Archivo por meses: agosto 2010

Arte rompemuros

El Frente de Artistas del Borda, junto con la Red Argentina de Arte y Salud Mental organizó las Jornadas Nacionales Simultáneas de Arte y Salud Mental. En todo el país se llevaron a cabo talleres, espectáculos, mesas-debate, proyecciones de videos para acercar a los enfermos al resto de la comunidad.
¿Qué es eso de desmanicomialización?
Es una recomprensión del sufrimiento mental, y en consecuencia, de su tratamiento y atención. Precisa romper el modelo asilar que hace de una internación, una cadena perpetua.
El Frente de Artistas del Borda, según Martín Abregú, tallerista de mimo, un colectivo autónomo e independiente que comenzó a funcionar en 1984 y que yendo al frente a través del arte intenta cuestionar el imaginario social que hay con respecto a la locura, define esa larga palabra:
DESMANICOMIALIZAR
NO es el cierre del Hospital Público
NO es dejar a los internos en la calle
NO es dejar a los trabajadores de la salud sin sus puestos de trabajo
NO es privatizar la atención de la salud pública
NO es sobremedicación
NO es encierro
NO es segregación
NO es violencia física, psíquica y química
NO es depósito de las personas
NO es abandono ni desamparo
NO es judicialización de la internación
DESMANICOMIALIZAR
ES la atención digna de la salud mental
ES transformar el vínculo entre profesional y paciente
ES internación corta en Hospitales Generales o Centros de Salud Mental
ES dignificar el trabajo de los enfermeros
ES atención ambulatoria, domiciliaria: el profesional va hacia el paciente y/o el paciente va hacia el profesional
ES recuperar los lazos familiares y sociales de los pacientes
ES garantizar la vivienda (propia y/o familiar; o a través de hogares sustitutos, casas de medio camino, etc.)
ES garantizar el trabajo de los pacientes (mantenimiento de la relación laboral; creación de cooperativas, de bolsas de trabajo; microemprendimientos y otros.)
ES una mejor utilización y distribución de los recursos económicos.
ES brindar más información, apoyo y contención a las familias
ES convertir al “manicomio” en un Hospital General con un área de Salud Mental
ES la búsqueda de nuevas alternativas de tratamiento.
Pero desmanicomializar implica también romper muros. Por eso, los doce talleres artísticos (teatro, teatro participativo, circo, plástica, música, fotografía, mimo, expresión corporal, letras, periodismo), a cargo de un coordinador artístico y uno psicológico, tienen un efecto además de terapéutico y profesional, social. Intentan tirar abajo los manicomios para acercar a los internados con la comunidad exterior. Claro que no usan maza y topadoras sino arte. No solo están todos invitados a participar en el FAB, sino que también dan espectáculos fuera del Borda.
El 6 y 7 de agosto, el Frente junto a la Red Argentina de Arte y Salud Mental organizaron mesas-debate, partidos de fútbol, conferencias, presentaciones de libros y revistas, talleres de plástica, periodismo, literatura, circo, teatro, coro y mucho más en la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Santiago del Estero, Resistencia, Necochea, Alto Valle Neuquén, Salta y Bariloche.
Centro Cultural San Martín, Capital.
Viernes
A las 20, el taller de circo del FAB, con Pablo Eduardo Morales; Victor Scheffer; Ever Beltran, Cristian Ruggeri , Lucas (Uma) Montiel,  Paz Wolf , Luciana  Cantisani.,Gabriel Romano, Daniel Francisco y Maru Rubin como intérpretes, llevó a cabo tres escenas: “Tiempos de Máquina”,  “Escenas individuales” y “Urbanizados”.
Entre malabares y piruetas, los artistas demostraron ser capaces de subirse a un escenario y tapar posibles errores con solidaridad. Cuando a alguien le costaba mantenerse en alguna posición, siempre de atrás venía alguien escondido a ayudarlo. Seguramente lo hicieran recordando las palabras que les hace llegar constantemente Alberto Sava, coordinador general del FAB, y que al día siguiente diría en una conferencia: “No presentamos cualquier cosa para que digan ‘pobrecitos los locos que están arriba del escenario’. No. Queremos que se constituyan como artistas porque eso hace al respeto, a la dignidad de una persona. Además, si presentamos cosas malas, seguramente no nos va a ir a ver el público. Le podrá servir al tallerista, pero es muy frustrante para el artista que no lo vayan a ver”. Algunos segundos más tarde, sentenció: “Si quedan encerrados en el manicomio, se los fagocita, los hace desaparecer”.
Una hora más tarde llegaría, del hospital Moyano, el grupo de teatro “Vengo a contarte algo”. Verónica Barrionuevo fue la primera monologuista. Abrió con “Esmeraldas. Siguiendo su propio guión, interpretó a una señora que había perdido todo: su familia, sus amigos, su casa y sus ganas de vivir. Recién después de haber creído que se había cruzado con su hijo se animó a meditar sobre su pasado y sus errores, y mirar para adelante. Pero por delante estaba la marginación. Sólo luchando contra ella podría reencontrarse con su hijo.
Florencia Balbo, también autora y actriz, representó “El Invento”: los pensamientos de una mujer disconforme con su cuerpo. Una mujer que se mira al espejo, se recuesta en un sillón y se tira al piso, que siente, llora y se ríe de sí misma, que piensa y piensa y no entiende por qué se siente mal por ese rollo que “está de más”.
Nilda Sildaco, después de que el telón se cerrara y se volviera a abrir, contó la historia de una mujer maltratada por su marido. “Una sola vez me pegó”. Pero, en  realidad, la violencia psíquica era constante. La excusa: ella estaba enamorada del mejor amigo de él.
Sábado
Para las 8 de la noche, se planificó el video «Del Moyano a Mar del Plata….un viaje desmanicomializante». Las internas pacientes viajaron a la Feliz para romper los muros del manicomio. Le perdieron el miedo al micro, al exterior, al escenario y al micrófono. Hicieron talleres de radioteatro y de baile que, como el de mimo, intentan reconocer el cuerpo y sus posibilidades de expresión. Porque “en los manicomios, los cuerpos son socavados, oprimidos, constantemente por el maltrato, la violencia física y psíquica, la mala alimentación, la sobremedicación”, como había dicho Martín Abregú horas antes en la Mesa del Taller de Mimo. Luis Parente, integrante fundador del FAB, ya fallecido, lo sintetizaba así: “El hospital es como una boca grande que te traga”.
El video demuestra la falsedad, además, del mito de la peligrosidad y la imposibilidad de recuperación de los enfermos.
Terminado el video, arrancó el coro del Moyano y la música del Frente de Artistas del Borda. “Todas las manos todas”, “Vivo por ella”, “Héroe”, algunas coplas norteñas creadas por las chicas del taller, como “en el paraje de Roble tengo mi casa y cabrito/donde se cantan las coplas, donde se tienen amigos”.
Pero más que leer, hay que conocerlos porque el manicomio no es una isla en la sociedad, sino una consecuencia de ella. Los talleres están abiertos a la comunidad para entender que, como sostiene Sava, lo que ellos hacen no es “arteterapia”, sino arte. “Por eso los talleres están coordinados por artistas. Es el artista el que puede llevar adelante todo el proceso desmanicomializador”.

