Archivo por meses: febrero 2011

“Un servicio público expresa los intereses de ciertos sectores”

Mientras los cortes de luz florecen con el sol de un verano que ya se va, puede que no se recuerden los afiches con que las privatizadoras del servicio eléctrico decoraron la Ciudad de Buenos Aires a lo largo del año pasado. Aquí, el historiador Juan Kornblihtt desarrolla su punto sobre los servicios públicos en la Argentina.

“9 de cada 10 domicilios de Capital y GBA pagan menos de $1,33 de luz por día desde 1992. Creemos que sólo hay que subsidiar a aquellos que lo necesitan. AGEERA-ATEEPA-EDELAP-EDENOR-EDESUR”. Afiche publicitario en las calles de Buenos Aires, noviembre 2010.

-Llama la atención la presión que están ejerciendo las compañías de servicios públicos sobre la población para lograr un aumento de tarifas. ¿Cómo hay que entenderla?

-Primero hay que preguntarse por qué los servicios públicos se privatizan, en función de eso entender qué acuerdos hay entre el gobierno y las empresas prestadoras de servicios públicos que dentro de las ramas de la industria es una rama particular, porque da su servicio a todos, a trabajadores y a empresarios, y recién ahí entender esa presión. Al ser un bien público tiene una intervención del Estado. En otras áreas no se regula: nadie discute cuánto tiene que costar el cine, por ejemplo. En cambio un servicio de bien público sí. Por eso hay disputas políticas.

-De acuerdo. ¿Por qué los servicios públicos se privatizan, entonces?

-Un servicio público no es algo de bien general, abastece a todos por igual pero expresa los intereses de ciertos sectores, en tanto es parte de la sociedad. Cuando los servicios públicos estaban en manos del Estado no es que eran de todos, el Estado expresaba las relaciones sociales, servían para garantizar el funcionamiento del capitalismo bajo ciertas características en Argentina. Por lo general, los servicios públicos regalaban la energía, el teléfono, etc. Pocos consumidores comunes pagaban, con lo cual implicaba abaratar el salario porque esa parte que tendrían que abonar de servicios está cubierta por el Estado, entonces los principales beneficiarios de esa política eran los empresarios. A partir de allí la industria argentina se monta sobre transferencias que les da el Estado en la cual los servicios públicos juegan un rol fundamental. La nafta, por ejemplo: YPF vendía por debajo de los costos internacionales, perdiendo plata a favor de las empresas que consumían para producir. El asfalto se hace con nafta, e YPF asfaltó gran parte del país en beneficio de las empresas constructoras de autos. Igual, el estar en manos del Estado favorece en cierta medida a los trabajadores, porque en la lucha de los trabajadores se pueden conseguir mejores condiciones. De hecho, eso es así: eran mejores las condiciones con las empresas en manos del Estado que cuando se volvieron privadas. Con las tarifas pasa algo parecido. Favorece un montón al capitalista, pero también a los trabajadores porque eran más bajas, uno podía consumir el servicio a menor precio.

-¿Y por qué viene la privatización?

