Archivo por meses: diciembre 2010

La banda de Puan

Autogestionados, el equipo de fútbol de Filosofía y Letras entrena cambiando los paradigmas clásicos del deporte. Pelean contra la facultad para que les dé una mayor estructura. “Se intenta que la participación exceda a lo específico del fútbol”, cuenta su entrenador en el centro de Ciudad Universitaria.

Se acerca el mediodía y el sol se pone perpendicular a la cancha. En ella, están los estudiantes de filosofía y letras, quienes luego de toda una mañana de ejercitaciones, fintas, pivotes, amagues, remates, atajadas y pases, se preparan para el partido final. Las pecheras rojas a un lado, las azules al otro. Ciudad universitaria abre sus puertas y la cancha de once, que parece más chica de lo normal, de césped sintético verde  oscuro donde el caucho salta detrás del recorrido de la bola, es el escenario. Allí se arma algo que va mucho más allá de la pelota. Son una banda de pibes que se entrenan, bajo el mando de Gonzalo Castro, su director técnico, en cuestiones que superan los límites de ese rectángulo verde.  Por dentro se juega, once contra once, a dos toques, el pase es el objetivo. Se equivocan, se corrige, se vuelven a equivocar, se lamentan, se putean amorosamente, se instruye, se motivan, siguen intentando, y lo logran, uno, dos, tres, cuatro pases y siguen tocando. Por fuera, se gestionan, se hermanan, se organizan, la meta es tremendamente mayor a la que se pueda llegar a ver dentro de cuatro blancas líneas. Quieren vincular al fútbol con todos esos espacios en donde la pelota rebota: con la educación, con la integración, con la concepción de fútbol y universidad, futboleros y estudiantes.

            Azules y rojos juegan, los botines dejan su marca a cada paso y la bocha no para de circular, todos la tocan. La pelota no es de nadie en particular y es de todos en general. En este partido se ve un proyecto, una idea. No es un simple entrenamiento, es la viva imagen de años de trabajo que Gonzalo explica en detalle: “Históricamente la facultad tuvo equipos de fútbol, pero durante muchísimos años no presentó nada formal.  Desde hace 15 años soy técnico y después de pasar por diferentes lugares, me invitaron a jugar al equipo de la facultad, ya que soy estudiante de antropología. Eso fue en el 2003, y ahí le propuse a la coordinadora de deportes de la facultad el proyecto superador a lo que había. Previamente a eso, no existía una estructura consolidada de deporte, era nominal dependiente de extensión, pero no funcionaba, no participaba ningún deportista. Cuando presentamos el proyecto quedamos en que se hiciera abierto a todos los estudiantes de la facultad. Me terminaron dando el laburo, pero absolutamente gratis. El proyecto consistía en que yo me hiciera cargo de entrenar a los estudiantes que quisieran venir y que la facultad tuviera un equipo de once serio. Mi objetivo era dar una continuidad a un trabajo específico desde la nada, había que crearlo, sabiendo que era todo ad honorem. Recién en el 2005 empecé a recibir algo, luego en el 2006 se regularizó y me hicieron un contrato desde la facultad. A partir del 2003, cuando en el primer entrenamiento fuimos cuatro personas y jugamos con la pelota de mi hijo como único material, al día de hoy, donde tenemos un espacio consolidado, casi 50 personas participando en dos equipos, un respeto ganado a nivel institucional, una identidad de juego que prioriza lo colectivo. Que esto exista requiere del aval institucional, de mi y, fundamentalmente, de los chicos”.

            Las pelotas son varias, los jugadores muchos más que cuatro. La idea es la misma. Seguir tocando, tirando paredes, construyendo una estructura que rompa con ciertos prejuicios: “Antes, Filosofía y Letras no sólo no era reconocida por las demás facultades a la hora de jugar en los torneos, sino que era menospreciada. El preconcepto sigue estando forjado en una imagen que se tiene del estudiante donde se piensa que la práctica deportiva esta alejada de la reflexión sobre el deporte. Se entendió como parte de un fenómeno social que estaba inmerso en nuestra sociedad pero que siempre se dejó en un segundo plano. Este equipo intenta combinar ambas áreas.”

            El partido terminó, las pecheras vuelven al canasto y retornan a ser un equipo. Empieza la otra parte del entrenamiento. Se oyen gritos. Son anuncios de actividades. Programan reuniones para gestionar el año que viene: quieren conseguir un espacio propio para la facultad, quieren exponer trabajos relacionados al fútbol en Puan. Y ahí sí: las arengas se hacen más fuertes que cuando rodaba la pelota. Vehementemente. Es una imagen inusual. Nadie se va a seguir con lo suyo, todos escuchan, y, también, proponen: “Con el correr del tiempo la participación siempre fue abierta a cualquier estudiante. No se hace una evaluación de quién es parte del proyecto o no respecto sus habilidades técnicas. Todos están invitados a participar, pero después hay que venir a los entrenamientos, estableciendo pautas de convivencia. No deja de ser fútbol, pero aun bajo estas restricciones mínimas se trata de restablecer que la participación sea abierta a todo el mundo y que eso potencie el sentido de estar. Y es así, tarde o temprano terminan estando los que sienten esto, lo que lo disfrutan y los que lo ponen como prioridad en su vida cotidiana. El que viene a pasar el rato, no va a quedar, y el que sigue estando es quien se lo toma como compromiso. Se intenta que la participación exceda a lo específico del fútbol. Toda la realidad que implica jugar al futbol se trató de complementar con un anclaje institucional académico, con investigaciones, con libros, con publicaciones de artículos, con trabajos a nivel social que se pueden hacer en diferentes ámbitos, como por ejemplo, en Barracas o en Zavaleta, donde la facultad articula un espacio propio con un proyecto social. No es la pelota y nada más. El equipo se mantiene por los pibes y por su compromiso continuo; la facultad da el soporte, el lineamiento. Es más participativa. Si bien la verticalidad es necesaria para guiar al equipo, se trata de ser lo más horizontal posible, ser unificados. Hay un lineamiento que después se comenta y se puede ir modificando”.

