Archivo por meses: julio 2010

Fuegos olímpicos

“Qué vivan los estudiantes / jardín de nuestra alegría / Son aves que no se asustan de animal ni policía / y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría / Caramba y zamba la cosa, qué viva la astronomía”.
Violeta Parra
«No más información”, fue la orden que salió de la oficina de prensa de la Presidencia. Eran las últimas horas del 2 de octubre de 1968 y faltaban diez días para el inicio de los Juegos Olímpicos en la ciudad de México. Al amanecer, la televisión y los diarios daban como noticia principal el estado del tiempo. Los periódicos El Día, Excélsior, El Nacional, El Sol de México, El Heraldo, La Prensa, La Afición, El Universal, Novedades y Ovaciones desinformaban sobre lo que había ocurrido en una asamblea de estudiantes en la Plaza de la Tres Culturas, en el barrio de Tlatelolco. “Recio combate al Dispersar el Ejército un mitin de Huelguistas. 20 Muertos, 75 Heridos, 400 Presos”, titulaba Excélsior. Los Juegos se acercaban y el clima en México era inestable. Las manifestaciones estudiantiles se desperdigaban por el país. El clima era inestable y no se podía empañar el “espíritu olímpico”. Pero la prensa internacional confirmaba la masacre. Más de 325 personas, según informó el diario inglés The Guardian, habían muerto y otras permanecían desaparecidas. La matanza de Tlatelolco era un hecho, ya no se olvidaría.
Para el periodista inglés John Hoberman, autor del libro The Olympic Crisis: Sports, Politics and the Moral Order, fue “el peor crimen en la historia de los Juegos Olímpicos cometido por el gobierno mexicano para garantizar la paz olímpica”. El 2 de octubre del ´68, 10.000 estudiantes, maestros, trabajadores, niños y ancianos protagonizaban una manifestación por la huelga estudiantil que comprendió 146 días de aquel año.  Ya no eran solamente universitarios. Había pasado en el Distrito Federal el multitudinario sonido de 250.000 personas en la Marcha del Silencio. Todos con la boca amordazada para evitar la represión policial. “Estos son los agitadores: ignorancia, hambre y miseria”, rezaba una manta. Las protestas llevaban más de tres meses. El autoritarismo, la corrupción, la represión, el delito de “disolución social”, de expresión y de reunión, eran los principales puntos de la lucha. Las universidades estaban minadas de militares. México se encontraba bajo el orden del presidente Gustavo Díaz Ordaz, que hacía gala de su mano dura y su poder sin límites.
El 2 de octubre de 1968, policías, soldados del Ejército y una fuerza especial paramilitar –el Batallón Olimpia- se dirigieron a la Plaza de la Tres Culturas. El Batallón Olimpia, de civil, se infiltró entre los estudiantes. Sus miembros se distinguían porque llevaban un guante blanco o pañuelo en una de sus manos. Rodearon la zona. Los fuegos de bengala de color verde arrojados desde un helicóptero dieron la señal. Ya estaba anocheciendo. Los tanques también estaban presentes en las calles de Tlatelolco. Una terrible balacera comenzó. Duró una hora y media y arrojó unos 15 mil proyectiles contra las personas. Los disparos provenían de los techos del complejo habitacional Chihuahua, que rodeaba la explanada de la plaza. Eran francotiradores. Era el Batallón Olimpia, los del guante blanco, un ejército dentro del Ejército. Había casi un militar por persona. Los cuerpos quedaron tendidos y la sangre se desparramaba. Las persecuciones resultaron la escena final de la noche, entre esporádicos estruendos. Algunos detenidos fueron torturados dentro de los edificios. Al la salida del sol, mientras unos sacaban cuerpos en camiones de basura, otros barrían y limpiaban la plaza. Hoy, todavía no se sabe el número exacto de muertos, y recién en 1993 la Secretaría de Defensa Nacional reconoció la participación del Batallón. Además, en 2003, documentos desclasificados aseveraron el apoyo de la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca en las operaciones de Tlatelolco.
El 3 de octubre del ´68, un día después, el Senado emitió una declaración sobre los hechos y los justificó. En los diarios se culpaba a los estudiantes y se los tildaba de “terroristas” y de estar bajo las órdenes del comunismo internacional. Informar era sabotear los Juegos. Las primeras Olimpiadas en América Latina debían mostrar a un México que salía del Tercer Mundo y que crecía bajo el apoyo de los Estados Unidos. El supuesto avance económico, la opulencia de los estadios y la Villa Olímpica, todo lo justificaba. Los campesinos empobrecidos y los millares de indígenas, todo lo espantaba. Pero la voz de los jóvenes por aquellos tiempos se hacía fuerte, no sólo en México, sino en el mundo.
+++Para una buena cantidad de historiadores, 1968 fue un parteaguas en la historia del siglo XX. Los jóvenes estudiantes soñaban con cambiar, aunque sea, un pedacito del mundo. El Mayo francés y el clima de alegría que se respiraba en las calles de Paris tomadas por universitarios y obreros. El movimiento hippie y su no a la guerra de Vietnam. La liberación sexual y el feminismo en los EEUU. El avance de los tanques soviéticos y la Primavera de Praga reclamando libertad bajo un juvenil baño de esperanza. Las diferentes revueltas en España y Polonia. Biafra y la guerra civil en Nigeria. El homicidio del senador estadounidense Robert Kennedy. La reivindicación del pueblo negro y el asesinato de Martin Luther King, el líder de la revolución pacífica. La efervescencia de 1968 no aceptaba ningún tipo de cenit. Y entre todo esto, los Juegos Olímpicos.
¿Qué diría el Comité Olímpico Internacional de la masacre que se había perpetrado en Tlatelolco? El COI llevó a cabo una rápida reunión y el show continuó. Su presidente, el estadounidense Avery Brundage, precisó que el Olimpismo debía mantenerse “al margen de la política”. “Los Juegos Olímpicos son para atletas, no para políticos”, repetía. Sin embargo, el 27 de setiembre, días antes de Tlatelolco, Brundage declaró en Chicago que el presidente de México le había garantizado que los Juegos procederían con total normalidad.  Brundage, un millonario constructor con relaciones en el deporte, había sido jefe olímpico de los Estados Unidos en los Juegos de Berlín 1936. Él mismo envió a los atletas estadounidenses a la Alemania nazi de Hitler en un clima de boicot internacional y afirmaba que los Juegos de Berlín buscaban ser politizados y cuestionados sólo por “judíos” y “comunistas”. Además, defendió y apoyó esa sede al mismo tiempo que gestionaba negocios privados con el nazismo. Según un artículo publicado por el diario The New York Times en 1998, uno de los acuerdos fue la construcción de la embajada alemana en Washington. El COI obvió y minimizó los hechos de Tlatelolco. Las inversiones millonarias en infraestructura deportiva y organización no podían ser dejadas de lado. “La ciudad de México es una enorme metrópoli de seis millones de habitantes y ninguna de las demostraciones o escenas de violencia producidas aquí en momento alguno han tenido relación con los Juegos Olímpicos”, aseguró Brundage en una conferencia al día siguiente de la masacre.
Peleados con el destino, los Juegos de México remiten hoy a una imagen mundial imborrable. Una vez terminada la carrera final de los 200 metros, los atletas negros estadounidenses Tommie Smith y John Carlos subieron al podio y elevaron uno de sus puños cubierto con un guante negro simbolizando el Black Power, el poder negro. La segregación racial recibía su golpe más digno y el deporte abría el corazón. Horas más tarde fueron expulsados de por vida de los Juegos y sus destinos cambiarían para siempre. Esa demostración, según comentó Daniel Cohn-Bendit, Dany el Rojo, el líder de las revueltas del Mayo parisino, “fue una de las más bellas de ese siglo. Por primera vez desde la creación de la televisión, dos atletas se adueñaron pacíficamente de la imaginación de los hombres del mundo entero. Por primeras vez hombres y mujeres fueron obligados a sentir otra emoción, diferente de la que estaba programada”.
Tlatelolco fue para los Juegos de México un pequeño escollo a superar, algo molesto, pero no decisivo. Las demandas sociales, la transformación, la paz y la libertad fueron archivadas. El 12 de octubre se inauguraron los XIX Juegos Olímpicos en el Estadio Universitario, con una suelta de palomas de la paz y 21 tiros de cañón. Esta vez no se les cruzaron en el camino, como en la Plaza de las Tres Culturas, como en Tlatelolco.

