Archivo por meses: agosto 2010

Noticias de ayer

Se trata de la historia del diario montonero «Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo». Nueve meses de un periodismo alejado de la simple propaganda política. Personajes eminentes reunidos en una redacción cerrada por la violencia de la Triple A y un decreto de Martínez de Perón.

Rodolfo Walsh, Paco Urondo, Juan Gelman, Miguel Bonasso y Horacio Verbitsky son periodistas que marcaron con su tinta la historia del periodismo en Argentina. Los cinco, además, en épocas en que la Revolución –de cualquier manera que se la entienda- no resultaba una quimera inalcanzable sino que aparecía casi a la vuelta de la esquina, militaban en Montoneros, una organización político-militar que creía en el peronismo como camino hacia la liberación. Esas dos condiciones, la de periodista y la de militante, coincidieron durante nueve meses dentro de una redacción, la del diario Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo.

Se trató de un matutino que financió Montoneros entre noviembre del 73 y agosto del 74. Lejos de ser un periódico partidario, mantenía las estructuras tradicionales de cualquier diario, incluyendo las secciones de espectáculos, deportes y hasta turf. La intención no era una bajada de línea directa, como lo hacían otras publicaciones de la organización, sino una competencia con Crónica y Clarín, pero con su propia mirada. Durante esa aventura que duró menos de un año, su tirada diaria osciló entre los 30 mil y los 180 mil ejemplares. “Es bonito. Se parece a Crónica pero no chorrea sangre”, fue la primera evaluación, dicha por un obrero, que recibieron los montoneros del diario.

“La prensa es la usina del poder económico. Los medios están en manos de una ideología y una concepción de la realidad que no es la del campo popular. Para nosotros la importancia de tener un diario propio, o más bien un diario de carácter frentista, era acompañar el debate político que se deba en la Argentina en ese momento. Noticias cubría desde el peronismo una política ausente de los otros medios de comunicación. Siempre se destinó a la prensa un esfuerzo económico muy superior, proporcionalmente, al tema militar. El diario era un elemento de información y de organización del campo popular. Eso se reflejó en el presupuesto: Noticias fue una sangría de recursos y no vas a encontrar un debate político que lo cuestione”, es la explicación que da Frenando Vaca Narvaja, quien fue miembro de la Conducción Nacional de Montoneros, a la publicación de Noticias. “Hacer un medio que todos los días diga lo mismo que El Descamisado –cuenta Roberto Perdía, otro ex CN- con otro lenguaje, para acercarnos a otros sectores sociales. Teníamos recursos para hacerlo, capacidad técnica y periodistas. Así se armó: como un órgano de difusión de masas cotidiano, con una estética que se correspondía al movimiento de masas”.

Para Verbistky, el diario “se planteó como un medio de comunicación con una política popular, con la intención de llegar a abarcar a un sector más amplio de la sociedad, que no fueran sólo los sectores que compartieran la línea política de la Organización”. Cuando a Walsh le ofrecieron ser parte de la redacción, cuenta Lilia Ferreyra, su mujer y su compañera, contestó: “si el diario de la organización va a publicar sólo lo que ellos pensaban, no le servía al proyecto político ni a las causas de los trabajadores, y tampoco a él. Pero la concepción editorial fue precisamente la contraria, entonces se sumó”.

Así se fue armando Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo, el nombre que tuvieron que adoptar ya que el sello Noticias ya estaba registrado. A la luz de la primavera camporista y de los primeros meses de romance con Perón, las plumas seguían llegando a Piedras 735, donde funcionaba la redacción. Carlos Ulanovsky, Martín Caparros, Alicia Ravoy y el ya radical Leopoldo Moreau son otros de los apellidos que integraron el plantel de Noticias.

En el contexto actual, cuando la prensa aparece señalada más que nunca como el cuarto poder, es interesante analizar cómo funcionaba un diario financiado por una organización político-militar. “Dio lugar a muchas tensiones, porque una cosa era el planteo de este equipo que conducía Paco Urondo y otra los planteos de la verticalidad organizativa que a menudo reclamaba mayor apego, no sólo a una misión política general, sino incluso a determinadas campañas y formas de expresar esos conceptos. Muchos roces, muchos choques. Si bien estábamos de acuerdo con el proyecto político, no estábamos de acuerdo como profesionales con la forma en que había que hacerlo”, explica Verbitsky. “Debíamos subordinarnos frente a la conducción, pero podíamos discutir –cuenta Bonasso- pese a que éramos como oficiales de bajo rango frente a generales. Eso se compensaba porque ellos no sabían nada periodismo y nosotros sí. Era un equipo muy sólido desde el punto de vista profesional. Nos mantuvimos unidos, por ejemplo, para que hubiera una sección de espectáculos muy movida o una sección deportiva excelente”. Desde el lado de la organización,  Mario Firmenich aclara que “Urondo, Gelman, Walsh, Verbitsky discutían la línea editorial como el consejo de redacción de cualquier diario. Pero a la vez conformaban un ámbito político, de debate sobre lo que sucedía. Desde luego, esa discusión política conectaba con la línea editorial. La relación de una organización político-militar con un intelectual siempre iba a ser conflictiva”. “El diario tenía un margen de independencia importante. Existía una orientación estratégica, pero después cada editor actuaba de acuerdo con su capacidad de interpretación”, argumenta Perdía. Caparrós, quien inició su carrera periodística en esa redacción, donde entró primero como cadete, grafica con un ejemplo cómo era esa inédita relación empleador-empleado: “¿Cómo presionar a una patronal que eran tus compañeros, con la que estabas dispuesto a compartir una trinchera? En esta maratón de la muerte de Perón algunos quisieron cobrar alguna hora extra, porque era laburo continuo. Eso levantó una ola de abucheo”.

Esa edición del 2 julio de 1974, la de la muerte del General, fue el número más vendido de Noticias. La tapa, por consenso, quedó a cargo de las finas manos de Rodolfo Walsh. “Dolor” fue el título catástrofe que eligió el autor de Operación Masacre, con una precisa bajada que decía “El General Perón, figura central de la política argentina de los últimos treinta años, murió ayer a las 13.15 horas. En la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional”. Crónica eligió titular “Murió”; La Nación, “Juan D. Perón dejó de existir ayer”. Lo de Walsh coincidió con el sentimiento de la mayoría del pueblo, por eso se agotó rápido.

A la par del alejamiento de Montoneros con el Gobierno, de que López Rega y la Triple A iban ganando terreno y de la violencia política creciente, la línea de Noticias se fue radicalizando. “Hubo un replanteo político general de la relación de Montoneros con el Gobierno, a partir de la pelea del 1º de mayo, a partir de la muerte de Perón, que fue determinante. Creo que hubo una estrategia de cambiar el eje del objetivo de Noticias, de un medio masivo a una expresión más del aparato Montonero”, cuenta Carlos Eichelbaum, otra de las plumas del matutino. Las medidas de seguridad también fueron volviéndose más rigurosas: los directores entraban y salían de la redacción custodiados por dos autos, los choferes de los remises andaban armados (“Iban en unos Renault 12 blancos –dice Caparros- y manejaban a 120. He pasado mucho miedo en esos coches”), Bonasso recibía amenazas telefónicas diarias departe de la Triple A.