Luego de dejar en claro las actividades del mes, poner énfasis en la participación para defender al proyecto y que este siga ganando espacio, todos se van de la cancha. Arrastrando los pies, cansados, con los cordones besando las baldosas y los materiales cargados al hombro. Parece que termina. Parece. La mayoría de los muchachos se queda en el bar, almuerzan juntos. Construyen al equipo en los diferentes frentes. Las líneas de la cancha se extienden, empiezan a englobar e integrar  diferentes áreas de la vida. El fútbol, por fin no es solo fútbol. Esto puedo darse, según el entrenador, gracias a que: “La mirada del deporte que aporta  María Inés Mato (http://www.nosdigital.dreamhosters.com//2010/06/aguas-abiertas-mentes-abiertas/), la coordinadora, tiene una postura diferente a la de los demás coordinadores, que la practica deportiva implique algo más que el deporte mismo es un paso superador. Sin la facultad el proyecto no podría mantenerse. Es cierto que podrían darse más cuestiones desde ahí, pero hoy hay esto y las ganas de participar de los estudiantes es vital. Sin jugadores no hay equipo. Algunas de las resoluciones tienen carácter autogestivo por la propia voluntad de los pibes en llevar esto adelante. Somos autónomos, en el compromiso se basa la autonomía. Hacen falta las dos cosas, allí se encuentra la perspectiva de crecimiento. En esa perspectiva estaría bueno que hubiera más gente, más pluralidad, más potencialidad de sacar adelante algo que se consolide a lo largo del tiempo. Si nosotros dejamos de acá en adelante una base sólida de participación colectiva en el ámbito deportivo y de reflexión sobre ello como instancia consolidada dentro de la facultad y, luego, en la UBA en general, sería un legado a futuro a tener en cuenta.

            Ahora sí, cada uno se va a tomar el bondi. Es increíble, pero la cancha de ciudad universitaria se estiró, llega hasta Zavaleta, hasta Barracas. Las rígidas líneas de cal sufren una ampliación inimaginable que hacen a esa cancha más grande que el Maracaná, cubriendo, incluso, esos espacios que no se pueden abrazarse físicamente.

Xavi, el hombrecito

Por Fidel Hernández, desde Goiania, Brasil.
Dibujo de Tomás Wengrowicz, especial para NosDigital.

Lunes 29 de noviembre de 2010. Un televisor prendido en alguna parte del mundo. El hombre mira y mira. Casi que no puede creer lo que ve. Los ojos se le van poniendo vidriosos con el correr de los minutos y un nudo le invade la garganta: definitivamente, está conmovido. Mil veces le dijeron que ese juego era lo más hermoso que los seres humanos habían inventado a lo largo de su historia y él lo había repetido casi sin saber lo que decía. Mil veces también creyó descubrir la esencia de lo que lo enamoraba apasionadamente durante 90 minutos. Se da cuenta de que está equivocado: todo lo que piensa y todo lo que siente se desploma ante las imágenes que vienen desde Cataluña.

Ese hombrecito con la 6 en la espalda y el buen fútbol en la sangre maneja el movimiento de la orquesta como no lo hace casi ningún director en el mundo. Parece saberlo todo acerca de los misterios que caben en una cancha. Se muestra como si no le quedara secreto alguno por descubrir. La pelota se siente a gusto con su conducción: viaja de un lado al otro sin aburrir, con una dinámica que respeta el sentido de cada espacio del verde rectángulo. No acelera en el sitio donde no debe; no adormece cuando la vida pide vértigo. Siempre el hueco justo en el instante justo, para demostrar, todas las veces que haga falta, que contra la paciencia para distraer no hay sistema táctico que resista. Siempre la combinación exacta de precisión y de velocidad, para encontrar atajos donde las multitudes de piernas rivales no permiten pasar.

Ese hombrecito de 30 años con orgullo catalán a cuestas conoce a fondo los sentidos del fútbol. Lleva encima una historia de la que se hace cargo y a la que le rinde pleitesía cada vez que ingresa a una cancha. Toque corto y pared, defiende al fútbol como una construcción colectiva que no deja lugar para la mezquindad. Ganar jugando bien y no de cualquiera manera, porque ser feliz no se consigue a cualquier precio. Tener la pelota infinitamente, ya que perderla es como dejar ir al amor de la vida. Atacar sin miedo al fracaso, aclarando una vez más que negociar la audacia es una falta de respeto a la condición humana.

El hombre sigue mirando y se le tensan los músculos de la cara de tanto sonreír. Lo ve al hombrecito dar, por milésima vez en el partido, un pase al pie de un compañero y se pone a aplaudir. Qué no daría por jugar 5 minutos como ese muchacho, se dice a sí mismo con el hilo de voz que le queda. El árbitro pita y el concierto se acaba. El hombre se seca una lágrima y se levanta de su asiento. Ahora sí está seguro de haber descubierto la belleza.

Por el camino del suenio

 Ciudavitecos, la banda emblema de Ciudad Evita que ha elevado su nombre a la categoría de gentilicio, presentó su tercer disco. “Brota, la clase más sencilla por el camino del suenio” emana la energía irreverente del grupo y refleja el espíritu conurbano que caracteriza a la banda. Su guitarrista, Demian De Los Santos, afirma: “Ya no somos tan adolescentes”.
Acaban de presentar “Brota, la clase más sencilla por el camino del suenio”
El disco lo planeamos muy rápido y fugaz. Estamos muy conformes. No lo teníamos pensado, la idea estaba porque canciones había pero estábamos indecisos por tema de plata. Para una banda independiente es difícil poder tener un tercer disco en la calle.
La presentación fue en Circus. Hicimos una puesta zarpada con tubos fluorescentes. ¡Nos pintaron artistas plásticos con fluo! Hubo una producción de vestuario y en la estética del show, increíble. La verdad fue buenísimo. A nosotros nos gusta jugarlo eso. La idea es divertirse.
 Es imposible no notar la identificación fuerte con el barrio
El Oeste es un mundo aparte. A nosotros nos ayuda, por lo que hacemos, estar de este lado. Es todo muy barrial. Ciudavitecos es como un gentilicio que armamos acá. Y ponemos mucho énfasis en eso, de hecho hay un tema que se llama “La Matanza” donde hablamos de los barrios y de cómo son las cosas acá. Ciudad Evita la hizo Perón muy enamorado de Eva. Mucha mística tiene.
Lo disfrutan…
Después de salir a tocar, volvemos acá que hay mucho campo, mucho árbol y es muy lindo para ponerte a componer. Nos sirve mucho desde lo artístico. Pero no nos sentimos una banda emblemática de la ciudad. No sé, en una de esas un día nos cambiamos el nombre. (risas)
¿Es más una identificación con las problemáticas del conurbano?
Claro. Sí, algunas canciones van en ese sentido, pero con humor. Otras son más del lado del amor. Tenemos una ensalada en realidad. Porque todos componemos y cada uno aporta algo distinto. Se genera algo complementario. Lo bueno es que todos escribimos y tocamos.
En sus discos colaboran varios músicos de otras bandas  ¿Cómo nació esta conexión?
Con Karamelo Santo la unión es muy fuerte. Ellos nos produjeron y grabaron el primer disco. El segundo lo grabó Lucas Villafañe (tecladista de Karamelo Santo). La relación con ellos siempre fue buena, nos escucharon y terminamos siendo amigos. Con Kapanga también, con Intoxicados. En el segundo disco Pity colabora también. Es gente que no tiene nada que ver con el género que nosotros hacemos pero se acerca. Te vas enganchando en el camino con personas a las que les interesa el laburo que hacés y terminás en hermandad. Entonces te vienen a ver.
¿Hacen todo de manera independiente?
Siempre están las multinacionales dando vueltas. Sinceramente, las que te consiguen buenas fechas y que te pueden llegar a producir un crecimiento son ellas, que ya tienen el circuito armado. Pero el tema es no creerte el tema de que sos estrellita. Es medio ficticio porque vos no ves lo que pasa realmente. Por eso seguimos siendo independientes. Decidimos entre todos que es lo que más nos conviene. La única exigencia que tenemos es el sonido para poder brindarle un buen show a la gente.
Y además tienen todos sus discos para descargar gratuitamente….
Y… ¡Nosotros nos auto pirateamos! (risas) El disco lo vendemos en los shows. Sirve para difundir y para el que realmente le gusta la banda. Hoy por hoy, el negocio de la música no está en el disco. La idea es difundir lo más posible y si se puede descargar mejor para que se arme un boca a boca. Las redes sociales también ayudan mucho. Nosotros creemos en la tecnología 100%. Que llegue como llegue a todos lados. Pasa por ahí.
¿Cómo fue, como banda, armar el soundtrack para la película “Los Ángeles”?
 Un amigo que en ese momento tenía otra banda estaba en la producción de la peli, y cada día llegaba y ponía el disco. Y al tiempo estaba todo el mundo cantando “La Matanza”, la gente del staff, los del catering. El director –Juan Baldana- no entendía qué pasaba. Investigó, pidió nuestro disco, se lo llevó a la casa y nos llamó. De hecho no tenía cerrada la película, y nos dijo que fuimos la conexión para cerrar la mitad que le faltaba. Fue muy bueno.
¿Y cómo es que terminaron tocando en una escena de la película?
Es en una escena en la que uno de los protagonistas se roba una laptop y se escapa de la policía. Y en ese momento se mete a un recital –el nuestro- como para esconderse, Dentro de ese lugar empiezan a pelear mientras estamos tocando. Y también hay algunas canciones nuestras en el resto de la película, cuatro temas, más los que están actuados. “La Matanza” fue la que más le gustó a Baldana, con ese tema hizo un video después.
¿Qué cambió desde los primeros tiempos?
El cambio que más se nota es en las letras. Con “Brota…” fuimos un poco más cuidadosos, antes éramos más kamikaze. Ahora ya no somos tan adolescentes, eso es una evolución.
 Viernes 10 de diciembre en Lithium en Lanas y el 11 en Radio Freeway en Ramos.