Porque son empresas de una sociedad capitalista. Y en el capitalismo hay ciertas leyes que por más que las empresas sean estatales tienen que cumplirse. El primer elemento por el cual se privatiza es porque el Estado argentino entra en quiebra, por las crisis sucesivas producto de la decadencia del capitalismo en el país, que tiene raíces en los 60’ pero que se profundiza en la crisis del 75, se vuelve a profundizar en el 82 y en el 89 tiene un punto muy importante en el cual la crisis del capitalismo implica la crisis de un Estado que se alimenta de cobrar impuestos. No tiene otra fuente de riquezas: si entra en quiebra el capitalismo, entra en quiebra el Estado. Entonces lo primero es que ya no tiene a quién cobrarle impuestos: se están fundiendo todos. No tiene con qué sostenerse. En el 89, además, es muy difícil endeudarse, como sí se había podido durante la dictadura y en la crisis del 82. Para tomar deuda ahora te piden algo a cambio. El Estado quebrado, dijimos, significa tener la quiebra de las empresas. No había más inversión, por eso había mala calidad del servicio. Además se agrega que la crisis es mundial, y los capitalistas se empiezan a destruir entre ellos, como siempre que hay crisis. Y empiezan a competir. Y tienen que ser cada vez más grandes, y superar las barreras nacionales. Entonces se plantea una alternativa: o salgo a comprar empresas o me compran a mí. El Estado argentino está quebrado. No puede salir a comprar empresas. Los que también están en crisis pero tienen un poco más de capital como para salir de esa situación comprando a otros son las empresas europeas y estadounidenses. Eso es lo que hacen las francesas, italianas y españolas: salen a comprar empresas latinas para salir de la crisis, anexarlas y crecer. Compensar su caída de ganancias por la vía de aumentar su escala. Es un proceso que se da en toda América Latina: con Color de Melo en Brasil, en Perú, en todos lados. El paradigma es Telefónica: uno recorre el continente y en todos lados va a encontrar Telefónica. Porque sale de su crisis en España comprando a todo Latinoamérica. Esa escala le permite seguir funcionando. Las empresas latinoamericanas no pueden adquirir esa escala porque están quebradas, la única forma hubiera sido con unificaciones sobre otras bases sociales que les permitieran aumentar su escala. Pero al estar todos fragmentados y quebrados, pudo avanzar el capital más concentrado. La privatización se consolida a cambio de deuda externa, hay una transacción de valor en malas condiciones por la desesperación de los gobernantes de salvarse y expresar los intereses de esas propias empresas que venían a privatizar. Es innegable que las negociaciones estaban viciadas porque los vendedores y compradores estaban del mismo lado del mostrador. Pero está claro que esa corrupción se puede dar por la quiebra del Estado. No es por la corrupción que se regaló, sino por la quiebra del Estado. Ese endeudamiento también va a garantizarles a los europeos que se les preste plata pero ese dinero lo van a transferir alimentando al mercado interno, y garantizando las tarifas pagas al que prestó el dinero. Yo te presto pero para que le des plata a mis empresas: vos tené un esquema de tarifas dolarizadas. El FMI, compuesto por europeos y estadounidenses, responde a esas empresas. Entonces dan el préstamo si sus propias empresas en Argentina ganan mucha plata. Se acuerda que la rentabilidad esté garantizada al comprar las empresas. Se negocia la posibilidad de sacar esas ganancias sin reinvertirlas, el despido de trabajadores, las condiciones de explotación y tercerización, se garantizan subsidios sino se llega a tener ganancias…

-¿No había otra salida que no sea la privatización, entonces?

-Esas salidas hay que evaluarlas dentro de las relaciones capitalistas. Lo que ocurrió con Argentina es general, pasó en todo el mundo, incluso en la propia Europa. La escala que requiere una empresa de servicios ya no alcanza con ser nacional. No se puede plantear  un capitalismo nacional como alternativa. Siguiente opción: hagamos una América Latina capitalista. Pero las bases de Latinoamérica indican que esas empresas entran en contradicción con quienes le tienen que prestar plata. Y todas tienen que apelar al endeudamiento porque están quebradas. Si vos apelas al endeudamiento tenés que entregar algo a cambio. Ese es el límite de la alianza de estados débiles: hay que dar privilegios al que le pido prestado. Además nada indica que si Color de Melo y Menem hubieran hecho una empresa común eso hubiera sido más progresivo, no hubiera sido muy diferente. La única alternativa que había para una superación de la escala es que no sea bajo las bases capitalistas sino de los trabajadores, donde no rige la propiedad privada sino la social. La empresa no es para alimentar a un capitalista sino en función de un desarrollo social. Eso implica poner en cuestión las relaciones sociales y cuestionar la viabilidad del capital, que se cuestiona sola porque muestra sus límites.

-¿Entonces no hay manera de que una empresa estatal sea rentable dentro de los marcos de la sociedad capitalista?

-La empresa estatal quiebra por dos razones: la primera, porque cumplía esta función de transferencia de recursos del Estado, es decir que no buscaba tener una rentabilidad, no tenía la dinámica de una empresa capitalista normal. Se plantea que la función es ser operativa, no dar pérdida, pero lo fundamental es abastecer un bien social. Un bien social de la sociedad capitalista. Y en segundo lugar porque la escala que se requiere producir, para ser rentable, tenía que renovar su tecnología y aumentar su escala a un nivel que un Estado en quiebra no podía hacer. Eso, además, hacía que haya un muy mal servicio, que esto también abonó para esa quiebra de la empresa y la privatización.

-Volvamos a la pregunta inicial: ¿Cómo hay que entender la presión que estamos viendo de las empresas para aumentar las tarifas?

