Archivo por meses: junio 2011

Libertad en la URSS: aborto y matrimonio gay

Los principales temas de debate en la sociedad argentina -y mundial- actual parecen haber estado resueltos ya en alguna sociedad hace casi 100 años.  Cuáles eran los argumentos irrevocables, qué principios se defendían. Es probable que algo hayamos perdido en el camino y hoy andemos ciegos buscándolo a tientas.

Argentina legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en el 2010, Uganda, hace solo un mes hizo de la homosexualidad algo ilícito uniéndose a otros 29 países del mismo continente que consideran este acto como punible con la cárcel, y hasta en algunos casos, con la pena de muerte.

Casi un tercio de la población mundial vive en estados donde la práctica del aborto está lisa y llanamente prohibida[1]; en América latina solo Cuba y Puerto Rico tienen legislaciones amplias que permiten la interrupción del embarazo por decisión de la madre. Otros casos con deliberación, como Honduras, Chile y Nicaragua, rechazan incluso el terapéutico –cuando peligra la vida de la mujer- o en los casos de violación[2].

Frases como “no se está en contra de (la homosexualidad), sino a favor del bien común, la racionalidad y la dignidad del ser humano”, «(hay) una campaña para instalar en los medios este tema como algo natural como el agua, o normal como la heterosexualidad» y «en nuestros días se ha reavivado la polémica sobre la despenalización del aborto (…) lo trágico de esta situación no puede hacernos olvidar que podemos asesinar a un inocente”, cuyas dos primeras citas le corresponden al Monseñor Marino[3] y la restante al Cardenal Bergoglio[4], han sido un eco persistente a lo largo de los años en la vida pública argentina, donde conceptos como “natural”, “bueno y malo”, “el deseo de Dios” han sido moneda corriente para justificar el rechazo a ambas prácticas.

Aún estando en el siglo XXI tenemos que seguir oyendo este tipo de comentarios y acciones políticas, pero que sin embargo, hace 90 años se dio un debate similar allá, por el este de Europa, dando como resultado por primera vez en la Historia, que tanto la homosexualidad como el aborto fuesen permitidos. Por un lado reconociendo la libertad del amor, por el otro que el estado debía hacerse responsable de la seguridad e higiene de las mujeres. La Revolución Rusa daba otro paso hacia su intento de formar una sociedad igualitaria.

 

Revolución Socialista y Revolución Sexual

En 1920 el gobierno soviético emitió un decreto aboliendo la penalización de las relaciones homosexuales, tanto masculinas como femeninas, siendo omitida en los Codex legales de 1922 y 1926. Abiertamente asumía que el amor iba más allá de una cuestión de género. Sin embargo, esta libertad no era ilimitada, como lo declarase en un folleto de 1923 el director del Instituto de Higiene Social de Moscú, Grigorii Batkis titulado La revolución sexual en Rusia: “La legislación soviética se basa en el siguiente principio: declara la absoluta no interferencia del estado y la sociedad en asuntos sexuales, en tanto que nadie sea lastimado y nadie se inmiscuya con los intereses de alguien más.”[5] Siete años más tarde la Gran Enciclopedia Soviética describía que “la legislación soviética no reconoce aquellas llamadas leyes contra la moral, nuestras leyes proceden del principio de protección de la sociedad y por ese motivo solo penaliza en instancias donde son los jóvenes y los menores los objetos de intereses homosexuales”[6], a su vez, la Unión Soviética sería la legislación más progresiva del Congreso de la Liga Mundial por las Reformas Sexuales celebrado en 1928.

Pero estas medidas y formas de pensar eran consecuentes con una visión de la teoría enriquecida por desarrollo de la antropología histórica y etnología, cuyos descubrimientos sirvieron –en el mejor de los casos- para conocer la diversidad en las formas de organización humana. De modo que la familia monógama heterosexual era solo una de las formas que tuvieron las sociedades en constituirse y cuya universalización en Occidente se dio de la mano de la expansión del cristianismo. Pese a esto, por ejemplo, Lewis Morgan, uno de los padres fundadores de la Antropología, distinguía cinco formas de familias básicas. Del mismo modo que la homosexualidad era castigada y rechazada en Europa, en otras sociedades era una costumbre completamente aceptada. Todo este acervo de conocimientos acerca de las relaciones íntimas como sociales fue posible por la expansión capitalista a cada rincón del globo.

Frente a esto, el marxismo supo dar como conclusión que la familia era un tema histórico y cultural de cada población, donde lo “natural” no existía, o en su defecto, lo “natural” consistía solamente en la satisfacción sexual de los individuos. Así es como el “amor libre” sería la única forma de desatar la opresión que los diferentes sistemas y sus normas aplican sobre la vida privada de los sujetos.

Pero esta liberalización tendría su fin en la década del 30’: en 1934, con el afianzamiento de Stalin en el poder, la destitución, persecución y asesinato de los revolucionarios de la Revolución Rusa, todos estos pasos fueron borrados de un tirón. La homosexualidad sería rechazada y condenada oficialmente por el conservadurismo y la represión stalinista.

Protección de la mujer, cuestión de Estado

1920, por decreto oficial se resolvía la gratuidad y universalización del aborto, un hecho inédito para el mundo entero. El gobierno proclamaba abiertamente que: “Mientras los remanentes del pasado y las difíciles condiciones del presente obliguen a algunas mujeres a practicarse el aborto, el Comisariato del Pueblo para la Salud y el Bienestar Social y el Comisariato del Pueblo para la Justicia consideran inapropiado el uso de medidas penales y por lo tanto, para preservar la salud de las mujeres y proteger la raza contra practicantes ignorantes o ambiciosos, se resuelve:

– El aborto, la interrupción del embarazo por medios artificiales, se llevará a cabo gratuitamente en los hospitales del estado, donde las mujeres gocen de la máxima seguridad en la operación.”[7]

La salud era una cuestión de Estado, por lo que el aborto clandestino tenía que terminarse, especialmente en los sectores rurales que conformaban el 85% de la población, donde esta práctica se realizaba con enorme riesgo debido a las arcaicos métodos utilizados. No se consideraba el aborto como la mejor opción de control de la natalidad, sino como algo que por el momento se debía controlar estatalmente para evitar más muertes, pero que se haría una práctica menos recurrente una vez que se extendiese la educación sexual y los conocimientos sobre la prevención de natalidad. Por eso, a mediados de la década de 1920, la Comisión para la Protección de Madres e Infantes proclamó oficialmente que la información sobre el control de la natalidad debía trasmitirse en todos los consultorios y centros ginecológicos. Paralelamente, el estado intentaba por todos los medios producir más anticonceptivos, titánica tarea debido al bloqueo comercial que sufría por parte de las potencias, lo que le impedía acceder al caucho, materia prima indispensable para su fabricación.

 

URSS 1917, Argentina 2011

La Unión Soviética se construyó en un territorio donde las relaciones de servidumbre estaban vigentes, una gran parte del campesinado vivía dentro de formas corporativas de organización comunal y solo un conjunto marginal de ciudades –en Rusia, San Petersburgo y Moscú- producían bienes industriales. Hasta 1917 cuando en su mayor parte era gobernada por reyes de carácter divino, los zares, la posición de la mujer en las zonas rurales rozaba la esclavitud, cuestiones como la salud o educación gratuita eran algo inconmensurable. Sin embargo, una vez realizada la revolución socialista de octubre del 17’, los mismos revolucionarios vieron que la igualdad no solo se construía en el ámbito económico, sino también en la esfera social y cultural, despojando y luchando contra las concepciones regresivas, conservadoras y reaccionarias impuestas sobre la sexualidad y la familia. A pesar del éxito o los reveses que sufrirían estas medidas –causadas por el gobierno de Stalin- siguen siendo un ejemplo y deben seguir siéndolo, especialmente en los países donde ciertas discusiones intentan evitarse o todavía el gobierno genera un marco contrario para su aplicación; tal es el caso de la legalización del aborto en nuestro país.

En Argentina, este último año se logró un progreso muy importante con la legalización del casamiento entre personas del mismo sexo. Aún falta que sea el mismo estado quien se encargue de acabar con las viejas concepciones acerca de la homosexualidad como algo antinatural o directamente, maligno. En cuanto al aborto gratuito y legal, sigue siendo más bien una utopía. Para 1917 se rompía con estos tabúes en la región más pobre de Europa. Al 2011 la República Argentina sigue sin hacerlo…


[1]Cristina de Martos El aborto en el mundo, en: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/07/10/mujerdossiers/1215712159.html fecha de consulta:13/06/2011
[2] El aborto en América Latina, en: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_6625000/6625983.stm fecha de consulta: 13/06/2011
[3] Rotundo no de la Iglesia a «matrimonio homosexual» en Argentina, http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=29632 fecha de consulta: 13/6/2011
[4] La Iglesia argentina volvió a pronunciarse en contra del aborto, http://www.infobae.com/notas/272528-La-Iglesia-argentina-volvio-a-pronunciarse-en-contra-del-aborto.html fecha de consulta: 13/6/2011
[5] La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer (Mujer y Revolución), Spartacist (edición en español), n° 34 en http://www.icl-fi.org/espanol/spe/34/rusa.html fecha de consulta: 13/06/2011
[6] Igor S. Kon, The Sexual Revolution in Russia, tr. James Riordan, Free Press, NY 1995. En http://mailstar.net/sex-soviet.html fecha de consulta: 13/06/2011
[7] [7] La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer (Mujer y Revolución), Spartacist (edición en español), n° 34 en http://www.icl-fi.org/espanol/spe/34/rusa.html fecha de consulta: 13/06/2011

Horizonte de felicidad, Compadres

Reivindicando los espacios donde la gente es felicidad, llegamos a esta casa de cultura en Constitución, donde se organizan para llenar cada uno de los espacios donde aún hoy el Estado hace agua a conciencia. En la lucha por desplegar todo tipo de actividades culturales-barriales y en la tarea de merendar y atender a tantos chicos, acá está la gente que hace felicidad.

La Casa de la Cultura Los Compadres del Horizonte fue parida por la crisis del 2001. Como aquel otro centro cultural, La Gomera. He aquí lo curioso: fue la eyaculación en flor de culeada, pero sí hubo un embarazo. El parto fue parto precoz. “¡Felicidades! Tiene multiplillizos, pero no creo que le gusten”. Nacieron 16 millones de personas bajo la línea de la pobreza, asambleas populares, gomera al cuello, fábricas recuperadas,  muchísimas casas tomadas, casi tantos hoteles familiares repletos, piquetes y cacerolazos, cantidad de jóvenes inquietos. Todos hijos rebeldes que gritan constantemente y pretenden comer todos los días.