Yo No Fui, para la libertad

La asociación civil y cultural, cooperativa y familia a la vez agrupa, contiene, forma, integra e ilumina a mujeres encerradas en penales y a las que salen a través de talleres de fotografía, serigrafía, telar y encuadernación.   
Yo No Fui se autodefine como una asociación civil y cultural que trabaja en proyectos artísticos y productivos en los penales de mujeres de Ezeiza y, afuera, con las mujeres que salen en libertad. Blanca, una de las fundadoras, es más precisa: “Para mí es una familia. Junto con mis hijos, mis compañeras fueron quienes más me ayudaron”. Yo No Fui, diría Joan Manuel Serrat como en Para la Libertad, pondrá dos cuencas de futura mirada donde dos cuencas vacías amanezcan.
Pero también es una cooperativa en la que quien primero aprendió, después enseña. Blanca ahora está en el taller de telar, pero también hay de serigrafía, fotografía, encuadernación, carpintería y de alfombras.
Claudia cuenta su experiencia: “Estuve tres años detenida. De todo ese dolor tenía que tratar de sacar algo bueno. Yo No Fui me ayudó a explotar lo que yo disfruto hacer y que, además, es positivo: crear”. Empezó con poesía, pero no era lo suyo. En cuanto descubrió el tejido, no lo dejó.
María Medrano le dio origen en 2002, a partir de un taller de poesía en la Unidad 31 de Ezeiza. El objetivo era brindar contención en la cárcel, pero cuando quedaban en libertad, tenían ganas de juntarse a leer textos y escribir, así que la contención continuó afuera. Blanca cuenta que continuar creando en libertad la ayudó a evadirse, le dio herramientas para integrarse y para conseguir trabajo. “Me llenó de confianza y seguridad para salir de la cárcel y no encontrarme con tristeza e incertidumbre, con todo destruido”. Lucía, otra fundadora, explica que Yo No Fui también reconstruyó otras cosas que se van dañando en los privados de su libertad como la pérdida de los lazos familiares, y sacia las necesidades económicas y legales”.
“Trabajamos el puente entre el adentro y el afuera. Replicamos todo lo que pasa adentro en el afuera. Además acompañamos a las chicas a rearmar todo el contacto con familiares, amigos, hijos. Cuando salen, se plantean nuevamente la vida que faltaron hace cuatro o cinco años. Y en ese proceso vamos caminando todo el tiempo con las chicas. Somos un grupo interdisciplinario. Repensamos colectivamente, donde cada uno aprende con el otro”, agrega Lucía.
Ramona, del taller de serigrafía, explica: “En la cárcel, estás separada de la familia. Compartís un espacio con otra gente, pero no tenés un proyecto en común. Los talleres son el espacio para salir de esa soledad”. El arte es buscar lo que se tiene adentro y volcarlo en la vida. Ella aprendió serigrafía en el penal y ahora esta enseñando en la Unidad 3 y en el taller de Bonpland 1660.
A partir de esas actividades más proyecciones de películas y recitales, Yo no fui promueve una comunicación libre de discriminación y segregación, para dar oportunidad de un diálogo más fluido y una mayor aceptación de las diferencias y de las distintas circunstancias de cada ser humano.
Este año, Las Pastillas del Abuelo presentaron el disco Tantas escaleras con arte de tapa de Yo No fui, y un videoclip del tema homónimo que muestra el proceso de trabajo del taller. “Nos ayudó muchísimo en la difusión”, cuenta Lucía. “Pitty, el cantante de la banda, nos contactó a través de su manager porque él también da talleres en el penal de Marcos Paz. Tiene mucha preocupación por el encierro y por lo social en general”.
“Retoñarán aladas de savia sin otoño, reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño y aún tengo la vida”, cerró Serrat Para la Libertad como si estuviera pensando en las chicas de Yo No Fui.

Qué raro
porque este desgarro
ese ahogo que acompaña
los pasos
por el largo corredor
las rejas mudas
el silencio en la noche
el sonido del lápiz
sobre el papel
yo escribiendo los versos
un grito, un golpe, un choque
qué raro
escribo un verso largo
cómo pude
si no me gusta
qué raro
debo estar
rozando el candil de la crueldad
qué raro
Betty Pastrana – fanzín 31 nro. 1

Cinco visiones: la pareja, en cuestión.

