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«El tipo siempre pagaba todo con el cuerpo»

Daniel Miguez conocía a Néstor Kirchner como pocos. Trabajó en Clarín y en Página 12 siguiéndolo para todas partes, compartiendo viajes y miles de anécdotas. En un retrato con muchas historias, este periodista saca el libro Kirchner Íntimo, donde relata detalles que dibujan la silueta del ex Presidente.
“No quería escribir un libro sobre las políticas de Kirchner, pero tenía la necesidad de retratarlo periodísticamente. Eso es lo que yo puedo hacer”. Entonces Daniel Miguez prefirió contar 65 anécdotas significativas, de esas que le sobraban a él que tanto lo conocía al ex presidente. Las ordenó según temática en nueve capítulos -La militancia, El fútbol, Los ídolos, La personalidad, El gobierno y el poder, Cristina, Mundo diplomático, Momentos claves, El periodismo- y las publicó en el libro Kirchner Íntimo. El hombre y el político, por le periodista que mejor lo conoció.
“Muchas veces me habían dicho que escribiera un libro de Kirchner. Les decía que no porque creía que el afecto que yo sentía no me permitiría poner lo malo. Prefería no escribirlo porque los periodistas no tenemos la obligación de ser objetivos, pero sí de ser intelectualmente honestos”, pensó, y se acordó del presidente que le contaba cuando caminando con el Rey de España trataba de mantener el protocolo, pero nunca pudo decir “Su majestad”, apenas “Majestad”, y hasta “Che, majestad”.
Y le agradeció haber sido testigo privilegiado de lo que él consideraba un proceso único en la historia argentina. Privilegiado hasta llegar al baño del despacho presidencial y mantener juntos una conversación cuyo único intermediario era el bastón presidencial.
“Decidí mostrarlo detrás de la escena, tanto en lo personal como lo político. Ahí empecé a macerar la idea de escribirlo. Este año Planeta me propuso hacerlo. Tenía que sacarlo aproximadamente para octubre. Aunque la editorial pensaba que no iba a llegar, yo ya tenía las anécdotas en la cabeza. Solo faltaba corroborarlas con otros que también estaban ahí”.

¿Dejaste muchas afuera?
Como abarqué desde situaciones cotidianas como un partido de fútbol hasta la charla con George W. Bush, o negociando con el Fondo Monetario Internacional, quedaron algunas afuera, pero elegí las más graciosas o las que por algo eran más significativas para retratarlo de cuerpo entero.
¿Una graciosa?
La primera vez que habló con Bush por teléfono, necesitaba apoyo de Estados Unidos para que las condiciones del FMI no fueran tan rigurosas. En ese entonces estaba muy fresco el recuerdo de las relaciones de Bill Clinton con Monica Lewinsky en el Salón Oal. Bush lo invitó a la Casa Blanca y Néstor le replicó: “Shi, Shi, pero yo al Salón Oval no entro, ¿eh?”. Tenía esas salidas muy rápidas.
Hay características que se ven en cada gesto durante todo el libro: “Tenía una determinación a toda prueba, contra todo. Era un optimista increíble, aun en las peores circunstancias, cuando el mundo se le venía abajo y todos a su alrededor estaban desmoralizados. Tenía salidas muy rápidas, muy irónicas. Yo lo vinculo con la voluntad y la alegría de vivir”, dibuja Miguez.
Habiendo salido tantos libros sobre Kirchner desde su muerte, e incluso antes, ¿No tenías miedo de que fuera muy similar a otros como el de José Pablo Feinmann?
El Flaco muestra los diálogos entre ambos. Yo busqué retratarlo en acción, no tanto reflexiones políticas sino su personalidad, por ejemplo.
¿Pensás que hay alguna anécdota que no esté influida por la política?
Seguro. Lo retraté jugando al fútbol, también con los ídolos… Hablando con el Flaco Spinetta, con Diego Maradona, con Joan Manuel Serrat, Víctor Heredia, León Gieco… ahí no hay política. Hay también mucho humor en el libro. Como la que me contó él cuando casi se matan en el avión y Julio De Vido decía “Nos matamos, Néstor, nos matamos”, mientras Aníbal Fernández contaba chistes.
¿Por qué creés que te abrió las puertas?
Se fue estableciendo una relación de confianza entre los dos porque yo fui el primero en cubrirlo específicamente cuando él tenía el 2 por ciento de intención de voto. Yo era el editor de lo que sería la centroizquierda y de la Ciudad de Buenos Aires. Kirchner se me cruzaba en todos los caminos. Había posibilidad de que se aliara al entonces Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, y también podía ser el candidato por afuera del Partido Justicialista, con el Partido de la Victoria. Por un lado o por el otro caía en mi área.
¿Y qué hubiera dicho Néstor del libro?
Yo creo que habrá partes, como siempre, que le hubieran gustado y partes que me hubieran dicho “Eh, ¿qué pusiste?” Muchas veces me llamaba temprano para decirme eso cuando publicaba una nota sobre él en el diario. Mientras yo apolillaba él ya tenía el Clarín, por lo menos, leído hasta el último párrafo de la última nota.
Lo conociste sobre todo estando en Clarín, cuando la relación era todavía cercana.
Yo tenía siempre las primicias de Kirchner por ese vínculo que generamos. Se fue aflojando en la medida en que vio que respeté los códigos y no le jugué sucio. Yo lo respetaba también a medida que veía que no me vendía carne podrida. Eso consolidó la confianza.
¿En esa época se lo contaba primero a Clarín que a Página12?
En realidad, me lo contaba primero a mí. Cuando yo estaba en Página 12, me lo pasaba primero a mí. Aunque también mi salida de Clarín y llegada a Página coincidió con la oposición de Clarín.
¿Tuvo que ver tu salida con la ruptura entre ambos?
Yo sospecho que sí, pero en realidad, Clarín se puso opositor un año y 9 meses después de mi salida.
En los medios se hablaba de un Kirchner prepotente. Nunca lo retrataste así.
Coincidentemente con el conflicto con el campo se lo mostraba como autoritario, despótico y que no escuchaba. Yo nunca lo vi así, y me daba bronca que se publicaran esas cosas. Siempre me pareció injusto que lo trataran de prepotente. Por eso me propuse retratarlo como yo lo conocí: enérgico y de carácter, pero también cálido, justo, apasionado y razonante, muy gracioso y muy optimista. Sabía perdonar. Si un funcionario se mandaba una macana, por ahí él se enojaba, pero en seguida pasaba. Quizás mi libro tiene el riesgo para el oficialismo de que, la característica que unos consideran genial, otros la tomen como un vicio.
También decís que tomaba la responsabilidad cuando otro se equivocaba.
Es una política que se veía también de lejos. Él salía a afrontar los costos de las decisiones políticas, cuando lo normal es que el presidente mande al frente al ministro para preservarse. Él era muy cuidadoso con la información porque decía que los enemigos de Argentina son muy poderosos y anticipar pasos y medidas que iba a tomar daba un campo de ventaja muy grande. Siempre era muy reservado en ese sentido.
También era muy convincente, muy carismático y tenía las ideas muy claras. Juan Manuel Abal Medina me dijo el día después de la muerte: “Si Kirchner te decía que al otro día iba a derogar la ley de gravedad, vos te asegurabas de que te ibas a despertar flotando”.
¿Hay alguna otra diferencia con cómo lo retrataban los medios opositores que vos hayas notado?
Lo de la personalidad es lo más contrastante. Después no porque él era una máquina de trabajar y lo pintaban así, pero diciéndole hiperquinético. Cuando gobernaba él decían, primero que lo manejaba Duhalde, después que lo mandaba Cristina. Cuando asumió ella, que él la conducía a ella.
¿Cómo era la relación matrimonial en cuanto al poder?
Eran un complemento increíble. Cuando uno estaba muy arriba o enojado, el otro lo calmaba. Parecía la ley de la compensación. Antes de que Cobos diera el no positivo, Cristina dijo “Me voy a dormir. Ya sé cómo termina esto: Cobos nos va a traicionar. ¿Ustedes se van a quedar despiertos?”. Néstor, en cambio, se quedó esperanzado hasta último momento, cuando no pudo más que insultar al televisor. “Vamos, vení a dormir”, lo calmó Cristina.
Cuando él era presidente, ella era su principal asesora, y al revés. Era una pareja muy extraña porque ambos tenían capacidad de estadistas y los dos eran muy inteligentes. Lo que sí, él era devoto de Cristina, tenía una admiración que lo hacía brotar.
En varias anécdotas subyace la cuestión de la salud.
El tipo siempre pagaba todo con el cuerpo: las angustias, los nervios de gobernar… Todos los presidentes, salvo algunos que no les preocupa mucho, envejecen. Gobernar es estresante. Lo de Blumberg fue muy fuerte para él. Después del crimen de Axel, a él se le produce una úlcera sangrante del Colon que casi lo mata. Fue pegadito una cosa detrás de la otra. Después de lo del campo y de perder las elecciones del 2009, tuvo dos problemas cardiovasculares: la carótida y lo del stent. Él había perdido las elecciones en junio y en febrero siguiente fue lo de la carótida. Todo ese conflicto de Clarín, campo y las elecciones lo hizo envejecer muchísimo. El segundo episodio, la segunda operación, pasó cuando el gobierno estaba bárbaro y sus imágenes altísimas. Pero ahí ya tenía el cuerpo dañado desde antes. Lo otro que lo derrumbó fue el asesinato de Mariano Ferreyra. En esos días hablé dos veces con él, y lo había visto unos días antes.
¿Demostraba el envejecimiento?
Al contrario. Él hacía todo lo que le recomendaban los médicos salvo parar la militancia. Hacía ejercicios y dieta. Él ya tenía decidido no ser candidato a presidente por eso desde 2009. Quería que Cristina fuera presidenta. Pero igual no era suficiente no ser presidente, tenía que trabajar muchas menos horas.
¿Veías algo del Eternauta en él?
No. Eso me parece una buena alegoría nada más.