Extraño: los jóvenes inquietos del barrio porteño Parque Patricios-Constitución, del Sur pobre de una Buenos Aires rica, adoptaron a un padre muerto. Armando Tejada Gómez, autor de la letra del himno latinoamericano Canción con todos, así como del poema que da literal nombre al centro cultural.

Leé, mirá, escuchá. Ahí están los links, es bien facil.

Y si esto no te inspira, ¿qué? ¡BASTA! Como los indignados, pero con un rumbo claro: crear otro modelo de construcción y hacer político, generar participación y organización, recomponer lazos solidarios, llevar a la práctica nuevas ideas.

¿Cómo? Educación popular, arte, cultura, deporte. ¿Dónde? En la zona sur, antes fabril y obrera; post 90’s, apartada y olvidada. Pero los pobres sobrevivieron y sobreviven a la problemática sanitaria y habitacional. Ponen el pecho –y no más el culo- a esas violaciones en casas tomadas y hoteles familiares.

Organizados, encontraron la ex fábrica de medias París, frente al Garrahan, Combate de los Pozos 1986 -como el año de EL gol del Diego-. Con Fidel y el Che tatuados a sangre -como el Diego-. “Cuba es como el faro que nos ilumina y guía”, explica Florencia Petrillo, comadre hace más de un año. “La seguimos porque también construye una cultura autónoma, plantea otras lógicas de comportamiento e intenta crear otros lazos sociales”, agrega. Trabajadores, estudiantes, artistas y docentes resisten -como el Diego- ante los inspectores en busca de diegos amenazando con clausuras, aprovechando que la figura de centro cultural no existe legalmente, como les pasó en 2006, cuando la amenaza se concretó. (Ley de centros culturales)

Sin embargo, la Casa permanece abierta, no solo desde entonces, sino también todo el día, para quien la necesite, a quien busque empezar una actividad artística para hacer, formar un taller, dar un espectáculo,  tomar la merienda… Para brindar herramientas culturales y educativas para entender la realidad de otra manera a como se entiende hoy, tanto a chicos como adultos. Florencia recuerda: “Hubo mucha movilización en aquel momento para darle un sentido a levantar la franja y moverse para responder a la clausura con un espacio que está vivo y tiene legitimidad en el barrio. Se convocó a otras organizaciones que militan en el barrio y todas dieron su apoyo. Lo paradójico es que mientras estamos clausurados en concepto de boliche o lugar para hacer actividades nocturnas, por otro lado ese mismo año, 2006, se nos nombró espacio de interés cultural en la Legislatura”.

Además de ocuparse de la coordinación con otras organizaciones, Florencia está en el espacio Juanito Laguna, que propone que la calle vuelva a ser de los niños y no los niños de la calle. Para eso, hacen murga, teatro, títeres, juegoteca, música, deporte, recreación, apoyo escolar, y hasta realizaron un corto.

Los adolescentes también tienen su lugar. En una época difícil de la vida, no por ser la edad del pavo y por los cambios hormonales, sino porque es entonces cuando eligen su camino y es fácil terminar mal. La ruta es expresión y la desnaturalización de los sentidos hegemónicos que los construyen solamente como sujetos consumidores. Arte plástica, expresión musical y comunicación, el vehículo.

Los adultos hacen cultura para transformar, mientras se transforman. Intercambian solidariamente entre artistas-trabajadores que aprenden y se expresan por música, pintura, teatro y danza, guitarra, danza afro, yoga, acrobacia en tela. Florencia: “Vienen con sus familias, se toman un vino, una gaseosa, bailan… Es un paso más en la búsqueda de construir lazos sociales que privilegien el contacto con el otro, el crear en conjunto. Claro que no vivimos aislados y entendemos que a veces los contextos complican, que hay una cultura de consumo de cultura masiva, de ver al otro como objeto, y eso no es fácil de resolver. Sin embargo, desde esta que sería nuestra trinchera, damos la lucha todos los días, pensando a la Casa no como asistencialistas, sino como un espacio de expresión de los chicos, adolescentes y grandes donde puedan recibir el apoyo que, quizás, afuera no tienen. Además, buscamos la articulación con escuelas y organizaciones del barrio para solucionar las problemáticas concretas que surjan, buscando hacer y hacer todo el tiempo”.

Para financiar el alquiler, las meriendas, los materiales que se usan todos los días, realizan peñas temáticas los terceros sábados de cada mes. Los trabajadores fueron el contenido de la de mayo. El nacimiento del Che será el de junio. “Por la clausura no podemos hacer cosas nocturnas”, se queja Florencia. Por otro lado, también prestan el salón a organizaciones sociales que, por lo general, dejan un aporte, “aunque corre por cuenta de cada cual. El espacio se brinda solidariamente”. Porque son sus hermanos, hijos también de la crisis, de una década neoliberal exclusivista y marginadora que solo pudo profundizar las carencias históricas.

«Ser libre a pesar de estar preso»

 “En los bordes andando”  (ELBA) es la revista que surgió de las prácticas de los talleres literarios que se dan en algunos penales del Gran Buenos Aires. Es canción, es taller, es revista, es un grito de liberación porque, como dice uno de los escritores:“recuperar la voz es el primer paso hacia la libertad”.

Por Gonzalo Lopatin Vera para Nos Digital

ELBA es y significa muchas cosas. Detrás de esta frase se esconden más de 40 chicos y chicas y un equipo de docentes de la Universidad de Buenos Aires que, gracias a su voluntad y al apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales, desde el Centro Cultural de la Cooperación y Ministerio de Cultura, llevan adelante un taller de lectura y pensamiento en el penal 31 de mujeres de Ezeiza y en el 26 de jóvenes de Marcos Paz.

Se trata de una revista que ya cuenta con 3 números impresos y es resultado del taller en el que pibas y pibes se juntan a leer y debatir sobre  temas que surgen de diversas lecturas. La dinámica consiste en el planteamiento de un tópico y la lectura y discusión del mismo. Se realiza cada quince días ya que los talleristas alternan entre un penal y otro.

La historia empezó en agosto de 2008, por aquel entonces se presentó como una actividad de dos meses de duración en el que se iba a analizar el libro “El trabajo” de Anibal  Jarkowski pero como explica el docente a cargo del taller, Luis “el chino” Sanjurjo, “a partir del texto surgieron muchos otros temas que se relacionaban y a su vez abrían el camino a otros relatos. Cuando llegó el momento de terminar estábamos frente a un montón de chicas y chicos con muchas expectativas y ganas de pensar”.

“Llegó un momento en el que necesitamos poner en papel todas las discusiones y charlas que ahí se armaban con gente que empezaba a pensar cosas en las que nunca había pensado o empezaba a tener distintos puntos de vista. Así nació la idea de la revista, en la que se publican los textos tal cual han sido escritos por ellos mismos”, agrega el Chino.

Sanjurjo es a su vez el cantante de Pléyades Reggea Foucaulteano, banda que apadrina al taller y que animó la fiesta que se realizó el 6 de mayo en el penal de Ezeiza en el marco de la presentación del tercer número de ELBA. El evento permitió el reencuentro entre las chicas y chicos que componen la revista y la posibilidad de que las familias puedan bailar y disfrutar junto a ellos.

“Salir a hacer esta actividad y ver a otros chicos de otras penitenciarías nos ayuda mucho, nos da fuerza. Nunca pensé que iba a ser una experiencia tan linda. Ahora podemos compartir y debatir con las chicas sobre lo que escribimos y eso nos enseña a quebrar los prejuicios. Publicar esta revista  permite que la gente sepa lo que pasa y que tenga la posibilidad de valorarnos por lo que somos y no por lo que hicimos”, comenta uno de los participantes de Marcos Paz.

Jony, otro de los pibes de la 26 demuestra madurez y una envidiable soltura y claridad al hablar: “soy conciente de que cuando salga podré desenvolverme en cualquier ámbito sin que nadie suponga que estuve preso pero prefiero decir la verdad porque sirve para que la gente cambie su manera de ver la cárcel”. A pesar de que tiene la posibilidad de quedar en libertad dentro de poco tiempo asegura que el taller no terminará ahí: “voy a seguir viniendo y dando mi aporte ya que es un compromiso y una causa por la que tengo que pelear de por vida, porque esto hizo que robar deje de ser una opción para mi y eso me hace sentir un compromiso que no había experimentado nunca. A partir de ahí descubrí lo que es ser libre a pesar de estar preso físicamente”.

Esta presentación tuvo algo distinto a las anteriores. Dos días antes se realizó una intervención artística en el Obelisco en la que se presentó un árbol seco con jaulas colgando y un cartel que decía “liberá una carta”. La gente frenaba,  metía su mano para sacar una reflexión escrita por las chicas de Ezeiza que al reverso tenía una invitación a participar de la fiesta. “Un día vino la artista plástica Laura Kalauz al taller y nos explicó el concepto de intervención y empezamos a pensar si nosotros podíamos hacer una. Allí surgió la idea que se consumó gracias al artista Francisco Viviana y al aporte de las chicas que escribieron y a una de ellas en particular que transformó los simples papeles en pájaros”, dice el Chino y sigue, “sería ideal que los grandes medios de comunicación difundan este tipo de iniciativas pero estoy convencido que la barrera mediática se vence con imaginación”.

Pity Alvarez, de Las Pastillas del Abuelo y  Bruno Signaroli de Nonpalidece participan del taller en el que los chicos y chicas compusieron la letra de “En los bordes andando”, canción que abre el disco de Pleyades y lo mismo con “Tu poder” que le pone punto final. Tal como lo hicieron en el recital de presentación del nuevo número de la revista ellos le ponen voz a sus versos recitándolos y  acompañando al Chino con los coros.

El primer número de la revista tuvo a “El cuerpo en la ciudad” como tópico principal y fue el fruto de discusiones a partir de la lectura del mencionado texto de Jarkowski, en el segundo se leyeron textos de Borges, Alfred Crosby y Federico Balart para debatir sobre la noción del tiempo, mientras que en el tercer y último número se trabajó con “Vigilar y castigar” de Foucault.

“Fue una herramienta para pensar, sobre todo el capítulo dedicado a la idea de panóptico como esa sensación de estar siendo visto constantemente sin saber quién te observa. Para analizarlo llevamos fotos de los típicos carteles “por su seguridad usted está siendo filmado por cámaras de vigilancia del Gobierno de la Ciudad” y lo laburamos desde ahí. El libro tiene una proximidad increíble a la vida cotidiana de los chicos y eso hizo que se generen verdaderas bombas de pensamiento”, detalla el Chino y nos adelanta que el próximo número estará dedicado a “memoria”.