Las películas catalogadas como románticas siguen una línea: la pareja cuando está unida tiene que estar feliz, más allá de los problemas que estén a su alrededor. Acá, una selección de películas dónde se profundiza y se trata de una manera más compleja a la relación dentro de la historia.
Acostumbrados a películas románticas donde la relación se imposibilita por cuestiones de clase social, una familia que se opone o algún elemento fantástico que busca imposibilitar ese amor tan estético. La pareja en sí, nunca en discusión.
Existen películas que van más allá, que van a la profundidad de la pareja. Quizá sin Julia Roberts ni un beso final que logra los aplausos de la gente que se encuentra alrededor. Acá, una selección de cinco películas recomendadas, historias de distintos lugares, épocas, autores y masividad. No consideradas películas románticas, pero sin duda, de romance.
 Amor minimalista.
 Gigante (2009) Dirección: Adrián Biniez.
 Jara es un empleado de seguridad en un supermercado, encargado de supervisar en el horario nocturno. Sumergido en una vida rutinaria y de bajas ambiciones, le empieza a llamar la atención una empleada de limpieza llamada Julieta. Así, este personaje sensible, rockero y opuesto a la figura del clásico galán; comienza a seguirla mediante las cámaras de seguridad y más allá de eso, en su vida cotidiana y a todo lugar que vaya. El pudor le impide un real acercamiento y su intriga por ella le imposibilita pensar en cualquier otra cosa. Una relación nula pero de gran intensidad lo lleva a dar regalos anónimos, conocer todas sus actividades y hasta perder un empleo. Un desafío simple: lograr conocerla.
 Visión inversa del ciclo natural.
 Vida en pareja (2004) Dirección: François Ozon.
De la mano de este genial director francés se cuenta de una manera muy original la historia de Marion y Gilles. Lo particular de esta gran película es que se cuenta la historia de la pareja en sentido inverso, es decir, del final hacia los comienzos, constando así de cinco actos: el divorcio acompañado de una despedida sexual, una cena con una pareja gay amiga que muestra la convivencia, el nacimiento de su único hijo, el casamiento y como comenzó la relación.¿Qué pasó en el medio? La historia cuenta algunos indicios de los posibles causantes de la separación pero el espectador se ve exigido a imaginar.
 El miedo al compromiso
El último beso (2001) Dirección: Gabrielle Muccino.
Carlo es un hombre de treinta años que espera un hijo y planea casarse con Giulia. Paralelamente, él junto con cuatro amigos más se plantean y resuelven de diversas maneras una misma dicotomía: la seguridad de vivir con una mujer formando una familia o vivir sin compromisos buscando así ser libre. La película juega constantemente con esta duda, mostrando las diferentes formas de afrontarla y cómo Carlo cae en la tentación con una joven angelical y de amor utópico. Es notable en esta película el ritmo tan acelerado y entretenido mientras logra desarrollar tanta cantidad de personajes tan necesarios, particulares y de una notable semejanza con la realidad.
 Paranoia y exceso de razonamiento
 Annie Hall (1977) Dirección: Woody Allen.
Woody Allen encarna el personaje Alvy Singer, un judío humorista híper paranoico, bastante parecido a la gran mayoría de los papeles desarrollados como actor a lo largo de su carrera. Esta vez narra la historia de su amor con Annie Hall representada por Diane Keaton. A lo largo del film se muestra las grandes exigencias de Alvy hacia Annie, mostrando todo tipo de miedos, paranoias y disgustos con la vida. Las diferentes exigencias, desarrollo del psicoanálisis y todo tipo de roturas con la película clásica (escenas animadas, diálogo con la cámara, introducción de personajes de la vida real como tales, Alvy intrometido en sus recuerdos, subtítulos secundarios que muestran pensamientos mientras los actores hablan); hacen a los traspiés de la pareja en cuestión. La originalidad por parte del director y protagonista a la hora de mostrar sus miedos y represiones  promueven las risas y generan alguna identificación con el protagonista.
 Un amor para renacer
 La tregua (1974) Dirección: Sergio Renán.
Primera película argentina nominada al Oscar con un Héctor Alterio que realiza uno de sus mejores personajes. La película narra la historia de Martín Santomé, administrativo hace 30 años y viudo hace 15. Sus tres jóvenes hijos eligen distintos futuros y su trabajo lo agobia, por lo que planea dejarlo. De esa manera, consolidó una vida triste y de bajas expectativas. Costosamente olvidaría a su difunta esposa. En ese momento aparece Laura Avellaneda (Ana María Picchio), una joven de gran belleza que comienza a trabajar con él en su oficina. Martín Santomé forma un nuevo amor y esperanza para con la vida transmitiéndole a sus hijos está nueva visión y la gran posibilidad de tener una vida diferente a la de su padre.

Mis versos

Estos son mis versos. Son como son. A nadie los pedí prestados. Mientras no pude encerrar íntegras mis visiones en una forma adecuada a ellas, dejé volar mis visiones: oh, cuánto áureo amigo que ya nunca ha vuelto! Pero la poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre ser honrado. Recortar versos, también sé, pero no quiero. Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje. Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como una lengua de lava. El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas.
Tajos son estos de mis propias entrañas, –mis guerreros.– Ninguno me ha salido recalentado, artificioso, recompuesto, de la mente; sino como las lágrimas salen de los ojos y la sangre sale a borbotones de la herida.
No zurcí de éste y aquél, sino sajé en mí mismo. Van escritos, no en tinta de Academia, sino en mi propia sangre. Lo que aquí doy a ver lo he visto antes, (yo lo he visto, yo).– Y he visto mucho más, que huyó sin darme tiempo a que copiara sus rasgos.– De la extrañeza, singularidad, prisa, amontonamiento, arrebato de mis visiones, yo mismo tuve la culpa, que las he hecho surgir ante mí como las copio. De la copia, yo soy el responsable. Hallé quebrantadas las vestiduras, y otras no y usé de estos colores. Ya sé que no son usados.– Amo las sonoridades difíciles y la sinceridad, aunque pueda parecer brutal. Todo lo que han de decir, ya lo sé, lo he meditado completo y me lo tengo contestado.
He querido ser leal, y si pequé, no me arrepiento de haber pecado.
 Mi poesía
 Muy fiera y caprichosa es la Poesía.
A decírselo vengo al pueblo honrado…
La denuncio por fiera. Yo la sirvo
Con toda honestidad: no la maltrato;
No la llamo a deshonra, cuando duerme
Quieta, soñando, de mi amor cansada,
Pidiendo para mi fuerzas al cielo;
No la pinto de gualda y amaranto
Como aquesos poetas; no le estrujo
En un talle de hierro al franco seno;
Y el cabello dorado, suelto al aire,
Ni con cintas retóricas le aprieto:
No: no la pongo en lívidas vasijas
Que morirán; sino la vierto al mundo,
A que cree y fecunde; y ruede y crezca
Libre cual las semillas por el viento:
Eso sí: cuido mucho de que sea
Claro el aire en su entorno; musicales
Las ranas que la amparan en el sueño,
Y limpios y aromados sus vestidos.–
Cuando va a la ciudad, mi Poesía
Me vuelve herida toda; el ojo seco
Como de enajenado, las mejillas
Como hundidas, de asombro: los dos labios
Gruesos, blandos, manchados; una que otra
Gota de cieno en ambas manos puras
Como un cesto de ortigas encendidas:
Así de la ciudad me vuelve siempre:
Mas con el aire de los campos cura:
Baja del cielo en la severa noche
Un bálsamo que cierra las heridas.–
¡Arriba oh corazón: quién dijo muerte?
 …
El primer texto que acompaña estas líneas abre el libro “Versos libres”, de José Martí. La poesía que sigue lo cierra. Entre los dos, las rimas de un hombre que creyó en los hombres.
Nada de lo que pueda decir sobre los versos, la prosa o los escritos periodísticos de Martí va a ser suficiente, o esclarecedor, o sumará algo. ¿Disfrazándome de qué podría agregar algo a lo que el poeta puede decir de la poesía?
Si considero, en cambio, pertinente y hasta tal vez necesario, tomarme el atrevimiento de sugerir, de pedir y de desearle a quien lea, que se guarde un rato para acercarse a esta forma de decir. Eleva las palabras embelleciendo las denuncias más duras y las tristezas más tristes, sin por eso volverlas más livianas.
José Martí, sus libros, su historia, su pasado, su presente y su futuro, podrían ser un buen punto de partida.

