Archivo por meses: marzo 2011

El otro mundial

Por Fernando Pacini, especial para NosDigital

Graciela Daleo, militante secuestrada y torturada en la ESMA, cuenta que el 25 de junio de 1978,  “el Tigre Acosta entró levantando los brazos y gritando: ¡Ganamos, ganamos!” Y agrega: “ahí tuve la certeza de que si él gritaba que habían ganado, entonces nosotros habíamos perdido”. A pocas cuadras del estadio Monumental, el país sangraba. Los mejores representantes de aquella generación no eran campeones de nada.

La dictadura argentina se apoderaba del fabuloso valor simbólico del fútbol para persistir en su crimen, acaso sospechando que la propaganda podía darles eternidad. Error. Iban a caer un rato después. Y mucho después, la ESMA iba a ser lo que es hoy: un monumento a la memoria, como Auschwitz o Dachau.

“La historia del mundial 78 –dice Jorge Valdano- es la historia de un gran bochorno” (La pasión según Valdano, reportaje de A. Scher. Editorial Capital Intelectual). Y lo es, por cierto. Un Estado ilegítimo y criminal, asociado a una AFA oficialista de todos los poderes, y una FIFA pérfida y mercantilista, produjeron la escena.

Como Hitler en los Juegos de Berlín 36, o Estados Unidos y Rusia, en los Juegos durante la guerra fría, la dictadura de Videla eligió un concierto deportivo para lavar internacionalmente una imagen siniestra. Es curioso, los poderosos siempre suponen que diseñando una gran mentira quedarán a salvo de la historia. Malas noticias para ellos: el tiempo impone las verdades con una energía aplastante.

A la distancia, el contexto de la Copa del Mundo daña injustamente el análisis deportivo del triunfo. Porque el equipo de Menotti fue un gran equipo, y un merecido ganador. Y aquellos futbolistas desconocían las profundidades de la dictadura. Suele ser así siempre. No es que fue así solamente en el 78. Los jugadores de fútbol, en general, no se interesan demasiado  por la realidad política. Y tampoco estaban interesados en el 78. Quienes le reclaman hoy por ese desinterés se arriman a la demagogia. Otros sectores de la sociedad, con más capacidad de intervenir y menos exposición pública, también estaban “distraídos”,  mientras los jugadores jugaban, sin más.

Aquella victoria deportiva, entre muchas cosas, también fue un recreo popular para la angustia. Acaso el único momento de expresión masiva en la Argentina de esos tiempos. Las reacciones populares pueden interpretarse de mil maneras, pero siempre merecen respeto. Y aquella Argentina de a pie, y oprimida hasta la asfixia, tuvo en el mundial un momento de expresión sin censura. No fue la fiesta de todos, desde luego. Los que faltaban eran los más importantes.

Sería todo un gesto que el fútbol argentino, institucionalmente, revisara sus comportamientos durante aquellos días. Y que investigara sus actas, sus complicidades. Eventualmente que redactara un documento serio. Sería una buena manera de sobrellevar la vergüenza y vivir mejor. Los jugadores del 78 no tuvieron culpa de nada. En los escritorios y archivos debe haber cosas más interesantes. Pero no. No hay voluntad de semejante revisionismo. Tal vez, porque tampoco haya empatía ideológica con quienes desaparecieron. Parece que la Iglesia, las Fuerzas Armadas y el Fútbol, no necesitan autocrítica. Prefieren protegerse bajo la alfombra, a salvo de la limpieza.

FM Boedo, una cooperativa en el dial

La radio sumó otra voz diferente que pretende acabar con la construcción del periodismo que se pretende objetivo y formar un espacio comunicacional que le dispute los receptores a los grandes medios, con una estética y tecnología de alto nivel para que los oyentes se enganchen a la mañana y recién apaguen la radio a la noche.

FM Boedo lanzó la programación 2011 completa el 28 de febrero. Después de un año saliendo por Internet (www.fmboedo.com.ar), consiguieron una antena y salieron al aire en el 88.3 del dial. La radio forma una red, junto con el Centro Cultural El Surco y la revista Despierta Buenos Aires, que propone, no una comunicación alternativa, sino una que se plante en otro lugar y le dispute oyentes y lectores a los hoy medios hegemónicos. Consciente de que llevará tiempo, Jonathan Thea, miembro de la Dirección General de FM Boedo, da su visión de la comunicación y comienza a destruir “la mentira del periodismo objetivo e independiente”.

-¿Qué relación tiene la radio con el barrio?

La idea de la radio es que sea masiva en toda la ciudad de Buenos Aires, no alternativa, sino que abarque todas las temáticas desde una estética novedosa, dinámica y ágil. Le prestamos mucha atención al contenido y a cómo lo presentamos. Creemos que para disputarle oyentes a las grandes radios, que transmiten un mensaje con el que no estamos de acuerdo y confrontamos, hay que darle bola a la estética. Tenemos que hacer una radio interesante entre cuyas temáticas haya una relación directa con el barrio. Todo el año pasado la relación no iba más allá del nombre, porque, al escucharse solo en Internet, llegaba potencialmente igual a Sydney que a San Juan y Boedo. A partir de hoy, con el dial, la relación va a ser distinta porque los vecinos tienen todavía la costumbre de escuchar la radio analógicamente. Nuestra tarea ahora es construir ese vínculo. Pero lo barrial como temática ocupa un espacio reducido en FM Boedo. Somos una radio como cualquier otra que intenta abordar todos los temas, pero le damos importancia al barrio.

-¿En qué se diferencia su mensaje del de las grandes radios?

Hay una situación comunicacional que no solo abarca a la radio, sino a toda la comunicación, que tiene que ver con la transmisión de un mensaje de confrontación política, de vivir diferente, de solidaridad y otros valores, que se distancia de la reproducción del capitalismo. Tal vez con mensajes más o menos sutiles. Tinelli no hace una apología del sistema, pero lo reproduce con su lógica. Nosotros construimos a la inversa: sirve discutir, todos somos políticos.

Es muy difícil porque la radio no lo transmite directamente. Quienes hacemos comunicación desde otra lógica, hemos avanzado en esta idea. Le buscamos la vuelta, aunque lleve mucho tiempo. Le damos una visión distinta a temáticas comunes. Todos los medios deberíamos ser conscientes de que es un trabajo muy lento. Debemos reconocerle a los medios hegemónicos que han ganado una batalla contundentemente.