 

Palabra oficial:

Según explica el subsecretario de gestión penitenciaria y ex director nacional del mismo organismo, Alejandro Marambio, se realizan actividades culturales en todas las unidades pero con más intensidad y esfuerzo en la de mujeres porque sufren una “fuerte desvinculación con la sociedad y son en muchos casos sostén de familia. La cultura permite reanudar esos lazos familiares que se debilitan con la situación de encierro y, a su vez, trabajar en los estereotipos de género, donde la violencia contra la mujer esta aceptada”. Y por otro lado con los jóvenes porque “es tierra fértil donde se puede encontrar un rumbo distinto al delito”.

El director nacional del servicio penitenciario, Victor Hortel, agrega: “La educación es un derecho al que todo ser humano debe tener acceso y la gente que está en la cárcel también lo tiene. Es por esto que desde 2005 ya no pensamos las políticas penitenciarias como se hacía antes sino como política social y de reinserción que atraviesan horizontalmente al Ejecutivo y sus ministerios y que tiene en la cultura la posibilidad de emancipación”.

 

África en perspectiva: mirando al sur desde el sur

La historia es un todo indiviso, pretenderla inconexa es llamar a la perfidia. Más a allá de los resultantes futuros que podrán o no venir, los levantamientos desatados en África en los últimos meses jamás serán entendidos con plenitud, si no se pone en valor el pasado precolonial del entero Continente. Aquí, herramientas para acercarse a la cuestión.

Por Julia E. Sturla

“La conquista de la tierra en su mayor parte no consiste más que en arrebatársela a aquellos que tienen una piel distinta o la nariz ligeramente más achatada que nosotros.” (Joseph Conrad, La conquista de la tierra)

Usualmente, el continente africano se introduce en el imaginario social como aquel lugar lejano, donde lo exótico, lo mágico y lo antiguo se unen en un gran mundo de fantasías. Empero, si se intenta pensarlo desde un punto histórico, probablemente pareciera que ingreso en la historia a partir de luchas independentistas, desatendiendo a un pasado anterior que es clave para entender la actualidad.

Así, generalmente los conflictos ocurridos en distintos lugares de África son analizados como pugnas étnicas, subsumiendo el componente político de los mismos. Este paradigma de análisis ha surgido de una visión etnocentrista que distingue al civilizado del bárbaro, al occidental del oriental. En esta visión, “oriente” más que una división geográfica, es una división ideológica que define a un “otro” inferior dentro de un mundo plagado de magia  y atraso. En este sentido, las diferencias se transforman en inferioridad.

Esta visión no es nueva, sino que bastante antes ya fue la justificación discursiva que permitió el avance de países como Portugal sobre el continente africano. Primero como comerciantes en las factorías, para luego asentarse en la costa forjando lazos con los jefes de los pueblos dando lugar al comercio de armas hacia el interior del continente y al tráfico de esclavos; para finalmente, invadir y conquistar todo África. Así, se concretaba en la historia el inicio de la dominación imperialista desde 1880, principalmente con Portugal, Inglaterra y Francia, luego con otros países como Italia, Alemania, Bélgica y España.

Anterior a la colonización, existían en África desde comunidades agrícolas autosuficientes hasta Estados estratificados como lo fue el Estado Mutapa. Las relaciones comerciales al interior y al exterior –mediterráneo y el continente asiático-  estaban bien desarrollados, como lo demuestra el conocido “corredor Swahili” en la costa oriental africana. El mismo era un gran espacio comercial entre los árabes y africanos, que recién pudo ser desarticulada con la llegada de los portugueses en el siglo XVI, para reorganizarse de acuerdo a la búsqueda de oro y marfil. Mientras los europeos no podían penetrar al interior, necesitaron de las alianzas con los jefes locales para expandir sus influencias, lo que decididamente desestabilizó las estructuras originarias de poder. Tal es así que se dio lugar a la formación de los grandes Estados esclavistas, partícipes de la conformación del sistema de tráfico de personas hacia América.

Con el fin de la trata en el siglo XIX, el continente volvió a reorganizarse de acuerdo a las necesidades de materia prima de los países protagonistas de la Revolución Industrial. Cuando esta formación ya no bastó, se profundizó mediante la plena colonización, coartando definitivamente la posibilidad de un desarrollo autónomo. Esta intervención produjo grandes cambios en las divisiones territoriales. Como suele decirse, una de las características del imperialismo fue el reparto físico –además de económico y político- del mundo. Consecuentemente, los países antedichos se dividieron entre sí distintas partes de aquel viejo continente. Lo que subyace debajo de lo que pareciera ser un simple trazado de nuevas fronteras, es la división y conjunción arbitraria de distintas sociedades originarias.

Al momento de la descolonización, esos nuevos límites se mantuvieron prácticamente intactos. Las antiguas colonias luchaban por su independencia y se transformaban en “Estados-Naciones modernos”. Sin embargo, dentro de cada uno de esos nuevos países independientes existen distintas sociedades  que perviven y conviven dentro de una misma frontera, a la vez que una misma población puede encontrarse dividida por ese límite impuesto desde el exterior. En este sentido, muchos de los conflictos entendidos como étnicos son algo más complejo, deberían comprenderse en tanto conflictos políticos de distintos grupos que luchan por el control del Estado, Estado que es fruto de las contradicciones históricas. El análisis que parte únicamente del plano étnico, desvaloriza la complejidad de la realidad africana y revive aquel no tan viejo discurso occidentalizante.

Tal es el caso de Nigeria que vive un clima de colisión post-electoral con la asunción de Jonathan, quién derrotó a Muhmmadu Buhari. Para algunas agencias de noticias, el asunto ha sido resumido como una competencia entre los seguidores del primero que se inscriben en el cristianismo y los del segundo que pertenecen a la religión musulmán.

Asimismo, Sudán manifiesta un momento de gran complejidad. Mientras se espera que se concrete la división entre el norte y el sur, lo cual creará dos Estados distintos, en el pueblo intermedio de Abyei -donde las fronteras son bien difíciles de identificar- se lucha a cuál Estado pertenecerá. Para algunas miradas, simplemente esto se limita a un conflicto entre dos etnias, a saber los, nómadas Misseriyas y los agricultores Dinkas.  Es necesario aclarar que Abyei es una zona de gran importancia petrolera.

Grupos que luchan por un mismo Estado, grupos que luchan por la creación de otro. Grupos que luchan por la identidad, grupos que luchan por la pertenencia. Grupos que luchan por subsistir, grupos que luchan por recursos. Aspectos, todos, que se unen en una complejidad mucho más amplia.

Mientras tanto, quienes hace más de un siglo comenzaron con esa “avanzada del progreso” sobre África, defienden con sus voces un futuro pacífico para esta región, a la vez que lo impiden con sus armas militares y económicas.

“No hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado. (…)En las colonias, la verdad aparecía desnuda; las «metrópolis» la preferían vestida; era necesario que los indígenas las amaran. Como a madres, en cierto sentido. La élite europea se dedicó a fabricar una élite indígena; se seleccionaron adolescentes, se les marcó en la frente, con hierro candente, los principios de la cultura occidental. (…)Aquello se acabó: las bocas se abrieron solas; las voces, amarillas y negras, seguían hablando de nuestro humanismo, pero fue para reprocharnos nuestra inhumanidad.” (Prefacio de Jean Paul Sartre al libro Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon)

Colaboración de Julia E. Sturla para Nos. De 23 años, estudia fotografía y es incontenible la concreción de su licenciatura de Historia en la Universidad de Buenos Aires.