“El exitismo es una cultura equivocada”

 Pablo Pécora es psicólogo y se especializa en el trato de deportistas de alto nivel. Nos recibió en su oficina de Ácumen, el primer centro de entrenamiento físico-mental del país, para explicarnos cómo influye el estado mental en el físico de un tenista, el miedo a perder, el costo-beneficio al que se someten, las reacciones ante situaciones tensas y la importancia de mantener siempre la concentración.

¿Existen diferencias en el tratamiento de un tenista y en el los otros pacientes?
 – Si, existen. Igualmente no es tanta la diferencia porque la persona normal, común y corriente por decirlo de algún modo, también tiene que obtener resultados en la vida, de la misma forma que lo tienen que hacer los deportistas profesionales. Nosotros hacemos terapia para seguir creciendo, para seguir adelante o conseguir un trabajo. Ellos tienen que lograr distintos objetivos, pero tienen un nivel de exposición mucho más grande, son personas públicas y tienen que armar una vida que es muy demandante y que les dura pocos años, entre diez y doce, que requiere de un nivel de compromiso muy alto en la forma de cuidarse y de vivir. Están sometidos a grandes presiones, quizás, que se reflejan más en las Copa Davis, cuando son más vistos o juzgados por el periodismo o por la gente misma. Igualmente, la persona “normal”, también está sujeta a grandes presiones, pero que no quedan tan expuestas como la del tenista, porque no son tan visibles. Todos hacemos cosas bien y cosas mal durante el día, pero no tenemos alguien que nos juzgue siempre.
  ¿Qué valor cumple en la cabeza de un tenista el exitismo?
 – Para un tenista y para un deportista en general cumple un valor importante porque tenemos una cultura de éxito, donde se premia al ganador nada más. Ser victorioso es un privilegio, pero que es solamente para muy pocos. Nosotros creemos que esto se da para muchos, pero no es así, ganar es muy difícil, la mayoría de nosotros perdemos muchas veces y la que está equivocada con el tema del exitismo es la cultura, el jugador se ve influenciado por eso. Está mal visto desde la cultura, desde la educación. Quedó como un valor que se impuso mal. Permanecieron frases como que “el segundo es el primero de los perdedores”; “solo importa salir campeón”; bueno ser segundo también es un éxito. Hay una cultura que se comió a todo esto.
 –  Más teniendo en cuenta que el tenis es más un juego de errores que de aciertos
 – Claro. El tenis es un deporte de errores y el que menos comete es el que va a ganar, junto con el que tenga más coraje para acertar algunos golpes claves.
 –    Con todo esto, usted en su experiencia y trato con sus pacientes tenistas profesionales, ¿cómo lo asimilan al entrar en la cancha, sabiendo todo lo que tienen detrás?
 – Una vez que entran a la cancha, justamente, lo que les remarco es que piensen en dos o tres cosas fuertes y esas cosas son las que te guían constantemente a la hora de realizar una acción. Si uno deja entrar a su mundo interno a la cancha de tenis, esas cosas de la vida terminan comiéndote o por lo menos desconcentrándote en la acción real.
 – Y todo lo que venga del exterior, sean insultos, agravios o manifestaciones a favor, ¿cómo lo toman?
 – El tenista tiene todo un sistema de rutina estandarizado, automatizado. Con lo cual en cada rutina, el jugador está haciendo una acción diferente cada cuatro o cinco segundos. En un momento está analizando el punto, en otro relajándose, en otro programando el punto que viene, están pensando todo el tiempo. Una de las cosas que yo les trato de impulsar como fundamental es la concentración. Se les habla y entrenan el tema de no salir de foco pase lo que pase al costado. Aunque sea un descontrol total las tribunas, si el punto se sigue jugando, tiene que seguir concentrado. Que nada de lo externo influya en su foco de concentración. Esto se da como común en todos los tenistas y con mayor frecuencia generalmente en los torneos más grandes o en la Copa Davis.
 – Cuando lo contratan para ser el psicólogo de un profesional, ¿lo hacen por una causa específica o es más una cuestión general mental?
 – Es un doble plano: por un lado para mejorar su lado de persona y por el otro para mejorar su rendimiento y ganar, que se da en el plano del trabajo constante
 – ¿Cómo es ese trabajo estando ellos viajando todo el tiempo?
 – La tecnología ayuda mucho. Utilizo el blackberry constantemente o por teléfono o vía mail. Te llaman generalmente cuando es algo más personal. Yo trabajo como si fuese un proceso permanente, por eso es vital que la comunicación siga no solo en el consultorio. Instalo el ida y vuelta todo el tiempo porque sino se pierde, si le contesto las cosas después de un mes no tiene sentido. También tengo que estar informado de los resultados deportivos hablando con el coach, con el manager.
 – ¿Cuál sería la personalidad ideal de un tenistas para obtener el mejor rendimiento?
 –  Un tipo frío, muy estratégico, que pueda pensar con su cabeza y jugar con su corazón. Que tenga mucho compromiso con su trabajo como tenista, tiene que tener humildad para enfrentar la lucha de cada partido y nunca subestimar a ningún rival. Educación para estar adelante y no creerse más que los demás, que sepa que porque le pegue mejor a una pelota de tenis no es mejor persona que el otro y que ponga siempre los pies sobre la tierra y que tenga coraje para tomar decisiones importantes en los momentos que el partido lo reclama, donde hay que jugársela.
 – ¿Cuándo se da esto siente que tus objetivos y los de él se cumplen? ¿Cuáles son los que tiene usted personalmente con sus pacientes?
 – Yo creo que sí. Mi objetivo es que sea una mejor persona para lo humano y para lo deportivo que pueda conseguir mayores logros de los que tiene y que los factores externos de la vida cotidiana no influyan en su rendimiento profesional.
 – ¿Se tratan también temas de la intimidad?
 –  Sí, por supuesto. Es una terapia convencional, pero en verdad lo deportivo y lo personal están absolutamente ligados, es imposible separarlos. Si te peleás con tu novia y vas a jugar un partido de tenis, no vas a tener energías. Eso se da porque tenés la cabeza en otro lado. Después ganás un torneo de tenis mañana y estás bien con todo el mundo y te preguntás ¿cómo puede cambiar todo por un resultado? Y, cambia, porque está todo relacionado.