-Ahí llega la respuesta. Una de las garantías fundamentales que entregaba el Estado quebrado era la flexibilización laboral, pero la más importante era la convertibilidad. Porque eso significaba ganar lo mismo en dólares, y al sacar la plata del país era lo mismo ganarla en Argentina que en Estados Unidos. La flexibilidad laboral persiste y así se garantiza la rentabilidad, que sí se ve afectada por la devaluación y el congelamiento de tarifas. Eso no quiere decir que las empresas hayan reducido su rentabilidad: lo que se quitó por devaluación se les da por subsidios. Y ahí empieza una puja: “descongelame las tarifas”, piden las empresas. “No, te subo el subsidio”, contesta el Estado. ¿Por qué? Porque el subsidio no salta de inmediato. Entonces el gobierno te quita recursos de otros lados que no son tan visibles para subsidiar. Y esas empresas mantienen su rentabilidad pero de una forma diferente, no mediante las tarifas sino con los subsidios. No cambió la relación que había antes, cambió la forma. El cambio fundamental pasa por el hecho de que con la convertibilidad la disputa era más tranquila, porque con la tarifa en dólares la rentabilidad estaba asegurada. Ahora requiere intervención. Entonces, las empresas también juegan en el terreno público. Te tiro presión pública para subir las tarifas, vos negocias un aumento de tarifas acotado y me aumentás subsidios. Hoy el gobierno está teniendo un déficit fiscal importante, y aumentar los subsidios se le hace difícil. No puede dar tantos como antes, pero tampoco puede liberar las tarifas porque sino hay más inflación y más impacto social, justo en un año electoral. Y empieza a haber una tensión mayor entre la menor capacidad del gobierno de subsidiar y la dificultad para liberar las tarifas. Entonces las empresas privatizadas intentan intervenir para ver cómo logran ese aumento de tarifas. Y lo hacen con la presión pública, con esos afiches que vemos.

-¿Y en los casos que volvieron a ser del Estado las empresas, como Aguas, Aerolíneas, las jubilaciones o el Correo?

– Las jubilaciones, en principio, son un mecanismo por el cual se garantiza el Estado tener un flujo muy grande de riquezas. Se le quita el negocio a una serie de grupos económicos para que la tenga el Estado. En el caso de Aguas, de Aerolíneas y el del Correo es por la quiebra de las empresas privadas. Se compran empresas quebradas.

-¿Y el resto de las empresas no se estatizan porque siguen siendo rentables gracias a los subsidios? ¿Qué pasaría si se estatizan ahora que son rentables?

-Puede ser que si se produce una crisis esas empresas se estaticen. Pero cuando se estatiza la pregunta es: ¿eso es sostenible? Estatizar siempre es más progresivo, porque da margen a la lucha, no porque el Estado sea mejor ni cambie las relaciones sociales.

Identidad y colonialismo: vista al interior del colonizado

La construcción oprimido-opresor en una escala continental no podía traer consecuencias leves. La colonización atravesó a todos, más allá del espacio y el tiempo. Explicaciones de todas esas cicatrices que aún hoy todavía sangran al volverse a abrir.


La agresión colonial se interioriza como Terror en los colonizados. No me refiero sólo al miedo que experimentan frente a nuestros inagotables medios de represión, sino también el que les inspira su propio furor. Se encuentran acorralados entre nuestras armas que les apuntan y esos tremendos impulsos, esos deseos de matar que surgen del fondo de su corazón y que no siempre reconocen: porque no es en principio su violencia, es la nuestra, invertida, que crece y los desgarra; y el primer movimiento de esos oprimidos es ocultar profundamente esa inaceptable cólera, reprobada por su moral y por la nuestra y que no es, sin embargo, sino el último reducto de su humanidad.

Jean Paul Sartre. Prologo de Los condenados de la Tierra

El colonialismo ha sido sin dudas uno de los procesos más traumáticos de la historia contemporánea: desde el siglo XV en adelante, pero más que nada a fines del  XIX, Europa se dejó llevar por un frenesí conquistador nunca antes dado en la historia. África cayó bajo su dominio indiscutido gracias a la superioridad económica, ya sea en cuanto a disposición de riqueza, como al desarrollo de fuerzas productivas fruto del industrialismo capitalista; como también militar: fusiles, bombas, ametralladoras, gases tóxicos, navíos. Todo al servicio de la destrucción y el dominio.