Culturas justas

El movimiento Meca, conformado por más de quince centros culturales, salió a presentar un proyecto de ley para que desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no los persigan más, tratando de clausurar sus locales. “No tenemos ayuda estatal y, encima, se nos maltrata y se nos clausura”, aclaran, con la cabeza puesta en lo que puedan lograr en el Congreso.
Afuera hay algunos grupos de artistas, de políticos, de espectadores, de periodistas, de culturas, de barbudos, de rastas, de peinados pelos cortos, de despeinados pelos largos, de fotógrafos, de… Lo que no hay es entrada, bah… no hay que pagar para entrar. Adentro hay mensajes artísticos en todas las paredes. En la planta baja, entrevistas en bajos sillones o de pie; arriba de todo, cuidadas pizzas, empanadas, sanguches, cerveza, gaseosa, conversaciones inter-centros, besos; en el primer entrepiso, más comida, más bebida, más conversaciones; en el segundo, aplausos y más aplausos. No son para los dos vertiginosos y equilibristas vasos apoyados sobre la baranda, ni para la pareja en etapa de chamuyo que pretende desde las sombras robarle la atención al escenario y las luces, sino CK Trivenchi, con sus clowns, su malabarista-acróbata, su gitana bailarina. “Esto que estamos haciendo entre todos es para todos”,  se enorgullece Putrefáctor, vestido en harapos color tacho de basura (lo único que Macri dejó de naranja-Ibarra y no tiñó de amarillo-PRO) mientras sus compañeros se despiden del público.
“Esto”  es un festival que siguió a una conferencia de prensa de MECA -el Movimiento de Espacios de Cultura y Arte integrado por El Mandril, Casa Brandon, Trivenchi Centro Kultural, Club Cultural Matienzo, Centro Cultural El Surco, Centro Cultural La Brecha, Usina Cultural del Sur, Visha Bravar, Vuela El Pez, Galpón de Maza, Salamanca Espacio Cultural, Café Cultural Criterio, Club del Arte y El Emergente-, que lanzó el proyecto de ley de Centros Culturales. Compañía Mandril lo explica en su lenguaje: una banda de jazz en vivo, batería a un lado, clarinete, teclado, guitarra al otro, sincronizados con clowns, bailarinas, acróbatas, en el escenario. Un chino, Inspector, persigue a otro chino, Creador de un centro cultural, recuerdan sus distintos encuentros: hermanas de por medio, siempre terminan en una ridícula riña; la única constante es la sonrisa del primero cuando encuentra una cámara de fotos que pueda llegar a transformarse en enormes carteles de PROpaganda. “Fotosí, sesho no. Centlo cultudal no echite”… hasta que el Creador le salva la vida y, ley ancestral mediante, obliga a Inspector a que imprima el sello de una vez. Eso sí. Para la ley, no alcanzó con evitar su muerte.
Resuenan las palabras de la conferencia de prensa contra los mensajes artísticos de las paredes: Aborto inseguro. Nunca más. “Nos podemos habilitar como salón de milonga, de tango, como teatro independiente, como cine, pero no existe una figura para los centros culturales multilenguajes”, explica Claudio Gorenman, del Club Cultural Matienzo. “Somos espacios de autogestión antagónicos a cualquier espacio que dé rentabilidad. No somos un bar, un boliche ni un local comercial. No somos nada de eso para lo que el Gobierno de la Ciudad sí tiene una política”, se queja Daniela Ledesma de El Surco. No hay espacio para ellos entre los carteles con triangulitos de colores. Si se habilitan en otro rubro y superan la capacidad, pueden recibir multas desde 12 mil pesos; si funcionan sin habilitación, desde 3 mil. NO SON BIENVENIDOS. “No tenemos ayuda estatal y, encima, se nos persigue y se nos clausura”, enfatiza, y las voces se diluyen. En el escenario no están más los chinitos ni Compañía Mandril.
Recorriendo Casa Brandon, los vasos seguían ahí, sobreviviendo, haciendo equilibrio, a las sombras, cual centro cultural, pero inalcanzables. Puta paradoja, la pareja también seguía ahí, cubriéndolos. Para salvarlos habría que cortar tanto amor, porque había amor. ¿Cuántos más habrán pasado y también prefirieron sacrificar el vaso? La comida seguía pasando, cada vez más tentadora. Pero en el escenario ya se estaba preparando Pimpollos, un dúo-pareja, más una guitarra. Entre canción romántica y canción romántica, “para nosotros es un honor y un placer estar acá apoyando la movida”. La movida de sacar redactar dos leyes y mandarlas a la legislatura. Una para crear la figura de centro cultural y otra para fomentar a todos los que ya puedan habilitarse. Porque no son locales comerciales y no son, por tanto, Beara ni Cromañón. Los Centros Culturales ponen la seguridad como prioridad. Por eso eligieron Casa Brandon como sede: un ejemplo para los edificios públicos, no solo cuidado en la apariencia, sino en la construcción. Daniela aclara: “Tampoco se justifica si la infraestructura está mal. Todo lo contrario, que nos ayuden”. Para eso son el Estado. Sin embargo, sigue: “Se nos persigue por facebook para saber qué estamos haciendo. Entonces, ¿qué? ¿Sí existimos para que se nos multe? Solo somos para dejar de ser. Tiene mucho que ver con que queremos hacer cultura popular de transformación y creación de identidad”.
Cierra Valeu! Solito y solo en el escenario, sigue el ritmo, pone caras y se come el escenario mientras canta. Es miércoles a la noche, el jueves a las mañana les socavó la cabeza a unos cuantos. La pareja parece acordarse. Se acomoda y vuela el vaso camino a la planta baja, con escala en un escalón, valga la cacofonía. Se hizo caca.
Abrazos van, abrazos vienen, Casa Brandon se va vaciando y espera que este año se trate la ley para que la cultura popular, nuestras culturas justas, no sean solo a pulmón.

El día del arquero

En la vida de los arqueros parece no haber grises. Pero bajo esos tres palos crueles, hay historias. Como la de Esteban, un pibe de 18 años que partió de Tandil a los 15, no pudo adueñarse del arco del Rojo y ahora lo intenta con el de Chacarita: “Al puesto lo sufrí muchas veces”. O como la de Leandro Sequeira, de 27 años, que ya lleva nueve con los guantes colgados pero aun conserva las sensaciones: “El hecho de llevar ropa diferente no es pavada, no compartís ni las medias con tus compañeros. Te sentís excluido”.
“Los arqueros son todos raros”, reza una de las máximas futboleras de café.. Lejos de basarse en cualquier historia de vida o realidad humana pasible de debilidades y errores, la afirmación es fácil, calculadora, cruel. Es así. En la vida de los arqueros parece, sólo parece, no haber grises. Buenos o malos, vencedores o perdedores: mentiras o mentiras. Los grises existen. Las vidas están presentes bajo los tres palos, las experiencias juegan a la hora de cortar un centro o de ir a buscarla adentro.  Los grises son ellos, se los presentamos: Esteban Poli y Leandro Sequeira. Son laburantes, arqueros desconocidos, que lucharon y luchan para llegar a estar debajo de tres postes. Son los que explican como se siente un ser humano a la hora de atajar un penal o de ver cruzar la vida entera, en forma de pelota, a través de la delgada línea que se instala como la cornisa del fracaso y el éxito: la línea del arco. Sus sensaciones, sus experiencias en Inferiores, la “rareza” del mundo del arco contada por sus protagonistas más desconocidos pero no por eso menos fidedignos, valiosos e ilustrativos de un mundo lleno de matices y de grises.
Él es Esteban Poli, tandilense de la primera hora. Con 18 años entrena día a día para adueñarse del arco de Chacarita. Es suplente de la cuarta división del Funebrero y pasó por equipos como Santamarina de Tandil (Argentino A) e Independiente de Avellaneda, de donde quedó libre luego de dos años. Vive en la pensión del club, alejado de sus afectos y su familia, estudia periodismo paralelamente y cuenta lo que se siente estar en un arco. Es decir, cuenta su propia historia: “La sensación es difícil de explicar, simplemente, un día me puse los guantes y sabía que eso era lo que me gustaba. Desde los 5 años que juego y esa sensación siempre me acompañó”.
Esteban o, simplemente, Poli, como lo llaman los amigos, cuenta como vivió el desarraigo de su ciudad natal en la etapa de inferiores: “Me fui de casa muy chico, tenía 15. Era la primera vez que me iba. Fue la época en la que quedé en Independiente. Cuando era más chico no me daba cuenta de la presión que es estar en el arco porque cuando podés volver a tu casa, ver a tu familia, es diferente. Estar lejos, en un arco como el de Independiente, es otra cosa. Los primeros meses fueron bastante duros. Te tenés que amoldar a una vida a la que no estás acostumbrado. A mi me dijeron que me tenía que ir de mi ciudad de un día para otro. Tuve que dejar el colegio, mis amigos, de un miércoles a un lunes.” Poli relata todas las sensaciones que lo invadieron al estar lejos de su familia y al quedar libre, luego de dos años en el Rojo: “Es difícil, me sentí muy solo. Pero, te terminás dando cuenta de que tenés una familia atrás, unos viejos como estandartes que son el soporte de los momentos difíciles. Cuando me dejaron libre fue duro, pero intente usarlo a mi favor, entender por qué pasaron las cosas, en qué había fallado. Me dí cuenta que había que ser más fuerte de cabeza, de personalidad. Me dejaba pasar un poquito por encima, faltaba carácter. Pero esas situaciones te ayudan a pensar, a recapacitar un montón de cosas. Nunca pensé en dejar el fútbol. Volví al club de Tandil y la seguí luchando”. La historia de Poli demuestra que debajo de un travesaño no solo hay un arquero o un par de guantes, hay una historia, frustraciones, sufrimientos, presiones humanas que lo acompañan a uno hasta lugar más solitario, hasta al área chica.