Pero la tensión no duró mucho. Cuatro meses después de que Perón llamara imberbes a los Montoneros en la Plaza de Mayo, dos meses después de su muerte, y diez días antes de que la organización vuelva a entrar en la clandestinidad, una patota de las tres A irrumpió en la redacción. Se llevaron hasta los muebles y el archivo fotográfico, mientras preguntaban desesperados cuál era el escritorio de Walsh. Una semana después, el 27 de agosto del 74, salía el comunicado firmado por Estela Martínez que indicaba la clausura. Acusaba a Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo de que “mediante sus titulares, notas gráficas, diagramación viene desarrollando una intensa campaña de exaltación de las actividades delictivas en el campo de la subversión”. Y advertía, por si hacía falta: “La Policía Federal adoptará las medidas necesarias para dar cumplimiento a los expuesto en el presente decreto”.

Fuentes:

Gabriela Esaquivada. «Noticias de los Montoneros». La historia del diario que no pudo anunciar la revolución. Sudamericana.

http://tiempo.elargentino.com/notas/verbitsky-verbitsky

http://www.diasdehistoria.com.ar/content/la-historia-del-diario-noticias?page=1

La Lucha Continúa

Por Analía Godoy


“Queda estrictamente prohibido prohibir”

“Abraza a tu amor sin soltar tu fusil”

“Cuanto más hago el amor más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución más ganas tengo de hacer el amor”

“Desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta” (*)



Las películas, miradas críticamente, siempre nos llevan a reflexionar sobre nuestro mundo y el lugar que ocupamos en él. En este caso “Los soñadores” de Bernardo Bertolucci me puso a pensar acerca de un momento particular: mayo de 1968 en París y las implicaciones de ese tiempo para nuestros días.
En la película, los conflictos que se expresan en las barricadas callejeras no son solamente el contexto o el escenario que sirve de telón de fondo para la experimentación sexual de los protagonistas. Ambas secuencias van de la mano, y de alguna manera al mostrar la lucha social a través del prisma de la vida de estos adolescentes, se ilumina uno de los aspectos más interesantes del mayo francés: la profunda imbricación entre la liberación sexual y la liberación social.
En efecto, es el momento en el que confluyen las ansias de libertad frente a las atávicas ataduras parentales y profesorales con el anhelo de libertad social: contra los patrones burgueses y el imperialismo en el tercer mundo. No es de ninguna manera casual ni obedece a un afán decorativo que en la película de Bertolucci -donde estos jóvenes protestan contra la moralidad y las reglas de los “adultos”- la figura de Mao Tse Tung y las banderas rojas con la hoz y el martillo sean omnipresentes.
A partir de este punto, de este período álgido de coincidencia entre ambos objetivos, podía esperarse la disociación: o bien hacia la liberación social tipificada en la revolución socialista y la imposición de algún tipo de “dictadura del proletariado” subsumiendo la libertades individuales a la igualdad, o bien el desarrollo de la libertad personal hasta extremos insospechados, desdeñando cualquier tipo de noción igualitaria.
Se comprenderá fácilmente cuál fue el rumbo seguido desde mayo de 1968: la liberación personal se ha combinado con las necesidades del capitalismo decadente para resultar en un creciente individualismo consumista. La libertad es hoy, primordialmente, la libertad de elegir qué se consume. El mundo se abre como un supermercado en el cual se puede elegir una pareja sexual o bien una ideología política, con la misma lógica con la que se decide entre diferentes marcas de shampoo. A la vez, la crítica contra la autoridad, los “adultos” y las instituciones que ellos dominan, específicamente la familia y la universidad, ha degenerado en el quiebre de los lazos sociales que mantienen unidas las comunidades. En efecto, las promesas de mayo de 1968 no llevaron a una democratización de las relaciones sociales, sino a la ruptura de las mismas y a la alienación de las personas en una sociedad que aparece cada vez más como una masa de individuos aislados.
La autonomía de la sujeción de instituciones ancestrales ha avanzado y conseguido logros nunca imaginados: la liberalización de las relaciones al interior de la familia con la consiguiente formalización de los derechos de los niños, la efectivización de la igualdad de los géneros, la legalización del divorcio y la ampliación de las prácticas sexuales válidas, materializadas también en los derechos de las minorías sexuales. La nuestra parece ser la época en la cual se ha alcanzado la máxima igualdad en la libertad con la que soñaban los liberales de los siglos XVIII y XIX.
Sin embargo, queda todavía una cuenta pendiente: la de la liberación social en un mundo crecientemente dominado por grandes multinacionales y marcado por la concentración de la riqueza y la exclusión social. Se calcula que un tercio de la población del mundo “desarrollado” y “en vías de desarrollo” se ha estructurado por debajo de la clase baja, constituyéndose como una “subclase”. Son desempleados, minorías étnicas, inmigrantes, relegados de distinto tipo y color. Al mismo tiempo que la renovada importancia de los individuos por encima de las instituciones y la erosión del tejido social contribuyen a la marginalización de los pobres de toda pobreza.
En sociedades en las que como dijimos, la libertad es la facultad de elegir qué consumir, la misma noción ha perdido su significado a la vez que se constituyó como una instancia más de exclusión para ese tercio de la sociedad despojado del consumo. Más que de libertad privada podríamos hablar de una libertad “privatizada”. Se vuelve entonces cada vez más claro que la verdadera emancipación debería estar cimentada en una mayor igualdad en el poder político y económico.
En nuestro presente, en el que se avanza por la senda del goce de los derechos individuales, me parece fundamental la pregunta por aquellos que debido a su miseria material, ven restringida su libertad. Y es aún más importante porque las utopías del siglo XX de una sociedad más justa e igualitaria se han desdibujado detrás de la quimera del superconsumo individual.
Hoy, el desafío de mayo del 68 de buscar la liberación personal a la par que la liberación social, permanece acaso, más vigente que nunca.
(*) Grafitis en las calles de París, mayo de 1968.
Colaboración exclusiva de Analía Godoy. A quien, con 21 años, ya se le acaba el tiempo como estudiante de grado de Historia de la Universidad de Buenos Aires.

La Nación para “recomponer las coincidencias”

El Golpe de marzo del 1976 se articuló como el fin de un proceso revolucionario iniciado en mayo del `69 con el “Cordobazo”. La alianza gran burguesía-Fuerzas Armadas conquistó así la victoria, pero para que el Golpe pudiese ser exitoso antes fue necesario un reordenamiento militar interno. El diario La Nación en cuanto a estos sucesos manejó una opinión que reflejó claras vinculaciones con uno de los sectores de las FF.AA.

En su carácter informativo hacia el lector, el diario en cuestión se desenvolvió facciosamente, fiel a esos intereses. Aunque no descubriremos nada al calificar a este medio históricamente como golpista, aún así, distinto será adherirle las responsabilidades y vinculaciones en los enfrentamientos internos previos al `76 de las FF.AA.