Corrientes en veredas opuestas

Contraposiciones. Entre lo burdo y aquello que le exige pensar al espectador. Dos espectáculos, dos teatros. Dos realidades divididas por una Avenida
Se detiene la Avenida Corrientes. Gritos, fotografías y desesperación invaden la puerta del teatro. Una multitud de personas esperan entre vallas la llegada del fenómeno del momento. Lamentable fenómeno. Todo parece tener su precio, en un país capitalista donde la Fortuna vale más que el arte.
Gente conocida por su estética y dinero camina de un lado al otro del escenario del teatro Premier. Con un guión lamentable, que difunde la promiscuidad, la riqueza, la publicidad de los chocolates y que, por sobre todas las cosas, difunde la degradación total de la mujer. No hace falta ni nombrarlo, ya todos los medios se encargaron de darle su lugar en el mundo de la farándula.
A pesar de tener un libreto vulgar con bailes del caño y donde los aplausos no son para la mejor actuación, sino para el cuerpo de la actriz; el encargado de prensa del teatro Premier, Hernán Ranieri responde: “Es una comedia para la familia. La sexualidad casi ni se toca”. Y asegura que no se sorprende del recibimiento por parte del público: “La verdad que esperábamos eso. Es terrible el cariño de la gente con Ricardo. Todos los días a la salida y a la entrada del teatro.”
Sin embargo, lo más penoso de este costoso show -que se podría resumir en una frase misma de la obra: “la mujer perfecta es una combinación de ellas. Lo mejor es tener una mujer para cada ocasión”- es que al cruzar la avenida uno se encuentra con puestas en escena de gran calidad a las que pocos hacen mención.
En la vereda de enfrente se encuentra el Teatro General San Martín, el cual recibe por su 50ª aniversario el tristísimo regalo de pasar desapercibido. Un lugar donde se presentan importantes obras a bajo precio y que además, realiza un ciclo con una serie de encuentros de reflexión y propuestas sobre el Complejo Teatral de Buenos Aires y sobre la actividad escénica en la ciudad.
La vida es sueño es una adaptación del distinguido director Calixto Bieito que cuenta con la interpretación de virtuosos actores como: Joaquín Furriel, Muriel Santa Ana, Patricio Contreras y Osvaldo Santoro; entre otros. Esta producción que llena de espectadores la sala Martín Coronado es la versión contemporánea de la obra de Pedro Calderón de la Barca, que vislumbra la fragilidad de la condición humana y la libertad del mismo frente al destino. Esta presentación, gracias a la gran labor actoral, conmueve al auditorio con su complejo guión de estilo barroco y logra ocupar cada una de las butacas del gran teatro.
Sin embargo, nadie detiene las actividades de la Avenida Corrientes. No se ven largas filas en la vereda, ni griteríos en la salida de los actores.
Parece que el público elige lo fácil y mundano frente a lo reflexivo y trascendente. El margen a elección es poco, la divulgación de uno y de otro es opuesta y la incentivación a los espectadores cada vez tiende más hacia una misma vereda.

«Soy izquierdista: de pie, de fe y de cerebro»