 – ¿Influye en lo físico también?
 –  Totalmente. Todo lo que pasa en la mente repercute en el cuerpo y todo lo que pasa en el cuerpo repercute en la mente directamente. Hay gente que trató de separar lo que le pasa en la cabeza con lo del cuerpo, pero es imposible porque está todo entrelazado. Por ejemplo, cuando un jugador se contractura, y todavía no hizo un desgaste físico importante, obviamente, se lesiona por el nivel de pensamientos que lo está desgastando por dentro, generando mucha presión interna, que se traslada a los músculos.
 –  Toda esa tensión, ¿cómo se la mantiene con lo desgastante que es un partido a cinco sets?
 – No es tan sencillo de explicar. El tenista no juega sólo a cinco sets la cantidad de horas que le requiera. Lo que juega de pleno, son más o menos diez o doce minutos de una hora en tiempo real. Ese desgaste es muy anaeróbico y fuerte desde lo físico y lo mental. El resto del tiempo no es que el jugador está descansando en una sombrilla y tomando sol, porque está pensando que hacer en cada punto, es una cuestión de rutina. Ahí es donde el jugador no toca la pelota, pero está también trabajando, con ejercicios de relajación, de oxigenación de los músculos, donde respiran de una forma de la cual aprender para aprovechar mejor el aire, controlar mejor las emociones, para bajar los niveles de estrés, de pulsaciones y lograr una estabilidad todo el tiempo. Tienen un aprendizaje sobre eso también, para estar siempre estables. Lo van haciendo a través de un esfuerzo muy grande, pero enseguida tanto desde lo físico y lo rutinario vuelven a jugar y vuelven. Vuelven a jugar, vuelven. Es un esquema al estilo de un cardiograma. Después van, descansan un minuto y medio y vuelven.
 – El hecho de empezar a tan temprana edad a jugar al tenis y relegar acontecimientos importantes de la infancia y adolescencia, ¿influye en lo mental del juego?
 – Influye porque no cumplen bien las etapas. Es una relación total de costo- beneficio que se da tanto para el deporte y para la vida. Los tenistas no cumplen las etapas, pero porque llegan a ser deportistas, y saben que no pueden estar bailando un sábado a la noche y jugando un domingo a la mañana. Ese costo-beneficio se da en todo igual, tienen que entenderlo para no quejarse por quejarse. Es una cuestión de entendimiento, saben que son privilegiados por estar ahí y que a ellos no los obligaron- aunque hay casos que si- a ser tenistas. Ellos lo eligieron y saben lo que pueden y no hacer. Tampoco es lógico que ganen tanto dinero por un partido de tenis y no se quejan.
 –  Muchas veces se ven críticas hacia tenistas porque se quejan durante los partidos, ¿por qué se dan?
 – En el fondo ellos saben que las cosas no son así, pero se quejan igual. ¿Por qué se da eso? Por el momento de la tensión y del estrés de la competencia salta eso y la emoción aflora. Si lo sentás en estado de reflexión,  te puede explicar detalladamente y tranquilo lo que sucede, diciendo las cosas como deben ser. Sin embargo, en el momento de emoción violenta cuando aparece el miedo a perder, afloran esas cosas.
 – ¿Es común que se note un miedo a perder?
 – Todos lo tienen. El miedo a perder con algunos rivales que no tienen que perder es lo más común. Si les toca jugar con Roger Federer ya no se quejan tanto porque es algo que se relativiza como común. Se da que se establecen parámetros como “a este le tengo que ganar, no puedo perder”, y si la cosa viene igualada es cuando afloran los miedos, las emociones fuertes, todo junto. Que tengan que estar constantemente defendiendo puntos para no bajar en el ranking también genera tensión. Ya se levantan y ven en qué posición están y tienen que analizar qué hacer para no bajar o subir tantos escalones.
 – ¿Los ayudan los gritos, romper raquetas y todas esas manifestaciones?
 – Si, hay veces que se tienen que poner un poco agresivos. Hay momentos que el jugador baja un poco el nivel de pelea y tiene que meterse un poquito más de adrenalina adentro para poder levantar el nivel o intentar hacerlo.
 – ¿En qué etapa está empezando ahora el tratamiento psicológico de los tenistas? ¿A qué edad comienzan con el proceso?
 –  Hay de todo. Tengo chicos de doce, de catorce, pero generalmente empiezan a venir después de los quince años. Lo más común es cuando toman la decisión de ser tenistas. Lo necesitan en parte porque realmente les pasan cosas. Si fuese por los padres me los traerían de más jóvenes, pero yo no quiero, porque me parece que tienen que venir cuando ya tienen una cierta libertad de pensamiento. 
 –  ¿Qué rol juegan en esto los padres de esos chicos?
 –  Generalmente en el tenis se da una mayor educación que en el fútbol, pero eso no quita que haya padres que insulten a los árbitros como sucede en muchas escuelitas de fútbol. A algunos padres les cuesta controlar porque proyectan mucho en sus hijos, porque pueden sentir que su economía puede estar salvada si le va bien. Hay que educar a los padres también, nosotros damos cursos para los padres porque cuando hablan están molestando al rival también. Es un tema de educación y cultura, no tiene que ver con los chicos.
 – ¿Cuál piensa que fue su mayor logro como profesional?
 – El mayor logro por ahora sigue siendo que Gastón (Gaudio) haya ganado Roland Garros (en 2004 a Guillermo Coria por 0-6 3-6 6-4 6-1 8-6). Hubo otros, pero ese es el que fue para mí el más importante.
 – ¿Cómo fue ese trabajo durante esas dos semanas?
 – Largo. Yo había empezado con él siete meses antes, en diciembre de 2003, con un trabajo full time donde hablaba todos los días. En ese momento que yo empecé a tratar con él estaba en un pozo muy grande porque había sido luego de la eliminación de la Copa Davis con España (en Madrid, Gaudio había perdido sus partidos ante Juan Carlos Ferrero y Carlos Moya), y yo me propuse que él saliera de esa situación porque hasta había pensado en dejar el tenis. De ahí a lo que finalmente logró en el poco tiempo es un gran logro.
 –  Mismo en la final se reflejó el cambio de actitud
 – Ya venía desde antes igual, con la final de Barcelona, venía levantando de a poquito. En esa final lo que hay que pensar fue la duración de un partido de casi cinco horas: es normal los cambios de actitudes y los dos que están en una final es porque están jugando bien. En el deporte la diferencia es muy chiquita.

