Archivo por meses: abril 2012

La revolución huele a mierda

En Pelequén, un pueblo a pocos kilómetros de Santiago de Chile, los carabineros reprimieron la movilización popular de los ciudadanos. ¿El motivo del reclamo? Una “planta de manejo de residuos orgánicos”, que se instaló en la ciudad y, desde ese entonces, invadió con olor a excremento y moscas el aire que, antes, podía respirarse.


En mapudungún, la lengua mapuche, pelequén significa “lugar de barro”. Y no es que estos resistentes indígenas hayan prefigurado, allá por tiempos lejanos, el destino del pueblo, pero lo cierto es que, con ese mote, de alguna forma lo anticiparon. Hoy, Pelequén, en la comuna de O’Higgins, se ha convertido en el centro de las protestas de Chile debido al funcionamiento, allí, de una “planta de manejo de residuos orgánicos”, “de lodo”, como la llaman sus dueños y la prensa, o “un lugar lleno de mierda”, como prefieren llamarlo, con menos eufemismos, los habitantes de Pelequén.

La cosa es muy simple. Así como las manifestaciones populares pueden comenzar debido a los más variados reclamos, desde una suba de precios hasta un cambio en el sillón presidencial, pasando por la instalación de una minera en un pueblo, en este caso la movilización se inició debido al olor a hediondo y a la presencia constante de moscas en la ciudad. Así lo cuenta, en diálogo con NosDigital, Cynthia Rey, periodista de Radio Cooperativa de Chile y corresponsal en el lugar de los hechos: “No hay que darle muchas vueltas; el olor que sale de la planta es a mierda, las moscas sobrevuelan todo, es casi imposible vivir ahí, un asco”.

Desde hace dos semanas, arrancaron las manifestaciones. Lo que se logró, por ahora, es sólo el cierre temporal de la planta, lo que desilusionó a los habitantes de esta ciudad, que ya no quieren más almorzar y cenar con moscas que, invencibles e imperturbables, irrumpen en su comida. En el medio, hasta lograr lo que se logró, los ciudadanos de Pelequén tuvieron que pagar el precio que el gobierno de Piñera les debita a todos los que se animan a reclamar por algo. “Los carabineros –dice Rey- reprimieron acá, y muy fuerte. Teniendo en cuenta lo que pasó en Santiago con los estudiantes, en Aysén y en Rancagua, en sólo cuestión de meses, ya no se puede pensar que la represión sea una política aislada”.

“En Youtube –prosigue-hay videos en donde se ven los golpes de los carabineros a los manifestantes, de hecho entraron a una casa y dispararon con balines de goma, tiraron gases lacrimógenos, hicieron uso desmedido de su fuerza”. Y a la pregunta sobre si hay gente que está a favor de la planta, la corresponsal asegura: “Hay, pero son pocos. La planta no es tan grande y no da trabajo a tantas personas”.

En la planta, que se llama Colhue aunque su nombre es lo que menos importa, porque se podría llamar “Fragancia de Jazmín” y aun así seguiría desprendiendo un hedor fétido e invasivo, cuenta la periodista que “hay varias piscinas de lodo, que más que lodo es caca. Son piscinas que, supuestamente, sirven para reciclar desechos orgánicos, pero hay procesos que se usan para que el olor no salga de ahí, y eso es lo que no se está haciendo”. Los 3.500 habitantes de Pelequén, los pelequeninos, se habituaron, poco a poco, a convivir al lado de un inodoro gigante, que, encima, está siempre tapado. Cuando quisieron tirar la cadena y volver a respirar como cualquier persona tiene derecho, se encontraron con lo que el Gobierno de Chile tenía reservado para ellos: la represión. Por ahora, a 122 kilómetrosde Santiago, las cañerías siguen obstruidas.

Escrachemos al genocida Büsser

En el medio de los actos por los 30 años de Malvinas nos encontramos con el reconocimiento a un personaje bastante oculto por los medios de comunicación masivos: Carlos Alberto Büsser. Desde el 8 de marzo pasado se encuentra con prisión domiciliaria, animate a conocer su historia para repudiar a esta figura del terrorismo de Estado de la última dictadura.

Busser, el genocida.

Durante el fin de semana en el que se cumplieron 30 años de la invasión a Malvinas, nos acercamos a distintos actos organizados por militares y familiares de víctimas. La idea era mirar un poco lo que ahí se respiraba, espiar el clima y los discursos. Nos encontramos con diferentes organizaciones, desde Quebracho hasta grupos de jóvenes ultra nacionalistas, el resultado fueron muchas más sorpresas de las que esperábamos.

Desde temprano había gente reunida en la Plaza Irlanda, los oradores estaban previstos para las cinco de la tarde y muchos llegaron con tiempo para charlar entre ellos o simplemente para acomodarse entre la gente que se acercaba. Las remeras de las Islas, los pins, los gorros, las camperas y las telas de camuflado verde se mezclaban con los aros de perlas y los trajes color manteca de las mujeres paquetas que esperaban ansiosas el discurso de sus maridos. Pronto aparecieron en escena otros protagonistas de esta historia, los Granaderos, firmes y serios tocaron distintas marchas en alusión. Todos acompañaban cantando con un cancionero. El marco estaba dado, arrancaba la función.

Un nacionalismo extremo y la reivindicación de la Guerra se enmarcaron con frases en agradecimiento a lo hecho en Malvinas y la felicitación por «los logros obtenidos». El clásico “vivala Patria”, y lejos de creerlo absurdo, quienes participaron orgullosos de este acto aplaudieron fuerte cada vez que una voz clamó por la vuelta a Malvinas: «¡vamos a volver!».

Foto: Nos Digital.

En medio del fervor, un grupo de jóvenes se adelantó con pancartas por lo alto que resaltaban la misma foto de un tipo vestido de traje, con letras rojas adelante que llamaban mucho la atención. Repartieron panfletos y en silencio lograron que todos estuvieran al tanto de lo que se trataba: Carlos Alberto Büsser. Pedían su liberación por tratarse de un «héroe ignorado por el gobierno y la injusticia argentina». Al mismo tiempo, otro orador, casi en simultáneo, se lamentaba por la ausencia de este ex contralmirante, quien no podía estar presente por «razones de fuerza mayor» y un eco de aplausos se apoderó de la plaza. Nos preguntamos por qué tanta euforia y tanto panfleto, y nos pusimos a investigar.

Carlos Alberto Büsser, hoy de 83 años, fue quien encabezó el desembarco en las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, al mando de lo que se conoce con el nombre de «Operación Rosario», y también fue secretario personal de Emilio Massera mientras se planificaba el último golpe de Estado. En 1976 ya había sido subsecretario operativo de la Secretaría de Información Pública, en plena etapa de Videla en el poder.  Sí, estuvo muy relacionado con Videla, Massera y Galtieri, con los tres. Pero, ¿cuál es su situación hoy? Büsser se encuentra detenido con arresto domiciliario desde el pasado 8 de marzo. Se comprobó que en 1977 comandó la «Fuerza de Tareas 2» (terminología militar) que operó en el sur bonaerense, en la zona de Bahía Blanca y Punta Alta, donde está la base naval de Puerto Belgrano, sede operativa de la Armada, y que no fue ni más ni menos que un grupo de tareas, es decir, que detenían, secuestraban y torturaban personas. Büsser, durante su juicio, declaró que se limitaron a «patrullar la zona para disuadir cualquier actividad terrorista» y que «no hubo detenciones», sin embargo, se probó lo contrario gracias a testigos y víctimas de ese terrorismo de Estado.

Foto: Nos Digital.

style=»text-align: justify;»>La tarde avanzaba en Plaza Irlanda y continuaba la misma línea de discursos, un homenaje al 2 de abril en todo su esplendor, un enemigo común al que le disparaban toda su ira, Gran Bretaña. Pero el tema ausente y guardado debajo de la alfombra parecía ser la dictadura militar, Galtieri y aquella tarde del ´82 en una colmada Plaza de Mayo. Nos acercamos a un grupo de pibes que tenían banderas que pedían la excarcelación de Büsser, como para preguntarles si sabían bien quién era, qué había hecho, si acaso estaban al tanto de los crímenes de lesa humanidad en torno a esa figura. Nos encontramos con el testimonio de unos militantes del partido Alternativa Social, grupo que de casualidad apoyó abiertamente la candidatura a Jefe de Gobierno de Alejandro Biondini, líder de una agrupación que reivindica a Hitler y al ultranacionalismo fascista. Manuel, miembro de la columna de La Passaponti, nos aclaró que tanto él como los demás que lo acompañaban sabían de las «supuestas acusaciones» en torno al «compañero Büsser», pero que más allá de ellas se debía «apoyar y homenajear al 2 de abril y aún más a Büsser, que fue el jefe del operativo de la reconquista de las Islas, un veterano de guerra que debe ser respetado por lo que es».

Y la tarde se va. Otro aniversario de Malvinas en donde tristemente se reivindicó una guerra injusta, con grandes y jóvenes atravesados por un nacionalismo fervoroso que poco entiende de lesa humanidad, terrorismo de Estado o locura bélica. Solo quedará por recordar en silencio todas las vidas de esos soldados que murieron o quedaron mal marcados por esa nefasta guerra, mientras otros siguen reivindicando a genocidas como Carlos Alberto Büsser.

La pelota en 140 caracteres

El mundo del fútbol y el del Twitter están cada vez más cruzados. La moda de comentar partidos en vivo a través de la red social crece fecha tras fecha. El ex árbitro Horacio Elizondo, el periodista Fernando Pacini y el ex futbolista Jorge Bermúdez nos explican cómo es esto de tratar de explicar los destinos de la pelota en la red del pajarito.