 
Aquél tipo capaz de eludir a cuántos rivales se le crucen por el camino, el provocador de un sinfín de alegrías futbolísticas, el mejor de todos los tiempos en lo suyo, no sólo está ligado al deporte: su vida transita un camino netamente político. Desde apoyos y odios hacia presidentes de no tan buen gusto hasta relaciones conflictivas con importantes dirigentes, el pensamiento maradoniano pasó por muchas contradicciones, pero en un aspecto se mantuvo siempre firme y latente: su amor y devoción por Cuba y por Fidel Castro.
Soy completamente izquierdista: de pie, de fe y de cerebro” (1995)
Sería absurdo pensar a Diego Armando Maradona simplemente como el mejor jugador de fútbol del mundo y nada más. Sería ridículo no analizar cómo puede traspasar fronteras el pensamiento y las acciones de una persona tan importante e influyente como lo fue y es él. Por eso se vuelve inabarcable el intentar entenderlo. Sus acciones y dichos políticos se vuelven molestos para muchos sectores que no les gusta que un tipo con un tatuaje del Ché Guevara y de Fidel Castro opine, pero él lo dice igual, sin ningún miedo a nada, y sin importar lo que antes pudo haber dicho.
A Menem lo admiro mucho y lo quiero muchísimo” (1996)
Por los años 90, era sabido su apoyo hacia el ex presidente riojano Carlos Menem. Quedó evidenciado en su deseo de que continuara en el cargo en las elecciones de 1995, para que le pueda brindar un homenaje a su hijo fallecido en un accidente de helicóptero: “Voy a votarlo porque creo que, en su memoria, nos va a dar un país mejor. Es un gran presidente”, declaró semanas antes de que se habilitaran los comicios. Pero era otro Maradona. Era el que era el amigo de Cóppola, el que se peleaba y se amigaba con Bilardo y con Grondona, el que tenía problemas con su adicción a las drogas y el que pasaba por los sus últimos momentos profesionales dentro de la cancha.
Quizás su sustento fue vital para que se diera esa reelección fatídica. Ocupó durante ese mandato un cargo en la secretaría de deportes de la Nación y no dudaba en agradecerle lo que le daban, pero Maradona es Maradona y si tiene que criticar va a criticar. Sumado a las contradicciones propias de un ídolo y un año después que culminara el mandato del riojano, lo acusó severamente por otorgarle el indulto a los militares: “Lo que nunca le voy a perdonar a Menem es el indulto. Estoy a muerte con las madres de los chicos desaparecidos”, expresó en 2000.
“Tengo el orgullo de ser amigo de Fidel, que es el más grande de la historia viviente. No soy comunista, soy fidelista a morir”  (2000)
Pero en lo único en que se mantuvo siempre, pero siempre, con el mismo ideal, con la misma bandera siempre en alto, fue por su amor, su respeto, su devoción y su locura por Cuba. Ese sentimiento tan fuerte que genera el diez en la isla del caribe, como los mismos cubanos le provocan a él. Una relación que pudo haberse descubierto por casualidad- Su primera visita a Cuba fue para internarse en una clínica por abuso de drogas-, pero según sus propias palabras, desde el primer momento se enamoró de ese país y de esa cultura.
Por el 2005, cuando George Bush, ex presidente norteamericano, se presentó en Argentina para la Cumbre de Presidentes, las usuales protestas en su contra fueron dirigidas por un líder fuera de lo común: Diego Maradona. El pequeño genio les pidió a los argentinos que marcharan contra «la basura humana», como lo llamó, y encabezó la famosa “contramarcha”, en donde realizó un viaje en tren hacia Mar del Plata con figuras políticas como Evo Morales, Hugo Chávez y los músicos Víctor Heredia y Emir Kusturica, ente otros.
Hoy las críticas a pelusa siguen vigentes. Hay ciertos sectores que no toleran esta buena relación con Fidel Castro y , por sobre todo, no soportan que sea amigo, fiel y seguidor de Hugo Chávez en Venezuela. Su reciente arribo a aquél país para el discurso en contra de Colombia y sus políticas pro estadounidenses, y su apoyo al movimiento chavista se hizo notar para darle un impulso cada vez mayor a las palabras del político. Esto generó que sea basureado por muchos que ocupan un gran lugar dentro del periodismo y que no lo toleran.
Su apoyo al Fútbol para Todos, al traspaso de la televisación privada a estatal, tampoco fue dejada pasar por estas mismas personas. Su presencia, junto a la presidenta de la Nación y a Julio Grondona, presidente de la AFA, en el momento en que se anunció este cambio abrupto a lo que se veía antes, fue aprovechada para que lo basurearan de arriba abajo, a lo que Maradona simplemente y con razón contestaba: “Estoy ahí por ser el DT de la selección, nada más”.
Fotos con un habano en la boca, con una boina con una estrella en su cabeza, con una remera del Ché, son muy comunes de visualizar en él. Maradona en relación a la política nunca se llevó bien con los grandes medios hegemónicos, porque ellos no compartían este parecer del diez. Esto le pasó antes, durante y después del mundial de Sudáfrica, esto le pasó cuando viajó en el tren de la contracumbre. Esto le pasó por ser Maradona, una persona inabarcable y única y que dice lo que tiene que decir.

Un hombre y un estadio

Caminando las calles del Azteca, yendo en busca de volver a encontrar alguna de las gambetas extraordinarias de Diego Maradona, un cronista de NOS visita el templo, ese templo, que vio todas las magias del gol a los ingleses en 1986.