El profesor Vazeilles explica las crisis

Entrevista exclusiva con el legendario profesor y escritor de la Universidad de Buenos Aires.  Nos abrió las puertas de su casa para explicarnos las crisis pasadas, el futuro y las hegemonías de trascendencia mundial.

Mitad de julio. Invierno, invierno polar. Toda la gente muy abrigada con sacos, sobretodos, bufandas y hasta esos sweaters norteños con ese monótono dibujo de las llamas –que claramente han perdido cualquier conexión con lo autóctono– inundan el ambiente hasta llegar al hogar de José Arturo Vazeilles.

Él, antes militante revolucionario, actual profesor de Historia Social General –“¡ad honorem!”como señaló con solemnidad en la charla- en las carreras de Historia y Letras de la U.B.A; como también de Historia Argentina y Latinoamericana de Comunicación, de la misma universidad. Y, para ya convertirlo en un “polifuncional” de la sociedad y del cambio social, también autor de obras como Los socialistas, La revolución china y Platonismo, marxismo y comunicación social.

Nos abre la puerta y nos adentramos en su hogar pareciendo más concentrados en escapar del frío que en iniciar cualquier charla. Sentados, nos proponemos develar algo que nos atraviesa día a día, que lo vemos lejos, que los medios nos lo ubican lejos, y que sin embargo tiene el poder de helarnos la sangre más aún que las temperaturas bajo cero: la crisis mundial.

– En algunos de sus escritos, usted ha llamado a la crisis actual como la segunda Gran Crisis, ¿por qué la compara e iguala con la crisis del 30’?

-Por su envergadura mundial y por la profundidad de los cambios que va a traer. Porque, por un lado hay crisis, y  por el otro, hay ciclos de auge y depresión. O sea, la acumulación capitalista siempre está ubicada en medio en ciclos de auge y depresión, que ha caracterizado a la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial hasta la irrupción de esta crisis. En el siglo XIX, cuando se iniciaron estos fenómenos, había crisis que eran crisis porque eran abruptas, pero en menor medida, y se repetían varias veces cada corto tiempo. Es muy importante establecer la relación entre los ciclos en general y entre ellos, las crisis que son de un carácter salvaje: una especulación desenfrenada, quiebras y una caída espectacular. Así vemos que estas crisis recurrentes duraron hasta la Primera Guerra Mundial, produciendo el primer ocaso del imperialismo británico y el ascenso del imperialismo norteamericano, que se volvió  a repetir y consolidar el cambio de mando, con la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, como en el mundo hay un desarrollo productivo y económico más equilibrado que entonces, esta crisis es más lerda, demora más y van a pasar más cosas. Ya, sin duda, ha cambiado el panorama del mundo.

-¿Qué cambios se han gestado en el capitalismo a nivel mundial durante estos años de crisis?

– En el orden de la orientación política, en nada. Lo único que ha hecho la intervención estatal ha sido salvar a los causantes de la crisis. Hoy no podes hablar del Primer Mundo, porque desde mayo de este año la tercera pata de los países desarrollados, que es la Unión Europea, ha entrado en crisis -acompañando entonces a Japón y Estados Unidos- en un proceso que va a su disolución, hecho que no tiene arreglo.