Cuando Esteban se probó y quedó en Chacarita volvió a la Capital. Desde allí, analiza el puesto que tanto lo apasiona: “Es muy ingrato. Si el delantero falla goles, vaya y pase, pero cuando se equivoca el arquero, lo crucifican. Si no estás fuerte de la cabeza, perdiste. Hay que encararlo con la mentalidad del día a día. Si bajás los brazos, perdés. Al puesto lo sufrí muchas veces. Es difícil estar debajo de tres palos. Te dan la 1 y vos tenés que rendir. En el arco juega una solo, te dan una chance, no te pueden mover más a la izquierda, de lateral, o de 8, el arquero juega en el arco y ya está. Y en las que tocás tenés que demostrar todo. Por eso, el proceso es más cruel para un arquero que para un jugador de campo. Vos rendís o tenés otro atrás que te está pisando la cabeza. Todo lo tenés que demostrar en una sola pelota, una sola chance. Hoy soy suplente en Chacarita y sin motivación no se puede vivir el día a día. El tercero arquero también existe, y lo sufre. Juega la cabeza más que en ningún otro puesto. No hay que caerse, no se puede. Si querés jugar al futbol, y más si querés ser arquero, le tenés que dar para adelante y arriesgar”. Arriesgar el futuro, la chance de quedar libre, de que te descarten, del siempre cruel “ya no nos servís, pibe”. Esteban lo sabe: “Yo estudio periodismo, además de que porque me gusta, para tener un plan B. Si jugás al fútbol tenés que tener un plan B. Te pueden dejar libre y después no encontrar club ¿Y ahí que hacés? Tenés que tener una alternativa”.  Poli dice que se “arriesga” por la pasión: “Esto es lo que me gusta y sé que puedo llegar. Yo quiero se jugador de fútbol, quiero ser arquero”.
La otra historia es diferente. Es de otro gladiador, de un guerrero aparentemente vencido. Es Leandro Sequeira, de Pasteur, provincia de Buenos Aires. Tiene 27 años, es preparador físico y director técnico diplomado. El “Negro”, como lo conocen en el pueblo, desistió de ser arquero profesional a los 19 años, luego de miles experiencias vividas, sufrimientos, amarguras y presiones familiares que estuvieron presentes desde el primer momento: “A los 5 años empecé con el fútbol. Me acuerdo que mi viejo me obligó a ser  delantero, porque todos en mi familia habían ido al arco, entonces él quería que fuera 9, un goleador. Pero no funcionó, a los 3 partidos me di cuenta de que el arco era lo mío. Sentí mucha atracción por el puesto, el hecho de ser el único que la podía tocar con las manos, el que verdaderamente era diferente dentro del campo me ganó el corazón para toda la vida”. Leandro asume que el mandato familiar, y la presión del padre influyeron muchísimo en su carrera futbolística: “A mi viejo lo sufrí, mucha presión. Un día tuve que pedirle que pare de darme indicaciones porque no podía soportarlo más”.
En la vida de Leandro hubo algo que lo marcó de por vida, lo que más le influyó en su decisión de dejar el fútbol: “Lo que más me lastimó fue el proceso de pruebas de los diferentes clubes. Son tremendamente injustos”. Al respecto cuenta dos anécdotas que rompen con la linealidad de los postes, siempre tan rectos, y da a entender los padecimientos de la persona que está debajo de los guantes: “La primera vez fue en Newell´s, a los 16 años. Fueron tres días enteros de prueba, entre las 11 y las 20 horas, te paseaban por todas las canchas, jugando sin cesar. Es terrible, no podes rendir jamás de esa manera, nunca. La sensación que te deja cuando no te fichan es fea, porque no te dicen que no quedás, te dicen “te vamos a llamar”. Todavía estoy esperando el llamado. Me acuerdo que esa vez nombraron a todos menos a mí, entonces me ilusioné, dije ‘quedé’, pero no, ni siquiera habían anotado mis datos. Eso para un pibe de 16 es demoledor. Después de 3 días, donde me acalambre todo por no dejar de jugar de la mañana a la noche, que ni siquiera te nombren, que no hayan anotado tus datos siquiera… La desilusión es grande, una sensación de pérdida total. Luego, a los 17, un par de empresarios nos llevaron junto a otros compañeros a una prueba en Capital Federal. Casi un reality show, para ver si encontraban alguna joya y comprar el pase. Lo organizaban Estaban Domenech, el “Chivo” Pavoni, Quique Piaget (Ex Argentinos Juniors). Me llevaron a un country junto a 42 chicos más. Fue muy  cruel, no les importaba nada. Ellos eran una empresa, como empresarios la historia de cada persona les era nula. La última noche levanté 40 grados de fiebre, nadie se enteró. En la pensión me cuidaron mis compañeros. Mucha falta de compromiso, llevan muchos pibes para rellenar. Para repartir, y te dicen “bueno, vos andá para allá, vamos a ver que pasa”. Eso se siente. Más de la mitad estábamos de relleno. Aunque no fui muy bien entrenado, quedé preseleccionado. Entonces me mandan de nuevo al pueblo diciéndome que iban a esperar un año  para ver si crecía en centímetros, porque ellos buscaban arqueros altos. Al parecer yo les había llenado el ojo pero no daba con la altura. Cuando terminé mis estudios secundarios la realidad golpeó la puerta, era jugársela o empezar a trabajar porque la familia lo necesitaba. Según ellos no crecí lo suficiente, me dijeron que buscaban arqueros más altos. Mido 1,81. No les alcanzó. El proceso de prueba es lo más duro del sistema de inferiores”.
Con el sufrimiento asumido y las frustraciones digeridas, el Negro de Pasteur, analiza desde el retiro cómo se siente el puesto de arquero: “Cuando entrás a la cancha, sos vos, te identifican al toque de los demás. El hecho de llevar ropa diferente no es pavada, no compartís ni las medias con tus compañeros. Te sentís excluido. Con los guantes, a veces te preguntás ‘¿qué hace este tipo adentro de la cancha?’  Si sos arquero, te señalan con el dedito, te afecta, por más que tengas personalidad, te sentís muy observado. El jugador de campo se puede desahogar corriendo, vos no, estás preso, marcado en el área. Tuve muchas frustraciones como arquero, en el puesto es muy frecuente. Muchas veces injustas, no importa cómo, siempre terminás cobrando vos. Es muy injusto. El dolor, la sensación de ver cruzar la pelota la línea del arco, si bien hay otros 21, es única. No te la puede contar nadie, la tenés que vivir. Es frustrante.”
Con la nostalgia a flor de piel, Leandro reflexiona a cerca de su decisión de dejar el fútbol y cómo fue su último partido en Primera en su querido club de fútbol de Pasteur: “Yo siempre me imaginé en Capital, atajando en algún equipo de Primera. Cuando me di cuenta era tarde. Aparecieron otros factores. Una decisión familiar. Necesitaba trabajar, con el fútbol se cerraban las puertas. Las mujeres y las salidas de noche a los 19 años empezaron a influir también. Cuando la joda está a la misma altura que el deporte, la batalla está totalmente perdida. Por eso decidí dejar el fútbol y dedicarme al estudio. Pero, antes, jugué mi último partido. Fue triste el día que me retiré, fue injusto. Algunos me putearon, me sentí lastimado. Que te insulte gente de tu pueblo debe ser lo peor de todo. Me fui llorando porque en ese mismo lugar  dejé colgado mi sueño, en el vestuario de Pasteur, ahí quedó, en un banquito verde en el que siempre me cambiaba.” Un banquito verde que guarda mucho más que unos guantes, guarda la ilusión de lo que no pudo ser, de lo que nunca se tiene a la vista y siempre se desprecia: las historias de vida.
Por último, Sequeira, no se olvida de sus compañeros que corrieron la misma suerte y recuerda que luego de fracasar en el fútbol la vida sigue, y ahí, empieza una problemática mayor: “Luego de la desilusión de dejar algo que uno ama hubo que dar, necesariamente, una vuelta de hoja. Si el sistema del fútbol fuese más abierto, más justo, quizás yo no hubiese llegado de todos modos, pero te aseguro que la realidad sería otra para muchos. Los chicos que fracasan en el fútbol son una oferta de compromiso, dedicación, respeto y valor a la sociedad, pero se los excluye del sistema. Los que no pueden dar una vuelta de hoja como yo, que seguí con el estudio, se quedan afuera de todo, detenidos en el tiempo. Muy pocos pueden seguir adelante, y eso que son personas riquísimas para la sociedad, pero no se los utiliza, no se los incluye. Es un problema social, del sistema que maneja al fútbol y la sociedad misma”.
Entre Poli y el Negro se funden los antagónicos y estúpidos extremos de los vencedores y los vencidos, de aquellos quienes merecen las honras por, simplemente, detener un balón y de los otros, que merecen las penas por ser vulnerados por una caprichosa pelota. Los grises están más claros que nunca, las falencias de un sistema deportivo que opone y extrema todo, también. Los prejuicios de los que sentados en una redacción omiten los matices de la vida misma se ven goleados y apabullados ante la portería inmensa de las experiencias vividas. Historias, que lejos de toda rareza, te rompen el arco.