Es él. Estaba, está y estará ahí. Son un sólo cuerpo Estadio-Hombre, unidos por una copa y, principalmente, por un gol. Visitar el Azteca es una de esas experiencias que te erizan hasta el más íntimo de los sentidos.
Fui con las expectativas por las nubes: tarareando la canción de Calamaro, reinterpretando la Joya del relato Mundial regalada por un tal Víctor Hugo Morales, recordando ese instante en que el fútbol se refundó, donde se inventó otro deporte que duró 10 segundos. Un deporte que nadie podrá igualarlo jamás. Podrán, quizás, inventar otros deportes pero no ese, no en ese Estadio, no así.
Es una masa de emoción que te aplasta. Eso es el Estadio Azteca. Está vacío, lo que lo llena de presencia. No hay nadie, aunque difícil es decir nadie. Esta él. Juro que está él. Es imposible no imaginarlo en el césped. Quise pensar por un segundo en otra persona, en Burruchaga quizás, pero duró lo que inglés ante Maradona: NADA.
Hay un césped, siempre verde, que tiene sus huellas, sus pisadas. Hay dos arcos, sólo importa uno. El que importa es el que se ve de principio a final. El otro está demás. Me lo imagine cien veces “dejando en camino a tanto inglés”, pero es imposible. Imaginarlo es difícil ¿y hacerlo? Para él fue tan fácil.
Me quedé mirando ese arco. Me emocioné. Una gota, sólo una. Lo miraba e intenté comprender cómo. No pude, nunca podré. Es gigante y él lo hizo tan chiquito. Llevar en el bolsillo al Azteca no es para cualquiera,  Maradona hace jueguitos con el mundo señores. Domó al Azteca. A mi el Azteca me aplastó, me liquidó, me hizo sentir que todos los demás estadios son un metegol.
La visita constaba de un museo, de los vestuarios y de la visita al césped. La parte importante fue sólo una. El tema fue único. Éramos ocho, cuatro argentinos. Fuimos todos por lo mismo: a ver si podíamos encontrarlo. Estaba allí, enorme. Una enormidad fantasmagórica, oculta, invisible. Es tan grande que conmueve hasta al más duro. Necesité besar el pasto y lo besé. Necesité llevarme aunque sea un poco de ese pasto y lo hice. Luego me arrepentí y lo planté. Entendí que es irrepetible. Miré una y mil veces y volví a mirar la ultima vez. Imaginé de la misma manera. Alguna foto como para dar parcial testimonio de que esto es cierto. Tan parcial como inútil. Imposible poner en palabras, imágenes o música toda las emociones, expresiones, recuerdos y armonías que despierta conocer al  Azteca. Imposible expresar que fue el lugar donde mas argentino me sentí. Lejos de intentar caer en los nacionalismos estúpidos, allí estaba el ser que me representa, con mis penas y mis alegrías. Allí estaba Diego Armando Maradona. Y ahí lo quise más y para siempre. Estas palabras son sólo lo que pude escupir de todo lo que me pasó en el Azteca.
Es lo mismo que decir: gracias. 

De Diegos, De mafias, de Nápoles


  “No pueden entender lo que se han perdido”. La frase, pintada en una pared externa del cementerio de la ciudad, ilustra el éxtasis. Los fanáticos vivos les hablan a los difuntos. Napoli gana el Scudetto de la temporada 1986/87, el primero de su historia. Diego Maradona, a quien se perdían los destinatarios de la frase, hacía vivir un sueño a Nápoles. San Gennaro, el revolucionario Masaniello y el actor y poeta Totò tenían un nuevo compañero de devoción.
   La historia del graffiti a los muertos es registrada en el documental italiano Ho visto Maradona, uno de los múltiples trabajos cinematográficos sobre su figura. Stefano Ceci, un amigo napolitano de Diego, da su testimonio en el sugestivo film argentino Amando a Maradona. Ceci imita su corte de pelo, modo de hablar, ademanes y tiene los mismos tatuajes en la piel.
   “Nunca lo olvidamos porque tocamos el cielo con las manos”, dice Stefano, y canta en su auto “¡Napoli, Napoli, forza Napoli!”. Ama a Maradona, como invita el título de la cinta-homenaje. “Antes de Diego -cuenta un cocinero de un clásico restaurante portuario- Nápoles nunca había sido una ciudad importante. Desde que se fue, perdimos todo. Ahora es el desprecio de Italia”.
   La película La mano de Dios, en cambio, muestra a un Maradona enfermo y amigo de la Camorra. La parte de su historia que muchos deciden saltear. Y que otros, peor, dedican páginas de infamias, como lo hizo El Gráfico dirigido por el periodista Aldo Proietto en 1991, cuando retrató su detención en el departamento de Caballito con testimonios y datos falsos.
  
Maradona, es cierto, encandiló a una ciudad pobre del Sur italiano por su aura de ídolo rebelde y por los éxitos deportivos, pero también por la magia del juego. El fútbol en estado celestial. Las imágenes de sus trucos -golazos, apiladas, caños, sombreros- inundan cualquier repaso fílmico de su trayectoria en las canchas.
   En 1989, en el calentamiento en el césped previo a una semifinal de Copa UEFA ante Bayern Munich, bailó al ritmo de Life is life, la canción del grupo alemán del momento Opus, que salía por los altoparlantes del estadio San Paolo. Asombra mirar hoy en YouTube cómo combina movimiento y música con la pelota de compañera. No es una publicidad de Nike ni Cristiano Ronaldo.
  
El lazo eterno entre Maradona y Nápoles promete un nuevo capítulo. La tierra prometida espera al «argentino por error», como lo definió un tifosi. Ahora en el rol de director técnico. El actual DT de Napoli, Walter Mazzarri, puso incluso su cargo a disposición de Diego ante los rumores de la prensa. “Si bajase 20 kilos -ironizó en julio pasado- hasta le encontraría un puesto”. En Nápoles, hoy la ciudad más violenta de la Unión Europea y el basurero de Italia, ya estiran la agonía.