El fusilamiento de Lumumba, el primer nacionalista del Congo

La independencia en el centro de África era un hecho, pero un nacionalista fiel a los intereses de su pueblo no resultó funcional para los planes imperialistas de las potencias reconvertidas en neocolonialistas. El fusil pidió lugar en la historia del Congo para llenar de sangre la esperanza de todo un pueblo

17 de enero de 1961. Elisabethville, provincia de Katanga, República Democrática del Congo. La bala, solo de intenciones nefastas según su naturaleza, ya se encontró con su objetivo.  Habiendo sido lanzada ideológicamente desde Estados Unidos como desde Bélgica, llegó al corazón de África para acabar con una de esas personas que a ellos les molestan siempre, uno de esos que se preguntan cosas y no se conforman con respuestas que no conforman a su nación. Había sido disparada antes, el 30 de junio de 1960, cuando durante los actos de independencia Patrice Lumumba, el elegido primer Primer Ministro del Congo independiente, frente a la realeza belga profirió un discurso que no les gustó para nada, en cambio.

La bala demoró su arribo, tan solo por mera planificación, diseño de excusas y alianzas conspirativas que lograran corromper de tal forma de poder satisfacer los gustos imperialistas. Patrice Lumumba fue fusilado, Patrice Lumumba fue asesinado en estas condiciones.

En medio del proceso de descolonización formal que se desarrolló en África, iniciado en 1949 pero intensificado a partir de 1960, el Congo Belga pasó a conformar la República Democrática del Congo. Desde 1885 Bélgica –hasta 1908 se constituyó exclusivamente como propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica-  mantuvo el control total de la actual nación, creando bajo su dominio una de las más sanguinarias explotaciones humanas que la historia ha llegado a relatar. Las intensiones de los colonialistas era conformar un neocolonialismo basado en la explotación económica, o sea que el Congo fuese independiente en lo formal, y dependiente en lo económico, las potencias imperialistas no dudaban que las posibilidades eran determinadas por los agentes que dominen la política interna. Y Lumumba no era su candidato ideal.

Durante la ceremonia de independencia, luego de palabras del rey belga que enaltecían un proyecto civilizatorio de Europa sobre África bajo su dominio, fue el turno de las palabras del personaje más representativo del clamor popular.

Hemos observado como la ley no era la misma para los blancos y para los negros, acomodaticias para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exilados en su propio país, con un destino peor que la propia muerte”.

¿Quién podrá olvidar las masacres en las cuales tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en la cuales ellos fueron encerrados por rehusarse a someterse  al régimen de opresión y de explotación que por fin vencimos?”

El plan Barracuda –nombre en clave que el gobierno belga utilizó para referirse a su propósito de asesinar a Lumumba- se desató apenas se terminó tal discurso que con sus últimas palabras desató el regocijo de la esperanza contenida de miles de almas presentes junto a las de centenares de miles de almas muertas por la explotación. Allí la bala ya había sido disparada.

“¡Viva la independencia y la África unida!”

“¡Viva el Congo independiente y soberano!”

El plan se inició con dos focos de profundo conflicto: provocando desde el exterior una revuelta secesionista en una de las provincias más ricas, Katanga; e incitando la ruptura del Presidente con el Primer Ministro – Kasa-vubu, como Presidente del Congo destituyó a Lumumba de su cargo en septiembre de 1960-. Las alianzas de los rebeldes separatistas con la CIA y con los gobiernos de Bruselas y Londres ya han sido admitidas por los responsables. La desestabilización provocada en el seno de la emergente nación no podía ser inofensiva.

Patrice Lumumba fue capturado por no atenerse a las ordenes impuestas, mientras las actas de las reuniones del 19 de septiembre de 1960 entre Eisenhower, presidente de Estados Unidos, y Macmillan, primer ministro de Gran Bretaña, con sus respectivos ministros de Asuntos Exteriores, indican que “Lord Home –ministro de británico- preguntó por qué no nos deshacemos ahora de Lumumba (…) Insistió en que ahora es el momento de matar a Lumumba”.

Con la colaboración de la CIA y la actitud negligente y permisiva de la ONU, el ahora prisionero fue trasladado a Katanga donde se aglutinaban los comandos internos de la alianza internacional. Quienes no renunciaban a continuar haciéndose con los beneficios injustos creados durante la colonia, basados en la explotación sistemática de hombres de un continente por hombres de otro, comprendieron que Lumumba era una complicación mayor en sus planes neocolonialistas.

Lumumba poseía la potencialidad de la independencia real total. Así, el aniquilamiento resultó funcional a muchos. La bala llegó a destino, el fin de su vida significó la imposición de un gobierno que se convirtió en una tempestad por más de tres décadas. Uno de los impulsores de la secesión de Katanga, Mobutu, presidió despóticamente bajo el ala de protección de las potencias occidentales, lo que se llegó a llamar la cleptocracia del Congo.

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Discurso completo de Lumumba en el día de la Independencia del Congo

Hombres y mujeres del Congo,

Victoriosos luchadores de la independencia, hoy victoriosos, los saludos en nombre del gobierno congolés. A todos ustedes, amigos míos que combatieron incansablemente a nuestro lado, les pido que hagan de este día 30 de junio de 1960 una fecha inolvidable; que guardarán grabada de forma indeleble en los corazones; una fecha significativa que deben enseñarle a sus hijo, de manera que ellos lo puedan hacer con los suyos y así sucesivamente porque se trata de la gloriosa historia de nuestra lucha por la libertad.