A la vez que los ejércitos penetraban los terrenos, iban saliendo a la luz el sinfín de sociedades que en ellos habitaban, lo que les permitió a los políticos, antropólogos e intelectuales occidentales iniciar sus juicios acerca de las condiciones de vida, humanidad y desarrollo de aquellos lejanos parajes. Las conclusiones a las que llegaron marcarían un hito en la relación colonialista-colonizado: los segundos serian catalogados como inferiores debido a que ninguna cultura lograba coincidir con los atributos de la Modernidad de occidente. Entonces si lo superior -la civilización- estaba compuesta por cristianismo, Estados-Nación, escritura, capitalismo y familia nuclear aquellos pueblos que no abarcaran todas estas características eran por ende primitivas, salvajes, inferiores.

Frente a esto, ¿qué característica podría ser lo suficientemente clara para marcar las relaciones entre la cultura dominada y la dominadora? Imposible que fuese la demarcación por el culto, ya que entre un cristiano y un no cristiano, una cruz en el cuello es lo único que nos puede mostrar a simple vista quién es y quién no lo es… y eso, siempre que el cristiano la lleve. Tampoco el lenguaje ni la escritura, ya que cualquier colonizado podría aprenderla en poco tiempo. Así que solo nos queda un solo aspecto: lo físico, lo externo, el color de piel. Sin importar su inteligencia, sus conocimientos o su bondad un negro siempre iba a poder ser visto como negro. Para los opresores resultó ideal para la dominación de África.

Pero la situación colonial no se limitó a la cuestión económica y política del continente, no podremos entenderla jamás si solo la leemos en clave de expropiaciones, trabajos forzados, segregación y tiranía. No. Fue también una experiencia – y aquí la palabra alcanza todo su significado- sensorial y psicológico, entendido como la manera en que los africanos percibieron el día a día de este proceso de superioridad-inferioridad impuesto. Cómo sin importar los logros personales jamás serian tratados como un par –una persona íntegra- entre los blancos en cualquier lugar que se encontrasen, cómo toda acción estaría implícitamente evaluada para ver si era o no civilizado tal comportamiento. Esta pesada cruz sobre las espaldas del oprimido, es la marca que tardará generaciones y generaciones en desaparecer.

Hombre nuevo

Yo empiezo a sufrir el hecho de no ser un hombre blanco en la medida que el hombre blanco me impone una discriminación que hace de mí un colonizado. Me usurpa todo valor, toda originalidad, me dice que parasito el mundo, que tengo que ponerme lo más rápidamente posible al paso del mundo blanco, que soy una bestia bruta.

Frantz Fanon, Piel Negra, máscara blanca.

La relación europea con su vecino continente sureño hasta fines del 1800 constaba de relaciones comerciales, la mayoría de las veces desiguales, con los jefes y mercaderes de las sociedades costeras, a la vez que se mantenían una pequeña cantidad de factorías y enclaves con la sola idea de agilizar el intercambio y el control marítimo. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el aumento cada vez mayor del poderío industrial, del tamaño de las empresas y la cantidad de mercancías que éstas eran capaces de producir, originó que se viese al África como un buen lugar donde desechar el sobrante productivo que ocasionaba las periódicas crisis por sobreproducción, a la vez que territorios capaces de otorgar las materias primas para las manufacturas y establecimiento donde ubicar parte de la población hacinada de las metrópolis. De modo que empezaron las campañas de conquista, cada vez mayores, que lograron que para 1914 la totalidad del continente –exceptuando Etiopía y Liberia- estuviese bajo las manos de Inglaterra, Francia, principalmente, y en menor medida, de Alemania, Italia, Bélgica, Portugal y España.