El show del Diez


Diego dice y el mundo, indescifrablemente, habla. Diego dice y en cada uno de los puntos de su decir nacen genialidades y contradicciones, poemas y brutalidades, verdades y mentiras, razones e irracionalidades. Diego dice, siempre dice, y por eso es que se ha convertido, desde que su magnífica existencia con la pelota conoció la luz del día, en un eje noticioso y constante. Dueño de un notable talento para hacer declaraciones, uno de sus focos hablantes siempre fue el periodismo y una de sus frases más notable salió de su boca en 1994, mientras salía a dispararle a un conjunto de reporteros que hacían guardia para retratarlo: “A los periodistas que mienten hay que pegarles un fierrazo en la cabeza”. Repleto de micrófonos: Diego y los medios, los medio y Diego.
 “Acá estoy, Mauro (Viale), al servicio de la gente”, en 1997. En sintonía con una plena picardía llena de picantes, Diego ha sabido sentarse en cualquier conferencia de prensa de algún lugar de este mundo, y llenar de risas y de abrazos a cualquier auditorio. Fue fundamental para el periodismo cada vez que el show necesitó de su talento para saltar de la silla de declaraciones y ponerse a hacer jueguitos con un bollo de papel. Fue infinitamente reproducible los días en que conjugó su matrimonio, las tapas de las revistas y las transmisiones en vivo de la televisión. Y de la misma forma, pudo encontrar maneras perfectas para sacarse de encima a la prensa simplemente declarando: “No, muchachos, hoy tengo menos palabras que un telegrama”, en 2001.
 Diego supo ser noticia hasta en sus intentos de dejar de serlo. Arrastró a los medios hasta donde sea y los medios se arrastraron hacia él sin un suspiro de razón. Su constante exposición lo volvió una figura constante en el living de distintos periodistas y su libre posibilidad de expresión le dio espacio para opinar de los comunicadores, tanto como ellos lo hacían de él: “Yo lo llamo santuchito, porque siempre está cerca de la torta”, en 1994, sobre Bernardo Neustadt. “Neustadt tiene derecho a elegir a sus entrevistados, y yo tengo derecho a decir que no quiero ser entrevistado por un tipo como él”, en 1980. “(Marcelo) Araujo y (Enrique) Macaya Márquez son como dos vigilantes. Y mientras uno la va de policía bueno, el otro hace de malo”, en 1996. “Si para ser el técnico de la Selección hay que hacer lobby y hablar con periodistas como (Fernando) Niembro, yo abandono. Renuncio al cargo”, en 2004. 
 “Un día me voy a despertar y voy a leer en el diario que soy un asesino”, en 1996. Con la pelota en la cancha, los medios son una máquina de rebotar noticias hasta llegar a infinitos resultados. Diego, en todo su esplendor magnífico e híperpotente, supo simplificar en esa frase parte de lo que es el repulsivo trabajo mediático. Con sus verborragias y sus formar grotescas, Maradona, en todo lo mucho que dice, ha logrado acomodar en pocas sílabas grandes ideas. No es un académico. No es un científico. Pero sí es un hombre con el que todas las circunstancias periodísticas se magnifican y se multiplican cuando se vuelve el sujeto de las cosas. Lo que lo volvió un experto en sentir los abusos mediáticos.
 “Creo que hay una parte del periodismo que por una noticia mata a la madre. Esa gente existe”, en 2005. Diego dice siempre lo justo. Siempre lo preciso. Siempre lo brutal. Siempre lo dulce. Siempre lo grotesco. Siempre lo exagerado. Hablar de las experiencias de Diego con la prensa es un elemento inacabable porque, en sí, Diego es inacabable e inabarcable. Su último round con la prensa terminó en ese sutil poema que decía, luego de la clasificación de Argentina para el Mundial de Sudáfrica en Montevideo: “La tenés adentro, Pasman”. Tan importante es Diego para la prensa que este periodista, al que le apuntó la frase, hace unas semanas presentó su primer libro, La tenés adentro, de Juan Carlos Pasman, y en los primeros días de venta agotó los ejemplares.

Ser artista

Fragmento de entrevista a Hans-Joachim Koellreutter
¿Qué significa ser artista creador en el mundo de hoy?

Una de las tareas más importantes del artista de nuestro tiempo es difundir las grandes ideas que marcan nuestra época y ayudar a que se tome conciencia de ellas. Estas ideas pueden ser filosóficas, religiosas, científicas y también políticas. Con esto quiero decir que el artista de nuestra época, a través de su arte, debería estimular en el oyente o espectador la reflexión sobre estas ideas y su discusión.

 

¿Y el artista creador en el Tercer Mundo?

En el fondo, es lo mismo. Sólo que ser artista en el Tercer Mundo significa, a mi entender, contribuir al surgimiento de una conciencia en la que las culturas tercermundistas se sientan comprometidas tanto con su tradición como con el moderno mundo tecnológico. Un tema que está ocupando mucho a la juventud de América Latina. Y América Latina es parte del Tercer Mundo. La integración de los valores culturales es decisiva para la sobrevivencia de la cultura y la civilización humana en su totalidad. No debemos permitir que el abismo que existe entre las civilizaciones creadas por nosotros y nuestro comportamiento interhumano se agrande permanentemente. Se trata de encontrar el valor y la fuerza para una nueva forma de vida. Una forma de vida que no puede ser concebida sin una reorientación de nuestro pensamiento y sin renunciar a lo tradicional. Despertar esta problemática en la conciencia del hombre es, con seguridad, una de las tareas más importantes del arte de nuestro tiempo. Y todos los problemas estéticos y educativos de la música deberían considerarse bajo este punto de vista. En el Primer, en el Segundo y en el Tercer Mundo.
Fragmento de entrevista realizada por Graciela Paraskevaídis. www.latinoamerica-musica.net

Saber perdonar

Por Marcia Escudero

Cuando pensé en esta obra inmediatamente sentí que vos eras el indicado para el personaje central ya que tu personalidad da los caracteres exactos para cada pasaje. En medio de los otros personajes tan disparatados, el tuyo, el terapeuta, con ese romanticismo al que lo ha llevado su amor por la música, se destacará creando un clima emotivo e idealista; es por eso también, buscando que te destaques, que preferí vestirte de negro; serás el único que luzca ese color.