Y aún cuando lo estemos celebramos hoy día junto con Bélgica, un país amigo con el cual trataremos de hora en adelante como iguales, nadie que se considere congolés debe olvidar que para poder conseguir la independencia del Congo, tuvimos que luchar todos los días. Una pelea apasionada e idealista, en la cual no escatimamos ni privaciones, ni sufrimientos y para la cual dimos nuestras fuerzas y nuestro sangre.

Estamos orgullosos de esta lucha, de las lagrimas, del fuego, de la sangre, en el profundo de nuestro ser, porque fue una pelea justa y noble e indispensable para terminar con la esclavitud humillante que nos fue impuesta por la fuerza. Este fue nuestro destino durante ochenta años del régimen colonial; nuestras heridas son todavía muy recientes y todavía muy dolorosas para olvidarlas. Hemos conocido el trabajo forzado y pagas que no nos han permitido clamar nuestra hambre, vestirnos, tener viviendas decentes o criar nuestros hijos como los seres queridos que son.

Conocimos las ironías, aguantamos cachetadas mañana tarde y noche porque somos negros. ¿Quién puede olvidar que a un negro se le decía “tu” no por tenerle confianza, sino porque el más honorable “usted” se les reservaba a los blancos. Hemos visto nuestras manos atadas en el nombre de unas supuestas leyes que de hecho después se reconoció que solamente pudieran haber sido correctas.

Hemos observado como la ley no era la misma para los blancos y para los negros, acomodaticias para los primeros y crueles e inhumanas para los otros. Hemos sido testigos de sufrimientos atroces de aquellos condenados por sus opiniones políticas o creencias religiosas; exilados en su propio país, con un destino peor que la propia muerte.

Hemos visto que en las ciudades existían magníficas casas para los blancos y destartaladas chosas para los negros, que  un negro no era admitido en los cines, en los restaurantes, en las tiendas de los europeos, que los negros viajaban en los descansos de los trenes a los pies de los blancos en su lujosas cabinas.

¿Quién podrá olvidar las masacres en las cuales tantos de nuestros hermanos murieron, las celdas en la cuales ellos fueron encerrados por rehusarse a someterse  al régimen de opresión y de explotación que por fin vencimos?

Todo esto, hermanos hemos aguantado.

Sin embargo nosotros, que con el voto le dimos a nuestros representantes electos el derecho de gobernar a nuestro querido país, nosotros que hemos sufrido  en carne propia y en el corazón por la opresión colonialista, les decimos en voz alta que todo esto ha terminado.

La República del Congo ha sido proclamada, y nuestro país está ahora en mano se sus hijos. Juntos, hermanos y hermanas, vamos a comenzar una nueva lucha, una lucha sublime, que llevará a nuestro país a la paz a la prosperidad y a al grandeza.

Junto vamos a establecer la justicia social y asegurarnos que todo el mundo tenga remuneración por su trabajo. Le enseñaremos al mundo que es lo que el hombre negro puede hacer cuando trabaja en libertad, y haremos del Congo el centro de un sol radiante para toda África.

Cuidaremos las tierras de nuestro país de tal manera que realmente sean aprovechada en beneficio de sus hijos. Restauraremos las leyes antiguas y haremos nuevas que sean justas y nobles. Le pondremos fin a las limitaciones de la libertad y procuraremos que todos los ciudadanos gocen por completo de las libertades fundamentales estipuladas en la Declaración de los Derechos del Hombre. Gobernaremos no con la paz de los fuciles y la bayonetas sino con la paz del corazón y de la voluntad.

Y para lograr todo esto, queridos compatriotas, pueden estar seguros que contaremos no solamente con nuestra enorme fuerza y inmensas riquezas sino con la asistencia de numerosos países de los cuales aceptaremos la colaboración si nos la ofrecen desinteresadamente y sin tratar de imponernos una cultura foránea, no importa cual sea su origen.

En este sentido, Bélgica, al final aceptando el curso de la historia, no ha tratado de oponerse a nuestra independencia y está lista para darnos su ayuda y su amistad. Un tratado ha sido suscrito recientemente entre ambos países como iguales e independientes. De nuestra parte, mientras seguiremos vigilantes, debemos respectar las obligaciones que hemos asumido libremente.

Así que en interiormente y del punto de vista internacional, el nuevo Congo, nuestra querida república, que mi gobierno creará, será una nación rica, libre y prospera, y lograremos esta meta rápidamente.

Les pido a todos, legisladores y ciudadanos, que me ayuden con todas sus fuerzas.

Les pido a todos de olvidar las disputas tribales. Nos consumen y ponen en riesgo nuestra credibilidad en exterior.

Les pido a las minorías parlamentarias que ayuden al gobierno ejerciendo una oposición constructiva y que usar solamente los canales legales y democráticos.

Les pido a todos de no achicarse  antes cualquier sacrificio para lograr esta enorme tarea.

Y finalmente, les pido respetar incondicionalmente la vida y la propiedad de nuestros conciudadanos y de los extranjeros que viven en nuestro país. Si la conducta de algunos extranjeros dejara a que desear, nuestra justicia los expulsará rápidamente del territorio de la república; si, por lo contrario, su conducta es correcta, deben ser dejado en paz, porque ellos también trabajan a favor de la prosperidad de nuestro país.

La independencia del Congo marca un paso decisivo hacia la liberación del entero continente africano.

Su alteza, excelencias, damas y caballeros, mi queridos compatriotas, hermanos de raza, hermanos de lucha, eso fue lo que quise decirles en nombre del Gobierno, en este magnífico día de nuestra completa independencia.

Nuestro Gobierno, fuerte, nacional y popular garantizará la prosperidad de nuestro país. Llamo a todos los congoleses, hombres, mujeres y niños, a que comiencen desde ya la tarea de crear una economía nacional próspera que nos asegure también nuestra independencia económica.

¡Gloria para los luchadores de la liberación nacional!

¡Viva la independencia y la África unida!

¡Viva el Congo independiente y soberano!

Alternativa a la opresión

Hacía la transformación social desde lo individual. Esa es la consigna. Trafo hace teatro para del oprimido, basado en el teatro comunitario, con herramientas del teatro foro. «Teatro es todo» dice apasionadamente Carolina, una de sus integrantes. Incluso así lo representa. Sus manos bailan dibujando, definiendo conceptos: a veces parsimoniosas, con alegría; otras, con los puños apretados contra el pecho de dolor o golpeando la mesa cuando dice que “aún queda mucho por hacer”. Trafo levanta el telón de barrios e incluso el de las cárceles, convencidos de que la realidad no es aquello que pasa fuera de escena, sino que es allí mísmo, en el barro y desde abajo, donde afirman que surgen las mejores obras. ¿Por que no?