La vida hecha best seller

A un mes de que se cumpla un año de su fallecimiento, la figura de Néstor Kirchner se volvió un boom editorial. Incluso en un día llegaron a publicarse cuatro libros sobre él. Una biografía sobre él se transformó en la obra más vendida de la última década. Aquí, el entramado que surge de su persona y las raras contradicciones de las editoriales que juntan pensadores antónimos que narran sobre el mismo tema.
Se volvió cotidiano. Que las salas de bienvenidas de las librerías más grandes de Capital Federal reciban a los compradores con distintas obras que exhiben en la tapa la foto de Néstor Kirchner no parece para nada raro. Que a un mes del 27 de octubre -día en que se cumplirá el primer aniversario de su muerte- figuren entre los títulos más vendidos diez libros sobre él, tampoco. Que en las últimas dos semanas se hayan publicado siete obras que llevan la letra K en su título, tampoco. Que el libro más vendido de la última década sea sobre él (El Dueño, de Luis Majul, de Editorial Planeta, con una venta de 250.000 ejemplares), tampoco. No: nada suena extraño. Porque así como el kirchnerismo es hoy el mayor imán de noticias para los medios de comunicación tradicionales, los retratos sobre el ex presidente se han vuelto un boom para las librerías y para las editoriales.

Fue el lunes 3 de octubre el día que levantó el polvo de este fenómeno al punto de volverlo un huracán. Un día que, quizás, pueda ser récord. En la misma mañana, las librerías pusieron en sus ventanales de venta cuatro títulos de estreno sobre lo mismo: Kirchner íntimo, de Daniel Míguez; Aguante los K, de Carlos Reymundo Roberts; K, letra bárbara, Orlando Barone; Kirchnerismo para armar, de Matías Castañeda. Una cuestión extraña, que desentrañaba lo más interesante de este desarrollo cultural: desde un peronista como Barone hasta un antikirchnerista como Reymundo Roberts, todos escriben sobre Kirchner.
Es que en su estilo imparable, la figura del kirchnerismo terminó de copar un espacio más de los tantos que fue llenando desde 2003 con su silueta. Y, vale aclarar, que esta avalancha no responde necesariamente a una razón ideológica o a una política generalizada de una sola fuerza que decide copar ese espacio. Porque, de hecho, los títulos que se publican tiene orígenes mucho más que dispares: hay desde los más antikirchneristas, como el de Majul, hasta los más kirchneristas, como el texto El Flaco, de José Pablo Feinmann.
No. A simple vista, el fervor no tiene que ver con lo ideológico, sino con el boom que han logrado este estilo de libros. Pablo Aventullo, director editorial de Random House Mondadori Argentina –que maneja Sudamericana-, comenta: “Hay una cosa interesante y que está en el borde de la biografía que es ser testigo de la intimidad de los políticos. Saber qué pasa en las reuniones, en los viajes y en los momentos de distensión. De qué habla un presidente o un poderoso en los momentos en que no está trabajando. Y en el caso de los Kirchner esto es muy atractivo porque sos celosos de su intimidad y a ella acceden muy pocas personas”. Teniendo en cuenta que, luego de que la editorial Planeta marcara un récord con el libro El Dueño, era conveniente que el resto de las productoras de libros le siguieran la huella.
Y en eso de seguir la huella, y en eso de seguir el mercado, es que aparece un cuestionamiento que logra pocas respuestas: ¿por qué las editoriales apuestan a las biografías y mezclan distintos pensadores políticos que se contraponen entre sí para escribir sobre el mismo personaje? Por fuera de las propias razones comerciales que han dejado en claro que se volvió negocio el rastreo de figuras públicas, Ignacio Iraola –director de Planeta- explica, con la idea de ser fiscal de los funcionarios en la punta de los dedos: “Nosotros apostamos a la biografía definitiva de los personajes. Es un momento político de tanta mediocridad y corrupción que allí donde haya un político estaremos haciendo un libro”.
Aún así. Aún sin recorrido ideológico aparente. Aún con miradas dispares puestas sobre el mismo tema. De alguna forma, la figura se Kirchner se ha vuelto hegemónica. Una profunda construcción comunicacional ha logrado que el ex presidente se volviera un tema central en la producción de libros y en el debate de ideas. Algo que sería ingenuo pensarlo como una casualidad: detrás de volverse best seller, existen procesos personalísticos que te transforman en best seller. Que, sin consenso preciso en la finalidad de los análisis, hace que la historia la escriban los que ganan.
Ahora, ¿por qué Kirchner?: “Porque es el personaje más emblemático de esta época”, responden las cabezas de cada una de las editoriales masivas. O, al menos, eso ha quedado hegemónicamente instalado.

El Nestornauta

Elsa Oesterheld, viuda del dibujante del Eternauta, cuenta qué piensa del símbolo que crearon que mezcla a la historieta y a Néstor Kirchner. La historia de una imagen que, de repente, se volvió cotidiana.

Foto tomada de grafittimundo.com


Nestornauta nació hacia fines de agosto de 2010. Los militantes de La Cámpora lo pegaron a todas las paredes de la Ciudad. “Néstor le habla a la juventud”, decía al lado. La cara era de Kirchner. El cuerpo, del Eternauta, el personaje que habían creado Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, el viajero del tiempo que resistió luchando contra invasiones extraterrestres. Pero no tenía un fusil, como Juan Salvo.
“¡A mí nadie me avisó!”, les gritó Elsa Sánchez de Oesterheld, la mujer de Héctor, desaparecido por la dictadura, el 9 de julio, cuando apareció toda la 9 de julio lleno de escafandras con la cara del expresidente. “¡¿Quién les dio permiso?!”… ¿Pero le gusta?, le preguntaron. “Ah sí, ¿pero pagaron?”, les repreguntó. En realidad se reía por dentro: “Ahora los voy a embromar”, había pensado. Se miraron con una cara de espanto como si Elsa fuera el demonio. “Se les ocurrió, lo hicieron y chau, se acabó”, recuerda Elsa orgullosa de esa “hermosa juventud” que la “llena de alegría”. “No, quédense tranquilos, estoy encantada de la vida. Me da lo mismo que esté Juan Salvo o que esté Néstor”, los alivió.
Elsa es de los que creen que Kirchner fue un líder político que enfrentó con a sectores de la oligarquía y le agradece eternamente los juicios a los genocidas. Concuerda con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y demás medidas del Gobierno. “La política antes era un interés. Por eso se da siempre la idea de asociar al político con un ladrón, un corrupto… Era verdad. Ahora ya no. La mentalidad es totalmente diferente”, dice. Respira hondo, hace un silencio y agrega: “El sentido de mi vida es el que tengo hasta que cierre los ojos porque espero que el país ahora sea ocupado por gente que sepa darle otro criterio a la patria, que no es la bandera, sino construir desde adentro de cada uno hacia afuera”. Y repite: “La juventud esta me llena de alegría”.
Pero Kirchner murió algo más de un mes después del primer acto en que apareció Nestornauta, y lo eternizó. “Lo conocí muy poco -recién cuando asumió Cristina y, en un homenaje a Héctor, me pidieron que entregara un muñeco-. Ese día fue increíble. El teatro se venía abajo por el Eternauta. Todo el mundo se puso de pie, tuvo un efecto increíble… La escafandra ya tiene su cara eterna para Néstor y yo me siento muy feliz por eso”. Como también la hizo muy feliz ver el dibujo porque siempre pensó que Héctor fue un autor ideal e ideológico que se decidió demasiado tarde por todo lo que había estudiado. “Tendría que haber empezado a escribir mucho antes de cuando lo hizo, sobre todo porque fue en la época inadecuada. Se destruyó todo lo que se intentaba construir”. Y el destino de Héctor fue también el de sus cuatro hijas (Estela Beatriz, Diana y Marina). Continuamente Elsa piensa que a su marido se lo llevaron para que no pudiera desarrollar todo lo que hubiera seguido desarrollando si seguía vivo. Lo único que la apena es que él y sus hijas no hayan podido participar de este momento. “Pero no me da pena que esta etapa le pertenezca a Néstor porque ahora nuestro futuro y el de los jóvenes cambiarán a una manera de vivir totalmente diferente a la de la dictadura. Me da mucha felicidad que mi familia haya sido la dueña de parte de un futuro que espero sea maravilloso y mucho más lindo”.

«El voto no positivo determinó el aumento de alimentos»

Con la idea de desentrañar el mundo económico, comenzamos un ciclo de entrevistas con personalidades destacadas para que nos cuenten qué opinan. Aciertos, críticas, errores y expectativas. En esta primera cita, Andrés Asiain, economista e investigador del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, nos habla sobre el modelo, los subsidios, la inflación, las políticas y medias del Gobierno y nos explicó cómo estamos parados frente a la crisis en este nuevo panorama económico-mundial.

¿Cómo podrías explicar el actual modelo económico? ¿En qué se diferencia de los anteriores?

Tiene que ver con un cambio estructural que se produjo y que permitió realizar toda una batería de políticas antes pensadas como imposibles, porque también cambiaron las condiciones políticas que dieron un margen mayor para tomar medidas que antes no estaban permitidas por la relación de dependencia de la Argentina respecto a ciertos sectores e intereses que imponían medidas a su favor y en contra de la mayoría de los argentinos.

Y esto tiene que ver con una larga historia que se funda en la última dictadura militar con el endeudamiento externo del país. Eso hizo que nos tengan agarrados como lo tienen hoy a Grecia, por poner un ejemplo. Teníamos la obligación de pagar en dólares una cantidad de plata que no generábamos.

Para evitar un descalabro económico los gobiernos se arrodillaban ante los distintos organismos internacionales pidiendo dólares para pagar la deuda. El alfonsinismo no pudo salir de ese encajonamiento en que lo había dejado la dictadura. El menemismo les dio todo a los acreedores externos, les subastó las empresas del Estado e inicio una burbuja especulativa. Vinieron y se compraron todo, metieron moneda extranjera en el país y, con eso, parecía que estaba todo bien pero en realidad lo único que se hizo fue patear el problema para adelante.