La gran burguesía de la época encontró en las Fuerzas Armadas la herramienta para desarticular al proceso revolucionario abierto. Para ello, las FF.AA. comenzaron una recomposición interna que les resultó fundamental. El primer suceso que retumbó fuerte en la prensa nacional, y que de la misma forma iba a traer consecuencias en el ámbito castrense, fue la reestructuración del gabinete nacional emprendida por la Presidente Isabel Martínez el 11 de agosto de 1975. Fue designado como nuevo ministro del Interior el Coronel Vicente Damasco. Por ser parte del Ejército Nacional, su designación en la cartera del gobierno no fue precisamente recibida con alegría en el ámbito militar. La Nación para el 12 de agosto ya preveía algunos sucesos internos de las Fuerzas Armadas y de política nacional, que se desencadenarían a lo largo del resto del mes:
“Damasco al frente de la cartera del Interior, responde a los deseos de la Presidente de salvaguardar el orden interno más que a atender los problemas de orden político en el cual se debate el gobierno nacional”.“Al asumir, ahora, las funciones de ministro del Interior, sus responsabilidades son mayores, con lo cual, en algunos círculos castrenses, se estimaba que podrían confundirse los términos de la prescindencia que hasta el presente trataron de mantener y de demostrar las Fuerzas Armadas, en el proceso.”[1]
A tan solo tres días de la asunción del ministro, La Nación planteó que se trataba de “una suerte de quebrantamiento en lo que hasta entonces aparecía como un sólido frente de coincidencias en las Fuerzas Armadas”. Encabezado por un titular con un dejo imperativo: “Recomponer las coincidencias”[2].
El Comandante del Ejército, Teniente General Alberto Numa Laplane, presionado tanto desde las otras dos fuerzas como desde el interior de la que precedía, buscó sostener la decisión de permitir que un coronel bajo su mando forme parte del gobierno nacional. La “visita de cortesía”[3] que recibió el 13 de agosto por parte del flamante ministro provocó que al día siguiente en reunión de altos mandos del Ejército reciba las quejas del general Jorge Rafael Videla (Estado Mayor Conjunto) y del general Roberto Eduardo Viola (II Cuerpo) entre otros. Ellos defendieron la idea del profesionalismo prescindente, que implicaba que las Fuerzas Armadas no podían servir a una facción política, sino a toda la Nación, por lo tanto debía pedirse el retiro del Coronel Vicente Damasco.
“El proceso Damasco continúa abierto”[4] titula en su portada del día 21 de agosto el diario centenario. Las fisuras que destapó el nombramiento como ministro de un coronel del Ejército sin su pase a retiro, ya existían con anterioridad. Este se convirtió en un suceso de mucha relevancia no tanto por si mismo, sino por todo lo que permitió reacomodar utilizándolo como causa.
El profesionalismo integrado propuesto por Numa Laplane se sustentaba políticamente en su relación con López Rega pero la salida del ministro el mes anterior, agotó su crédito político. El final se volvió previsible. La permanencia de Numa Laplane al frente del Ejército nacional adelantó su fecha de vencimiento. El propio diario afirmó tendencioso el 21 de agosto:
“la conveniencia de retornar al profesionalismo desarrollado por el ex comandante, general Anaya (anterior Comandante del Ejército). Esto es, el apoyo de las Fuerzas Armadas a las instituciones, sin injerencias en la conducción del Gobierno, y limitar su acción a cuestiones relativas a la seguridad y a la defensa nacional”.
“El Ejército está en los minutos de una hora decisiva”[5], titula el 24 de agosto. Los sucesos iban a precipitarse a partir del día 23 con la aparición sin vida de un mayor del Ejército secuestrado un año atrás, el Teniente Coronel Julio Argentino del Valle Larrabure. Otra vez, un suceso ligado a disputas político-sociales serviría como causa para la reestructuración militar interna anhelada.
El discurso proferido por el Comandante General del Ejército Numa Laplane el 25 de agosto en el funeral, según La Nación “había despertado singular atención en los otros dos comandos” ya que “en el Ejército existía un estado deliberativo, en medio de un clima de creciente expectativa”. Numa Laplane buscó generar un sentimiento de unidad en las fuerzas:
“La verdadera cohesión de la fuera está en la unidad del objetivo, y el objetivo es: la definitiva institucionalización del país”, “los que necesitan un ejército fracturado para cumplir con sus fines y se rasgan las virtudes lamentando supuestas razones de falta de cohesión cuando en realidad la están fomentando. Es un intento suicida por entregarles a tus asesinos un país en caos. Esta vez usan un pretexto de turno, ya inventarán otros”[6].

El encabezado de la portada de la edición del 27 de agosto es contundente: “Solicitan mandos del Ejércitos el retiro del Teniente General Laplane”[7]. La fisura interna a las FF.AA. pasó a ser ruptura. El ministro del Interior dejó de ser parte de las FF.AA. Mientras, las versiones desestabilizadoras hacia la conducción del Ejército resonaban sin cesar: “el General Alberto Numa Laplane habría expresado su deseo de alejarse”,” el Teniente General Alberto Numa Laplane, a solicitud de los comandantes de cuerpos habría solicitado su pase a retiro”[8].
El nuevo comandante del Ejército argentino no iba a ser otro más que Jorge Rafael Videla.  “Considerado en las filas del Ejército como uno de los hombres más representativos del profesionalismo puro, el General de brigada Jorge Rafael Videla, goza de amplio consenso entre sus camaradas, quienes en más de una oportunidad lo pusieron de manifiesto, sobre todo cuando las circunstancias exigieron una decisión en común para ubicar al militar en el puesto donde era más necesario”[9].
Las justificaciones invadieron los análisis de los numerosos artículos de La Nación: “la Armada y la Fuerza Aérea consideraban que tal era un problema interno del Ejército y, por lo tanto, que solo a éste competía resolverlo”.
El golpe de Estado estaba a siete meses de acontecer, los reordenamientos internos previos habían sido efectuados, pero el disimulo era enorme. Se enarbola el apoyo la Constitución, la apertura democrática del `73 y las instituciones de la República.
El diario centenario parece haberse repetidamente enterado de los sucesos militares internos unos días antes de que estos estallen, y cuando esto no fue posible, fomentó lo justo y necesario la tendencia que buscaba.
Los intereses que se perseguían y los acuerdos secretos, difícil que sean debelados. Igual, no son necesarios para dejar a plena vista lo tendencioso de las opiniones. En la interna militar se inclinó la balanza a favor de los ganadores, encabezados por Jorge Videla, quien luego encabezaría la toma del poder del Ejecutivo nacional por la fuerza. Coincidencias tal vez.


[1] La Nación, 12/8/75.
[2] La Nación, 14/8/75.
[3] La Nación, 14/8/75.
[4] La Nación, 21/8/75.
[5] La Nación, 24/8/75.
[6] La Nación, 25/8/75.
[7] La Nación, 27/8/75.
[8] La Nación, 27/8/75.
[9] La Nación, 28/8/75.

Ciclo de Cine Documental: Espejos y espejismos: distintas miradas sobre el África de hoy