¿Cómo y cuándo nació Trafo?
Trafo nació cuando conocí, a través del Teatro Comunitario, al Teatro del Oprimido (TO) en Londres. Me interesó, empecé a estudiarlo y decidí viajar a Brasil, a la fuente, donde terminé de confirmar que TO es la herramienta para trabajar en pos de la transformación social. Con todo esto en mi cabeza, volví a Argentina porque  es el lugar donde hay que explorar y usar esta herramienta. Acá me encontré con Paula, compañera mía del conservatorio, que también empezaba a darse cuenta que actuar englobaba algo de egocentrismo que le quedaba chico, que necesitaba brindar un poco más. Si tuviese que señalar un momento concreto del nacimiento, diría que fue a partir de entrar en cárceles, en su momento con dos talleres: uno en Devoto y otro en el penal número 31  de mujeres. A partir de ahí surge la necesidad de crear una identidad como grupo.
¿Que es Teatro Comunitario?
Surge de la comunidad, ellos son dueños de ese proceso creativo y, obviamente, de la representación teatral. Sin embargo, a mi entender, tiene una zona gris ya que opta el grupo en lo que tiene que ver con cuán político es o no, cuán didáctico es o no, y qué calidad artística se le provee a esa pieza teatral.
¿Decís que existe la posibilidad de escapar a ciertas bases?
Exactamente. Para mi Teatro del Oprimido te reúne todo eso y más. Porque tiene desde la parte ideológica y política un sustento de un por qué y para qué. No es solamente un mero divertimento o una actividad para que los miembros de la comunidad hagan catarsis, sino que plantea todo un espacio de reflexión crítica desde el vamos. Desde ese punto de vista el TO es fundamental. Como herramienta de lucha y como herramienta de desarrollo. Por otro lado, también te propone laburar y profundizar la parte estética, y no porque sea algo que surge en un barrio tiene que ser una obrita linda, chiquitita y nada más, sino que te provee las herramientas como para profundizar, explorar y crear algo que tenga una cierta calidad.
¿Y a qué te referías cuando cuestionabas la parte didáctica del Teatro Comunitario?
Entiendo el teatro didáctico y lo respeto, pero tiene que ver más con el contexto de escuelas. Me parece mucho más interesante y mas desafiante un teatro que no te baja línea de lo que hay que hacer sino que te genera preguntas. Eso es TO, un permanente diálogo nuevo. Con una técnica que es el teatro “foro” que engloba todo esto del debate, generar preguntas y un diálogo, un espacio totalmente democrático pero siempre a partir de la acción dramática y no desde un lugar cómodo, desde el colgarse de la palabra que siempre es más fácil hablar que hacer.
¿Cómo se lleva a cabo el Teatro del Oprimido?
Identificamos una opresión a partir de los juegos y de lo que nosotros llamamos juegos/ejercicio. Tratamos de desmecanizar el cuerpo, de poder empezar a ver la realidad desde otro lugar, empezar a abrirse y a sacarse un poco las telarañas o la alineación que uno puede tener encima. Siempre desde un lugar sensible. Una vez que empezamos a tener un lenguaje en común como grupo, el grupo identifica opresiones e injusticias concretas. A partir de esa injusticia creamos una obra de teatro, que deja de ser una historia personal para ser una historia colectiva. Mantenemos el eje de la injusticia pero todo lo demás lo armamos de acuerdo a una estructura dramática que enriquece el relato de la obra. Presentamos la obra usando la técnica del teatro “foro”: los participantes actúan la obra, te presentan la historia, se expone la injusticia y el protagonista trata de romper su opresión y fracasa. Termina la obra, el protagonista luchó, pero fracasó. El director, el comodín, el facilitador de la obra o como quieras llamarle invita a los espectadores a que se conviertan en espectactores. Entonces preguntamos quién puede reemplazar al protagonista para ver con qué alternativas puede romper con esa opresión. De ahí se desprende el teatro “legislativo”.
¿De qué se trata?
Supongamos que la actividad se hizo (como se hace en la actualidad) en una escuela del barrio el Jagüel, en Ezeiza, y que surgen muchas intervenciones y alternativas para romper con esa opresión. Tenemos un equipo que va documentando todas esas alternativas presentadas. De ahí, de la escuela, nos vamos a la plaza, y de ahí nos vamos al centro comunitario, y de ahí a otra escuela, y supongamos que durante tres meses vamos por todo el partido de Ezeiza recolectando alternativas. Una vez que se recolectan un número importante se le da ese material a un equipo de abogados. Estos abogados lo que hacen es estudiarla de acuerdo a la ley de jóvenes niños de varios centros que existen en la Argentina y evalúan esta injusticia a ver si esto podría proveer una solución o una alternativa o un proyecto de ley a complementar o enriquecer la ley o lo que fuera. Se arma y se lo vuelve a llevar a teatro foro para que la comunidad opine si ese proyecto de ley funcionaría o no, hay que arreglarlo o no hay que arreglarlo. Una vez que la comunidad dice “ok”, se hace el procedimiento legal. La idea es llevar a cabo el concepto de democracia directa.
Ponías el ejemplo concreto de una escuela en el barrio el Jagüel, ¿en qué otros lugares se podría practicar TO.?
En todo lugar donde haya una opresión. Partamos de la base que todo ser humano ejerce roles de oprimido y opresor. Entonces en todos los ámbitos se podría trabajar esto. Pero tiene que haber un deseo de romper con esa opresión. Si el protagonista no pide ayuda, no lucha y simplemente está deprimido entonces es víctima de la situación pero no está oprimido. Nuestro trabajo es buscar alternativas para romper con eso.
¿Cómo llega Trafo?
Nosotros no vamos a una comunidad a decir “acá hay una opresión, loco, hay que laburar”. Siempre se llega a través de un contacto de una organización que trabaja en el barrio o un local del lugar que tenga ganas de hacer TO. Es difícil entrar a una comunidad o lo que fuera si nadie te invita y te legitimiza de alguna manera. La idea es que los participantes se apropien. Nosotros trabajamos en parejas didácticas. Creo que eso está bueno en todo lo que tiene que ver con procesos de exploración. Porque como realmente hay un grado de subjetividad importante en todo proceso creativo esta bueno que estos grados enriquezcan y no sea uno solo.
Habías mencionado que trabajaban dentro de las cárceles también, ¿qué particularidades tiene a diferencia del trabajo barrial?