-Cuando hicieron la convocatoria de la programación, ¿tuvieron eso en cuenta?

Nosotros consolidamos la lógica general de la radio para que los programas respeten la estética de la radio para que nuestros oyentes se enganchen a la mañana y nos dejen a la noche. Todos los programas están a tono con la idea.

-¿Es consciente la sociedad de esa reproducción que hacen los medios más poderosos del capitalismo?

No es que la sociedad se despertó y se dio cuenta, sino que se inició un camino. Desde antes de la Ley de Medios, la comunicación alternativa viene de muy larga data. Lo que nunca había pasado es que un gobierno confrontara tan abiertamente con un multimedios. Falta muchísimo, pero hay otra sensación. El Grupo Clarín es el más emblemático, pero hay otros. La gran mayoría de los medios construyen, y no está mal, en base a una idea política. No es ese el problema porque sería ingenuo pensar en el periodismo objetivo. Nosotros también planteamos una perspectiva política, pero diferente. El problema es que no se lo reconozca así. Además, no solo hay grupos económicos detrás, sino que también estuvieron ligados a dictaduras militares, con empresas que saquearon al Estado…

-¿Cuál es la diferencia que planteás entre FM Boedo y los medios alternativos?

Desde lo concreto, podría catalogársela como alternativa, pero le queremos dar una vuelta de rosca. Pararse como alternativo tiene más que ver con la resistencia, con lo marginal, que confrontan desde lo político, pero también desde lo estético. Todos los que construimos comunicación desde otra lógica, nos tenemos que hacer cargo de la tarea y tomar la posta. Le queremos disputar oyentes a cualquiera, a la Rock & Pop, a la Metro, que nos escuchen no solo nuestros amigos, sino todos. Nos la tenemos que creer. Desde lo comercial, eso es fundamental. Tenemos un objetivo, una perspectiva y una lógica que nos obligan a tomar responsabilidades para llegar a buen puerto y que nuestro fin no quede trunco.

-¿Cómo se financia la radio?

Con los aportes de los programas y publicidad de quienes no están en nuestras antípodas. Con respecto al Estado, creemos que tiene que ser garante de los medios de comunicación chicos que recién arrancan y funcionan de otra manera. Si no, la Ley de Medios es totalmente insuficiente. Si decimos que la comunicación es un derecho social, tiene que ser garantizado por el Estado.

-¿Así venga el Gobierno de la Ciudad con propaganda de la Unidad de Control del Espacio Público, por ejemplo?

El GCBA tiene una línea para otorgarle plata a medios barriales. Se le arrancó, durante la gestión de Ibarra, para que se les asegure una pauta publicitaria. En su mayoría están sostenidos por esa publicidad y eso les permite sobrevivir. Si el Estado no condiciona la línea editorial, tiene que ser una obligación.

-¿La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual les permitió tener el espacio en el dial?

No. Lo tenemos ilegalmente porque esa parte de la Ley está trabada. Hace años que no hay otorgamientos de licencias. A lo que aspiramos es a que podamos tener el espacio legalmente porque somos una cooperativa y vamos a pelear por el tercio que nos corresponde.

-¿Qué significa que estén “lejos de los apuros de los grandes multimedios”?

El problema de Clarín, además de lo que dice, es que te obliga a opinar de lo que él quiere opinar. Uno sigue su agenda constantemente y termina acorralado. Nosotros queremos construir nuestro relato sin vivir en otro planeta. Como dice el nombre de uno de nuestros programas, la noticia no existe. La noticia, como el dato, es un recorte. Cada uno elige qué información levantar. Todo es una concepción. La objetividad y el periodismo independiente no existen. Nosotros nos hacemos cargo. Clarín, como nosotros, hace política, pero de manera opuesta. Construyeron exitosamente la mentira del periodismo independiente y objetivo, y se mantuvieron históricamente en el poder.

Irlanda necesitó la libertad, Gran Bretaña fusilarlo

Patrick Pearse, poeta y revolucionario de convicciones nacionalistas, encabezó la resistencia irlandesa contra el imperialismo británico de principios de siglo XX. La soñada independencia llegó cuando habían fusilado ya al primer Presidente de Irlanda.

La Irlanda dominada jamás estará en paz

Patrick Pearse, 1915

Erin[i] se vio bañada una y otra vez de sangre: sangre de sus guerreros cuando intentaban repeler infructuosamente a los ejércitos británicos que desde fines de la Edad Media se adentraban a colonizar, sangre de sus campesinos escuálidos, expropiados y empobrecidos por trabajar las tierras del conquistador, sangre de sus insurgentes en las muchas y repetidas resistencias contra el poder imperial. Mientras la sangre continuaba regando la tierra, de entre ese suelo fertilizado surgían nuevos y más valerosos hombres y mujeres que se negaron siempre a admitir la destrucción de su cultura y de su nación por la avaricia y el enriquecimiento de la Corona y de los magnates ingleses. Entre ellos, Patrick Pearse, no solo revolucionario, sino también poeta y abogado, político y maestro. También sufrió el mismo destino que tantos de sus antepasados. Los verdugos luego de terminar su labor, escudados bajo sus uniformes militares, no sabían que frente a ellos había más que una cadavérica forma, se hallaba quién su pueblo, simbólicamente seis años después -independencia de por medio-, lo coronaría como el Primer Presidente irlandés.

Nacido en Dublín en último cuarto del siglo XIX, rápidamente encontró su espacio en el estudio y la difusión de la lengua y cultura irlandesa, que veía como pilar fundamental para derrotar la tiranía y la dominación a la que se encontraba apresado su país. Bajo estos pensamientos que se unió a la Liga Gaélica, con el objetivo primordial de renacer una herencia celta que al pasar el tiempo se volvía cada vez más olvidada. En sus propias palabras: “Cuando la posición de la lengua irlandesa, como su máxima herencia, sea fijada, todos los demás asuntos se ajustarán a sí mismos. Mientras se desarrolle, y como se desarrolla, ésta atraerá todo tipo de movimientos con ella. Cuando la lengua irlandesa se establezca, su propia cultura distintiva estará asegurada. Para preservar y difuminar la lengua, pues, es la simple idea de la Liga Gaélica”.