El Museo Etnográfico, la Sección de Estudios de Asia y África de la Facultad y el Observatorio Sur invital al
*3° Ciclo de Cine Documental*
*Espejos y espejismos: distintas miradas sobre el África de hoy*
Sábados y domingos de agosto – 16 hs.
Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”
Facultad de Filosofía y Letras (UBA)
Moreno 350, San Telmo
Se realizará, por tercer año consecutivo, un ciclo sobre documentales independientes dedicados a la actualidad del continente africano. Esta selección incluye películas (en versión original con traducción al castellano) que reflejan y reflexionan sobre la vida de los africanos en nuestros días, abordando no sólo sus problemas -como son los derivados de la epidemia del sida, la corrupción y el mal uso de los recursos naturales y la crisis política de Zimbabwe- sino también la vitalidad que África irradia en sus expresiones artísticas y musicales.
/Entrada libre y gratuita./
*Sábado 14 y domingo 15, 16 hs. (se repite la misma programación):*
ZIMBABWE, DE LA LIBERACIÓN AL CAOS. Dir. Michael Raeburn, Zimbabwe, 2003, 55 min.
Michael Raeburn vuelve a los acontecimientos que desde el 2000 sumergen a Zimbabwe en el caos social y la bancarrota económica. El cineasta describe el recorrido de Robert Mugabe para imponerse como presidente, tras 15 años de guerrilla. Respaldándose en los testimonios de sus antiguos camaradas de lucha, miembros de la oposición o fieles del presidente Mugabe, desmenuza los mecanismos que han conducido a la crisis social que desgarra a su país natal y se enfrenta con sus propias desilusiones.
*Sábado 21 y domingo 22, 16 hs. (se repite la misma programación):*
SUFFERING AND SMILING. Dir Dan Ollman, Nigeria, 2006, 60 min.
Visión reflexiva y vital sobre la destrucción de África y en concreto de Nigeria a través de la figura del músico y activista político Fela Kuti y su hijo Fema Kuti. La música como despertar a una conciencia, como celebración de la vida y de las raíces africanas, y como denuncia de un gobierno que actúa como franquicia de las multinacionales occidentales.
*Sábado 29, 16 hs. *
WA N’WINA (Cordialmente Suyo). Dir. Dumisani Phakathi, Sudáfrica, 2002, 52 min. (Colección « Steps for the future »). Premio especial del jurado – Festival de Ismailia Egipto 2002.
«Me han dicho que, entre la gente de mi generación, de dos personas una será afectada por el virus antes de 30 años». Dumisani Phakathi vuelve a su township para intentar entender cómo se vive en la era del SIDA. Cámara en mano, al azar de los encuentros, entabla conversaciones con amigos de la infancia que encuentra, les incita a hablar, con un estilo impetuoso e incisivo. «Wa N’wina es una carta de amor que envío a mi calle y a los habitantes de Soweto. En medio del catastrofismo del ambiente, es mi manera de afirmar que las personas son individuos antes de ser estadísticas. Es también la afirmación de una voluntad para sobrevivir juntos en los tiempos del sida».
*Domingo 30, 16 hs.*
ABYALI. Dir. Matías Pablo Saccomano, Senegal, 2007, 80 min.
En la capital de Camerún, Yaundé, un laberinto urbano construido en cemento y tierra, siete jóvenes músicos dedican su vida a un sueño: dar a luz a Abyali Percusión. Un proyecto musical que tiene como objetivo rescatar del olvido los ritmos tradicionales, para que no se pierdan, y difundirlos por el mundo.
Ellos aspiran a poder vivir de su pasión en un país donde la industria discográfica es inexistente y donde las salas de espectáculo escasean. Dentro de este panorama desolador, luego de 2 años de intenso trabajo, enfrentando graves dificultades económicas, una posibilidad se presentan en el horizonte: el festival de danza y percusión Abok I N’goma.
La tensión aumenta en el grupo a medida que la fecha se acerca; roces internos, molestias con su mentor, el maestro Amadou Kienou, pero ellos saben que sólo pueden seguir trabajando, porque sólo el trabajo paga.
*Organiza:* Observatorio Sur, Sección de Estudios de Asia y África de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y los Archivos del Observatorio de Video No Identificado OVNI de Barcelona.
*Más información:*
Museo Etnográfico J. B. Ambrosetti
Facultad de Filosofía y Letras – UBA
Dirección: Moreno 350
(1091) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Teléfonos: (54-11) 4345-8196/97. Fax: (54-11) 4345-8196
Correo electrónico: info.museo@filo.uba.ar