Las privatizadas giraban ganancias al exterior, crecían los intereses por la deuda externa y las importaciones alentadas por el dólar barato, y toda esa salida de moneda extranjera tenía que ser financiada con nuevos ingresos de capitales extranjeros. Cuando los capitales privados dejaron de venir y empezaron la retirada, se endeudó al Estado para sostener el esquema. Y la política económica se reducía a hacer lo que quisieran los acreedores para que sigan comprando bonos de la deuda pública con la única finalidad de estirar la vida de la convertibilidad.

Recién en 2002 se rompió esa relación de dependencia cuando Argentina se quedó sin dólares y los acrededores nos dejaron caer. Con eso dejamos de pagar la deuda y entramos en un default en el que no se volvieron a recomponer los pagos hasta después de una renegociación muy dura de esa deuda. Ese dejar de pagar y la terrible crisis a la que fuimos sometidos desgastaron, también, las cadenas de nuestra dependencia.

¿Entonces la crisis abrió un nuevo panorama económico y político?

La crisis contribuyó porque a medida que caía la actividad económica, por consecuencia se derrumbo el consumo, la inversión y con eso también las importaciones. Dejamos de comprar productos de afuera porque no había plata. Nadie tenía un mango. Ese derrumbe de las compras externas, mientras las exportaciones de soja y otros productos generaban un ingreso propio de dólares, permitió incrementar nuestras reservas internacionales. Entonces Argentina pudo estabilizar su moneda dejando de pagar la deuda sin tener que pedir capitales afuera. Ojo, esto a costa de la peor crisis de su historia, de la mitad de la población en la pobreza y de un sufrimiento social enorme. Pero así y todo, eso significo que ni el FMI, ni los bancos extranjeros tengan el poder de someter a la clase política dirigente local. Ese poder de fuego de no te presto y tu economía se cae se había roto porque ya habíamos caído.

El cambio clave es ese. Y eso se tradujo en políticas soberanas.

¿De qué políticas soberanas hablamos?

En lugar de la flexibilización laboral de la Alianza, se dieron aumento por decreto a los salarios y se reabrieron las paritarias para que los sindicatos renegocien mejores condiciones de trabajo. Se incrementó la jubilación mínima y más de 2 millones y medio de jubilados se incorporaron al sistema pese a no tener los papeles en regla o directamente no haber hecho nunca aportes. Se recuperó el sistema de jubilaciones que había sido administrado fraudulentamente por las entidades privadas y se aplicó la Asignación Universal por Hijo. O sea, se implementaron políticas redistributivas a favor de los sectores más castigados en los años de hegemonía neoliberal.

Y también se instrumentó una política cambiaria soberana que desafió las presiones del FMI, que decía que el valor del dólar lo debía fijar “el mercado”. Eso significa, en realidad, darle el poder y casi el control de la economía a los especuladores que tienen la capacidad de intervenir en el mercado cambiario entrando, sacando y moviendo capitales.

¿Y entonces qué hizo el gobierno?

Gracias al fuerte incremento de las exportaciones en medio de un contexto internacional favorable (alto precio de la soja sumado al tercer mundo creciendo y comprándonos productos industriales) nos permitió tener un ingreso de dólares muy fuerte, independientemente del mercado financiero. Y el gobierno lo que hizo con esos dólares es intervenir en el mercado cambiario manteniendo un dólar estable y competitivo.

El FMI quería que el tipo de cambio se vaya a 8 o 10 y así generar hiperinflación. Lo que querían era escarmentar a la Argentina porque esa era una lección para el resto del mundo en términos de dominio político: decían “miren, cualquiera que no quiera seguir atado a nuestras redes va a tener una crisis como la de ellos”.

El gobierno lo que hizo fue administrar el tipo de cambio. Puso un tipo de cambio alto que defendía a la industria nacional desde las importaciones. Porque si vos tenés el tipo de cambio a 4 a 1, una heladera que sale 100 dólares te sale 400 pesos. En cambio si tenés el tipo de cambio 1 a 1, una heladera de 100 dólares sale 100 pesos. Si al productor local le cuesta 300 pesos producir la heladera, con el 1 a 1 cierra la fábrica, pero con el 4 a 1 puede competir, puede tener una ganancia y con eso generar empleo.

Pero el tipo de cambio alto tiene sus inconvenientes distributivos. El exportador de soja, por ejemplo, tiene una muy alta productividad por la fertilidad de nuestras tierras, es muy competitivo a nivel mundial con un tipo de cambio 1 a 1. Entonces, si el gobierno fija el dólar a 4 pesos y la soja está a 400 dólares, el exportador se beneficia porque pasa a recibir 1600 pesos por tonelada. Por eso, la devaluación también fue una transferencia brutal de riqueza al exportador.

¿Y cómo se resolvió ese desequilibrio distributivo?

Por eso lo que se intentó fue mantener un tipo de cambio alto pero con retenciones. Porque tipo de cambio alto era para proteger la industria, no para llenarles los bolsillos a los exportadores que siempre ganaron muchísima plata.

Ahí estalló el conflicto de las patronales agropecuarias. Sobre eso se monto el Grupo Clarín que tenía otras disputas de intereses con el gobierno y aprovechó para darle manija al conflicto del “campo”. Viví

En ese escenario mediático empezaron a perfilarse sectores que eran oficialistas como opositores: entre ellos el vicepresidente Cobos con su voto no positivo. Ese voto no positivo no sólo terminó siendo una derrota política del gobierno que hizo dar marcha atrás la medida, el voto no positivo fue el voto sí positivo al aumento de los alimentos. Decirle no a las retenciones fue decirle sí a que los precios de los alimentos en Argentina lo fijen afuera, es decir, a renunciar a nuestra soberanía y dejar que los precios los fije el mercado mundial. Que en realidad el mercado mundial no existe, solo son grandes actores que tienen decisiones concentradas y hoy en día está dominado por grandes grupos financieros que especulan con las materias primas.

El gobierno intentó frenar eso. Si los argentinos producimos alimentos en la Argentina: ¿Por qué un argentino tiene que pagar el precio de los alimentos al precio que compra un especulador internacional? Entonces decidieron fijar una política de precios locales. Y eso es lo que se intento hacer con las retenciones móviles.

En el contexto del último Día del Niño, por la supuesta falta de una muñeca importada, se puso en cuestionamiento qué es lo que se está haciendo en relación a las importaciones y las exportaciones. ¿Qué hay para decir?

Todos los países del tercer mundo tienen un bombardeo mediático que hace querer imitar pautas de consumo de los países desarrollados. Por el otro lado, estos países, como Argentina, no tienen un sistema productivo que permita sostener ese perfil de consumo. Este es un inconveniente básico del subdesarrollo que genera un problema muy grave. Porque nosotros todos tenemos el último modelo de celular pero no tenemos una estructura productiva que produzca ese celular. Y eso genera un desfasaje entre nuestras capacidades productivas y nuestro perfil de consumo que se manifiesta en problemas económicos que pueden conducirnos a grandes crisis: importamos mucho y no generamos cómo sostener esas importaciones.

Lo que tiene que elegir una sociedad es qué es lo que quiere, si quiere la Barbie a costa de tener la mitad de la población en la pobreza como pasó en 2001/2002.

En la economía se da, como en cualquier otro ámbito de la sociedad, en el sentido de que la libertad individual tiene como limite la libertad de los otros. Entonces la libertad de importar Barbies también tiene que estar condicionada a la libertad de que todos los argentinos tengan un plato de comida, un techo, salud y educación. Por eso nuestro sistema productivo requiere que para que se sostenga todo eso, se administren las importaciones que es que en vez de jugar con Barbies, la nena juegue con otra muñeca de producción local. Son elecciones. Tal vez hay sectores de la sociedad egoístas que, a pesar de esto, prefieren tener la Barbie.

¿En qué medida la crisis internacional nos puede golpear?

Los principales compradores de granos son los países del tercer mundo: China o India. A su vez gran parte de su economía depende de lo que exportan a EEUU y Europa. Entonces nos podría afectar indirectamente. Primero le pega a China o India, y en la medida de que ellos no puedan resolverlo, nos puede afectar a nosotros. Y también hay que tener en cuenta que muchos de los precios de los granos están atados a la especulación financiera. Los grandes fondos de inversión compran alimentos, o petróleo o cobre no para usarlos o producir algo sino simplemente porque especulan que va a valer más en el futuro. Entonces lo compran hoy a 400 creyendo que va a valer 600 el año que viene. Y con eso tienen ganancia únicamente comprando y vendiendo.

Eso hace que hoy en día haya una demanda muy grande de productos. Y un cambio en las condiciones financieras internacionales. Por ejemplo, que Estados Unidos suba la tasa de interés puede hacer que esos especuladores vendan la soja o el petróleo que tienen comprado y pasen a comprar bonos norteamericanos, lo que puede generar que caiga el precio de la soja o el producto que fuese. Es un punto a tener en cuenta. Y también nos da la pauta que a lo que tenemos que apuntar a mediano o largo plazo es a no depender como dependemos actualmente de un producto como la soja; de cada 4 dólares que le entran a la Argentina uno es por la soja.

¿Y la industrialización es una salida?

Es una doble salida. Porque por un lado podés exportar productos industriales y por otro lado dejás de comprar un montón de productos que importamos que son básicamente industriales.

Creo que el gobierno empezó un poco tarde a actuar en ese sentido. Y como ya se están dando cuenta que solamente con políticas cambiarias no alcanza, va tomando medidas cada vez más activas: subsidio para la producción de ciertos bienes, subsidio de créditos, etc.

Por otro lado, hay una toma de conciencia obligada; el tipo de cambio ya no es tan alto como antes y estamos presionados por esta coyuntura en que las cuentas externas a medida que la economía crece (y a una tasa muy alta) aumentan mucho las importaciones, lo que hace que ese superávit grande que teníamos – que hacia que entren dólares porque vendíamos más que lo que comprábamos- se vaya achicando, lo que puede poner en peligro sostener este modelo sin tener que endeudarse.