Como profesor se encargó de enseñar las tradiciones locales ya sea en Escuela de los Hermanos Cristianos, como en la Universidad Jesuítica, ambas en Dublín. Sin embargo, su visión de la cultura como arma revolucionaria le llevó a fundar su propia escuela en septiembre de 1908: la Escuela de St. Endan, quien albergara por aquellas épocas al afamado escritor James Joyce como uno de sus alumnos. A la vez, su preocupación por el sistema educativo le llevaría a escribir un texto llamado “La máquina de matar”, una fuerte denuncia contra la educación en el país; texto que más tarde sería la base para la aplicación de grandes reformas una vez lograda la independencia.

Sin embargo las palabras no serían sus únicas armas que tendría como medio para la liberación nacional. No, el fusil en mano se convertiría en su siguiente compañera hasta el final de sus días.

Por 1915 se incorporaría al brazo armado de la Liga Gaélica, la Hermandad, donde sería nombrado miembro del consejo supremo. En un año abrigaría una sola esperanza para lograr el fin a siglos y siglos de opresión: se alzarían violentamente contra Gran Bretaña, tomarían Dublín y esperarían que las demás ciudades siguieran el ejemplo. La cita con el destino se daría el 24 de abril de 1916.

Salía el sol en la capital, y mil hombres al mando del Comandante en Jefe Patrick Pearse tomaron posiciones en la ciudad ante las sorprendidas miradas de los altos mandos ingleses. En una histórica proclama ese día se buscaba decretar la independencia irlandesa, con Pearse como Presidente.

Sin embargo la furia de la respuesta imperial no se haría esperar, veinte mil hombres más artillería pesada que derramaba fuego sobre los ciudadanos aparecieron en acción. La bravura de los insurrectos no bastó para doblegar a uno de los ejércitos más grandes y mejor equipados del continente. Esa misma armada que había logrado poner de rodillas a más de la mitad de los pueblos del mundo, nuevamente desplegaba su furia. Como era de esperar, y a tan solo trece días de la Irlanda liberada, Pearse y demás miembros del gobierno serían capturados y condenados a muerte por insurrección y traición.

En una emotiva carta que le escribió a su madre, decía: “Usted no debe afligirse por todo esto (por la sentencia que de muerte). Hemos preservado el honor de Irlanda y el nuestro propio. Nuestras hazañas de la última semana son las más espléndidas de la historia de Irlanda. La gente ahora dirá cosas duras de nosotros, pero seremos recordados por la posteridad y seremos bendecidos por las generaciones que aún no han nacido. Y le bendecirán también a Usted por ser mi madre.”

La cárcel de Kilmanhain fue su último e improvisado hogar. Junto con sus compañeros, amigos y revolucionarios, hermanos de sangre y de ideas, esperó su trágico destino. El batallón inglés apuntaba su propio final: la muerte de un hombre significaba en cambio, el renacer de la ilusión, y esa ilusión dejaría de serla para convertirse en realidad poco tiempo más tarde. Pero estos uniformados no lo sabían. El “preparen, apunten… ¡fuego!” harto repetido en esas tierras, fueron escuchados nuevamente, esta vez, frente a Patrick Pearse. Después, solo silencio, humo y sangre. El cuerpo, arrojado vulgarmente a un descampado. Arrojado a una fosa común que quería esconder y callar…

Fallaron. Su nombre se  inscribió en la historia de Irlanda. Su nombre fue y será recordado por haber seguido el legado de otros revolucionarios pasados como Theobald Wolfe Tone, Henry Joy McCracken o James Stephens que intentaron darle a los irlandeses un futuro mejor. Darle a Erin la posibilidad de ser libre.

El Rebelde de Patrick Pearse

Ahora yo veo con completa visión:

Yo le hablo a mi pueblo, y yo le hablo en nombre de mi pueblo a los amos de mi pueblo.

Yo le digo a mi pueblo que son Sagrados, que son augustos a pesar de las cadenas,

Que son más grandiosos que aquellos que los sujetan, y más fuertes y puros,

Que tienen, pero que necesitan de coraje, y llamarlos en el nombre de Dios.

Dios el inolvidable, Dios el que ama  a los pueblos

Por quien Él murió desnudo, sufriendo vergüenza.

Y yo les digo a los amos de mi pueblo: tengan cuidado

Tengan cuidado de las cosas que están viniendo, tengan cuidado del pueblo levantado

El que debe tener y no tiene que dar. ¿Os pensaron en conquistar al pueblo,

O la Ley es más fuerte que la vida y el deseo de los hombres de ser libre?

Lo trataremos sin vos, quien ha acosado y celebrado,

Disparado y sobornado, ¡tiranos, hipócritas, mentirosos!


[i] Irlanda. Nombre romántico que usaban los poetas para nombrarla.

Afganistán cuna del opio para Estados Unidos

La Internacional

Desde la ocupación militar estadounidense el cultivo de la adormidera, la amapola fundamental en la producción de opio y heroína, creció de forma exponencial en Afganistán. Mientras, los consumidores se agolpan en su mayoría en los Estados Unidos. Más causalidades que casualidades.

En su lucha mundial contra las drogas, irónico atributo que se concedió, teniendo en cuenta que lidera el ranking de consumo de estupefacientes, Estados Unidos se ha declarado contra las plantaciones de amapola en Afganistán; producto del cual se origina el opio y su derivado más conocido, la heroína. Discursivamente es innegable la necesidad de acabar con este producto, que a pesar de no ser tan masivo a escala mundial –según fuentes de la ONU solo ocho millones de la comunidad mundial abusa de él[i]– genera un alto nivel de adicción y perjuicio al organismo. Pero, ¿se han puesto a pensar las consecuencias económicas que aparejan para el campesino afgano estas medidas? Y ¿puede realmente Estados Unidos estar realizando las acciones necesarias para acabar con el narcotráfico en este país asiático?

El PBI per cápita en Afganistán ha sido a lo largo del 2010 valuado en mil dólares[ii]. Este dato es altamente abstracto ya que es simplemente una división del producto bruto del país divido por sus habitantes totales, pero sin embargo, para el propósito de la nota, servirá para ver hasta qué punto es irracional considerar que un campesino abandone por libre elección la cosecha de la planta. Entonces, si un afgano promedio obtiene anualmente mil dólares, aquel que le dedica una simple hectárea al cultivo de amapola puede llegar a percibir… ¡poco menos que cinco mil dólares![iii] Si a esto le agregamos que el 85% de la población es campesina, es indudable por qué los granjeros se arriesgan en esta producción ilegal. El gobierno “incentiva” sin embargo a abandonar el opio por otros productos, como el melón, el azafrán y el trigo, cultivos cuyas ganancias son considerablemente menores. Hoy día el precio internacional del kilo del melón es de 1,24 dólares[iv], mientras que el de amapola asciende a 169 dólares[v]. Nuevamente, cuán atrayente puede ser para el labrador cambiar de cultivo es evidente.