Durante este contacto con la población local, Occidente divisó formas de vida, costumbres, cultos y comportamientos que jamás habían pasado por su imaginación. Así que este extrañamiento convirtió, en la literatura y en todo el imaginario social, a estos territorios en un lugar exótico y misterioso, un sitio neblinoso que jamás habría de ser completamente comprendido. Pero, debido a la facilidad que tuvieron para conquistar económica y militarmente –más allá de ciertas grandes batallas perdidas como los ingleses en la conquista de los Zulú-, les permitió autocoronarse como la sociedad más avanzada, y por ende, racialmente superior del planeta. Consecutivamente se concluyó que el blanco estaba por encima del negro y bajo este axioma trazaron su modo de dominación y sistema de control territorial: “lo que tenemos ante nosotros es un mundo bifurcado, ya no simplemente organizado racialmente, sino un mundo en el que la línea divisoria está entre los que trabajan la tierra y los que no. Este mundo dividido está habitado por súbditos por una parte y ciudadanos por otra; sus vidas reguladas por la ley consuetudinaria por un lado y por la ley moderna por el otro; sus creencia son paganas por este lado pero tienen estatuto religioso por el otro; los momentos estilizados de sus vidas cotidianas se consideran rituales de este lado y cultura en el otro; su actividad  creativa se considera artesanía de este lado y ensalzada como arte en el otro; su comunicación verbal es degradada  como plática vernácula  de este lado pero elevada de discurso lingüístico por el otro; en suma, el mundo de los “salvajes” está separado  con barricadas –de palabra y de obra- del mundo de los civilizados”[i].

A nivel general llegamos al punto de observar cómo el período colonial fijó dos cosas: (1) la superioridad de Europa, del mismo modo (2) que de la raza blanca, y esto llevado al modo de dominación bajo la forma de superior blanco dominanteinferior negro dominado. Sin embargo con esta fórmula podemos solo entender a nivel global lo que significó el colonialismo, pero, ¿de qué manera esta forma desigual del modo de relación interpersonal entre el blanco y el negro, afectó la psiquis, la vida diaria y el modo de objetivarse a sí mismo de este último actor?  Frantz Fanon, psicólogo (y) nacionalista argelino trató esta cuestión en varias obras. Por un lado advierte que “En diversos trabajos científicos llamamos la atención de los psiquiatras (…) sobre la dificultad de curar correctamente al colonizado, es decir, de hacerlo totalmente homogéneo en un medio social de tipo colonial”[ii].  Esta incapacidad se debe en última instancia a la tremenda represión y subalternación a la que estaban constantemente sujetos desde el primer momento que los hombres  veían la luz: inferioridad, pobreza y derrota constante frente a ese amo indiscutido blanco que tenía el poder supremo sobre sus vidas.  Fanon, determinante, toca la tecla correcta: “Como es una negación sistemática del otro, una decisión furiosa de privar al otro de todo atributo de humanidad, el colonialismo empuja al pueblo dominado a plantearse constantemente la pregunta: ¿Quién soy en realidad?[iii] La consecuencia inevitable: “(…) el negro tiene que encarnarse con este dilema: blanquearse o desaparecer. Tiene que tomar conciencia de una posibilidad de existir (…) escoger la acción (o la pasividad) con respecto a la verdadera fuente de conflicto, es decir, con respecto a las estructuras sociales”. Como buen luchador por la libertad, Fanon dejó claro cuál era el único modo de acabar con esta crisis constante de identidad: expulsar a los colonialistas, eliminar los privilegios raciales e implantar la igualdad –no material en este caso- entre todos los miembros de la población.

De modo que visto desde otro ángulo, la ola libertaria africana librada con mayor fuerza durante la década de los 60 y continuada hasta el fin del apartheid se nos presenta desde otra perspectiva. No solo como un movimiento por la autodeterminación nacional sobre el territorio –aunque con mucho pesar, muy pocos países se han independizado de sus viejas metrópolis, manteniendo éstas su domino económico-, sino también como el inicio larga exhalación tanto social como individual luego de décadas de oprobio, tensión y angustia. Pero sería ingenuo que tal proceso desencadenado a lo largo de más de medio siglo, lograra curarse con el solo retiro de las fuerzas coloniales.

Esta visión del problema colonial sobre el inconciente y la identidad individual y colectiva puede servir a su vez, no solo para estudiar el pasado, sino como unos lentes para entender el presente y el futuro. Como un rasgo latente siempre presente en las guerras entre las diferentes etnias dentro de una misma frontera, en la violencia durante los enfrentamientos, en las ansias y en el constante éxodo de jóvenes hacia Europa, ese lugar que permitirá conseguir los privilegios que su pueblo no tuvo.

Pintura original  para Nos de samot


[i] Mamdani, Mahmood Ciudadano y súbdito. El legado del colonialismo en el Africa contemporánea, México, Siglo XXI, 1998.
[ii] Fanon, Fratz, Los condenados de la Tierra, México, FCE, 1963
[iii] Ibid, Fanon

Plaza San Martín, plaza de toros

En el barrio porteño de Retiro, antes de la Revolución de Mayo, lo que sí abundaban eran las corridas de toros. Esta costumbre importada supo eclipsar multitudes, con violencia animal y sudor a sangre.