Una de las críticas que se le hace a este gobierno tiene que ver con la falta de políticas anti-inflacionarias, ¿qué hay con eso?

Desde 2002 a la actualidad hubo 3 etapas. Una primera entre el 2002 y el 2004 ligada a la devaluación, con una inflación de un 20% o 30%: como habíamos hablado, el dólar pasa de valer 1 a valer 3 y eso hace que todos los precios de los productos que importamos se tripliquen, así como también se tripliquen los precios de los productos que nosotros exportamos. Y eso le pegó mucho a los alimentos.

Un período entre el 2004 y el 2006 de baja inflación. No llega al 10%. Está relacionada con una leve recuperación de los salarios. El gobierno da aumentos por decreto. Los trabajadores pueden empezar a recuperar sus ingresos por la reapertura de las paritarias y eso generó una pequeña suba de precios.

Acá sí se da un aumento muy significativo de los alquileres vinculado a cuestiones distributivas y eso se plasma en los servicios por lo siguiente: la devaluación y el aumento de los precios de la soja generó una brutal transferencia de los ingresos de los trabajadores hacia el sector agropecuario exportador y también hacia los tipos que habían fugado capitales durante la convertibilidad. Esos tipos cuando se devaluó quedaron forrados en plata.

Todo eso hizo que haya un sector que tenga mucho poder adquisitivo. En qué la iban a gastar si comprar dólares ya no era negocio, en un banco quién iba a poner guita si acababa de estallar una crisis enorme. Entonces estos tipos empezaron a comprar propiedades. Inversión en ladrillos, lo que generó una demanda especulativa muy grande de terrenos y es lo que explica que tengamos hasta hoy una inflación en alquileres enorme.

Y la última etapa abarca desde el 2007 hasta la actualidad, con una inflación de un 20% o un 25%. Alta en relación al periodo que veníamos viviendo, pero baja en términos históricos. Y lo que sucede es principalmente un fenómeno internacional: entre 2006 y 2007 hay un aumento considerable en los precios de las materias primas fruto de la caída del negocio de la especulación con hipotecas que se dio en 2005 en los EEUU y que hizo que muchos fondos de inversión decidieran invertir un porcentaje fijo de capitales en materias primas. Eso genera un aumento terrible en alimentos.

Argentina exporta alimentos. Y el exportador qué va a hacer si pueden vender el maíz al precio que se lo compran afuera. Entonces la suba del precio de la soja, del maíz y del trigo, se trasladó a la mesa de los argentinos – voto no positivo mediante-. Y eso le pega a todos los alimentos, porque la alta rentabilidad de ese negocio también hace que aumente muchísimo el valor de la tierra por la alta rentabilidad de los agro-exportadores sobre todo los sojeros, aumenta el precio de la tierra y encarece el costo de producir: ganadería, producción de frutas, verduras, etc.

Entonces, a pesar de esta cierta independencia económica de la que seríamos dueños, ¿nuestra estructura productiva continúa atada al mercado internacional?

A lo que estamos atados es a ser exportadores de productos primarios. No tenemos un desarrollo industrial que nos permita ser independientes en términos productivos. Así y todo, estamos en una época en que el alto precio de las exportaciones primarias nos está beneficiando. Lo que nos perjudicó es que no logramos construir un consenso político y social como para disciplinar a los dueños de un sector, a la famosa oligarquía terrateniente de la Argentina, y hacerle entender que este contexto internacional que nos permite ganar independencia económica, no puede solo beneficiarlos a ellos. Tenemos que redistribuir los ingresos, avanzar en políticas industriales, tenemos que avanzar en un montón de medidas. Ese no es un problema de dependencia externa, es un problema de dependencia interna respecto de un sector social.

Hoy en día el gobierno está ganando legitimidad política para disciplinar a ese actor y ponerlo como un actor más de la economía y no como los dueños del país como pretender serlo.

Volviendo al tema de la inflación, ¿Qué hay para decir respecto de la intervención del Gobierno en el INDEC y los índices de precios que provee?

No conozco en detalle el tema de los números, pero creo que la discusión entorno a la información que brinda el INDEC está cruzada por una intencionalidad política. Es aprovechar una medida polémica como la intervención para presentar al gobierno como el responsable de la inflación. Si están midiendo mal la inflación es un problema menor, ¿a quién le calentó alguna vez en toda la historia Argentina cómo se mide la inflación?

Entonces yo digo “¡pará!” Si vamos a pensar en nuestros problemas: en Dock Sud están tomando agua con plomo. La cuenca del Riachuelo está contaminada. Hay una falta enorme de acceso a la vivienda. Toma de tierras en Jujuy. El Parque Indoamericano. Gente viviendo bajo la línea de pobreza. Desempleo, trabajo precario y ¿los medios están dando vueltas sobre cómo es que miden un índice de precios?

Se sobredimensiona el debate de la inflación. Tratan de instalar el siguiente silogismo: como se mide mal, hay inflación. Y como la culpa de que se mida mal es del gobierno, entonces la culpa de la inflación la tiene el gobierno.

Hay que ver las causas de la inflación. No importa cómo se mide, importa por qué la hay.

¿Y una profunda política subsidiaria tiene que ver con esto?

Los subsidios tienen que ver con la inflación porque después de la pesificación, en vez de permitir un aumento indiscriminado de las tarifas, se sostuvo un bajo precio de los servicios subsidiando la rentabilidad empresarial. Eso hace que paguemos el tren casi al mismo precio del 2001. Y a nivel internacional los precios son baratísimos.

Creo que igual debería revisarse la política de subsidios; buscarle la vuelta para que el subsidio sea con una contrapartida por parte de las empresas en términos de calidad del servicio.

El otro tema es que están medio mal aplicados a muchas cosas y en muchos casos como gas, electricidad, agua, etc. se está subsidiando a sectores medios que pueden pagar. No puede ser que se le esté subsidiando el gas a un tipo de Recoleta o de San Isidro, mientras que muchos sectores del pueblo argentino compren la garrafa a un precio altísimo.

Yo creo que se va a hacer algo porque el peso de los subsidios en el presupuesto es muy alto y obligatoriamente se tiene que reformular. Una salida podrían ser los subsidios a la demanda en lugar de la oferta. Que vos le des a los sectores de bajo nivel de ingresos un descuento para viajar, para pagar la luz, el agua o el gas.

Andrés Asiain Economista. Profesor de Crecimiento Económico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Docente e investigador del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo. Miembro del departamento de Economía Política y Sistema Mundial del Centro Cultural de la Cooperación. Organizador de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche. Columnista del diario Buenos Aires Económico, y colaborador de numerosos medios gráficos, radiofónicos y televisivos.

Por y para travestis

Hay un periódico que reivindica y contempla las trans: “El Teje”. Publicación gratuita, impulsada por Marlene Wayar, desdeñando interpretaciones y revisiones externas, entienden que son ellas las que darán la versión más acabada de su realidad social.

Marlene Wayar tiene 44 años, es docente y psicóloga social. A los cinco se dio cuenta que no era ni hombre ni mujer, que su identidad sexual iba por otro carril. Datos aparte, hoy en día es la directora de la ONG Futuro Trans Genérico y también alma Mater de “El Teje”, el primer periódico escrito por y para travestis, editado en conjunto con el Centro Cultural Rojas.

El perfil de su blog dice que, ante todo, ella es “trans y sudaca”. Su frase preferida: “reivindico mi derecho a ser un monstruo”

Marlene Periodísta

En la jerga de la prostitución travesti, “el teje” es un código que puede significar varias palabras, y se usa para que los demás no entiendan de lo que se está hablando. También es el nombre del primer periódico travesti latinoamericano, que nació en 2007 y del cual Marlene es la directora.

En la publicación se pueden encontrar desde comics de humor hasta tips de belleza; consejos sobre la colocación de implantes mamarios y notas que gritan y denuncian la marginalidad y la violencia que somete a los grupos trans. Todo eso publicado semestralmente con fotos full color y gratuito.

“La revista es un proyecto de capacitación periodística para gente travesti. Este es el primer registro escrito en primera persona por gente de nuestra comunidad. Todo lo que se dijo antes de nosotras ha sido dicho por otros, interpretándonos y reinterpretándonos; a veces con muy poco criterio. Esta es la primera vez que tenemos acceso a la cultura escrita”, explica Marlene.

Marlene Trans

Marlene tiene las piernas largas, es alta-muy alta, y está vestida con un pantalón de corderoy fucsia y una remera de lycra violeta. Maquillaje, apenas. No se pinta las uñas, el pelo corto castaño. Ojos gigantes. Sonrisa sincera.

La primera vez que entró a un boliche gay, dos travestis muy respetadas del ambiente le miraron las piernas y le dijeron “vos por esas gambas debes ser Marlene Dietrich”. “Yo no sabía quien era la Dietrich, y pensé que me lo decían de manera jocosa -rememora Marlene- después averiguando me enteré quién era la actriz, y decidí aceptar ese bautismo”.

-¿Cuándo te diste cuenta de tu identidad sexual?

A los cinco años, tenía un vecino de mi misma edad, Daniel, y una vecinita de 4 años, siempre jugábamos juntos y en la distribución de roles nosotras éramos las chicas y él era la cuota masculina. Una vez estábamos jugando al doctor, y yo hacía de enfermera y mi amiguita de paciente. Dani se desnudó, y es esa desnudez yo me di cuenta que mi cuerpo era similar al suyo, y no al de mi vecinita, como yo creía. Ahí caigo en cuenta que hay una diferencia, y la diferencia es sexual, y de alguna manera implícita, la sexualidad está mal vista.

-¿Cómo se lo tomaron tus papás?

Salvo a algunos silencios, les estoy muy agradecida. Me criaron de una manera muy cercana a la libertad, la autonomía, el amor por la naturaleza. Muchas de nosotras vienen al mundo en un ambiente donde no se la registra, y lo más cercano que tienen es “sos puto, maricón”. Las criaturas tienen que fantasear explicaciones para todo ese mundo que ama pero que los rechaza por ser diferentes.

-¿Qué recuerdos tenés de tu adolescencia?