Por ejemplo, cuando el gobierno griego dijo que no podía pagar su deuda, pidió una refinanciación de 50 mil millones de euros. Inmediatamente, la jefa de Estado alemana puso el grito en el cielo; sin embargo, a la semana ya se estaba hablando de un refinanciamiento de 3 veces más. Y finalmente ahora, ¡la refinanciación de la deuda griega ha sido de 17 veces más! Y cuál es el secreto de ésto: si no refinanciaban la deuda al estado griego, quebraban los bancos alemanes y franceses. Y esto no se ha arreglado. Como tampoco la creciente deuda en bonos del tesoro de EE.UU. con China. O sea, que los desequilibrios que han estado en la raíz de la crisis, siguen y siguen. Así que en los próximos años veremos muchas novedades, entre ellas la disolución de la Unión Europea.

-Mucho se ha hablado del fin de la hegemonía norteamericana, sin embargo, ¿quién vendría a sucederlo?

– Yo creo que el mundo actual es ya multipolar, ya no habrá una potencia hegemónica, hecho que se ha acentuado mucho con el proceso de descolonización de la segunda posguerra. Hay zonas todavía muy atrasadas, pero irán entrando en el desarrollo. Igual ahora tienen mayor libertad para tomar decisiones porque quien arrojaba todo al tacho era Estados Unidos.

Eso en América Latina esto es notorio. Hay países, Venezuela sobre todo, que han aprovechado para introducir cambios en su interior; los demás todavía no, pero por lo menos no son mas genuflexos al poder de EE.UU.

Ya entramos en calor, y la charla fluye y fluye, y que mejor entonces que meternos y hablar sobre América latina. Entre la luz del flash de la cámara, Vazeilles nos va iluminando el camino para entender el mundo que estamos viviendo, pero que sin embargo, se nos aparece a veces tan lejano, a veces tan oscuro.

-¿Este mundo multipolar podría generar, entonces, mayores posibilidades de cambios sociales en América?

– Posibilidades, si. Hasta ahora, salvo ciertos avances en Venezuela y algunos en Bolivia no veo mucho. No veo todavía verdadera voluntad de cambio interno en los demás países.

-¿Por qué esto?

– Porque las propiedades de las grandes empresas son las mismas. Argentina es un modelo sojero-minero extractivo que parece del siglo XIX, como si hubiéramos vuelto a la estructura agro exportadora; a vivir de exportar trigo y carne, a vender soja. Se tuvo la suerte de que los chinos, como les salen los bonos del tesoro estadounidense por las orejas y no saben que comprar, decidieron mejorar las dietas de su burguesía y de su burocracia. Pero si mañana la China resuelve autoabastecerse de soja…Argentina vuelve al 2001.

Ahora como estructura somos tan dependientes como en 1890.

Con todo lo hablado, más que una entrevista, esto parece acercarse a una antigua tragedia donde no hay protagonista que quede vivo, ni siquiera un “y fueron felices para siempre”. Sin embargo, si hay crisis hay oportunidad de cambio, pero, ¿se viene el cambio?

-Más allá de las grandes movilizaciones populares en Islandia y Grecia, la clase obrera no ha tenido una participación tan activa, como si la tuvo en las crisis de 1873, 1930 o 1973, ¿a que cree que se deba ésto?

– Yo creo que lo que está pasando en Europa, la presencia de la clase obrera va a volver. Despunta en Grecia, un poquito en España, algo en Francia, pero va a volver.

Lo lógica es que la contradicción entre los capitalistas y la clase obrera vuelva a tener una mayor dinámica.

-¿Qué mundo imagina que surgirá de todo ésto?

-Yo creo que el capitalismo está agotado, que la tarea de la Humanidad en general es formar una sociedad mundial socialista, que es la que debe suceder al capitalismo. Para lo cual hay que hacer una autocrítica dentro del campo socialista.

-Pero, ¿qué responder frente a las voces que, una vez disuelta la Unión Soviética, marcaron el fin de la teoría marxista y la victoria total del capitalismo?

– Mirá, cuando vos tomás el poder para hacer muchas cosas, porque solo con el poder del Estado podés darle otra orientación al excedente económico. Yo no veo otra solución, por eso veo mucha necesidad de debate, investigación. Además, no observo a la burguesía progre argentina como opción para lograr este fin.

Ya el sol oscureció la sala –así que los flashes no hacen más que enceguecer al sonido de ¡clic!-, las preguntas se terminan en una distendida charla. Pero sería casi un grosero error irnos sin saber su mirada frente a quienes de lunes a viernes se sientan, lo miran y escuchan mientras toman frenéticamente nota para no perderse palabra: los jóvenes.

-¿Qué observa desde su posición en la juventud actual?

– Veo que hay minorías en la juventud que se interesan en este cambio. Yo trabajo para ellos, porque en el campo intelectual universitario y extra universitario yo no tengo ninguna confianza porque los veo muy entregados en su mayoría. Por eso le dedico mi esfuerzo a la juventud, porque creo que tienen la cabeza más abierta, y de acuerdo a los resultados que miro, y en su mayor parte, después de la crisis, han comenzado a pensar. Por otra parte, no tengo más opción, como me ves… ¡tengo 75 años! Por eso, les tocará a los jóvenes seguir el trabajo y en ellos deposito mi confianza.

El arte de la militancia. 1968

Movilizaciones sociales dan vuelta por todo el globo. En Argentina, el gobierno de Onganía sufre los golpes de variados levantamientos sociales. Mientras, un grupo de artistas se relaciona con la CGTA y organizan una muestra de arte bien social: Tucumán Arde. Ardió Tucumán.

1968. El Mundo en estado de ebullición. La Primavera de Praga, en los primeros días del año, sembró las flores que se van cosechando a lo largo y ancho de todo el planeta durante ese convulsionado `68. Las revueltas estudiantiles se reproducen en casi todos los puntos cardinales. En París estalla el Mayo Francés. En Polonia el movimiento universitario encabeza la lucha contra el autoritarismo soviético y es liquidado en tres semanas por la represión policial. En el D.F mexicano la movilización de la juventud contra la opulencia y el contraste que genera la organización de los Juegos Olímpicos en esa ciudad termina en una matanza en la plaza Tlatelolco. Son las mismas olimpíadas que quedarán en el recuerdo por el puño en alto de los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos para alzar las banderas del Black Power y homenajear a Martin Luther King, asesinado en abril de ese año.

