Archivo por meses: abril 2011

La eterna espera de los Qom

Luego de represión, quema de sus documentos de identidad, apropiación de sus tierras y la muerte, acampan en pleno microcentro esperando que el Gobierno Nacional los atienda. Los quieren cansar, desgastar. Hace tanto que esperan que ya muchos los naturalizaron, otros jamás.

Hace cuatro meses que una buena parte de los miembros la comunidad Qom vinieron a acampar al centro de la Ciudad de Buenos Aires y no es noticia.

Aunque sí podría serlo que hace cuatro meses que están esperando que algún responsable del Gobierno Nacional los atienda. Pero tampoco.

¿Será noticia entonces que todos los responsables están tan ocupados que en todo este tiempo no tuvieron unos minutos para charlar con ellos? ¿O será que los que no dan votos no existen, no solamente por ser minoría, sino porque les quemaron los documentos?

Puede que todas estas sean noticias de ayer, pero hay una que sí se abre paso en esta realidad: en tiempos de fervor latinoamericanista y reivindicación de Derechos Humanos, a las voces de las comunidades indígenas todavía solo les permiten sonar muy bajito, tanto que algunas ni siquiera se escuchan.

Olvidados, marginados y vapuleados. Así se siente hoy la comunidad Qom La Primavera que aún resiste en el cruce de esquinas conformado por la 9 de Julio y Avenida de Mayo.

Allí se las ingenian para comer y para ir al baño. Ahí resisten. Entre el caos del microcentro, el ruido de los motores y el olvido de los que ignoran. Se las arreglan para dormir en carpas y ranchos improvisados con palos, telas, plásticos y bolsas de nylon. Así la pelean todos los días. Así pelearon durante estos largos cuatro meses. Así la pelearon a lo largo de toda su historia.

Pero la batalla más dura no fue contra la policía que les metió bala, los cagó a palos y les quemó sus casas junto a sus documentos. Ni fue contra las enfermedades que no dan tregua a las precarias salitas de emergencia donde son atendidos. Tampoco la es hoy contra el sofocante calor del verano que no se va en abril, ni lo es contra el hambre, la lluvia o el cansancio. La cruzada más salvaje es contra la ignorancia y la omisión de quienes deben hacerse cargo. Contra la historia que les vuelve a dar un cachetazo.

***

El hombre que fui a buscar era Félix Díaz, referente legítimo de la Comunidad Qom. Pero al llegar, un hombre me comenta que Félix no está. Félix salió.

Mientras le explicaba que había acordado un encuentro con él para que me cuente qué había pasado en estos últimos días, el hombre me interrumpió: “Si usted es periodista esto no tiene por qué esperar. No importa si Félix no está. Hay que divulgar qué está pasando con nosotros. Y la realidad es que no pasó nada. En estos cuatro meses, no pasó nada”.

El hombre estaba desesperado por hablar y continuaba: “Queremos justicia, que nos escuchen. Nadie nos escucha. Ni la gente, ni el Gobierno, ni los diarios ni los canales de televisión”.

Mientras Agusto me hablaba (en un momento se hizo un lugarcito para decirme su nombre y estrecharme la mano) recordé que cuando comenzó este conflicto, o mejor dicho, cuando se escribió el último capitulo de este conflicto que no es un hecho aislado en la historia, el asesinato de Roberto Gómez por represión estatal, Félix explicó en un reportaje que su intención era que la Presidenta los atienda. Que los escuche por lo menos. Y aseguraba que los Qom no iban a regresar sin una respuesta.

Agusto no estaba haciendo otra cosa que hablándome de lo mismo, pero cuatro meses después. En su rostro resaltaban los ojos irritados de un tipo cansado y sofocado, tan arrancado de su lugar como se puede sentir un hombre demasiado poco acostumbrado a la locura de la ciudad. En el apuro de sus palabras se mezclaban la bronca con el dolor y el cansancio. Y la combinación de todas esas cosas juntas hacían del relato algo más profundo y tajante que las frases ya suficientes que calaban más y más profundo: “Si el Gobierno quiere meter tiro que meta, nos van a tener que matar. Si quieren terminar con nosotros, que lo digan y que lo hagan”.

Es que los Qom ya están cansados de oír tanta perorata de Derechos Humanos mientras se los continúe ignorando. Mientras nadie dé la cara, los encargados de garantizar sus derechos serán cómplices de la represión, la violación y el avasallamiento de su raza. La ley de Reconocimiento de los Pueblos Originarios será una simple combinación de números y letras sin sentido. Como va la mano, ellos mismos confiesan: “Se nos trata como si no fuéramos humanos o no tuviéramos derechos. Nosotros también somos ciudadanos”.