En la secundaria me doy cuenta que dentro de mi grupo de amigos y amigas, a veces yo estaba sola. Íbamos a una fiesta de 15, a un boliche, y sentía que había algo dentro de la circulación del deseo donde yo me quedaba afuera. Era legible que yo era mariquita. Cuando estaba en 1ro, los chicos de 5to me decían que fuera con ellos a jugar al rugby… ¿Qué rugby? ¡Yo quería hacer natación!

-¿Cuál es la diferencia entre Trans y Travesti?

No son términos contradictorios, pero en mi caso yo digo que soy trans para dar cuenta de mi situación y mis privilegios. Yo soy travesti y siempre lo seré, pero en un acto de honestidad tengo que dar cuenta que no estoy en una situación de prostitución.

-¿Cómo una persona en situación de pobreza que se siente travesti lo manifiesta, aún sabiendo que tal vez la única salida económica sea la prostitución?

Por un lado, el ser parece tener un único destino en nosotras y es, básicamente, ser. Se puede ocultar, como los curas pedófilos que hipócritamente abusan de los niños o como los militares o jueces que en secreto buscan sexo en los baños públicos. El travesti que es pobre no tiene nada que perder. Puede ser mucama y ganar una miseria, pero económicamente sale ganando la prostitución. Pero no podemos dejar de sentirnos así.

Marlene Política

En tu blog vos decís con respecto a la nueva ley de identidad de género: “me inclino a pensar en un colectivo con urgencias humanas antes que civiles”. ¿Sentís que el Congreso no entiende las verdaderas necesidades del grupo trans?

A nosotras se nos propone ser mujeres, y a cualquier trava que vos le preguntes, salvo una micro-minoría, te va a decir que no, que no es mujer: que es travesti. No somos ni hombres ni mujeres, somos otra identidad. A nuestra comunidad esto no nos va a cambiar nada; y nos va a obligar a que nos metamos dentro de un molde, que no perturbemos la armonía mundial de dos únicas posibilidades sexuales: macho o hembra.

-En una entrevista que hiciste en Página 12 en el 2008 decís que no sabés si sos anarquista o de izquierda. Hoy en día, sin embargo, en tu Facebook subís muchas imágenes que te asocian con el kirchnerismo. ¿A qué se debe ese viraje?

Por mi historia. Las putas no tenemos barrio, ni nación. Somos putas. Para nosotras fue así durante mucho tiempo. No podíamos ser radicales o peronistas, porque todo nos era ilegítimo. Cuando yo empecé el secundario, Argentina volvía a la democracia discursivamente con los tapones de punta. Y yo me comí toda esa propaganda, que después fue una gran mentira. Todos mis presidentes me avergonzaron. Pero cuando asumió Nestor empecé a percibir algo diferente, pero para mí era difícil dar vuelta todo ese escepticismo. Y a mi Cristina de entrada me cayó muy bien. La primera vez que la vi en un acto partidario, dijo: “tenemos que cambiar el modo mafioso de hacer política, incluso nosotros, los peronistas”.

-¿Y sentís que esa situación de mafia desapareció?

No siento que se acabaron ni que se vayan a acabar, al menos en un mediano plazo; hay mucho que laburar. Pero es el sentido que le han dado a estos mandatos, a este proyecto de país, que implica muchos avances. La democratización de los medios de comunicación, la 125, el matrimonio igualitario…hemos podido volver a ver como los congresistas trabajan o no, como defienden sus votos positivos o negativos. Siento que hay un ejercicio de la democracia que está empezando a funcionar de nuevo. Muchos chicos se acercaron a la política; cuando nos habíamos acostumbrado que la política era una mugre. Tal vez hay errores, pero los errores se corrigen.

Marlen dice esto y se emociona, la voz se quiebra y ella se parte. Busca pañuelos de papel para secar sus lágrimas, pero no encuentra. En vez, prende un cigarrillo. Está contenta con lo que está haciendo, pero el trabajo en periodismo no la llena. “A mi lo que me gusta es la docencia. Me gustaría dar clases de educación sexual”. Estuvo investigando sobre este tema, y ya tiene varias innovaciones que aportar:

-Hoy en día, a las niñas se les dice cómo se embarazan, pero no les explican como cuidarse ni lo que significa ser madres. No se les dice que además su cuerpo es para ellas, para que gocen con otros u otras. Que tienen tiempo para pensar si quieren tener un hijo o no. Por otro lado, si una niña a los 12 años es violada por su padre, no veo porqué tiene que ser madre. Esa niña, por más trágico que resulte, debe hacerse un aborto, para que tenga la posibilidad de seguir disfrutando de su niñez, ser puesta en otras manos, resignificarle la vida.

Busca entre sus cosas, y me alcanza varios ejemplares de El Teje. “¿Querés más? ¿Pensás que hay alguien que les puede interesar leerlos?”, pregunta. Le contesto que en mi calle para un grupo de travestis. Me alcanza diez revistas más: “Si querés repartírselas, seguro que a las chicas le va a interesar leer esto. Uno nunca sabe qué pasa cuando tira una botella al mar”.

Muerte por alta tensión

El cáncer insiste con mudarse a Berazategui, después de haber sumado a su pesada mochila 140 cadáveres y 117 enfermos en los alrededores de la subestación de alta tensión (alta contaminación) Sobral de Edesur, en la localidad de Ezpeleta. Para defenderse, la empresa pretende disfrazar de casualidad a la causalidad evidente. Del otro lado del ring, las Madres de la Luz prometen lucha eterna contra la contaminación electromagnética, las antenas y los riesgos a los que nos exponemos en un mundo copado por las ondas hertzianas.

Es el séptimo año de lucha en Berazategui, desde que los vecinos notaron la aparición de cableados de alta tensión, que terminaban en la intersección de las calles 145 y 21, donde Edesur busca emplazar desde 2005 una nueva subestación de alta tensión de 132mil voltios. El problema principal radica en que, tratándose de una zona residencial, la puesta en funcionamiento de la Subestación Rigolleau produciría contaminación electromagnética, traduciéndose básicamente en cáncer para los vecinos.Ya se conoce la experiencia de Ezpeleta con 140 víctimas fatales y 117 enfermos de cáncer en pocos años alrededor de la subestación Sobral, que es técnicamente similar.

Le preguntamos a Ernesto Salgado, uno de los vecinos afectados y en movimiento, si había estudios de impacto ambiental sobre la Subestación Rigolleau en particular: “No, porque la subestación no está funcionando, y nuestra lucha es para evitar que empiece a funcionar. Hay estudios de impacto ambiental sobre la Subestación Sobral de Ezpeleta, en donde se han encontrado entre 3 y 5,7 uT –micro tesla = unidad de medición del electromagnetismo- , y en algunos casos hasta 15uT. La legislación argentina permite hasta 25uT, siendo esto el pie de apoyo de Edesur. El problema de la ley radica en que está basada en estudios exclusivamente técnicos, y no médicos, además de ser antigua. La Organización Mundial de la Salud hoy acepta que por encima de 0,4uT puede duplicar el riesgo de leucemia en los niños. Ellos y las personas mayores son los más afectados, porque tienen el sistema inmunológico deprimido”.

La justicia, representada por el Juzgado Federal Nro. 2 de La Plata, dio su veredicto respecto a Rigolleau: falló en contra de la construcción. Amparado por este fallo, el decreto 785/05 de la Municipalidad a cargo de Juan Jose Mussi, dio por suspendidas las obras. Sin embargo, algo pasó. El mismo intendente que recién suspendió la construcción, y que en un principio les había firmado a los vecinos comprometerse con su lucha contra la construcción de la subestación, se dio vuelta como un panqueque: sospechosamente se arrepintió de haber suspendido la obra y de darle la derecha a los vecinos. Ahora sí, con el visto bueno de la Municipalidad, Edesur continuó con la obra. Desde ese entonces la empresa cuenta también con el aparato represivo del estado, o sea de Mussi: el 2 de mayo pasado los vecinos sabían que era inminente la llegada de los obreros para seguir la construcción, así que decidieron, asamblea mediante, acampar y vigilar a toda hora el ingreso. A las 3:30 de la madrugada un operativo de 150 oficiales reprimió brutalmente a los acampantes, para liberar la zona y dejar a Edesur trabajar en paz.

En relación al estado actual de la construcción, Ernesto nos dice: “Actualmente están paradas las obras porque hay una gran resistencia vecinal, que se bancó ya tres brutales represiones. Nadie se anima a reiniciar la obra y volver a reprimir a los vecinos a un mes de las elecciones, nosotros estamos preparándonos para cuando vuelvan después del 23 –en alusión a las elecciones presidenciales-“.

Adriana, otra vecina de Berazategui, nos contaba: “El barrio está militarizado. Hay efectivos de la bonaerense, prefectura y gendarmería. Hay un vallado de tres cuadras a la redonda de la obra en donde te piden los documentos para pasar. No se podía circular. Cuando salíamos de las asambleas nos vigilaban y nos seguían civiles sin identificar. Nos amenazaban con cagarnos a palos”.

Las Madres de la Luz

Se trata del grupo de mujeres que manifiestan su pelea contra “las subestaciones eléctricas, las antenas de telefonía celular, principales fuentes de emisión de campos electromagnéticos que producen leucemia infantil, y también contra los transformadores con PCB que atentan contra la salud de la población”, luciendo un pañuelo que cubre sus cabezas mientras hacen una ronda en Plaza de Mayo, tejiendo algún paralelismo con otras luchas de grandes mujeres de nuestra historia. Mejor preguntémosle a ellas mismas: “Ellas fueron las madres que lucharon por sus hijos desaparecidos y nosotras somos las madres que luchamos porque nuestros hijos no desaparezcan”, nos dice Isabel Palacios. Naranja es el pañuelo, porque “es el color que simboliza la vida”.