Hay dos equipos enfrentándose, con un árbitro que imparte justicia. Hay un partido de nuestro fútbol argentino. Hay, también, hinchas de los mencionados equipos, quienes alientan, comentan y critican a los jugadores y, como se hizo costumbre, al árbitro de turno. Se suman las opiniones de los periodistas. En fin, están todas las voces -y más- que se escuchan en una platea o en una popular. Desde ese lugar toma la palabra el ex árbitro Horacio Elizondo, con un desafío para nada sencillo: explicar los por qué de las decisiones de los árbitros y para responder las preguntas de todos los hinchas. No busca capacitar desde el medio de la tribuna; lo hace a través de internet.
“Twitter es como estar en una gran tribuna con todos los hinchas del fútbol argentino que te reclaman y cuestionan al mismo tiempo”, comenta Elizondo, quien informa a más de trece mil seguidores por esa vía. “Esta es una nueva experiencia como formador. Es muy distinto formar árbitros que formar hinchas”, advierte el último árbitro ovacionado por un estadio argentino, tras su gran tarea en el Mundial de 2006. Continúa: “el desafío está en transmitir apreciaciones y estadísticas en 140 caracteres, e independientemente del acierto o no del árbitro, los internautas formulan y reformulan afirmaciones y cuestionamientos con todos los matices verbales. El desafío está en interactuar por igual, con los colores de cada hincha digital”.
-¿Cómo nació tu relación con las redes sociales?
-Comencé hace algunos años con el Facebook para contactarme con amigos. Después se fueron enganchando muchas personas de distintos lugares del mundo que yo no conocía y me preguntaban por las reglas de juego y me pedían opiniones sobre partidos que se jugaban en tiempo real. Luego entré al Twitter porque me llamó la atención el minuto a minuto, la noticia del momento, cosas interesantes dentro del análisis del arbitraje, para poder compartir con la gente.
En esa misma tribuna virtual, el que levanta la voz para exponer sus conceptos del fútbol es Fernando Pacini, reconocido periodista, con un reto mucho más complicado que comentar partidos por televisión, ya que en este ámbito la movida es de ida y vuelta. Ahí, en 140 caracteres tendrá que esmerarse para ofrecer alguna contraseña que permita descifrar los misterios de la pelota. Enseguida llegarán las respuestas. No hay café ni barra de por medio, pero sí discusión futbolera.
“Hay, lógico, una diferencia entre la conversación virtual y la real. Pero peor es nada. Durante el Mundial de Sudáfrica, todas las noches nos cruzábamos con Juan Pablo Varsky y Santiago Segurola porque teníamos una necesidad de comentar lo que habíamos visto. En el momento yo pensaba que era una charla prviada entre tres o cuatro personas. Después me daba cuenta de que había mucha gente interesada en lo que opinaba Santi Segurola. Es lógico porque cuando hay gente muy grosa que da su opinión, al otro le interesa. Pero también es verdad que no siempre se tiene algo interesante para decir”, cuenta Pacini.
-¿Por qué te metiste en el Twitter?
-Me dio ganas de probarlo durante el Mundial de Sudafrica, porque estaba acá y no viajé. Me parecía un buen lugar para debatir e intercambiar opiniones durante los partidos. Me consideraba un buen lector, porque a veces se encuentran cosas interesante, o se recomiendan notas, o sirve para intercambiar información con colegas del extranjero. Lo dejé de usar porque yo me sentía obligado a contestar muchas preguntas que la gente me trasladaba, y no me parecía bien contestarles a algunos sí y a otros no.
La televisión muestra uno, dos, tres partidos de fútbol de distintas ligas en simultáneo. Jorge Bermúdez estuvo durante casi veinte años dentro de ese televisor donde hoy transmiten esos partidos. Jugó un Mundial, jugó Copa Libertadores e Intercontinental. Hoy, a veces, también está dentro de la televisión, aunque ya no juegue al fútbol, sino que está presente comentando los partidos por el canal ESPN. Y cuando está como espectador, de este lado de la tele, también comenta. Es una terea para nada fácil, aunque es mucho más sencillo que jugar de defensor central en el máximo nivel. Se trata, simplemente, de contarle en 140 caracteres a unas 40 mil personas cómo ve determinado partido.
“Me metí por una solicitud de mis compañeros de canal (ESPN). Yo no lo había pensado ni siquiera, casi que ni sabía lo que era. Luego de estar en el canal lo entendí, porque es importante estar cerca de la gente, del televidente. En mi caso, ha sido una experiencia positiva. En ese medio sólo hablo de fútbol y de mis opiniones profesionales. Es un medio totalmente pluralista y eso es muy importante porque uno termina enriqueciéndose, porque cada uno de todos los que están en ese mundo del Twitter da su opinión. Y en el fútbol, como en la vida, nadie tiene la última palabra”, cuenta el Patrón, ex Boca, Newell´s y Selección Colombia.
-¿Con qué fin lo usás?
-Lo uso para que la gente entienda mi pensamiento, cómo veo el fútbol, con el fin de acercarme un poco el sentimiento del hincha. Durante mucho tiempo yo estuve del lado de adentro, y me era imposible saber qué pensaba el que me estaba mirando. Ahora, estoy desde afuera y puedo intercambiar opiniones sobre fútbol al instante. Con gente que ni siquiera conozco, pero no hace falta conocerse para discutir de fútbol. Intercambio ideas con cada uno de mis 40 mil y pico de seguidores, que son de todas partes del mundo, de todos los equipos y con gustos futbolísticos muy diferentes.

Hacia una ley de expropiación

Está en tratamiento el proyecto de ley que da la chance de expropiar el hotel Bauen a manos de sus trabajadores. Esos laburantes que luego de la crisis del 2001 formaron una cooperativa, pusieron el lomo y salieron a adelante, administrando y autogestionando un hotel de cuatro estrellas en pleno centro porteño. Un ejemplo clave de lo positivo que dejó la crisis que, con su legalización, puede sentar presendente para muchos casos por venir.

Foto: Nos Digital.

Los trabajadores del hotel recuperado Bauen enfrentan semanas decisivas. El pasado martes 10 abril se reunieron con asesores de distintos diputados para tratar los dos proyectos de ley que plantean la expropiación del edificio a su favor, con resultados positivos. La instancia clave sería la del día siguiente, miércoles 11, día en que el tema iba a ser tratado en la Comisión de Asuntos Cooperativos, Mutuales y Oenegés de la Cámara de Diputados. Sin embargo, los funcionarios suspendieron la reunión y la reprogramaron para el 26 de abril, fecha que saltea el otro round clave en la pelea por la expropiación: el 19 de abril fueron citados al Juzgado nº 9 de Capital Federal. Así sintetiza el llamado el propio presidente de la cooperativa que autogestiona el hotel, Federico Tonarelli: “Si la causa sigue curso, no es en un sentido favorable para nosotros”.

Los trabajadores presumen se les notificará una nueva orden de desalojo. La misma que pesa sobre ellos desde 2007, impulsada por el macrismo: en 2005 ganaron enla Legislaturauna ley que perdona una deuda impaga de los anteriores propietarios y declara “nula” a la cooperativa de trabajo para manejar el hotel. En efecto, la única diputada que en la reunión del 10 se manifestó explícitamente en contra de la Ley de Expropiación pertenece al actual bloque del Pro. Sobre el resto, Tonarelli cuenta que hasta los asesores de diputados del Frente Parala Victoria– que tiene mayoría en ambas cámaras, y por ello la última palabra- remarcaron la importancia de la ley. Habrá que ver si unen sus dichos con sus hechos.

Los dos bloques que impulsan proyectos paralelos pero similares son Libres del Sur, a través de Victoria Donda, y Nuevo Encuentro, encabezado por Martín Sabatella. Donda ya había presentado un proyecto de Ley de Expropiación en 2009, que perdió estado parlamentario en 2011. Este año volvió a la carga con “algunas diferencias técnicas”, cuenta Tonarelli, en paralelo con una nueva presentación de diputados de Nuevo Encuentro. Lejos de perfilar una puja partidaria, Tonarelli cree que ambos proyectos fortalecen la necesidad de expropiar el edificio. Desde fines de los 90 existen leyes que permiten expropiar al Estado un inmueble y que éste pueda decidir su futuro. Es el caso de muchas recuperadas que logran quedarse legalmente con una fábrica, por ejemplo, pero no de otras que continúan resistiendo amenazas de desalojos. El caso del Bauen es particular: «Como no hay todavía un marco jurídico que nos pueda contener a todas las empresas recuperadas, impulsamos un proyecto de expropiación con las particularidades de nuestro conflicto; específico para el hotel Bauen», explica Tonarelli. Además de fundar la expropiación en la «utilidad pública», el proyecto autoriza al Poder Ejecutivo «a transferir bajo cualquier título o modalidad» todos los bienes del Bauen a la cooperativa conformada por sus trabajadores. «Junto a este objetivo, nosotros siempre planteamos la salida de la expropiación y seguimos trabajando con la idea de un proyecto que aporte a la resolución del conflicto de todas las recuperadas», cierra Tonarelli.

Por todo esto, para enfrentar la citación del 19 (para la cual convocaron a una marcha, para no llegar solos) era imprescindible la reunión del jueves 11 en la Comisiónde Asuntos Cooperativos, Mutuales y OeNeGés de la Cámara de Diputados, la primera instancia en el tratamiento de la ley. “Sabían claramente que el 19 tenemos una audiencia y que era muy importante conseguir un despacho favorable en la Comisión de Cooperativas”, dice Tonarelli sobre los diputados.

El lado oscuro del BAUEN

Atrás los lamentos, la historia (los argumentos) que sostiene el reclamo de los trabajadores comienza no casualmente en el año 1978: el Hotel Bauen fue construido para ampliar la infraestructura de servicios del Mundial del mismo año, por iniciativa del gobierno militar. Tonarelli: “El hotel fue construido con fondos públicos del Estado y con un préstamo del ex Banco Nacional de Desarrollo”. El beneficiario fue un tal Marcelo Iurcovich, a quien la confianza del Estado militar lo hace, al menos, sospechoso.