A su vez, hay grandes dudas sobre si Estados Unidos mantiene una real intención de eliminar el opio del mundo. En el 2000 los talibanes dominando el Estado afgano impulsaron y mantuvieron una férrea prohibición sobre opio, tanto para el consumo como el cultivo. El ideal de sociedad talibán está basado en los preceptos del Islam, donde se prohíbe terminantemente el consumo de cualquier estupefaciente, esto hizo que en solo un año disminuyera la producción de poco más de tres mil toneladas a cifras insignificantes rozando el cero. Sin embargo, con la llegada y la conquista norteamericana un año más tarde su producción alcanzó nuevamente las tres mil toneladas, aumentando progresivamente y para llegar a las siete mil en el 2009[vi]. Las causas: como ya hemos visto lo atractivo que es para un campesino inclinarse a su cultivo, pero además debe sumarse a la extraordinaria corrupción y a la conexión de las redes de narcotráfico con el poder militar occidental. Su exportación en el 2009 fue comparable al 26% del PBI del estado[vii].

Tampoco hay que sorprenderse que Afganistán, bajo dominio estadounidense, aún sea el mayor productor mundial de opio, acaparando el 89% del total. Casualmente es esta potencia mundial quien ostenta la primacía en el consumo de opio y de sus derivados: por ejemplo, 300 toneladas[viii] de heroína corren por las calles yanquis a 250 dólares el gramo[ix], donde se aloja a un cuarto de los consumidores del mundo.

Frente a estos datos, cabe la real pregunta de hasta qué punto Estados Unidos lucha contra las drogas y el narcotráfico o si es una simple pantalla para enmascarar su complicidad en el multimillonario negocio que implica.


[i]https://www.cia.gov/library/publications/additional-publications/heroin-movement-worldwide/consumption.html

[ii]https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/af.html

[iii]http://www.guardian.co.uk/world/2010/sep/30/opium-price-afghanistan-farmers

[iv] http://www.infoaserca.gob.mx/hortalizaseu/hi_dal.asp

[v]Fuente: Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC, en inglés)

http://www.unodc.org/documents/crop-monitoring/Afghanistan/ORAS_report_2011.pdf

[vi] Íbid v

[vii] En el 2010 la producción se redujo considerablemente, pero esta vez, ha sido la Naturaleza su causante, debido a sequias y a un hongo que afectó a las plantaciones de heroína.

[viii] Fuente: UNODC

[ix] http://www.dopestats.com/dopestats/template.jsp?drug=36

El otro Apartheid: Rhodesia del Sur

Justo en la frontera norte de Sudáfrica, desde 1964 hasta el amanecer de los 80s, tuvo lugar la breve vida de Rhodesia del Sur, país de poca trascendencia en el resto del mundo debido a las bases político sociales con las que se guiaba: la segregación de la población negra bajo parámetros de una superioridad racial de la minoría blanca.

El territorio, hoy conocido como Zimbabwe, fue anexado como colonia del imperio británico en 1923. Así, su importancia estratégica se daba como reserva de mano de obra para las minas sudafricanas o locales, yacimientos ricos en oro. A su vez, formaban parte del acervo de trabajadores migrantes rurales para los colonos europeos locales o de su austral vecino. Y así, la vida de los autóctonos estuvo teñida de un manto de oscuridad sometida gracias al colonialismo: expropiación de sus tierras, desplazamientos forzados para la creación de reservas, pauperización, miseria, segregación, destrucción cultural, evangelización…

Sin embargo, posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, y a partir de 1960 Rhodesia, como casi todo el continente africano, plasmaría la discusión sobre su libertad. Pero independencia significaba a la vez democratización política, lo que era igual a darle voz y voto a la mayoría negra, hablamos de un mayoría que superaba más de 20 veces a los blancos: unos seis a siete millones de hombres desprovistos de derechos, contra poco menos que doscientos cincuenta mil europeos o descendientes que ostentaban todos los privilegios jurídicos, económicos y sociales. Pero el solo hecho de formular este cambio horrorizó a los únicos beneficiarios del sistema colonial, y así, pese a todo pronóstico, y solo provistos de apoyo de por los el Apartheid sudafricano y las todavía colonias portuguesas, proclamaron la Declaración Unilateral de Independencia, firmada por el entonces Primer Ministro Ian Smith. Así, en 1965, los torrentes libertarios que corrían por el continente, encontraron su primer dique de contención, y aún más, un retroceso.

El mismo Smith declararía, frente a los partidos y organizaciones que esperaban el derecho universal al voto y el fin del privilegio racial, que “nunca hemos tenido una política de abrir nuestro país a ningún gobierno de la mayoría negra, y en lo que a mí me concierne, nunca lo haremos”[i].

Iguales en derechos, distintos de hecho

Hacia 1969 el gobierno del nuevo país independiente aprobó una nueva ley de posesión de tierras, que significó no solo la perpetuación del reparto desigual, sino también la profundización de la separación racial de ambos grupos poblacionales.

Ya en 1926, el gobierno inglés había provisto la partición en tres del total del suelo: una primera parte destinada a las poblaciones indígenas; otra, a los colonizadores; y una tercera, para su venta y fines diversos. Para los últimos años de la década del 60 esta ley continuaba en vigencia, pero se le agregaba un nuevo condicionamiento con el que se podría segmentar y separar de una vez y para siempre las prósperas zonas blancas, de la miseria negra: 16 millones de hectáreas serían dadas a cada uno de los dos grupos, otras 0,3 millones quedarían en manos del Estado y 6 millones serían destinadas para la formación de reservas y parques nacionales[ii].