«El tenis es puro individualismo»

Diego Hartfield la luchó desde que era muy chico en su Misiones natal para intentar lograr su sueño: jugar al tenis. Se retiró el año pasado, con tan solo 29 años, luego de que su única rodilla sana pidiera a gritos no jugar más y no le dieran las pilas para arrancar de cero. La historia de un deportista que pudo jugar apenas 46 partidos a nivel profesional en 10 años, que afirma que la Legión Argentina fue única y será irrepetible, que no le da nostalgia volver a ver Roland Garros y que mira para adentro de su propio deporte: “El problema es que el tenis es para pocos, no es como el fútbol.”
El tenista es visto como un extraño dentro de la sociedad, como un privilegiado que puede pasarse la vida de país en país viajando en avión para pegarle a una pelotita diminuta amarilla. ¿Es realmente justo poner a todos esos deportistas en la misma bolsa? Diego Hartfield, el Gato, tuvo una vida de 10 años dentro del profesionalismo del tenis, en la cual pudo jugar tan solo 46 partidos, con 18 victorias y 28 derrotas, donde su máximo ranking fue 73.
Pero eso es tan solo un dato estadístico.
Desde el momento en que tuvo que viajar a Buenos Aires para entrenarse en el CENARD- gracias a una beca que consiguió por dos años- pudo vivir en carne propia todas las presiones, la intensidad con la que el mercado del mundo del tenis obliga a jugar muchos torneos por mes, haciendo que el físico del jugador se deteriore y generándole lesiones. Hoy tiene que trabajar como profesor de tenis durante seis horas diarias en el Club Obras Sanitarias porque le gusta y necesita el dinero. En un futuro piensa que podría dedicarse más de lleno a la formación de chicos, pero hoy disfruta de su vida en Argentina con su familia y amigos. También comenta partidos de tenis cuando se da la oportunidad.
Es la vida de un pibe que soñó y siempre supo que llegaría a ser un tenista profesional, pero que nunca pensó que le sería tan complicado meterse de lleno en ese mundo. Es la historia de un jugador que pudo darse el gusto de debutar en su torneo favorito, Roland Garros, contra uno de sus ídolos, Roger Federer.
-¿Cambia mucho la vida del tenista que viene de Misiones y la del de Buenos Aires?
-Es muy diferente. Simplemente porque acá hay centros de entrenamientos, hay más torneos para jugar, más cosas para hacer y esta todo más avanzado. En Misiones ya éramos pocos los que entrenábamos. La mayoría de los que jugaban conmigo ya se estaban retirando. Además Chucho Acasuso, quizás el referente más importante de mi provincia, ya estaba en Capital entrenando y jugando. Se llega a una edad que no queda otra para el que no vive en Buenos Aires que abandonar tu ciudad e ir para la gran ciudad porque a nivel torneos uno tiene muchas más oportunidades.
-¿Cómo terminaste en el CENARD con sólo 16 años?
-Me llegó una beca por dos años de la Asociación después de moverme y buscar por todos lados. Me sirvió mucho desde lo económico más que nada. Para el deportista es toda una experiencia. Me sirvió porque dormía y comía gratis. Gastaba sólo en el entrenador y pasajes de colectivo. Era una época dura de la economía que obligaba a poder reducir mucho los gastos.
-A ese pibe de 16 años que llegó al CENARD, ¿le afectó el cambio tan prematuro?
-Sí, al principio afecta mucho. Uno le empieza a agarrar de alguna forma una cierta reticencia al deporte porque estás haciendo algo que sabés que te saca un montón de tiempo con tu familia y con tus amigos. Afecta porque no hacés nada de lo que hace todo el mundo de tu edad, tenés que largar el colegio, te perdés el viaje de egresados. Ya de muy chiquito entregás muchas cosas para tu carrera y en beneficio de tu vida, pero nadie te asegura un resultado. Entregás un montón de cosas y nadie te garantiza que vas a andar bien. Todo ese sacrificio igualmente te forma como persona, te ayuda porque te ponés objetivos y te vas superando. Yo más allá que considero que tuve buenos resultados deportivos, pienso que fue bueno hacer todo ese esfuerzo.
-¿De chico siempre pensabas que ibas a lograr llegar?
-Tuve mucha fe y confianza. Esa fue la clave. Toda plata que ganaba la reinvertía en entrenador, en viajes, porque estaba convencido de que iba a llegar. Me ponía metas no muy ambiciosas que me permitieron siempre avanzar un poco más en el ranking. Llegué a terminar un año 90 del mundo, después de haber estado todo el año entre los 100. Eso fue en 2007, mi último año de crecimiento. Ya en 2008 terminé 180 y ahí me operé de la rodilla y al principio de 2009 me rompí la otra y ya no hubo vuelta atrás.
-¿Existe un trato diferente en el mundo del tenis para los jugadores top y los demás?
-En toda organización de este estilo siempre hay cierto elitismo. Si la Asociación Argentina de Tenis o cualquier federación posee cierto dinero para invertir en jugadores, lo va a intentar hacer en los mejores jugadores. Es normal eso me parece.
-¿Los que recién arrancan, tienen los medios para poder formarse como deberían?
-El tenis es un deporte caro y bastante popular al mismo tiempo porque lo juega mucha gente. Es caro porque tenés que pagar entrenamiento, raquetas, viajes. Es difícil hacerlo, no hay duda. La AAT dentro de lo que puede hacer lo hace. Siempre se puede mejorar obviamente, pero salir a bancar jugadores es muy difícil por la cantidad que son. Habría que pensarlo en algún buen proyecto para que abarque a las masas. Pero el problema es que el tenis es un deporte para pocos, no es como el fútbol. El tenis es individualismo puro. No es como el fútbol que te armas una pelota de trapo y todos se pueden divertir. Es más difícil.
-¿Cómo fue el momento del retiro?
-No dejé de jugar por la lesión. Eso me produjo inconvenientes y retraso en el ranking, pero no dejé específicamente por eso. Podría haber seguido, pero sentía y siento dolores y tenía ya el tobillo a la miseria, pero seguía jugando. Pero fui realista. Tenía que volver a jugar futures, qualys de futures con pibes de 20 años que están con todas las pilas, y mis pilas no están de la misma manera. Venía acarreando 10 años de carrera y no era momento de arrancar todo de nuevo pensando todo lo que me había costado antes. Tampoco nadie me garantizaba un resultado y sentí que todo lo que hice lo pude hacer, no me arrepiento de nada en relación de esfuerzo, siempre que hice lo máximo que pude, estoy muy tranquilo. Veo Roland Garros sin problemas, me fui a ver el ATP de Buenos Aires y no me genera nada de nostalgia. Hice todo lo que tenía que hacer. Si quiero volver a jugar al nivel ese, sé que tengo que volver a entrenar muy duro de vuelta y ya la verdad que no estoy para volver a hacerlo. No quiero más esa rutina de gimnasio, horas de tenis, de correr. Uno ve muchas veces cuando sale campeón uno y escucha que se ganó como 10 mil dólares, pero nadie ve el esfuerzo de la cantidad de años que uno está corriendo años.
-¿Qué planes tenés ahora?
-Quiero disfrutar la vida. Lo de antes fue hermoso pero ya pasó, se cumplió un ciclo. Mi cabeza no pasa por morirme por ser top 20. El tenis fue mi trabajo, lo hice de la mejor manera que pude y ahora ni juego al tenis. Ahora estoy entrenando chicos. Tengo que trabajar porque no me sobra nada. Desde el día que me retiré me tomé un mes de vacaciones y al 2 de enero estaba laburando en la academia, en la tele haciendo comentarios.
-¿Te gustaría que formar chicos sea la profesión que te dé de comer?
-Me gusta hacerlo, pero todavía no tengo en claro cómo sigue mi vida. No lo tengo definido. La pasó bien con ellos. Me pasa que siento que puedo dar un poco más a veces, pero para hacer eso hay que viajar, y en eso no está en mis planes por ahora. No me llama la atención. Estoy viendo cómo sigue. Podría seguir trabajando, me gustaría arrancar a estudiar también. Capaz periodismo sea una opción. No tengo apuro, estoy tranquilo, viendo a ver que pasa, pero sin proyecto. Abriendo orejas a ver que se puede presentar.
¿Viste Roland Garrós?.
-Cuando puedo veo tenis. Paso seis horas por día en la cancha hoy.
-¿Hay recambio de la famosa legión argentina?
-Lo que existe es un fin de una etapa. Me hubiera gustado que hubiera recambio, pero es difícil que apareciera si hace cinco años había tres top 10 y trece top 100. Es una locura volver a pensar eso. Ojalá que vuelva en algún momento, pero fue algo único. Hoy sólo las potencias tienen ese recambio. Es imposible pensar que vuelva a pasar. Aquél momento, en los torneos de polvo de ladrillo había muy seguidos campeones y finalistas argentinos, pero ahora es diferente. Se retiraron muchos y es difícil recambiar esa calidad.
-¿Hubo un factor para que les vaya bien a todos ellos?
-El argentino siempre es un luchador, un sufrido. Veníamos de una situación muy complicada económicamente, había que laburar mucho. Yo me fui a laburar seis meses a Europa y no tenía un mango. Se sabía en esos lugares que cada vez que se jugaba contra un latino, para ganarle había que dejar absolutamente todo, porque nosotros le poníamos mucha dedicación. El argentino tiene carácter de luchador que no lo tenía nadie en el mundo. No creo que haya habido formación grupal ni trabajo de base. Es todo individual, pero si vos no te concentrás no podés exigir un resultado.
-¿Cómo viste el Roland Garrós de los argentinos?
-Del Potro recién arranca su carrera, tiene mucho para dar. Si está bien físicamente, le tenis y la cabeza le den para ser el 1 del mundo. Chela sorprendió y anduvo muy bien por suerte, demostrando que a esa edad también se puede.
-¿Quiénes eran tus Ídolos, referentes?
-Patrick Rafter, Pete Sampras, pero el que más me marcó fue Roger Federer. Tendrá mi edad, pero es un referente. Él a los 21 ya estaba en primer plana, y yo 600. Después jugué con él pero fue, es y será una estrella.
-¿Cómo fue el partido contra Federer de Roland Garrós?
-Fue inigualable. Pasaron seis años y siempre me lo preguntan. Quedó en la memoria de todos. Fue mi salto a la fama. Estaba 200 del mundo y venía de ganar dos chalengers, pasé la qualy y jugué bastante bien. Yo lo disfuté, fue la cereza del postre de esa gira. Más adelante lo voy a disfrutar más cuando sea más viejo y diga que jugué con Federer.
-¿Qué papel jugó la religión en tu vida deportiva?
-Fue lo más importante que tuve. Fe de que iba a ser jugador de tenis la tenía en Dios. Mi convicción fue bien fuerte. En otras cosas de mi vida también, soy muy creyente, mi relación con Jesucristo es lo más fuete que tengo en mi vida, alguien q me ama de una manera incondicional sin mirar defectos. Es lo que completa mi vida.
-Decías en entrevistas pasadas que si un jugador no está al 100 por ciento físico no le gana a nadie, ¿por qué es tan importante una buena preparación en ese nivel tan competitivo?
-Hay que manejarlo como uno puede, pero es el resultado de porque tenés tantos tipos lesionados en el circuito. Es así. Intenso. Vuelos. Toda la semana. 26, 27 se lesionan mucho, Todos tienen operaciones encima. Es difícil sobrellevarlo. Hay que saber marcar los descansos, por la ambición de estar ahí a veces te impide pensar bien eso. Del Potro lo hizo bien. No jugó Montecarlo, pero hizo una gira por todo usa, se preparó bárbaro.
¿Qué fue Roland Garros en tu vida?
El principio de la mejor parte de mi carrera. Hoy por hoy es la cumbre. Cumplido de poder haber estado en cancha central, con mi viejo, jugando contra el 1 del mundo, es algo que te queda grabado para siempre.