En la década del 90, sus cinco estrellas, sus 250 habitaciones, los 20 pisos, las salas de convenciones, la discoteca, el teatro, la piscina y el solárium habían perdido su novedad ochentosa, y el hotel entró en decadencia. Consumada la crisis, en 1997 el Grupo Solari intentó hacerse cargo del hotel y de una deuda inmobiliaria de 12 millones de pesos. Pero tres años más tarde, considerando inviable el proyecto, y habiendo pagado tan sólo 4 de los 12, pidió una convocatoria de acreedores.

El hotel fue cerrado el 28 de diciembre de 2001, en plena crisis, en ese momento vuelto a manos de Iurcovich, quien consiguió el aval del juez para “saldar las deudas a cambio de hacerse cargo del inmueble”. Mientras, setenta de los trabajadores despedidos enseguida se contactaron con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas y formaron una cooperativa. A mediados de 2003 forzaron un convenio con el Gobierno de la Ciudad y el propio Iurcovich para explotar comercialmente los salones del hotel, a cambio de ceder el uso del teatro ala Ciudad. Antesy después, la familia Iurcovich calificaría a los trabajadores de “ocupantes ilegítimos”.

En 2005 Marcelo Iurcovich anunciaría la venta del inmueble a Mercoteles S.A. Hoy se sabe que en el directorio de esta empresa está el propio Hugo Iurcovich, hijo de Marcelo. Tonarelli: “Lo que demuestra que el hotel estuvo fraudulentamente siempre en las mismas manos”.

Todavía, ninguna de las firmas había pagado la deuda impositiva reducida a 5 millones que pesaba sobre el negocio, y sin embargo el inmueble se vendía y revendía.

Mientras, desde marzo de 2003, los trabajadores hacían lo que mejor sabían: trabajar. Y respondían con hechos cuando la misma jueza que los cita este 19 de abril, Paula Hualde, determina que el hotel pertenecía a la firma Mercoteles en 2006: “Hoy tenemos un pleno funcionamiento. Desde que nos constituimos como cooperativa hemos realizado todas las acciones y medidas a nuestro alcance para poder explotar el lugar, seguir generando más puestos de trabajo y demostrar que la gestión de las empresas recuperadas por sus trabajadores es viable, concreta y exitosa. Los logros están a la vista, hemos generado más de 150 puestos de trabajo -de los 20 iniciales -, en menos de tres años, y otra cantidad de empleos tercerizados si tenemos en cuenta los contratos con empresas proveedoras de insumos”.

Legalidad y legitimidad

Si bien la orden de desalojo se mantiene, hasta hoy los trabajadores continúan autogestionando el hotel. Como enseña esta historia, los argumentos son tres y sencillos, lo explica Fabían Pierucci, del grupo Alavio que conforma la cooperativa:

  • “Que no se convaliden los negocios oscuros de la dictadura”.
  • “Se le quiere restituir el inmueble a un grupo que no presenta actividad económica ni patrimonio, y claramente es testaferro del grupo originario”.
  • “La deuda contraída con el Estado desde Iurcovich padre continúa impaga”.

En ese sentido, esto último cierra el círculo que devuelve el inmueble de Callao 360 al Estado nacional, el mismo que cedió el préstamo – impago- en 1978 através del ex Banco Nacional de Desarrollo, hoy Banco Nación. Justamente, los dos proyectos de Ley de Expropiación plantean que tanto el Estado nacional como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pueden actuar como expropiantes. “A partir de ahí es el Estado quien decide el futuro del inmueble, puede ser la transferencia del edificio, la venta, el préstamo o la cesión a la cooperativa”, se ilusiona Tonarelli.

En las cámaras, las miradas están puestas en el Ejecutivo, con mayoría y la posibilidad de volcar por ello mismo la ley. “No hay excusas. Siguiendo por los dichos del gobierno nacional debería ser la aprobación de la ley un ejemplo de esto. Depende de las fuerzas que sigamos construyendo, pero cabe una responsabilidad muy grande del Estado de terminar esta etapa del conflicto que es la disputa por la legalidad, basada en la legitimidad de nueve años de gestión”.

Sea la justicia o la política, el juzgado de la doctora Hualde o la Ley de Expropiación, los 160 trabajadores del Hotel Bauen saben que los únicos protagonistas de esta historia, futura, son ellos mismos: digan lo que digan, pase lo que pase, seguirán trabajando, resistiendo.

La chiringa roja de Cabuia

Cabuia es un colectivo teatral formado en 2009 que se armó con el aporte de artistas algo nómades que encontraron en Argentina un buen lugar para sentar bases, impartir clases y hacer lo que aman a fuerza convicción, trabajo y ganas: actuar. Se suman al folclore bohemio y sensible de Boedo con “Soledad o el fin de los medios”, una obra basada en una historia real: la recordada muerte de la anarquista María Soledad Rosas.

Foto: Nos Digital.



En Boedo, quienes dan vida al número 28 de la calle Maza reparten experiencia, humildad y mates con yerba sin polvo, mientras hablan de su primera obra: “Soledad o el fin de los medios”, basada en la historia de María Soledad Rosas, la joven argentina acusada de ecoterrorismo en la Italia de los noventa, que puso fin a su vida mientras cumplía prisión domiciliaria en el Piamonte, luego de que su novio eligiera el mismo destino.

Cuando Pablo Andrés López, uno de los fundadores del colectivo Cabuia (la puertorriqueña Natalí Gaskins Rosado es la otra pata original), leyó “Amor y anarquía”, de Martín Caparrós, algo le quedó flotando en el cuerpo. Fue durante mucho tiempo, y sigue siendo, uno de esos libros que no para de prestar o recomendar. El resto del colectivo (Ulises Levanavicius, Samuel Olivares, el mago de las máscaras Alfredo Iriarte y algunos cuantos más) venía buscando una historia real que montar. Pablo la propuso, la idea prendió y fin. Eso bastó.

“Esta no es la historia de María Soledad Rosas. Estos no son sus padres, ni aquéllos son sus amigos”. La primera oración de la obra es una declaración de principios, un escudo quizás. Deja en claro lo que no pretende ser, toma distancia de la realidad más tangible, personal e íntima de la historia de la licenciada en administración hotelera que se suicidó (eso dice la versión más difundida) en 1998. Descarta las certezas, pero guarda para sí (y para el público, por supuesto) lo humano y lo universal del relato. “Esto no es una pipa”, pintó René Magritte, hace más de ochenta años, sobre el dibujo de una pipa. Pero sí lo era. O algo así.
De aquí en más, con el problema de la representación versus lo representado de fondo y mientras dure la puesta, Soledad Rosas se llamará Soledad Robles. Sobre todo, por respeto.

-¿Por qué la decisión de cambiar el apellido de Soledad, pero mantener su nombre de pila?
-Natalí: Es muy delicado, se discutió meses. El libro toma posturas muy particulares sobre la familia, que nosotros no tomamos en la obra. Fue una decisión no hacer una reproducción arqueológica del hecho. Es contar lo que te pudo haber pasado a vos, a mí. Llamamos a Caparrós para ver qué creía. Nos dio ánimo, nos dijo que esta historia ya es de todos los argentinos, que era digna de contar y que por favor lo hagamos.
-Ulises: Así como Soledad, hay otros tantos.
-Pablo: Cambiar el nombre es cambiarla a ella, pero cambiar el apellido es un gesto a la familia. Es como decir: nosotros no los entendemos a ustedes, su drama familiar. Es simplemente un juego nuestro, una forma de decir sí, pero no. No creo que hayamos resuelto el problema. Agarrar el hecho real se nos escapaba, tendríamos que hacer una investigación mucho más grande y no estamos a la altura.
-Samuel: Cuando le cambiamos el apellido sentimos alivio, tuvimos más de libertad para crear.
-Pablo: Creo que cada paso que dimos fuera de la historia, nos hizo ganar. Quizás podíamos haber cambiado todo, pero también hay algo lindo en que la gente salga de la obra y busque quién fue Soledad.

-¿Hablaron con su familia?

Gentileza de Cabuia Teatro

-Natalí: Yo quería llamarlos y decirles que estábamos tomando la vida de Soledad como punto de partida, pero cuando hablamos con Caparrós, nos dijo que había perdido contacto con ellos y finalmente no conseguimos el número.

-¿Venían con ganas de trabajar una historia real?
-Pablo: Nos gusta trabajar con obras épicas, más tirando a Shakespeare, a Brecht. Esta es la primera de una serie de historias latinoamericanas que queremos contar.
-Samuel: Yo soy chileno y quiero hacer la vida de Víctor Jara en base a un libro de su mujer, en donde cuenta cómo se tuvo que exiliar durante la dictadura después de ver a su marido masacrado.
-Natalí: Y hay dos ideas más. Una sobre la guerra del Paraguay, y otra relacionada a una isla de Puerto Rico, que se llama Vieques. Vieques estuvo ocupada por 40 años por la marina de Estados Unidos. Todo el arsenal que usaron en Vietnam, se probó allí primero. Tiene una tasa se cáncer altísima. Hace como ocho años, la Marina mató a un local y la gente finalmente la echó. Esta historia estaría narrada desde la óptica de una prostituta retirada. Es una comedia muy realismo mágico. Todos estos relatos tienen mucha vigencia. Uno puede pensar en los movimientos de Chile, en los indignados… Sin querer que sean historias políticas y sociales, lo son, porque el ser humano lo es.
-Pablo: Son historias que se repiten. Empezamos el proceso hace un año y medio y nada tenía que ver con los indignados. Ahora, cuando hicimos el preestreno, fue imposible ignorarlo. Sería interesante ir ahora a Europa con la obra. Y si seguimos montando estas historias, nos va a pasar una y otra vez.

-¿Qué significa Cabuia?
-Natalí: En mi país es el hilo de la chiringa (barrilete), un piolín de algodón, blanco, común. Allá hay toda una tradición de juego con eso. Entonces empezamos a buscar todo un mundo poético a partir del hilo: conecta el cielo y la tierra, une dos cosas… Al fin de cuentas te amarra la pizza, te ayuda a colgar la ropa. Es súper banal, pero increíblemente bello. Se escribe con y griega en realidad. Pero como acá se pronuncia sh, le pusimos la i latina.
-Pablo: Además es lindo ver la u, la i y la a juntas. Es agradable.