El otro Cristián Aldana, hacia la ley de música

Ese joven guitarrista y cantante de El Otro Yo que supo tocar “No me importa morir” y “Ailabiu”, habla como socio fundador de la UMI (Unión de Músicos Independientes) acerca de la Ley Nacional de la Música y de cómo es la vida de un músico independiente.
Hace mucho tiempo ya, los músicos independientes se enfrentan a condiciones adversas para desarrollarse. Hoy, se organizan en busca de una ley que los que los ampare e impulse para desarrollar el sueño de vivir de lo que aman, la música. Cristian Aldana en su condición de socio fundador y actual miembro de la comisión directiva de la UMI, habla de su carrera, su militancia, la Ley y aconseja a aquellos músicos con ganas de vivir de lo suyo.
-¿Cómo fue tu crecimiento como músico autogestionado?
-Comenzó de cero totalmente cuando empezamos a armar un grupo nosotros desde la inocencia: queríamos tener una banda y tocar, pero sin saber hacia donde íbamos. Después a medida que fue pasando el tiempo, fuimos viendo más claro que la música era nuestra vocación. Ahí empezamos a darnos cuenta de que en ese momento, el año ’88, no había lugares que te pudieran dar posibilidades de tener tu primer disco. Empezamos a hacer demos, nos dábamos cuenta que cada vez que hacíamos un demo no quedábamos conformes con las grabaciones porque siempre caíamos en estudios de grabación que se encargaban de grabar solamente grupos de folclore, de tango y bueno, nosotros teníamos guitarras distorsionadas y nunca quedaban bien los demos, siempre quedaban mal mezclados. Hicimos varios y siempre quedábamos disconformes, hasta que un día nosotros decidimos grabarnos a nosotros mismos viendo la experiencia de otro grupo llamado Salto al vacío, de quienes aprendimos a auto-grabarnos, y grabamos con 2 dec. Nos dimos cuenta que ahí lográbamos lo que nosotros queríamos escuchar, así fue como editamos el primer casete, que es Los hijos de Alien. Replicamos nuestros primeros cien casetes. Sabíamos que también necesitábamos un arte de tapa, entonces, mi primo Javier hizo un dibujo con una foto de una revista, una caricatura y decidimos que ése iba a ser la tapa del disco. Como en esa no había computadora tuvimos que hacer una reducción con una fotocopiadora color, porque averiguamos en una imprenta y salía carísimo hacer el arte gráfico de un casete. Entonces lo redujimos en una fotocopiadora color, que recién salía en esa época y era más barato hacer de a cinco en una plancha grande. Después las recortábamos y las armábamos. En la primera época los vendíamos en los shows y salía también con una mochila en cinco disquerías donde yo dejaba el material y todas las semanas pasaba y me fijaba cuántos casetes habíamos vendido. Siempre se vendían. Así, con el dinero que ingresaba de los casetes que vendíamos fabricábamos más, también remeras, pines, como que fuimos agrandando todo el merchandising que teníamos. A partir de ahí empezamos a crecer con el grupo.
¿Cómo fue tu relación con la UMI?
-Yo venía de una experiencia que se llamaba Día discográfica independientes argentinas que no funcionó. En el año 2000 más o menos me llamó para hacer una reunión de encuentro de músicos que se autogestionaban y a partir de ahí siendo nueve más o menos empezamos a charlar un poco de lo que nos pasaba como músicos autogestionados y nos dimos cuenta de que ninguno tenía tan claro de qué se trataba el derecho de autor, el derecho a intérprete… Algunos ya teníamos discos editados, yo tenía varios en ese momento, y los fabricamos en el mismo lugar. A algunos les cobraban al contado, otros le podían pagar en cuotas, unos tenían un precio más alto que otros, y nos dábamos cuenta que la fábrica no tenía una política clara con lo independiente. Ahí se generó la idea de crear la UMI, juntarnos todos, armar una asociación civil sin fines de lucro que trabajara para poder darle herramientas más dignas a los músicos que se autogestionan y para facilitar los procesos de fabricación, distribución y difusión de los grupos que deciden autogestionarse. Ese fue el motivo. Primero empezamos a asociar a músicos amigos, cuando llegábamos a los 300, ahí pudimos alquilar una sede propia y hoy en día ya son más de 4200 bandas las que están asociadas.
La UMI se presenta como una institución inédita. ¿Ustedes tenían algún modelo en el mundo o a algo para seguir?
-No, después nos fuimos dando cuenta que éramos algo inédito. La visión fuerte de algo que ya se había hecho era mía, Músicos Independientes Argentinos, ese era el lugar que teníamos como referente de acá en Argentina. No conocíamos otra asociación que hiciera lo mismo en el mundo.
-¿Cómo se mantiene la UMI?
-La UMI se mantiene con una cuota que pagan los socios, hoy en día sale quince pesos. Es autogestión pura, el músico paga la cuota y a partir de ahí accede a los convenios que armamos la comisión directiva de la cual formo parte, también soy miembro fundador de la UMI. Además hay cuatro empleados que se encargan de organizar toda la estructura, de dar las charlas, de contarles a los socios nuevos de qué se trata la UMI y también sumamos gente nueva para que trabajen en la comisión directiva.
-¿Cuáles son los datos básicos que tiene que conocer un músico?
-Un músico que se va a autogestionar hay tiene que tener varios datos en cuenta. Primero, registrar el nombre del grupo que es fundamental porque si no, trabajás y después al año vas a registrarlo y te das cuenta que ya hay un grupo que lo registró, tenés que cambiar el nombre. Después bueno, registrar las canciones, hacerse socio, registrar los álbumes, tener las herramientas básicas para poder armar un show, como para poder autogestionar un disco, saber que hay que grabarlo y masterizarlo lo mejor posible. Lo básico para poder desarrollar algo que esté bueno.
-Vos decías que cuando formaste la banda tenías una mirada un poco inocente. ¿Creés que hoy los músicos tienden a buscar más información?
Algunos no, pasa que por perder la inocencia no perdés el talento tampoco. Me parece que es mejor un músico que esté bien informado y que sepa cuáles son sus derechos para poder defenderlos y para poder generar derechos nuevos. En la UMI una de las cosas que se fue dando con el tiempo fue que también empezamos a democratizar la información. Aparte de armar los convenios, también se dan charlas de derecho de autor, derecho a intérprete; para que los músicos entiendan bien de qué se trata y puedan defender bien esos derechos. Por más que el derecho exista, si los músicos no los conocemos, nunca los vamos a poder defender. Entonces, lo que tratamos de hacer es generar un nuevo modelo de músico, una nueva generación de músicos que conozca sus derechos, que sepa cómo armar una carrera autogestionada. A partir de ahí, cualquier cosa que te ofrezcan de afuera ya empieza a tener otro valor.
Durante muchos años, los músicos de la Argentina se presentaban en la UMI con contratos terribles donde al músico nunca le quedaba nada. Hoy en día, cualquier propuesta que venga de afuera ya tiene que superar lo que vos podés hacer por tus propios medios. Eso me parece que es fundamental.
-¿En qué estado se encuentra la Ley Nacional de la Música?
-Se presentó el jueves 22 de julio a través del senado de la nación, con la firma de Pichetto, Fernandez, Filmus…
-¿Cómo trabajaron ustedes el proyecto?
-El proyecto no fue solamente de la UMI. Somos más de 5000 músicos en todo el país, montón de músicos conocidos, organizaciones de todo el país que trabajamos en la ley. La ley se empezó a gestar por otra ley que venía trabajando el SAdeM (Sindicato Argentino de Músicos) que era la ley del ejecutante musical. No estábamos de acuerdo, era una ley del año 58 que no representa esta realidad que estamos viviendo de que la mayoría de la música se autogestiona, era una ley en la cual te daban una matrícula, te tomaban un examen de idoneidad, había que pagar 100 pesos mensuales. Se iba a generar una caja recaudadora. Encima de que el SAdeM no representa a la mayoría de los músicos, porque muchos de los que están no son músicos entonces de alguna forma no termina de representarnos. Además de que solamente abarca la parte Capital de Buenos Aires, no es de todo el país. Se empezó a trabajar en eso, para voltear esa ley porque no era conveniente. Ahí se armó una organización que se llama Músicos Convocados, que fuimos los que nos juntamos en el año 2006 en el Bauen, éramos más de 1500 músicos, estuvo Mercedes Sosa, la mona Jiménez, Spinetta, Babasónicos, Miranda, un montón. Se trabajó para derogar esa ley. En ese año, tuvimos una reunión con el presidente de ese momento, Nestor Kirchner, que pidió disculpas, derogó la ley y lo comprometimos para trabajar en una ley nueva. Se empezó a trabajar con los músicos que se habían juntado en el Bauen, se armaron grupos de trabajo para crear una ley, se trabajó con leyes de todo el mundo. Así fue como surgió esta ley que les da herramientas a los músicos para difundirnos, les da lugares y crea un Instituto Nacional de la Música así como tiene el cine y el teatro. Así va a haber lugares amparados y subsidiados por el instituto para que los grupos no tengan que pagar para tocar, no sólo de rock sino de todos los estilos.
-¿Cómo es la relación entre músico y el militante?
-Me encuentro en una situación que se fue dando naturalmente pero lo que mas me gusta es tocar en vivo y hacer discos. Estamos en esta situación porque sino no hubiera habido ningún cambio de nada. No es lo mismo antes cuando no existía la UMI que ahora. No es lo mismo ahora que está la posibilidad que salga una ley nacional de la música y se trabaje en un instituto que antes cuando no estaba esa posibilidad. Me parece que aparte de ser músico y tener letras que hablen de la realidad, también es necesario jugársela y trabajar por los ideales que uno tiene. Yo siempre de chico pensaba en que quería cambiar el mundo y sigo pensando en que eso se puede hacer y lo hago todos los días. Una forma de cambiar mi mundo es ayudar a la música porque es lo que yo amo con todo mi corazón y me hace feliz. Entonces trabajar en la UMI y hacer cosas por la música es algo que haces con el corazón. Por ejemplo en la comisión directiva ninguno cobra sueldo, solamente los empleados son los que cobran. Venimos y ponemos nuestro tiempo porque queremos cambiar la realidad.
-¿Qué consejos les darías a las bandas que empiezan?
-Les diría que se acerquen a la UMI, por lo menos para la primera charla. Si se quieren hacer socios buenísimo pero sino se hacen socios la primer charla de la UMI está buena porque te aclara un montón el panorama con respecto a registrar el nombre del grupo, las canciones… Es una forma de llevarte un panorama amplio de cómo deberías hacer las cosas para hacerlas bien.
PRINCIPALES PUNTOS DE LA LEY:
1.La creación del Instituto Nacional de la Música., como principal órgano de fomento.
2.El otorgamiento de herramientas que solucionen una parte del proceso productivo de un proyecto musical (vales para fabricar discos, para grabar, para pasterizar, para imprimir gráfica, para difusión, para diseño y mantenimiento de mantenimiento de soportes digitales)
3.La participación, en las distintas regiones culturales, de las organizaciones de músicos independientes en la distribución de parte de los beneficios otorgados.
4.La creación de un circuito estable de música en vivo en cada región cultural.
5.La posibilidad de mejorar la difusión de música nacional en los medios de comunicación.
6.La creación de un circuito cultural social para acercar el arte musical a sectores de escaso o nulo acceso a esta manifestación.