Un toque de análisis

Con la circulación de balón como principal herramienta el Barcelona le dio una clase de fútbol al Manchester United en la final de la Champions League. Analizar en el modo en que  los catalanes se pasan la pelota supone algo más que contabilizar los toques que se dan durante el partido, por eso la perspectiva vincular para estudiar los deportes de conjunto que propone desde la Universidad de Buenos Aires el colectivo ARSFútbol resulta particularmente aplicable para caracterizar al juego de los de Guardiola.
El fútbol es un deporte particularmente reacio a la aplicación de nuevas tecnologías, no sólo por la serie de interminables debates y postergaciones continuas que trae la posibilidad de incorporar de nuevos elementos (algunos largamente probados en otros deportes como el Video-Rep) al juego en sí, sino también porque en el apartado analítico son pocos los indicadores que se han incorporado efectivamente a la hora de evaluar el rendimiento de un jugador o un equipo.  En el mejor de los escenarios, escuchamos al comentarista tirar al aire alguno de los múltiples datos relevados, como la distancia recorrida por los jugadores o el controvertido Índice Castrol, sin más detalle que el número que da como resultado, excluyendo a buena parte de los espectadores que desconocen el modo (complejo en la mayoría de los casos) en que se llega a ese resultado y la manera en la cual debe interpretarse tal indicador.
Por otro lado, el fútbol es un juego ciertamente más impredecible que otros deportes en conjunto, de hecho se da que a menudo  equipos débiles  sorprenden a grandes potencias ayudados por el azar y planteos que, según quién estén en el banco de suplentes, fluctúan entre ventajeros y  sagaces. Esta dinámica impensada lo hace poco permeable al pronóstico, y la mayoría de las estadísticas suelen ser malinterpretadas como oráculos y descartadas una vez que el no se da el resultado probable.
El análisis reticular no pretende predecir el desarrollo efectivo de un partido, en cambio funciona como instrumento para el examen del juego en conjunto, Partiendo de un idea simple como la de concebir a cada equipo como una red en que cada uno de los jugadores es un nodo que se conecta con el resto a través de pases, convertimos  la metáfora en una la herramienta metodológica nos valemos de indicadores propios del llamado análisis reticular o análisis de redes sociales (nombre previo a que Facebook y otras plataformas de social networking se apropiaran de la terminología), dando lugar a dos niveles de observación, uno al interior de los equipos identificando a los futbolistas-nodos principales y los circuitos más comunes por donde pasa el balón y otro tomando a equipo como unidad de análisis, comparando la red del conjunto con la de su rival, o con otras formaciones, o incluso con la red de flujo de pases ideal (la que algunos entrenadores dibujan en la previa para explicarles a sus jugadores que pretenden).
Si tomamos al Barcelona como una red, a simple vista podemos observar una de las razones por las que se impuso en Wembley: El juego pasó por sus tres mejores jugadores (Xavi, Messi e Iniesta) más que por cualquier otro futbolista de los que participó en la final.
La presión sobre Xavi, el jugador-nodo central de la red,  fue efectiva durante los primeros minutos del encuentro. Sin embargo, cuando el mediocentro culé, en un acertada decisión táctica, bajó a controlar el balón cerca de la línea defensiva, la presión sobre él le dio más libertad a Messi (que apareció algo más cerca del mediocampo que lo habitual). Esto permitió que se formara el «cliqué» o subgrupo de creación de juego entre Iniesta, Xavi y Messi, formando una sociedad central en el juego catalán que puso a los tres en contacto casi permanente con el balón, “relegando” a los otros delanteros a la definición e incluso determinando una menor participación de  Busquets de mayor centralidad en la red de partidos anteriores.
En el Manchester no se observa un patrón claro. Su distribución de los pases se aleja a la exhibió en la semifinal contra el Shalke 04, done tuvo una alta tenencia de la pelota, construyendo jugadas desde el sector defensivo con alta participación de Ferdinand y Vidic, aquí dedicados casi exclusivamente al despeje.
Algunos datos para entender porqué se dio esto. El Barcelona comenzó 26 jugadas o cadenas de pases más (13% del total de las jugadas del partido) que el Manchester United. Es decir que muchas veces el corte en la jugada por parte de los ingleses no implico una pérdida de posesión por parte del Barcelona. Pero hay más: la seguidilla de toques mayor del Barcelona fue de 25, mientras que la del Manchester fue de 13, se podrá argumentar que ese dato por sí sólo no justifica el dominio de los catalanes, pero agréguenos que en promedio el equipo de Pep hizo el doble de toques por jugada que el de Ferguson (6,6 culé contra 3,3 del Manchester, que promedio arriba de 5 en la serie contra el Shalke 04) y repasemos el dato previo, aquel que indica que el corte en la cadena de toques no necesariamente implicó perdida de posesión en el caso del triunfador, estaremos cerca de explicitar desde los indicadores estadísticos dos de los ejes del dominio catalán: el continuo toque de pelota y el notable pressing cuando el rival se hace con el balón.   
Dominio que trae como consecuencia la poca centralidad en la red del United de los volantes Carrick y Giggs que habían sido fundamentales en los juegos previos y en la final tuvieron una participación periférica, de hecho el único que mantuvo su nivel de intervención fue Rooney ¿Chicharito Hernández? No es precisamente el jugador  que más participe de la circulación en el Manchester en un buen partido del conjunto inglés. Como se imaginaran, en Wembley su peso fue prácticamente nulo.
Más datos a tener en cuenta para entender el nivel de juego colectivo del Barcelona, en promedio cada jugador azulgrana se vinculó con el 57% de sus compañeros, lo que indica que más que nunca el Barcelona mostró un patrón claro de juego focalizando en el núcleo Xavi-Iniesta-Messi, como referencia en el 5 a 0 al Real Madrid, este indicador estaba en torno al 75%, es decir que los de Pep no fueron todo lo descentralizados que pueden y aún así su rival sufrió para tomar las marcas. Además la reciprocidad (promedio de pases recibidos de compañeros a los que se le entrega el balón)  fue del 74% contra un 63% de los ingleses, en definitiva mucho menos conectados que los catalanes.  Números para pensar no solo en los niveles de agrupamiento del campeón de Europa, sino también en el desarrollo de una combinación de estos indicadores que permita una cuantificación razonable del siempre citado y jamás definido “Volumen de Juego”.
Estos son algunos de los indicadores que se proponen desde el análisis reticular para comprender las dinámicas del juego asociado en el deporte, complementarios de los desarrollos tradicionales y eventualmente una nueva fuente de datos para avanzar a una comparación entre equipos de distintas épocas y estilos. Análisis que  lejos de insinuar haber encontrado el número definitivo para calificar en el fútbol, se busca consolidar como una herramienta sólida para quienes buscan concepciones cada vez más integrales del juego.
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La degradación del valor de la vida

Acaba de terminar el juicio por el asesinato de Manuel Linschinsky, aquel chico que a mediados de 2006 era atropellado por un auto que trepó encima de la vereda en el Monumento a los Españoles. Los resultados siempre serán insuficientes cuando tanto se pierde. Balance de las derivaciones
Mientras esperaban el semáforo, tiraron tres monedas a la fuente, una cada uno, y pidieron suerte. Manuel levantó la vista. Alcanzó a decirle a uno de sus amigos: “Che, mirá”. Y no mucho más. La historia sigue como siguió para ellos, de repente: un auto se subió a la vereda, los levantó en el aire, rebotó contra el Monumento a los Españoles y se estaciono sobre el cuerpo de Manuel Lischinsky, 18 años, que moriría día más tarde.
Unos podrán decir que la moneda no surtió efecto.
Otros, que la historia puede seguirse como el crimen mismo de un sicario.
La historia
Todo ocurrió en la madrugada del 14 de mayo de 2006. Ignacio Serrano Guillot, Nicolás Diéguez y Manuel Lischinsky salían de bailar en The Roxy, por los arcos de Palermo. Habían atravesado los parques que costean Libertador, el Planetario, y esperaban el semáforo sobre la vereda del Monumento a los Españoles.
Nicolás Piano, 22 años, volvía de Sunset junto a seis amigos. Iban en su Volskawagen Polo a 100 kilómetros por hora, según constataron las pericias. Las razones por las que perdió el control del auto se embudan a una: estaba alcoholizado.
Tras el choque, ninguno de los siete se acercó a auxiliar a las víctimas.
Piano se declaró inocente. No pidió perdón hasta la última audiencia del juicio oral – más de 5 años después- que lo encontró culpable de “homicidio culposo agravado”. Se le aplicaron 3 años de prisión en suspenso, 10 sin licencia de conducir, debe cubrir los gastos del juicio y tendrá que llevar a cabo cursos de capacitación y trabajo comunitario según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, bajo la tutela de Las Madres del Dolor y otras organizaciones de derechos humanos. El fallo sentó un precedente sobre esto último: Piano será uno de los primeros en inaugurar el programa a de la ANSV que va por afuera de las “probations” con que se suelen cerrar los casos de seguridad vial.
Sirve esto para sentar jurisprudencia en los fallos por venir, y es importante para una justicia provincial siempre de cara a la Capital Federal.
El juicio oral aplicado, además, significa el desgaste necesario para un culpable que, por “juicio abreviado” o por “probations”, se limita a firmar papeles sin moverse de su casa, pudiendo incluso manejar día siguiente al crimen. Además, la estadística señala que quienes llegan a esta instancia judicial son menos proclives a reincidir.
No es esta nota una arremetida contra Piano ni un llamado a la responsabilidad. El fallo y la estrategia de la familia Lischinsky son más bien una enseñanza de cómo dar una solución genuina a lo que no tiene solución: el dolor.
El juicio
Desde un primer momento, los familiares de Manuel dieron cuenta de la importancia de un juicio oral. Se acercaron así a la fiscal del caso y presionaron para esto. La fiscal salteó entonces la opción del “juicio abreviado”. Martín Lischinsky, hermano, asume que hubo algo de suerte en que la defensa no pidiese una “probation”. El juicio a Nicolás Piano llegó con una demora de cinco años. Pero llegó.
Reconstruir la secuencia del crimen llevó tiempo y esfuerzo. Un informe policial fechado el 16 de mayo de 2006, dos días después del accidente, hablaba que Piano iba solo en su auto, no estaba alcoholizado y que Manuel estaba parado en la calle cuando lo atropelló. El diario La Nación levantó la noticia de ese modo. “Durante mucho tiempo, sólo contamos con la firme declaración de los tres amigos de Manuel, dos de ellos víctimas sobrevivientes del atropellamiento”, relata la madre de Manuel. En el primer año se avanzó poco y nada. Recién al noveno mes el imputado fue llamado a declarar. “No mostró el mínimo de compasión: en todo este tiempo sólo reclamó que le devolvieran el auto”, sigue Ema. Todavía tenía su licencia de conducir.
En ese marzo, Sergio Lischinsky, padre, dejó de acompañarlos. Meses atrás se le había detectado un cáncer fulminante. Ema dijo entonces: «Su enfermedad fue por tanta violencia e impunidad”.
Las cosas empezaron a cambiar al ritmo de pericias y declaraciones. La primera audiencia del juicio oral tuvo como protagonista a una testigo del hecho, María Eloísa Berisso, quien declaró que Piano “iba a una velocidad prudente” y no se había subido al cordón. Las pericias y los propios amigos de Piano la desmintieron. En la misma sentencia del 30 de mayo fue encausada por “falso testimonio”.
Los amigos de Piano que venían en su auto coincidieron, todos, en que el auto “subió y bajó del cordón” aunque no pudieron precisar a qué velocidad manejaba. Admitieron también que no se acercaron a ayudar a las víctimas.
La culpabilidad de Piano iba tomando forma. La familia querellante solicitó una pena de cuatro años de prisión efectiva. Los abogados defensores pidieron su absolución y, subsidiariamente, una pena de dos años y seis meses de prisión en suspenso.
La tensión se mantuvo hasta el día final. La sentencia debía leerse el jueves 26, pero los jueces pidieron hasta el lunes para tomar la decisión. Ese lunes, ocho y media de la mañana, volvieron a postergar el veredicto hasta pasadas la una. Fue ahí que Piano, 25 años, pidió perdón por primera vez en los cinco años, y dijo: “Asumo los cargos por el accidente, no por la muerte, de la muerte no me hago cargo”. Horas después, el Tribunal Oral Criminal 30 de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró culpable de homicidio culposo agravado y lesiones agravadas, y las sanciones antes descriptas.
Construir
Para despejar dudas: el juicio abreviado se arregla entre el abogado defensor y la fiscal del caso, al tono de “ahorrar” trabajo, tiempo y dinero, y acordar una pena “media”: “En general es un año y medio y cinco años sin manejar, y listo, todo sellado”, explica Martín. La probation también se mueve en ese sentido abreviado: son condenas a determinadas horas de trabajo comunitario. Martín: “El tema es que te mandan a un comedor, el pibe va, dice: ¿qué necesitan?, les compra cien paquetes de arroz y listo, ni nos vimos”. No existe en esto un monitoreo del efectivo cumplimiento del trabajo. El infractor queda, además, sin precedente alguno. El efecto: los familiares de las víctimas sienten que es lo mismo que nada.
Otros padres de víctimas sugerían a la familia de Manuel, y todavía sugieren, “matar a todos” estos imprudentes al volante.
Las Madres del Dolor y otras organizaciones empujan desde hace tiempo por soluciones que cuajen entre esa “nada” y la justicia por mano propia. En respuesta a sus pedidos, el kirchnerismo creó la Agencia Nacional de Seguridad Vial, hace dos años. Se parte esta en tres funciones: son técnicos e ingenieros que se encargan del trazado estructural de las calles, rutas, señalizaciones, etc; son funcionarios políticos que gobiernan la entidad, la administran y proyectan; son, por último, las voces de las organizaciones de familiares de víctimas en todo el país, que proponen, ayudan y tutelan. Lo último de esta Agencia es el propio Programa de cursos y capacitaciones a infractores.
Sobre esta sentencia, Ema reflexiona: “Visto en el vacío es un logro pobre, más cercano a la impunidad que a la justicia. Visto en el contexto argentino es un fallo producto de una sociedad inmersa en la violencia vial, que intenta marcar un cambio por el lado de la educación”. Sin embargo, Ema aclara que no está conforme con el fallo: Piano sigue en libertad.
No vamos aquí a hacer valoraciones respecto a la sentencia, pero sí celebrar el fallo que inaugura el programa de cursos de la ANSV. El tiempo valorará sus resultados. En ese sentido, la causa Lischinsky es un ejemplo desde lo punitivo, que no debiera ser un ejemplo. Es decir: la justicia es el último eslabón de un problema aún mayor y concreto: en Argentina mueren 7 mil doscientas personas al año por accidentes de tránsito. La Agencia se propuso, en su inicio, reducir la estadística en un 50% en el plazo de 5 años, que vence en 2015. Su página arroja una serie de datos que dan marco y explican, de algún modo, las causas:
• Que el uso de la telefonía celular ha determinado un importante incremento en accidentes de tránsito por la falta de atención de los conductores.
• Que la velocidad inadecuada encabeza el ranking de las infracciones de tránsito más comunes que son causa directa de accidentes.
• Que de los accidentes originados tanto en el tránsito urbano como en las rutas y autopistas (…) por lo menos uno de los conductores involucrados ha violado alguna normativa del tránsito.
El caso de Manuel enseña sus consecuencias.