-En la obra, en un momento cuelgan una imagen con una nena sosteniendo un globo en el aire, ¿tiene algo que ver?
-Natalí: Puede ser que haya algo de eso, pero también en el proceso de investigación hubo un artista que influyó desde muy temprano, bastante conocido, inglés: Bansky. El personaje del pintor, Silvano, fue inspirado en Bansky. Y ese dibujo de la niñita con el globo está en la pared de la Franja de Gaza que divide las casas de los ricos de Israel, frente a la playa, con Palestina. Bansky intervino ese muro con la imagen de la niña.
-Pablo: Después vinieron los palestinos y le dijeron a Bansky que no transforme una pared que para ellos era fea en algo lindo. En algún momento, dijimos: Silvano es Bansky de alguna forma.

-¿Cómo se conocen entre ustedes y por qué se instalan en Buenos Aires?
-Natalí: Pablo y yo nos conocimos estudiando en Londres, en LISPA (London International School of Performing Arts). Armamos un grupo y cuando se acabó la escuela, quisimos seguir. Había una alemana, una italiana, una estadounidense… Pablo consiguió una casa acá y, al final, llegué yo sola. El resto ayudó desde afuera. Siempre ese grupo está coqueteando con venir pero la vida es difícil, los teatreros somos muy pobres.
-Pablo: Buenos Aires era barato. Era caro llegar pero, en ese momento, era económico vivir. Queríamos crear un lugar donde la gente de afuera pudiera venir y crear como nosotros estamos acostumbrados, muchas horas. Si bien no es tan barato ahora, con la crisis europea volvió a ser un buen lugar.
-Ulises: A Pablo lo conocí en un encuentro de antropología teatral en Humahuaca, en 2002. Cuando volvieron de Inglaterra, me invitaron a formar parte de Cabuia. Ahí empezamos y no paramos.
-Pablo: Tardamos un año en limpiar, en armar el espacio, juntar palos, libros de arte, comprar máscaras. Desde que llegó Ulises la compañía empezó de otra forma, logró ser lo que es ahora.
-Samuel: Yo soy chileno y me vine a estudiar música a Argentina porque allí es muy caro. Cuando llegué me di cuenta de que había mucho teatro, algo que en Chile no se ve, entonces entré como alumno de la escuela. Entendí que hay mucha música en el teatro, que existe una danza entre actores y música que hay que investigar constantemente.

-¿Cómo se pasa del rol de alumno a la autogestión?

Gentileza de Caburia Teatro

-Natalí: venimos de una escuela que te da posibilidades, herramientas. Te entrega, te entrega, te entrega y te deja solo. Ahora vayan ustedes a crear algo. A nosotros nos interesa que la no esté en una escuela perpetuamente. Que entienda qué funciona y qué no, qué elementos se tiran, se jalan. De alguna manera hemos sido afortunados de entrar en instancias pedagógicas que nos han dado mucho poder, libertad creativa, sin seguir un director o una disciplina fija.
-Uno de los miembros de Cabuia, Graciela Orfeo, la tiene muy clara con el método Feldenkrais, ¿qué es y para qué lo usan?
-Pablo: Cuando uno es niño aprende a moverse, va descubriendo. Lo que hace el método es invitarte a re-aprender, porque a veces quizás hay algo que se salteó o, lo que es más común, se cerró por cuestiones emocionales o físicas. La invitación es a ganar posibilidades, a que el sistema nervioso, el cuerpo, diga: ¡Guau!, tengo todo esto para usar en escena, porque uno ya fue fuego, agua, un Van Gogh. Lo físico es una barrera que necesita de otro espacio, aparte del teatral, para desarrollarse.
-Natalí: Es nuestro entrenamiento fijo, sin falta. En Europa, en las compañías más conocidas, Feldenkrais o el método Alexander son pilas.

-Pero al momento de actuar no se es consciente de que en tal momento específico uno está usando Feldenkrais, ¿o sí?
-Natalí: No. El trabajo que hacemos es muy técnico, pero la técnica no se debe ver. Ella viene a asistirte. Sirve para que yo pueda estar ahí, en comunión con lo que pasa.
-Hay momentos en “Soledad o el fin…” en que los personajes miran hacia el frente, pero hablan con otro actor. ¿Por qué tomaron esa decisión?
-Ulises: Cuando voy al teatro, no voy a ver una reproducción de la vida cotidiana. Voy a buscar algo que me mueva, que me genere. Si se cierra todo, hay como una cuarta pared, queda muy mezquino todo, lo hago sólo para mí.
-Pablo: No se trata de que el drama le llegue a los actores, sino al público. Uno puede estar llorando en el piso, destrozado, y la gente puede estar en una pecera. O al revés. Pero el público no puede recibir todo, tiene que recibir algo claro, lo más puro.
-Natalí: El talón del Aquiles del teatro es cómo escaparle al naturalismo. Vos te emocionás conmigo porque yo te doy algo. Uno cuando tiene miedo se protege los órganos, se esconde, se cuida, se tapa. Y en escena, si uno quita los órganos del juego, es más vago para el que mira, hay algo que te guardas para vos, que no sale.
-Pablo: El público se entrega si confía en que vas a hacer algo bueno. Es como una pareja: uno se entrega porque confía. Y para poder confiar, ellos tienen que sentir que todo está ahí, que no hay nada oculto.

-En su sitio de internet se menciona mucho el concepto “teatro accesible para todos”, ¿qué características tiene un teatro así, según su opinión?

Foto: Nos Digital.

-Natalí: Para mí, un teatro accesible para todos es un teatro que afecte al público. Que no importa si eres de Argentina, Chile, o Rusia, algo te mueva. Que el público no salga impune. En Puerto Rico la gente no va al teatro porque hacemos un teatro malísimo, aburrido. Y la gente dejó de ir al teatro.
-Samuel: Que podamos llevar una obra a la cárcel y que la entiendan. A la gente careta, y que también la entiendan…
-Ulises: Lo ideal es salir con el teatro, ir de ciudad en ciudad, hacer que empiece a tener eso que tenía. Si bien en Buenos Aires hay mucho, se convirtió como en una moda.
-Pablo: Hay un fenómeno interesante que es que la gente va al teatro y uno le pregunta “¿Qué te pareció?” y dice “Yo de esto no sé”. El público sí sabe: fue aburrido, fue duro. Por lo general, lo que el público dice que falla en una obra, es lo que realmente falla. Esta obra está logrando que venga el padre con el joven y el abuelo, y que no esté uno acompañando al otro.
“El mundo es un tomate demasiado maduro, a punto en deshacerse en chorros rojos”, escribió Caparrós en “Amor y anarquía”. En esta oportunidad, Cabuia toma ese tomate y, en lugar de estrujarlo, le dibuja corazoncitos.

“Soledad o el fin de los medios” se puede ver todos los sábados en el teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549, esquina Corrientes), a las 22.30. Actores y creadores: Ana Lucía Porta, Guillermo Gallegos, María del Valle Pereira, Natalí Gaskins Rosado, Otti Salas, Samuel Olivares, Ulises Levanavicius, Pablo Andrés López. Colaboradores: Arturo Gaskins, Joel E. Guzmán, Fernando Sucari.

Luciano y la justicia, desaparecidos

Luciano Arruga hace más de tres años que fue desaparecido por la Policía Bonaerense. Los episodios de aquel 31 de enero de 2009 están tapados por la negligencia y cierta colaboración de la Justicia que no tienen voluntad ninguna de esclarecerlos. Su familia y sus amigos son los verdaderos y únicos estandartes en esta lucha de pequeños contra gigantes, que después de mucho tiempo trae novedades. Aunque no sean las que deseariamos contar, acá las tenés. 

A más de tres años de la desaparición de Luciano Arruga, 16 años, la causa que “investiga” el hecho continúa caratulada como “averiguación de paradero” y no tiene imputados. Los policías señalados por la familia como autores de la desaparición, cuya participación esa noche pudo comprobarse con peritos, aparecen en carácter de “testigos” y cumplen funciones en alguna otra comisaría de la provincia. El destacamento para el cual trabajaban fue, sin embargo, cerrado el 28 de diciembre de 2011 gracias a la presión de los familiares de Luciano. Ésa había sido la promesa que lograron arrancarle al intendente de Lomas del Mirador Fernando Espinoza ni bien se concretara una prueba en contra de los efectivos. También se había acordado que la coordinación del espacio que dejó el destacamento estaría en manos de los familiares de Luciano, quienes planeaban un centro de referencia barrial para los pibes de la zona: una biblioteca, un archivo de casos, distintas actividades. La semana del último 19 de marzo la intendencia cambió la cerradura de la llave del ex destacamento que los familiares manejaban, y los dejaron afuera, una vez más.

Todo esto denunció Vanesa Orieta, la hermana de Luciano, el pasado 23 de marzo en un encuentro a las puertas del ex destacamento. Según reza un cartel, el espacio es ahora un Centro Social dela Memoria, lleva el nombre de Luciano Arruga y la firma del intendente Espinoza. Vanesa mira el afiche y descarga: “Es increíble que nosotros, que venimos peleando por este espacio, lo tengamos que ver de afuera, y que aquellos que no han hecho absolutamente nada por nosotros ni por la familia ni por Luciano hoy pongan tremendo cartel y que chapeen con el nombre de Luciano y que intenten hacer de esto un centro social y deportivo. No lo vamos a permitir”.

Otro de los rumores que se filtró desde la intendencia es que harán allí un “centro social y deportivo”, propuesta contraria a los intereses de los familiares y amigos. Vanesa recuerda que el mismo destacamento había sido abierto en 2007 por un pedido expreso de ciertos vecinos nucleados en Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (VALOMI). Fue cerrado por el mismo intendente cuatro años después, comprobada –aunque no parala Justicia-la participación de sus efectivos en la desaparición de Luciano.