1968. Argentina en estado de ebullición. La marca que dejó el asesinato de Ernesto “Che” Guevara en octubre del `67 en Bolivia sigue irradiando su calor unos cuantos kilómetros más al sur. El Cordobazo, el Rosariazo y la irrupción de los primeros movimientos guerrilleros así lo demuestran. La vida política -en verdad, como siempre- está presente como nunca en lo cotidiano de cada habitante. La gran mayoría cae en la cuenta de que las ideologías y la vida de cada individuo no son cosas disgregables. Se forma la Confederación General del Trabajo de los Argentinos, donde confluyen los obreros cansados de la tradicional burocracia de la histórica CGT. El periodista Rodolfo Walsh, que se pone a cargo del diario de la CGTA, no es el único que comprende que la situación de los obreros y el pueblo están por delante de cualquier ambición profesional.

Un grupo de artistas de vanguardia, jóvenes porteños y rosarinos, en sintonía con el programa de la CGTA, forman un colectivo con el propósito de que sus inquietudes artísticas y la Revolución Social transiten el mismo camino. Constituyen la comisión de Agitación y Propaganda de aquella central gremial que dirige el sindicalista Raimundo Ongaro. A partir de sus declaraciones y del contenido de sus obras manifiestan su posición política e ideológica en relación a los hechos políticos que suceden en el país y en el mundo. Contra el gobierno de Onganía, en apoyo a las luchas estudiantiles en Francia, en contra de la guerra de Vietnam, en apoyo al Che Guevara. A partir de ese año comienzan a darse las condiciones de la emergencia de un pensamiento crítico respecto al papel de las artistas en relación con la sociedad y que incluye a las instituciones de la cultura oficial. “El artista se convierte en el propagandista de esos conceptos. El arte no tiene ninguna importancia: es la vida la que cuenta”, es una de las bases que sienta este colectivo de jóvenes, según Roberto Jacoby, uno de sus integrantes.

Los plásticos deciden hacer su irrupción con un hecho que denuncie todo lo que sucede en la provincia de Tucumán como consecuencia del llamado “Operativo Tucumán” encabezado por el gobierno de Onganía. En medio de una política de reconversión industrial, provocó el cierre de más de una docena de ingenios azucareros y la pérdida de numerosas fuentes de trabajo. La muestra la llamarán Tucumán Arde: una alianza entre obreros e intelectuales, una forma de lucha que sirve como agitación y propaganda en contra del Operativo montado por el presidente de facto

El colectivo de artistas, entre los que se destaca León Ferrari, realiza un extenso trabajo de campo en la ciudad que fue cuna de la Independencia y sus alrededores. Entrevistas a trabajadores de los ingenios, sindicalistas, desocupados, patrones de ingenios, funcionarios, estudiantes, periodistas, y recogen algunas fotos que grafican el contexto tucumano. Esa será la plataforma de la muestra. A la par de la recolección de datos e imágenes, en Rosario otro grupo se encarga de la promoción de la muestra en los espacios públicos: en los muros rosarinos pintan la leyenda “Tucumán Arde”, además de hacer una repartija de volantes en universidades, calles, salas de cine y algunos museos.

La muestra, que también se llamó “Primera Bienal de Arte de Vanguardia”, se inaugura el 3 de noviembre en el edificio de la CGTA de Rosario. La cultura, antes confinada a fríos museos o heladas galerías, ahora se exhibe en un local sindical, con el calor abrazador de un lugar de obreros. Una demostración de cómo entendían esos jóvenes que se debía encarar la relación entre el arte y la política. Una ruptura inédita con las instituciones artísticas para articularse con los procesos revolucionarios y la educación de las masas. Se presentan una gran variedad de soportes visuales, gráficos y sonoros. Así se denuncia la explotación obrera, la desocupación, la represión policial, el cierre de los ingenios. A cada visitante le entregan un folleto explicativo con una investigación sobre la situación económica y social de la provincia bajo el título “Tucumán Arde… ¿Por qué?”. De fondo se escuchan las entrevistas realizadas a distintos personajes con diferente injerencia en la situación social que se vive en la provincia más chica del país y se reparten transcripciones en papel de esas cintas grabadas. La muestra dura dos semanas, con una interesante cantidad de visitas. El colectivo decide trasladarse a Buenos Aires para reeditar la exposición en el local porteño de la CGTA. El 25 de noviembre se reestrena en la sede de la Avenida Paseo Colón. Su duración es efímera, su éxito parcial: la agitación y la propaganda duran apenas 24 horas, lo suficiente para que el gobierno de Onganía acuse el golpe y ordene levantar la muestra bajo amenaza de clausura del local de la central obrera.

Como muchos de los acontecimientos de ese efervescente 1968, “Tucumán Arde” fue sólo un chispazo que no terminó de encender la hoguera. A pesar de que la muestra logró su objetivo de agitar la problemática de la provincia y difundir lo siniestro del “Operativo Tucumán”, fue una articulación inédita entre la realidad social y el arte. Nunca volvió a verse una muestra así en la Argentina, una exposición que confunda profundamente en el mismo canal la cultura con la política.

Balvé, Beatriz: “¿La fusión del arte y la política o su ruptura? El caso de Tucumán Arde: Argentina 1968”, en Razón y Revolución nº 7, verano de 2001.

¿Qué es Historia?

Por Redacción de Historia

Historia es todo. Economía, política, matemática, arte, sociedad, psicología. Más se trataría de qué no es Historia. Historia es el estudio de todo quehacer humano. ¿Pero el simple estudio? Deja sabor a poco. Tiene que haber más. Es necesario para que no sea burdo, insuficiente.

La idea es el periodismo crítico, abierto y consiente de las implicancias que acarrea toda construcción ideológica. Aunque tampoco se pueda pretender abarcarlo todo, el periodismo histórico que se busca difundir desde Nos se resume más que bien en el siguiente lema. Una imagen, con una oración, valdrá más que mil palabras:

Iquique, Chile. Febrero 2010. Grafiti en una de las paredes externas del mercado de la ciudad.

Por el fin de la colonización de las mentes

El colonialismo se ha inmiscuido en la supuesta “conciencia común” infectando nuestras valoraciones. Destapemos y veamos qué hay detrás de esta imposición histórica de apreciaciones. El caso emblemático de los kikuyu.