La lucha por la reconstrucción

Enrique Fukman, ex detenido desaparecido, y Gabriela Jaime, integrante de la producción del documental “ESMA: memorias de la resistencia”, cuentan su experiencia durante la filmación y la intencionalidad del mismo.
El séptimo arte también moviliza. “Esma: memorias de la resistencia” es un documental que se estrenó el pasado mes de julio,  y que narra las historias de supervivencia de las personas desaparecidas durante la última dictadura militar en el centro clandestino que funcionaba en la Escuela de la Armada.
La película, producida por el grupo Boedo Films y TV/PTS, cuenta con la participación de la abogada Myriam Bregman del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), y con los testimonios de los integrantes de la Asociación Ex-Detenidos Desaparecidos (AEDD): Enrique Cachito Fukman, Andrea Bello, Osvaldo Barros y Carlos Lordkipanidse . “Participamos aquellos que nos planteamos hacer la película”, asegura Fukman. La cual no tiene guión, ya que las historias relatadas surgen a partir de entrevistas realizadas por la doctora Bregman.
A diferencia de otros documentales, ESMA: memorias de la resistencia no recurre a imágenes desgarradoras, sino que por el contrario, moviliza desde la conversación. “La idea fue que se contaran historias que marcaron la resistencia,  y que generara ganas de seguir luchando. Hicimos varias entrevistas, y estuvimos en la Escuela de la Armada varias veces. Para algunos es difícil volver a entrar, pero para Cachito no, entonces fuimos con él. Creo que ir al lugar es también una forma de exorcizar esos miedos”, informa Gabriela Jaime, integrante de Boedo Films y TV/PTS. “Esto empezó a mediados de agosto del año pasado, y en menos de un año lo pudimos hacer. Era importante que se estrenara ahora ya que se están realizando los juicios, pero la verdad es que lo grabamos en muy poco tiempo. A medida que íbamos haciendo las entrevistas, fuimos creando una estructura. Quisimos trabajar el adentro y el afuera. Ese sentimiento de reclusión adentro y marcar que afuera no pasaba nada. Eso es lo que intentamos mostrar también con el material de archivo. Que en la calle todo estaba igual”, continúa Gabriela.
“Nuestro relato paraliza, entonces buscamos la forma de poder contar nuestra historia sin inmovilizar; sino que al contrario, generemos bronca y acción. El marco obviamente sigue siendo el secuestro y las torturas, pero las historias se transforman en el tema central de la película. El martirio deja de ser el elemento más fuerte, y toma su lugar la resistencia, agrega Fukman.
Ni el trabajo esclavo, ni los meses que estuvieron encapuchados, ni ninguna otra tortura ejecutada pudo con el pacto realizado entre los jóvenes detenidos. Las obligaciones impartidas eran terribles, pero el límite de oponerse residía en perjudicar a otro. Ese pacto, significaba a veces hasta poner en riesgo la propia vida, con tal de impedir que caiga un compañero.
“Esta película es el primer paso para empezar a hablar, no con el lenguaje que nos dejaron los represores, sino con un lenguaje que es nuestro, que es el de la resistencia. Ya que esta palabra esta implícitamente metida dentro del pueblo argentino. Por eso quisimos contar la historia con el lenguaje del pueblo”, continúa Enrique.
Recorriendo el film, es notable la figura de Jorge Julio López a través de un cuadro. “Quisimos darle presencia a Julio. Aparecerlo. Nosotros siempre decimos que a Julio lo desaparecieron tres veces. La primera durante la dictadura. Luego desapareció durante el juicio, y después desapareció de los medios de comunicación. Lo desaparecieron de todos lados. Y nosotros lo que queremos es hacerlo aparecer de alguna manera. Porque no nos olvidamos de Julio y seguimos reclamando por su aparición”, explica Gabriela Jaime.
Durante la dictadura resonaban en las paredes de las casas argentinas la lamentable frase “algo habrán hecho”. Sí, algo hicieron, y fue luchar por nuestro país. Luego, la gente parecía no entender, y tras la liberación de algunos desaparecidos volvieron a surgir ecos que infectaron nuevamente la sociedad y repetían: “por algo los habrán liberado”. Este mito manchó y denigró la imagen de aquellos que sobrevivieron a aquel triste calvario. Sin embargo, gracias a la lucha diaria las cosas cambiaron. La sala del cine Gaumont que exhibía el documental se llenó. Se pudo ver gente sentada en el suelo a la espera de estas historias; a la espera de una verdad. Se incrementó, también, notablemente el número de jóvenes que asiste cada 24 de marzo, en busca de la Memoria. “Esto quiere decir que hay una parte de nuestro pueblo que esta esperando que le planteemos cosas. Y me parece que todo lo que hagamos para comunicarnos es valido”, aclara Fukman.
“Para nosotros es importante la película como una forma de reconstrucción de la memoria. Las nuevas generaciones van a pelear por esa sociedad que quisieron destruir los militares. Pero para que puedan hacerlo necesitan su historia. Si nosotros logramos mantener por lo menos dos eslabones unidos, habremos triunfado porque la cadena de transmisión de la historia del pueblo se ha mantenido. Y ese es nuestro deber, soldar esa cadena”, finaliza Cachito.
El DVD se puede comprar en el Instituto del Pensamiento Socialista que queda en Riobamba 144, CABA, de lunes a viernes de 18 a 21 hs. Y el costo es de 20 pesos.
Todos los domingos de agosto se va a pasar en el Arte Cinema: Salta 1620,
Constitución CABA, Argentina

Ilu Aña: un símbolo de unión

Ilu Aña, una banda de música afro brasilera que, desde la diversión y el ejemplo, incita a la gente a que se vuelva a colmar las calles de su barrio. Tambores, baile y resignificación en Boedo.

Ilu Aña se trata de un grupo numeroso que cuenta con varios percusionistas y bailarinas, más una banda con cantante, flautista y guitarristas; tantos, que ensayan en dos días distintos. También puede apreciarse, viéndolos de cerca, que son mucho más que un conjunto. Ilu Aña es un deseo en voz alta: un grupo de amigos buscando unir y unirse con la gente, con su barrio, Boedo.

“Buscamos que la gente lo tome como un medio de contacto. La cultura de salir a la calle estaba como muerta. Ahora está renaciendo”, dice Gonzalo Battipaglia director de la banda. Y explica que el tambor es un símbolo de unión, “es que sí o sí tenés que socializar, compartir espacios, no podes tocar solo. Tratamos que la gente sienta eso, con la música como modo de expresión”.

Ilu Aña nació en el interior de una murga de Boedo que fundó el abuelo de Gonzalo. Con el tiempo se disolvió, por falta de espacio y gente. Pero los amigos quedaron y, hace un año, decidieron formar el proyecto. “Cuando arrancamos era un desastre, teníamos solo cuatro tambores. Ahora vamos juntando la plata entre todos y comprando nuevos instrumentos”.

Tras el año de trabajo ya se presentaron en varios festivales y son, también, contratados para fiestas. “Con Ilu Aña, nos reciben mejor que con la murga –dice Gonzalo-, porque culturalmente no está visto como algo de las clases bajas. A pesar de que en Brasil la zamba es lo más bajo que hay. Pero si vas a tocar a un hotel importante con un grupo de zamba tenés un nivel distinto de aceptación de si vas con una murga”. Sin embargo, ellos siguen levantando la bandera y saliendo a tocar a la calle, para hacerla más suya. Como con la murga.

Y afirma que hoy está de moda la zamba: “El lunes vas a Konex y tenés un espectáculo, bueno o malo eso no importa, pero hay un espectáculo de tambores y van miles de personas, eso hace 20 años no pasaba. Acá como que la gente está adoctrinada al rock y costó salir de ahí”. Pero da lugar a la crítica: “Muchos tocan los tambores de una forma que termina siendo muy parecida a la música electrónica. La bomba de tiempo es lo más parecido a la música electrónica que podes encontrar. Lo integrantes, igual, son músicos excepcionales pero por el estilo que adoptan no tocan con todo el potencial que tienen. Es que se pierde el equilibrio, lo propio”.