Se cree que allí estuvo la noche del 31 de enero de 2009 en que fue visto por última vez. Luciano había ido a la casa de su hermana Vanesa, no la encontró, volvía a su casa en el asentamiento 14 de octubre cuando fue interceptado por un móvil policial. Lo que sigue es apenas reconstruido por dos testigo que afirman haberlo visto “muy golpeado” entrando a la Comisaría 8va de Lomas del Mirador, de la cual depende el destacamento. La misma comisaría que durante la dictadura funcionó como centro clandestino de detención conocida con el mote de “Sheraton”.

Ahora Vanesa escupe de bronca el micrófono, mira a los ojos a los guardapolvos blancos que la escuchan atentos, dice: “Hoy estamos del lado de afuera lamentablemente. Por eso llamamos la atención de todos aquellos que quieren tener una participación para que tengan en cuenta que si nosotros no entramos, ellos van a tener las manos manchadas con sangre”. Vanesa intenta así interpelar a los responsables políticos que en su momento se involucraron con el cierre del destacamento y hoy se hacen los desentendidos. De hecho, en el encuentro que se celebró simbólicamente un día antes del 24 de marzo no asistieron funcionarios nacionales ni provinciales. En cambio estaba Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, Hugo Cañón, Pablo Pimentel y representantes dela Asamblea Permanentepor los Derechos Humanos deLa Matanza(APDH) yla Comisión Provincialporla Memoria, que decidió anexar allí su acto institucional de repudio al golpe.

La jornada arrancó pasadas las diez de la mañana con una serie de pancartas y collages informativos que hicieron los más chicos sobre el caso de Luciano. Los mismos podían verse estampados sobre las paredes del destacamento, abierto al público hasta las 14 horas que duró la jornada. Podían visitarse tres de las cinco salas, ya que en las restantes un cartel aseguraba que seguían siendo objeto de pericias (tres años después…).

Sobre la vereda de la calle Indart, Lomas del Mirador, desde un escenario hablaron, en orden, Hugo Cañón (presidente dela Comisión Provincialporla Memoria), Pablo Pimentel, Adolfo Pérez Esquivel y Vanesa Orieta. Sobre el final, Nora Cortiñas arrebató el micrófono, gritando: “¿Luciano Arruga y 30 mil compañeros desaparecidos?”.

“¡Presentes!”.

Enseguida las casi cien personas que se habían acercado fueron dispersándose. Los familiares y amigos despegaban de las paredes del ex destacamento los carteles que habían hecho los chicos. Se fueron a Morón, a otro acto. Tenían que devolver las llaves.

Por lo demás, Vanesa aprovechó la “sobremesa” de la jornada para seguir con su reclamo por el espacio del ex destacamento. Contó qué tenían pensado hacer allí: “Que este lugar sea un referente del tema de derechos humanos actuales. Que el de Luciano se convierta en un caso testigo de situaciones que no pueden ser visibles para el resto de la sociedad. Lamentablemente el poder político municipal no entiende que somos familiares de víctimas y que queremos transformar este lugar de muerte en un lugar de vida con nuestra forma de organización y de lucha. Nuestro trabajo acá tenía que ver con la reconstrucción de la memoria, con un archivo de casos, con una biblioteca de derechos humanos, tratando de crear un espacio para que los jóvenes de los barrios puedan ser integrados a un proyecto más humanizado”.

Por ahora, sin llaves, la última novedad data del 28 de marzo de 2012: enla Cámarabaja dela Provinciade Buenos Aires se aprobó una iniciativa solicitando información y denunciando las irregularidades en el caso Arruga. La  propuesta fue presentada por el diputado provincial Miguel Ángel Funes, del Frente Parala Victoria, y tras sus palabras se sumaron el diputado de Nuevo Encuentro Marcelo Saín, Ricardo Vago, del Frente Amplio Progresista y Guido Lorenzino. Sus intervenciones pidieron por “transparencia policial” y reclamaron la creación de una comisión bicameral encargada de seguir los casos de violencia institucional.

A 5 años del asesinato de Carlos Fuentealba

Desde ese cartucho de gas que le rompió la cabeza al maestro en medio de una represión a docentes organizada, mentada y bancada por unos cuantos con mucho poder. Hasta hoy, cuando esa gente tan importante como inescrupulosa pretende deligarse de responsabilidades y cerrar la causa haciendo creer que se trató de un hecho aíslado. Cada día: Fuentealba Presente.

Aproximadamente mil docentes neuquinos se habían agrupado, tras un mes de reclamos en diferentes formas, en Arroyito, ruta 22, a 45 kilómetros de la capital provincial, para cerrar los dos principales accesos hacia la turística cordillera. La misma ruta donde otro policía mató a Teresa Rodríguez el 12 de abril de 1977. Policía provincial y fuerzas especiales, con autos y civiles sin identificar habían llegado antes que los manifestantes. Raúl Pascuarelli, subsecretario de Seguridad de Neuquén, “en comunicación directa con Sobisch”, según Pablo Grisón, miembro de la Comisión Carlos Fuentealba Presente.
Lo primero, el aviso a Marcelo Guagliardo, Secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Educación del Neuquén: “Tenés cinco minutos y te vas por las buenas o por las malas”. Después, la persecución a través de la ruta y hasta por los campos linderos, disparando balas de goma y lanzando gases. Un policía le llegó a disparar a un auto con su itaka. Cuando los maestros ya se habían reagrupado y estaban comenzando la vuelta, la policía quiso que ocuparan solo un carril. Volvió a reprimir. “Ya estaban transitando, exhaustos por los gases lacrimógenos, los dos kilómetros de corridas, la policía retomó la represión aún a los vehículos que ya estaban volviendo”, siguió, en declaraciones a canal Encuentro. Poblete se acercó al Fiat 147 y disparó su cartucho de gas, que rompió la luneta trasera y estalló contra la cabeza de Fuentealba. “¿Cuánto cobran para matar gente?”, gritó uno de los manifestantes como pudiendo tener la cabeza fría en ese mismo momento.
Sobisch, en cambio, un día después señaló: “Di una orden muy simple a la Policía: mantener despejada la ruta, pero cortaron el puente de Arroyito y dejaron incomunicada a la provincia», y más: «una directiva bien clara y, al no haber un acuerdo, hubo un enfrentamiento, donde hubo ataques de ambos sectores».
Después de pelearla, José Darío Poblete fue condenado a cadena perpetua por “homicidio calificado, por haber sido cometido por un miembro integrante de las fuerzas policiales abusando de su función, con la agravante de haber sido cometido con violencia mediante el empleo de un arma de fuego, agravado por alevosía, en concurso ideal”, según el fallo.
Pero los maestros enseñan luchando, y justicia incompleta no es justicia. “Luchar por la justicia completa es luchar contra la impunidad, por una educación pública para todos”, dice la Comisión Carlos Presente de Buenos Aires.
La segunda etapa giró en torno a la renuncia de Sobisch. No solo no funcionó, sino que ese mismo año se presentó como candidato a presidente. Las urnas le dieron la espalda. “Él dio la orden, obviamente, para que esto se pudiera hacer de la manera que se hizo”, siguen. “Fue un escarmiento disciplinador para que cesaran las protestas obligadas por la situación de la provincia”, explica Sandra Rodríguez, la pareja de Carlos. “Sus declaraciones públicas eran una invitación a matar”, repite Guagliardo. Sandra mira para adelante conociendo bien lo ocurrido: “Argentina no puede tener este antecedente. Es una responsabilidad del Estado provincial y nacional hacer que todos los que tuvieron que ver con esto sean juzgados y condenados”, y agrega: “Tenemos, la familia y la sociedad, derecho a saber toda la verdad de lo ocurrido en Arroyito. Más que nada, en la causa Fuentealba I, se acusó al autor material de Poblete, pero su muerte fue resultado de todo un operativo de represión que tuvo la intencionalidad de matar. En el marco de eso, estamos pidiendo que si la fiscalía no investiga, podamos hacerlo por nuestra propia cuenta”
Gustavo Palmieri, abogado querellante, explicó más a Página12 en abril de 2010: “La responsabilidad que la querella particular busca que se investigue, lo cual no ha sucedido hasta el momento por la negativa del Ministerio Público de la provincia y por el juez (Cristian Piana), se refiere a las decisiones que debieron adoptarse para evitar el resultado fatal al que se llegó, teniendo en cuenta que, a partir de manifestaciones públicas del entonces gobernador Sobisch, fue él quien ordenó el operativo, envió a un funcionario de su directa vinculación al lugar de los hechos para que lo supervisara, y es dable suponer que se encontraba al tanto de lo que pasaba a cada instante. El propio funcionario que lo representaba así lo reconoció. Son varias las conductas posibles que deberían investigarse: disponer el uso de la fuerza pública a sus órdenes más allá de lo necesario de manera ilegítima; no tomar decisiones para que dicha medida ilegítima cesara en cuanto resultare injustificada; generar con esas omisiones y conductas un ‘aumento innecesario del riesgo’ para las personas que estaban en el lugar; además de analizar su actuación como el que tomó la decisión al mando de fuerzas de seguridad, trasgrediendo sus ‘deberes institucionales’ y con relación causal con el asesinato de Carlos Fuentealba”.