No olvides que ellos, esos seis amigos desenfrenados, con sus extravagantes y coloridos atuendos, a los que sus mentes desviadas obliga a intensas sesiones terapéuticas, reconocen en vos a su guía. Sos para ellos un remanso; con tu música suave, constante, monótona; en esa sala donde todo, desde la luz difusa a los mullidos sillones; desde las paredes al mobiliario, todo, se ve cubierto por un apacible tono azul, que elegiste según el libro, para lograr el efecto sedante que ellos necesitan. Recordá que a esos seres tan desquiciados sólo podés calmarlos con tu personalidad y tu música y que cualquier alteración podría ocasionar una reacción brutal e inesperada; ya verás,  cuando avances en el desarrollo del libro, comprenderás cuál fue el principal motivo de mi elección.

En la próxima obra, que ya estoy bosquejando, tengo pensado para vos otro personaje, comprometido, pero no central, aunque te aseguro que la prensa te tendrá muy presente.
Como ves no te guardo rencor por haber huído con mi hija adolescente, tampoco por haber provocado el fracaso de aquella temporada en la que por tu constante estado de ebriedad debí suspender sistemáticamente las funciones llevándome a la ruina; ya ves, sé perdonar, casi te diría que hasta sé olvidar.

La obra se estrenó, fue un éxito. En la última escena se apaga automáticamente la música y un estridente sonido trepita ensordecedor; la tenue luz azul de la sala de terapia es reemplazada violentamente por un encandilante e intermitente reflector. El efecto es inmediato; los pobres desquiciados enloquecen; se abalanzan sobre el personaje central, el terapeuta, gritando, aullando y terminan matándolo.

Cuando baja el telón todos se acomodan para el saludo final; el protagonista está allí, inexpresivo, inmóvil. Desde bambalinas el autor, quien curiosamente lucía un extravagante y colorido atuendo, había estrenado también su siguiente obra en la que él era el personaje central y el que estaba inerte en el escenario en medio de un charco de sangre sólo tenía un papel secundario.

Enviá tu cuento a smurak8@gmail.com

Pugna en Bonpland, Cana versus arte

Detrás de la gente y el escenario, los patrulleros de la Federal. Detrás del festival, la clausura del Centro Cultural Bonpland. Detrás de un cachivache, un peligro atroz al que más de mil personas le dijeron no. No a reemplazar un centro cultural por una comisaría de la Metropolitana. NO.
Después de atravesar una línea de patrulleros de la Federal que cortan la calle, la gente se amontona a escuchar una improvisación dirigida del grupo de percusión Subite al Bondi, un viaje musical. Estaban abriendo el festival de resistencia a la clausura del Espacio Cultural Bonpland, donde el gobierno de Mauricio Macri prefiere construir una comisaría de la Policía Metropolitana.
¿Bailan o dirigen?
Las dos cosas. Sebastián Gonzalez y Daniel Aldonza –de a uno por tema- levantan los dedos, los muestran, aplauden, bajan las palmas, las suben, cierran los puños y apuntan. Pero la música no sale de sus manos, sale de los percusionistas -Damián Checco, Eugenia Zubiri, David Kaplan, Fernando Rabinovich, Gastón Gurevich, Gustavo Sapir, Gustavo Vitale, Hernán Samonta, Juan Manuel Benítez, Lucila Chiesa, Patricio Famulari, Mariano Brizuela, Sebastián Gonzalez, Xavier Martin y Guido Frisina- que lo enfrentan y le responden. Claro, el entorno de comunicación  no termina ahí. Frente a ellos están los ¿dos mil? ¿mil quinientos? que no quieren que las fuerzas de “seguridad” le quiten el espacio a la cultura, los que no quieren darle lugar a la ola de inseguridad, los que no quieren que choquen dos policías enfrentadas, los que prefieren una fría noche de música que un encierro infernal, los que bailan para calentar sus cuerpos y sus almas.
Resistir, Bonpland. Hay que resistir
Madi Walter (Ciro García Fiorito, Hernán Merletti, Julián Buzzalino, Pablo Vostrouski y Santiago Vignoli), de Ramos Mejía, toca sus rock and rolles por segunda vez en la Ciudad. Las dos veces en Bonpland. Evidencia de que la General Paz es más una muralla que un autopista. O, más claro aún, un embudo. Para un lado se va fácil. Para el otro hay que ser un afortunado.
Aguante Bonpland
Lo dijo Tomás Amante, cantante de Vento, al subir al escenario. Y nunca esa frase tuvo tanto sentido. En realidad sí. La tuvo en febrero de 2007 y en este abril. Es más… desde que se recuperó está en riesgo de clausura porque nunca tuvieron el convenio para que fuera un centro cultural, sino uno comercial. Pero ahora efectivamente está cerrado.
Por eso este cuarteto, completado con Uriel Tordó, Ciro García Fiorito y Santiago Battilana, se acercó nuevamente a Bonpland y Gorriti: “¡Para contarle a estos chupasangre que la ciudad no es un negocio!”.
Interpretaciones de los hechos
Las tres partes del espacio, Movimiento Teresa Rodríguez La dignidad, Yo no fui y Espacio Cultural Bonpland mandaron un representante al escenario a contar su versión de la clausura. Lo destacado:
MTR: “Todos los gobiernos clausuran y desalojan, pero éste, además cobra multas de $26 mil por no haber tenido un matafuegos que reconocemos que faltaba, pero ya lo tenemos. Este espacio lo vamos a ganar, pero hay muchos más con orden de desalojo por ganar”.
Yo no fui: “La inseguridad no se resuelve cerrando centros culturales sino creando más fuentes de trabajo”.
Espacio Cultural: “Habíamos hecho un festival hace dos semanas para juntar guita para el piso de la biblioteca Los Nadies y lo tuvimos que gastar para hacer este festival para mostrarle a Macri que todos apoyan al centro cultural”.
La cultura, parte principal de un pueblo
Willy Quiroga y Carlos Gardellini, bajista y guitarrista de Vox Dei, se sumaron al repudio de la clausura y de la posible nueva comisaría. “¡Hay cosas que tenemos que hacer ya! Ahora es el preciso instante” Y ahí fue. “Quiero ser libre y pensar en paz”, cantó. Y después “Presente”.
El apoyo de los artistas; Spinetta desentonado
Luis Alberto Spinetta, Claribel Medina, Rodolfo García, Norman Brisky, Ronnie Arias, Las Pelotas, Beto Casella, Diego Capusotto y Victoria Mil filmaron cortos de solidaridad con Bonpland para que no cierre. Todos apoyan, pero el Flaco vuelve a sumarse a la ola de inseguridad y declara que la inseguridad hace que se necesite cada vez más cana, pero que los que tienen el poder tienen que buscar otro lugar donde instalarlas.
No podrás matarme
Pablo Dacal llenó el escenario con su guitarra. Planchó un acorde y arrancó: “Nunca lograrás morir a menos que consigas matarme”. Como la cultura, no morirá mientras alguien la genere y la promueva.
Después, respondió a Spinetta: “El problema de la policía es que todos la pedimos”.
Lo siguió Alambre González con el lema “Arte y expresión o comisaría y represión”, antes de arrancar con “El viejo” y otros rocanroles clásicos.
Sin vueltas
Actitud María Marta pidió pista y cautivó. Hip hop directo al grano. “Es un cachivache, pero peligroso por lo que tiene atrás”, no hacen falta referencias. No tuvieron que dar vueltas para decirle no a la comisaría, al imperio, al machismo. Sí al movimiento bolivariano, al guevarismo y a mover el esqueleto. Un ni a que los argentinos somos pataduras. Invitó espectadores a bailar al escenario y llenó el hueco que había frente a él.
Primer pogo
Lo que tanto se había hecho esperar, llegó con la introducción del tema apertura de Pez. Agite y descontrol. La espera, bien llevada, se acabó y dejó la calle a pleno para la sentencia. Todo había sido una excusa para este momento. Para que Macri tuviera el video con la gente movilizada votando, diciéndole NO. ¿Comisaría o centro cultural?
¡CENTRO CULTURAL!
¡CENTRO CULTURAL!