Los caidos de nuestras Malvinas

Abraham, Juan Omar
Aguirre, Héctor Walter
Alemán, Humberto César
Amarilla, Hipólito Jorge Daniel
Arraras, Juan José
Avila, Miguel Ángel
Balvidares, Horacio Adolfo
Bedini, Juan Domingo
Bernhardt, Juan Domingo
Bordón, Antonio Mario
Brizuela, Osvaldo Luís
Cabrera, Ramón Ángel
Cardone, Miguel Angel
Cassano, Julio Ernesto
Caticha, Rubén Darío
Cisneros, Mario Antonio
Cruz, Orlando
De Ibañez, Eduardo Jorge Raúl
Díaz, Luís Alberto
Dworak, Vladimiro
Fabián, Ramón Vicente
Faur, José Dante
Ferreyra, Diego
Francisquez, Néstor Luján
Galarza, José Luís
Gaona, José Antonio
García, Sergio Ismael
Giménez, Miguel Ángel
Gómez, Eduardo
Gómez, Sergio Oscar
González, Mario Hipólito
Gorosito, Omar Hilario
Guadagnini, Luciano
Heredia, José Luís
Ibarlucea, Jorge Rubén
Juárez, Alberto Manuel
Laguna, Teodoro
Lencina, Juan Carlos
López, Jorge Eduardo
Luna, Mario Ramón
Madrid, Omar Alfredo
Marcial, Edmundo Federico
Masín, Félix Tarcisio
Méndez, Luís José
Meza, Ramón Antonio
Molina, Ybar Jerónimo
Moreno, Ramón Aldo
Nasif, Guillermo
Oliveri, Claudio
Osyguss, Carlos Omar
Panigadi, Tulio Néstor
Pegoraro, Néstor Oscar Avelino
Pérez, Vicente Ramón
Pramparo, Edgardo Roberto
Ramírez, José Luís
Reyes Lobos, José
Rodríguez, Andrés Daniel
Rodríguez, Víctor
Romero, José Alberto
Rubio, Reynaldo Omar
Sbert, Mateo Antonio
Sieyra, Fernando Luís
Sosa, Eduardo
Tasiuk, Miguel Ángel
Tulis, José Alberto
Varas, Héctor Hugo
Vélez, Jorge Luís
Vila, Carlos Daniel
Waudrik, Juan
Zelarrayán, Manuel Alberto
Acevedo, Ignacio Alfredo
Aguirre, Juan José
Alfaro, Miguel Alberto
Amesgaray, Alberto Edgardo
Arrascaeta, Miguel Ángel
Ayala, Juan Alejandro
Barrionuevo, Juan Edelmiro
Behrendt, Edgardo Gustavo
Berón, Marciano
Bordón, Héctor Ramón
Brouchoud, Delis Héctor
Cáceres, Francisco
Cardozo, José Daniel
Castagnari, Luís Darío José
Caviglioli, Hugo Daniel
Cisneros, Omar Santiago
Cuello, Julio César
de la Colina, Rodolfo Manuel
Díaz, Luís Roberto
Echave, Horacio José
Fajardo, Sixto Javier
Fernández, Carmelo
Ferreyra, Gerardo Ramón
Fregote, Osvaldo Luis
Galeano, José María
García Cañete, Mario Aquilino
Gatica, Hugo Ramón
Giorgi, Humberto Omar
Gómez, José Luís
González, Alfredo Alejandro
González, Mario Luís
Gramisci, Donato Manuel
Guanca, Patricio Alfredo
Herrera, Omar Jesús
Illanes, Orlando Antonio
Juárez, Ángel Ricardo
Lamas, Marco Antonio
Leyes, Roberto
López, Néstor Edgardo
Luna, Ricardo José
Magliotti, Sergio Daniel
Marcial, Jesús Artemio
Massad, Marcelo Daniel
Mendieta, Héctor Eduardo
Miguel, Daniel Enrique
Montaño, Agustín Hugo
Moreno, Waldo Eduardo
Navarro, Ibanor
Olveira, Manuel
Oviedo, Augusto Oscar
Pardou, Jorge Delfino
Peña, Juan Efraín
Petrucelli, Alberto Daniel
Pucheta, José Ernesto
Ramírez, Ricardo
Ricarte, Martín Mauricio
Rodríguez, José Humberto
Roilheiser, Carlos Enrique
Romero, José Luciano
Ruiz Díaz, Gabino
Scaglione, Claudio Norberto
Silva, Eduardo Tomás
Sosa, Fabián Enrique
Tello, Julio César
Turano, Juan Ramón
Vargas García, Héctor Alejandro
Vendramín, Pedro Antonio
Vilca Condori, Mario
Yacante, Jorge Antonio
Zolorzano, Ramón Agustín
Acosta, Omar Gumercindo
Aguirre, Miguel
Allende, José Luís
Andrada, Manuel Antonio
Artuzo, Félix Oscar
Aylán, Orlando
Barrionuevo, Robustiano Armando
Bellinzona, Diego Martín
Blanco, Ramón Cirilo
Bordón, Luís Jorge
Buschiazzo, Juan Carlos
Cáceres, Luís Martín
Cardozo, Julio Antonio
Castillo, Carlos Julio
Cayo, Antonio Máximo
Colombo, Oscar Aldo
Cueva, Carlos Alberto del Rosario
De Rosa, Rubén Norberto
Díaz, Vicente Antonio
Encina, José Alberto
Falcón, Justo Silverio
Fernández, Francisco Velindo
Figueroa, Carlos Ignacio
Freite, César Julio
Gallardo, Ricardo Gabriel
García Cuerva, Gustavo Argentino
Gattoni, Alfredo
Giraudo, Horacio Lorenzo
Gómez, Juan Alberto
González, Antonio Raúl
González, Miguel Ángel
Granado, Guillermo Ernesto
Guanes, Héctor Antonio
Herrera, Ricardo Horacio
Inchauspe, Jorge Roberto
Juárez, Víctor Hugo
Laporte, Osmar Lorenzo
Lezcano, Arcelio Estéban
Loreiro, Rubén Alberto
Luque, Daniel Omar
Maidana, Julio Héctor
Marizza, Guido Antonio
Mecca, Adolfo Eduardo
Mendieta, Jorge Lorenzo
Miguel, Eduardo Elías
Montegrosso, Oscar Alfredo
Moretto, Hugo José
Nieva, Víctor Antonio
Obregón Pablo
Ordoñez, Ramón Edmundo
Oviedo, Héctor Rubén
Paredes, Roque Antonio
Peralta, Jorge Carlos
Piedrabuena, Eduardo José Luís
Quilahueque, Isaías
Ramírez, Ricardo Argentino
Ríos, Darío Rolando
Rodríguez, José Luís
Rojas, Rubén Horacio
Romero, Julio
Ruiz, Jorge Dennys
Sánchez, Juan Simón
Segovia, Higinio
Silva, Oscar Augusto
Sosa, Jorge Roberto
Tevez, Guillermo Omar
Ugalde, Daniel Alberto
Vargas, Alejandro Pedro
Ventancu, Martín Rey
Villa, José Orlando
Zabala, Arnaldo Enrique
Zubizarreta, Carlos María
Acuña, Juan José
Ahumada, Hugo Dardo
Almaraz, Bernardino Benito
Andrada, Norberto
Austín, Ricardo Andrés
Azar, Domingo Miguel
Barrios, Rafael
Benítez, Ángel
Blanco, René Pascual
Bordón, Miguel Ángel
Busto, Roberto Adrián
Campos, Bernardino Isidoro
Carrascull, Fabricio Edgar
Castillo, Julio Saturnino
Cerles, Héctor Abel
Condori, Nieve Claudio
Cuevas, Alejandro Omar
Del Hierro, José Luís
Diez Gómez, Héctor Hugo
Escobar, Orlando Adrián
Falcón, Miguel Angel
Fernández, Hugo Ramón
Fiorito, Roberto Mario
Frías, Carlos Alberto
Galliano, Hugo Alberto
García, Antonio Fernando
Gavazzi, Fausto
Giuseppetti, Sergio
Gómez, Juan José
González, Carlos Ángel
González, Miguel Antonio
Granado, José Carlos
Guerrero, Marcelino
Horisberger, Juan Domingo
Indino, Ignacio Mario
Jukic, Daniel Antonio
Larrosa, Pedro Florentino
Lima, Antonio Manuel
Lotufo, Marcelo Pedro
Luzardo, Rafael
Maldonado, José Alberto
Marquez, Marcelo Gustavo
Medina, Carlos Hugo
Mendieta, Pedro Antonio
Millapi, Oscar Calixto
Montellano, Héctor Ricardo
Moschen, Alberto José
Nivoli, Mario Víctor
Ocampo, Julián Héctor
Orellana, José del Carmen
Pacholczuk, Rolando Máximo
Pascual, Miguel Ángel
Peralta, José Luis
Pineda, Ricardo Lionel
Quintana, Juan
Ramírez, Rubén Norberto
Ríos, Héctor Rubén
Rodríguez, Juan Antonio
Rolla, Héctor Miguel
Romero, Julio
Ruiz, Ricardo Horacio
Sánchez, Julio Ricardo
Segura, Julio César
Sinchicay, Sergio César
Sosa, José Luís
Tibaldo, René Ángel
Uzqueda, Roberto Antonio
Vargas, Omar Osvaldo
Vera, Darío Eleodoro
Villalba, Oscar Antonio
Zabala, Mario José
Zurbriggen, Elías Luís
Águila, Jorge Néstor
Ahumada, Julio César
Almirón, Walter Norberto
Antieco, Simón Oscar
Auviex, Julio César
Azcárate, Sergio Omar
Barrios, Ramón
Benítez, Carlos Alberto
Blas, Oscar Humberto
Bordoy, Roberto Aldo
Bustos, Manuel Oscar
Campos, Pedro Andrés
Carrizo, Miguel Angel
Castillo, Omar Jesús
Chaile, José Francisco
Córdoba, Juan Carlos
Curima, José Domingo
Del Monte, Ernesto Rubén
Dimotta, Raúl Horacio
Escobar, René Antonio
Falconier, Juan José Ramón
Fernández, Luís Roberto
Fleitas, Matías
Frola, Mario Estéban
Gallo, Felipe Santiago
García, Guillermo Ubaldo
Gazal, Enrique Omar
Godoy, Rubén Oscar
Gómez, Mario
González, Evaristo
González, Néstor Miguel
Granic, Claudio
Guerrero, Víctor Samuel
Hornos, Carlos Alberto
Insaurralde, Mario de Jesús
Jurio, Alfredo
Lastra, Julio Jesús
Llamas, Jorge Alberto
Lucero, José Estéban
Maciel, Enrique Alejandro
Mamani, Justo Eustaquio
Márquez, Rubén Eduardo
Medina, Manuel Alberto
Mendoza, Irineo
Mina, Omar Héctor
Monzón, Eleodoro
Mosto, Carlos Gustavo
Nosikoski, Sergio Fabián
Ochoa, Edgar Néstor
Orellano, José Alberto
Paez, Celso
Pasinato, Jorge Oscar
Peralta, José Luís
Pereyra, Carlos Misael
Pintos, Fabián
Quintana, Ramón Omar
Ramos, Alberto Rolando
Ríos, José Luís
Rodríguez, Juan Domingo
Romano, Aroldo Rubén
Romero, Marcelo Oscar
Rupp, Oscar Alberto
Sánchez, Mario
Seitun, Gustavo Daniel
Siri, Fabián Edgardo
Sosa, Miguel Ángel Antonio
Toledo, Lorenzo Gabriel
Torres, Pedro Angel
Valdéz, Carlos Alberto
Vasallo, Ángel Omar
Vera, Omar Elvio
Villardo, Mario Oscar
Zalazar, Ramón Elías
Aguilar, Eusebio Antonio
Alancay, Mario Rolando
Almonacid, Mario
Araujo, Elbio Eduardo
Avalos, Ofelio Víctor
Baez, Roberto Antonio
Barros, Néstor Daniel
Benítez, Juan Rogelio
Bollero, Jorge Alfredo
Bottaro, José Estéban Francisco
Caballero, Héctor Ricardo
Canteros, Aldo Rubén
Casado, Fernando Juan
Castillo, Osvaldo Roque
Chaile, Omar Andrés
Córdoba, Néstor David
D’Errico, Roberto Tomás
Desza, Sergio Raúl
Dorgambide, Fernando
Escudero, Juan Miguel
Farfán, Raúl Aristóbulo
Fernández, Manuel Domingo
Flores, Luís Rolando
Fuentes, Julio César
Gallo, Luís Antonio Ramón
García, Jorge Osvaldo
Gemma, Carlos Leonardo
Gómez Roca, Sergio Raúl
Gómez, Martiniano
González, Hipólito
González, Osmar Luís
Gregori, Juan Luis Domingo
Guizzo, Norberto Delfín
Horszczaruk, Pedro Ricardo S.
Interlichia, Jorge Alberto
Krause, Carlos Eduardo
Laziar, Antonio Hilario
Llamos, Hugo Ángel León
Ludueña, Jorge Daniel
Maciel, Gerónimo
Mansilla, Oscar Edgardo
Martel, Rubén Héctor
Medina, Sergio Rubén
Mendoza, Julio Martín
Miño, Luís
Monzón, Juan Carlos
Motta, Alfredo Oscar
Novoa, Marcelo Sergio
Ojeda, Antonio Javier
Orozco, Pedro Alberto
Palavecino, Daniel Alberto
Patrone, Aldo Osmar
Peralta, Juan Anselmo
Pereyra, Enrique Omar
Pizarro, Néstor Osvaldo
Quintana, Roque Ramón
Ramos, Eleuterio Hilario
Riquelme, Secundino Antonio
Rodríguez, Macedonio
Romero, Claudio Alejandro
Romero, Raúl Ricardo
Sajama, Antenor
Sánchez, Roque Evaristo
Sendros, Jorge Alberto
Sisterna, Jorge Luís
Sosa, Osvaldo Francisco
Tonina, Elvio Daniel
Torres, Ricardo Alberto
Valko, Mario Luís
Vázquez, Alfredo Jorge Alberto
Verdun, Roberto
Villegas, José Agustín
Zangani, Juan Carlos
Aguilera, Luís Orlando
Albelos, Manuel Alberto
Álvarez, César Ernesto
Arce, Ángel Antonio