La Comisión Carlos Fuentealba Presente (Co.Ca.Pre) analizó: “Se conocieron dos datos político-judiciales, de cierta trascendencia para la causa. El primero de ellos es que el 14 de febrero la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el recurso de queja presentado por Ricardo Cancela, exabogado de Eduardo Badano y exdefensor de Sobisch, hoy premiado por Sapag, defensor del TSJ de Neuquén. El ex vocal del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén fue depuesto por la legislatura de Neuquén por medio de un juicio político, al momento de ser juzgado era el presidente de dicho tribunal y el delfín sobischista en la justicia, junto a Cristian Piana, entro otros colonizadores del poder judicial neuquino. El segundo dato es que Jorge Sobisch fue inhabilitado para ocupar cargos políticos y partidarios, por la Justicia Federal, por el lapso de dos años”.
El juez de la causa, Juez Cristian Piana, había desvinculado de la causa al ex gobernador. Guagliardo: “No es un problema técnico. Que nadie se confunda, porque es un problema político. La cuestión es si la justicia de Neuquén sostiene principios jurídicos republicanos, democráticos y constitucionales o si acá la justicia está al servicio del poder político”. Sandra Rodríguez, a Página12, declaró: “Piana me mintió en la cara a mí en todo lo que tenía que ver con la causa Fuentealba II. Y nos mintió a todos porque él se olvida de lo que fue el juicio a Poblete, que fue un verdadero testimonio de lo que ocurrió el 4 de abril del año pasado. Allí quedó claro que fue un plan de acción totalmente planificado por la Policía de Sobisch y de los que estuvieron en Arroyito emitiendo órdenes, ejecutándolas y sumamente ligados a lo que fue su consecuencia: el fusilamiento público de Carlos”. “Este juez ha impedido casi desde el principio, mediante artilugios legales en algunos casos, casi todas las cosas que hemos pedido que se investiguen y citen. Y lo que es más grave aún, incluso nos ha ocultado información dentro del expediente, ocultando decisiones que él mismo tomaba, elaborando una estrategia que para nosotros es claramente de impunidad”, denunció.
Para colmo, en marzo de 2009, comenzaron las amenazas. El director de escuela Gabriel Pillado, cuyo testimonio fue clave para la condena a José Darío Poblete, denunció amenazas y golpes a él y a su mujer, Daniela Loume, docente: “Una persona con la que habíamos discutido porque habían intentado tapar un cartel (con la foto de Fuentealba) hacía dos días salió enardecida adonde estábamos estacionando nuestro coche y empezó a golpearme a mí en la cara y a darle patadas al vehículo”. “A mi mujer Daniela, quien estaba fuera del auto, la golpeó brutalmente. En este momento tiene desplazamiento de mandíbula y una fisura en la muñeca izquierda. Por supuesto que hicimos la denuncia en la Fiscalía de Investigaciones de la provincia y pedimos que se investigue el vínculo que tiene esta persona con las fuerzas policiales o parapoliciales donde trabaja, porque tenemos versiones que así lo indican”, declaró Pillado.
Marcela Roa, otra testigo: “Esto comenzó después del juicio por el asesinato de Carlos (Fuentealba), cuando comenzaron a seguirme en la zona de mi casa, en Cipolletti, con un auto Polo de color blanco y otro sin patente. Hice la denuncia y tuve custodia las 24 horas con policías uniformados. Y allí volvió a aparecer el Polo blanco, por lo que me saqué de encima esa ‘protección’. Entonces apareció un señor que me amenazó, diciendo que trabajaba para (el ex comisario) Aquiles González. Eso fue en diciembre y poco después, por suerte, dejé de verlo. Ya en febrero de este año comenzaron a circular patrulleros por mi casa, siguiéndome adonde fuera. Y después empezaron a perseguir a mi hijo de 18 años, acá en Neuquén, con autos de civil y con patrulleros en Río Negro. Por eso hago responsable a la Policía, tanto de Neuquén como de Cipolletti, por todo lo que nos pueda llegar a pasar a mí, a mi hijo y a cualquiera de nosotros”.
Marcelo Guagliardo: “Lo que está sucediendo está encuadrado en lo que fue el resultado de la causa ‘Fuentealba I’ y lo que puede llegar a hacerse con la llamada ‘Fuentealba II’. Se pretende amedrentar e intimidar a quienes han sido o serán testigos en un nuevo juicio, donde se tienen que juzgar las responsabilidades políticas por el asesinato de nuestro compañero, hace casi dos años. Por tanto, nuestro reclamo es que el gobierno y el gobernador (Jorge) Sapag son los responsables de garantizar a todos los testigos la seguridad”.
Hugo Papalardo, dirigente docente: durante una marcha de 10 mil personas, se produjo una represión con detenidos incluidos. “Cuando me detuvieron, un agente que me amenazaba con su escopeta me dijo ‘ahora vas a saber lo que es la dictadura’. Yo le contesté: ‘Ustedes son los asesinos de nuestro compañero Carlos Fuentealba’. Y este policía me dijo ‘Fuentealba está muerto… bien muerto. No existe, ¿entendiste?’, mientras me seguía golpeando en el piso, gritando ‘van a aprender de una vez por todas y no van a joder más’”.
A cinco años, este 4 de abril, como todos los que pasaron desde el fusilamiento, familiares, docentes, organizaciones políticas y de Derechos Humanos reclamarán justicia completa, con juicio y castigo para todos los responsables, para impedir desde bajo la impunidad de los de arriba.

“Macri no ampara a los Centros por la Memoria”

Vení con nosotros a recorrer el Ex Centro Clandestino Olimpo. Repleto de gente que cada día labura por reconstruir esos lazos sociales que unían a los detenidos ilegales con sus amigos y familiares. Ayer, la historia  tétrica de un predio construido especialmente para el terrorismo de Estado. Hoy, pugnando con el gobierno porteño por manterse con autonomía en la puesta de sus actividades.

Un calor de verano que amaga con robarle protagonismo al otoño desprende rayos de sol que penetran unos ventanales gigantes, enrejados. Los ruidos de la vorágine del afuera en plena tarde porteña también se cuelan hasta hacerse protagonistas más allá del enorme portón que parece infinito por Ramón Falcón al 4000. En el corazón de Floresta el movimiento es constante, como también lo era hace más de treinta años: autos, motos, decenas de líneas de colectivos, vecinos o visitantes casuales transitan diariamente esta zona a una cuadra de la avenida Rivadavia. Muchos observan, a otros les resulta un edificio más del paisaje callejero. La estructura se conserva, imponente, amplia, aterradora. Se trata del ex centro clandestino de detención Olimpo, una sede que cuenta con la particularidad de haber sido diseñado específicamente para el secuestro, la tortura y el exterminio de cientos de personas.

A pesar de que estas paredes sean las mismas que en su momento separaron una libertad que se escuchaba más allá de las ventanas, hoy intentan ser parte de una situación muy diferente. Muchos jóvenes, familiares de víctimas o ex detenidos de este u otros “chupaderos” cuentan con el apoyo de decenas de organizaciones populares y de derechos humanos para trabajar todos los días en la recuperación de este lugar que desde el 2005 le pertenece a Nación, pero administrativamente depende del gobierno de la Ciudad. Así, como tantos otros espacios culturales, hoy transitan variadas problemáticas con un macrismo que pareciera “actuar en silencio, pero firme”. Carlos Horacio DeFrancisco es el arquitecto del ex Olimpo, y será el encargado de guiarnos en un recorrido por la historia de su lugar de trabajo, de su vida y de la coyuntura actual que los atraviesa.

Carlos Horacio DeFrancismo, arquitecto del ex Olimpo.

Carlos nos recibe directamente en el ex-Olimpo. La charla desde el principio se planteará como una línea de anécdotas, una acumulación de recuerdos que lo trasladan a su adolescencia, a sus años de militancia en la Fal22, a un compañerismo y compromiso que todavía no deja de extrañar; será por eso que habla en presente de sus compañeros, como si aún vivieran. Está sentado en una salita del primer piso, amarillo, muy colorido, pronto nos señala las caras pintadas con transparencias en las ventanas que dan al sol. Solo, nos confía su pasado, y recuerda cómo llegó:

– Yo soy arquitecto. Trato de mantener en pie todas las estructuras con pocos recursos, o ninguno. Vengo acá por una cuestión de afinidad ideológica con el proyecto, conocí el lugar y me puse en contacto con los chicos porque quería dar una mano, en seguida me fui enterando de las actividades y me quedé. Además, también fui secuestrado en otro lugar, que aún no pudimos saber bien dónde fue. La forma de trabajar acá es muy particular, estamos permanentemente en contacto con lo dinámico de los procesos. Muchas veces se habla de museos en alusión a sitios como éste, nosotros no estamos para nada de acuerdo, porque con dinámico me refiero a que buscamos rescatar las historias de vida de nuestros compañeros, ante todo.

-¿Cómo es esa búsqueda?

– Tenemos contacto con la mayoría de los familiares, entonces iniciamos un programa que se llama “Historias de vida” en el que buscamos rescatar la biografía de cada uno de ellos, pero no solamente desde su militancia o su postura política, sino desde los detalles más cotidianos de su vida. Hay un montón de carpetitas grandes de cada compañero con fotos de sus bautismos, cartas, detalles. Si fumaban cigarros blancos, o negros, si eran de Boca, o de River, buscamos darle carne a cada historia. Cada uno de estos compañeros por ahí tiene mi edad y muchas veces se los toma solamente como una foto carnet, no me hubiera gustado ser solamente algo quieto, es poder reirse o sentirse identificado con ellos, todo aquello que hace que pasen de ser fotos estáticas a un ser humano que en su momento fue reprimido, secuestrado y muerto por una dictadura asesina que rompió justamente eso: los lazos sociales. Al recordar el día a día de las vidas de los compañeros, intentamos reconstruir esos lazos sociales que los unían.

Carlos nos cuenta brevemente cómo es la historia edilicia del Olimpo. “Al principio fue una estación de tranvías, después un lugar donde había una terminal de colectivos, hasta que posteriormente lo tienela Policía Federal como Organismo de Parque Automotor hasta el año 78. En ese momento, y frente al Mundial, comienzan a hacer movimientos de personas detenidas desde un lugar a otro, para disipar sospechas. El Atlético – Banco – Olimpo es un circuito de tres centros de detención, donde se iban intercambiando secuestrados, que se trasladaban de un lugar a otro. Pero el Olimpo tiene una particularidad: fue el único centro clandestino construido para tal fin, el resto fueron casas, lugares varios, pero éste fue diseñado en su momento por el Servicio Penitenciario Federal. Hoy conservamos toda esa parte de hormigón que llamamos “el pozo”, donde se encontraban los compañeros. Este centro duró poco tiempo (desde agosto del 78 al primero de enero del 79), aunque hubo mucha cantidad de gente que pasó por acá, después se lo dieron a Policía Federal para que fuera un Centro de verificación de automotores, que duró muchos años”.