Isabel: “Hay estudios a nivel internacional que sostienen que la exposición a campos electromagnéticos superiores a 0,2uT tiene una gran incidencia en la leucemia infantil, y en distintos tipos de cáncer –recordemos que en Ezpeleta se llegaron a medir hasta 15uT–. Entonces nuestra lucha tiene la intención de alertar a toda la población a nivel general, pero fundamentalmente en Berazategui exigimos el traslado de la Subestación de Alta Tensión de Edesur que se está queriendo construir hace 7 años en el centro de la ciudad, tratándose de una zona sumamente poblada, rodeada de 16 establecimientos educativos y una gran población escolar. Hay zonas despobladas en Berazategui donde se puede trasladar la Subestación.”

El primer lunes de cada mes las Madres de la Luz llevan a Plaza de Mayo su reclamo de “no a la subestación de Edesur en el casco céntrico de Berazategui” a través de una ronda simbólica, que se repite también en esa localidad, su lugar de origen (y de lucha), a mitad de cada mes.

Cerramos adhiriéndonos a las Madres en su pedido: “Exigimos a las autoridades que garanticen la salud pública, a través de la promulgación de una ley sanitaria inexistente hasta hoy”.

Marche una ley de medios

La cocina es el documental que acaba de estrenarse sobre la gestación de la ley de medios del año pasado. Los debates que despertó le dan una excepcionalidad histórica para documentar y una unicidad coyuntural al trabajo de sus directores: «cuando hay un caos de este tipo, lo que hace uno es salir con una cámara».

David Blaustein y Osvaldo Daicich, directores de La cocina.


En 2008, cuando comenzaba la ruptura entre el gobierno nacional y el Grupo Clarín, David Blaustein y Osvaldo Daicich salieron a la calle a documentar el debate por el decreto y el posterior proyecto de ley de retenciones a las exportaciones de granos. Así estrenaron en 2009 Porotos de Soja. Cuando el 1 de marzo, Cristina anunció la preparación del anteproyecto de Ley de Radiodifusión, notaron que sería otro momento bisagra en la historia argentina, y consiguieron el financiamiento de 18 organizaciones no gubernamentales, además del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales: Sindicatos de la CGT, de la CTA, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, universidades nacionales como la de Lanús.

Sentados con Blaustein, al contarnos su punto de vista, aparece rápido el por qué de la relevancia de la Ley: “Marca la diferencia brutal entre lo que fue la existencia de los medios de comunicación en la Argentina desde antes de la dictadura hasta 2010. Repara históricamente el sentido de los medios, no solamente en términos de los multimedios, si los desarma o no los desarma (el artículo 161 que no está en funcionamiento porque está trabado por la Justicia), sino que establece el derecho a la información y la libertad de expresión como un tema central, igual que el federalismo, la no transmisión en cadena, el porcentaje para los medios no gubernamentales, un seguimiento de la ley en sí mismo en el Congreso con participación de la oposición en el Consejo federal, una forma de entregar las licencias…”.

-¿Por eso eligieron empezar la película con el testimonio de un mapuche?

Empezar con el mundo mapuche es poner el epicentro de la película en otro espacio. La cocina empieza y termina con los pueblos originarios. Lo cual demuestra parte del espíritu de la ley de medios. Ese testimonio muestra otros tiempos que no son los de la ciudad. Es mucho más cinematográfico porque es un tiempo cultural diferente, dramática y estéticamente. Coloca al espectador en otro espacio.

-Diferente al que se ve en la televisión.

La televisión tiene sus estilos, que no son los del cine documental. La cocina tiene esa estructura de cine documental tradicional porque nosotros nos reivindicamos como cineastas.

-¿Por qué definen a la película como de “cine emergente”?

Es una definición bastante poco académica que surgió en la época de Porotos de Soja, que supongo que a algunos colegas no les debe gustar mucho. A la vez, es una definición bastante argentina. Uno tiene planeada una cantidad de películas pero, de repente, la realidad dispone otras. Cuando hay emergencias de este tipo, los llaman a subirse al escenario a Ignacio Copani, a Víctor Heredia o a León Gieco, que supongo que canalizan su compromiso escribiendo de madrugada. Cuando hay un caos de este tipo, lo que hace uno es salir con una cámara. Por lo cual, emerge sin que uno lo pretenda y es urgente porque si no registrás la coyuntura, estás muerto. Es urgente porque tiene que ver con la coyuntura. Por eso no es televisión y no es periodismo.

El 1 de marzo, Cristina Kirchner anunció que iba a mandar la ley. El 18 anunció el anteproyecto en el Teatro Argentino de La Plata. Tras tres meses de foros, el 27 de agosto mandó el proyecto al Congreso. Ese día, el aniversario de la radiodifusión argentina y de la creación de la coalición por la radiodifusión democrática, comenzamos el rodaje.

Nosotros salimos a plantear una coyuntura en momentos históricos. En el caso de la 125 lo fue por la dimensión de la ofensiva de la derecha. En el caso de la Ley de SCA, era una ley tan importante como la reestatización de los Fondos de Pensión y la Asignación Universal por Hijo. Es como un trípode. La primera viene a democratizar la recuperación de esos fondos, la segunda los trata de redistribuir más justamente y la Ley de Medios los democratiza.

-En La cocina no se menciona el artículo que se refiere al cine, ¿cómo es eso?

Ceferino Peña, frente a la radio Mapuche FM 90.9, en Aluminé


La película explica su historia, no su contenido en sí mismo. Reconocemos a la cuota de pantalla para el cine argentino como importantísima. De la misma manera consideramos a la fijación de la responsabilidad de financiamiento por parte de la televisión y la necesidad de ésta de comprar derechos de película. Pero no habernos metido en los contenidos de la ley tiene que ver con que hicieron pasar la discusión por si se tenía que tratar antes o después del 10 de diciembre, (con la entonces vigente o la electa formación del Congreso), y si era o no una Ley K. Sin embargo, sí decidimos incluir el contenido respecto de las telefónicas y los organismos de control.

-Hacen referencia constantemente a que se discutió en todo el país. ¿Dónde vieron esa discusión?

En el 2004, a 21 años de gobiernos democráticos en la Argentina, se crea la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que recorre prácticamente todo el país organizando foros. Cuando Cristina pidió el 18 de marzo la creación de foros, la Coalición dice: “Nosotros ya discutimos demasiado esta ley”. Efectivamente había sido así, pero la Presidenta volvió a promover la discusión. Aunque la derecha, como el diputado nacional Enrique Thomas, intentó armar foros paralelos, la gente se los dio vuelta. Cuando la ley llegó al Congreso, se volvieron a plantear foros en el anexo de la Cámara de diputados y se volvió a discutir en comisión, y después en el recinto. Se hicieron alrededor de 100 modificaciones del proyecto inicial en ese proceso.

-¿Qué significa, como dice uno de los testimonios, que la pelota ahora está de nuestro lado?

Significa que, aunque ahora tenemos la herramienta legal, no alcanza. Tenemos que usarla para tener resultados concretos. La ley hoy por hoy implica llamado a concursos, licitaciones, pliegos. Es muy compleja jurídica y administrativamente. No nos podemos dormir en los laureles. Tenemos que salir a pelear la instrumentación de la ley y su cumplimiento. Todo eso está pendiente. No es solo responsabilidad del Estado y sus funcionarios sino también de las organizaciones sociales que estuvieron pendientes de la sanción de la ley.

-La oposición planteaba que el espacio para las organizaciones sin fines de lucro iba a quedar en manos del Estado. ¿Cómo se puede hacer para que no suceda?

Cartel de la Radio Mapuche FM 90.9 en Aluminé, Neuquén


La oposición primero debería ocupar los espacios que le da la Ley, como la comisión bicameral de seguimiento que la oposición nunca creó. Tampoco se integró a la gestión de los medios públicos ni a los cargos en la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Se hizo también un llamado de otorgamiento de licencias a 220 frecuencias de televisión digital terrestre abierta. A cada provincia, no todas gobernadas por el kirchnerismo, se les va a otorgar, igual que a las universidades públicas nacionales que se guían por la existencia de organismos de gobierno de cada una de ellas. En cada uno de estos lugares, los partidos políticos pueden participar de la gestión de estos medios. En la iglesia tampoco está el Estado. Me parece absurdo quejarse de eso.

La película se puede bajar de Internet y de Facebook. Además se proyecta en el Gaumont desde el jueves 6 de octubre. “Esperamos que sirva para seguir discutiendo la Ley”.

Derrumba y sangra

Las constructoras avanzan y los edificios se nutren mientras el patrimonio cultural arquitectónico de la Ciudad de Buenos Aires se diluye. Sin reparos en la conservación, la demolición de una casa del destacado arquitecto Clorindo Testa en pleno Belgrano será el ejemplo de tantos otros en el resto de la ciudad.

Los taladros rompiendo cemento les robaron el protagonismo a los pájaros en las soleadas calles internas del barrio del Belgrano. De a poco, los grandes edificios hacen lo mismo con las históricas casas de la zona. La identidad de barrio se va volviendo difusa a golpes de martillo, perdida quizá para siempre. Un ejemplo que abre el debate sobre el patrimonio histórico es el de la casa Di Tella, actualmente en demolición. Construida por el reconocido arquitecto Clorindo Testa en 1968 a pedido de Guido Di Tella. La casa, ejemplo del estilo brutalista -característico de Testa en su segunda etapa definida como de “gran expresividad plástica, utilizando el hormigón armado al máximo de sus posibilidades”- ya es prácticamente solo historia: los obreros están trabajando tras los muros azules de construcción sin descanso. Desde la calle se ve que algo queda, una estructura, el esqueleto. La única esperanza que tenía el barrio era que el gobierno porteño compre la casa. Lo interesante es que, de haber tenido tales intensiones, debería habérsela comprado a la Fundación Judaica que tiene emplazado sobre la cuadra la Escuela Comunitaria Arlene Fern cuyo “Rabino Fundador” (sic) es el electo primer legislador por el PRO Sergio Bergman.

