquito más justo. Es lo que todxs, en este quinto piso, desean.

 

Contacto del Bachillerato Popular Mocha Celis

Federico Lacroze 4181, 5to piso.

bp.mochacelis@gmail.com

FB: Bachillerato Popular Travesti Mocha Celis

15-6353-2927