Sin embargo, esta “justa” distribución era una lisa y llana mentira: por un lado, ya sabemos las abismales diferencias demográficas entre blancos y negros, y por el otro lado, la calidad de las tierras repartidas no fue considerada. Resultando: sobrepoblación, severo daño ambiental por la sobreexplotación de la tierra, reducción de la productividad y consecuente pobreza[iii]. Del otro lado, seis mil blancos aproximadamente, gozaban de mil doscientas ha. de las mejores tierras, con maquinaria pesada y medios para la optimización del suelo. Es así como para 1979 estos terratenientes generaban el 75% de las exportaciones agrícolas, el 95% de la cosecha y las existencias proporcionaban el 40% del PBI –el 60% restante era dado por la actividad privada de las multinacionales[iv]-.

Pero estas grandes diferencias, como mencionamos, acarreaban la justificación de la segregación negra debido a otros dos componentes: (1) los cánones para tener derecho al voto estaban dados por la riqueza y el nivel de estudio, y (2) la ley de repartición negaba la posibilidad de alquilar, vender u ocupar tierras no correspondientes a su raza. ¡Pero por “ocupación” llamaban al solo acto de estar en el lugar! Entonces, si un paciente negro quería acudir a un hospital en la zona blanca, no podía porque sería castigado por “ocupar” tierras blancas. Así que la trampa fue echada bajo el concepto de propiedad.

Las diferencias de servicios entre un área y otra eran enormes, por lo que esta ley a la vez era la línea divisoria entre los altos niveles de vida de los blancos y la pobreza negra. Cada ochocientos treinta blancos había un doctor, cifra estándar de un país europeo. Cada  doscientos treinta blancos un hospital en buenas condiciones, cifra europea. En cambio, la otra parte solo tenía un médico cada… cien mil habitantes o cincuenta mil, en el mejor de los casos. Un hospital en mal estado cada quinientos veinticinco.

Fin de Rhodesia. Zimbabwe y el legado del apartheid.

En 1979, y luego de largos años de aislamiento económico y comercial, de resistencia armada por la democracia, el partido gobernante, el Frente Patriótico, aceptó la reforma constitucional para una transición que llevaría al nuevo país a una segunda independencia: ya no de la metrópoli, pero sí del opresor blanco.

Así, Robert Mugabe, junto con el Reverendo Canaan Banana asumirían el control de un devastado país, arruinado por la miseria, por las secuelas de una guerra libertaria y profundamente sumida en una desigualdad racial, que luego de casi sesenta años, soñaba con solo ser parte de la historia del legado colonial en África y nunca más sufrido presente.



[i] http://aliciapatterson.org/APF001975/Wright/Wright12/Wright12.html
[ii] http://21stcenturysocialism.com/article/in_the_shadow_of_empire_01694.html
[iii] Ibid ii
[iv] http://multinationalmonitor.org/hyper/issues/1981/04/khatami.html

Humillación

Por Marcia Escudero

H asta el fondo mismo de la Madre Tierra
U n grito implacable llegó con dolor;
M uchedumbres sin ningún pecado
I nmortalizaron un tiempo de horror.
L os seres que un día unidos sus miedos,
L ívidos vivieron cruel humillación.
A bismados, sin noches, sin días,
C on ojos vacíos, huecos de expresión
I nmolaron su tiempo sin tiempo
O rfandad latente que alcanza hasta el hoy.
N o hallarán jamás olvido; tampoco sembrarán perdón.

Marcia Escudero

FM Boedo, una cooperativa en el dial

La radio sumó otra voz diferente que pretende acabar con la construcción del periodismo que se pretende objetivo y formar un espacio comunicacional que le dispute los receptores a los grandes medios, con una estética y tecnología de alto nivel para que los oyentes se enganchen a la mañana y recién apaguen la radio a la noche.

FM Boedo lanzó la programación 2011 completa el 28 de febrero. Después de un año saliendo por Internet (www.fmboedo.com.ar), consiguieron una antena y salieron al aire en el 88.3 del dial. La radio forma una red, junto con el Centro Cultural El Surco y la revista Despierta Buenos Aires, que propone, no una comunicación alternativa, sino una que se plante en otro lugar y le dispute oyentes y lectores a los hoy medios hegemónicos. Consciente de que llevará tiempo, Jonathan Thea, miembro de la Dirección General de FM Boedo, da su visión de la comunicación y comienza a destruir “la mentira del periodismo objetivo e independiente”.

-¿Qué relación tiene la radio con el barrio?

La idea de la radio es que sea masiva en toda la ciudad de Buenos Aires, no alternativa, sino que abarque todas las temáticas desde una estética novedosa, dinámica y ágil. Le prestamos mucha atención al contenido y a cómo lo presentamos. Creemos que para disputarle oyentes a las grandes radios, que transmiten un mensaje con el que no estamos de acuerdo y confrontamos, hay que darle bola a la estética. Tenemos que hacer una radio interesante entre cuyas temáticas haya una relación directa con el barrio. Todo el año pasado la relación no iba más allá del nombre, porque, al escucharse solo en Internet, llegaba potencialmente igual a Sydney que a San Juan y Boedo. A partir de hoy, con el dial, la relación va a ser distinta porque los vecinos tienen todavía la costumbre de escuchar la radio analógicamente. Nuestra tarea ahora es construir ese vínculo. Pero lo barrial como temática ocupa un espacio reducido en FM Boedo. Somos una radio como cualquier otra que intenta abordar todos los temas, pero le damos importancia al barrio.

-¿En qué se diferencia su mensaje del de las grandes radios?

Hay una situación comunicacional que no solo abarca a la radio, sino a toda la comunicación, que tiene que ver con la transmisión de un mensaje de confrontación política, de vivir diferente, de solidaridad y otros valores, que se distancia de la reproducción del capitalismo. Tal vez con mensajes más o menos sutiles. Tinelli no hace una apología del sistema, pero lo reproduce con su lógica. Nosotros construimos a la inversa: sirve discutir, todos somos políticos.

Es muy difícil porque la radio no lo transmite directamente. Quienes hacemos comunicación desde otra lógica, hemos avanzado en esta idea. Le buscamos la vuelta, aunque lleve mucho tiempo. Le damos una visión distinta a temáticas comunes. Todos los medios deberíamos ser conscientes de que es un trabajo muy lento. Debemos reconocerle a los medios hegemónicos que han ganado una batalla contundentemente.

-Cuando hicieron la convocatoria de la programación, ¿tuvieron eso en cuenta?