En 1968 Guido Di Tella le encargó la construcción de su casa a Clorindo Testa con dos únicas condiciones: quería tener un estudio privado con acceso independiente y un depósito para los cuadros y otras obras de arte. Sobre 838,8 metros cuadrados y asociado con los arquitectos Irene Van Der Poll y Luís Hervía Paul, Testa diseñó una casa de una planta definida como una “metáfora de la casa chorizo, con dos patios centrales y uno al fondo”. La impronta brutalista está en línea no sólo con el estilo que Testa admiraba del exponente del Movimiento Moderno arquitectónico, el suizo-francés Le Corbusier, sino con la obra que el arquitecto argentino diseñó entre 1959 y 1980, donde comprenden edificios como la Biblioteca Nacional de la República Argentina, las sucursales del Banco de Londres, el Hospital Naval Central y el Centro Cultural Recoleta.

Hubo un antecedente de proyecto de ley para que la Casa Di Tella fuese catalogada como patrimonio cultural de la ciudad. Fue presentado en la Cámara de Diputados en 2008 por la ex legisladora Teresa de Anchorena, pero no fue tratado y perdió estado parlamentario. Al darse por enterados de la demolición de la casa, varios sectores salieron en defensa de la obra arquitectónica. La Sociedad Central de Arquitectos, agrupaciones barriales, la fuerza Nuevo Encuentro, muchos fueron los que se opusieron a la demolición, pero no Clorindo Testa quién declaró: “Lo que queda, queda. Lo que no, se pierde; a mi no me molesta para nada, porque las cosas son transitorias. Un edificio es cosa viva, se transforma”.

En la comuna 13 (Belgrano, Nuñez y Colegiales) donde está situada la casa, el flamante comunero de la oposición dio su opinión: “Lamentamos la demolición de la que fuera la casa de Di Tella, una de las pocas obras del movimiento moderno de la arquitectura”, manifestó Carlos Funes de Nuevo Encuentro y agregó: “Desde la fuerza que represento impulsamos políticas públicas de conservación de lugares, edificios y monumentos que, por su valor histórico, arquitectónico y simbólico, nos pertenecen a todos ya que hacen a nuestra identidad cultural”.

Lo interesante del debate que plantea la casa Di Tella, como tantas otras obras arquitectónicas, es:

1 – La casa Di Tella, sea propiedad de la Fundación Judaica, de la escuela, del rabino o de quién fuere, es una propiedad privada. Dónde el propietario está en su derecho de remodelarla o demolerla.

2 – La casa Di Tella no estaba protegida por ninguna ley ni incluida en ningún registro como patrimonio cultural.

En este caso, teniendo en cuenta el valor de la obra, el Estado ¿no debería actuar con inmediatez para salvarla? A la hora de sopesar, ¿qué importa más?: ¿el patrimonio cultural de la Ciudad o la libertad de accionar privado de un/a individuo/fundación? La Sociedad Central de Arquitectos planteó un debate con sus socios sobre estos temas. El ochenta por ciento se encontró a favor de su conservación integra, y un diez por ciento a favor de que se proteja “aplicando medidas flexibles dentro de una protección ambiental que permitiera su reutilización”. Incluso en el mismo documento que circuló SCA, barajaban hipótesis de convertirla en museo o de conservar solo la estructura o que el concurso de arquitectos encargado de la construcción de la futura obra mantenga un “respeto absoluto” por la casa. Debate abierto a futuras obras, bien cerrado para la Di Tella que se va haciendo escombros en las tardes de Belgrano.

Pelotita de asfalto

Existe un micromundo donde el tenis y las autopistas se cruzan, conviven, se aman, se complementan, se construyen el uno a la otra en una fórmula de sonidos antagónicos. Intentando llegar hasta las cuestiones más profundas de lo barrial y lo cotidiano del deporte, buscamos los recovecos donde la pelota encuentra refugio para divertirse.
Hay un universo maravilloso en el que se cruzan las variables menos pensadas. En donde el mazo parece haberse mezclado y entregar a la mesa dos cartas de diferentes barajas. Son autopistas, es el tenis ¿Qué? ¿Cómo? ¿Esto es serio? Desde ya, sí que lo es. Existe un micromundo donde el tenis y las autopistas se cruzan, conviven, se aman, se complementan, se construyen el uno a la otra en una fórmula de sonidos antagónicos. Es por eso que, intentando llegar hasta las cuestiones más profundas de lo barrial y lo cotidiano del deporte, buscamos los recovecos donde la pelota, sea cual fuere, busca refugio y encuentra su lugar para divertirse. Autos, boleas, camiones, derechas, motos, reveses, camionetas, saques, motores y smashes. Todo eso y mucho más se remixa y se vuelve un único e irrepetible concierto urbano.
El barrio de Constitución se encuentra atravesado por la autopista 25 de Mayo. Quién iba a pensar que allí abajo, contra todos los pronósticos, sería un golazo poner canchas de tenis. No se sabe de quién fue, pero la idea es formidable. Se puede jugar a toda hora, cualquier día y, lo mejor, aunque caigan soretes de punta.
Es jueves, pasadas las 9 de la noche y la tormenta primaveral azota la ciudad. Todos vuelven a sus casas, algo fastidiosos, con el cielo ensimismado a cuestas. Ellos, no. Eluden las lógicas del transito y se van debajo de la autopista, a cuidar al tenis de la lluvia. “Jugamos siempre, aunque que haya sudestada y la tormenta venga de costado” dice Francisco “El Leche” Ramirez mientras se ata sus inmaculadas zapatillas blancas que, dentro de poco, quedaran color ladrillo pasión. Pero detrás del Leche entran Fito, Oscar “El Master” Báez y Cacho. Se juega dobles, señores. Es el ritual del jueves, aquel que la sudestada no interrumpe y que la autopista refugia. Cachito-Fito Vs. El Master-El Leche es el partido de dobles que se juega todos los jueves en Constitución, debajo de una turba de autos que vienen y van y que ignoran que debajo de sus veloces e insensibles ruedas se juega un mundo. Mundo loco, de raquetas baratas, de polvo de ladrillo, de flejes blancos, redes negras, pelotas verdes, pero también de autos pequeños, de motos veloces y camiones monstruosos que suben y bajan a diestra y a siniestra de los courts, de la magna cancha. Es un techo, claro. Usar la autopista de techo es hacer jueguitos con el mundo, tomarle la leche al gato, algo de pícaro. Techo sucio, color cemento concreto, con telarañas insólitamente enormes y exentensísimas que se oscurecen por el contacto con una mugre milenaria. Pero es techo un al fin. Las gotas no pueden entrar, una defensa cerrada e impenetrable. El aspecto lúgubre se rompe cuando uno baja la mirada y, alumbrado por cuantiosos reflectores, observa el ladrillo pulverizado y la pelotita verde loro correteando por allí, robándose las miradas bobas y atentas de afuera y adentro.
El partido, cómo decirlo, es tierno. Sí, despierta ternura. La técnica utilizada es tan poco ortodoxa como simpática y alegre. De los 4 uno es marcadamente más joven, los otros tres pasan la barrera, y con holgura, de los 50. Son viejos cabrones. De todas maneras la diferencia física no se nota en el dobles, entonces, necesariamente, resalta la técnica. Ninguno es Nadal, ni Federer, sus movimientos no son perfectos pero, dentro de todo, son verosímiles. Hay una excepción. Hay uno de los cuatro que posee un movimiento fabuloso, increíble. Es Fito y su denominado “golpe del viejo”. Hasta su propio compañero vaticina el golpe al grito de “Se viene el golpe del viejo ¡Atenti!”. Entonces, Fito, con una cara de concentración total, junta los pies hasta ponerlos pegados el uno con el otro, lleva su mano derecha hasta sus talones, impulsa la raqueta hacia abajo y hacia atrás y, ahí sí, ¡pum!, sale disparado con un saltito corto y ruidoso elevando la raqueta hacia arriba y hacia delante. Casi como un golpe de voley. Y no, la pelota no vuelve. Punto, red o la saca del complejo. Así es el golpe del viejo, así es Fito. No pidan más.
El que mejor juega, sin temor a pifiar, es El Master. Claro, de ahí su apodo. Con una barriga prominente el tipo no se mueve de la red y bolea lo que le pase por su alrededor. Luce un conjunto gris precioso, la clásica joginetta del abuelo. El Master no para de escupir, es un guanaco enojado que putea en cada punto que falla y festeja, desmesuradamente, en cada bolea que acierta. Es más, es de los que arenga entre punto y punto, algo vendehumo, con frases a su compañero como “Dale, dale, vale igual, vale el esfuerzo” cuando su compañero erra o, sino, como “Vamos Leche, esta es la nuestra” cuando se viene un punto decisivo. Pobre Leche, es visiblemente el más viejo de todos y no hace nada para disimularlo: marcadamente panzón se pone remera blanca, evidentemente pelado se pone binchita en la calvicie. Es un calco del malo de Austin Powers pero con 15 años más. Se entiende, en parte, porque su compañero le reprocha más de una vez: “No seamos tan verdes, Leche”. El Master es de esos viejos ventajeros que te hacen el gestito de “fue mala”, te marcan el pique (cualquier pique) y ponen carita de “Te digo en serio, fue mala”, cuando el fleje todavía retumba del puntazo que metió Cachito, quien es el más joven y lo paga, juega callado, no le dice nada a nadie, las corre todas, el derecho de piso le cuesta la subordinación a las decisiones del Master. Su expresión exterior se limita a poner caritas cuando erra pelotas no forzadas: entrecierra los ojos, levanta las cejas, estira los labios y pone gesto de “Qué cerquita que pasó”, “Fue mala mía” o “Qué querés que haga”. Como podrán notar la situación es bastante interpretable.
De repente se da el instante que resume la vida de los cuatro. El Leche, muestra una técnica ejemplar y tira un drop a lo Guille Coria. ¿La víctima? Fito, por supuesto, que encima de arrancar a correr dos siglos después, la pelota le pica mal la primera vez y ya no hay nada que pueda hacer para que pique una segunda. Va a ser punto, pero antes se oye el grito burlesco del Master “Leeeeeeeeeeeeentaaaa la tortuga”. El momento es más humillante. Fue punto. Fito tiene mucha cara de orto por como pico la pelota en un terreno un tanto irregular. Cachito siempre respetuoso aplaude el gran punto del Leche y el Master, se sabe, se ríe a carcajadas.
La hora que dura el turno se termina, los amigos vuelven. Salen sin chistar. No se sabe cuanto terminó el partido. No hubo ganadores. Ni siquiera llevaron el tanteador. Se divirtieron. Las burlas, los personajes, las poses, los gestos, quedaron en esa cancha, en el subsuelo de una autopista que alberga más de que lleva. Afuera la vida es otra, no hay ningún master, ninguna tortuga.
Pero, ojo, la cancha no se enfría. Entra el canchero con un atuendo azul clásico y pasa el rastrillo con desgano atroz. Antes de que termine ya están elongando en las puntas de las cancha los próximos jugadores, estiran sus músculos en las salientes de la autopista, haciendo gráfica la unión de esos dos mundillos. Empiezan a jugar, son diferentes, pero son los mismos. Siguen ahí, a cada momento, porque donde existe una pelotita de asfalto, hay un lugar donde las lógicas se destruyen, donde la flor del deporte se hace fértil hasta debajo de las autopistas.