Medios de comunicación del odio

En un pequeño país de África Central, Rwanda, se cometió uno de los mayores genocidios en la historia de la humanidad: uno de cada ocho habitantes cayó en manos de la muerte. Años más tarde de estos hechos, se juzgó en un tribunal de la ONU a tres periodistas acusados de crímenes de lesa humanidad. Caso excepcional por ser la  primera vez que un personaje vinculado de los medios de comunicación fue llevado al banquillo de los acusados por incitar al exterminio.

La bomba de destrucción masiva fue arrojada mucho antes que se originaran las muertes, su onda expansiva abrigó el odio, la malicia y la irracionalidad de los ciudadanos, en su mayoría marginados de los sublimes beneficios del todopoderoso amo el Mercado. Sobre ellos pesaban la pobreza, y en ese momento de inestabilidad política resultaban cada vez más tormentosos los ecos del hambre. Entonces, ¿a quién culpar? Por demás, la cúpula dominante no se haría cargo ni de los explosivos hechos de violencia que se generaban a cada paso desde el norte hacia la capital del país, tampoco de los resultados de la sumisión colonial a Francia, y menos de su propia corrupción. No, la culpa era de la minoría tutsi. Vociferaban: “esas cucarachas”, “esos Inyenzi”, “estas víboras” que querían recuperar el poder y establecer su monarquía.

Un poco de Historia. El sonido de la Justicia

En 1994 se estaba dando una guerra civil dentro del territorio rwandés, como consecuencia del avance de las tropas del “Frente Patriótico Rwandés” –RPF por sus siglas en francés-, que para fin de año terminaría haciéndose con el poder. Las causas de este conflicto se remontan a 1959, cuando se generó una revolución armada popular con el fin de destronar a la monarquía tutsi que  venía desarrollándose desde hacía más de cuatro siglos. Apoyados por la ONU y su potencia colonizadora, Bélgica, los hutus lograron establecer una república democrática. En estas condiciones más de 150 mil tutsis debieron huir hacia territorios vecinos, en su mayoría, a los limítrofes Burundi y Uganda.

Ya en 1990, los exiliados conformaron el RPF y avanzaron hacia la capital del país para destronar al gobierno militar que se llevaba a cabo desde 1973. Frente a la situación de empate militar técnico, dos años más tarde de comenzada la guerra, se firmó bajo el amparo de las Naciones Unidas un acuerdo de cese al fuego. Como era de esperar, no tuvo larga duración. En 1994, fue derribado el avión que llevaba al presidente de Rwanda, Habyarimana, junto a su par de Burundi. A pesar de que existen grandes sospechas en cuanto a la traición de alguna facción de las fuerzas gubernamentales, la atribución de este hecho al RPF fue la voz de mando para que el Estado, junto con una indescriptible cantidad de civiles perpetraran uno de los genocidios mas terribles de la historia: entre 500 mil y un millón de muertos entre los meses de abril y julio, en una población de apenas 9 millones de personas. Todo tipo de acciones se llevaron a cabo: asesinatos –las armas de fuego eran pocas, así que generalmente la muerte sobrevenía a fuerza de machetes-, violaciones masivas, torturas…

Recién a fin de año el RPF seria capaz de detener estas matanzas, una vez que logró hacerse con el poder.