Avalos, Omar Alberto
Baiud, Jorge Carlos
Bastida, Claudio Alfredo
Benítez, Julio Omar
Bollo, Juan Carlos
Boutron, Rubén Isidro
Caballero, Ramón Salvador
Cantezano, Carlos Domingo
Casali, Héctor Aníbal
Castro, Mario Rodolfo
Chávez, Alberto Fernando
Coronel, Abel Eugenio
Dabalo, Juan Carlos
Diarte, Oscar Daniel
Duarte, Mario
Espinosa, Ernesto Emilio
Farías, Jorge Ricardo
Fernández, Remigio Antonio
Flores, Mario Enrique
Funes, Mario Alberto
Galván, Juan Rolando
García, José Luís
Giachino, Pedro Edgardo
Gómez, Alberto Edmundo
Gómez, Miguel Ángel
González, Ignacio Eloy
Gorordo, Raúl Omar
Gregorio, Alfredo
Gurrieri, Ricardo Mario
Hudepohl, Enrique Joaquín
Iñiguez, Golofredo Omar
Labalta, Oscar Eduardo
Ledesma, Juan Roberto
Lobo, Roberto Segundo
Lugo, Fernando Estéban
Maciel, Ireneo Osvaldo
Manzotti, Daniel Fernando
Martella, Luís Carlos
Meisner, Hugo César
Meraviglia, Ricardo Omar
Miranda, Gerardo Nicolás
Monzón, Julio César
Moyano, Sergio Daniel
Núñez, Guillermo
Ojeda, Guillermo Raúl
Ortega, José Honorio
Palavecino, Ramón Orlando
Pavón, Alberto Genaro
Perdomo, Marcelo Fabián
Pereyra, Ramón Gregorio Ovidio
Planes, Marcelo Gustavo
Quipildor, Oscar Alberto
Rava, Juan Francisco
Rivas, Abraham Rafael
Rodríguez, Mario Gustavo
Romero, Daniel Alberto
Romero, Teodoro Roberto
Salas Castro, Jorge Luís
Sancho, Roberto Enrique
Serradori, Juan Raúl
Soria, Jorge Oscar
Sosa, Roberto Remi
Torlaschi, Emilio Carlos
Torres, Rubén Alberto
Vallejo, Eduardo Antonio
Vázquez, José Daniel
Vergara, Alejandro Antonio
Vivier, Néstor Edgar
Zapala, César Alberto
Aguirre, Alberto Marcelino
Alegre, Celso
Álvarez, Oscar Manuel
Ardiles, José Leónidas
Avila, Heriberto
Baldini, Juan Domingo
Bean, Pedro Ignacio
Benítez, Pantaleón
Bolzán, Danilo Rubén
Brashich, Andrés Luís
Caballero, Roberto Marcelino
Cao, Julio Rubén
Casco, Carlos Epifanio
Castro, Néstor Daniel
Cicotti, Jorge Enrique
Correa, Héctor Basilio
Dachary, Alejandro
Díaz, Antonio María
Dufrechou, Héctor Antonio
Estévez, Roberto Néstor
Fassio, Marcos Antonio
Ferrau, José Ramón
Florices, Raúl Omar
Gabrielli, Fabián Mario
Galvarne, Osvaldo Aníbal
García, Omar Luís
Gianotti, Luís Armando
Gómez, Alcides Romualdo
Gómez, Raúl Adrián
González, Juan Carlos
Gorosito, Héctor Omar
Grimoldi, Claudio Ariel
Gutiérrez, Ramón
Ibañez, Benito Horacio
Iselli, Sergio Luis
Lacroix, Tulio Estéban
Leguizamón, Raúl Alberto
Lobos, Julio César
Lugo, Fernando Jesús
Maciel, Jorge Alfredo
Maragliano, Saverio José
Martínez, Osvaldo Francisco
Melián, Anselmo Nicomedes
Mesler, Oscar José
Miretti, Gustavo Osvaldo
Morando, Néstor Alberto
Muller, René Omar
Núñez, Tomás Ángel
Olariaga, Nicolás Roberto
Ortiz, Pablo Armando
Palaver, Hugo Angel
Paz, Miguel Roberto
Pereira, Dante Luís Segundo
Pereyra, Ramón Osvaldo
Politis, Jorge Nicolás
Quispe, Angel Fidel
Reartes, Ricardo Alfredo
Robledo, Sergio Ariel
Rodríguez, Rubén Orlando
Romero, Francisco
Ron, Jorge Alberto
Sanabria, Saturnino
Sandoval, Néstor Omar
Sevilla, Gerardo Estéban
Soria, Roque Luís
Sotelo, Soriano
Torres, Jorge Rubén
Tortoza, Claudio Omar
Vallejos, Adolfo Víctor
Vázquez, Julio Oscar
Verón, Armando Rosa
Vojkovic, Pedro Horacio
Zárate, Sergio Rubén
Aguirre, Félix Ernesto
Alegre, Raúl
Álvarez, Rubén Horacio
Arevalo, Clodoveo Miguel Ángel
Avila, Leopoldo Marcelo
Balmaceda, Argentino Antonio
Becerra, Walter Ignacio
Benzo, Víctor Jesús
Bono, Jorge Alberto
Brito, Omar Aníbal
Cabrera, Adolfo Luís
Carballido, Sergio Alberto
Casco, Jorge Eduardo
Castro, Pedro Antonio
Cini, Marcio Gustavo
Corvalan, Néstor Daniel
De Chiara, Orlando
Díaz, Carlos Agustín
Duks, Jorge Carlos
Esturel, Daniel Osvaldo
Fattori, Gabriel Gustavo
Ferreyra, Aldo Omar
Folch, Andrés Aníbal
Gaglianone, Marcelo Claudio
Gálvez, Francisco Alfredo
García, Ramón
Giaretti, Claudio Marcelo
Gómez, Edgardo José
Gómez, Rubén Horacio
González, Juan Carlos
Gorosito, Néstor César
Grosso, Claudio Norberto
Heredia, Hugo Alberto
Ibañez, Luís Alberto
Jira, Isaac Flavio
Lagos, Daniel Enrique
Lena, Juan Carlos
López, Cristóbal Cástulo
Luna, Francisco Tomás
Maciel, Martín Omar Augusto
Marchisio, Gerardo Marcelo
Martino, Alberto
Méndez, José Alberto
Meza, Miguel Ángel
Molina, Adolfo Ernesto
Moreno, Edgardo Rubén
Muñoz, Juan Carlos
Núñez, Víctor Raúl
Olavarría, Víctor Oscar
Ortiz, Restituto
Pallares, Víctor Daniel
Paz, Ricardo Armando
Pereyra, Alejandro Raúl
Pérez, Roberto Eulalio
Portillo, Rito Florencio
Ragni, Héctor Osvaldo
Reguera, Juan Carlos
Rocha, Isaac Erasmo
Rodríguez, Víctor
Romero, Jorge Eduardo
Ronconi, Enrique Horacio
Sanagua, Alberto Antonio
Sarmiento Aníbal César
Sevilla, Luis Guillermo
Soriano, Miguel Ángel
Sueldo, Atilio Indalecio
Torres, Omar Enrique
Treppo, Juan Carlos
Vanega, Carlos Humberto
Velázquez, Miguel Marcelo
Verón, Juan Alberto
Volponi, Héctor Ricardo
Zarzoso, Fernando Fabián
Abraham, Juan Omar
Aguirre, Héctor Walter
Alemán, Humberto César
Amarilla, Hipólito Jorge Daniel
Arraras, Juan José
Avila, Miguel Ángel
Balvidares, Horacio Adolfo
Bedini, Juan Domingo
Bernhardt, Juan Domingo
Bordón, Antonio Mario
Brizuela, Osvaldo Luís
Cabrera, Ramón Ángel
Cardone, Miguel Angel
Cassano, Julio Ernesto
Caticha, Rubén Darío
Cisneros, Mario Antonio
Cruz, Orlando
De Ibañez, Eduardo Jorge Raúl
Díaz, Luís Alberto
Dworak, Vladimiro
Fabián, Ramón Vicente
Faur, José Dante
Ferreyra, Diego
Francisquez, Néstor Luján
Galarza, José Luís
Gaona, José Antonio
García, Sergio Ismael
Giménez, Miguel Ángel
Gómez, Eduardo
Gómez, Sergio Oscar
González, Mario Hipólito
Gorosito, Omar Hilario
Guadagnini, Luciano
Heredia, José Luís
Ibarlucea, Jorge Rubén
Juárez, Alberto Manuel
Laguna, Teodoro
Lencina, Juan Carlos
López, Jorge Eduardo
Luna, Mario Ramón
Madrid, Omar Alfredo
Marcial, Edmundo Federico
Masín, Félix Tarcisio
Méndez, Luís José
Meza, Ramón Antonio
Molina, Ybar Jerónimo
Moreno, Ramón Aldo
Nasif, Guillermo
Oliveri, Claudio
Osyguss, Carlos Omar
Panigadi, Tulio Néstor
Pegoraro, Néstor Oscar Avelino
Pérez, Vicente Ramón
Pramparo, Edgardo Roberto
Ramírez, José Luís
Reyes Lobos, José
Rodríguez, Andrés Daniel
Rodríguez, Víctor
Romero, José Alberto
Rubio, Reynaldo Omar
Sbert, Mateo Antonio
Sieyra, Fernando Luís
Sosa, Eduardo
Tasiuk, Miguel Ángel
Tulis, José Alberto
Varas, Héctor Hugo
Vélez, Jorge Luís
Vila, Carlos Daniel
Waudrik, Juan
Zelarrayán, Manuel Alberto
Acevedo, Ignacio Alfredo
Aguirre, Juan José
Alfaro, Miguel Alberto
Amesgaray, Alberto Edgardo
Arrascaeta, Miguel Ángel
Ayala, Juan Alejandro
Barrionuevo, Juan Edelmiro
Behrendt, Edgardo Gustavo
Berón, Marciano
Bordón, Héctor Ramón
Brouchoud, Delis Héctor
Cáceres, Francisco
Cardozo, José Daniel
Castagnari, Luís Darío José
Caviglioli, Hugo Daniel
Cisneros, Omar Santiago
Cuello, Julio César
de la Colina, Rodolfo Manuel
Díaz, Luís Roberto
Echave, Horacio José
Fajardo, Sixto Javier
Fernández, Carmelo
Ferreyra, Gerardo Ramón
Fregote, Osvaldo Luis
Galeano, José María
García Cañete, Mario Aquilino
Gatica, Hugo Ramón
Giorgi, Humberto Omar
Gómez, José Luís
González, Alfredo Alejandro
González, Mario Luís
Gramisci, Donato Manuel
Guanca, Patricio Alfredo
Herrera, Omar Jesús
Illanes, Orlando Antonio
Juárez, Ángel Ricardo
Lamas, Marco Antonio
Leyes, Roberto
López, Néstor Edgardo
Luna, Ricardo José
Magliotti, Sergio Daniel
Marcial, Jesús Artemio
Massad, Marcelo Daniel
Mendieta, Héctor Eduardo
Miguel, Daniel Enrique
Montaño, Agustín Hugo
Moreno, Waldo Eduardo
Navarro, Ibanor
Olveira, Manuel
Oviedo, Augusto Oscar
Pardou, Jorge Delfino
Peña, Juan Efraín
Petrucelli, Alberto Daniel
Pucheta, José Ernesto
Ramírez, Ricardo
Ricarte, Martín Mauricio
Rodríguez, José Humberto
Roilheiser, Carlos Enrique
Romero, José Luciano
Ruiz Díaz, Gabino
Scaglione, Claudio Norberto
Silva, Eduardo Tomás
Sosa, Fabián Enrique
Tello, Julio César
Turano, Juan Ramón
Vargas García, Héctor Alejandro
Vendramín, Pedro Antonio
Vilca Condori, Mario
Yacante, Jorge Antonio
Zolorzano, Ramón Agustín
Acosta, Omar Gumercindo
Aguirre, Miguel
Allende, José Luís
Andrada, Manuel Antonio
Artuzo, Félix Oscar
Aylán, Orlando
Barrionuevo, Robustiano Armando
Bellinzona, Diego Martín
Blanco, Ramón Cirilo
Bordón, Luís Jorge
Buschiazzo, Juan Carlos
Cáceres, Luís Martín
Cardozo, Julio Antonio
Castillo, Carlos Julio
Cayo, Antonio Máximo
Colombo, Oscar Aldo
Cueva, Carlos Alberto del Rosario
De Rosa, Rubén Norberto
Díaz, Vicente Antonio
Encina, José Alberto
Falcón, Justo Silverio
Fernández, Francisco Velindo
Figueroa, Carlos Ignacio
Freite, César Julio
Gallardo, Ricardo Gabriel
García Cuerva, Gustavo Argentino
Gattoni, Alfredo
Giraudo, Horacio Lorenzo
Gómez, Juan Alberto
González, Antonio Raúl
González, Miguel Ángel
Granado, Guillermo Ernesto
Guanes, Héctor Antonio
Herrera, Ricardo Horacio
Inchauspe, Jorge Roberto
Juárez, Víctor Hugo
Laporte, Osmar Lorenzo
Lezcano, Arcelio Estéban
Loreiro, Rubén Alberto
Luque, Daniel Omar
Maidana, Julio Héctor
Marizza, Guido Antonio
Mecca, Adolfo Eduardo
Mendieta, Jorge Lorenzo
Miguel, Eduardo Elías
Montegrosso, Oscar Alfredo
Moretto, Hugo José
Nieva, Víctor Antonio
Obregón Pablo
Ordoñez, Ramón Edmundo
Oviedo, Héctor Rubén
Paredes, Roque Antonio
Peralta, Jorge Carlos
Piedrabuena, Eduardo José Luís
Quilahueque, Isaías
Ramírez, Ricardo Argentino
Ríos, Darío Rolando
Rodríguez, José Luís
Rojas, Rubén Horacio
Romero, Julio
Ruiz, Jorge Dennys
Sánchez, Juan Simón
Segovia, Higinio
Silva, Oscar Augusto
Sosa, Jorge Roberto
Tevez, Guillermo Omar
Ugalde, Daniel Alberto
Vargas, Alejandro Pedro
Ventancu, Martín Rey
Villa, José Orlando
Zabala, Arnaldo Enrique
Zubizarreta, Carlos María
Acuña, Juan José
Ahumada, Hugo Dardo
Almaraz, Bernardino Benito
Andrada, Norberto