En Ilu Aña están atentos a no romper ese equilibrio, y en sus canciones –la mayoría típicas de brasil – buscan la reivindicación de la cultura afro brasilera. Sus letras tratan, la mayoría, de problemas sociales. Las bailarinas acompañan con una coreografía donde representan esta lucha.

La función del arte

1

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
¡Ayúdame a mirar!

2

El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. Él formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios. Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando.
El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:
Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.
Y sentenció:
Pero rasca donde no pica.

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.

A menos de un año para el Golpe

Un recorrido por nuestra sociedad durante los doce meses previos a la intervención militar del ´76. Las diversas alianzas en las disputas de las fuerzas sociales, y los hitos que marcaron a cada una en aquel final del proceso revolucionario. Mientras, las FF.AA. como el fiel instrumento de acción violenta de la gran burguesía en su Proceso de Reorganización del Capitalismo Nacional.

El Golpe de marzo del 1976 se articuló como el fin de un proceso revolucionario que se había precisado en mayo del `69 con el “Cordobazo”. Aunque posteriormente reprimido con éxito, ese suceso significó la demostración que en la realidad el poder  de la burguesía podía ser disputado.

Un proceso revolucionario implica un quiebre en la hegemonía burguesa que genera un contexto ideal para que la clase obrera piense por fuera del marco impuesto por el orden burgués. La clase obrera -o una facción de ésta- logra organizar la idea de una revolución en su conciencia de clase. Entiende que la solución a sus carencias, sus privaciones y su realidad de explotada no puede estar dentro del sistema capitalista, por lo que pretende un cambio del mismo.

No se trata de que en 1969 recién comiencen las dificultades para el control del dominio burgués, sino que estamos frente a un desarrollo de fuerzas desde décadas anteriores. Es que la crisis por la que transcurre la hegemonía de la gran burguesía está atravesada por las distintas recetas ineficaces que sostuvieron desde la década anterior a su propia pregunta de cómo desarmar al peronismo.

La agudización de la lucha de clases no implica una sociedad que se enfrenta en bloques de clase unificados. Sino que, se conformaron fuerzas sociales que representaban alianzas de facciones de distintas clases. No eran partidos políticos, eran otra cosa. A partir de 1969, el escenario social argentino estuvo formado por tres fuerzas sociales:

  • La fuerza revolucionaria, obrera y pequeño burguesa.
  • La fuerza reformista, pro-peronista tanto obrera como burguesa.
  • La fuerza contrarrevolucionaria, impulsada por la gran burguesía, impopular por excelencia.

Considerando que la fuerza social reformista estaba en una acelerada descomposición, acentuada exponencialmente con la muerte de Juan Perón en julio de 1974, será preciso entender cómo se desarrollaron las otras dos fuerzas sociales en los doce meses antes del Golpe.

Hubo una formación que se constituyó como la última resistencia de la fuerza revolucionaria a los avances del sistema capitalista: Las Coordinadoras Interfabriles. Se trató de la organización de las bases obreras independientes, totalmente autónomas de  la estructura sindical oficial. En su cuestionamiento al sistema, se formaron como antipatronales y antiburocráticos. Su objetivo era recuperar el control sobre los organismos de representación legítimos de clase dentro de las fábricas. La conducción sindical oficial era despreciada por su falta de compromiso social y su profunda alianza con el gobierno en perjuicio de la situación obrera.

La intensificación de la acción de las Coordinadoras y su protagonismo en el escenario político nacional tuvieron dos momentos cumbres. Ambos, como respuestas de desaprobación a programas del Ministerio de Economía de la Nación durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón. El primero fue entre junio y julio del `75, luego del plan de shock del ministro Celestino Rodríguez, conocido como “El Rodrigazo”. Las fervientes protestas incentivaron en forma rápida la renuncia del ministro de Bienestar Social José López Rega y del ministro de Economía. El segundo momento fue en torno a las protestas originadas por el paquete económico del ministro Emilio Mondelli lanzado en marzo del `76, días antes de la intervención castrense.

Lo valioso y original de este tipo de organización obrera fue su desconexión de la burocracia sindical, como ser de la CGT y de las 62 Organizaciones. Aunque no se hayan planteado suplantarlas, las bases habían rebalsado las conducciones tradicionales sindicales, y buscaban una organización a través de vínculos de clase que acentuaran principios de solidaridad y democracia obrera. Mismo la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires entendía en cuanto a esto la relevancia de “la alienación en la dirección de los sindicatos en Argentina por parte de las masas. (…) los actuales dirigentes sindicales están hoy en día virtualmente divorciados de los trabajadores que representan. Su autoridad se ha ido erosionando al punto que sindicatos paralelos de masas, por lo general denominados `comités de lucha`, o `comités coordinadores` han virtualmente remplazado a los dirigentes sindicales (…) estos comités de bases son mucho más militantes que sus dirigentes legítimos”[1].

Por el otro lado, la alianza contrarrevolucionaria reaccionó terminando de enlazarse con el personal técnico que llevaría a cabo las tareas planteadas: los militares. Para realizar el trabajo como fiel representante de la gran burguesía, las Fuerzas Armadas Argentinas se cohesionaron con muchos reacomodamientos internos. De esta forma, las FF.AA. no fueron un agente extraño, separado de la realidad social argentina a la que luego iba a avasallar, sino que fueron parte del mismo entramado social. Simplemente, las fuerzas militares tejieron una alianza con una de las fuerzas sociales para aniquilar a la adversaria.

Durante 1975 las divisiones en la gran burguesía tendieron fuertemente a desaparecer o atenuarse. La salida golpista los unificó en torno al peligro que para todos ellos suponía el triunfo revolucionario. La alianza contrarrevolucionaria, ya mejor cohesionada, además de contra la revolución, pasaron a estar en posición evidentemente crítica al gobierno nacional. La CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y FAA (Federación Agraria Argentina), dos claros socios en la alianza contrarrevolucionaria descalificaron la condición del gobierno nacional: “Ante esto el gobierno aparece hasta ahora inoperante y vacilante, demostrando carencia de planes concretos, y se limita sólo al reconocimiento de la situación, sin encontrar los cauces que permitan afrontar con toda urgencia la corrección del proceso, que se agrava día tras día.”[2]

Dentro del proceso revolucionario abierto, la injerencia de la fuerza revolucionaria en la política nacional era indiscutible desde hacia ya largo tiempo. La gran burguesía enfrentada al gobierno nacional no podía encontrar otro instrumento que accione la profunda represión que necesitaba más que las FF.AA. El objetivo de relanzar el capitalismo en la búsqueda por continuar con la acumulación capitalista –con su implicada explotación obrera- requería el control de la base social explotada. Pero el simple objetivo de control parece haberles resultado insuficiente, ahora les era necesaria la aniquilación de la base social subversiva para poder llegar a someter al resto. Las FF.AA. fueron la herramienta con la que se valió la fuerza social contrarrevolucionaria en lo que se calificará mejor como Proceso de Reorganización del Capitalismo Nacional.

Dibujos originales de Nos.