El “ooole, ooole” que hoy se pueden escuchar en algunos momentos de buen toque en las canchas de fútbol argentinas, hace más de dos siglos, en cambio, retumbaban entre los hogares, en los ecos de las dársenas portuarias, en la brisa rioplatense del barrio de Retiro.

No, no es que algún visionario hacia principios del 1800 haya soñado con multitudes apreciando caños y gambetas o algo como once jugadores haciendo 25 toques antes de que la pelota tocase la red del arco rival. En cambio, lo que sí hacía enaltecer de pasión por aquel entonces eran las corridas de toros. Fruto de la importación de costumbres españolas, este “deporte” fue introducido desde los inicios de la colonización sudamericana, teniendo en Buenos Aires su primer show el 11 de Noviembre de 1609. Sin embargo fue en el anciano barrio de Retiro donde los porteños pudieron disfrutar en un estadio por aquel entonces monumental, de la lucha artificial entre el toro y el hombre: el cuerno contra la espada.

En Octubre de 1801, luego de gastar la suma –astronómica para la época- de 42 mil pesos, yacía de pié en la actual plaza San Martín una imponente estructura  octogonal de cal y ladrillos, con una capacidad de 10 mil personas… es decir,  ¡un cuarto de la población de la ciudad cabía dentro de sus dominios!

En sus ocho años de existencia, no quedó exenta de dejar alguna huella en la historia. Por ejemplo, durante la Segunda Invasión inglesa fue escenario de una heroica defensa por parte de los soldados locales, que durante varias horas permanecieron resistiendo y embistiendo contra las tropas extranjeras. A su vez, más de una vez se lo vio al por entonces ignoto General Lavalle lacerar las carnes de algún pobre y embravecido toro.

Sin embargo la última corrida de toros oficiada en este gran estadio de Retiro, tuvo lugar en Noviembre de 1809, en la antesala de la revolución de Mayo.

Pese a todo, a nivel nacional, las corridas se siguieron dando -ya no en Buenos Aires donde sería ilegalizada en 1819- hasta 1899, donde por ley del Poder Ejecutivo serían prohibidas por el maltrato ejercido contra el pobre vacuno…

Parece, sin embargo, sorprendente el gran revuelo que hoy en día se ha originado en España dada suspensión de esta actividad en Cataluña, luego de que un torero haya resultado gravemente herido fruto de un ataque taurino. Más aún que haya habido medios de comunicación que se hayan proclamado contra  esta medida, alegando la posible pérdida de una de las tradiciones más arraigadas del suelo ibérico, sin tener en consideración, por un lado el gran peligro al que se someten en cada “espectáculo” -¿puede ser llamado así un evento cuyo objetivo es demostrar la hombría por medio del lanceo de un animal?- los toreros, como por lo moralmente rechazable que es la diversión por medio del sufrimiento de algún otro, en este caso, del toro.

Por suerte, en este suelo parecen haberse percatado de esto un siglo antes.

Las damas del guitarrista en Cangrejos bar

Una Guitarra. Tres Mujeres.
Marina Tamar, Ayelén Aranea & Natalia Apelham junto con Emi Aguilar presentan un ciclo acústico variadito,
con mucha fuerza y lleno de armonía entre lo femenino y lo masculino.
Una Cervecita, una pizzita y nosotros brindándonos a ustedes.
Viernes 24 de Febrero – 21 horas
Cangrejos BAR
Ciudad de la Paz 123 – PALERMO
Entrada $25

Canciones de vida

Jueves 1º de Marzo a las 21.30 horas
» Canciones de vida »
Un mapa musical recreado por las voces de
Nacha Roldán , Maria de los Angeles Ledesma ,Lucrecia Merico
A través de la zamba, la cueca , la chacarera, losvalses , las milongas y el tango
nos permitimos transitar por la cotidianeidad musical de nuestra gente.
Nos acompañan Las guitarras Saavedrinas
Integradas por German Layna ( guitarrón ), Hernan Perez ( guitarra ) y Nacho Iruzubieta ( en guitarra, arreglos y dirección musical ).
Los 36 Billares
Av. de Mayo 1265
Reservas al: 4381-5696
Valor de la entrada $ 40.-