Para recuperar el espacio se desplegó una lucha acallada por los medios durante muchos años. Entre algunos vecinos, familiares y organizaciones como Madres, Abuelas, H.I.J.O.S, y otras territoriales, se organizaron escraches y abrazos simbólicos. Recién desde el 2005, bajo el mandato del ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra, el Olimpo tiene el distintivo de que su tenencia real pertenece a la Nación, pero su administración, a la Ciudad. “Ex Centro Clandestino Olimpo”, con este nombre se lo rescata como sitio de memoria. Actualmente, bajo la conducción macrista en la Ciudad de Buenos Aires, los problemas son más corrientes que las monedas: los sueldos son bajísimos, se cerraron cursos y se trabaja en silencio para el vaciamiento y el desgaste. Pero la última novedad gira en torno a la seguridad del predio:

“El gobierno de la Ciudad nos colocó censores de humo, de movimiento y cámaras de seguridad, que para ellos son muy importantes. Nosotros logramos que todas estas cámaras apunten hacia el perímetro y no hacia adentro del establecimiento. No queremos que controlen qué gente entra o deja de entrar, la visión de Macri claramente es policíaca. Pero lo que no sabíamos era que toda esta instalación se llevaba adelante porque pretenden quitarnos el personal de seguridad. O sea, trata de ir reduciendo todo a su mínima expresión, todo lo que tiene que ver con cuidar este patrimonio que representa un valor no solo histórico e ideológico, como centro de memoria, sino que además está atravesado todo el tiempo por la actualidad, por cuestiones judiciales. Permanentemente se acercan jueces a hacer investigaciones, tomar declaraciones, testimonios, un montón de documentación valiosa de este lugar, que no se puede ni debe perder. La justificación es que las cámaras nos conectan con la Policía Federal, y ¿la Policía Federal qué hace?, aplaude. `Están incendiando el Olimpo, ¡qué bueno!…´ La realidad es que Macri trabaja lisa y llanamente muy en contra de los sectores populares, en la educación, en la salud, en la problemática habitacional, y obviamente que su política no ampara este tipo de Centros por la Memoria, ”.

En el ex Olimpo hay actividades hasta la madrugada. Desde cursos de telar con técnicas norteñas a clases de circo y teatro. También hay ciclos para recuperación de los oficios, como disparador de inclusión social (talleres de electricidad, de panadería, repostería). Pero por último, este Centro recuperado cuenta con una particularidad que lo diferencia de todos los demás: desde hace un año se convirtió en el único Ex Centro Clandestino de Detención que tiene su propia radio (Radio La Bemba). “Estamos haciendo gestiones para evitar que nos retiren el personal de seguridad vespertino, sería desde las 17 horas en adelante. Es muy complicado, como si tuviéramos constantemente que meternos en las fisuras del mundo, intentamos encontrar soluciones en vías administrativas, lo cual resulta verdaderamente desgastante. Los compañeros más jóvenes hablaban de tomar el lugar, pero ¿cuánto podemos durar? Ponen un interventor macrista y fuiste”.

“En el fútbol argentino falta conciencia social”

Rubén Rossi fue campeón mundial juvenil en Japón en 1979, mientras el Gordo Muñoz y los milicos aprovechaban ese triunfo para tapar la visita de la Comisión Internacional de Derechos Humanos. “Causa mucho dolor cuando te das cuenta que te usaron para tapar tanta desgracia, tanta mentira”, dice hoy Rossi desde su puesto de coordinador de Inferiores en Colón, donde trata de formar a los pibes no sólo con la pelota, para que no sufran lo que vivió él. “Hay que estudiar por si te va bien y así algún día podés decir cosas importantes y no las estupideces que uno escucha todos los días”, explica.

¿Qué sintió un chico de 18 años al momento de ser campeón mundial juvenil en plena dictadura? ¿Qué le pasó por su cabeza años más tarde cuando se dio cuenta que fue utilizado? Ruben Rossi transitó por el sabor inconfundible de la victoria en 1979 y se despertó con dolor cuando se dio cuenta que había sido “parte de la escenografía” para tapar lo que ocurría en el país. Hoy, como coordinador de las inferiores de Colón, luego de escribir una columna para la Secretaría de Deportes de la Nación en el aniversario al Golpe, recuerda su pasado en el que careció de conciencia social, a la que también vincula con el fútbol actual, opina sobre una mirada en la que vincula a la pelota con la vida y afirma que los juveniles deben estudiar por si les va bien en el fútbol, no al revés. “Ellos son los que dan el mensaje”, dice.
Un campeón utilizado
-Te digo 24 de marzo de 1976. ¿Qué pensás?
-Tenía 15 años y todavía no jugaba al fútbol. No tenía ni militancia ni conciencia política ni nada que se le pareciera. Tomé el golpe militar como algo cotidiano porque los argentinos nos estábamos acostumbrando a que cuando un gobierno no le gustaba a cuatro personas se fueran a volcar los cuarteles.
-¿Y si te digo 7 de septiembre de 1979?
-Es el día que fuimos campeones del Mundial en Japón. Pienso en la sensación de haber sido un pequeño tornillo dentro de una gran maquinaria que fue ese equipo que hizo disfrutar a la gente con un fútbol bien representativo, con los principios y los genes del viejo y querido fútbol argentino.
¿Cómo es que esos dos hechos, el golpe y la coronación, se relacionen?
-Es doloroso. Es realmente doloroso. Apenas salimos campeones, mientras mi madre almorzaba con Mirtha Legrand y disfrutaba de esos encantos, que bien merecidos los tenía, había otro grupo de madres que querían simplemente saber dónde estaban sus hijos. Causa mucho dolor cuando te das cuenta que te usaron para tapar tanta desgracia, tanta mentira. Si yo hubiese tenido otra conciencia social, otra formación política o mi forma de ver el mundo actual, a lo mejor mi mama hubiese estado en el otro lugar.
-¿Cuándo hiciste el click?
-Lo empecé a hacer a partir de investigaciones y la lectura. Ese es mi hobbie, lo que más me gusta en la vida junto con estar en el mundo del fútbol. Ahí me dí cuenta cómo se nos utilizó y sentí miedo.
-¿Cómo es acordarte de las visitas a Videla en la Casa Rosada?
-A nosotros nadie nos preguntó si queríamos ir. Nos subieron a un helicóptero y nos dijeron “van a la Casa de Gobierno” y fuimos. Nadie nos preguntó: ‘¿quieren ser paseados por estos lugares?’ Nos pasearon, directamente. Con el tiempo empecé a sentir que sin querer habíamos estado dentro de un lugar muy feo, muy sucio y recóndito. Fuimos la escenografía perfecta para tapar reclamos y otro tipo de cuestiones que se daban en el país.
-¿Se supera algún día esa sensación de dolor?
-Es una situación complicada. Hay gente que nos pone en un lugar militarista por haber sido campeones y si me conocieran profundamente se darían cuenta de que soy todo lo contrario. Para mí fue una dualidad haber formado parte de ese equipo. Por un lado, sigue siendo el mejor recuerdo deportivo que tengo. Y por otro lado, que se dio en la noche negra, en medio de la dictadura militar. También soy conciente de que la dictadura militar no se hace con once jovencitos ganando un Mundial y un General. Acá hubo mucha gente de otro lugar que colaboró para que eso ocurra.
La conciencia social y la formación juvenil
-¿Qué es la conciencia social para vos?
-Es tener una participación activa en todo lo que sucede en el día a día. En cada cosa que uno hace, hace política. En la forma de vivir, en su forma de expresarse, en su forma de sentir. La manera de que uno adquiere conciencia social es cuando empieza a pensar como una parte de la Sociedad.
-¿Falta conciencia social en el fútbol?
-Por supuesto. Esa es una de las razones por las que se juega mal. La conciencia social tiene que ver con edificar una sociedad futbolística que respete los valores, los principios y la ética. Y ahora están todos desesperados por si ganaste o perdiste. Ya no importan los medios y las formas. Ganar es importante de acuerdo a la manera en la que se consigue y eso hay que tratar de devolverle al fútbol argentino.
-¿La falta de conciencia social se observa también en Inferiores?
-Cuando en las divisiones juveniles de Barcelona se preocupaban por aprender a jugar, acá la preocupación era ganar el campeonatito de octava o séptima que no le importan a absolutamente a nadie. Dicen que así se sacan jugadores ganadores. No sé, no los entiendo. Yo ni siquiera jugué en Inferiores y fui campeón del mundo. ¿Y los ganadores dónde estaban?
-¿Cuán importante es el estudio de los chicos?
-Es importante. Pero no desde la estupidez y demagogia esa de que “hay que estudiar por si te va mal en el fútbol”. Hay que estudiar por si te va bien y así algún día podés decir cosas importantes y no las estupideces que uno escucha todos los días. Te doy un ejemplo: de Fuerte Apache llegó Carlitos Tevez y después empezaron a jugar 5 mil pibes, silenciosos que nadie escucha. Pero cuando habla Tevez todo el mundo lo escucha. Entonces el mensaje más importante es del conocido. Ese mensaje tiene que servir para algo. Aclaración: te nombro a Tevez, que me parece un tipo sensacional, sólo por dar un ejemplo.
-La sensación es que cada vez llegan menos formados
-Desde nuestro lugar tenemos que ayudar al chico a pensar, a darse cuenta en qué sociedad vive, a hacerle entender que lo más importante en la vida no es tener el auto último modelo, ni un reloj de marca ni andar con la botinera de fama. Porque eso es efímero y cuando pasa el tiempo no se acuerda nadie. Lo más importante es la huella que uno va a dejar en alguien porque fue importante para una persona en su vida. Después, como decía Soriano, “el fútbol es dibujitos animados para grandes”.
-¿Se los apura demasiado a los chicos?
-Imagine que vayamos a la facultad de medicina a buscar médicos, los llevamos al hospital y les decimos “hay que operar”. No sé cómo van a operar si están estudiando. Esto es lo mismo con los chicos. Los quieren tratar como profesionales pero son chicos que empiezan a jugar porque se divierten. Creerse que un pibe va a ganar por ser campeón en la novena, es estar totalmente desquiciado.
El fútbol de izquierda y el Mundial de 1986