[1] Documento emitido por la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires, el 2/12/75, para el Departamento de Defensa de EE.UU. y las embajadas de EE.UU. en los países latinoamericanos sobre “guerra de guerrillas” en las fábricas. Tema: “Terrorismo industrial: guerra de guerrillas en la fábrica”
[2]La Nación, 9/8/75.
Bibliografía utilizada:
Löbbe, Héctor: La guerrilla fabril, Ediciones ryr, Bs. As., 2006.
Balvé B. y Balvé B.: El 69. Huelga política de masas. Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo, Ediciones ryr-CICSO, Buenos Aires 2005. “Introducción” y “Alianza de clases”.
Cotarelo, María Celia y Fernández, Fabián: Lucha del movimiento obrero y crisis de la alianza peronista argentina, junio y julio de 1975 y marzo de 1976. Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina.
Cotarelo, María Celia y Fernández, Fabián: Lucha del movimiento obrero en un momento de crisis de la sociedad: 1975-1976, Debate, en Razón y Revolución nro. 4, otoño de 1998.
Baudino, Verónica y Sanz Cerbino, Gonzalo: Las corporaciones agrarias e industriales frente al golpe del `76: apuntes para la reconstrucción de la Fuerza Social Contrarrevolucionaria. (Aún en prensa)
Colom, Yolanda y Salomone, Alicia: Las coordinadoras inter-fabriles de Capital Federal y Gran Bs.
As. 1975-1976, Debate, en Razón y Revolución nro. 4, otoño de 1998.

“Tú bien sabes que no tengo edad. Ya no matan jóvenes”

La resistencia al nazismo, el dolor de una madre, el amor de un hijo y la sentencia a muerte. La tercera entrega de Crónicas de Fusilamientos atraviesa la Europa de la Segunda Guerra Mundial en la reconstrucción de los últimos momentos del militante Spartaco Fontanot.

Querida madre:

De las personas que conozco tú serás la que más lo sentirás y por ello te dedico mis últimos pensamientos. No acuses a nadie de mi muerte, pues fui yo quien elegí mi destino.

No sé que decirte, pues aunque tengo las ideas claras, no encuentro las palabras justas. Ocupé mi lugar en ejército de liberación y muero cuando ya comienza a brillar la luz de la victoria… Voy a ser fusilado dentro de muy poco con otros veintitrés compañeros.

Cuando termine la guerra tienes que reclamar el derecho a una pensión. Te permitirán conservar todo cuanto tenía en la cárcel.  Sólo me he quedado la camiseta de papá porque no quiero que el frío me haga tiritar…

Una vez más, adiós. ¡Valor!

Tu hijo.

Spartaco.

Como típico italiano, Spartaco Fontanot tenía un vínculo especial con su madre. Spartaco, además, era mecánico y obrero del metal. Y como la mayoría de los trabajadores tenía una inquietud muy fuerte por los reclamos obreros. Una mezcla maldita, la de ser italiano, trabajador y revolucionario para el contexto de la época. Seguramente cuando en 1930 su padre Jacopo, un dibujante de un pueblito en el norte de Italia, decidió que la familia Fontanot viaje en tren hasta Francia, el país de la libertad y los derechos humanos, no imaginó que diez años después habrían de vivir en París bajo dominio nazi. Como tampoco sospechó que lo que le advirtió el secretario del registro civil de su pequeño pueblo aquel 17 de enero de 1922, cuando anunció que su hijo se iba a llamar Spartaco terminaría siendo la más cruda realidad. “¿Spartaco, te has vuelto loco? Le van a cortar la cabeza”, lo inquirió el empleado mientras Jacopo lo apretujaba de su chaqueta.

Como buen italiano, Spartaco heredó el carácter de su padre: tozudo y luchador, aunque más silencioso y sereno. Esa personalidad le permitió mantenerse activo aunque el régimen del Tercer Reich lo controlara todo, más aun si se trataba de un inmigrante. Y más todavía si era un obrero. Militaba en el Movimiento de Obreros Inmigrantes (MOI), un bastión de la Resistencia Francesa, que era comandado por Missak Manouchian, un delegado comunista de origen armenio. Temeroso, Fontanot fue quitándose sus miedos a medida que participaba en las acciones del movimiento hasta convertirse en uno de los hombres más respetados dentro de la corriente, aunque él nunca pudo olvidar la sensación que le quedó luego de su primera acción Esa angustia por oír gritar a sus pares en un barrio de las afueras de París lo acompañó como un fantasma en cada uno de los operativos posteriores que llevó a cabo. Incendió un garaje de las fuerzas de seguridad germanas con diez camionetas a estrenar, pero las llamas y el temor se expandieron por las demás casas. Tras ese doloroso debut en su primera operación con la Resistencia, a Fontanot le esperaban dos años de belicosidad creciente. Las persecuciones seguían, la Resistencia aumentaba su agresión contestataria.

Pero todo duró hasta noviembre de 1943. Cinco italianos fueron arrestados por la policía alemana tras un operativo fallido del MOI. Uno era Spartaco Fontanot. Los otros cuatro eran Rino Della Negra, Cesare Luccarini, Antonio Salvadori y Amadeo Ussuglio. Se les inició un juicio, aunque ellos ya supieran su condena. Fueron trasladaos a la Prisión de Fresnes, la segunda más grande de toda Francia, en las afueras de París. Allí fueron torturados durante todo el invierno europeo, hasta que el tribunal dictó su sentencia. Spartaco estaba en la sala junto a sus cuatro compañeros. Al oírla, fue el primero en sentarse, enrojecido. El veredicto acababa de ser pronunciado y marchaba para su celda. Pero en el camino se cruzó con su madre, que por casualidad había ido a visitarlo a la cárcel. Ella ignoraba hasta que había un proceso abierto contra su hijo. Fontanot cambió inmediatamente su semblante, para no despertar sospechas. Se hablaron sin que una reja los separase. Ella preguntó:

-¿Cómo es que no hay botones en tu camisa? Dámela, voy a recoserlos.

-No merece la pena, mamá. Tengo otra.

-¿Qué son esas marcas? ¿Te han pegado?

-¡No, mujer! Me he caído durante el paseo en el patio.

A pesar del disimulo, ella le preguntó temblando:

-Spartaco, ¿No te van a matar, como mataron a tu primero Nerone?

Él consiguió reír, sin crispar en nada su rostro delgado con los cabellos negros, aplastados hasta el centro de la frente.

-Mamá… Tú bien sabes que no tengo edad. Ya no matan jóvenes. Prefieren enviarlos a Alemania. Necesitan mano de obra.

Al llegar a la celda, Spartaco redactó la carta.

Su madre se cruzó con otro escrito antes que el mensaje estremecedor que le escribió su hijo. No se trataba de una carta, sino de un artículo del diario Matin (un periódico fundado en 1805, cuyo director durante la ocupación alemana fue condenado a cadena perpetua tras la Liberación) titulado: “La corte marcial alemana ha pronunciado veintitrés condenas a muerte”. Entre los 23 fusilados, estaba el nombre de Fontanot. Ella siguió leyendo: “Se ha vuelto claro que los judíos, que arrastraron a los franceses a esta guerra, no han cesado de continuar su juego contra Francia, en momentos particularmente propicios, a fin de poner trabas a la lucha contra el bolschevismo”.

Dos meses después de los fusilamientos en el fuerte de Mont Valérien, la propaganda nazi seguía acusando a los asesinados. En los primeros días de abril de ese año, aparecieron 15 mil carteles rojos que portaban los rostros de diez de los ejecutados en febrero de ese año.

En agosto de ese 1944, una sublevación de la Resistencia Francesa inició la batalla que unos días después terminaría con la liberación de París del régimen nazi. Casi 60 años después, pocos recuerdan aquellos siniestros carteles rojos. Pero sí la valentía de Spartaco Fontanot y sus compañeros en la Resistencia Francesa.

Fuentes utilizadas:

Historia del siglo XX: 1914-1991, de Eric Hobsbawm.

El cartel rojo, de Garnier Raymond.