Austín, Ricardo Andrés
Azar, Domingo Miguel
Barrios, Rafael
Benítez, Ángel
Blanco, René Pascual
Bordón, Miguel Ángel
Busto, Roberto Adrián
Campos, Bernardino Isidoro
Carrascull, Fabricio Edgar
Castillo, Julio Saturnino
Cerles, Héctor Abel
Condori, Nieve Claudio
Cuevas, Alejandro Omar
Del Hierro, José Luís
Diez Gómez, Héctor Hugo
Escobar, Orlando Adrián
Falcón, Miguel Angel
Fernández, Hugo Ramón
Fiorito, Roberto Mario
Frías, Carlos Alberto
Galliano, Hugo Alberto
García, Antonio Fernando
Gavazzi, Fausto
Giuseppetti, Sergio
Gómez, Juan José
González, Carlos Ángel
González, Miguel Antonio
Granado, José Carlos
Guerrero, Marcelino
Horisberger, Juan Domingo
Indino, Ignacio Mario
Jukic, Daniel Antonio
Larrosa, Pedro Florentino
Lima, Antonio Manuel
Lotufo, Marcelo Pedro
Luzardo, Rafael
Maldonado, José Alberto
Marquez, Marcelo Gustavo
Medina, Carlos Hugo
Mendieta, Pedro Antonio
Millapi, Oscar Calixto
Montellano, Héctor Ricardo
Moschen, Alberto José
Nivoli, Mario Víctor
Ocampo, Julián Héctor
Orellana, José del Carmen
Pacholczuk, Rolando Máximo
Pascual, Miguel Ángel
Peralta, José Luis
Pineda, Ricardo Lionel
Quintana, Juan
Ramírez, Rubén Norberto
Ríos, Héctor Rubén
Rodríguez, Juan Antonio
Rolla, Héctor Miguel
Romero, Julio
Ruiz, Ricardo Horacio
Sánchez, Julio Ricardo
Segura, Julio César
Sinchicay, Sergio César
Sosa, José Luís
Tibaldo, René Ángel
Uzqueda, Roberto Antonio
Vargas, Omar Osvaldo
Vera, Darío Eleodoro
Villalba, Oscar Antonio
Zabala, Mario José
Zurbriggen, Elías Luís
Águila, Jorge Néstor
Ahumada, Julio César
Almirón, Walter Norberto
Antieco, Simón Oscar
Auviex, Julio César
Azcárate, Sergio Omar
Barrios, Ramón
Benítez, Carlos Alberto
Blas, Oscar Humberto
Bordoy, Roberto Aldo
Bustos, Manuel Oscar
Campos, Pedro Andrés
Carrizo, Miguel Angel
Castillo, Omar Jesús
Chaile, José Francisco
Córdoba, Juan Carlos
Curima, José Domingo
Del Monte, Ernesto Rubén
Dimotta, Raúl Horacio
Escobar, René Antonio
Falconier, Juan José Ramón
Fernández, Luís Roberto
Fleitas, Matías
Frola, Mario Estéban
Gallo, Felipe Santiago
García, Guillermo Ubaldo
Gazal, Enrique Omar
Godoy, Rubén Oscar
Gómez, Mario
González, Evaristo
González, Néstor Miguel
Granic, Claudio
Guerrero, Víctor Samuel
Hornos, Carlos Alberto
Insaurralde, Mario de Jesús
Jurio, Alfredo
Lastra, Julio Jesús
Llamas, Jorge Alberto
Lucero, José Estéban
Maciel, Enrique Alejandro
Mamani, Justo Eustaquio
Márquez, Rubén Eduardo
Medina, Manuel Alberto
Mendoza, Irineo
Mina, Omar Héctor
Monzón, Eleodoro
Mosto, Carlos Gustavo
Nosikoski, Sergio Fabián
Ochoa, Edgar Néstor
Orellano, José Alberto
Paez, Celso
Pasinato, Jorge Oscar
Peralta, José Luís
Pereyra, Carlos Misael
Pintos, Fabián
Quintana, Ramón Omar
Ramos, Alberto Rolando
Ríos, José Luís
Rodríguez, Juan Domingo
Romano, Aroldo Rubén
Romero, Marcelo Oscar
Rupp, Oscar Alberto
Sánchez, Mario
Seitun, Gustavo Daniel
Siri, Fabián Edgardo
Sosa, Miguel Ángel Antonio
Toledo, Lorenzo Gabriel
Torres, Pedro Angel
Valdéz, Carlos Alberto
Vasallo, Ángel Omar
Vera, Omar Elvio
Villardo, Mario Oscar
Zalazar, Ramón Elías
Aguilar, Eusebio Antonio
Alancay, Mario Rolando
Almonacid, Mario
Araujo, Elbio Eduardo
Avalos, Ofelio Víctor
Baez, Roberto Antonio
Barros, Néstor Daniel
Benítez, Juan Rogelio
Bollero, Jorge Alfredo
Bottaro, José Estéban Francisco
Caballero, Héctor Ricardo
Canteros, Aldo Rubén
Casado, Fernando Juan
Castillo, Osvaldo Roque
Chaile, Omar Andrés
Córdoba, Néstor David
D’Errico, Roberto Tomás
Desza, Sergio Raúl
Dorgambide, Fernando
Escudero, Juan Miguel
Farfán, Raúl Aristóbulo
Fernández, Manuel Domingo
Flores, Luís Rolando
Fuentes, Julio César
Gallo, Luís Antonio Ramón
García, Jorge Osvaldo
Gemma, Carlos Leonardo
Gómez Roca, Sergio Raúl
Gómez, Martiniano
González, Hipólito
González, Osmar Luís
Gregori, Juan Luis Domingo
Guizzo, Norberto Delfín
Horszczaruk, Pedro Ricardo S.
Interlichia, Jorge Alberto
Krause, Carlos Eduardo
Laziar, Antonio Hilario
Llamos, Hugo Ángel León
Ludueña, Jorge Daniel
Maciel, Gerónimo
Mansilla, Oscar Edgardo
Martel, Rubén Héctor
Medina, Sergio Rubén
Mendoza, Julio Martín
Miño, Luís
Monzón, Juan Carlos
Motta, Alfredo Oscar
Novoa, Marcelo Sergio
Ojeda, Antonio Javier
Orozco, Pedro Alberto
Palavecino, Daniel Alberto
Patrone, Aldo Osmar
Peralta, Juan Anselmo
Pereyra, Enrique Omar
Pizarro, Néstor Osvaldo
Quintana, Roque Ramón
Ramos, Eleuterio Hilario
Riquelme, Secundino Antonio
Rodríguez, Macedonio
Romero, Claudio Alejandro
Romero, Raúl Ricardo
Sajama, Antenor
Sánchez, Roque Evaristo
Sendros, Jorge Alberto
Sisterna, Jorge Luís
Sosa, Osvaldo Francisco
Tonina, Elvio Daniel
Torres, Ricardo Alberto
Valko, Mario Luís
Vázquez, Alfredo Jorge Alberto
Verdun, Roberto
Villegas, José Agustín
Zangani, Juan Carlos
Aguilera, Luís Orlando
Albelos, Manuel Alberto
Álvarez, César Ernesto
Arce, Ángel Antonio
Avalos, Omar Alberto
Baiud, Jorge Carlos
Bastida, Claudio Alfredo
Benítez, Julio Omar
Bollo, Juan Carlos
Boutron, Rubén Isidro
Caballero, Ramón Salvador
Cantezano, Carlos Domingo
Casali, Héctor Aníbal
Castro, Mario Rodolfo
Chávez, Alberto Fernando
Coronel, Abel Eugenio
Dabalo, Juan Carlos
Diarte, Oscar Daniel
Duarte, Mario
Espinosa, Ernesto Emilio
Farías, Jorge Ricardo
Fernández, Remigio Antonio
Flores, Mario Enrique
Funes, Mario Alberto
Galván, Juan Rolando
García, José Luís
Giachino, Pedro Edgardo
Gómez, Alberto Edmundo
Gómez, Miguel Ángel
González, Ignacio Eloy
Gorordo, Raúl Omar
Gregorio, Alfredo
Gurrieri, Ricardo Mario
Hudepohl, Enrique Joaquín
Iñiguez, Golofredo Omar
Labalta, Oscar Eduardo
Ledesma, Juan Roberto
Lobo, Roberto Segundo
Lugo, Fernando Estéban
Maciel, Ireneo Osvaldo
Manzotti, Daniel Fernando
Martella, Luís Carlos
Meisner, Hugo César
Meraviglia, Ricardo Omar
Miranda, Gerardo Nicolás
Monzón, Julio César
Moyano, Sergio Daniel
Núñez, Guillermo
Ojeda, Guillermo Raúl
Ortega, José Honorio
Palavecino, Ramón Orlando
Pavón, Alberto Genaro
Perdomo, Marcelo Fabián
Pereyra, Ramón Gregorio Ovidio
Planes, Marcelo Gustavo
Quipildor, Oscar Alberto
Rava, Juan Francisco
Rivas, Abraham Rafael
Rodríguez, Mario Gustavo
Romero, Daniel Alberto
Romero, Teodoro Roberto
Salas Castro, Jorge Luís
Sancho, Roberto Enrique
Serradori, Juan Raúl
Soria, Jorge Oscar
Sosa, Roberto Remi
Torlaschi, Emilio Carlos
Torres, Rubén Alberto
Vallejo, Eduardo Antonio
Vázquez, José Daniel
Vergara, Alejandro Antonio
Vivier, Néstor Edgar
Zapala, César Alberto
Aguirre, Alberto Marcelino
Alegre, Celso
Álvarez, Oscar Manuel
Ardiles, José Leónidas
Avila, Heriberto
Baldini, Juan Domingo
Bean, Pedro Ignacio
Benítez, Pantaleón
Bolzán, Danilo Rubén
Brashich, Andrés Luís
Caballero, Roberto Marcelino
Cao, Julio Rubén
Casco, Carlos Epifanio
Castro, Néstor Daniel
Cicotti, Jorge Enrique
Correa, Héctor Basilio
Dachary, Alejandro
Díaz, Antonio María
Dufrechou, Héctor Antonio
Estévez, Roberto Néstor
Fassio, Marcos Antonio
Ferrau, José Ramón
Florices, Raúl Omar
Gabrielli, Fabián Mario
Galvarne, Osvaldo Aníbal
García, Omar Luís
Gianotti, Luís Armando
Gómez, Alcides Romualdo
Gómez, Raúl Adrián
González, Juan Carlos
Gorosito, Héctor Omar
Grimoldi, Claudio Ariel
Gutiérrez, Ramón
Ibañez, Benito Horacio
Iselli, Sergio Luis
Lacroix, Tulio Estéban
Leguizamón, Raúl Alberto
Lobos, Julio César
Lugo, Fernando Jesús
Maciel, Jorge Alfredo
Maragliano, Saverio José
Martínez, Osvaldo Francisco
Melián, Anselmo Nicomedes
Mesler, Oscar José
Miretti, Gustavo Osvaldo
Morando, Néstor Alberto
Muller, René Omar
Núñez, Tomás Ángel
Olariaga, Nicolás Roberto
Ortiz, Pablo Armando
Palaver, Hugo Angel
Paz, Miguel Roberto
Pereira, Dante Luís Segundo
Pereyra, Ramón Osvaldo
Politis, Jorge Nicolás
Quispe, Angel Fidel
Reartes, Ricardo Alfredo
Robledo, Sergio Ariel
Rodríguez, Rubén Orlando
Romero, Francisco
Ron, Jorge Alberto
Sanabria, Saturnino
Sandoval, Néstor Omar
Sevilla, Gerardo Estéban
Soria, Roque Luís
Sotelo, Soriano
Torres, Jorge Rubén
Tortoza, Claudio Omar
Vallejos, Adolfo Víctor
Vázquez, Julio Oscar
Verón, Armando Rosa
Vojkovic, Pedro Horacio
Zárate, Sergio Rubén
Aguirre, Félix Ernesto
Alegre, Raúl
Álvarez, Rubén Horacio
Arevalo, Clodoveo Miguel Ángel
Avila, Leopoldo Marcelo
Balmaceda, Argentino Antonio
Becerra, Walter Ignacio
Benzo, Víctor Jesús
Bono, Jorge Alberto
Brito, Omar Aníbal
Cabrera, Adolfo Luís
Carballido, Sergio Alberto
Casco, Jorge Eduardo
Castro, Pedro Antonio
Cini, Marcio Gustavo
Corvalan, Néstor Daniel
De Chiara, Orlando
Díaz, Carlos Agustín
Duks, Jorge Carlos
Esturel, Daniel Osvaldo
Fattori, Gabriel Gustavo
Ferreyra, Aldo Omar
Folch, Andrés Aníbal
Gaglianone, Marcelo Claudio
Gálvez, Francisco Alfredo
García, Ramón
Giaretti, Claudio Marcelo
Gómez, Edgardo José
Gómez, Rubén Horacio
González, Juan Carlos
Gorosito, Néstor César
Grosso, Claudio Norberto
Heredia, Hugo Alberto
Ibañez, Luís Alberto
Jira, Isaac Flavio
Lagos, Daniel Enrique
Lena, Juan Carlos
López, Cristóbal Cástulo
Luna, Francisco Tomás
Maciel, Martín Omar Augusto
Marchisio, Gerardo Marcelo
Martino, Alberto
Méndez, José Alberto
Meza, Miguel Ángel
Molina, Adolfo Ernesto
Moreno, Edgardo Rubén
Muñoz, Juan Carlos
Núñez, Víctor Raúl
Olavarría, Víctor Oscar
Ortiz, Restituto
Pallares, Víctor Daniel
Paz, Ricardo Armando
Pereyra, Alejandro Raúl
Pérez, Roberto Eulalio
Portillo, Rito Florencio
Ragni, Héctor Osvaldo
Reguera, Juan Carlos
Rocha, Isaac Erasmo
Rodríguez, Víctor
Romero, Jorge Eduardo
Ronconi, Enrique Horacio
Sanagua, Alberto Antonio
Sarmiento Aníbal César
Sevilla, Luis Guillermo
Soriano, Miguel Ángel
Sueldo, Atilio Indalecio
Torres, Omar Enrique
Treppo, Juan Carlos
Vanega, Carlos Humberto
Velázquez, Miguel Marcelo
Verón, Juan Alberto
Volponi, Héctor Ricardo
Zarzoso, Fernando Fabián