Creo que en lo que tiene que ver con la dinámica puntual del TO no hay diferencias entre lo que es dentro y fuera de la cárcel. Lo primero que uno necesita transgredir un poco, o aunque sea cuestionarse, tiene que ver con las opresiones personales que todos vivenciamos, desde los chicos hasta los grandes, adentro o afuera de la cárcel. Nosotros llamamos a esto “policías en la cabeza” que es aquello que te condiciona; ya sea un mandato familiar, una cuestión social o lo que sea. En todos, me incluyo. A lo que apuntamos tiene que ver con abrirnos. Empezar a ver que acá no estamos respondiendo a las necesidades intrínsecas sino que estamos respondiendo a un paradigma social o una cuestión de sistema. Sí hay diferencias en cuanto a la logística. En la cárcel intervienen muchísimas cosas que hacen a poder llevar el taller adelante. Para entrar a la cárcel, primero, alguien te tiene que autorizar. Nosotros ingresamos por la Dirección Nacional del Sistema Penitenciario y dentro de las cárceles nos manejamos con el área de Educación. A partir del ingreso, que estén los participantes del teatro en el espacio no depende de vos, cosa que en el barrio es diferente: si después de esperar un rato no viene ningún pibe voy casa por casa a buscarlos; pero en la cárcel no sucede. Dependemos de si el área de Educación es pasional y se comprometió con el espacio e hizo la convocatoria y siguió el tramiterío (porque allá es importante todo el tema burocrático. Primero hay que anunciarse, después esperas en el gimnasio o en la clase, o en el auditorio que den como espacio; después tenés que esperar que la parte de requisa termine de almorzar, tomar mate, lo que sea. En Devoto, por ejemplo, el penitenciario se para en la puerta del pabellón y grita “¡Educación!” o los nombres de los participantes. Los chicos tienen que estar atentos al grito porque ese es el día que hay teatro, tienen cinco minutos para estar listos. No hay peros.
¿Y cómo es trabajar con chicos que viven una realidad tan particular?
En un contexto de encierro existen muchísimos estados de ánimo: un día puede estar totalmente deprimido,  totalmente anestesiado o totalmente drogado. Entonces existe un margen donde entendemos que los participantes no siempre van a estar  veinte minutos antes engominados esperando para salir y que no siempre van a estar metidos al cien por ciento en la actividad. Tal vez un día están esperando el llamado de su abogado, o tal vez un día, en medio de la actividad, lo trasladan y no lo volvés a ver nunca más. Por eso, si bien uno tiene un eje que te atraviesa todo el año como puede ser una obra por ejemplo, cada encuentro tiene que tener un principio, un medio y un fin en sí mismo.
¿Cuál creen que es el fin del TO dentro de la cárcel y en los barrios?
En el penal se trabajan cuestiones que tienen que ver con lo que por lo general hicieron el antes o el después de la cárcel. Somos concientes de que ningún pibe nace chorro y que no es casualidad que el 80% de la población carcelaria sea de un sector vulnerable, marginal o de bajos recursos y que es una responsabilidad social de absolutamente todos. Está claro que la cárcel es totalmente funcional al sistema capitalista. Lo que queremos generar en el trabajo intramuros ,y es el desafió en realidad, es poder explorar y debatir cuestiones sociales a través del teatro. Pero paralelo a eso dentro de la cárcel lo primordial es buscar una transformación social. Empezar a abrir la cabeza, ver críticamente la sociedad, empezar a entender que no tenemos que estar vestidos todos con los equipos de gimnasia de la última moda. Que importa más el ser que el tener. Que la identidad no te lo da la música que escuchas ni un par de zapatillas. Empezar a generar el debate de decir, a ver, bueno, quién quiere que todos ustedes estén vestidos con el equipo de gimnasia y la gorrita. Y por qué. Y por qué esto responde a la imagen de pibe chorro. Generar el debate dentro de la cárcel. Y creo que esto no es ajeno a los barrios.
¿Quiénes son Trafo?
Somos seis: Paula Cohen, Paula Rutschi, Carola Beratta, Matité Ovejero, Ramón Lara, y yo. La dinámica de trabajo es totalmente horizontal y, aunque no está prohibido el voto, tratamos siempre de consensuar. Nos juntamos una vez por semana.  Charlamos todo lo que sea logística o  lo que se hizo y planificamos lo que vamos a hacer.
¿Cuáles son los objetivos a futuro?

El fin primordial es la concientización individual para empezar a leer la realidad desde otro lugar. Después de ahí vamos a lo social. De la transformación individual a la transformación social, siempre a través del teatro. Esto es la base y el motor que mueve a Trafo: es el objetivo 2011. Hay que ir a la acción social, hay que ir al barrio, hay que ir a la base.

¡Hay desembarco!

Por Juan José Soler

Sí, sí, señores. Es noticia: ¡hay desembarco! El Granma está llegando nuevamente, como lo hizo por primera vez aquel 2 de diciembre de 1956. 82 guerrilleros parten del puerto de Tuxpan, en México, y arriban una semana después a Los Cayuelos, en el sudoeste de Cuba. Flamea la bandera de la isla y se escuchan los ecos del himno, cantado entre tormentas y olas. Pierden el equilibrio el yate y muchos combatientes. La imagen de una patria lastimada y ultrajada por dictaduras serviles se mezcla con los vómitos y los mareos que ocasiona la travesía. Las ilusiones se mantienen intactas: retumban los gritos del Moncada y los sueños de José Martí se pasean repartiendo conciencia. El fango de la costa y la emboscada del ejército no logran frenar al Comandante de ayer y de hoy. Fidel, siempre estratega, nunca fundamentalista, avisa: “Ahora sí ganamos la guerra”.

Sí, sí, señores. Es noticia: ¡hay desembarco! No lo recordarán los medios masivos de comunicación, para los que silenciar el incansable trabajo de las Brigadas Médicas Cubanas contra el cólera en Haití parece ser una obligación moral. No lo anunciarán en sus canales de televisión las grandes empresas monopólicas, para las que la erradicación del hambre y del analfabetismo en Cuba es un atentado contra las leyes del mercado. No lo pondrán como título central de sus diarios los organismos internacionales de crédito, para los que el atroz bloqueo económico, comercial y financiero que ejerce Estados Unidos contra la isla desde 1960 es una gesta histórica. No lo conmemorará el imperio norteamericano, para el que la derrota militar y política sufrida en 1961 tras el desembarco criminal en Bahía de Cochinos sigue siendo una espina que todavía duele. No lo inmortalizará el dictador Fulgencio Batista, para el que vivir sin ser un mercenario del poder no tiene sentido. No le dará importancia la OEA, para la que la solidaridad entre los pueblos es pecado mortal.

Sí, sí, señores. Es noticia: ¡hay desembarco! Ya no sale necesariamente desde México, porque arranca desde cualquier lugar del mundo donde se pelee todos los días por oportunidades para todos. Ya no tiene como único destino Cuba, porque navega en busca de nuevas tierras en las que regar justicias sociales. Ya no encalla en playas pantanosas, porque se inunda de barro por luchar sin quebrar nunca jamás los principios. Ya no se marea con huracanes y ciclones, porque tiene muy en claro quiénes son y quiénes no son los que traicionan.

Sí, sí, señores. Es noticia: ¡hay desembarco! 54 años después, el Granma sigue llegando. Viene con el dolor de los oprimidos y mantiene la esperanza de construir hombres nuevos. Le queman las tripas las muertes evitables y lo sostiene la coherencia de haberse indignado siempre con lo injusto. No olvida a los que ya no están y sonríe por los que continuarán el camino: sabe que la revolución es un sueño eterno.