Curso de TV en el Amante

Hace rato que la mayor parte del cine norteamericano nos deja con la boca seca y mucha sed. Y hace mucho tiempo, también, que sus series televisivas nos acercan un fernet de litro para saciarla. Por eso, la escuela de cine El Amante (esa que publica la revista homónima desde hace veinte años y que lanzó su último número en papel el 10 de febrero), puso a disposición un nuevo curso en donde se podrán juntar varios nerds a discutir sobre si Larry David les mejoró o les cagó la vida (el nerd se angustia por no poder escribir como él), si prefieren morir bajo el disparo de Jack Bauer o el de Jim McNulty, o si Hugh Laurie tiene la cura para el virus contagioso de The Walking Dead. Las clases, que ya empezaron y a las cuales esta mini nota llega tarde, se dictarán los jueves 9, 16, 23 de febrero y 1 de marzo, de 19.00 a 22.00 en Lavalle 1928. A cargo de Martín Fernández Cruz. Abajo, el detalle:
Clase 1: Policías y Mafias. The Wire frente a 24. Diferentes formas de plasmar la realidad. El dilema de Mc Nulty: ¿Podemos encontrarnos en un irlandés borracho? Jack Bauer: la tortura como herramienta. Los Soprano, nosotros también queremos ser Don Corleone. La mafia autoconsciente y el delito de la basura.
Clase 2: Joss Whedon: el gran autor televisivo: Buffy, Firefly y Doll House.
Battlestar Galactica, la reconstrucción de la humanidad y el Estado Galáctico. Lost: el paraíso perdido y la gran revolución. Mad Men: nostalgias de un pasado imperfecto.
Clase 3: Sobre nuevas formas de humor. Eastbound and Down, o Maradona como profesor de gimnasia. Glee y Flight of the Conchords: dos formas de musical televisivo. Curb Your Enthusiasm, la delicada “sensibilidad” de Larry David. Entourage: Hollywood y la fiesta interminable.
Clase 4: Doctor House: el detective menos pensado. Las Invasiones Inglesas: Spaced, orgullo nerd al servicio del cine. Darkplace: el peor cliché televisivo en la mejor comedia. Zombies catódicos: Dead Set y The Walking Dead.
Para inscripciones llamar al 4951-6352.

En NosDigital estamos leyendo…

Dicen que la industria editorial o, en su momento, la imprenta, fue la primera empresa capitalista. Cuando el primer target (las personas letradas de la nobleza y el clero) se agotase, nada mejor que tener una estrategia pautada: extender un idioma oficial para ampliar ese nicho mercantil y, de paso, sentar las bases de los distintos seres nacionales de Europa que conformarían cada mercado interno. Para cada hombre, varios productos. Para cada lector, varios libros. Contribuyendo a la hipótesis de la primera oración, se venden hasta libros que critican ese capitalismo, las famosas “tácticas del débil” de Michel De Certeau que aprendimos en la Universidad.

En ese contexto, y con un optimismo teñido, salimos a anunciar gritando y tirándonos de los pelos, dos lanzamientos que podríamos llamar contraculturales y que nos vuelven locos de contentos:

– “Derrumbando la Casa Rosada. Mitos y leyendas de los primeros punks en la Argentina, 1978 – 1988”, Autores varios (Piloto de Tormenta): la tercera pata de una tríada que empezó con “La manera correcta de gritar”, sobre el ska en Argentina, y “Gente que no”, relatos de postpunks ochentosos. Para leer con ganas de googlear cada cinco minutos y descubrir antepasados culturales.

– “El guacho Martín Fierro”, de Oscar Fariña (Factotum Ediciones): una reinterpretación del conocido poema de José Hernández, esta vez relatado por un ficticio y joven habitante de una villa. Una encare más ameno, quizás, que el que suelen programar en las primarias. De “Las cumbias me van brotando como el meo al escabiar” al diez en la prueba de lengua puede haber menos distancia que del “Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela” al cuatro zafador.

La Potoca en Santa Fe

La Potoca realizara su tercera presentación en la provincia de Santa Fe. En esta oportunidad abre su 2012 en Tribus Bar Arte – Pedro Vittori 3523 – Santa Fe Capital Este Sabado 11 de febrero a partir de las 22hs. Arranca el año aqui con la excusa de despedir su ultimo disco ANONIMO y presentando algunos adelantos de su tercer disco. Que saldrá a la venta en la segunda mitad del año.