Una mano en el fusil, la otra en la cruz

Recorrido por la historia que fusiona revolución, Evangelio, lucha por la igualdad social y cristianismo. La publicación Cristianismo y Revolución fue la expresión nacional de cambios en la mentalidad de parte del mundo eclesiástico. Con sorpresas variadas, da para pegarle una buena leída.

El mundo podía ser cambiado, y América lo creería. 1959 se abría temprano con la Revolución Cubana para mostrar la gran paradoja de esos tiempos: no solo una isla miserable podía ser escenario de una victoriosa experiencia revolucionaria, sino también que proclamar el socialismo a unos pocos kilómetros de Estados Unidos no era suicida. Otras experiencias fueron motivando a diferentes sectores de la población a intentar quebrar el status quo: la derrota yankee en Vietnam, la retirada francesa de Argelia, la descolonización generalizada sobre África, el Mayo Francés…y la lista aumentaba día a día.

Pero también hubo otro ámbito que decidió salirse del eje y buscar nuevas sendas al interior de la Iglesia Católica, del cristianismo en general. El II Concilio Vaticano había marcado la necesidad de modernizar los actos y costumbres de la Iglesia, había subrayado que ya no servían sacerdotes de escritorio que nada conociesen las realidades de sus feligreses. Estos solos postulados causarían un caos dentro de los monasterios y conventos, de la discusión aparecería una idea: la Revolución sería proclamada, por un sector, como única vía para la Salvación y la llegada del Reino del Amor. Y para 1966 nació en plena Buenos Aires la revista Cristianismo y Revolución.

Cristianismo y Revolución, los tiempos de cambio

Anteriormente ya marcamos que su aparición estuvo determinada por un momento histórico de gran agitación, del que ningún país ni institución se podía entender al margen, y los miembros de la revista se veían a sí mismos como resultados de estos embates: “Mientras se siguen ensayando nuevas bombas y se refuerzan permanentemente los fondos destinados al ´progreso´ de los presupuestos militares, mientras se sigue ´luchando´ contra el hambre y la miseria empleando cada vez mayores esfuerzos, energías y vidas que ensanchan las fronteras de la explotación humana, del materialismo capitalista y la dominación violenta de los pueblos y continentes del Tercer Mundo; se está consolidando en la conciencia de todos los hombres la afirmación del nuevo signo de nuestro tiempo: la Revolución” (N° 1, Septiembre 1966)

La Argentina y Latinoamérica toda estaba regada de gobiernos militares, o en su defecto, conservadores, aliados a Estados Unidos en su lucha contra los movimientos socialistas. En el país, la dictadura de Onganía acababa de hacerse presente como un gobierno de facto que al poco rato iba a demostrar su cara reaccionaria y profundamente represiva, tanto a nivel político como cultural. Movilización y lucha a nivel planetario y dictadura local, frente a esto C y R ponía las cartas sobre la mesa: “Hagamos entonces un esfuerzo de sinceridad, de realismo, de autenticidad, de verdad y declaremos la hora cero de la Revolución (en Argentina) para empezar a producir esos nuevos hechos revolucionarios que serán la respuesta al desafío de la reacción y la esperanza de una vanguardia revolucionaria capaz de producir un proceso a la victoria (…) Frente a este desafío continental al que se han rendido sumisamente todos los gobierno militares, como el nuestro, designados por el Pentágono, o todas las democracias reformistas, como la de Frei, permitidas por el Departamento de Estado y expresado repugnantemente por la OEA, se ha levantado la voz y la acción de los revolucionarios de América Latina, a través de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad, creada en Cuba en 1967 para apoyar los movimientos revolucionarios del continente), señalando claramente la necesidad de oponer a la violencia reaccionaria, la violencia revolucionaria y de responder solidaria y continentalmente a una lucha que no se da pueblo por pueblo, sino contra todos los pueblos” (N° 5, Noviembre 1967).

Por último, frente a esta situación, no cabían dudas ni contradicciones. La vieja fórmula de “o aliados o enemigos” era repetida como consigna, o capitalistas o revolucionarios: “Todos estamos en la misma guerra: la cuestión es saber de qué lado. No hay terceras consignas, ni mediaciones clericales ni treguas empresarias. No debe haberlas. Este es el desafío que nos ha lanzado para probarnos. (…) Estamos en medio de la violencia y no podemos hacernos a un lado.” (N° 4, Marzo 1967).

De la Iglesia a las armas

Si sacásemos de contexto sobre quién hablamos, parecerían éstas posturas propias de cualquier grupo revolucionario. Pero C y R había nacido de las entrañas de la Iglesia, había crecido bajo las enseñanzas del Evangelio y creían ver en estos la justificación para el levantamiento popular frente a un sistema que se les aparecía como injusto. La violencia de “abajo” estaba defendida no solo por la desigualdad del sistema capitalista, cuyo rostro latinoamericano era de hambre y pobreza, sino también por las propias palabras de Jesús, quien, según argumentaban, instó a rebelarse contra la tiranía: “El desarrollo, por tanto, según nuestro modo de entenderlo, viene a ser la misma acción salvífica y humanizadora de Dios, pero inmanente en la historia de los hombres. Es la misma providencia de Dios que describe la Biblia como obra de Aquél que hace justicia a los pobres, humilla a los soberbios, derroca a los poderosos y ensalza a los pobres.” (N° 1, Septiembre 1966)

Si ya las Santas Escrituras lo avalaban, llegada de un nuevo Papa, Juan XXIII en 1959 fue determinante debido a su llamado a la conformación del Concilio Vaticano II, que vino a sustentar este pensamiento en los tiempos modernos. La renovación, la opción por los pobres, la legitimidad de una revolución frente a un gobierno antidemocrático fueron algunos de los fundamentos de los cambios que proponía la Santa Sede. Frente a las encíclicas papales, mantenían: “La Iglesia presenta una doctrina de los bienes de la Tierra. Todo lo que la Tierra es y contiene, todo es para el hombre, todos los hombres (…) El uso y el dominio de las cosas será siempre fuente de tensión para el hombre. Esto es una Doctrina. La lucha diaria para que los bienes de la Tierra sean efectivamente de todos los hombres, para que todos sean libres y no esclavos de sus bienes, será el compromiso práctico de todos los hombres que profesen esta doctrina (el cristianismo)” (N° 5, Noviembre 1967).

La Teología lo justificaba, el presente lo requería, el cristiano debía ser revolucionario, no había opción para la neutralidad. Hacerlo sería desoír la opción de Jesús por los necesitados: “(…) Declaramos: LA REVOLUCIÓN ES UN IMPERATIVO DEL CRISTIANO. Primero. Porque Dios en Cristo coloca ante nosotros como demanda ineludible, sin oportunidad alguna de subterfugios escapistas, la necesidad de una solidaridad militante con las víctimas de toda estructura socioeconómica injusta y una participación activa en cualquier intento de liberación y humanización del hombre actual. La opción revolucionaria se nos aparece como ineludible desde todo punto de vista, incluyendo el Evangelio.” (N° 28, Septiembre 1971).

Por último, el ejemplo de Camilo Torres sería la figura que nucleó el pensamiento de C y R: sacerdote colombiano, devenido en guerrillero socialista, caído en combate. La Fe, la Revolución, el Martirio, Camilo era la suma del ideal que intentaban propagar: “Como mártir y signo de esta exigencia de “LIBERACIÓN O MUERTE” hace un año caía Camilo Torres en la guerrilla colombiana. Camilo realizó vertiginosamente su camino hacia la Revolución. Sacerdote y sociólogo, luchador y agitador político, líder estudiantil y popular resolvió su sed de justicia en la lucha armada (…) Camilo, silenciado y retaceado por sus propios hermanos cristianos, nos señala el carisma evangélico en la lucha de liberación de nuestros pueblos y su nombre es bandera del movimiento revolucionario latinoamericano (…) Porque, como Camilo, creemos que la Revolución es la única manera, eficaz y amplia de realizar el Amor para todos.” (N°4, Marzo 1967).

La Revolución en Argentina

La revista también operó como difusora de los más variados comunicados de los movimientos guerrilleros y socialistas del país. Mensajes del PRT, ERP, FAP, FAR, Montoneros, Movimiento Camilo Torres, Sacerdotes para el Tercer Mundo y más solían alimentar las páginas. Columnistas como John W. Cook o Eduardo Galeano entre otros también daban el presente. Entonces C y R era más que una declaración de ideas de un grupo cristiano, sino que se construyó como un gran difusor de las acciones y principios de la izquierda nacional.

Así, Cristianismo y Revolución se erige como otra de las experiencias surgidas a nivel local, en la reacción ante las injusticias en este territorio y a la par de las luchas americanas y de todo el Tercer Mundo en general. Cristianos y Revolucionarios, Católicos y Socialistas, una muestra de cómo se intentó hacer coincidir los ideales rebeldes en todas las esferas del quehacer humano.