Con la renovación gubernamental, y la posterior llegada de la democracia, la sociedad literalmente diezmada, tenia que recorrer un largo terreno de autorreflexión y estudio sobre las condiciones que la motivaron como conjunto, ya sea a avalar, a participar o a ignorar las muertes que vestían la vida cotidiana de rojo sangre. Ante esto, más de cien mil personas fueron puestas en prisiones estatales y en otras instaladas por organismos tales como la ONU –a quien pesaba gran responsabilidad, ya que durante las matanzas solo decidió proteger a los blancos mirando al costado frente a las demás atrocidades- y la Cruz Roja, quien por primera vez en su historia montó un establecimiento para el confinamiento de prisioneros.

En los juicios, a paso de tortuga, que realizaron los miembros de las Naciones Unidas encargados de auxiliar al país en esta titánica tarea, se presentaron tres casos únicos en la historia: el juzgamiento por crímenes de lesa humanidad a tres periodistas por incitación al genocidio.

La voz de la muerte

La palabra Inyenzi es un recuerdo de la venerable serpiente

cuyo veneno es extremadamente poderoso

Kangura, nº 40, febrero 1993

Radio-Televisión de las Mil Colinas –RTML por sus siglas en francés- y la revista Kangura fueron los medios que  Jean-Bosco Barayagwiza, Ferdinand Nahimana y Hassan Ngeze, los periodistas del odio, se hicieron para diseminar el terror y la muerte.

A todos nos llega la pregunta de, ¿Cómo logró convencer a la

s mayorías de que el exterminio era la solución al problema que atravesaba el país?

Desde 1990, estos medios habían iniciado una fuerte campaña anti-tutsi, que terminaría por llegar a su punto mas demoníaco meses previos a los asesinatos en masa.

Antes que nada, le dieron a sus explicaciones tintes biologicistas. Primero la conformación de un ellos –donde también formaban parte los hutus moderados o defensores de la no discriminación entre sociedades- que eran cucarachas: “(…) en nuestro idioma a un tutsi se lo llama cucaracha porque toma ventaja de la noche para realizar sus objetivos” (Kangura, nº 40, 1993). “de las cucarachas no puede nacer una mariposa. Es verdad. De una cucaracha solo puede nacer otra cucaracha”. El escenario se hacía claro: matar un tutsi no era matar un humano, era matar algo, y quitar la vida debía ser general porque de algo malo solo puede nacer algo malo.

A su vez, los tutsis eran caracterizados como viles, que solo tenían la intención de aprovecharse de la riqueza ajena, para luego controlar a aquellos que tuviesen lo que el Inyenzi deseaba (por ejemplo, editorial de Kangura, nº4, noviembre de 1990).

Luego, crearon una suerte de teoría histórica donde se justificaba que los tutsis no eran naturalmente hijos de Rwanda, sino moradores, “pastores bebedores de leche”, que habían llegado al territorio a colonizar a los hutus (ídem).

Ya realizado un modelo científico natural-social sobre esta minoría, ahora quedaba el segundo y último paso: reducir la crisis política a un “conflicto étnico”. No eran fuerzas armadas las que se batían en el frente de batalla, eran dos “etnias”, el bien contra el mal.  Y era obligación abolir el mal de la Tierra.

“Cien mil jóvenes hombres deben ser reclutados rápidamente. Ellos deberán levantarse para matar a los Inkotanyi –miembros del RPF y exterminarlos (…) la razón será porque pertenecen a un grupo étnico –tutsi-.” (RTML, 4 de junio 1994).

“Alguien deberá firmar el contrato para exterminar a los tutsis de la faz de la tierra” (RTML, 13 de mayo de 1994).

Y bien que firmaron el contrato…cientos de miles salieron a las calles con sus herramientas agrícolas –machetes y hoces-, armas, picas, hasta botellas rotas para eliminar a todo aquel que se pareciese al enemigo. No importaba quien era, vecino, amigo u familiar (ya los medios se habían cerciorado de aclarar que los tutsis, todos ellos, se habían acercado a los hutus como espías del RPF y que en verdad no existía lazo sentimental entre ambos). Dos meses, sesenta días, bastaron para convertir en un reguero de sangre las calles, para hacer de la vida de millones de personas una tortura diaria, un estado de pánico permanente. La muerte los acechaba, la muerte violenta los estaba buscando.

Sentencia. Reflexiones

“El jurado unánimemente encuentra a:

–          Ferdinand Nahimana: culpable de conspirar para cometer genocidio, culpable de genocidio, culpable de dirigir y publicitar incitación al genocidio, culpable de crímenes contra la humanidad.

–          Jean-Bosco Barayagwiza: culpable

de conspirar para cometer genocidio, culpable de genocidio, culpable de dirigir y publicitar incitación al genocidio, culpable de crímenes contra la humanidad.

–          Hassan Ngeze: culpable de conspirar para cometer genocidio, culpable de genocidio, culpable de dirigir y publicitar incitación al genocidio, culpable de crímenes contra la humanidad.”

Se los condena a prisión perpetua (Sentencia del Juicio de la ONU, realizado el 3 de diciembre del 2003, a los tres acusados).”

Este veredicto nos acerca mas a comprender el carácter indispensable que poseen y poseyeron los medios de comunicación a la hora de la represión, persecución y muerte llevada a cabo por parte del Estado. No hay otra forma de aleccionar a los ciudadanos más que maquillándoles, creándoles aspectos de la realidad que los motiven a avalar actos de inusitada violencia. Así es como los nazis les hicieron creer a su población que los judíos eran la causa del hambre, la dictadura argentina, que los subversivos los generadores del caos y la violencia; Rwanda que los tutsis el mal supremo.

Los medios de comunicación son los que nos permiten conocer una fracción del mundo que nos rodea, por eso su poder, por eso su alcance. Estará en las manos de cada pueblo, sociedad e individuo la capacidad de diferenciar el relato de la realidad creada de la realidad misma, o tal vez, de la realidad creada por intereses económicos, de la realidad misma.

Dibujos originales Nos Digital