Si hay algo que no han logrado las independencias nacionales en los 60 y 70 ha sido descolonizar nuestro propio pensamiento. África –especialmente- decimos que es pobre, atrasada, tribal y primitiva. África, entonces, nos aparece homogénea. Y en estos términos es donde se mantiene el colonialismo, aquí es donde perdura la infame diferencia. Europa-África, civilización-barbarie, estado-tribu, desarrollada-primitiva. Será el objetivo de estas líneas marcar cómo la etnia, término tan usado por el periodismo para explicar las luchas al interior del continente negro, fue un invento de los colonialistas para partir y repartir los territorios a su antojo, como también para calificar y rebajar a los locales a una condición de inferioridad.

Igualdad diferenciada

En muchos medios, alguna vez, se habrán chocado con ideas como que “la etnia X se enfrenta con la etnia Y” o que “el dictador de la etnia J comienza persecución contra los W”. Todo conflicto es simplificado a una mera lucha étnica. Esto no sería tan grave si solo se redujese a los medios de comunicación. Pero cuando se extiende a los mismos africanos y se utilizan las diferencias étnicas para masacrar a una parte de la población, vemos el alcance de la problemática de definir por etnicidad.

Aún así hemos dicho casi una decena de veces la palabra etnia… ¡y ni siquiera parece quedar claro qué significa! El tema es que su propia definición es en si misma bien difusa, entre antropólogos no coinciden tampoco: Molar la denomina como “un área de paz entre colectividades de parentesco real o ficticio”, Mercier como “coincidencia de un grupo que ha realizado una unidad de identidad lingüística con un espacio”; por su lado, Nadel dijo que era un “grupo con una unidad ideológica y una unidad de identidad” y, finalmente, Honigmann (des)aclaró que una etnia la conforman aquellos grupos que comparten un territorio “común, descendencia común, lengua común, cultura común y nombre común”[1].

Resumiendo, vemos que poseen una igual cultura, lengua, valores, costumbres, territorio, etc. ¿No les recuerda esto a la clásica definición de colegio primario de “Estado-nación”? Más aún, si es así, ¿por qué no decimos la nación masai, la nación zulú, la nación inuit o la nación lapona? No, usamos etnia para estos casos, jamás nación. Frente a este problema, el antropólogo francés Jean Amselle aclara que “el denominador común de todas estas definiciones de etnia corresponde a un Estado-nación (pero) de carácter inferior. Distinguir rebajando era la preocupación del pensamiento colonial”[2].

Con esto, no se debe pensar que no hay etnias, sino que –y éste es el punto central- la etnia es una creación colonial fruto de la necesidad de centralizar políticamente a los pueblos, unirlos en un territorio y darles un jefe que los reúna y los gobierne. Y así, al mismo tiempo, logre que los separe, los divida y reparta a lo largo de la región, para tenerlos mejor controlados y evitar una acción conjunta contra el nuevo opresor colonial.

Por eso pasamos de un período colonial donde existían espacios incesantes de conexiones de todo tipo entre diversos pueblos, a una etapa colonial, con sociedades nucleadas o diferenciadas, pero ya convertidas en etnias.

De libres y dominados

La creación de la etnia kikuyu por el dominio inglés, nucleó a diferentes grupos que ocupaban el área de central de la actual Kenya durante el período pre-colonial. Éstos tenían en su forma de relacionarse un rasgo muy particular: ante necesidades comerciales o militares, arreglos matrimoniales, ayuda ante grandes cataclismos –guerras, epidemias, pestes, hambrunas- apelaban a una pertenencia familiar que les permitía facilitar las relaciones entre sí en cuanto al linaje, al clan o a un origen mítico. De esta forma, se aseguraban la subsistencia y reproducción de las familias. Pero junto al maleable uso de las identidades, había una constante disolución y modificación en los diversos grupos. Por ejemplo, si uno debía abandonar sus tierras por inundaciones, apelando a una determinada identidad, podía ser aceptado e incluido en el seno de otro grupo, aunque no necesariamente como iguales.

Entonces vemos que si bien éstos podían compartir ciertas similitudes como la lengua, la vestimenta, la alimentación, de ninguna manera quedarían englobados bajo la definición de etnia que ya hemos visto.

Toda esa realidad será absolutamente modificada con la llegada de los británicos a la región. La pérdida de tierras, el desplazamiento forzado de grupos, la unión para la defensa del territorio y más, hicieron que estas comunidades fuesen disminuyendo sus múltiples usos de la identidad, como también, de su desplazamiento dentro del espacio que habitaban. Una vez victoriosos los ingleses, los catalogarán como kikuyus, los reunirán en una porción de tierra fija y determinada bajo el gobierno de un jefe aliado. Así que los ahora nuevos kikuyus no tendrán más remedio que incorporar ésta única pertenencia, aceptando su condición étnica.

El uso de la palabra etnia es infundado para el estudio y lectura de diversas sociedades del pasado, como también es erróneo para la visión y entendimiento de los conflictos locales africanos, por no ser más que un resabio –que aún perdura- del nefasto período colonial.


[1] Amselle, Jean-Loup y E. M’Bokolo “En el corazón de la etnia”

[2] Ídem Amselle y M`Bokolo

Estreno de la película «Un Arma Cargada de Futuro (la política cultural del PRT-ERP)»