Nosotros consolidamos la lógica general de la radio para que los programas respeten la estética de la radio para que nuestros oyentes se enganchen a la mañana y nos dejen a la noche. Todos los programas están a tono con la idea.

-¿Es consciente la sociedad de esa reproducción que hacen los medios más poderosos del capitalismo?

No es que la sociedad se despertó y se dio cuenta, sino que se inició un camino. Desde antes de la Ley de Medios, la comunicación alternativa viene de muy larga data. Lo que nunca había pasado es que un gobierno confrontara tan abiertamente con un multimedios. Falta muchísimo, pero hay otra sensación. El Grupo Clarín es el más emblemático, pero hay otros. La gran mayoría de los medios construyen, y no está mal, en base a una idea política. No es ese el problema porque sería ingenuo pensar en el periodismo objetivo. Nosotros también planteamos una perspectiva política, pero diferente. El problema es que no se lo reconozca así. Además, no solo hay grupos económicos detrás, sino que también estuvieron ligados a dictaduras militares, con empresas que saquearon al Estado…

-¿Cuál es la diferencia que planteás entre FM Boedo y los medios alternativos?

Desde lo concreto, podría catalogársela como alternativa, pero le queremos dar una vuelta de rosca. Pararse como alternativo tiene más que ver con la resistencia, con lo marginal, que confrontan desde lo político, pero también desde lo estético. Todos los que construimos comunicación desde otra lógica, nos tenemos que hacer cargo de la tarea y tomar la posta. Le queremos disputar oyentes a cualquiera, a la Rock & Pop, a la Metro, que nos escuchen no solo nuestros amigos, sino todos. Nos la tenemos que creer. Desde lo comercial, eso es fundamental. Tenemos un objetivo, una perspectiva y una lógica que nos obligan a tomar responsabilidades para llegar a buen puerto y que nuestro fin no quede trunco.

-¿Cómo se financia la radio?

Con los aportes de los programas y publicidad de quienes no están en nuestras antípodas. Con respecto al Estado, creemos que tiene que ser garante de los medios de comunicación chicos que recién arrancan y funcionan de otra manera. Si no, la Ley de Medios es totalmente insuficiente. Si decimos que la comunicación es un derecho social, tiene que ser garantizado por el Estado.

-¿Así venga el Gobierno de la Ciudad con propaganda de la Unidad de Control del Espacio Público, por ejemplo?

El GCBA tiene una línea para otorgarle plata a medios barriales. Se le arrancó, durante la gestión de Ibarra, para que se les asegure una pauta publicitaria. En su mayoría están sostenidos por esa publicidad y eso les permite sobrevivir. Si el Estado no condiciona la línea editorial, tiene que ser una obligación.

-¿La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual les permitió tener el espacio en el dial?

No. Lo tenemos ilegalmente porque esa parte de la Ley está trabada. Hace años que no hay otorgamientos de licencias. A lo que aspiramos es a que podamos tener el espacio legalmente porque somos una cooperativa y vamos a pelear por el tercio que nos corresponde.

-¿Qué significa que estén “lejos de los apuros de los grandes multimedios”?

El problema de Clarín, además de lo que dice, es que te obliga a opinar de lo que él quiere opinar. Uno sigue su agenda constantemente y termina acorralado. Nosotros queremos construir nuestro relato sin vivir en otro planeta. Como dice el nombre de uno de nuestros programas, la noticia no existe. La noticia, como el dato, es un recorte. Cada uno elige qué información levantar. Todo es una concepción. La objetividad y el periodismo independiente no existen. Nosotros nos hacemos cargo. Clarín, como nosotros, hace política, pero de manera opuesta. Construyeron exitosamente la mentira del periodismo independiente y objetivo, y se mantuvieron históricamente en el poder.