“Acá no me interesa parodiar nada”

Pablo Marchetti es periodista y músico. Escribe. Escribe para Barcelona, escribe letras de canciones y también poesía, por qué no. El compositor y vocalista de Conjunto Falopa, pelado y chiva, habla de una música porteña y orillera que se entrega a las milongas, las chacareras y los valsecitos.
Este viernes fue la última presentación del quinteto en Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) luego de un mes a puro ensamble con amigos. Pasaron Acho Estol y Dolores Solá de La Chicana, las cuerdas de la Fernández Fierro y su cantante, Walter “Chino” Laborde. También el tecladista Juan “Pollo” Raffo y el bandoneonista Pablo Mainetti.
Y también pasaron casi tres años de aquellos primeros días en que Conjunto Falopa se juntó, luego de que Pablo Marchetti y Federico Marquestó se conocieran en la plaza mientras sus hijos se subían a los juegos. “Un día él me propuso armar una banda con formato de cuarteto de guitarras para hacer tangos y milongas satíricas de la década del ´30. Yo le dije: ´Sí, me encanta el formato, pero hagamos temas propios´. Me puse a escribir. Tardé. Me costó un tiempo encontrar el registro porque quería que tuviera mi impronta. No quería que fuera una sátira de géneros, sino que quería hacer canciones. Y una vez que salió una empezaron a salir muchas.” Entre ellas están “Milonga paranormal” y “Foco Amarillo”.
-¿Creés que la banda se fue transformando en estos años?
-Al principio pensamos que era una cosa más acotada al tango y a la milonga, pero pudimos meter cosas con mucho más vuelo. Creo que los dos nos sorprendimos de que la banda fuera ampliando sus gustos e intereses. También en cuanto a  la temática, porque todo venía muy en paso de comedia hasta que yo hice un tema trágico. Es una historia de amor de alguien que le canta a una montonera que está desaparecida, que se tomó una pastilla de cianuro. (La canción “Compañera”) Y me pareció que era como otro registro, pero enseguida funcionó, a Fede le encantó. Hay temas que funcionan como piezas instrumentales o de cámara y… son un moño, que se yo. El candombe escrito en 3×4, hay un vals escrito en 5×4. Después las escuchás y resulta cantable. Todo es muy cantable, pero está bueno sentir que no estás tan cerrado.
-En las letras de Falopa hay mucha mezcla de géneros latinoamericanos, ¿escuchás música en inglés?
– Sí, claro, mucha. Bueno, ahora no tanto. En este momento estoy como muy centrado en la cuestión de la canción, en colgarme mucho con la letra y entender qué pasa desde la lírica, pero es un momento puntual. Fede es un enfermo de los Beatles y los Rolling Stones por igual,  obsesivo de la chismografía pero que también vuelca eso a la música. Es un erudito en la materia. Y si bien escuchamos mucho tango, venimos de culturas rockeras. Eso nos pasa a la mayoría de nosotros. Para a mí un referente ineludible es Frank Zappa; es como un ídolo máximo. También la movida punk, sobre todo los Clash.
-Tienen dos discos en la calle: “Falopa” y “Cancionero para un fogón anarco-peronista”, ¿cómo fue grabar cada uno?
-Nosotros arrancamos a tocar en julio del 2008. Al año estábamos grabando un disco y al año siguiente otro. Los tiempos son nuestros de acuerdo a como podamos generar un mango para grabar. El primero es un disco bastante más centrado en lo estilístico. Creo que el segundo es más psicodélico, más volado, más elaborado y delirante. Tiene mucha producción, mucha cosa de estudio. No lo pensamos tanto en función de tocar en vivo, sino que dijimos: “vamos a grabar esto y después vemos como lo trasladamos al vivo”. Si bien muchos temas ya veníamos tocándolos se transformaron completamente para la grabación. Hay un tema que se llama “Filósofo de la tele”, que es una especie de hip-hop pero sobre una base de milonga que dura más o menos 10 minutos. Hasta hay una cumbia con “caños” (vientos). Tenemos la suerte de tener un integrante que es un muy buen saxofonista. Toca la guitarra muy bien, pero además es un muy buen vientista y muy buen arreglador.
-¿Qué proyectos próximos tienen?
-Tenemos ganas de sacar otro disco este año, estamos tocado un montón de temas nuevos. Primero tenemos que hacer los números. Queríamos hacer un disco doble. Uno parecido más a lo que es este, y otro que sea un disco más crudo, de todo guitarra nylon, como más tocado en vivo. Incluso habíamos pensado en la posibilidad de hacer un disco en vivo. Zamba, milonga, chacarera. Pero ya empezamos a delirar y a tirar cosas. Hay una polka medio gitana, una bossa nova que se llama “Chica de la Cámpora”.
-¿Quiénes son las bandas amigas de Falopa?
-Tuvimos un febrero muy loco porque estuvimos haciendo tres fechas con la Orquesta Típica Fernández Fierro que cumplía 10 años. Y por eso los había invitado Lino Patalano a tocar en el Maipo. La Fernández Fierro nos invitó a nosotros y entonces tocamos tres miércoles. Increíble tocar en el Maipo, increíble tocar con la Fierro. La banda es demoledora, me encanta. Habíamos tocado un par de veces con la Fierro en el Club Atlético Defensores Fernández Fierro (CAFF). Y está buenísimo. Verlos ahí… cierra toda la película. Es como una especie de Cemento para “treinta-cuarenti”. Es un lugar muy rockero pero donde no se puede tocar rock. Al lugar y a la gente los siento en una misma sintonía, hay afinidad estética e ideológica. El último sábado hicieron el festival de Radio CAFF. “Tango nuevo” es la propuesta. Ahí compartimos fecha con la Chicana, y fue alucinante. Para mí tocar en un mes con la Fierro y con La Chicana… Si tuviera que hacer una comparación, La Chicana son los Beatles y la Fierro los Stones. Esas bandas a mi me fascinan y me parece increíble tener mucha afinidad con ellos.
-¿De qué forma colaboraste con “La Chicana”?
Con “La Chicana” empezó todo porque ellos me invitaron a hacer un vals que canto con Dolores, que se llama “Y no me conoces”.  Y Acho me dijo si quería cantar otra cosa, y yo le dije de cantar “Mi involución”,  tema que está en un disco solista junto al Chino Laborde. Y ahí quedo la onda. Después tocamos juntos; vino Dolores a cantar con nosotros. Y ahora están terminando de grabar un disco doble al que me llamaron para grabar. Va a haber un tema que canto con Dolores, que se llama Polka de las Lechuzas.
-Escribir artículos periodísticos y canciones son dos formas de comunicación. ¿Dónde te sentís más cómodo?
-Son todos proyectos míos, proyectos igualmente personales. Algunas cosas tienen más notoriedad y otras menos, pero pasa por ahí nada más. Me dan iguales ganas de hacer una cosa o la otra. Todo lo que hago tal vez tiene que ver con lo comunicacional, pero lo que pasa es que la revista es claramente un producto de la comunicación; lo otro tiene un anclaje un poco mas artístico, más personal. Pero eso no significa que priorice una cosa por sobre la otra. Todo eso está entre mis inquietudes, mis calenturas, las cosas que me gustan. Lo que si pasa con la revista es que es una especie de monstruo colectivo. Hay como una renuncia a la cuestión personal para entregarnos a esa especie de “Mr. Hyde” colectivo donde uno pone su lado más jodido, revanchista y mala leche. Y al mismo tiempo tratar de hacer eso una de las bellas artes. Pero hay una forma de escribir para Barcelona que obviamente está. Ninguno de nosotros escribe algo de la misma manera que escribe para Barcelona. Por eso no están firmadas las notas, es otra cosa, es otro registro que me divierte muchísimo. Me encanta hacerlo, me excita mucho, me calienta cada cierre, cada cosa que pasa en la revista.
-¿Cómo definís tu estilo?
-Creo que Barcelona claramente es una sátira periodística, una parodia, una burla a lo que es un medio supuestamente “serio” y, justamente, trata de poner en ridículo el por qué llamamos medios serios a los medios serios, y cuál es la construcción de la lectura que nos lleva a pensar que esos medios son serios. En Barcelona las cosas están dichas formalmente (desde como está presentada la edición) con la misma seriedad con la que están dichas en los otros medios. Ahora, lo lees y es ridículo. ¿Cuánto más ridículo que los medios supuestamente serios? Entonces ahí es donde funciona la parodia. Yo en Falopa no quiero parodiar nada porque me gustan las canciones, creo en eso. Quiero crear un universo artístico donde la música sea fundamental. Quiero una propuesta musical muy fuerte. Del mismo modo escribo poesía porque creo en eso. No sé si creo tanto en el periodismo. A mi me gusta escribir canciones, escribir letras por mi vocación primaria que es poética. La poesía es un género que no lee nadie, entonces creo que las letras de las canciones son el lugar donde puede tomarse revancha y alcanzar una masividad que no tiene.