Al igual que CLASE (la política sindical del PRT-ERP) este nuevo trabajo profundiza un aspecto poco conocido -y muchas veces despreciado- de las organizaciones políticas revolucionarias. El interés por la cultura fue desde los inicios una compañía permanente en la construcción del Partido. Basta recordar que el PRT surge en parte del Frente Revolucionario Indoamericano y Popular (FRIP), que nace en los años 50´ al calor de la librería «Dimensión», en la provincia de Santiago del Estero. Ahí, un grupo de intelectuales, concentrados alrededor de la figura de Francisco René Santucho, pone en cuestión el centralismo europeo a favor del desarrollo de una cultura ligada a nuestros orígenes indoamericanos. Por allí pasaron figuras como Miguel Ángel Asturias, Juan José Hernández Arregui, Bernardo Canal Feijóo, Orestes Di Lullo y Witold Gombrowicz.
Pero esto fue tan sólo el inicio. Una vez fundado el PRT, en 1965, una de las tareas fue promover un frente que aglutinara el trabajo cultural, constituyendo así el FATRAC (Frente de Trabajadores de la Cultura), en el que confluyeron intelectuales y artistas de distintas disciplinas. Raymundo Gleyzer, Haroldo Conti, Vicente Zito Lema, María Escudero, Daniel Hopen, Roberto Santoro, Humberto Costantini y Nicolás Casullo, entre otros, formaron parte de este Frente. También se desarrollaron, dentro de este contexto, importantes experiencias de trabajo colectivo, tanto el área social como artística: Cine de la Base,  Libre Teatro Libre, el grupo Barrilete y otros en el campo de la literatura, las artes plásticas y la música. Todos tenían en común la lucha a favor de una patria socialista y el camino hacia la revolución trazado por el Che.
UN ARMA CARGADA DE FUTURO recupera estas experiencias para analizar y debatir acerca del rol del intelectual y el artista y su compromiso revolucionario, poniéndolas al alcance de las nuevas generaciones que hoy buscan e indagan en una mirada crítica y combativa de la cultura, como aporte al proceso de transformación social.
Los esperamos, con la alegría y la esperanza intactas.
Un fuerte abrazo
MASCARÓ CINE AMERICANO


SÁBADO 17 DE JULIO DE 2010, 14hs.
Espacio Comunitario La Gomera
Quinquela Martín 1799 – Barracas
Entrada libre y gratuita


SINOPSIS
UN ARMA CARGADA DE FUTURO
(La política cultural del PRT-ERP)
Este documental aborda los debates sobre la Cultura y las diferentes experiencias que surgieron en la década del 60 y 70 reunidas alrededor del PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo) al calor de la lucha revolucionaria de la época. Importantes figuras como Raymundo Gleyzer, Haroldo Conti, Vicente Zito Lema, María Escudero, Daniel Hopen, Roberto Santoro y Nicolás Casullo, entre otros, fueron protagonistas de nuevas experiencias para expresarse tanto en el arte como en otras áreas de la intelectualidad.
En este contexto se desarrollaron proyectos colectivos como Cine de la Base,  Libre Teatro Libre, el grupo Barrilete y otros en el campo de la literatura, la psiquiatría, las artes plásticas y la música. Todos tenían en común la lucha a favor de una patria socialista y el camino hacia la revolución trazado por el Che.
UN ARMA CARGADA DE FUTURO recupera estas experiencias para analizar y debatir acerca del rol del intelectual y el artista y su compromiso revolucionario, poniéndolas al alcance de las nuevas generaciones que hoy buscan e indagan en una mirada crítica y combativa de la cultura, como aporte al proceso de transformación social.
un documental de MASCARÓ CINE AMERICANO (2010, 90´)

Avance:
http://www.youtube.com/watch?v=9XM31hTRV_0
más información: http://www.distribuidoradoc.com.ar/unarma.html
FICHA TÉCNICA
Investigación, guión, producción y realización
Mónica Simoncini, Omar Neri, Ana Maldonado y Susana Vázquez

Colaboraron
Aldo Getino, Laura Lagar, Jeremy Houadec, Sebastián Gomez

Diseño Gráfico
Myriam Angueira
Duración
90 minutos.


Año de realización

2010


Contacto:
mascarocine@gmail.com
www.mascarocine.org


tel. 4862-6579

Un lugar en el mundo

Por Marcia Escudero
La tarde iba tomando ese tono incierto que precede a la noche. Su día había sido agotador; la oficina, el banco, los clientes, el teléfono y… ¡¡Ernesto!!, ese jefe suyo exigente y arrogante para el que siempre, se debería hacer algo más.
Al salir caminó, caminó, caminó sintiendo el aire del incipiente invierno golpeando en su rostro; no importaba,necesitaba depurarse de las 8hs. de encierro.
Después de un rato comenzó a sentir el cansancio de la caminata y decidió sentarse en una plaza cercana a Retiro observando el ir y venir de la ciudad como hacía años no lo hacía. ¡¡¡Cuánta gente!!! Algunos corriendo para alcanzar un colectivo, otros caminando sin ver, como autómatas, seguramente ensimismados en sus problemas; casi nadie lo hacía libremente, por placer; «en fin, pensó, es la vida, la Gran Ciudad… así se vive».
De pronto comenzó a observar algo que hasta ese momento no había advertido y sí…allí están; van y vienen una y otra vez; se los ve como pequeños manojos en torno, generalmente, a las estaciones de subtes y de trenes; esas criaturas sin hogar, sin edad, sin identidad.
Sus caritas tienen el color de la tierra húmeda y una expresión desenfadada, a veces arrogante; pero sus ojos, profundamente negros, revelan esa tristeza infinita que los acompaña desde que dejaron aquella cuna que, sólo Dios sabe si alguna vez les dió calor.
¿De dónde vienen, dónde está su hogar?; en algunos casos ni ellos lo saben.
Para muchos su hogar es ese banco que, cuando el sueño los vence, los recibe con su dureza y su frialdad brindándoles un momentáneo descanso.
Y cada día son más; y cada día es menos lo que se puede hacer por ellos; y cada día la ciudad pasa más indiferente en medio de esa realidad que, por habitual, por cotidiana va pareciendo casi natural, casi parte del paisaje.
Pero ¿qué serán mañana, en qué se convertirán cuando sean hombres y mujeres que andarán por la vida sin preparación; sin ilusiones ni esperanzas?
¿Quién podrá reprocharles el rencor, el resentimiento que, seguramente anidarán en sus mentes, en sus corazones?
Meditando e hilvanando sueños de un futuro mejor para esos pequeños seres decidió regresar a su casa con el amargo sabor de reconocer que cuando descorremos el telón del involuntario egoísmo en el que estamos inmersos descubrimos una sórdida vida que transita a la par de la nuestra y es entonces cuando la razón se estremece y la conciencia nos sacude por no haber sido capaces, entre todos de encontrar para ellos, un lugar en el mundo.
Para incluir en nuestros siguientes números literatura de tu autoría escribí a smurak8@gmail.com