Botswana: larga vida para los San

La Internacional

En el sur de África los Estados nacional atropellan a los pueblos originarios en el afán explotador de recursos naturales disponibles. Continuan con la lógica de expropiación que ya lleva unos seis siglos. Aquí el caso de los Sen en el desierto de Kalahari

La forma que tienen los hombres de agruparse política y socialmente ha sido a lo largo de la historia bastante variable. Bandas, jefaturas, reinos;  sedentarios o nómadas; de  organización matrilineal,  patrilineal o mixta. Todos poblaron nuestro planeta y algunos continúan haciéndolo hasta la actualidad, ya tal vez de modo menos evidente, pero no por eso inexistente. Ha sido el poder europeo, desde su expansión por el resto de los continentes desde el siglo XV, quien ha minado esta diversidad, quien ha enterrado pueblos enteros, aplicando mediante la fuerza su propia forma de familia, instituciones, relaciones interpersonales y religión.

Pero pese a la violencia occidental, hasta el día de hoy han permanecido pueblos que se niegan a perder su historia y sus formas propias de vivir. Aún resisten, aunque limitados territorialmente, casi marginados socialmente, pauperizados y reducidos demográficamente por el hambre, la fiebre y las conquistas. Este es el caso del pueblo San –o también llamados basarwa o bosquimanos-, que en los albores del segundo decenio de este siglo, debe defender con uñas y dientes sus terrenos contra la voracidad del Estado de Botswana –al sur de África- y la complicidad de grandes grupos económicos.

Los bosquimanos han vivido de la caza y recolección desde hace más de diez mil años por la región austral del continente, convirtiéndolos en el linaje más antiguo del que se tenga noticia[i]. Hoy casi cien mil de éstos –diez veces menos de lo que constituían previo a la llegada europea – preservan sus modos tradicionales de subsistencia, ocupando tierras concedidas dentro de la Reserva de Caza del Kalahari, entre Botswana y Sudáfrica.  Pero desde hace ya más de treinta años, el gobierno botswanés se ha encauzado en un continuo conflicto territorial, luego de que se descubrieran en 1980 minas de diamante en la región de hábitat de los basarwa. Acercándose al siglo XXI, fue agravado por la moda del eco-turismo en el cual el Estado ha encontrado una veta para incrementar sus arcas.

Socialmente, su status es más que bajo. El periodista botswanés y actualmente residente en aquel país, Meekaeel Siphambili, contó para Nosdigital: “Los Basarwa son considerados como ciudadanos de segunda por la mayoría de los ciudadanos del país. Por mucho tiempo, ellos han sido pastores de los ricos ganados por una paga muy pobre; su ignorancia de las leyes laborales y su inocencia los hace vulnerables a esclavitud moderna.” Además, resalta que esta segregación no es solo del orden económico, sino que culturalmente los San son disminuidos y discriminados: “Los niños del país son desde chicos criados para creer que los bosquimanos son ciudadanos de segunda, lo que conduce a un círculo infinito de explotación. A menudo los padres retan a sus hijos diciéndoles “vos sos un san”, lo que les conduce creer a los más pequeños que los San no son humanos en absoluto”.

Desde 1997 hasta el 2005 el Estado ha ido progresivamente despidiendo al pueblo de su histórico hogar, confiscado su ganado y cerrado sus fuentes de acceso al agua. Esta última, ha sido la acción más determinante contra los San, ya que, las posibilidades de encontrar este recurso en un desierto, como es el de Kalahari, son más que difíciles. De modo, que luego de una campaña internacional, llevada a cabo principalmente por Survival International, la ONU se expidió contra el saqueo y violencia ejercida por Botswana, obligándolo a devolver a los indígenas su territorio. Pese a que oficialmente el gobierno supo aceptar la determinación, ha violado más de una vez lo acordado.