Revisionismo artístico de Andrés Zerneri

La puerta de su estudio ya remarca su contacto con la gente, el buzón de las cartas esta abierto para que cualquier persona pueda aportar una llave u otro pequeño objeto de bronce para la realización de una escultura dedicada a la mujer originaria y así intentar reemplazar a la del ex presidente Roca.  El artista plástico Andrés Zerneri, conocido por su monumento al Che Guevara en Rosario hecho con llaves donadas por el público, cuenta de sus experiencias y futuros proyectos.
Ya habías hecho un monumento del Che cuando decidiste empezar con esta de la mujer originaria, ¿por qué hacer otra?
Cuando terminamos en monumento del Che, Osvaldo Bayer sugirió que sería bueno rendirles homenaje a los pueblos originarios con el mismo sistema. Para los que estábamos comprometidos y teníamos la experiencia de dos años y medio de trabajo no fue volver a empezar sino más bien darle continuidad a lo que estábamos haciendo. Como se diría en balística, es una trayectoria con varios puntos concatenados. Sólo que cambiamos el sujeto pero lo hacemos con el mismo criterio que es el de transmitir valores a las generaciones futuras.
¿Cuál es el criterio con el que elegís a los personajes que representás?
En el caso del monumento al Che no esta hecho para la militancia. Está hecho para el que no lo conoce. Sino, le hubiera hecho caso a todos los que me dijeron que lo tenía que hacer con un fusil. Pero mi intención es que los más jóvenes tomen al Che desde un punto de vista político. Después si quieren agarrar un fusil que lo hagan. Pero el símbolo escultórico habla del Che como político. Ni porque era lindo, ni porque era rebelde, sino un hombre que tenía un proyecto.
Con el de la mujer originaria pasa lo mismo. Es impensable sin una sucesión de pasos previos donde miles de personas reciben información que no tenían. Va dirigido a todos aquellos que no saben que en nuestro país se hablan 14 lenguas o que el 61% de la población tiene un vínculo genético con los pueblos originarios.
¿Tenías alguna experiencia previa con los pueblos originarios en torno al arte?
Yo viví en Neuquén varios años. El comienzo de mi militancia fue cerca de los mapuches hace diecisiete años más o menos por un asunto de reclamo de tierras. Y ahí ya había una ligazón muy grande con el arte porque la idea era siempre ser creativo y renovar el discurso para llamar la atención y sumar más gente a las filas. Yo me fui creando en esas dos vías. Se fue dando un lenguaje que permitía decir artísticamente lo que pensaba políticamente.
¿Cómo imaginaste qué formas iban a tomar las esculturas?
Con las del Che, lo que yo no quería es que alguien diga “y… esa es la visión del artista” que es lo que pasa cuando una escultura queda muy fea. No quería que fuera la mirada loca del artista, sino una forma figurativa, concreta; el Che que vería la gente. La idea era que reflejara movimiento y naturalidad, no un pose típica de iconografía heroica. Sin embargo, como la hice en el lobby de mi estudio, nunca pude verla completa desde una distancia prudente. Cuando la estaban subiendo al barco para llevarla a Rosario estaba avergonzadísimo porque me parecía una cagada. Me parecía que no tenía gracia, como un muñeco de torta. Pero ya estaba hecha así que…. bue. (risas)
Por otro lado, cuando empecé la de la mujer originaria, la idea fue consultar con las comunidades y buscar una imagen que los representara. El hecho de que fuera una mujer surgió de poder generalizar al género humano en la imagen de una mujer como contrapunto de lo que en general sucede; la escultura te permite hacer eso. Lo central es mostrar nativos altivos, orgullosos de serlo y no atemorizados.
¿Es una escultura con mirada política?
Esta escultura tiene un tono político porque es un monumento a los pueblos originarios. Además va a ser la más grande construida en bronce en Argentina. Eso vuelve posible que gane copetes y recuadros en diarios que jamás le darían espacio a los pueblos originarios. En esta escultura se calcula que van a participar 45.000 personas, no entender la voluntad de toda esa gente sería desoír una importante expresión popular.
 ¿Esta mirada cambió la relación con tus colegas?
 Una vez me llamó por teléfono un señor y me dijo “¿Quién se cree que es usted para arrogarse el derecho de hacer esas esculturas sin concurso ni proyectos?”, como si yo fuera el Estado. El tipo resultó ser el presidente de la sociedad de escultores o algo así. Hay gente a la que le cae mal cuando alguien saca un poco la cabeza a decir o hacer algo. No es mi intención ofender a nadie. En el arte hay espacio para todas las líneas de pensamiento.
 ¿Te emociona más hacer obras que comprenden tamaña cantidad de gente y recursos que, por ejemplo, pintar un cuadro?
Sí, totalmente. Ahora pintar me parece lo más aburrido del mundo. Pero lo que sostiene que yo me siga viendo como pintor, como artista plástico, es lo copado que es cuando la gente mira un cuadro que partió de una visión particular y lo transforma en un hecho colectivo. Y además, el formato cuadro está bueno porque es algo más espontáneo.
Por otro lado, si lo pienso, antes de hacer la escultura del Che vendía más cuadros. La izquierda no es un público ávido de comprar cuadros. Así que si alguno pensaba que la hacía para ser más conocido, se equivocó. (risas)
Retomando la metáfora de la balística, ¿imaginas más puntos en este recorrido?
Sí, sí. Lo más probable es que antes de terminar el monumento a la mujer originaria ya empiece con otros. Seguramente con otros materiales pero todos rindiendo homenajes a los luchadores populares y con la mayor participación que sea posible. Por ahora ya empecé con los bustos de Germán Abdala, Jaime Nevares. Quiero hacer a Angelelli también. Además quiero hacer algo respecto del Padre Mujica pero con los chicos de la villa 31 a los que le doy clases de escultura. Porque ellos y su realidad tienen mucho que ver con él.
¿Sentís que con todo esto estás haciendo una especie de revisionismo artístico?
Con esta escultura no vamos a hacer la revolución. El objetivo más importante de todos es que la escultura sea la voluntad del pueblo, que sirva para decir que los pueblos originarios no sólo tienen relación con el pasado sino también con el presente y el futuro. Y cuando hablás de sus derechos, no es simplemente recordar con pena sino recuperarlos. Recuperar sus tierras, sus lenguas y su cultura.
Podés acercar tu llave a Cabrera 3653, Capital Federal.
 www.youtube.com/watch?v=VXIeZfavbEY&feature=related

Talleres, percusión y militancia; Tumba la Tá.