-¿Hay un fútbol de izquierda?
-Cuando digo eso me refiero a la izquierda romántica, la que soñó con un mundo mejor, más igualitario.
-¿El Barcelona es la expresión total de eso?
-Ese equipo terminó con todas las estupideces que se dicen normalmente. Se habla de jugar lindo o no. Yo pregunto quién juega lindo. Ninguno juega lindo. Sí bien. Ni Picasso pintaba por pintar lindo, ni García Márquez escribió Cien años de soledad por escribir lindo. Pintan, escriben y juegan al fútbol, tan pero tan bien, que por ahí aparece la belleza que sostuvo a este deporte. Guardiola no se propone jugar lindo; se propone jugar bien.
-¿Se trabaja mal en la Argentina?
-Hay una frase de Carlos Peucelle: “el futbol es un futuro trabajo al que se llega jugando y al que se pierde si se empieza trabajando”. Cada día veo más equipos desesperados, hasta en juveniles. Acá se tienen que volver a las raíces de este juego. Marx decía que el problema era quién educa a los educadores. El problema nuestro es quién forma a los formadores. Si nosotros pensamos que este juego es meter un gol en ese rectángulo como sea, no sé, yo lo entendí desde otro lugar.
-Hay quienes sostienen que lo único importante es ganar
-Mirá, de los cinco grandes de la historia del fútbol sólo dos fueron campeones del mundo. Pelé y Maradona. Di Stéfano, Cruyff y Messi no. La Holanda del 74 es más recordada que Italia del 82. Como están las cosas, si ganás sos un genio y si perdés sos un imbécil, por favor terminemos con ese mensaje. La verdad en el fútbol no la tiene nadie, como en ningún orden de la vida. Pero hay mentiras que uno no se puede hacer el tonto y mirar para otro lado.
-Con esa mirada, ¿qué reflexión genera el Mundial de 1986?
-Las cosas se llevan a lugares extremos. Le quieren hacer creer a la gente que esa Selección era Diego y diez estúpidos. Y no fue así. Ese equipo tenía grandísimos jugadores. El mensaje que se dio fue el equivocado. Se dice que ganamos como sea. Pero ese equipo jugaba bien. El mensaje que vino detrás fue que nosotros tenemos que ganar, no importa si jugamos bien, regular o mal. Con el correr del tiempo nos damos cuenta que el Checho Batista habla de una forma de jugar, Valdano también y la mayoría de ese equipo terminó interpretando el fútbol desde otro lugar.
-¿La culpa la tiene el periodismo?
-La noticia es siempre la catástrofe. Una persona roba y sale en todos lados, pero hay miles que tienen conciencia social y trabajan en comedores y no salen en ningún lado. No entiendo. Una parte del periodismo ve con un ojo, el que les conviene a ellos.
-¿Se juega como se vive?
-Se malvive en el fútbol. Hay permanente locura y un estado de estrés absoluto. Los entrenadores duran dos partidos, como si el que viene atrás puede asegurar algo. Pero nadie asegura nada en el fútbol porque los riesgos en este juego existen. Como decía mi padre, si la pelota pudiera hablar los putearía a todos a veces.

Los caminos del reggae: del mito a la promesa

Desde Ituzaingó, Quilmes y Capital Federal donde juegan de locales, las bandas Pra Cima, La Gran Maula y Tribu Falasha llegaron a La Trastienda, pero no de visitantes. Fueron convocados como protagonistas del ciclo Club Promesas Reggae, organizado por la cooperativa La Alcantarilla Producciones. Leandro Rojas, su impulsor, y los integrantes de Pra Cima cuentan esta movida que surgió post Cromañón.

Fotos: Pipi Arredondo


-¿Cómo surgió la idea del ciclo La Trastienda Club Promesas Reggae?
-Desde La Alcantarilla buscamos darle un espacio a bandas que están haciéndose de abajo, que vienen luchándola, porque después de Cromañón se cerraron miles de lugares. Suma mucho que sea en La Trastienda, por la infraestructura, pero sobre todo por el lugar, que es mítico. Lo pensamos como un regalo al mérito para las bandas.

-¿Cómo lo sustentan económicamente?
-La idea es que las bandas rindan un porcentaje anticipado, mínimo; también hicimos un acuerdo de entradas económicas de 40 pesos (en general, salen más de 60), con la finalidad de darle difusión a las bandas. Es sólo un número que sirve para bancar gastos, un monto mínimo para La Trastienda, y el resto va para las bandas, para que se puedan seguir autogestionando.

-¿Piensan hacerlo con otros géneros?
-Sí, la idea es continuar. Después del Ciclo La Trastienda Club Promesas Reggae, estamos planeando para junio, uno de rock, y uno de pop para agosto.

-¿Cómo se eligieron las bandas?
– Una banda comprometida merece ser premiada con estas cosas. Pra Cima tocó con Leonchalon, Fidel Nadal y Dread Mar I. Les estaba yendo muy bien en el Oeste, pero no lograban insertarse en Capital. Otra de las bandas, La Gran Maula, toca desde hace mucho tiempo y la estaban rompiendo. Los de Tribu Falasha son muy jóvenes, tocan desde hace dos años, y ganaron el concurso PelaGatos, entre 130 bandas, donde estuvo Dread Mar I en jurado; en Quilmes la rompen. Por eso decimos que es un premio al mérito, hacemos una investigación previa y los ayudamos.

-¿Reciben algún tipo de financiamiento de parte de la Ciudad para esto?
-No, nada de nada. Nosotros también vamos por la autogestión, porque para nosotros esto es difundir cultura, que es nuestro fin.

PRA CIMA

-¿Cómo vivieron ser seleccionados para el primer festival de reggae que se hace en La Trastienda?
-Muy bien, muy contentos. Nos convocó Leandro, el organizador, y es una apuesta para todos. Nos vino muy bien, teníamos muchas ganas de tocar fuera de lo que es el Oeste, donde ya somos locales y la gente nos conoce. Desde que grabamos el disco en 2009, estamos con ganas de salir y mostrarnos con otra gente. Está buena esta movida de festival, porque somos tres bandas y de tres lugares bien diferentes: nosotros del Oeste, otra banda del Sur y una de Capital. Tocar con bandas que no conocés te da un ida y vuelta muy lindo.

-¿Qué sintieron después de su primer recital en un lugar tan mítico?
-Fue especial, pero no tenemos esa sensación de consagración. Lo que sí es muy flashero porque muchas veces nosotros vinimos a ver bandas acá y ahora estamos tocando. Con el plan que tenemos para este año, de expandir el territorio, nos vino excelente.

-¿Es difícil mantener esa identidad que consolidaron en el Oeste en otros lugares?
-Nosotros somos un grupo de laburo numeroso, somos quince. El grupo humano es fuerte y le damos mucha pelota. Eso hace que las veces que tocamos en otro lado nos sintiéramos en casa. Tratamos de que sea natural y ofrecer los temas concentrados en esto, lo que más fácil trasladar lo que generamos en nuestro barrio a cualquier lugar.

-¿Por qué apostaron por la autogestión en la música?
-Cuando sos autogestionada, los tiempos y el esfuerzo son otro. Y cuando salen las cosas, fruto de eso, tiene otro gustito. Algo mucho más hermoso. Nosotros tocamos de esta forma desde hace ocho años. Nos la rebuscamos, hacemos fiestas para juntar plata, para hacer videos, para alquilar lugares para ensayar, etc. Siempre estás laburando, no tenés gente específica para hacer cada cosa. No somos reacios a laburar con otra gente tampoco, pero creemos en esto.

-¿Viven de la música?
-Intentamos volcarnos cada vez más de lleno en el proyecto, invertirle más tiempo. Todos tenemos estudios, laburos, familia y eso va cambiando cuando evoluciona la banda. Estaría bárbaro invertir toda esa energía en la música, la autogestión pega muy fuerte en eso, en crecer todo el tiempo, pero por ahora no podemos vivir enteramente de lo que nos apasiona.

-¿Con la piratería cómo se manejan?
-La piratería es un nombre puesto por alguien. Para nosotros es evolución. Nos favoreció en muchas cosas y tiene contras que son parte de eso, de la actualidad. Pero tenés facebook y podés invitar a mucha gente, lo puede escuchar gente de todo el mundo. Aun así sigue siendo difícil autogestionase, porque necesitas algo para distinguirte. El tema de la descarga está buenísimo, todos lo hacemos. A todos nos gusta comprarnos discos también, porque ahí valorás más al artista que invirtió en una calidad de sonido, que capaz en el disco bajado no aparece. Igualmente lo que más valoramos de la bajada de discos es que a través de eso conocés gente que nos termina influenciando muchísimo.

-¿Qué influencias tienen como banda?
-Son muy variadas. No nos consideramos una banda de reggae. La influencia madre es ese género, pero tratamos de generar algo distinto, original. Músicos de los más variados, desde Groove Armada hasta Macaco, pasando por Manu Chao. De los nacionales: Natty Combo, Karamelo Santo. No creemos en el estancamiento, creemos en una propuesta que muestre algo distinto, que con escuchar un tema no te puedan encasillar. Es un camino riesgoso y difícil. Hace bastante leímos una entrevista a Fer de Catupecu Machu que contaba que un fan le gritaba “No cambien nunca”, y él contestaba “ni en pedo, hay que cambiar”. Nosotros queremos cambiar y mutar siempre. No sirve quedarse. Son apuestas de las bandas. Si te va bien, igual tenés que cambiar, tenés que ir apostando por más cosas.

-¿Cómo es la formación de la banda?
-Tenemos cuatro vientos, una percusión, un teclado, dos violas, dos cantantes, una batería y un bajo

-¿Próximas fechas?
-Nos vamos a tocar a Coronado y después a Uruguay. Después de ahí, iremos viendo.