James Anaya, relator especial de la ONU sobre pueblos indígenas señaló que «Los indígenas que han permanecido o regresado a la reserva se enfrentan a duras y peligrosas condiciones debido a la falta de acceso al agua, una situación que podría ser fácilmente remediada reactivando los pozos de la reserva. El Gobierno debe reactivar estos pozos o, de otro modo, asegurar el acceso al agua a los habitantes de la reserva como una cuestión prioritaria». A su vez, remarcó los intereses económicos que de fondo se traslucen en la persecución contra los bosquimanos: “»la postura gubernamental de que la vida en la reserva de las comunidades es incompatible con los objetivos de conservación y estado de la reserva, parece ser inconsistente con su decisión de permitir a la empresa Gem Diamonds/Gope Exploration Ltd. que desarrolle actividades mineras dentro de ésta, una operación que viene siendo planeada desde hace varias décadas.”[ii]

No por nada, luego de las expulsiones llevadas a cabo en el 2002 las concesiones para la prospección de minas se dispararon[iii]. Ni tampoco se entiende por qué, mientras a unos se les niega la posibilidad de acceso al agua, concedió las reservas acuíferas tanto a una mina allí apostada, como para la construcción de una pileta para una empresa de safari de lujo[iv].

El conflicto sigue desarrollándose sin que el gobierno de Botswana cambie su modus operandi, ni que las organizaciones internacionales tomen cartas activas en la situación y la obliguen a respetar los derechos básicos de este mermado pueblo indígena. Así, la sociedad más antigua de la historia se enfrenta a un nuevo reto para su supervivencia, no solo están en peligro sus tierras, sino también su cultura y la misma vida de sus habitantes. Mientras se da otro ejemplo de cómo el sistema prioriza la riqueza y la explotación de los recursos naturales frente a la existencia misma de los grupos humanos.


[i] http://www.nature.com/nature/journal/v463/n7283/full/nature08795.html

[ii] http://www.afrol.com/es/articulos/35508

[iii] http://www.afrol.com/es/articulos/17037

[iv] http://www.digitaljournal.com/article/296943

Pintaban para cracks

Por Gabriel Miadosqui

De chiquitos, Adolfo y Miguel pintaban para cracks. Entre los padres y curiosos que veían los partidos en la cancha del barrio se comentaba que tenían la habilidad para conformar la mejor delantera de la historia.
Adolfo, nueve corpulento, las ganaba todas por arriba, sabía pivotear, poner el cuerpo y definir ante el arquero. La de marcar goles con una naturaleza exquisita y propia de un jugador optimista era su mejor cualidad. Miguel, en cambio, iba por afuera y disfrutaba por igual una asistencia que un gol propio. Siempre pegado a la raya iba con una gambeta endiablada que hubiese enredado hasta al relator más eficiente. Así, Adolfo y Miguel estaban hechos el uno para el otro. Eran la dupla perfecta.

Pero, tristemente, no llegaron nunca a debutar. Y cada uno debió tomar otro sendero de la vida, muy lejos de la pelota.
En el barrio, unos pocos supieron qué les pasó y por qué de un día para el otro dejaron de hacer goles. Pero se guardaron en el silencio, como queriendo que la dupla permanezca en la memoria y no sea teñida por un mal acontecimiento. Así, nunca quisieron contar las razones del bajón futbolístico de Adolfito y Miguelito.
Nunca, hasta que, sin querer, me crucé con un viejito que miraba con nostalgia a los que jugaban en la plaza. Eramos los únicos viendo el juego de los nenes.
-Juegan bien los delanteros -comenté como para entrar en confianza.
-Sí, muy bien -me contestó el viejito que no soltaba el mate y miraba constantemente hacia la casa.

-¿Usted los vio jugar a Adolfito y a Miguelito? ¿Son parecidos a ellos? -pregunté queriendo llenarlo de recuerdos.
En ese instante, y como para justificar mi reciente intervención, uno de los nenes agarró la pelota, se escapó por afuera y metió un centro bárbaro que el otro delantero mandó a la red con un cabezazo preciso.
Se le dibujó una sonrisa al viejito. -Pibe, lo tengo que reconocer, son parecidos, muy parecidos -me dijo con sabiduría.-Vos seguro querés saber por qué esa dupla magnífica no llegó a debutar…
-Sí, por supuesto. Pero ya pregunté mucho y nadie me supo contestar.
-Pibe, pibe…-el viejito me entregó un mate cargado de azúcar y miró otra vez hacia la puerta de su casa- Acá hay pocas personas que saben la verdadera historia.
Nunca supe porque me lo contó. Y nunca se lo pregunté. Pero ese día, con esas palabras del viejito, aprendí una gran lección de vida.
-Te voy a contar -me dijo. Los dos andaban muy bien cuando eran chicos, éso lo sabés. Y, como también sabés, el problema les llegó en la adolescencia. Ahí, a uno de ellos, se le fue la cabeza para otro lado -otra vez miró a la casa.
-¿La cabeza hacia dónde? ¿Se inclinó por la joda? No me diga que comenzó a drogarse…
El viejito otra vez miró a la casa. Y ambos vimos a una mujer salir de aquel humilde lugar y caminar hacia nosotros.
-Pibe, te lo digo, pero prometeme guardar el secreto -yo, petrificado, asentí- Me enamoré, ésa fue la razon. Mirá, esa mujer que ahí viene caminando es la que me acompañó feliz toda la vida y nunca me vio hacer un gol. Nunca eh. Desde que la conocí, no pude concentrarme en la cancha y hacer un gol dejó de ser lo más lindo del mundo. Así de sencillo, pibe. Sé que pensás que soy un tonto, pero es lo que me pasó. Ah, y Miguelito…pobre, Miguelito tenía una bronca cuando yo no le hacía un gol ni al arcoiris y se fue a Buenos Aires. Y creo que allá formó una familia también.
-¿Estos dos nene llegarán? -pregunté inquieto por los nenes que mirábamos jugar.
Otra vez sonrió.-¿Viste el que hizo el gol recién? Es mi nieto mayor. ¿Qué le deseo? Ojalá tenga la misma suerte que yo. Ojalá se enamore.
El viejito le dio un beso a su mujer. Se notaba que se amaban.

Gabriel Miadosqui es periodista egresado de DeporTEA. En la actualidad, trabaja en el diario Clarín, en la sección deportes. Para leer más, su blog: escribinene.blogspot.com

Las Conquistas antes de Colón

Nos juntamos con los docentes del seminario con más asignaciones de funciones de Historia de la UBA para hablar de las condiciones de poder en la América precolombina y el colapso que significó la conquista. El valor de la horizontalidad en la enseñanza y el estudio estuvo presente en todo momento. El fin de la Historia jamás existirá mientras la renovación docente e investigadora presente proyectos como este.

Un mate, el termo y unas cuantas facturas se mezclan entre los muchos papeles que hay sobre la mesa del PH de San Cristóbal. Para conocer la Historia, parece, no son indispensables los anteojos y la sobriedad. Alrededor de esa mesa están Cecilia Martínez, Manuel Ruesta, Daniel Portalet, Samanta Casareto y Claudio Risiglione, cinco de los siete docentes del seminario “Tramas de poder, dominación y resistencia en Mesoamérica y Andes” de la carrera de Historia de la UBA. “El único seminario de Filosofía y Letras que tiene una asignación de funciones para siete personas, algo que nos dijeron que no nos iban a dar nunca”, cuentan con orgullo.

El tema de las tramas de poder, afirman, no se limita sólo al estudio de la época precolombina: “Nosotros venimos pensando esto de las tramas de poder y los vínculos de poder al interior de cualquier espacio, con lógicas que funcionan también dentro de la Universidad, que genera vínculos verticales, individuales y competitivos. Como colectivo nosotros lo pensamos tratando de hacer una discusión permanente de cómo queremos funcionar. No creemos que haya algunos que posean el saber, y los que van al seminario solo tengan que escuchar. Nosotros tratamos de facilitar la forma de acceder a ese conocimiento. Queremos que la academia deje de ser un espacio aburrido y expositivo. No es que uno habla el otro escucha y uno lee y el otro anota”. Por eso, cada tarde de miércoles se juntan durante un par de horas alrededor de esa mesa por la que circulan los mates, los apuntes, las ideas y las discusiones para preparar cada clase del seminario. La irrupción para hacer la entrevista no será una interrupción: el tema de la charla sigue siendo el mismo.

 -En debates encasillados hay dos visiones: la que ve todo lo precolombino como una sociedad ignorante y, del otro lado, una más progresista, que lo ve como una sociedad idealizada, como una sociedad completamente pura. ¿En qué lugar se para el seminario?

-Tratamos de desarmar el bloque de los dos polos y pensar las sociedades precolombinas como sociedades que están marcadas por relaciones de poder como cualquier otra sociedad. Entonces sacaría esa cosa de edén precolombino americano, que plantean algunos, como que todo es natural e igualitario. Pero a la vez hay que marcar que claramente hubo una situación de dominación y de un ejercicio de poder mucho más brutal a partir de la llegada de los españoles, sobre todo por la implantación de una visión completamente desencajada de las cosmovisiones que se podían encontrar en América. Hay una ruptura muy fuerte. Pero al interior de esos pueblos americanos ya podés encontrar sociedades con Estado y sin Estado. Lógicas de funcionamiento totalmente distintas, que eso ya te implica distintos análisis en los vínculos de poder.

 -¿Por qué no hay un punto intermedio entre ambas visiones?

-Hay decisiones políticas: una necesidad de decir que el otro no existe. Es una necesidad que pasó en la conquista y también cuando se construyeron los Estados nacionales. “La Conquista del Desierto”, por ejemplo: había que decir que la Patagonia era un desierto deshabitado para que el otro se construya de una manera determinada, para que sea argentino. Desde la academia también hacemos esa diferencia entre nosotros y ellos, tratamos de encuadrarlos en un lugar determinado. Y por ahí ni ellos mismos se encuadran en ese lugar políticamente. Hay que preguntarse quién construye los relatos hoy. Si hay vínculo entre el historiador y la comunidad.

 -¿Por qué hay una visibilización de los pueblos originarios y sus conflictos? Con el caso de los Qom instalado en la realidad actual.