Palpitando el carnaval hablamos con Tumba la Tá, la agrupación percusiva que lleva sus talleres por todos lados. Formadores de músicos de gran sensibilidad, los profesores Pablo Martinez y Fernando Aguirre cuentan cómo es tocar con contenido.
 ¿Cómo surge Tumba La Tá (TLT)?
Los directores nos conocimos militando en partido MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores). Pero eso es historia del pasado. El 9 de julio de 2002 hubo un problema de seguridad en una marcha, y nosotros agarramos los tambores. A partir de ahí nos empezamos a juntar a tocar. Igual ya estábamos un poco involucrados en la percusión y a raíz de eso nos empezamos a juntar. Y cuando nos fuimos del partido seguimos. Aunque recién lo bautizamos en 2003 cuando surgió una fecha con una banda uruguaya y tuvimos que ponerle un nombre (risas).
 ¿La idea de hacer talleres fue paralela a la de la banda, o fue algo que surgió después?
 Primero surgió el agrupamiento, juntarnos a tocar. Y a medida que surgieron otros espacios, apareció también la necesidad de dar clases, talleres y demás. Era lo que sabíamos nosotros, que también aprendíamos. Primero fue el taller de tambores, después el de danza afro, y de ahí para adelante.
 ¿Qué experiencia tienen de los talleres? ¿Sus alumnos terminan tocando en Tumba La Tá?
 A veces, es como un semillero para la banda. Los talleres nacieron desde nosotros como alumnos, no como profesores. La idea fue contratar a un tercero para que nos enseñara cosas, lo que nos intrigaba en ese momento. Después fue un proceso de años, de ser ayudantes de los profesores, hasta terminar siendo docentes.
 ¿Pueden financiarse a partir de los talleres?
 Son un punto fuerte en la financiación de la banda. Al ser un grupo tan grande, las fechas nos sirven más que nada para terminar empatados y poco más. Entre bailarines, músicos y sonido somos cuarenta personas.
Claramente no es un proyecto encarado desde lo comercial porque no cierra. Va más por el lado del desarrollo de una búsqueda cultural que te da otra clase de beneficios.
 Lo comercial no parece ser algo que les interese…
 Nosotros como músicos trabajamos en bandas, en eventos, hacemos shows privados como TLT, en los que sí se paga lo que corresponde. Pero el trabajo de la banda tiene un beneficio más bien cultural, algo que no se comercializa. Por lo menos nuestra intención tiene que ver con eso. Más allá de los productores, que vienen con la guita y con su idea. Pensamos que la producción tiene que ser independiente.
 Además de dar nuestros talleres, también hemos dado clases en comedores, participamos en movilizaciones. Más allá de que ya no militemos, nuestras ideas siguen siendo las mismas.
 ¿Cómo es la difusión de Tumba La Tá?
 Al principio fue fomentar tocar, todos nuestros conocidos invitados, a los talleres y a los recitales.
Ahora hay una lógica en la que cada vez es más complicado tocar y a la vez es más necesario tener esas herramientas. Nosotros vamos un poco en contra de eso.
 ¿Por qué?
 Primero por una cuestión de la banda en sí: somos cuarenta personas, para grabar es complicado. Necesitás determinada infraestructura que lo vuelve complicado por los precios que hay ahora. Para los músicos, la música tiene que ser escuchada a través de discos, MP3, Internet, lo que sea. Nosotros aprovechamos bastante Internet por los videos, hoy para TLT en un punto es más importante YouTube que un disco.
 ¿Qué creen que podría hacerse para cambiar este escenario desfavorable?
 Tiene que haber una subvención oficial, los gobiernos tienen que estar de acuerdo con poner a la música, a las artes en general, en un lugar de mayor importancia. Creemos que la cultura tiene que estar al servicio de todos, cosa que hoy no pasa.
El artista es un “laburante”. A la mayoría de los lugares donde se tocan, se llena de gente y todo está subvencionado menos el artista. No se entiende el concepto de músico como un trabajador del arte. Y a partir de eso parece que a los músicos darles un espacio para tocar es hacerles un favor. Nosotros tenemos instrumentos, un montón de cosas que son un sacrificio. Todo eso es una inversión que al bolichero no le importa. Le importa que haya música, que la gente escabie, terminar y llevarse la plata.
 ¿Tienen dificultades para tocar?
Sí, por los espacios. Hay una barrera que es el bolichero, que ya le pone un precio, que te está cobrando directa o indirectamente lo que estás haciendo. En ese sentido queremos hacer una diferenciación bien clara de lo que somos nosotros, y lo que es un tipo que tiene un local porque tiene plata y lo quiere explotar. Nosotros tenemos un trabajo que no tiene precio, que no se puede tocar, que te queda en la cabeza o en el corazón, que es la música y lo que esa música te genera. Pero también es un trabajo. Que no lo hagamos por una cuestión comercial no significa que no tenga valor.
 ¿Qué significa para ustedes Tumba La Tá?
Representa nuestras vidas, es nuestro sueño y tratamos de que cada uno de los que participan participe también en eso. Hay un montón de gente en TLT, que viene de España, de Uruguay, de Puerto Rico, de Cuba, una diversidad cultural importantísima en la banda. Ellos nos transmiten sus experiencias y nosotros queremos transmitirla para afuera. Eso es lo que TLT es hoy, la danza, la percusión, la conciencia social, la música. No es sólo la música. Si vos te sentás en tu casa a escuchar TLT te perdés más 70% de lo que está pasando.
 ¿Piensan que la música contemporánea es la fusión?
Es lo que nos gusta también. A nosotros nos gusta el folclore, el jazz, la samba, el funk. Respetamos la tradición pero no nos vamos al extremo de cegarnos a todo  lo nuevo. No está bueno ser fundamentalista. La música va evolucionando.
 ¿La música es su militancia?
 Sí, cada uno hace lo que le gusta como una forma de superarse como individuo. Hasta hace dos años trabajaba en una empresa constructora, e igualmente Tumba La Tá era mi punto de superación. Más allá de militar por la revolución o por el cambio social o por la democracia o por lo que venga. Me parece que militar significa superarse, buscar una superación del individuo, de la sociedad. Creemos que hay cierta responsabilidad. Tratamos de aportar, no para que la gente piense lo que nosotros queremos que piense, sin que se abra más la cabeza y se puedan tener distintas opiniones, criterios. Cuanto más sabemos, menos esclavos somos.

Para estar al tanto:
 www.tumbalataweb.com.ar

Revoluciones del 2011

Por la redacción de Nos

El ocaso de gobernantes que soñaban con la posibilidad de mantenerse por la eternidad como jefes supremos de Estado se suceden uno tras del otro. Con diferencias de grado, el Norte de África y parte de la Península Arábiga se abren a nuevas épocas. Se trata de Revoluciones, no hay lugar a dudas. Lo que sorprende es cómo las potencias occidentales se las arreglan para acomodarse a las cambiantes circunstancias. Disimulando, complotando, engañando.

Y esto no es de ahora. Como la primera década del tercer milenio parece haber estado repleta de vicios en las relaciones Potencias Occidentales- Cercano Oriente y Norte de África, durante los años `70 fueron furor las asociaciones corruptas de estas mismas potencias con el África Subsahariana.

En el Congo, Mobutu Sese Seko con la gran bendición de la CIA y la agencia de inteligencia belga encargó el asesinato del primer Primer Ministro luego de declarada la independencia. Su presidencia duró algo más de 22 años. El afán explotador y corrupto fue de tal magnitud que se nombró a su gobierno como una cleptocracia, Según la agencia de monitoreo de corrupción Transparencia Internacional, Mobutu habría robado al menos cinco mil millones de dólares al Congo.

Jean-Bédel Bokassa gobernó la República Centroafricana desde 1966 hasta 1979 –de 1976 a 1979 denominó al país como Imperio Centroafricano-, primero como de dictador militar luego proclamado Emperador. Nada de eso limitó una gran relación con el presidente francés Valéry Giscard d’Estaing, quien realizaba con frecuencia aportes económicos y militares a la nación aliada. Como compensación, Francia recibía uranio, clave para el desarrollo de su programa de armas nucleares. Los vínculos entre los mandatarios eran tan fluidos que le permitió a Bokassa acceder a comprar lujosas propiedades en Francia. En el último enero fue vendido en una subasta por casi un millón doscientos mil dólares una residencia de 550 m2 en las afueras de París que supo ser suya.

Con los ejemplos se puede continuar un poco más aún: Idi Amin en Uganda, llegando al poder –y mantenido- por presiones y dadivas de Londres. O en el actual Zimbabue, Robert Gabriel Mugabe a partir del `87. Los vínculos en lo que podríamos denominar como los mayores exponentes de un neocolonialismo en extremo inescrupuloso, y  finalmente, siempre falto de memoria.

Continua