-Puede tener que ver con las instancias del capital. En el siglo 20, en el Chaco, hubo un proceso de proletarización, ya que el capital necesitaba mano de obra. Ahora, el capital necesita recursos naturales: minería a cielo abierto o el auge sojero que hace que avancen sobre sus tierras. Entonces ya no importa el Toba en tanto mano de obra sino que importa como ocupante de una tierra que puede resultar productiva. 

Yo creo que tiene que ver con un proceso posterior a la Dictadura. A partir de la década del 80’, el menemismo, la desaparición del Estado hace que empiecen a emerger ámbitos de marginalidad que son más visibles.

 – Volviendo al tema inicial. ¿Cómo era la explotación económica de los pueblos precolombinos?

-El Inca llegaba y la tierra que era de la comunidad era dividida en tres partes: una para el ritual -el Sol-, otra para el Estado y otra para la comunidad. De todas maneras, todo era del Estado. A partir de esto se hace la mita, que son rotativas de trabajo. Así funcionan la mayoría de las regiones. También hay un tributo en especias. Lo que se ve es que el Estado llega a un lugar y toma las mismas prácticas que ya existen y les hace un giro con respecto a, por ejemplo, los dioses. En cada una de las comunidades los dioses son ligados a la agricultura.  El Inca era el mediador, se instala como el personaje que está ordenando el lugar, quien mantiene el orden para que la que naturaleza pueda continuar. Imponen sacrificios, piezas rituales, esto último sobre todo en los Aztecas. Resignifican y empiezan a ocupar roles que ya existían en la comunidad, hacen una adaptación.

 -¿Qué diferencias había entre estas conquistas de los pueblos precolombinos y lo que fue la conquista española?

-Los españoles rompieron con la lógica preexistente. En la conquista inca se conquistaba sobre algo conocido, con una lógica comprendida. Los españoles imponen una lógica completamente desconocida. Cuando llegan los encomenderos marcan las provincias con fronteras y no existe esa negociación como existía en el Tahuantinsuyo. Además no se trata de resignificar una práctica ritual que ya existe, como hacían los precolombinos, que ponían eso al servicio de la estructura estatal para ejercer un dominio consensuado. La gran diferencia con la conquista española es la violencia para erradicar prácticas que son consideradas paganas y que van en contra de la religión católica. En el caso precolombino la violencia está latente, mientras que en el caso de los españoles es explícita.

-¿Hay algún cambio en el método de conquista precolombino después de el contacto con el español?

-Se da, por ejemplo, la apropiación del caballo. En todo lo que es la Pampa y la Patagonia, acá, en Argentina, descubren un animal que pueden transformarlo en una máquina. Eran pueblos nómades, y ese nomadismo con un caballo es la fiesta del nomadismo. La idea del malón es una técnica de guerra que los tipos pueden construir a partir de que aparecen caballos y lo usan contra las ciudades, contra los fuertes. Ahí hay una apropiación de algo que llego con los españoles.

 

Cecilia Martínez, Manuel Ruesta, Daniel Portalet, Samanta Casareto, Jana Sánchez, Rodrigo Ávila y Claudio Risiglione son docentes del seminario Tramas de poder, dominación y resistencia en Mesoamérica y Andes y de la materia Elementos de prehistoria y arqueología americana para historiadores. Tienen tres proyectos de reconocimiento institucional de proyectos de investigación de Filosofía y Letras (2006-2012).

Un Vial lejos de la vialidad

Una manifestación de vecinos en Vicente López que buscaba impedir que construyeran un Vial Costero terminó en una represión policial. Agrupados y autoconvocados, los habitantes tratan de cuidar la naturaleza de la zona. La historia de una empresa que trata de preservar sus negocios.

Los camiones iban a entrar por Arenales, pero los árboles vivientes les bloquearon el paso. Enfilaron nuevamente por avenida del Libertador, aceleraron y trataron de, una cuadra más adelante, ingresar por Yrigoyen pero los árboles vivientes –dos- junto a un grupo de menos de veinte personas corrieron y bicicletearon hasta no dejarlo ingresar a la obra por la nueva acceso. Lo lograron: los tres vehículos estacionaron al borde de la vereda y no llevaron los materiales a la obra del Vial Costero, en Vicente López. Eran las seis y media de la mañana del miercoles 30 de marzo y los manifestantes anti-vial, agrupados en Unidos por el Río, festejaban.

Tres mates comenzaron a girar. El objetivo estaba cumplido: frenar las obras; ahora a mantener el bloqueo y desayunar. “Si no empezamos a trabajar a mi no me van a pagar el día ¿quién me lo va a pagar? ¿ustedes?”, les decía un obrero a los manifestantes, dejando entrever la política de la empresa constructora que sabe, más que nadie, que la culpa no es de sus trabajadores pero, de esa forma, pone a los obreros en contra de los bloqueos y responsabiliza a los manifestantes de cualquier eventual despido o falta de pago.

Sin embargo, el clima general era inexplicablemente calmo: los periodistas ya habían hecho sus preguntas y ahora se sumaban a la ronda de mate o descansaban bajo el reciente sol en reposeras que algunos habían traido. Ningún nuevo camión apareció: cosa rara para un megaproyecto como ese. Al poco tiempo Fernando (o “Keops” como lo llaman sus compañeros) recibe un llamado: los camiones están entrando por el camino del vial, bordeando la costa. Y así fue, entraron. Toda la convocatoria no alcanzaba para apostar gente en la cantidad de entradas y frenar a los camiones todo el día era como retener agua con la mano, se filtraban por cualquier puerta o tiraban abajo enrejados si era necesario.

En camino del Vial (el segmento que ya está construido) va bordeando el río y se accede por las calles (que no están bloqueadas) que cortan Libertador. Por allí, por alguna, entraron los camiones que la única resistencia que se encontraron era dos chicos que trataron de frenarlos. Dos pibes contra diez guardias de seguridad de la empresa que, a la fuerza y de los pelos, los sacaron del camino y los camiones entraron. Cuando Keops y los demás llegaron ya era tarde: la obra arrancó su jornada y los guardias se reían desde atrás de la reja. “¿Por qué no me defendiste cuando me cagaron a palos?”, le gritaba uno de los jóvenes golpeado por la seguridad privada a uno de los quince polícias provinciales que había apostados. Silencio. Que quién te golpeó, que yo no ví nada. Silencio, le dan la espalda.

***

El 23 de diciembre de 2004 se acordó que fuera la última sesión del año del Honorable Consejo Deliberante de Vicente López. Por ser la última, no debían quedar cabos sueltos, por eso, para está sesión había 300 expedientes a tratar. Uno de ellos, el proyecto de un Vial Costero. La sesión –según el consejal Carlos Roberto (Partido Socialista/GEN)- se puso bastante caliente y discutida. Esto provocó que 20 consejales se fueran del recinto sin declarar cuarto intermedio ni nada por lo que, los cuatro consejales restantes, a las 3:30 dieron por levantada la sesión. Pero los veinte que se fueron volvieron. Volvieron, votaron y aprobaron el proyecto del Vial en una sesión que duró hasta las 9 de la mañana del día siguiente.

El consejal Roberto cuenta: “Cuatro veces tratamos de impugnar la sesión y solo logramos que la justicia la declare como ‘problema interno’ aunque admitió que fue una ‘sesión irregular’”. Un problema interno significa: se resuelve por votación de 24 consejales, de los cuales 20 legitimaron esa sesión. Fue votada como válida dos años después.

***

El Vial Costero: Es un mega proyecto que escapa, por lejos, a la vialidad. Pero empecemos desde ella definiendolo. Consiste en una avenida de cuatro carriles (dos en cada sentido) que bordeará la costa del Río de la Plata por todo Vicente López, desde la General Paz hasta el límite con San Isidro. ¿Para qué? Como vía de alivianar el transito de Libertador.

No no, en serio ¿para qué?

Como acceso fácil al shopping, al estadio techado para 12mil personas, a los monoblocks y al hotel que, a partir del vial, se van a inaugurar.

Momento: ¡¿qué?!

Si si, un shopping de 400 locales y 15 salas de cine. ¿Y quién es el dueño de este complejo? El grupo La Ribera Shopping de Carlos De Narváez (hermano de Francisco) junto a Carrefour y La Nación. La firma de supermercados aportó capital porque le conviene el nuevo acceso (NR: Una sucursal enorme está en avenida del Libertador y Laprida), La Nación porque va a tener unas oficinas del complejo y el Ribera está chocho con la autovía que le deja los clientes en la puerta.

Porque La Ribera Shopping fue quién presentó el proyecto del vial ¿no dije ese detalle? No: porque si bien se sabe, nadie lo dice. De Narváez quiere un acceso cómodo por eso además los vecinos cuentan que están contemplados proyectos de estacionamientos y rotondas en el vial.

Bueno, si De Narváez se paga toda su fantasía comercial. Ahí él.

¿Qué? ¡¿Lo paga el Estado?!

El Vial Costero (sin el shopping, el estadio y demases que sí paga el grupo inversor) le cuesta 54.871.443 pesos al Estado. Este monto solo contempla las 13 cuadras del primer tramo de la obra que va desde la General Paz hasta Hipólito Yrigoyen. Según las agrupaciones vecinales en contra del proyecto todavía hay cosas que no están definidas como la conexión con Capital Federal.

-¿Y el Círculo Militar?- le pregunto a “Keops”, el de Unidos Por el Rió, sabiendo que el tramo del Vial está pensado pasar por ahí. “Ya lo compraron, ya está todo arreglado”, me responde.

¿Qué pasará –me pregunto- con los demás predios (públicos y privados situados en la costa? Hasta ahora, uno tras otro fueron cayendo en manos de la compra de tierras: el area pública de la ribera, el “Bosquecito”, el campo de deportes Nro.3, el Club Scout y el circuito de bicicross. Quedan espacios que –según los vecinos- no se van a vender, como la reserva ecológica enmarcada en el límite con San Isidro.

***

Iris Di Giano me aclara: “Nosotros no somos los que van a parar camiones”. Marca la diferencia. Ella es la vocera de Vecinos de Vicente López (VVL), otra organización que lucha contra el vial, “la iniciadora de la protesta”, afirma. “Los demás no avanzan en nada sobre lo legal. En nada”, aclara Iris quién además asegura que ellos no toleran la exposición mediática que tiene la otra organización (entiéndase, Unidos por el Río); no soporta eso ni a los medios, con los que está en batalla: “Clarín tergiversa todo y no sólo miente sino que arrastra a los medios chicos locales para que lo sigan. Y en esos medios son dónde se pasea la otra organización”. “Nosotros tenemos derecho a la información, no nos quisieron publicar nada”, comenta indignada.

En lo legal, que ella reivindica, consiguieron, sí, varias victorias. La Justicia reconoció que el proyecto no cumple con el Manual de Evaluación y Gestión Ambiental para Obras Viales (MEGA II). Y, a pesar de que el primer tramo del vial se está terminando, es optimista con el segundo: “Es imposible que se haga”. Además, Iris impulsa la causa contra la represión del 16 de marzo pasado, cuando la policía desalojo a la fuerza el campamento ubicado en lo Bosquecito. Durante la redada ligaron golpes los acampantes, los manifestantes anti-vial y hasta el consejal de la Unión Cívica Radical Gustavo Di Benedetti. “Nosotros nos solidarizamos con el acampe y mantenemos el compromiso de impulsar la causa pero en la práctica tenemos diferencias con la otra organización”, concluye.

Iris en particular y VVL en general, fatigaron todo lugar que posibilite la demostración de que el proyecto del vial es ilegal. stuvieron en la Cámara de Diputados de la Nación, recibiendo el apoyo del PS, GEN, Proyecto Sur e incluso el oficialismo. También recurrieron a Vialidad y a las autoridades del Distrito. Iris asegura: “Yo ya probé que no cumplen la ley”.

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Están emplazados entre avenida del Libertador y el río. Aburridos, blancos, iguales, inconclusos. Uno al lado del otro, los nuevos monoblocks hacen guardia a la costa. La mayoría de ellos está en la última etapa de construcción. Bajando hacía el río, por Yrigoyen, se ingresa en un concierto de martillo y máquina que mezcla las obras del vial con los de limpieza de terreno y con la obra de los edificios. Poco queda de lo que antes había. Parece una calle cortada, tomada por obreros. En una esquina se ve un bar, cerrado con tapias en las ventanas. A la derecha, un terreno de escombros. En el medio, un árbol que se mantuvo altivo. Ese basural, futura construcción, es lo que queda del boliche Ku Olivos.

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El 16 de marzo fue el día que los vecinos recuerdan como el de la represión. Doscientos policías se ocuparon de desalojar a la fuerza el acampe en “El Bosquecito” a las seis de la mañana. Hubo siete heridos y seis detenidos pero queda el recuerdo casi heroico de los vecinos, subidos a los árboles, evitando que sean talados.

El consejal Roberto reivindica la lucha vecinal y explica su postura: “Hay que volver a la idea de peatonal, de espacio de recreación. La costa siempre fue un lugar de reunión, alejado de las viviendas, donde se juntaba la juventud, tanto de día como de noche. Con el vial y las construcciones, todo eso se va a perder”. “Desde nuestro bloque, estamos convencidos de que, si se hace una consulta popular, los vecinos van a rechazar rotundamente la obra, porque no están de acuerdo”, dice Roberto y agrega: “Nunca llegó a hacerse”:

A futuro, los vecinos, separados aunque luchando por lo mismo, seguiran definiendo sus acciones en asambleas, unos cuando lo ven necesario, otros todos los domingos, unos subidos a árboles, otros bloqueando los camiones, algunos desde su puesto como funcionarios. Incluso algunos obreros que, al pasar por la manifestación contra el paso de camiones, dijeron apoyar la causa. Aún el camino está abierto (y no justamente el del vial); en general, los vecinos confían en la cancelación, pero la obra está contratada y todo el circo se va a tener que pagar igual. En el futuro se decidirá si pesa más un negocio o el medio ambiente, firme y de frente.

Espias yanquis en Latinoamérica

La excusa fue un estudio antropológico. El objetivo real, conocer las posibilidades de la expansión del socialismo por estas tierras. El Plan Camelot fue diseñado exclusivamente con fines de espionaje. Ojalá hubiese sido la única forma de penetración que ejercieron, pero no.

Estados Unidos tiene ya una larga historia de intervención directa en los asuntos políticos de países extranjeros: desde Vietnam a Cuba, de Granada a Somalia, Afganistán e Irak y, desde fines de febrero, en Libia los soldados norteamericanos han flameado su bandera estrellada en recónditos territorios del planeta, en su indomable lucha imperialista.

El fin de la Segunda Guerra Mundial no solo fue el ocaso del conflicto bélico más grande de la historia hasta el momento, sino que también sería el generador, al interior de decenas y decenas de naciones, de la idea de un cambio. La escasa resistencia que tenían los europeos en sus colonias africanas tomaría un giro de 180 grados, y partir principalmente de los 50’ emergerían numerosas guerrillas, movimientos armados y políticos en pos de la independencia nacional. Así, países como Marruecos, Túnez, Sudán, Ghana, Libia y Guinea, alcanzaban sus objetivos aún antes de cumplirse 1960. En Asia, emergería la China maoísta y Vietnam sería foco de atención por sus largas guerras contra fuerzas extranjeras, donde Francia primero y luego Estados Unidos conocerían la derrota frente a las armas campesinas y guerrilleras al mando de Ho Chi Minh. La India, por su parte, comenzaría su largo camino hacia el desarrollismo industrial, cuyos resultados la convirtieron actualmente en un país de gran capacidad manufacturera.

América latina, sin embargo, no viraría hacia gobiernos revolucionarios ni contestatarios en este decenio –exceptuando la llamada revolución boliviana de 1952; casos como la Argentina y Brasil intentaron la aplicación de políticas industrializadoras y modernizadoras del Estado, en consonancia con las políticas de bienestar europeas que se daban a la orden del día. Pero, todavía los regímenes conservadores de laya latifundista, militar y eclesiástica dominaban la escena continental.

Sin embargo, a partir de la década del 60’, en el auge de la Guerra Fría, cuando se disputaba con la URSS el liderazgo mundial, la revolución de Fidel Castro, el Che Guevara y el pueblo cubano le hizo notar que ya ni siquiera podía confiar la defensa del sistema capitalista a los mandamases de su propio continente. De modo que progresivamente se entrometería subrepticiamente en las regiones americanas con el fin de analizar y luego actuar para destruir los focos insurrectivos y revolucionarios que se gestaban con cada vez más fuerza al interior de las clases populares y media. Y es bajo la luz de estos hechos que nacería el denominado Plan Camelot.

¿Pero en qué consistía este denominado “plan”? En un principio fue presentado en diciembre de 1964 como una investigación antropológica financiada por la National Science Foundation y patrocinada por la Universidad de Washington, que se iniciaría en Chile primero y luego sería extendido por toda América Latina. Éste era llevado a cabo por el ex atleta chileno y licenciado en Ciencias Antropológicas en la Universidad de Pittsburg, Hugo Nuttini[i]. Por supuesto, nadie tenía por qué desconfiar de un trabajo destinado al análisis de los niveles de vida en tierras andinas…Pero, no tardarían en salir a la luz las reales intenciones del gobierno yankee.

El sociólogo noruego Johan Galtung denunciaría públicamente que había sido contactado con el fin de ser miembro de las altas esferas de planificación del Plan Camelot, lo que había rechazado rotundamente. Él se preguntaría: “¿cómo puede el Ejército (norteamericano) utilizar los conocimientos de la ciencia social para reprimir guerras internas con más eficacia que lo hizo en el caso de Vietnam, por ejemplo, o en Cuba?”[ii].

El Parlamento chileno, alertado ya de los hechos de espionaje llevados a cabo por Estados Unidos en sus propias fronteras, lanzó una investigación comandada por la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados. Las conclusiones resultaron reveladoras: durante quince semanas de trabajo, de diciembre 1964 a junio de 1965 fueron entrevistados doscientos civiles chilenos, treinta y ocho generales del Ejército, a la vez que otros tantos cuestionarios fueron distribuidos a oficiales de la Escuela de Guerra y Escuela Politécnica de las Fuerzas Armadas[iii]. Los objetivos de este supuesto trabajo etnográfico serían los de verificar si estaban dadas las condiciones sociales para que Chile acogiese el socialismo. Así, como lo describiese el periodista y Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: “fue una investigación subrepticia, mediante cuestionarios muy precisos, sometidos a todos los niveles sociales, a todas las profesiones y oficios, hasta en los últimos rincones del país, para establecer de un modo científico el grado de desarrollo político y las tendencias sociales de los chilenos”[iv].

Todo y todos eran analizados, opiniones, dudas y temores, novelas, diarios y poemas; creencias, valores e ideologías, esa intimidad de la vida andina llenó hojas y hojas que iban a parar al Departamento de Defensa de EE.UU. No por nada sería Chile el laboratorio americano contra la llamada lucha anti-subversiva. Como marcase García Márquez, “después de la operación Camelot, los Estados Unidos sabían a ciencia cierta que Salvador Allende sería elegido presidente de la república.[v] Precavidos, tuvieron tiempo  más que suficiente para planificar la llegada de Pinochet al gobierno en ese  11 de septiembre de 1973, y  poder así eliminar cualquier vestigio de lucha por una sociedad más justa.


[i] Centro de Estudios Miguel Enriquez (CEME), Búsqueda de Verdad y Justicia. Chile, la dictadura militar 1973-1990. En: http://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:S7btM8iRMeIJ:www.javiergiraldo.org/IMG/pdf/VyJ/03Chile.pdf+plan+camelot&hl=es&pid=bl&srcid=ADGEESi5iUgmpQ_oXFh3ADQKbB9lmyqVQFQ74FZ9GWYgHYonB8jvrRE5ULjr51SkhDhZjp2_7Fdodh2eyWw5mw7au0yBA4tIshFf9UcsghaulFLhAA3Ucv-Qm6R8ucg_7pbPicPHMEyy&sig=AHIEtbQ84RK6R-MAUYi_3ES4YRpcoaw8HQ Fecha de consulta: 24/3/2011
[ii] Íbid, Cit. i.
[iii] www.rrojasdatabank.info/alle0000/mallch2n.pdf Fecha de consulta: 24/3/2011
[iv] http://www.analitica.com/bitblio/ggm/tragedia.asp Fecha de consulta: 24/3/2011
[v] Íbid, Cit. iv.